martes, mayo 29, 2007

Líbano 2007: Un embrollo apenas sofisticado

















Un miliciano de Al Fatah al-Islam, posa para el fotógrafo, Corán en mano y empuñando un fusil de asalto norteamericano M-16. el equipo y el arma son nuevos de trinca.


Conviene tener en cuenta la pista porque proviene de una fuente segura: Georges Corm, uno de los más lúcidos analistas árabes, ex ministro del gobierno libanés él mismo y autor de algunos de los libros y artículos más clarificadores sobre la compleja historia y política de su país. La alusión fue publicada en castellano en un artículo de opinión aparecido en ”La Vanguardia” el pasado 24 de mayo, titulado: “Líbano en la tormenta”. La pieza, obviamente, hacía referencia al actual enfrentamiento entre el Ejército libanés y los milicianos de Al Fatah al Islam en el campo de refugiados de palestino de Nahr Al Bared.

Corm sugiere de forma bastante explícita que la provocación de los combatientes de Al Fatah al Islam está relacionada con el descontento existente en diversos países intervinientes en la zona (Estados Unidos, Arabia Saudí) con la actitud del Ejército libanes que, desde la guerra del pasado verano, no ha intentado desarmar a las milicias de Hezbollah. Es más, de hecho ha confraternizado en numerosas ocasiones con esa organización. Mientras tanto, no es ningún secreto que Washington apoya al gobiernos libanés de Fouad Siniora, seriamente acosado por Hezbollah desde hace meses.
















Soldados del Ejército libanés en los recientes combates. Todavía intentan proteger sus cabezas con anticuados cascos italianos. De todas formas, su mayor debilidad es la estructuración de sus unidades en base a consideraciones étnicas y confesionales


El analista libanés sostiene que los actuales incidentes entre el Ejército libanés y el grupo yihadista estaban más que anunciados desde hace tiempo. Como apoyo documental cita un extenso artículo que es fácil de encontrar en internet y fue publicado ya hace más de tres meses en “The New Yorker”. La pieza, firmada por Seymour M. Hersh –otro gran experto en Oriente Medio y Líbano- se titula: “The Redirection. Is the Administration’s new policy benefitting our enemies in the war on terrorism?” aparecido el pasado 5 de marzo. La fecha es interesante, porque Hersh ya mencionaba por entonces el protagonismo que iba a tener Al Fatah al Islam, grupo que, en teoría era por entonces un perfecto desconocido. La prueba de la hemeroteca, funciona una vez más para probar la excelente calidad informativa de algunas piezas (Si prefiere escuchar y ver la entrevista concedida por Seymour Hersh a CNN, pinche aquí o visiónela al final de este post).

En esencia, Hersh explica que desde hace meses la administración norteamericana está apoyando a los países suníes moderados e incluso (indirectamente) a grupos suníes violentos, obsesionados por el auge del Irán chiíta en Irak pero también de sus aliados en Líbano, es decir, Hezbollah. La estrategia posee peligrosas contradicciones, porque hasta ahora, las tropas americanas en Irak han sido atacadas preferentemente, y tanto en cantidad como en intensidad, por grupos de resistencia predominantemente sunís. El lector puede comprobar por sí mismo hasta qué punto ese planteamiento es problemático en Irak. Pero aquí interesa en especial el caso de Líbano, donde el Washington apoya al gobierno libanés de Fouad Siniora, seriamente acosado por Hezbollah. En ese empeño, los norteamericanos cuentan con el activo apoyo del gobierno de Arabia Saudí, y muy en especial del príncipe Bandar, actual asesor de seguridad del gobierno de Riyad, y antiguo embajador en los Estados unidos durante veintidós años, amigo personal del presidente Bush y del vicepresidente Cheney. Los saudíes, en efecto, están muy preocupados por el auge los iraníes y del islam chiíta en la zona.






















La última moda en alarmismo: Hezbollah se está infiltrando en Latinoamérica e intenta seducir a pueblos indios descontentos, como los Wayuu. En algunos foros ya se afirma de forma contundente que "Hezbollah es la organización terrorista más peligrosa del mundo". Por suerte, algunos grupos ligados a Al Qaeda podrían echar una mano para frenarla, y de paso, quién sabe, liquidar también a Hugo Chávez...

El gobierno de Siniora ha recibido ayudas de todo tipo por parte de sus poderosos aliados. Y también mucho dinero, millones de dólares. Sin embargo, funcionarios norteamericanos en la zona han comentado que se pierde rápidamente la pista de esas ayudas y que algunas han ido a parar a malas manos. Ya en marzo se decía abiertamente que grupos de extremistas suníes yihadistas estaban recibiendo ayudas de círculos cercanos al gobierno Siniora. Estos grupos, aunque pequeños, deberían servir de amortiguador ante los chiíes de Hezbollah; lo malo era que, ideológicamente estaban próximos a Al-Qaeda. Hersh mencionaba dos en concreto: Asbat al-Ansar, radicado en el campo de refugiados palestinos de Ain al-Hilweh [también transcrito como Ain el Helu] ; y Al Fatah al Islam, una escisión del pro-sirio Al Fatah al Intifada, cuya base estaba en el campo de Nahr al-Bared, norte del Líbano. En ambos casos, el articulista recogía testimonios que mencionaban ayudas en dinero y armas de individuos que se presentaban a sí mismos como “representantes de los intereses del gobierno libanés” con el supuesto objetivo de enfrentarse a Hezbollah.

En círculos gubernamentales se expresaba la opinión de que la actual administración libanesa demostraba una actitud “liberal” hacia militantes de Al Qaeda en el país. La preocupación obsesiva es, una y otra vez, Hezbollah, capaz de poner contra las cuerdas al gobierno, quizá también a las fuerzas de mayoría suní. Por lo tanto, todo vale con tal de cortarle las alas a Hezbollah y, si fuera posible, desarticularla. Al parecer, los norteamericanos tampoco verían con malos ojos la infiltración y apoyo de grupos radicales integristas en Siria, como la Hermandad Musulmana. Los saudíes también estarían activamente interesados en tales maniobras.

Si hacemos caso de Corm y Hersh, y son dos firmas de peso, los norteamericanos y sus aliados saudíes se han embarcado claramente en una estrategia activa de enfrentar a suníes y chiítas en Oriente Medio y, de momento, en Irak y Líbano. Resultaría tragicómico -con fuerte desequilibrio hacia el segundo componente- que al final los norteamericanos terminaran apoyando a Al Qaeda abiertamente; entonces, no sería tan extraño que alguien preguntara desde cuándo dura esa situación. Pero sin ir tan lejos, parece claro que la estrategia norteamericana no se centra específicamente en apoyar a suníes contra chiítas. Más bien parece que de lo que se trata es de enfrentar a unos con los otros, al margen de que se alternen los beneficiarios de los apoyos concretos.

En realidad, las cosas pueden ir incluso más lejos, dado que uno de los efectos del actual alzamiento en el campo de Nahr Al Bared ha sido el apresurado
rearme del Ejército libanés con material norteamericano; y por las imágenes que ofrecieron las televisiones, un plus de equipos procedentes de los Emiratos Árabes Unidos y, pronto, otros amigos del americano en la zona (Egipto, por ejemplo). En definitiva: un ejército armado, fogueado y con las manos ya manchadas de sangre, debería mostrar menos respeto hacia la milicia de Hezbollah.






Un avión de transporte C-130 Hércules del Ejército de las Emiratos Árabes Unidos, cargado de armas y equipos militares, se apresta a aterrizar rozando los techos de Beirut, 28 de mayo, 2007








Y a partir de aquí, las puertas quedan abiertas de par en par para todo tipo de conclusiones y elucubraciones. El marco general de las maniobras descritas por Hersh y refrendadas por Corm, es de manual sobre intervencionismo en el espacio ex otomano. Podríamos estar hablando, por ejemplo, de las viejas maniobras franco-británicas en torno a Monte Líbano en la década de 1840. En ese contexto, la reunión de embajadores norteamericano e iraní en Bagdad, el pasado lunes 28 de mayo no excluye todavía nada. Como apunta Corm, si el Ejército libanés no da los resultados apetecidos, podría ser desmontado y liquidado como un saldo. Eso entra, por ejemplo, en la lógica de los estrategas de sofá que pueblan la Brookings Institution: todo es despiezable: Bosnia (Kosovo no, por lo visto), Irak y, por supuesto, Líbano. Dado que ahora están tan obsesionados por el poder de Iran como el mismo presidente Bush, todo lo demás es secundario, incluyendo al mismísimo Osama Bin Laden. Es la estrategia del último minuto, que esconde carencias básicas, como por ejemplo, la falta de objetivos estratégicos de fondo en toda la región de Oriente Próximo e incluso Asia Central.

De todas formas, no deja de ser inquietante ver cómo van cobrando forma concreta las sospechas de que, tras el esquema monocolor de la "guerra contra el terrorismo internacional" que ha venido trompeteando la administración Bush desde hace casi seis años, emergen sombras y tonalidades variadas, contrapuestas y desconcertantes. Los ataques del 11-S inauguraron un amplio supermercado de grupos terroristas, franquicias reales e imaginarias, siglas políticas, secciones de servicios de inteligencia, aliados reales e inventados, surtidos tutti frutti de objetivos posibles y beneficios directos e indirectos todo tipo de formatos. Es lógico: la guerra de contrainsurgencia siempre fue terreno abonado para las fantasías y exageraciones, tanto por parte de las fuerzas insurgentes como las del "orden". ¿Recuerdan por qué los guerrilleros castristas comenzaron a dejarse la barba a finales de la década de los 50 en la Sierra Maestra cubana? Para que el ejército de Batista no presentara las ejecuciones de campesinos lampiños como "bajas" de los insurgentes en "batallas" inventadas.


Individuo armado, en las calles de Beirut, presentado como miliciano de Hezbollah. A destacar el distintivo de su camiseta deportiva












Por lo tanto, la tentación de la mentirijilla está siempre presente en el día a día de la lucha entre los USA y Al Qaeda. Pero claro: si la invasión de un país y el despanzurramiento de su estado, su tejido social y su economía se justificaron sobre delirantes mentiras sobre su capacidad de destrucción masiva "en 45 minutos", ¿qué podemos creernos a estas alturas? Y si resulta que ahora mismo, a la administración Bush y a los chicos de la Brookings les resulta más amenazador un Irán real que los tentáculos de Al Qaeda, e incluso les atrae la posibilidad de utilizarlos coyunturalmente para hacer alguna que otra chapucilla (por ejemplo, contra el muy concreto Hezbollah) la pregunta que surge naturalmente es: ¿Desde cuándo es esa la realidad del problema, tal como se percibe desde Washington?

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domingo, mayo 27, 2007

Un año y un día















"El lector de periódicos", caricatura del artista iraní Mohammad Amin Aghaey, reproducido en Blogs Diario Vasco.com Una prensa libre y eficaz es patrimonio de los países más avanzados socialmente. Pero justamente por ello, ha de estar abierta a las críticas de sus lectores y atenta a ser eficaz, no un mero negocio de compra y venta de noticias y reducto de profesionales rutinarios e inmovilistas



Ayer se cumplió el primer aniversario de esta publicación en red (que ha producido hasta ahora 101 post), y en la cultura de la blogosfera existe la tradición no escrita de que la ocasión se merece algunas líneas. Si tiene lugar, el acto es un poco de perogrullo, porque si se ha llegado hasta aquí es debido a que el invento funciona. Y si es así, a quien le interesa en especial es a su autor. Los lectores ya hacen bastante entrando y leyendo como para tener que compartir satisfacciones vanidosas. Pero quizá vale la pena comentar algunas observaciones, dado que una parte del interés de este blog está centrado en la investigación y la experimentación, el contenido no es casual y las conclusiones son parte consustancial del mismo.


Primero: es una satisfacción comprobar que las premisas iniciales sobre las que se montó el blog siguen incólumes, al menos en líneas generales. Así, en su tratamiento de la actualidad interenacional, la prensa española informa de manera deficiente, el nivel de calidad de las secciones de opinión es bajo, el grado de manipulación informativo resulta excesivo. Evidentemente, estas afirmaciones parten del análisis de un determinado escenario informativo (Balcanes, Turquía, espacio ex otomano) durante doce meses y utilizando como referencia constante dos periódicos españoles: “La Vanguardia” y “El País”. La razón de haber escogido estos dos rotativos es porque, de entre todos los de la prensa española, son los que habitualmente ofrecen una información más continuada y de mayor calado sobre las zonas mencionadas. Es evidente que “El Mundo”, “El Periódico”, “ABC” o cualquier otro, aportan de vez en cuando su granito de arena informativo o algún enfoque original en el análisis de la noticia. Pero, en general, no poseen secciones de información internacional de calidad o capaces de abarcar escenarios remotos por sus propios medios, esto es, sin recurrir a las agencias de prensa. En consecuencia, tienden a ofrecer información muy trillada, errónea o excesivamente sesgada.



De todas formas, el seguimiento de los medios escogidos se ha contrastado con el material informativo y analítico ofrecido por otros medios, incluso extranjeros y, sobre todo, los de aquellos países en los que se focalizaba la noticia: prensa turca, serbia, rumana, bosnia, croata o búlgara, foros y publicaciones en red especializadas en Balcanes, Oriente Medio y Turquía. Y también, ocasionalmente, intercambios de opinión con académicos, periodistas, diplomáticos, analistas y amigos en varios de esos países.

Matizando la aseveración inicial, hay que insistir en que las carencias de “El País” y “La Vanguardia” no son mayores que las de otros reputados medios internacionales. Y las causas de ello también son parecidas. Los problemas parecen deberse a lo siguiente: A) Desorden, descontrol en los respectivos departamentos de información internacional y opinión; B) Mantenimiento de viejos esquemas interpretativos en la redacción; C) Carencia de firmas especializadas; D) Tratamiento informativo sometido a objetivos no siempre lógicos en relación a la línea editorial; E) Falta de corresponsales fijos o tratamiento inadecuado de su labor informativa; F) Dificultades para asumir que en la era de internet no es conveniente mantener los viejos planteamientos informativos e interpretativos.


La primera de las explicaciones o justificaciones es la que se utiliza más a menudo para justificar pifias o fallos en el material informativo cuando éste es evidente. Que es un recurso de emergencia se demuestra por sí mismo, dado que un periódico de relevancia no puede argumentar como si tal cosa que existe tal o cual problema “porque hay mucho desorden en la redacción”. Si no hay orden, hay que imponerlo; y más todavía si el caos es la causa de la mala información. Caso contrario, el lector terminará por no creerse tampoco las trompeteadas estadísticas de ventas en alza y hegemonía absoluta o relativa del periódico que nos las ofrece. Si el desorden es la coartada para los fallos, también se ponen en cuestión los aciertos, que entonces, se supone, serán debidos a la pura chiripa o a la peor calidad (todavía más) de la competencia.

El segundo déficit está relacionado con la inercia mental, y por lo tanto tiene que ver con lo anterior (el desbarajuste, la dejadez) pero también con el resto de los que vienen a continuación. No se trata de dar nombres para perjudicar a personas concretas, pero no es de recibo que en ambientes periodísticos de Turquía sea tradicional el comentario de que veteranos enviados especiales españoles, no hayan cambiando sus criterios ni renovado sus información o sus fuentes en los últimos diez o quince años de viajes regulares a Estambul o Ankara. Eso es serio porque denota laxitud y rutina en las redacciones, tozudez centenaria en los prejuicios y, en conjunto, desinterés por mejorar y ser competitivos. La burocratización informativa es el cáncer de los medios de comunicación y lleva a la parálisis, como tuvimos el privilegio de comprobar en relación a los medios de comunicación del bloque oriental.



Que la información periodística es un producto que se compra y se vende es algo sabido y asumido por todo el mundo, más allá de los dos primeros cursos en las facultades de Ciencias de la Comunicación. Y justamente por ello, seguir ofreciéndole al público el mismo producto durante quinquenios no es garantía de éxito; más bien al contrario. Tampoco resulta muy útil escudarse en que tal o cual país no poseen actualmente importancia informativa. En el actual panorama informativo globalizado, en el cual cada día se manifiestan interacciones hasta ahora no evidentes o en pocas horas una crisis inesperada salta desde el rincón más oscuro del planeta a la primera páginas de todos los periódicos, son esenciales los reflejos para cubrir la noticia y opinar sobre ella. Ahí, y no en el sostenella y no enmendalla es donde se demuestra si un periódico es competitivo o no. Desde luego, enviar “al de siempre” con el reportaje ya escrito en la misma redacción, no es una solución. Y lo que es peor: hasta el lector más zote se percata enseguida de que aquel buen señor no está explicando nada de lo que realmente ocurre.



Oh, la idolatría: es la soberbia o pecado por antonomasia de periódicos enteros. Como muchos otros de los que enumera la Historia Sagrada, está ya algo anticuado. En tiempos lejanos, el periodista sabelotodo, capaz de opinar sobre lo divino y lo humano en cualquier esquina del orbe, era el rey de las redacciones. Hoy sólo lo siguen manteniendo como mascarón de proa algunos periódicos que aspiran a poseer la respetabilidad y prebendas de un ministerio. Algunos articulistas, de notable cultura y ánimo templado, son capaces de responder al reto en pleno siglo XXI; pero son tan pocos que en realidad constituyen la excepción que confirma la regla.

El periodista sabelotodo sufre de una serie de hándicaps acumulativos. Normalmente es un profesional de edad respetable -es el tiempo el que aporta la veteranía- por lo cual, suele acumular puntos de vista ya obsoletos, que él cree todavía le sirven para interpretar la realidad. También tiene tendencia a considerar que el simple peso de la respetabilidad que posee su firma le exculpa de pifias y errores. Y el colofón de todo ello es que no tiene tendencia cambiar, a estudiar, a ponerse las pilas y readaptarse a los nuevos tiempos. Si él no ha cambiado ¿por qué habrá de hacerlo el mundo?




El opinador universal, con sus afirmaciones contundentes, reservorio de la verdad última de todas las cosas a escala del mundo mundial, es el peor adversario del joven corresponsal. Debe subrayarse la calidad de ”joven”, porque muchos corresponsales han terminado por convertirse en viejos sabelotodo. Pero en cualquier caso, un buen corresponsal es una excelente inversión (con excepción de la divertida anécdota del “corresponsal en Australia” que tuvo “La Vanguardia” durante años). En cambio, un enviado especial es un falso ahorro. Lejos de la zona a cubrir, durante temporadas más o menos largas, el enviado especial alimenta con la distancia sus prejuicios o se alimenta de los que profesan sus jefes en la redacción o en la directiva del medio de prensa. Contribuye a esa tendencia el hecho de que mientras tanto se dedica a otras tareas, que no siempre están relacionadas con el o los países de los que es especialista. No hace esfuerzos para aprender lenguas extranjeras, no renueva sus fuentes de información, se pierde los detalles y los datos y detalles que preceden a los sucesos de trascendencia y que tan útiles suelen ser para interpretarlos. Como no está inmerso en la cultura del país, le resulta difícil prever o evaluar y en más de una ocasión termina convirtiéndose en una figura del “periodismo de hotel”. Y créanme que resulta lamentable ver a alguna que otra gran figura bajar de su habitación al mediodía, cambiar algunas impresiones con alguna “fuente de cafetería”, salir un rato al cyber más cercano, almorzar y subir de nuevo a la habitación a enviar la crónica.


En pleno 2007 y con la existencia de internet, sale mucho más rentable ahorrarse el dinero del viaje y consultar algunos periódicos extranjeros en la red desde Madrid o Barcelona, con la ayuda de un traductor. Pero eso supondría que el avestruz sacara la cabeza del agujero; y aunque no se lo crean, los medios de comunicación son muy inertes, muy reacios a los cambios. No en vano creen poseer el monopolio de la información, lo que significa que si ellos dicen “A”, lo ocurrido es “A” y no otra cosa. Eso era así hasta hace poco, pero ya no lo es tanto. Internet ha convertido en regla de oro aquello que decía Ignacio Ramonet: “Informarse es trabajar”. Y trabajar es comparar y contrastar, algo a lo que temen muchos reporteros. Porque comparar y contrastar es arriesgarse a leer críticas directas e indirectas y los vates de la profesión no aceptan eso.

“Perro no come perro”, rezaba una vieja contraseña periodística. Una mentalidad característica de colectivos profesionales con síndrome de inseguridad colectiva ante su propio público. Las críticas quedan reducidas, en todo caso, a los chismorreos clásicos sobre la deontología profesional: “¿Sabías que fulano se inventó una entrevista de cabo a rabo?”.



Por lo tanto, un año y un día de leer la información de prensa escrita sobre lo sucedido en una zona determinada del mundo, que no sea la propia, resulta una experiencia impagable. Pero las conclusiones, por duras que sean, no han de ser contempladas por los medios de prensa como ataques destructivos. La prensa necesita de la crítica real; no valen esas cartas al director o la “moderna innovación” de los comentarios vía internet a pie de noticia en edición electrónica, cuidadosamente manipulados ambos por la censura interna de los periódicos. Los medios de comunicación necesitan palo y control del público, porque el público los necesita a ellos. Una prensa libre y eficaz es un tesoro que debemos cuidar porque Turquía, los Balcanes y Oriente Medio ya no quedan tan lejos en el siglo XXI: son nuestros vecinos, lugares a los que viajamos, en los que trabajamos o donde hacemos negocios, y por lo tanto necesitamos información sobre ellos: no las opiniones autosuficientes de cuatro gurús iluminados, los boletines de las grandes agencias de prensa apenas retocados y repetidos ad infinitum o los prejuicios empresariales del periódico-empresa o el periódico-partido. Si la prensa controla para la libertad de expresión y la democracia, hemos de controlar al controlador. Si la prensa es el cuarto poder, ha de ser nuestro poder: idolatrarla sólo la convertirá en un poder tiránico por el que pagamos un simbólico euro cada día; porque como sabrán, la parte del león de ingresos de la prensa están en la publicidad, desde hace muchos años.

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jueves, mayo 24, 2007

Los turcos en el cine (3): "Contra la pared"







Cartel original del film, en alemán, organizado en torno a la inquietante mirada de Sibel











De madrugada, se encienden las luces del local, es el momento más deprimente en cualquier discoteca o sala de conciertos. Aparece Cahit y se pone a recoger los cascos de las botellas y los restos de la juerga. Ese es su trabajo. Viene a la cabeza aquel brutal reportaje de Günter Wallraff, titulado Cabeza de turco (Abajo del todo) y que tanto éxito tuvo en los años ochenta. El periodista de entonces, caracterizado de turco, se parece bastante al Cahit de nuestros días, con esa mirada de perro apaleado y acorralado. El hombre tiene una mala noche. Sale del trabajo de madrugada, ya borracho, y se pelea en otro bar. Al final, pone su auto en marcha y recorre la ciudad. Trepida en la radio I Feel You de Dépêche Mode, la mejor canción posible cuando uno pretende suicidarse con premeditación y va directo al grano. La cámara enfoca un primer plano de Cahit y de fondo, tras los vidrios velados, luces que bailan. Se percibe perfectamente el olor a sudor y alcohol. El chirrido de los neumáticos sobre el pavimento es continuo, suena como una guadaña afilándose contra la pared y soltando chispas. Cahit sólo pretende suicidarse para estar vivo, porque desde que lo hemos visto aparecer en pantalla, es un cadáver. Gira a la izquierda, enfila hacia la pared, toma distancia con los ojos entrecerrados, acelera a conciencia.

Es un intento de suicidio muy bien filmado, brutal pero nada aparatoso; a Fatih Akın no se le ocurre jugar a los efectos especiales. Es una escena de cine europeo, alemán. Pero Cahit no muere, sólo sufre un latigazo cervical, y quizá se rompe una pierna. Lo internan en un siquiátrico, una institución también muy alemana. Sigue siendo un ambiente gélido y Cahit vuelve a ser un muerto en vida, atrapado esta vez en un collarín. Lo recibe en la consulta un médico alemán, un personaje que, con todo, posee un punto mágico. La escena y los consejos del doctor tienen algo de iniciático; en realidad, éste le sugiere enigmáticamente a su paciente lo que va a hacer pocas horas más tarde. A la salida, una joven turca, Sibel, aborda a Cahit y le propone en matrimonio.

Cahit y Sibel: ¿Una pareja imposible? Una de las claves del film es la muy convincente química que se establece entre ambos protagonistas: contra todo y todos, a pesar de todo


La historia está en marcha, funciona a chorro hasta el final, y el espectador ya no se la podrá sacar de la cabeza durante varios días. Quizá considere que es el mejor film que ha visto en mucho tiempo. Como la mayoría de las grandes obras, no se basa en un argumento complicado. Es una historia de amor de final casi predecible. No hay grandes decorados, ni gastos en fotografía de diseño. Pero el duelo interpretativo entre Cahit (Birol Ünel) y Sibel (Sibel Kekilli), entre la mirada de uno y la sonrisa de la otra, es de una envergadura tal, que el espectador, como si estuviera ante una historia real de la vida cotidiana, siente en cada minuto que puede pasar cualquier cosa.

No voy a desvelar los entresijos y mucho menos el final de la trama, porque además aquí se trata de entresacar la forma en que los turcos se ven a sí mismos, o son percibidos por los extranjeros a partir de una serie de films. En ese aspecto, Contra la pared expresa una curiosa paradoja: comienza como una película alemana pero termina siendo turca. La locura, el amor y la muerte, según relata el mismo director en los extras del DVD, presiden el argumento del film: asuntos, así combinados, muy germánicos. También los protagonistas lo son: Cahit se maneja en un buen alemán y un mal turco. “Se me rompió” –le responde a su futuro cuñado cuando éste le reprocha el mal uso que hace que de la lengua turca. Sibel, con su rostro de Anatolia central, también quiere ser muy alemana, alternativa, libre: una chica moderna, europea. Entre ella y Cahit hablarán en alemán en sus momentos más íntimos, hasta el final del film.














Siguiendo la fórmula narrativa de las tragedias clásicas, las partes del film están separadas por canciones tradicionales turcas interpretadas contra el fondo de la Süleymaniye


Pero todos terminan viajando de retorno a Estambul: Sibel, la primera; Cahit detrás de ella; incluso el mismo director de la película, Fatih Akın se traslada a la ciudad en cuerpo y alma. Fíjense que se trata de Estambul, no de Turquía. La protagonista nació en Hamburgo, pero su familia procede de Zonguldak, ciudad minera de carbón, en la costa del Mar Negro; su compañero de relato es de Mersin, una capital de provincia del sur anatolio, justo en el otro extremo. Acaban yendo a Estambul, la ciudad donde se detiene el tiempo y es posible recomenzar toda una nueva vida. El mito parece funcionar también para los turcos, o al menos para esos mestizos culturales, medio alemanes, que no saben muy bien lo que son ni lo que desean acabar siendo.

Por el camino, Akın muestra toda una galería de personajes turcos, inmersos en su particular salsa social. El colega y amigo de Cahit, un tipo rechoncho y bigotudo lleno de sabiduría popular, un verdadero Sancho Panza, que se porta muy bien con todos. La familia de Sibel: el viejo padre (con un cierto parecido a nuestro Chanquete) que es el severo patriarca tradicional. Le ayuda en la tarea su hijo, hermano de la protagonista: el turco nunca integrado, rodeado de amigotes y obsesionado por el honor de la familia. La madre: una mujer que aguanta como puede la presión de tanta tradición mal entendida, pero que fuma y va teñida de rubio, no lleva pañoleta. La prima de Sibel o la imagen de la ambición, la mujer ejecutiva, triunfadora y moderna, que ya acaricia la posibilidad de dirigir su propio hotel en Estambul. Todo un pequeño catálogo con sus contradicciones y matices a cuestas, nada de maniqueísmo. Cuando la familia expulsa a Sibel no vemos la tragedia mortal que nos explican los diarios occidentales, sino una serie de actos torpes y patéticos. En ese sentido, el film posee un importante componente desmitificador de ciertos estereotipos sobre turcos y alemanes.


El director turco-germano Fatih Akın


















Sin embargo y al final, como ocurre, con los personajes principales, todos son inequívocamente turcos. El director procura mantener la ambivalencia hasta el final, con Cahit y Sibel sosteniendo su diálogo de amor en alemán, en el centro de Estambul. O en esa divertida escena en la cual un taxista, cien por cien turco pero antiguo gästarbeiter, afirma que “es de Munich”, respondiendo a Cahit, que dice ser “de Hamburgo”: y acto seguido ambos cambian del turco al alemán. ¿Mestizaje real o raíces turcas predominantes? La respuesta de Fatih Akın parece honrada: al final siempre termina imponiéndose la fascinación por lo propio, cuando la integración no es tan real como parecía. A ambos protagonistas les fallan sus respectivos amantes alemanes y terminan convirtiéndose en un matrimonio turco. Eso tampoco funciona; pero lo que no rueda en este caso es que ambos lo habían organizado como lo que ellos creían que podía ser un improbable matrimonio alemán.

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jueves, mayo 17, 2007

Kosovo y PSOE







Legionario español de uno de los primeros contigentes presentes en Kosovo



Hace tan sólo un par de días (14 de mayo), artículo insólito: Andrés Ortega, conocido columnista de “El País”, firmó y publicó: “Cuidado con Kosovo”. Realmente han tenido que pasar muchos años para que un periodista de plantilla del célebre rotativo adoptara unas posiciones como las que se leen ahí. No es que resulte escandaloso, ni mucho menos: es, simplemente, razonable en su tono general. Desde la perspectiva de las grandes potencias intervinientes, hay prisa por otorgarle la independencia a Kosovo y dar carpetazo al asunto. En 1999 se prescindió de la ONU para intervenir militarmente en la zona. Hoy, las potencias occidentales confían en que ésta sea proclamada precisamente por esa misma Organización de las Naciones Unidas. Claro, ello supone (como en 1999) que al menos Rusia vetará esa propuesta en el Consejo de Seguridad. Y que los nacionalistas albaneses proclamarán la independencia por su cuenta; lo cual supondrá, como en el caso de Croacia, en 1991, que una serie de países europeos y los Estados Unidos, reconocerán esa soberanía. En consecuencia, lleva razón Ortega, la UE se dividirá ante el problema.

“Primero se exigió a Kosovo que cumpliera ciertos estándares antes de darle un estatuto definitivo; luego los estándares a la vez que el estatuto; y ahora, casi sin explicación, el estatuto pasa por delante de unos mínimos que cumplir para acceder a la independencia” –apunta el autor. Una vez más, lleva razón. Una vez más, el caso de Croacia en diciembre de 1991, uno de los puntos de partida para la larga tragedia de las repúblicas ex yugoslavas, que de hecho ya había comenzado con Eslovenia en julio de aquel mismo año y terminó en la última guerra, la de Macedonia, en el invierno y primavera de 2001. Una década casi clavada.

Los rusos piden un poco más de tiempo para negociar mejor; y también, aunque no lo digan, para no dar a los albaneses la razón por sistema. La respuesta de algunos países occidentales es la consabida: ahí está la supuesta amenaza rusa en acción, la nueva y agresiva potencia que nos chantajea con el petróleo, el gas y el vodka. Pero “Moscú puede esta vez tener razón” –argumenta Ortega. El sueco Carl Bildt, ministro sueco de Asuntos Exteriores y un consumado veterano como mediador en las guerras balcánicas, está en esta misma línea. En su momento, allá por 1995, se esforzó por denunciar los peligros que suponían los dobles raseros que aplicaban las potencias occidentales en la supuesta mediación de los conflictos. Se lo torearon; se lo toreó Madeleine Albright, por ejemplo, en agosto de 1995.


Carl Bildt en una foto inusitada, inspirada al parecer en las de Philippe Halsman
















“La afirmación de Ahtisaari, apoyada por EE UU, de que ‘la independencia es la única opción para un Kosovo políticamente estable y económicamente viable’ no se basa en ningún argumento” –remata Ortega. No: tampoco lo era en 1999, cuando la intervención de la OTAN provocó la independencia de facto de Kosovo, rematada por una limpieza étnica de grandes proporciones propiciada por los nacionalistas albaneses ante la pasividad de las fuerzas de la OTAN. Y las cosas continuaron así en los años que siguieron, porque desde Occidente nadie cuestionó seriamente que algún día Kosovo sería independiente y se repitió una y otra vez, como en un mantra, la afirmación sin fundamento de Ahtisaari: “La independencia es la única opción para un Kosovo políticamente estable y económicamente viable”. Mientras tanto, el desgobierno se afianzaba, la minoría serbia se enrocaba, víctima de la marginación ajena y de la propia automarginación. No se aplicaron las ideas puestas en práctica en Bosnia en 1995, y eso que ese modelo estaba a pocos kilómetros de distancia. Casi nadie se planteaba las consecuencias que todo ello tendría en Macedonia, y de rebote, en todo el sur de los Balcanes. Sólo quedó en pie la difusa promesa de que algún día, Kosovo sería independiente. Y en España, todo eso adobado por las opiniones de algunos progres y nacionalistas de manual; o mejor, de catecismo. Es decir, edición de los años setenta.

Con todo, el artículo de Ortega contiene dos afirmaciones a considerar. La primera, esa tan contundente de que “el Kosovo independiente estará regido por bandidos y mafias y dominado por la corrupción, lo que le convertirá en un agujero negro y Estado fallido en medio de Europa, si es que no acaba uniéndose una débil Albania”. El final de la frase denota que Ortega quizá no conoce bien a los albaneses: los de la “madre patria” no suelen mirar con buenos ojos a los kosovares. Por lo tanto, no sería descartable una unificación (o reunificación, según cómo se mire y qué referencia histórica se utilice). Pero no sería ni mucho menos tan automática y a saber si en realidad Kosovo no terminaría anexionando a Albania y no al revés.

De cualquier forma, la afirmación de que Kosovo está gobernado por bandidos y mafias es demasiado contundente. Es cierto que Veton Surroi, hábil e inteligente, es la gran esperanza que nunca ha llegado a la cúpula del poder; que no parece un hombre capaz de crear y controlar tramas de poder que rivalicen con las de los clanes. También lo es que los antiguos intelectuales disidentes (Adem Demaçi, Rexhep Qosja) están ya muy fuera de juego y que los radicales de nuevo cuño (Albin Kurti) son muy intratables. Pero hay figuras intermedias con las que se puede contar siempre que desde las cancillerías occidentales se haga un esfuerzo por cambiar el lenguaje y los parámetros heredados de 1999.

Segunda afirmación de Andrés Ortega que tiene su miga: “Todo esto no tiene que ver con proyectar los demonios españoles sobre aquello, sino con la realidad de Kosovo, respecto a la cual la comunidad internacional puede estar cometiendo graves errores”. Frase metida con calzador que, justamente, pone evidencia lo que, justamente, pretendía disimular.
















Chiste gráfico de El Roto, publicado en "El País" durante la campaña de la OTAN contra Serbia por el conflicto de Kosovo: "Cuando un ejército sale por la puerta, otro entra por la ventana"


Casualidad de las casualidades: al día siguiente de leer la columna de Andrés Ortega, me topé en la red con un artículo de “Hispanidad”, publicación electrónica, edición correspondiente al 14 de mayo, nº 2669. El titular rezaba así: “Una fundación próxima al PSOE rechaza de plano la independencia de Kosovo porque carece de Estado de Derecho”. Subtítulo: Asegura que "rompería con la legislación internacional vigente" y pide que España y la UE defiendan su continuidad en Serbia”. Se puede leer más abajo que la fundación es “Alternativas” y que la autora del análisis es Ruth Ferrero.

Conozco a Ruth desde años y me cuesta creer que haya cambiado tanto sus puntos de vista como para mantener explícitamente la continuidad de Kosovo en Serbia, tal como suena. En realidad, según se puede leer al final de la pieza, sus recomendaciones son que España y la UE apuesten por mantener el status quo en la región balcánica "hasta la consecución de un verdadero Estado de Derecho, prosperidad económica y estabilidad política en la región", impulsando "los procesos de adhesión a la Unión Europea de los Balcanes occidentales, en particular de la adhesión conjunta de Serbia con Kosovo. Y continúa: "La visualización por parte de estos países del acceso a Europa es el mejor remedio para una aceleración de sus procesos democratizadores y la moderación de las tensiones nacionalistas", aconseja, antes de incidir en que España, "aprovechando su condición de presidencia de la OSCE, debería jugar un papel decisivo para conseguir llegar a un acuerdo lo más consensuado posible entre los principales actores involucrados en este conflicto".

La recomendación no está mal (supone llevar hasta el final las consecuencias que se extraían de la resolución 1244 de las Naciones unidas en 1999) pero a estas alturas es más una propuesta simplemente buenista que un plan realmente aplicable. ¿Quién les dice ahora a los dirigentes albaneses (a todos) que se olviden de lo dicho, que incluso el Plan Ahtisaari es demasiado extremo, que lo metan en un cajón y que volvamos todos juntos al status quo existente entre 1999 y 2007? Si alguna potencia o grupo de ellas tuviera intención de aplicar esa propuesta, desde luego no lo haría “a partir del acuerdo de las partes (…) sin caer en la coacción”. Esta propuesta, explicada así en difuso, sin precisiones técnicas adicionales, forma parte de la familia de las sugerencias celestiales que ni siquiera llegan a acariciar la gruesa piel coriácea de los bisontes balcánicos.

Parece evidente que el objetivo político del informe "Alternativas" es de consumo más nacional que cosmopolita. Lo que molesta bastante en Moncloa es que ahora, precisamente, se plantee la resolución en falso del problema de Kosovo a partir de una independencia tutelada por Naciones Unidas. Así, se lee: "Desde la perspectiva del Derecho Internacional Público", el Consejo de Seguridad de Naciones Unidas "carece de competencias para alterar el status territorial de un Estado soberano miembro" (…) "Puede, efectivamente, adoptar medidas para el mantenimiento de la paz y seguridad internacionales pero eso no implica el ir creando y deshaciendo Estados".
















Vehículos de las Naciones Unidas víctimas de un atentado con bomba en Kosovo durante el pasado mes de febrero. Los autores fueron activistas radicales albaneses



Por lo tanto, hemos de sospechar que lo que Ortega pretende disimular tiene mucho que ver con el asunto: una independencia de Kosovo lanzada por Naciones Unidas interfiere en el proceso de paz en el País Vasco. El informe añade un párrafo un tanto críptico: "Por tanto, un Estado soberano en Kosovo sólo podría resultar del acuerdo de las partes, sobre las que, eso sí, se puede influir políticamente sin caer en la coacción, o de un hecho consumado reconocido por otros Estados y organizaciones internacionales atendiendo a un principio de efectividad". El subrayado es del autor de este blog y parece indicar que una autodeterminación a palo seco, seguida del reconocimiento internacional de algunas potencias sí sería aceptable… atendiendo al principio de efectividad. Es muy posible que me equivoque, pero esta idea, en paralelo a la situación del País Vasco ahora o en el futuro, da qué pensar. Y quizá también yerre en esto, pero da toda la impresión de que Ortega sacó las consideraciones para su columna del informe de Ruth.

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viernes, mayo 11, 2007

Pensamiento Sarko



¿Fotomontaje o realidad? A Nicolas Sarkozy le encandilan los medios de comunicación. Por lo tanto, existen miles de fotografías de su persona, muchas de las cuales, por su carácter histriónico o surrealista, han sido manipuladas con ventaja por la oposición










El pasado domingo, Sarkozy ganó las elecciones presidenciales en Francia. Pues bien, estamos a viernes y por estos pagos ya han comenzado a aparecer ecos y réplicas del “pensamiento Sarko”. Pero vayamos por partes: ya se veía venir el evento cuando, durante la reciente crisis turca, se hicieron evidentes algunas señales. Por ejemplo, en la tozuda insistencia de algunos medios y figuras de la prensa española, generalmente de derechas, en presentar la situación como si estuviéramos en la antesala de una nueva revolución iraní. Hace pocos días, y tras concluir una conferencia, un señor del público me preguntó si era posible que Turquía terminara como el vecino régimen de los ayatolas. Tras unos minutos de conversación quedó patente que el hombre no atendía a razones ni explicaciones, no estaba preguntando realmente nada: sólo deseaba que le reafirmara en su angustia y temores ante lo que para él era poco menos que una certidumbre: que el Shah era equiparable a Atatürk; y por lo tanto, Turquía podría devenir Irán. La breve pero intensa campaña había calado: la Turquía laica está en peligro, la inmensa mayoría de sus ciudadanos son musulmanes practicantes, el actual gobierno del AKP es el submarino de un movimiento islamista fanático universal, etc., etc., etc.

A ojos de la derecha europea, ya sabemos cuál es el colofón: Turquía es un país musulmán, es una bomba de relojería (o una “ruleta rusa”, como dijo públicamente un corresponsal de “El País” asistente a los cursos del pasado verano, organizados por el periódico) y es urgente cerrarle las puertas de la UE. Sarkozy dice que, evidentemente, forma parte de Asia, y no hay nada más que discutir: con la misma contundencia con la que sostiene teorías del más rancio y decimonónico determinismo genérico sobre el origen de la delincuencia.



"Le roi de la grimace": Sarkozy está en los divertidos límites de la fotogenia.







Uno de los aspectos interesantes de la victoria electoral de Sarko consistirá en ver cómo va a sacar adelante promesas subidas de tono hechas a la masa francesa, pasando por encima de la ciudadanía y el resto de los estadistas de la Unión Europea. Dicho de otra manera, tenemos ante nosotros una nueva e interesante experiencia de conjugación de políticas nacionales y comunitarias. De momento han desfilado los hermanos Kaczynski, el presidente Papadopulos, los gobiernos nacionalistas bálticos. Pero con un Sarko en medio y medio de la geografía comunitaria, la cosa se pone más interesante.


En consecuencia, está volviendo a bullir por aquí y por allá la consabida cantinela de que los musulmanes, en general, son sospechosos y problemáticos, sean marroquíes, argelinos, tunecinos, iraníes o turcos. Que se está produciendo una invasión silenciosa, que incluso miles de europeos se están convirtiendo al islam, y similares cuentos para viejas desdentadas. Lo divertido de este discursos antimusulmán de la derecha dura, es que un poco más allá, en terreno del neonazismo, algunos militantes admiran abiertamente a Al Qaeda porque son los máximos campeones del antisionismo.

Lo de la artera invasión musulmana es una de las esencias del discurso de Sarkozy: su actitud anti turca va dirigida, en realidad, contra la inmigración musulmana en Francia, que es mayoritariamente magrebí. Es una cuestión de “corrección política”: dado que no puede atacar directamente lo que él ve como un problema (sería demasiado escandaloso) lo flanquea desde el rechazo a la Turquía musulmana. Y claro está, los magrebíes y otros musulmanes de Francia no son tontos y están perfectamente informados. Lógicamente, en las pasadas elecciones, sólo el 1% de la comunidad musulmana del país entregó su voto a Sarkozy. Lo cual, a su vez, refuerza los prejuicios de la derecha... Un círculo vicioso de profecías autocumplidas.





Una de las muecas más logradas del nuevo presidente francés














Como era de esperar, ese discurso se ha trasladado rápidamente a la derecha española, gran admiradora de Sarko. Le ha faltado tiempo al Partido Popular de Badalona (populoso municipio obrero en los límites de Barcelona) para editar un vídeo de propaganda electoral con un claro y contundente mensaje antimusulmán: no a una mezquita edificada en terreno público. Los entrevistados, instigados por el entrevistador, embutido en un caro pullover Napapijri, tienden a considerar que una guardería o una biblioteca son de mayor interés social que un lugar de culto para la inmigración. Según parece, se harán 30.000 copias del corto en DVD (titulado: “7 minutos”). No estaría de más que recibieran el correspondiente ejemplar algunos de los corresponsales de la prensa española que de vez en cuando se hospedan en los hoteles de Turquía y se llenan la boca con artículos tirando a sensacionalistas sobre los problemas de libertad de culto en el país, como algo incompatible con la integración europea. De momento y lógicamente, SOS Racismo ha puesto el grito en el cielo y ya amenaza con emprender acciones legales.

Pero el PP no ha estado solo en la difusión del "pensamiento Sarko”. Ahora podría resultar que el artículo de Carlos Nadal reseñado el post del 6 de mayo quizá no era tan inocente en sus apreciaciones sobre la existencia de un terrorismo radical en Turquía que asesinaba “por razones religiosas o racistas", ¿recuerdan? Pues bien, en su edición del día 9 de mayo,”La Vanguardia” abre ya primera plana con un gran titular alarmista: “Catalunya concentra el mayor foco de yihadistas”. La pieza se encuentra en la página 15 y está firmada por E. Martín de Pozuelo. Se justifica su publicación en esa fecha y lugar por una investigación del
Departamento de Terrorismo Global del Real Instituto Elcano. Puede que éste think tank no haya editado todavía ese estudio en su web o quizás el que escribe este post no ha sabido encontrarlo, pero la única alusión al asunto que cita el rotativo barcelonés se puede leer en un artículo de Fernando Reinares publicado el 8 de marzo, es decir, dos meses antes.

Insisto: puede tratarse de un error por mi parte o bien la pieza del Instituto Elcano todavía no ha sido editada. Sin embargo, y aún así, el asunto no es tan novedoso en términos estrictamente informativos y para algunos lectores consultados no parecía merecer un destacado tan prominente en la edición de “La Vanguardia”. Por otra parte, el autor cita asimismo como apoyo documental la opinión de una asociación de policías, la CEP. Pero no deja de ser una asociación, no se trata de la declaración oficial de un cuerpo concreto. Y además, como podrán juzgar ustedes por sí mismos, no parece que la
CEP sea precisamente muy simpatizante del gobierno, no sé si me entienden. Por lo tanto, Martín de Pozuelo nos ha endilgado una pieza basada en información que, según todos los indicios, está considerablemente hinchada en relación a su procedencia. ¿A qué viene toda esta historia tan tenebrosa?



Fotografía de colección sobre un estadista francés ciertamente rupturista







Dos pistas. Primera: integrado en el cuerpo del reportaje, la tira cómica de Toni Batllori. Un ciudadano va repasando tranquilamente la prensa y lee: “…Catalunya se ha convertido en centro de reclutamiento de terroristas islámicos más grande Europa…” (aprecien ustedes la variación al alza con respecto al enunciado general). El ciudadano sigue caminando, leyendo y meditando durante una viñeta en blanco y a la tercera comenta: “No sé si hay algo previsto al respecto en el Estatut”.

Como seguramente sabrán incluso los lectores de fuera de Cataluña (aunque no los amigos latinoamericanos y los de otros países europeos) recientemente tuvo lugar una polémica relacionada con el Estatuto de Cataluña aprobado por referéndum el 18 de junio de 2006. El asunto puso en aprietos a los socios socialistas del actual gobierno de coalición que gobierna la Generalitat o gobierno autónomo. Por lo tanto, y a todas luces, “La Vanguardia” ha tratado de utilizar el miedo al terrorismo islámico como punzón con el cual contribuir a escarbar en las contradicciones políticas del gobierno local. A esta apreciación contribuye la segunda pista: en la página siguiente, la 16, Antoni F. Sandoval complementa el cuadro con otro reportaje titulado: “Alta tensión en Salt”. Se trata de un pequeño municipio de Girona (28.812 habitantes) en el cual el 36% de la población es inmigrante. Es ciertamente el caso más llamativo de Cataluña, pero no de España, dado que en torno a Madrid existen municipios con proporciones iguales o superiores de población forastera.

La alarma de Sandoval se centra en los inmigrantes musulmanes del pueblo donde, además, añade, “han llegado imanes radicales”. La pieza se complementa con una foto muy expresiva: un grupo de mujeres “con la cabeza cubierta con el velo islámico” (en realidad es la pañoleta o türban de la que ya se habló) comprando en un mercadillo. Y con carritos de niño: el problema se reproduce. Al día siguiente, 10 de mayo, ambos reportajes se repitieron en página 26: el asunto de los yihadistas y la cuestión de Salt; por los mismos autores.













Sarkozy tras el que entonces era todavía su protector y predecesor en el cargo, Jacques Chirac

La Vanguardia” es un periódico de tendencias derechistas y conservadoras, a veces bastante marcadas. Por lo tanto, es lógico que se cuelen ecos del estilo Sarkozy, incluso en paralelo con el entusiasmo que demuestra el PP por su nuevo y reverenciado modelo. Al fin y al cabo, se está hablando de un posible pacto entre ese partido y Convergencia i Unió en vistas a las elecciones municipales en Cataluña. Los problemas la tal política informativa vienen por otro lado.

Uno de ellos es la tendencia a considerar que posturas y opiniones de ese estilo son apolíticas o incluso progresistas. Los lectores del periódico pueden asumirlas o no, son muy libres de hacerlo; pero debería quedar claro que ese tipo de posicionamientos son de derechas, tanto como las de Sarkozy. Por ello, a veces causa una cierta desazón que entrevistas como la que se hizo a la profesora francesa Riva Kastoryano, “analista en migración”, publicada por “La Vanguardia” el 8 de febrero de 2004, fuera recogida en la web Aula Intercultural de FETE-UGT como dando la sensación de que posee un cierto valor progresista. Particularmente, no me extrañaría que la profesora Kastoryano fuera votante de Sarkozy, pero en todo caso la entrevista da por sentadas varias cosas que, quizá ,merecerían una reflexión más seria y serena antes de presentarlas como una pieza imprescindible para el debate.

Por ejemplo, reivindica un estatalismo que difícilmente aceptaría la ciudadanía española, mientras desecha sin muchos miramientos el modelo americano de integración. O considera que si las niñas van a la escuela con la pañoleta es porque lo mandan los imanes y “una especie de para policía religiosa sin uniforme que está en todas partes y lo ve todo”. En base a ello, el estado laico tiene todo el derecho a prohibir la prenda, “dado que en la escuela laica francesa sólo el Estado puede regular las relaciones sociales y no debe tolerar que los imanes decidan cómo se visten los ciudadanos de Francia”. Aún admitiendo (con muchas cautelas) tales planteamientos, ¿qué ocurre si una joven decide ponerse la pañoleta porque la da la gana, como persona individual?¿ Y si son tres?¿O cuatro?¿Dónde están los límites precisos en los que el ciudadano puede pararle los pies a un estado intervencionista que decide cómo debe vestirse? Hipotéticamente: ¿podrían ir los niños de la Cataluña francesa con barretina a las clases, dado que no es una cuestión religiosa?¿Y si argumentan que en realidad es el gorro frigio de los revolucionarios de 1789?






















Una admiración incondicional e indisimulada: de Mariano Rajoy hacia Nicolas Sarkozy


Todo esto tiene su interés para este blog porque, evidentemente, tales planteamientos políticos son eco de la actitud que están adoptando muchos ciudadanos españoles hacia la cuestión de Turquía, mero reflejo del sarkozismo en alza. Fenómeno agravado por el hecho de que Kemal Atatürk se inspiró precisamente en el Estado francés laico para crear el de la República de Turquía. Y hoy, en pleno 2007, comienza a dar la sensación de que ambos modelos andan un tanto decaídos en este mundo tan complejo en el que vivimos. Mal momento para que nosotros, que no tenemos tales problemas, nos pongamos a debatir con esos parámetros o importemos una retórica y unas causas que nos resultan ajenas.

Y esto es algo que los amigos turcos han de tener en cuenta en la compleja hora presente. Porque a lo mejor ocurre que salir a la calle a manifestarse contra la elección de un presidente musulmán es ir en plan Sarko, y por lo tanto, tirarse piedras en el propio tejado. A todos aquellos euroescépticos que prescindan de la UE (cosa que muchos demostraron ser en la manifestación del pasado día 29 de abril, conviene recordarlo) les dará lo mismo, por supuesto. Pero al menos deben tener claro que en Paris, los seguidores del nuevo presidente se frotan las manos: hasta los mismos turcos demuestran que Sarko tenía razón: el islam se está comiendo Turquía, ese asunto de la laicidad es un cuento, luego Turquía ha de quedarse fuera de Europa, porque geográficamente es Asia: con todos sus militares, magistrados y políticos laicos. Por eso, todos aquellos turcos que piensan que movilizarse en la calle contra el gobierno, apoyar el boicot abusivo e ilegal del CHP contra la mayoría del AKP, sostener que el presidente Sezer es un estadista genuinamente democrático porque zancadillea cualquier ley que considera islamista moderada... todos ellos le están haciendo un excelente servicio a Nico Sarkozy, a quien muchos comienzan a llemar irónicamente, en su propio país, el sultán. "Non, la Turquie ça n´est pas chic"






















La colección de fotomontajes y caricaturas de Sarko es enorme. Aquí una muy conocida, caracterizado como sultán turco


Y suponer que el nuevo presidente francés es el último clavo en al ataúd de la candidatura turca, es otro error. ¿No debería entrar Turquía en la UE dentro de una década o más tarde todavía? Pues eso es mucho tiempo. Pueden pasar muchas cosas. Muchas. De momento, Bruselas ya le ha recordado al nuevo presidente francés que las promesas que hizo a sus votantes no tienen por qué gustarle a los ciudadanos del resto de Europa, y que la UE no es la UE Francesa. Veremos qué opina Merkel; esperemos a ver cómo se las gasta Brown, o incluso Cameron.

De la misma forma, empieza a quedar claro que los principales estadistas europeos saben muy bien que el debate sobre el acceso de Turquía a la UE ya no es un asunto teórico, al menos desde octubre de 2005. Como candidato oficial que es, el país está recibiendo importantes subvenciones y fondos estructurales europeos. Y luego está todo el capítulo de las inversiones en Turquía, que tuvo un índice de crecimiento económico del 6,78% entre los años 2002 a 2006. Hay mucho dinero europeo en Turquía, también francés. Si las cosas van mal, si algo falla en el proceso de integración, si la economía cae en picado, todos pagaremos la factura; incluyendo la Sarkofrance. Los que han hecho posible el tirón económico de Turquía durante estos años, los que han estabilizado la economía y han acercado el país a Europa son los integrantes del gobierno moderado del AKP: convendría que todos le diéramos un voto de confianza. De hecho, Bruselas ya se lo da: a Erdogan, no a Baykal y a los militares. Y dentro de todo ese proceso y en relación a las excitaciones que están generando los cambios políticos en Paris, lo mejor es no caer en vértigos ni papanatismos de esos a los que somos tan dados. Nada de copiar el sarkozismo a tontas y a locas desde la derecha; ¿qué es eso de aplaudir desde la izquierda a un supuesto nuevo revolucionario francés?: Wait and see: es también una "actitud de importación" (algo que debería tranquilizar a muchos españoles), pero la más rentable en los momentos que corren.

Mientras tanto, no estaría de más que nuestros grandes timoneles fueran pensando en un debate político, amplio, profundo y sincero, sobre el fenómeno inmigratorio. Directamente o a través de medios académicos, lo que prefieran. Pero debate; con sus pros, contras y planteamientos de futuro. Meter la cabeza dentro del agujero, como los avestruces, no le reportará ventajas a ningún partido, sea cual sea su tendencia.

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miércoles, mayo 09, 2007

NOTA: A vueltas con el Primero de Mayo en Taksim




Cartel de convocatoria del sindicato DİSK para celebrar el Primero de Mayo de 2007 en la Plaza Taksim









Tras unos días de frenética actividad informativa en relación a la crisis turca, Andrés Mourenza tiene la amabilidad de ponerse de nuevo al teclado y enviarme un largo mail con interesante información sobre los sucesos del Primero de Mayo en y en torno a Taksim. Para este joven periodista que reside y trabaja en Estambul y ha vivido los acontecimienbos muy en directo, deben separarse esos incidentes del resto de los acontecimientos acaecidos en Turquía a partir del 27 de abril: boicot a la elección del presidente, "e-golpe", manifestaciones del 29 de abril, dictamen del Tribunal Constitucional, adelanto de las elecciones y renuncia de Abdullah Gül a presentarse como candidato presidencial. Se reproduce a continaución su mail en color azul:


Por aquí abunda el trabajo y los que estamos aquí intentamos luchar un poco contra la desinformación que inunda el tema de Turquía, aunque parece que pesa más la opinión de columnistas y tertulianos (en serio: he recibido varios mails de gente –universitaria- preguntándome si no tenía miedo de estar en un país así.)

Mi estrategia en “El Periódico” ha sido explicar todo el proceso con sus tecnicismo para no verme en reducido a la simplificación de hablar todos los días de islamistas y laicos, y además explicar el juego de intereses que supone la elección presidencial entre las dos burguesías de Turquía (puede ver el
articulo del 30 de abril post-manifestación que ocupó dos páginas en “El Periódico”, todo un logro, hablando de los diferentes actores políticos de Turquía). Creo que a pesar de la corta sección de internacional de “El Periódico” hemos hecho un buen trabajo con artículos todos los días a excepción del último sábado.

En cuanto a lo del Primero de Mayo siento contradecirle porque, además, estoy seguro de que la noticia que leyó en la edición digital de “El País” fue la que escribí yo para EFE. Estuve en los conatos de manifestación, en los gases y posteriormente siguiéndolo desde la oficina; y en un principio el delegado del gobierno informó de los famosos 590, luego la NTV amplió la cifra a 900 (CNN-Türk se quedaba en los “yuzlerce”, cientos) y finalmente al día siguiente se quedó en 799, según la delegación del gobierno.

También fui el artífice de desligar por completo la protesta sindical de la situación actual (lo siento pero me parece demagogía esos artículos con foto de la manifestación acompañados de texto sobre la crisis política). Conseguí que en “El Periódico” pasase la noticia de Internacional a Economía, e intenté explicar en las notas de EFE que ambas situaciones eran diferentes.

El caos que se produjo durante el Primero de Mayo en Estambul (no sólo los detenidos, y la brutal intervención policial, sino que la gente hubo de caminar cuatro horas debido a los cortes de tráfico) se le puede achacar prácticamente en exclusiva al delegado del gobierno de Estambul, Muammer Güler, que ha conseguido sobrevivir a:

1) Las explosiones de Al Qaeda
2) El asesinato de Dink
3) Los increíbles problemas de tráfico en la urbe
4) El Primero de Mayo

Él y su socio, el jefe de la Dirección de Seguridad, Celaletin Cerrah, siguen sin tambalearse en el cargo, gracias a las redes clientelares que tienen, porque el AKP, como el resto de partidos turcos, también funciona en muchos casos por amiguismo. Este hombre, Güler, podía haber manejado la protesta de modo que concurriese a su favor y no supo hacerlo: cortó una barbaridad de kilómetros de carretera, así como el metro y los autobuses y cercó Taksim, en vez de organizar un dispositivo policial rodeando la manifestación y dejarles llegar a la plaza en paz, a sabiendas de que DİSK iba a manifestarse de todas formas.

Es decir, fue un conflicto entre la cabezonería de Güler y, si se quiere, la de DİSK. Precisamente Türk-Is (el sindicato socialdemócrata y mayoritario) y el CHP habían decidido hace ya tiempo que no se manifestarían en Taksim sin permiso de las autoridades y apostaron por la celebración tibia que se hace todos los años en Kadiköy.

En la protesta que intentó llegar a Taksim estaba lo que es la izquierda de Turquía, la que rechaza tanto al AKP –por sus medidas neoliberales- como al CHP y los “pachás” – porque son los que sufrieron más cárcel durante el golpe del 80-. Allí estaban el DİSK (segundo sindicato del país) el KESK, la TOMMB (otros dos sindicatos) y partidos izquierdistas minoritarios: ÖDP, SDP, TKP... Precisamente ÖDP y DİSK estarían interesados en una gran alianza de la izquierda (a la italiana) pero no están por la labor de aceptar las ideas de ese aprendiz de víbora que es Deniz Baykal (lo siento pero no puedo con él). Baykal pretende que el resto de partidos cierre y sus militantes pidan el carnet del CHP, así por las buenas (vid. “El Periodico” de hoy, edición del
7 de mayo, 2007). Aunque la pasada media noche parece que DSP y CHP han dado un paso más hacia la unión.

Por tanto, las protestas del Primero de Mayo eran otra cosa: un conflicto mucho más localizado (no hubo ningún altercado más en todo el país) entre un sindicato y un gobernador. Otros años sí que ciertamente hubo problemas, porque algún grupo minoritario radical (generalmente ligado a los ambientes filo-PKK) intentaba manifestarse y la cosa acababa en palos. Pero este año se trataba del 30º aniversario de la masacre de 1977 y el convocante era el segundo sindicato del país así que, como decían muchos comentaristas locales, podía haber tenido el señor Güler la manga un poco más ancha.

Ni siquiera los de “Zaman” ligaron una cosa a otra pero acusaron con muy mala idea a la “izquierda” de tomar las calles en un tono muy similar al que utilizaban los medios partidarios del PP en España para con las movilizaciones de la última legislatura. Pobre gente, los de “Zaman”: esta crisis les está agriando el carácter y se les estropean los artículos (había
uno muy divertido de uno de los columnistas más importantes del “Todays Zaman” [Bulent Kenes] dedicando una columna entera de insultos a ese “fascista” de Baykal, decía. Se los merece, pero un artículo así no posee mayor utilidad práctica. Por cierto, hace bien poco visité la redacción de nuestros queridos periodistas fetullahçis con un colega italiano y nos quedamos alucinados: Maddona! No hay periódicos así en España, ni en Italia (aquello era el triunfo de la tecnología, el minimalismo y el diseño).

Un saludo desde una cálida Estambul, hace buen tiempo a pesar de todo

Andrés Mourenza






Caricatura: Muammer Güler prohibe el acceso a Taksim. Procede de un foro en el cual se puede acceder a un interesante vídeo publicado en You Tube sobre lso hechos del Primero de Mayo de 1977, editado por DİSK








No cabe duda de que Mourenza aporta unos datos objetivos muy contundentes que perfilan la "crisis dentro de la crisis" que fueron los incidentes de Taksim. Sin embargo, como ya le expresé en el correspondiente mail de respuesta, resulta difícil imaginar que en la dureza de la represión policial de aquellas horas, no jugara de alguna forma el peso de los acontecimientos anteriores, en mayor o menor medida.

No se trata de disculpar a Güler, ni mucho menos. Tampoco a sus superiores, que quizá a lo largo de aquellas horas pudieron intervenir y hacer algo para suavizar la actuación policial. Pero muchas veces en la historia, procesos pensados o imaginados por separado, pueden mezclarse inesperadamente, si concurren circunstancias excepcionales. Bajo ese punto de vista, caben pocas dudas de que la sombra amenazante de los militares, a partir de la noche del 27 de abril, desencadenó un eléctrico nerviosismo entre todos los niveles de la sociedad turca que, a buen seguro tuvo que añadir un plus de dureza a las acciones policiales y a la intransigencia del delegado del gobierno, aún admitiendo que ésta era mucha ya en origen, sin necesidad de agravantes.

Y por supuesto, ningún político o gobierno reconoce estas cosas públicamente, al menos cuando los acontecimientos son recientes y persisten los miedos y presiones relacionados con circunstancias "exteriores" al comportamiento habitual de los actores en presencia. Hacerlo no sólo sería señal de debilidad, sino un verdadero suicidio político.

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domingo, mayo 06, 2007

Secularismo contra democracia





Una joven modelo turca exhibe un türban para una revista de modas











Es lo que tiene el análisis de prensa: puede dar lugar a divertidas sorpresas. Hoy domingo, "La Vanguardia" perdió inesperadamente el pulso con "El País" en torno a la crisis turca. Ricardo Ginés, cuya calidad informativa ha mejorado considerablemente en los últimos meses, dejó de enviar crónicas o no fueron publicadas. Y en cambio, se incluyó un artículo de Carlos Nadal, en su columna de análisis de la actualidad internacional, Week-end Político Mundial, que por lo visto, nadie se preocupó por supervisar. O nadie quiso hacerlo. Ese es un problema de "La Vanguardia": su apego por un sistema de veteranos (por decir algo) comentaristas propio de una época periclitada en la que el periodista sabelotodo opinaba sobre lo divino y lo humano en cualquier de los cuatro puntos cardinales del globo. Hoy, la especialización se impone, sobre todo cuando miles de lectores, televidentes y cybernavegantes son bombardeados -les guste o no- por ofertas informativas de lo más variado y el contacto directo con el lugar de la noticia es, muchas veces, fácil e instantáneo. Claro que algunos tienen calidad para mantener el pulso -caso de Xavier Batalla- pero los más hacen aguas de una manera lamentable o se refugian en artículos que repiten obviedades y no aportan absolutamente nada, excepto el renombre de una firma pomposa.

Nadal comenzó bien, aunque tirando de las obviedades -que suelen gustar mucho en opinión de "La Vanguardia"- como aquello que siempre queda bien: "Recientes hechos ponen de relieve que la integración turca en la UE no puede ser objeto de simplificaciones". Pero a mitad de pieza, el hombre empezó a hacerse un lío, por aquello del aderezo sensacionalista. En su opinión, conviene apoyar al partido islamista moderado en el poder, aunque con reparos. "Mucho ha hecho, aunque no del todo convincente para establecer la normalidad democrática, los derechos fundamentales. Incluso ha prohibido el velo en las escuelas". Primera noticia de que en Turquía las mujeres usen "velo", al menos de forma tan extendida que deba ser prohibido en las escuelas. En ese país el 55% de la población femenina recurre al "türban", que es una pañoleta, usualmente estampada con vivos colores, que tapa más o menos el cabello (hay un margen para la coquetería). Algo similar al tocado de aquellas jóvenes europeas que iban en Vespa en los años cincuenta.

"Pero las sombras están ahí" -continúa Carlos Nadal invitándonos a un paseo tenebroso. Y entonces comienza a amasar una aparatosa croqueta a base de "asesinatos por razones religiosas o racistas". Bueno, no es exactamente lo mismo, porque en muchos casos no está claro quiénes son los autores reales o intelectuales de tales hechos: puede que en algunos casos hayan sido obra de algún islamo-nacionalista radical (opción que sí existe en Turquía, incluso la de islamo-kemalista ultra) aunque en ese caso quizá sería más achacable a los círculos islamistas radicales. Algo así como si a finales de los 80 alguien atribuyera los desmanes de los Guerrilleros de Cristo Rey a Convergencia i Unió. Pero es que además, en otros casos, la autoría de los crímenes pertenece claramente a los neofascistas y ultranacionalistas laicos, o sea del bando anti-islamista; y eso no se le puede apuntar a la cuenta del gobierno de Erdoğan. Al revés: fueron maquinados por sus enemigos para socavarlo.

Pero lo peor llegó a continuación, uno de esos resbalones que pueden dejar maltrecha una carrera periodística: "¿No ha tenido que salir del país el premio Nobel de Literatura Orhan Pamuk?" -se pregunta Carlos Nadal, rematando dramáticamente el párrafo.



Orhan Pamuk, reaparecido en Estambul y reutilizado una y otra vez por la prensa occidental





Bueno, bueno, bueno... Precisamente el periódico de Carlos Nadal, que es "La Vanguardia", envió a un corresponsal (Xavi Ayén) y un fotógrafo (Kim Manresa) a Estambul, no hace mucho, para realizar la oportuna entrevista al "fugado" Premio Nobel, que había reaparecido milagosamenrte en las calles de su querida ciudad tras un mes y pico de espectacular ausencia. El trabajo fue publicado, con gran despliegue de colorín fotográfico en la edición del "Magazine" de "La Vangurdia"... ¡el pasado 22 de abril! Aún está caliente el papel cuché. En la portada figuraba el mismo Orhan Pamuk, posando con sonrisa torcida ante la imprescindible mezquita de fondo. El título del reportaje: "No me escondo, vivo en Estambul". Es evidente. Y tras soltar una risita, el galardonado autor explica: "Parafraseando una broma de Mark Twain, que afirmó en una ocasión que la noticia acerca de su muerte era algo exagerada, yo les digo ahora: las noticias sobre mi exilio son un poco exageradas". Claro, en su momento no se preocupó o no le interesó desmentir los rumores, contribuyendo a sobrecargar la tensión política en su país. Pero el final la cosa ha estado bien, porque de esa forma Pamuk se ha despolitizado considerablemente, vuelve a ser un literato puro y duro, y eso es bueno para todos.

La excusa de Carlos Nadal es imaginable: él escribe que el Premio Nobel de Literatura tuvo que salir del país y eso fue lo que ocurrió, ¿no? Salir del país por un mes y pico, es salir del país, al fin y al cabo. Respuesta de Pamuk: "Fui utilizado como arma arrojadiza en medio del contencioso entre la Unión Europea y Turquía. Algunos medios deseaban un tipo de intelectual comprometido que, la verdad, yo no soy".

Claro, con un
material informativo tan exagerado, confuso y escasamente veraz como el que utiliza Carlos Nadal, no es de extrañar que la crisis turca esté tan desenfocada y los lectores se lleven un lío fenomenal. Y cuanto más revueltos están datos y apreciaciones con rumores y simples inventos, menos se atreve el resto de la grey periodística a opinar; o lo hace en base a filias y fobias, o salen por la tangente de lo que "les parece" en ese momento. No es de extrañar que haya comentaristas más o menos profesionales que digan sin rubor que todo este jaleo comenzó porque la esposa de Gül lleva pañoleta o que se crean a pies juntillas ese cuento de viejas sobre la "agenda oculta" de Erdoğan .

Por contra, en esta ocasión Juan Carlos Sanz se descolgó con una interesante iniciativa, reflejada en los reportajes de hoy, domingo 6 de mayo de 2007. Salió de Ankara y se dirigió a Konya, la ciudad santa de Turquía, equivalente local a nuestro Santiago de Compostela, donde hizo un reportaje entrevistando a
islamistas moderados y al líder local de CHP, presentado como el "partido socialdemócrata laico" (sic) y no como específicamente kemalista. Todo un avance y una sugerencia interesante para que algún día alguien se lence a fundar un partido socialdemócrata "islamista". Además, en Ankara Sanz llevó a cabo una entrevista con una abogada feminista laica (aunque olvida explicar que en Turquía hay feministas musulmanas) y un "diplomático europeo radicado en Ankara", es decir, miembro de alguna embajada. Conviene resaltar los párrafos finales de este trabajo, porque ponen de relieve con especial precisión el trasfondo de la actual crisis turca como nunca antes lo había hecho un reportaje de Juan Carlos Sanz:



El centro comercial Kanyon, en Estambul. El último símbolo de la modernidad y pujanza económica turca





Afirma la abogada Selma Acuner: "Es cierto que hay claros signos de falta de laicismo en algunos sectores del gobierno, pero no creo que el AKP pretenda imponer el uso obligatorio del pañuelo a las mujeres, ni que tenga una agenda oculta para islamizar Turquía después de hacerse con el poder. Parecen estar más concentrados en combatir la pobreza del país y en impulsar el ingreso de Turquía en la UE, aunque en el partido de Erdoğan y Gül hay un sector mucho menos liberal que ellos. Claro que en Europa también se encuentran bastantes políticos conservadores que hablan un lenguaje dominante masculino"

En cuanto al diplomático europeo radicado en Ankara: "La gran paradoja turca es que son los laicos quienes presentan hoy las actitudes más inmovilistas ante los cambios, y no quieren alterar un orden social kemalista que les ha beneficiado (...) Entre ellos surgen voces nacionalistas que critican a EEUU y a la UE como responsables de los actuales males de Turquía, al tiempo que defienden una economía más controlada por el Estado. Mientras tanto, los hechos hablan por sí solos en el campo de los islamistas moderados del AKP, que han reformado el sistema legal para homologarlo con los europeos, han abierto la puerta de la UE para Turquía y han emprendido una política de privatizaciones y de modernización de la economía".





Distintivo de las Fuerzas Armadas de la República de Turquía














“The Economist”, May 5th-May 11th 2007

Secularismo contra democracia
Se evitó un golpe militar, pero se avecinan unas elecciones anticipadas. Los problemas de Turquía se han pospuesto, no resuelto


Su primer ministro, Recep Tayyip Erdoğan, dijo que eso fue “un disparo contra la democracia”. Otros lo etiquetaron como un “e-golpe”. Llámesele como se quiera, la amenaza de intervenir contra la el gobierno islamista moderado de Turquía, posteada en la website del Estado Mayor el pasado 27 de abril lastimó a la democracia y ahondó la sima entre laicos y piadosos. Un desafiante Erdoğan llamó a elecciones generales anticipadas. Deberán tener lugar en julio, en vez de la fecha programada, el 4 de noviembre. Las encuestas de opinión sugieren que el AKP volverá a batir a sus rivales seculares.

¿Cómo responderá el Ejército a esto? Avezados observadores de la realidad turca, que alguna vez se burlaron de la posibilidad de un nuevo golpe, dicen ahora que no debería ser descartado. Algunos admiten que la Unión Europea es parcialmente culpable. Las vacilaciones de la UE sobre la candidatura turca abollaron los entusiasmos: cuando Olli Rhen, el Comisario para la Ampliación regañó al ejército por su intromisión, pocos prestaron atención.

El jaleo comenzó cuando Erdoğan designó a su primer ministro, Abdullah Gül, para reemplazar al presidente Ahmet Necdet Sezer, que concluía su mandato el 16 de mayo. Una vez Gül flirteó con el islam político; su esposa lleva una pañoleta (como el 55% de las mujeres turcas). Se supone que eso supone un peligro existencial para la república secular. Deniz Baykal, el líder del principal partido de la oposición, el Republicano del Pueblo (CHP), logró bloquear la elección de Gül en una primera ronda de voto parlamentario el 27 de abril, alegando, de forma dudosa, ante la Corte Constitucional, que faltaba quórum en el Parlamento.

Fue cosa de la Corte decidir si Baykal estaba en lo cierto. Pero los generales no tentaron la suerte. En su ultimátum, entregado antes de que los 11 jueces dieran su veredicto el 1º de mayo, el Ejército hizo una lista de ejemplos sobre cómo, supuestamente, el gobierno estaba llevando a la deriva al país hacia una teocracia islámica. Cuando más tarde la Corte dictaminó en favor de la oposición, nadie se sorprendió.

Cerca de un millón de turcos laicos se reunieron en Estambul el 29 de abril para poner en escena su segunda protesta de masas contra el gobierno en una quincena. Esto le pone difícil a Erdogan y su AKP reducir la crisis a un mero intento del Ejército por reafirmar su influencia. Cantando “no al golpe” y “no a la sharia” los manifestantes afirmaron que su estilo de vida liberal estaba amenazado. Muchos eran mujeres que decían ser las más vulnerables de todos. Algunos denunciaron intentos del AKP para crear “zonas libres de alcohol”; otros, los intentos de criminalizar el adulterio. Muchos proclamaban que un presidente, primer ministro y portavoz parlamentario era más de lo que podían soportar.

Pero ninguno fue capaz de nombrar una sola ley promovida por ese partido que amenazara de forma directa los principios seculares de la Constitución: porque de hecho no hay ninguna.

El malestar más profundo experimentado por esos “turcos blancos” urbanos y seculares está enraizado realmente en el fenómeno de las multitudinarias inmigraciones de millones de personas que llegaron a las grandes ciudades procedentes de la Anatolia rural en las pasadas décadas. Asertivamente piadosa y agresivamente emprendedora, esta nueva clase, cuyo campeón es Erdoğan, ha sido sistemáticamente sacudida del poder económico y político de la élite secular. “Los turcos blancos ven en el vecindario a una mujer con pañoleta paseando al perro [y] haciendo jogging y se les cruzan los cables”, dice Baskin Oran, un académico liberal en Ankara. Este shock puede atenuarse; con el tiempo será más difícil para los generales mutar la hostilidad secular hacia los vendedores de alfombras anatolios en paranoia sobre el islam reptante, considera.

Los laicistas también se han debilitado. El CHP, fundado por el héroe republicano de Turquía, Kemal Atatürk, ha permanecido fuera del poder durante más de una década. Hubo un tiempo en el cual el kemalismo transformó a Turquía, pero ahora ha fallado en transformarse a sí mismo, dice Oran.

Mientras el chulo Baykal no da signos de auto reprocharse nada, un ataque sin precedentes de examen de conciencia provocado por el cyber-golpe está comenzando a atenazar al AKP. Durante cuatro años y medio falló en aplacar las sospechas seculares y llegar a la oposición. El partido debería haberse percatado de que que el país no estaba listo para tener un presidente del AKP, reconoce un líder de esa formación. El jaleo actual podría haber sido evitado si Erdoğan hubiera elegido un candidato externo al partido. Ahora el primer ministro sugiere que se modifique la constitución para dejar que el pueblo elija por su cuenta al jefe del estado.

Esto podría ser un paso adelante, pero los liberales escépticos dicen que las miras de Erdogan en democracia son selectivas. “¿Dónde estaba él cuando los políticos kurdos iban a ser arrestados y golpeados y “Nokta” [una revista disidente] sufrió una redada de la policía?” pregunta uno.

La respuesta del gobierno al ultimátum del Ejército fue inusualmente crujiente. Cemil Çiçek, el ministro de Justicia, dijo que era “inaceptable” y recordó a los generales que estaban vinculados constitucionalmente a las órdenes del primer ministro y no viceversa.

Pero no es justamente el gusto del Ejército por la política lo preocupante. El general en jefe dijo recientemente que era “necesario” y hasta “útil” un ataque contra los rebeldes kurdos basados en el norte de Irak. Aunque estuvo de acuerdo en que la constitución concede al Parlamento autoridad sobre las fuerzas armadas, muchos temen que el ejército decida atacar de todas formas. “Lo están deseando”, susurra un occidental que analiza cuestiones sobre la seguridad turca. Esto podría explicar por qué la respuesta de América a la crisis política ha sido tan poco convincente. “Lo último que desean es una disputa con los militares turcos” observa un funcionario occidental. La pesadilla para América es que soldados turcos y americanos intercambien disparos en Irak. A partir de los eventos de la última semana, nada puede ser descartado.

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