jueves, marzo 04, 2010

Turquía regresa a la senda europea (1)























Erdogan y Zapatero bromean en un momento relajado, durante la visita del mandatario turco a Madrid


El pasado día 22 de enero, mientras el primer ministro turco, Reyep Tayyip Erdogan estaba de visita en España, llegó la noticia de que la policía antiterrorista turca había detenido a casi medio centenar de militares retirados de alta graduación, acusados de haber planeado la operación “Martillo” ("Balyoz") en 2003, destinada a dar un golpe de estado castrense que habría derribado al gobierno del Partido de la Justicia y el Desarrollo (AKP), pocos meses después de que ese partido hubiera ganado las elecciones, el año anterior.

Curiosamente, entre la prensa occidental se produjeron comentarios adversos, por activa o por pasiva. De una forma u otra, volvió a resonar la vieja cantinela sobre Turquía, compuesta a base de un gastado mantra que a fuerza de repetirse pretende adquirir consistencia de realidad. En España el grueso de la campaña antiturca ha estado respaldada básicamente por medios afines a la clásica derechona (incluyendo ultracatólicos), a los que se han unido “eurábicos” y nueva ultraderecha pro-israelí (también la hay anti-israelí), además de socialistas-nacionales. Desde hace pocos años, se han añadido sectores supuestamente afines al socialismo, pero dispuestos a torpedear cualquier opción original que persiga el gobierno Zapatero.

La idea central de la cantinela, con melodía de la temporada primavera-verano de 2010, la encontramos, por ejemplo, en un vistoso editorial de “El País”, publicada a raíz de la visita del primer ministro Erdogan a España: Turquía es Oriente. Da igual que haga ya cuatro años y pico que Turquía haya sido admitido formalmente como país candidato a la Unión Europea. El hecho es que, según remata el autor del editorial, últimamente Turquía se mueve demasiado bien por Oriente Medio, y ello aparta a ese país de Europa.

La afirmación parte de una tautología en su estado más simple, la del puro sí-o-sí: hace unos pocos años, se afirmaba que uno de los activos de Turquía como futuro miembro de la UE era su capacidad para actuar como broker de Europa entres los países árabes, en Oriente Medio. Ahora que demuestra poseer tal cualidad, resulta que eso precisamente juega contra su candidatura. Pero si hubiera renunciado a ella, ¿de qué le serviría Turquía a Europa?

Por lo tanto, ya se sabe, hagan lo que hagan los turcos, está mal hecho, y no conviene a Europa.

¿A Europa? En mayo del año pasado, el mismo diario “El País” precisaba con claridad a quién no le conviene la integración de Turquía en la UE: a Francia y Alemania. Por supuesto, eso no es una novedad, si por el primer país entendemos las posturas políticas del presidente Sarkozy, y el segundo lo identificamos con la canciller Angela Merkel. Pero el artículo aludido iba mucho más allá de esas precisiones coyunturales:

“La cuestión de fondo de la firme oposición franco-alemana es el temor a la pérdida de poder político. Con el nuevo Tratado de Lisboa, la población pasará a ser un elemento determinante para medir la importancia de cada país en la UE. La gran conquista de Alemania en el nuevo tratado, que es nada menos que el reconocimiento a su mayor peso tras la reunificación, se desvanecería a la luz de la bomba demográfica que representa Turquía.

Mientras Europa envejece y su población se estanca, la de Turquía se dispara. En el horizonte de 2060, Alemania contará sólo con 70 millones de habitantes frente a los 82 actuales. En cambio, en Turquía sus 71 millones de ciudadanos de hoy se convertirán en 97 millones dentro de cuarenta años. Francia, aunque también crecerá hasta los 71 millones, deberá asumir que el mayor poder político en el Consejo Europeo y el Parlamento lo ejercerá un país de mayoría islámica como Turquía”.

Resulta incluso divertido el descaro con el que se plantea la cuestión: el Tratado de Lisboa se redactó primando el tamaño de los países que, vaya casualidad, son los que ahora reivindican para sí el liderazgo hegemónico de la Unión Europea, es decir: Francia y Alemania. Y por lo tanto, todo el tinglado queda amenazado por la natalidad turca. Pero, ojo al dato: no es una consideración coyuntural. Turquía no pone en cuestión la hegemonía franco-alemana en la UE en el 2015 o el 2020, sino… ¡a cuarenta o cincuenta años vista! No cabe duda de que Berlín y Paris cuentan con blindar su “liderazgo” a largo, muy largo plazo.

No es de extrañar que la prensa conservadora española se frote las manos ante tales noticiones. ¿Pero sólo cabe esa opción o es precisamente lo que nos quieren hacer creer? Les invito a la lectura del artículo de Johan Galtung: “Turquía, la Unión Europea, Francia y Alemania”, en su versión castellana o inglesa.

(Continuará)

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jueves, octubre 16, 2008

El eje resolutivo Cáucaso-Balcanes

















Uno de los Cobra de las fuerzas armadas georgianas, desfila por las calles de Tblisi, antes del conflicto del pasado mes de agosto




Como afimaba un amigo diplomático, la situación internacional ha evolucionado considerablemente desde que se colgara el anterior post en este blog. En realidad, incluso desde que el artículo que sigue a continuación fuera redactado, han tenido lugar más y más acontecimientos de alcance. Por ejemplo, el pasado 8 de octubre, la Asamblea General de las Naciones Unidas aprobó la resolución en que se exigía que la Corte Internacional de Justicia emitiera su fallo sobre la legalidad o la ilegalidad de la proclamación de la independencia por Kosovo.



En otro orden de cosas, la concesión del "Membership Action Plan" para Georgia y Ucrania en la Cumbre OTAN de diciembre ya no es tan segura como parecía. Pasadas las primeras semanas de aguantar el tipo, en Bruselas-OTAN se tiene en cuenta la actitud temeraria de la presidencia y mandos georgianos, pero también las capacidades militares reales del modesto Ejército georgiano.

De otra parte, revertir el rumbo catastrófico que ha tomado la situación militar en Afganistán va a requerir el envío de más y más contingentes militares por parte de la OTAN, incluso al margen de quién sea el ganador de las elecciones en los Estados Unidos. Y tal esfuerzo no va a dejar mucho margen para volcarse en candidaturas indefendibles, como las de Ucrania o Georgia. Los números y la geografía casi siempre terminan por imponerse a la tozudez.

"El Periódico", 16/10/2008

El eje resolutivo Cáucaso-Balcanes


España es uno de los pocos socios europeos que, hoy por hoy, pueden actuar en la región con ideas propias

• La OTAN debería tener cuidado de no dañar la labor de la UE, porque la dejaría aún peor parada



Los primeros vehículos blindados georgianos que penetraron en Tsjinval, la capital de Osetia del Sur, en la mañana del 8 de agosto pasado, fueron algunos de los Cobra adquiridos a Turquía meses antes. A pesar de la embarazosa contribución que habían tenido los turcos en el rearme georgiano, llamó la atención la muy matizada postura de Ankara durante la crisis de este verano. Turquía supo jugar por su cuenta: miembro de la OTAN, no secundó las agresivas posiciones de esta organización en los días posteriores a la crisis. Ankara demostró una vez más que su diplomacia sabe moverse con soltura en la toda la zona de Oriente Medio, Mediterráneo Oriental, Cáucaso y Asia Central.

Turquía no podía permitirse el lujo de alinearse en el conflicto georgiano, debido a sus intereses cruzados con todas las partes en conflicto. Moscú tuvo muy en cuenta esa circunstancia cuando llevó a cabo su intensa labor diplomática posterior a la guerra; y el gobierno turco respondió de forma ingeniosa con la propuesta de un Pacto de Estabilización y Cooperación para el Cáucaso. Fue una finta, pero bien jugada, porque estaba en la línea de una solución posible a la crisis: la acción integradora en la zona del Cáucaso, que no de confrontación.














Los Cobra, utilizados en la guerra de Osetia del Sur como vehículos de exploración, no fueron adversario para los antitanques rusos en manos de los independentistas. Uno de ellos destruido en las calles de Tsjinval, al día siguiente de la batalla.

Junto con Ankara, otra de las cancillerías que parece estar aprovechando sus posiciones de neutralidad es Madrid, que ante Moscú tiene a su favor la baza de no haber reconocido la autoproclamación de la independencia de Kosovo, el pasado mes de febrero. España es uno de los pocos socios europeos que hoy por hoy puede actuar con ideas propias en el eje Cáucaso-Balcanes. En torno a ese cigüeñal estratégico, gira en buena medida la solución del delicado momento que viven las relaciones entre Europa y Rusia. Cuando un grupo de países pertenecientes a la UE se lanzó en febrero a reconocer la autoproclamada soberanía de Kosovo, quedó malparado uno de los argumentos clave para el proceso de construcción europeo: su capacidad para superar los viejos conflictos nacionalistas en los rincones más sensibles del Viejo Continente. Porque el reconocimiento de Kosovo significaba crear más problemas de los que solucionaba, al establecer nuevas fronteras duras, en vez de contribuir a borrarlas.

Ahora, en el Cáucaso acaba de aparecer una oportunidad de reconducir esa situación. Y podría venir con la propuesta de integración en la UE de las tres repúblicas del Cáucaso: Georgia, Armenia y Azerbaiyán. Al fin y al cabo son tres países europeos y los dos primeros se cuentan entre los estados más pretéritos del continente. Rusia no pondría objeciones, siempre que el proceso de integración no significara el paralelo ingreso en la OTAN de esos países, o alguna forma de potencial amenaza militar.















El viaje del presidente Rodríguez Zapatero a San Peterburgo, a comienzos de este mismo mes, no fue muy bien tratado por la prensa española en general; pero resultó ser una maniobra diplomática oportuna. En realidad, la políica española hacia la zona de Turquía-Cáucaso y el problema de Kosovo, no ha variado desde el anterior gobierno Aznar al actual de Zapatero; y muy posiblemente continuaría siendo la misma bajo un hipotético gobierno Rajoy

En esta ocasión, Moscú lleva la iniciativa, y lo sabe. Da igual que determinados grupos de presión en la OTAN se empeñen en buscar la solución a la crisis del Cáucaso con la huida hacia adelante. Es posible que la integración de Georgia en la Alianza Atlántica tarde bastante tiempo en hacerse efectiva, y para entonces veremos en qué situación está la OTAN, cuyo deterioro interno a raíz de la intervención en Afganistán resulta muy evidente. La crisis financiera internacional, de no arreglarse rápidamente, repercutirá en las inversiones multimillonarias que exige el mantenimiento de la Alianza en nivel de eficacia. Los Estados Unidos, ya no son el coloso económico de hace cinco lustros y su propio rearme está siendo financiado con préstamos del exterior. Esto es: no podrá permitirse los dispendios en alta tecnología militar de la era Reagan, no digamos desplegar redes de bases en micropaíses militarmente indefendibles.

O sea que el único protagonista occidental que está haciendo algo positivo y realista en la zona de crisis caucásica es la UE; o algunos de sus socios, tirando del carro. Lo demás, desde el estricto punto de vista de la geoestrategia, son fantasías y guerra de propaganda. En realidad, la OTAN debería llevar cuidado en no dañar la labor ni la coherencia de la UE, lo cual la dejaría aún más malparada y políticamente aislada como institución. Por el contrario, puesto en marcha el proceso de integración en el Cáucaso, el resultado final podría ser el de una Osetia del Sur y una Abjasia, que dentro de algunos años no le hicieran ascos a la integración en un ámbito comunitario caucásico circunscrito al espacio Schengen.
















Cara de circunstancias. El secretario de Defensa estadounidense, Robert Gates (dcha), junto al presidente kosovar, Fatmir Sejdiu, en rueda de prensa, tras la reunión mantenida en Pristina (Kosovo), a raíz de que la Asamblea General de las Naciones Unidas aprobara el 8 de octubre pasado la resolución en que se exige que la Corte Internacional de Justicia emitiera su fallo sobre la legalidad o la ilegalidad de la proclamación de la independencia por Kosovo. Oscurecida por la crisis financiera que vivía el planeta y por los tradicionales prejuicios, la noticia fue todo un acontecimiento histórico que parecía poner de relieve nuevas reglas en las relaciones internacionales; algo que en mundo de las finanzas también se estaba planteando con fuerza (Foto Agencia EFE)


La perspectiva de una inclusión del Cáucaso meridional en la UE tendría efectos beneficiosos para todos, estabilizando la zona e incluyendo la normalización en las relaciones entre Bruselas y Moscú, que serán decisivas para afrontar la crisis económica global. Y a más largo plazo, restauraría la idea central de que, de una forma u otra, en el proceso de integración todavía se encuentra la clave para la solución (o conjugación) pacífica de las contradicciones interétnicas y los conflictos nacionales en el espacio europeo: incluyendo los Balcanes y, por supuesto, Kosovo y la delicada situación de Serbia. Pero como no se utilice de forma resolutiva, el eje de conflictos Cáucaso-Balcanes, continuará funcionando de forma destructiva para la política y hasta la supervivencia de la UE en estos momentos tan delicados.

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jueves, agosto 21, 2008

Auge de la diplomacia turca
















El ministro de Asuntos Exteriores turco, Ali Babacan, posa con su mujer ante la mezquita de Al Aqsa, durante una visita a Jerusalén, 7 de octubre de 2007. Fotografía de Sebastian Schneider para AP Photo

"El Periódico", 20/8/2008

TÓPICOS Y REALIDAD DEL GOBIERNO DE RECEP TAYYIP ERDOGAN

Turquía: el triunfo de la diplomacia

• La política exterior contribuyó a evitar el descarrilamiento del país en momentos muy delicados

FRANCISCO Veiga*

La reacción informativa ante el veredicto del Tribunal Constitucional turco, que renunció a ilegalizar el partido del Gobierno, ha sido, en líneas generales, de desconcierto. Muchos analistas occidentales han supuesto que el país y sus actores políticos no han cambiado en los últimos 20 años y que no solo se produciría la mencionada ilegalización, sino que incluso cabría la posibilidad de un golpe de Estado militar. Pero los países se transforman a lo largo del tiempo, porque lo hacen sus sociedades, sus economías, sus circunstancias internacionales. Incluso las grandes potencias actúan de forma diferente y cambian sus objetivos. Así, un golpe militar turco hubiera resultado azaroso en sus resultados sin conocer quién mandará en la Casa Blanca y qué objetivos perseguirá en la zona el nuevo presidente norteamericano. Por otra parte, la Unión Europea presionó lo suyo para que el Tribunal Constitucional turco no llevara a cabo la ilegalización del partido en el Gobierno.

Pero, sobre todo, ha quedado en el aire la falsa idea de que el Gobierno islamista moderado ha tenido parte de la culpa de lo sucedido por haber detenido las reformas modernizadoras que deberían llevar a Turquía al seno de la UE dentro de una década. Y en eso, muchos comentaristas occidentales se han dejado llevar por la campaña en los medios de la oposición derechista al Gobierno (la que se suele denominar "laica").

Ciertamente, durante los cuatro meses que duró esta última crisis, el Gobierno detuvo algunas reformas en política interior, so pena de que el Tribunal Constitucional las considerara un ataque a la patria o a la laicidad del Estado, conceptos que el establishment autodefinido como "kemalista" tiende a identificar entre sí, según le conviene. Se ha mencionado mucho que el Gobierno provocó las iras de los jueces al aprobar en el Parlamento la ley que posibilitaba el acceso a la universidad de las estudiantes musulmanas con türban o pañoleta. En cambio, se evita mencionar que el Gobierno de Erdogan también impulsó la reforma del polémico artículo 301 del Código Penal, que establecía una pena de hasta tres años de cárcel por insultar la "identidad turca", la República y los órganos e instituciones del Estado. Y esa medida, que nada tiene de islamista, sí que concitó las iras de los sectores nacionalistas laicos.

Pero, sobre todo, a lo largo de los últimos meses, el Gobierno de Recep Tayyip Erdogan impulsó un cambio espectacular en política exterior. Se habló mucho del eficaz protagonismo turco en las negociaciones de paz entre sirios e israelís, precedido, en el 2006, por el reconocimiento diplomático de Israel por Pakistán, también promovido por la diplomacia de Ankara. Sin embargo, se ha pasado muy de puntillas sobre el desbloqueo del conflicto chipriota. Es cierto que en parte fue debido a la victoria del grecochipriota y comunista Christofias en las presidenciales de febrero. Pero los turcos reaccionaron con presteza, y lo que hace un par de años era contemplado como un escollo insalvable en el camino de Turquía hacia la UE, ahora está en vías de solución y, por lo tanto, ha sido olvidado por la prensa.

Algo muy similar ha sucedido con el conflicto armenio-turco, que solo algunos periodistas, como
Andrés Mourenza, colaborador de este periódico, han seguido con atención desde Estambul. Al menos ya desde el pasado otoño, el Gobierno de Erdogan había iniciado contactos discretos con las autoridades de la República de Armenia. Desde entonces se mantuvieron reuniones diplomáticas secretas con armenios, georgianos y azerbaiyanos en febrero; y finalmente, en abril, el ministro turco de Asuntos Exteriores, Alí Babacan, dijo públicamente que Turquía abogaba por normalizar las relaciones bilaterales con Armenia. Por fin, ya en verano, el nuevo presidente armenio, Serge Sarkisian, cursó una invitación diplomática a su homólogo turco, Abdulá Gül, para que asistiera en Ereván al partido de clasificación para el Mundial de fútbol de Suráfrica del 2010 que enfrentará a las selecciones de ambos países el próximo 6 de septiembre.

Por lo tanto,el Gobierno de Erdogan ha estado trabajando de firme en desbloquear el otro gran conflicto exterior de Turquía. Analistas occidentales poco favorables a la candidatura turca a la UE insisten en ligar esta cuestión al reconocimiento del genocidio armenio de 1915 por el Gobierno turco, aunque se trata de dos cuestiones diferentes. El restablecimiento de las buenas relaciones con Armenia sí que es un asunto que el Gobierno turco debe solucionar cara a Bruselas. No así la histórica polémica, muy utilizada por las numerosas instituciones políticas de la diáspora armenia en Occidente, cada una con sus propios intereses.

En cualquier caso, debe recordarse que en los últimos meses, la diplomacia turca, muy bregada en situaciones difíciles, porque así es la posición geoestratégica de su país, ha demostrado a Bruselas dónde reside uno de los activos principales de la candidatura turca. Y quizás algún día se reconozca que contribuyó a evitar el descarrilamiento político del país en unos momentos muy delicados.

* Profesor de Historia Contemporánea en la UAB. Autor del libro El turco. Diez siglos a las puertas de Europa.

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viernes, agosto 15, 2008

Georgia: una rosa con demasiadas espinas


















Mapa del viejo proyecto de Piłsudski, 1919-1920. Nadie podría imaginarse que una idea así iba a ser reeditada en pleno siglo XXI con apoyo norteamericano. Pinchar en la imagen para obtener una versión ampliada


Apenas ha transcurrido algo más de una semana desde que las tropas georgianas lanzaran una ofensiva en fuerza, preparada con antelación, contando con mercenarios o tropas auxiliares no extranjeras y puesta en marcha, con premeditación y alevosía, para el 7 de agosto de 2008, día en que se inauguraban los Juegos Olímpicos de Pekín.

Desde entonces, ya se pueden extraer algunas conclusiones. Una parte figuran en el artículo que se reproduce a continuación, publicado por "El País" el pasado 14 de agosto. Aquí sólo se añaden algunas notas adicionales a partir de los acontecimientos en las últimas 48-72 horas

1. Parece confirmarse que el ataque lanzado por Saakashvili tomó a Washington por sorpresa. Mientras se producía el contraataque ruso que llegaba hasta el corazón de Georgia, el presidente Bush apenas atinaba a hacer despistadas declaraciones desde Pekín, con lenguaje más que moderado. Justamente cuando el asalto ruso se detuvo y la diplomacia europea entró en acción, el equipo Bush empezó a ladrar: amenazas, desplantes, desafíos y todo un despliegue de actitudes prepotentes, cuando lo peor ya había pasado; el vocerío orquestado desde Washington crece más y más conforme los rusos se retiran de territorio georgiano.


















El caudillo Piłsudski... que no es tal, sino un fotomontaje que incorpora la cara del actual presidente, Lech Kaczyński, al conocido retrato histórico. Un buen resumen del ambiente de nacionalismo imperante en algunas repúblicas del Este, que permite soñar con anacrónicos proyectos hegemónicos

2. La administración Bush está realmente en un serio aprieto: o bien admite que el ataque contra Osetia del Sur fue organizado con su apoyo y conocimiento previo; o reconocen abiertamente que no sabían nada. Mal en ambos casos.

En el primero, porque ello supondría asumir que utilizaron a su aliado y protegido georgiano como carne de cañón, sabiendo perfectamente que no lo iban a respaldar y que los rusos descargarían toda su fuerza sobre él.

Pero admitir que no sabían nada es hacer un ridículo espantoso: la superpotencia que lleva cosechando reveses en Irak y Afganistán a lo largo del último lustro, ni siquiera controla a un pequeño aventurero de opereta, que cuando las cosas le fueron mal, sólo supo organizar histéricas escenificaciones victimistas: denuncias de que los tanques rusos marchaban sobre Tiflis (incluso cuando ya había llegado Condoleezza Rice) intentando provocar oleadas de fugitivos de su propio país, o pérdida de nervios ante las cámaras de televisión tras confundir, quizá, una mosca veraniega con un ataque aéreo ruso.

Por lo tanto, no es de extrañar todo ese ruido que organizan los medios de comunicación americanos, las denuncias que hace cuatro días no servían contra los israelíes pero ahora sí contra los rusos, reutilizando en beneficio propio los argumentos rusos (¡o serbios!) sobre Kosovo y, sobre todo, escondiendo bajo un montón de alfombras al impresentable Saakashvili, ante la sospecha de que pudo haber actuado no ya como reflejo de su mote habitual ("osito Misha") sino por influencia del estreno veraniego "Kung Fu Panda"


3. La patética imagen que ofrece la Casa Blanca, contrasta cada vez más con el aplomado papel que están asumiendo Bruselas y algunas potencias europeas con pleno permiso de Moscú. Angela Merkel fue a territorio ruso y protestó ante las cámaras y los dirigentes de allí sin ningún problema. Sarkozy negoció el alto el fuego. Curiosamente, Gordon Brown no apareció todavía en la foto. En realidad, no deja de tener su interés que ni la canciller germana ni el premier británico estuvieran presentes en la inauguración de los JJOO en Pekín, el 7 de agosto pasado.

4. Por lo tanto, la crisis está acercando a Europa y Rusia. En realidad es una tendencia lógica que se ha ido poniendo de manifiesto este mismo verano, tras prolongarse el acuerdo básico de cooperación Rusia-UE y sobre todo, la cumbre de Janty-Mansiisk, Siberia Occidental, en junio pasado. Las relaciones serán (o querrán verse) como poco cordiales o incluso templadas, pero se basan sobre realidades tangibles. Grosso modo, los intercambios comerciales entre Rusia y la UE son más de siete veces mayores que los mantenidos entre los Estados Unidos y Rusia. Como afirmaba el analista francés Emmanuel Todd hace ya casi siete años: "Implícitamente, lo que Rusia ofrece a Europa es un contrapeso a la influencia norteamericana en el plano militar y la seguridad de sus suministros energéticos. La oferta es tentadora".














Antes... El presidente Saakashvili ante un mapa del Cáucaso occidental y junto a un oficial de alta graduación del Ejército georgiano. Era el momento de los planes y las ambiciones

Claro está que la propaganda norteamericana intenta dividir a los europeos enfatizando el concepto "dependencia" en los intercambios entre Rusia y la UE. Pero hemos de recordar dos datos esenciales:

4.1. El primero es que Rusia cubre 1/3 de su PIB con los beneficios del petróleo y el gas. Es una cifra record a escala mundial, que hace de esos ingresos algo vital para que el gobierno pueda ir restañando las deudas y desastres generados por el proceso de descomposición de la URSS y la era Yeltsin.

4.2. Rusia vende la gran mayoría de su gas y su petróleo a Europa.

4.3. Esos datos suponen que Rusia tiene mucha necesidad de los fuertes euros europeos, y más ahora que compiten de tú a tú con los dólares USA en el mundo. Y ningún país que venda sus productos en tales proporciones y régimen preferencial se aplica alegremente boicots masivos contra sus clientes, destrucción de mercados, etc. Por lo tanto, va siendo hora de sopesar el alcance real de pánicos fomentados y simples cuentos de viejas.













...Y después. Condi Rice llega a Tiflis para apoyar a un Saakashvili que empieza a ser un visible estorbo. "¿Qué ha pasado aquí?". Significativamente, la enviada especial USA se reunió primero con los oficiales norteamericanos al mando del dispositivo militar de ayuda (presuntamente) humanitaria


5. Se confirma el buscado protagonismo de ucranianos, polacos y bálticos en la crisis georgiana, configurando lo que algunos comentaristas comienzan a llamar los "Rogue EASTates" (los "gamberros" o "bribones" del Este). El pasado día 13, una troupe compuesta por el primer ministro de Letonia, Ivars Godmanis, y los presidentes de Ucrania, Víktor Yúschenko, Lituania, Valdas Adamkus, Estonia, Toomas Hendrik Ilves y Polonia, Lech Kaczynski, aterrizaron en Azerbaiyán y se dirigieron a Tiflis "para apoyar" a Mijeil Saakashvili. Esto prueba que el viejo proyecto de Piłsudski no sólo quiere hacerse realidad, sino que sus protagonsitas se lo creen. Algo así como si España soñara con recuperar influencia directa en Cuba y Filipinas pensando que vivimos en 1900.

Lo peor de todo ello es que la liga de los pequeños cristianos del Este no parece que vaya a tener utilidad real para nadie, ni siquiera para ellos mismos. En su empeño por complicar las relaciones entre Moscú y Bruselas en base a las viejas obsesiones y deudas nacionalistas con más de cien años de vida, pueden acabar favoreciendo la puesta en marcha definitiva de la UE de dos velocidades, retrasar el ingreso de Ucrania y los caucásicos muchos años más y terminar siendo un serio problema para su mentor norteamericano. No olvidemos que Ucrania comercia de froma preferente con la UE y con Rusia, y sólo una ínfima parte de sus intercambios van o llegan de los Estados Unidos.





















Bush y Putin discuten sobre la situación en Osetia del Sur en un aparte, durante los JJOO de Pekín. Eran los momentos iniciales de la crisis, y el presidente norteamericano solía exhibir una cara de desconcieto que recordab a la de los primeros momentos tras los atentados del 11-S





6. Conviene tener siempre presente que además de los actores políticos tradicionales (gobiernos, partidos, parlamentos) juegan también su papel en la escena geoestratégica internacional otros muchos, como: medios de comunicación, compañías petrolíferas, bancos, empresas de armamento y, hoy en día, incluso agentes privados que operando en solitario pueden obtener su cuota de beneficio propio sin importar demasiado el daño colateral que puedan hacer y sin que resulte fácil controlarlos. Además, unos y otros intereses pueden estar total o parcialmente interrelacionados, complicando todavía más las interpetaciones. Por ejemplo, ¿sabían ustedes que Condoleezza Rice ha suido definida como una "Chevron lady" en referencia a sus vínculos con la multinacional petrolera?: Entre 1989 y 1992 estuvo en su consejo de administración como experta en Kazajstán.





7. Muchos analistas desean creer que estamos ante una nueva Guerra Fría. Por inercia mental, por incapacidad para entender la nueva situación mundial, por simple efecto rejuvenecimiento, el espejismo gana adeptos. Por supuesto, la actual administración en Washington está interesada en abonar esta fición, aunque procura que no se le vaya demasiado de las manos, porque los negocios e intereses que se mantienen con Rusia son muchos y muy lucrativos.





En realidad, la supuesta nueva Guerra Fría no es sino la señal de que la verdadera contienda bipolar queda muy lejos y ya no volverá. Es característico de las épocas de transición la reaparición del efecto "starting over", "vuelta a punto de partida", etc. Se vivió en España tras la muerte de Franco, cuando en 1976 y 1977 muchos creyeron que el reloj de la historia había vuelto a pomerse a cero en 1936-1937. En Yugoslavia se vivió trágicamente en 1991, cuando para muchos se produjo un retorno a 1941. En Europa oriental -por ejemplo en Polonia- se sigue viviendo el espejismo del regreso a 1939 ó 1918, según convenga. Ahopra, para los Estados unidos, estamos en 1948. Pero todo ese revival marca, tan sólo, el preciso momento de apoyar el pie en algo conocido antes de tomar carrerilla y dar el salto al vacío de lo desconocido y lo por venir.



















Un miliciano de Osetia del Sur, encaramado a un automóvil con matrícula del territorio separatista. Los medios de comunicación occidentales han evitado cuidadosamente emitir determinadas fotografías. En este conflicto, los rebeldes nacionalistas no existen, a diferencia de lo acaecido durante la cobertura de los conflictos ex yugoslavos.




8. Y por último, se revela ahora uno de los efectos positivos de la negativa española a reconocer la autodeterminación de Kosovo. Ahora, el gobierno de Madrid no tendrá que hacer difíciles equilibrios para evitar el reconocimiento de Osetia y Abjasia como estados soberanos, ni tendrá que enfrentarse a Moscú por ello y a convenciencia norteamericana, como no les quedará más remedio que hacer a otros.






ERRATA




Una última cuestión: en el diario "El País" se comente sistemáticamente la errata de escribir mal el nombre del presidente armenio, que es Mijeíl, con "e", no "Mijaíl", que es la forma rusa. Llama la atención que incluso la biografía on line se encabece, todavía a estas alturas, con el nombre de pila mal escrito. En la reproducción del artículo que viene a continuación se ha corregido esa falta, que el autor no cometió en origen.
















Mapa del recorrido del BTC. Obsérvese el amplio arco de su trazado occidental para discurrir por Georgia. Lo mismo ocurre con los demás conductos estratégicos en la zona: todos evitan el paso por Armenia



Una rosa con demasiadas espinas

FRANCISCO VEIGA 14/08/2008

Los acontecimientos de días pasados en Georgia y Osetia del Sur han sorprendido, por varias razones. Pero sobresale una en particular: ¿dónde está el sentido real de un conflicto tan explosivo? Por mucho que se haya intentado echar tierra sobre el asunto, todo empezó cuando tropas georgianas, equipadas y entrenadas en parte por norteamericanos, europeos e israelíes, se lanzaron a invadir o castigar al territorio de Osetia del Sur, que desde hace tiempo se autoproclamó independiente de Georgia y cuenta con el apoyo de Rusia. El ataque comenzó por sorpresa y en fuerza el mismo día de la inauguración de los Juegos Olímpicos, cuando los principales mandatarios mundiales estaban en Pekín.

A priori, la operación militar georgiana no tenía sentido, porque hubiera implicado limpieza étnica de población osetia y era de esperar una contundente respuesta militar rusa. Y Moscú lo hizo, con ganas. Desde su misma llegada al poder en virtud de la denominada Revolución de la Rosa, en noviembre de 2003, el presidente Saakashvili fue un peón de la Administración de Bush. Por su parte, los norteamericanos respaldaron la candidatura de Georgia a la OTAN y con pasión.

La iniciativa formaba parte de la reactivación de un viejo proyecto diseñado por el presidente y caudillo polaco Józef Pilsudski en los años veinte del pasado siglo: un cinturón de estados antirrusos de Europa oriental, con centro en Polonia y compuesto además por los países bálticos, Ucrania y Georgia; la nueva versión siglo XXI parece tener la marca del muy influyente analista norteamericano, de origen polaco: Zbigniew Brzezinski.

Y sin embargo, los mismos norteamericanos, comenzando por su presidente, quedaron descolocados ante lo sucedido estos días en Osetia del Sur. Es dudoso que esperaran una acción como la desencadenada por Saakashvili y mucho menos, que la alentaran. Llegados a este punto, y ante lo sucedido en Osetia del Sur y Georgia, cabe hacerse la obligada pregunta clarificadora: ¿qui prodest? ¿a quién beneficia?

Aparentemente, a los rusos, quienes se han sacado una espina que llevaban clavada desde 1991: han dado una respuesta simbólica bien contundente al asunto de Kosovo y en los mismos términos en que lo planteó Washington en su día. Y de paso han dejado malparados los planes para la ampliación de la OTAN por las repúblicas ex soviéticas, que iniciaron las denominadas revoluciones de colores entre 2003 y 2005. Por otra parte, Moscú ha cedido un protagonismo diplomático a Bruselas que le ha negado a Washington, lo que consolida una tendencia en el acercamiento Europa-Rusia ya anticipada por el analista francés Emmanuel Todd hace más de un lustro.

Pero la partida también se ha jugado desde otras mesas. Aunque la prensa occidental pasó de puntillas sobre el asunto y las instituciones diplomáticas mucho más que eso, Turquía y Armenia buscan desde hace meses un acercamiento que llevaría a la reconciliación entre ambos países, arreglaría el contencioso de Nagorno-Karabaj con Azerbaiyán y de paso estabilizaría el Cáucaso en su función de corredor energético entre el mar Caspio y Europa.

Esos tanteos se llevan en el mayor de los secretos, aunque es sabido que se han producido reuniones importantes, entre representantes armenios, georgianos, azeríes y turcos. Uno de los asuntos más delicados de esas negociaciones son los acuerdos sobre los corredores energéticos que unirán al Caspio con Europa.














El BTC es muy importante para los intereses occidentales, porque cortocircuita el, hasta hace poco, monopolio ruso de transporte de gas y petróleo desde el Caspio. El BTC fue inaugurado en al primavera de 2005 y tuvo mucho que ver con la admisión de Turquía como candidata formal a la UE


De momento, el oleoducto BTC es la pieza más importante de ese dispositivo que debería ser una alternativa al suministro de energía desde y en manos rusas, dado que su recorrido transcurre por Azerbaiyán, Georgia y Turquía. Sin embargo, se ha podido comprobar que desde 1991, fecha de su independencia, Georgia ha sido un compendio de problemas más que de soluciones: inestabilidad política, guerra civil, separatismos. Además, tiene frontera con Chechenia y una tortuosa conexión con su conflicto a través del Valle del Pankisi. Pero sobre todo, el BTC hace un largo recorrido extra por el hecho de pasar por Georgia... evitando Armenia. Lo cual, además, lo deja muy expuesto a conflictos.

Hasta el momento, el hecho de que esta república fuera un satélite de Rusia y estuviera enfrentada a Turquía, la excluyó de los negocios energéticos en la zona. Pero las cosas cambiaron, y quien se convirtió en estorbo para casi todos fue el volátil presidente georgiano, Mijeíl Saakashvili. La insistencia de Bush en apadrinarlo hasta el final, incluso le estaba creando problemas a algunos países de la UE, cuyas compañías petrolíferas son accionistas importantes en el BTC.

Además deben añadirse los desencuentros entre Bruselas y Washington por los numerosos errores estratégicos de la Administración de Bush, y otros problemas de gran calado, como es el origen de la actual crisis económica internacional. Por lo tanto, si dentro de unos meses el BTC fuera rediseñado, atravesando Armenia, la situación cambiaría radicalmente en la zona: menor recorrido y más seguro, estabilización del Cáucaso contando con Armenia y alejamiento de la presión de Washington en esos muy delicados asuntos europeos. Eso es un qui prodest respondido. Ahora falta saber la verdad de cómo y por qué Mijaíl Saakashvili se metió en la boca del lobo aquel 7 de agosto de 2008.

Francisco Veiga es profesor de Historia Contemporánea en la UAB.

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miércoles, junio 18, 2008

El Festival del Eurocontrol (y 5)





















Un libro destacable por su claridad expositiva y capacidad de provocación ampliamente documentada. De lectura recomendada para periodistas, políticos y diplomáticos


El aún reciente resultado del referéndum irlandés suministra una excelente ocasión para cerrar esta serie de post sobre el “Eurocontrol”. A simple vista podría parecer que el “no” cosechado el pasado jueves 12 de junio constituye una severa contradicción con el concepto enunciado: posiblemente eso mismo pensaban una buena parte de los irlandeses cuando emitían su voto (tanto el positivo como el negativo). Pero conforme pasan los días, parece quedar patente que en Bruselas no sólo se esperaba lo ocurrido (al menos con antelación de días) sino que es posible que hasta se deseara íntimamente.

Entiéndase: en pleno periodo de recesión internacional, la UE intenta afrontar asuntos muy delicados, tanto de política interior como exterior. En ese contexto, los sentimientos de egoísmo nacional resultan particularmente problemáticos por cuanto terminan siendo incompatibles entre sí; y desde la gran ampliación del 2004, abundan las posibilidades de que se manifiesten. Cuando accedan a la UE los países de los Balcanes occidentales, Turquía y posiblemente los del Cáucaso, las grandes líneas decisorias en la comunidad podrían quedar a merced de pequeños y grandes demagogos de las innumerables Ruritanias, Fandorras, Torlonias o Zendas de Europa. Pero también, como se ha denunciado en este mismo blog, de las potencias históricamente hegemónicas de nuestro continente: las inevitables Alemania, Francia, Reino Unido.

A eso hemos de añadir los agravios comparativos que suponen la veteranías o los privilegios supuestamente traicionados según sean percibidos por los de la generación del 2007, los del 2004 o los anteriores a esas fechas, especialmente los países más pequeños. La ansiedad de los irlandeses ante los recién llegados del Este es trasladable a Holanda, Dinamarca o Portugal.

Por otra parte, la idea de que los referéndums referidos a cuestiones comunitarias se utilicen para expresar malestares diversos entre ciudadanía y clase política del propio país: un vehículo, por cierto, mucho mejor y menos arriesgado que unas elecciones legislativas; pero que lo convierte en inútil y hasta contraproducente en relación a su finalidad principal, que es para lo que fue convocada la consulta. Y por último (aunque sólo sea por dejar constancia aquí de ello) el problema principal que queda después de ese desahogo es que no deja detrás un plan alternativo y articulado. Es, sencillamente, un “no”. Por lo tanto, un mecanismo que recuerda el que alimentó la desintegración de Yugoslavia con el consiguiente trauma, y que no llevó a un mayor enriquecimiento, sino a mayores complejidades: sin aquel monumental desaguisado, todas las repúblicas yugoslavas estarían ya en la UE, desde hace tiempo, gozando de un nivel de vida muy superior al que disfrutan actualmente (con la excepción, quizá, de Eslovenia) y habiendo evitado extraños artefactos como la República de Kosovo.






















El libro de Pierre Rosanvallon sobre la contrademocracia y la "sociedad de la desconfiznza", es un buen complemento para la obra de Mark Leonard y para entender el por qué del "no" de una parte de la sociedad irlandesa al Tratado de Lisboa, especialmente en sus causas menos identificables si atendemos a las motivaciones tradicionales descritas por analistas habituales y, en muchos casos, ya superadas


Entendámonos: todo esto no supone abogar por la uniformidad y la sovietización de la Unión Europea, porque así nunca funcionará. Hay que repetirlo: tampoco se trata de defender las voluntades hegemonistas, que llevarían al agostamiento del proceso de integración sin que nadie saliera beneficiado. Ni tan sólo es cuestión de que unos y otros se lean el Tratado de la Unión, reformado o no. Tan sólo se trata de que la mayor parte de la ciudadanía e incluso buena parte de los políticos y estadistas entiendan cómo funciona, en esencia, la Unión Europea. La cosa parece muy evidente, pero a la postre, al común de la población europea “le queda muy lejos” Bruselas. Por lo tanto, reniega de los “burócratas” que la gobiernan (aunque no así de los que controlan su pueblo o región, a veces confundidos con viejos caciquismos, y véase sino el conflicto de la basura en Nápoles). Y quizá maldice políticos e instituciones comunitarias porque es más cómodo y menos arriesgado que hacerlo en público hacia localismos muchas veces más ineficaces, o algo peor. En último término, la ignorancia circundante y generalizada es un refugio comodón para obtener aquiescencias para la actualización a escala comunitaria del viejo: “Piove, governo ladro!”

Una de las mejores herramientas para entender dónde reside la esencia de la fórmula Unión Europea y su éxito es el libro de Mark Leonard: Por qué Europa liderará el siglo XXI (Taurus, 2005). No es un libro tan novedoso: se publicó hace ya tres años. Posiblemente estaba algo vigorizado por efecto del optimismo que provocó la gran ampliación hacia el Este del año anterior. Pero aún así, su estilo claro y pedagógico resulta muy convincente. Y a la vista de cómo se están saliendo por peteneras los Veintisiete ante el “no” del referéndum irlandés, cabe pensar que Leonard sabe de lo que se habla.

Valor añadido: por una vez no estamos ante un libro técnico, abstruso o simplemente opaco sobre la UE, que suele ser lo más habitual. No hay que hacer esfuerzos por leerlo, incluso resulta muy entretenido y sugerente, porque el autor recurre a ejemplos y equivalencias muy gráficos, no siempre referidos a las estructuras comunitarias europeas; por ejemplo, el paralelismo entre la esencia motriz de
Visa y el proceso de integración europeo.

La idea le sirve a Leonard para ilustrar cómo en ambos casos estamos, en realidad, ante “una red descentralizada propiedad de sus estados miembros” (pag. 37). Es interesante tenerlo en cuenta para recordar la enorme cantidad de reuniones de presidentes de gobierno de la UE, de ministros, del Comité de Representantes Permanentes y las docenas de grupos de trabajo y comisiones técnicas que pueden llegar a reunirse entre trescientas y cuatrocientas veces al año. El hecho es que la red de países miembros participa en la elaboración del 90% de la legislación de la UE. Y a la inversa: la legislación estatal de los diversos miembros está “poseída” por las directrices comunitarias. Leonard explica, por ejemplo, cómo la imagen de perfecta continuidad histórica e institucional de cualquier reunión cotidiana del Ministerio de Agricultura británico, o las habituales sesiones de preguntas ante el Parlamento, “esconden el hecho de que más de la legislación agrícola británica ha sido elaborada para implantar las decisiones de nuestros ministros en Bruselas” (pag. 27)

Existe una “europeización invisible del poder” que no es fruto de ninguna conspiración y que tampoco está en manos de un agazapado ejército de burócratas, como suele repetir la demagogia al uso, ignorando la propia máquina administrativa, muchas veces carísima, ineficaz y hasta corrupta que está pagando directamente de su bolsillo en su pueblo, ciudad, comarca, región, autonomía o estado nacional. La Comisión Europa cuenta con una plantilla de unos veinte y pico mil empleados, “menor que la de los ayuntamientos de muchas ciudades importantes”. Esto supone una ratio de medio funcionario por cada 10.000 ciudadanos (tras la entrada de Rumania y Bulgaria aún es menor) lo que contrasta con una media de 300 funcionarios por 10.000 ciudadanos en los estado nación que componen la UE.

La “europeización invisible del poder” no busca tampoco destruir identidades nacionales, bien al contrario. Ni crear un gran estado-nación o una gran federación o algo parecido a los Estados Unidos, pero de Europa. La clave real está ahí desde siempre:
la ideó el mismo genio creador del proceso de integración europeo, ya en sus mismos inicios, Jean Monnet.

Lo explica con precisión Mark Leonard: “La contribución de Monnet consistió en una visión de cómo no tener una visión (…) Hasta el día de hoy, Europa es un viaje sin destino final, un sistema que rehúye los grandes planes y las certidumbres concretas que definen la política estadounidense. Su falta de visión es la clave de su fuerza” (pag. 22). Monnet creó una “máquina de alquimia política” basada en el “engrenage”: cualquier acuerdo para la cooperación a nivel europeo conducía inexorablemente a otro que profundizaría en la integración europea. Esa es la esencia del Eurocontrol que se intentó glosar en anteriores post; y como pueden comprobar, no es ningún descubrimiento novedoso. Pero ¿lo tienen en cuenta algunos de nuestros propios periodistas, políticos y, lo que es peor, diplomáticos?






















Modelo social europeo, desempleo, crecimiento económico, globalización: temas candentes relacionados con el Eurocontrol que son analizadas con rigor por un experto: el profesor Anthony Giddens y que ayudan a entender en qué momento preciso se encuentra la UE


Los análisis facilones sobre el sentido y la solución al problema creado por el “no” cosechado en el referéndum irlandés, parecen ser en sí mismos una respuesta a la pregunta. Para la prensa, “Europa” y “crisis” resultan palabras intercambiables: “A lo largo de los últimos cincuenta años, la prensa ha escrito todos los días sobre sus divisiones, sus fracasos a la hora de cumplir objetivos, sus conflictos diplomáticos y su constante sentimiento de frustración. Pero la interpretación de los historiadores es muy diferente a la de los periodistas. Describen un continente con una de las políticas exteriores más exitosas de su historia. Nos cuentan que, en sólo cincuenta años la guerra entre potencias europeas se ha convertido en algo impensable, que las economías europeas han igualado a la estadounidense y que Europa ha visto cómo, en oleadas sucesivas, numerosos países salían de la dictadura y entraban en la democracia”.

Todo eso ha significado prosperidad sin usar de la agresividad, sino a través de la remodelación interior de los miembros a partir del armazón de las estructuras políticas tradicionales. Justamente y gracias a ello, Europa puede extender su influencia a los 109 países de la denominada "Eurosfera", sin convertirse en objeto de posibles hostilidades, y eso es una gran novedad en la historia. La “invisibilidad relativa” de Europa le permite ampliar su alcance global sin que se interprete como una provocación. Por ello, como escribe Leonard, “Europa no cambia a los países amenazándolos con invadirlos: su mayor amenaza consiste en no tener nada que ver con ellos”. Retirar la mano, hacer el vacío, ignorar a los posibles nuevos miembros o beneficiarios de la Euroesfera: todo ello tiene un capítulo propio, el 4, y se titula, muy gráficamente: “El poder revolucionario de la agresión pasiva”.

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viernes, mayo 23, 2008

El Festival del Eurocontrol (3)


Cartelera de "Živi i mrtvi” (“Vivos y Muertos”) de Kristijan Milić (2007): un film de reciente estreno, que revela una vez más los fantasmas del pasado que laten en la sociedad croata. La historia describe un paralelismo generacional perfecto sobre un fondo de crímenes de guerra cometidos contra musulmanes bosnios en 1943 y 1993: late ahí la "magia de las efemérides simétricas"








Hace más de un mes, la sección cartas a director publicó una protesta del Embajador de Croacia, Filip Vučak, en protesta por un artículo, casi un breve, del enviado especial de “El País”, Ricardo M. de Rituerto sobre la Cumbre de la OTAN en Bucarest (publicado el 3 de abril) titulado: “Croacia, una buena imagen basada en la amnesia de los crímenes de guerra”. Por principio estoy en contra de este tipo cartas firmadas por diplomáticos que muchos periódicos se creen obligados a publicar (o que a veces bloquean, según les convenga) y que, de entrada, suelen ser un ejercicio más bien decepcionante y de escaso provecho incluso para la imagen del país que representa el diplomático.

¿Se imaginan a todo un Embajador de los Estados Unidos de América enviando cada dos por tres sentidas misivas de protesta a las secciones de cartas al director de los diversos rotativos de la prensa española? No suele ser norma; tampoco es habitual que lo hagan los representantes de potencias como Alemania, Gran Bretaña, Francia, incluso Italia. Casi siempre suele tratarse de embajadores de pequeños países europeos (los de países africanos o asiáticos no suelen tener mucho éxito con nuestra prensa) con diplomacias aquejadas de marcados síndromes nacionalistas y aparatosos problemas con su pasado histórico, que se ven compelidas a enviar cartas expresando sus más rotundo rechazo al titular de un artículo que a casi todo el mundo se le pasó desapercibido; a la intervención de tal o cual marrullero tertuliano, de harto conocidas posiciones parciales en política internacional; a las afirmaciones de cuatro opinadores aficionados en un perdido chat; o a no sé qué mapa que puede ser interpretado así o asá.

Por lo tanto, el diplomático de turno actúa para matar a cañonazos a la molesta hormiga; y avalando su firma con la expresa mención de su cargo y rango, nos endilga una purita pieza de propaganda política al servicio de su gobierno. La calidad de la pieza suele ser más que deficiente, entre otras cosas, porque la extensión que los periódicos conceden a las cartas al director es forzosamente limitado; pero además el diplomático todavía se autolimita más al ocupar con vehemencia y simples tautologías ese exiguo espacio que, en principio, debería ir destinado a datos.

Veamos un ejemplo práctico en la carta que remitió en su día el Embajador Vučak

“Quisiera recordarle que en 1991 Croacia sufrió una agresión que fue reconocida por las resoluciones del Consejo de Seguridad de la ONU. Durante la mencionada agresión contra Croacia, más de 15.000 ciudadanos perdieron la vida. Un tercio del territorio croata estuvo ocupado durante cuatro años, territorio que fue liberado por nuestras propias fuerzas, con muchas víctimas y sacrificios y a pesar de la desaprobación de la comunidad internacional. Después de finalizar la guerra, hemos reconstruido muy pronto nuestro país destruido, invirtiendo enormes esfuerzos. Hemos construido una democracia sólida y hemos creado las precondiciones políticas y económicas que nos posibilitarán la pronta adhesión a la Unión Europea. (....”





Una seguidora del cantante Marko Perkovic Thompson, convenientemente ataviada con la parafernalia neo ustacha habitual entre el público del afamado cantante croata. La fotografía corresponde a un concierto celebrado en el verano de 2007. Las poses neofascistas vuelven a estar de moda en una parte de Europa, lo cual aporta un marco adecuado a las afirmaciones negacionistas de todo tipo










Acierta Ricardo M. de Rituerto con el argumento de su breve pieza, porque la carta de respuesta es un verdadero condensado de olvidos voluntarios.

Quisiera recordarle que en 1991 Croacia sufrió una agresión que fue reconocida por las resoluciones del Consejo de Seguridad de la ONU”.

Un componente esencial de esa supuesta agresión fue la revuelta de una parte de la ciudadanía de la República de Croacia que, en 1991, no deseaba formar parte de esa entidad recién autoproclamada, mecanismo que, por cierto, había legimitado simultáneamente la secesión de los nacionalistas croatas con respecto a Yugoslavia. Tras los primeros enfrentamientos entre las fuerzas de seguridad croatas y los alzados, las Naciones Unidas crearon las UNPA´S (United Nation Protection Areas) o zonas de seguridad e interposición, que cuatro años más tarde fueron arrasadas por las tropas croatas en la Operación Tormenta. La memoria periodística con respecto a lo ocurrido en Bosnia con las Safe Areas de la ONU y la pusilanimidad de los “cascos azules” holandeses en Srebrenica, desaparece como por ensalmo cuando se trata de recordar que en 1995, las fuerzas croatas tomaron prisioneras a fuerzas de las Naciones Unidas destacadas en las UNPA´s, e incluso algunos fueron prácticamente ejecutados (especialmente los del contingente danés).

Durante la mencionada agresión contra Croacia, más de 15.000 ciudadanos perdieron la vida.”

a) ¿Qué proporción de los 15.000 ciudadanos eran croatas de Croacia y cuántos de ellos eran ciudadanos serbios de Croacia?

b) ¿Desde cuánto las pérdidas en una guerra se pueden utilizar para justificar la justicia de la propia causa?¿Es cierto o no lo es que morir por una idea no la hace más justa? Por este camino, las pérdidas sufridas por la Alemania nazi en la Segunda Guerra Mundial, justificarían la causa del Tercer Reich

“Un tercio del territorio croata estuvo ocupado durante cuatro años, territorio que fue liberado por nuestras propias fuerzas, con muchas víctimas y sacrificios y a pesar de la desaprobación de la comunidad internacional”

Territorio “ocupado” quizá no sea la expresión más adecuada para referirse a una parte de la República de Croacia en el cual una proporción de la ciudadanía, perteneciente a una minoría nacional, decidió optar por la secesión. La Ofensiva Tormenta del Ejército croata logró “liberar” ese territorio en agosto de 1995, es decir, expulsar a más de 200.000 ciudadanos de la minoría serbia de Croacia en menos de 48 horas. Fue la limpieza étnica más completa, brutal y contundente de todas las guerras de la ex Yugoslavia. Reivindicar tal acción como una “liberación” equivaldría a que el Embajador serbio en Madrid se lamentara en la prensa de que las fuerzas serbias no hubiera podido llevar a cabo la expulsión de la población albanesa de Kosovo en 1999. ¿Quién hubiera osado publicar una carta así? Que las grandes potencias nos hagan tragar sus dobles raseros es una cosa; que los protagonistas, metidos hasta el cuello en el asunto, hagan lo propio, ya resulta más cargante.

Debe recordarse también que la “autoliberación” de Croacia se llevó a cabo gracias a los intensivos planes de instrucción y rearme de las fuerzas croatas, operados por norteamericanos y alemanes a lo largo de 1994-1995, junto con la generosa cesión de datos sensibles sobre las posiciones del adversario.
















El general Ante Gotovina con altos mandos y consejeros norteamericanos en Fort Irwin, uno de los centros de entrenamiento más afamados del Ejército norteamericano. Eran los días en que los mandos croatas recibían instrucción activa para lanzar la Operación Tormenta

Por lo tanto, un parte de la comunidad internacional “aprobó” el esfuerzo militar croata y sus consecuencias humanas, vaya que si lo hizo. Otra porción no pasó por ahí, lo cual no es de extrañar, ante los excesos cometidos por las tropas coatas contra la población civil serbia de su mismo país. Pero, qué casualidad: el mismo día (10 de agosto de 1995) en que el Consejo de Seguridad de la ONU lanzaba la primera condena contra los abusos croatas en la Krajina, la emisaria del presidente Clinton ante las Naciones Unidas, Madeleine Albright, contraatacaba en ese mismo foro denunciando por primera vez las matanzas cometidos por los serbios en Srebrenica en base a las fotografías de supuestas fosas comunes tomadas por aviones espía norteamericanos. El tímido debate sobre los pecados croatas se desvió a una vía muerta.

“Después de finalizar la guerra, hemos reconstruido muy pronto nuestro país destruido, invirtiendo enormes esfuerzos. Hemos construido una democracia sólida y hemos creado las precondiciones políticas y económicas que nos posibilitarán la pronta adhesión a la Unión Europea. (....”

Nuevamente, parece que las pérdidas y destrozos justifican los errores y abusos cometidos. Pero ni una mención al juicio de Ante Gotovina en La Haya y las reacciones que concita en Croacia. Eso es un síntoma, pero también lo es la carta del embajador, y por eso se ha traido a este blog. Etendámonos: el embajador Vučak se ha limitado a hacer su trabajo, y en todo caso lo que se cuestiona aquí es esa estrategia de enviar cartas a la prensa, que marcan el estilo de determinadas diplomacias. Lo que se resalta en este post es que hasta hace no mucho tiempo, ningún periódico de centro se hubiera atrevido a publicar una carta como la del embajador Vučak. Pero estamos en 2008, y las cosas están cambiando. Quizás en Occidente y en la misma Croacia (sobre todo allí) muchos piensan que tras el impulso dado a la candidatura croata laten entusiasmos y simpatías mitteleuropeas, un reconocimiento “natural” de la valía especial de la nación croata. Quizás eso fue así años atrás y ese sentimiento incluso se perpetuó hasta el año 2005, cuando Croacia fue admitida como candidata oficial, junto con Turquía, a través de las presiones austriacas. Pero ahora, el empujón que se le está dando a la candidatura croata a la UE está en sintonía más con la Realpolitik comunitaria, que con simpatías concretas y particulares, y está en relación directa con la diplomacia soft power comunitaria, y con determinados objetivos a los que se hacía alusión en el
último post dedicado a este asunto del Festival del Eurocontrol (17 de marzo, 2008).















La carretera de Eslavonia por la que escaparon decenas de miles de refugiados serbios de Croacia en agosto de 2005, completándose la "liberación" del país. Nada queda de aquello, nada ha sucedido.

El primero de los objetivos del espaldarazo dado a Croacia en estos últimos meses (con momento culminante durante la cumbre de la OTAN en Bucarest) ha sido, paradójicamente, ayudar a recomponer el puzzle balcánico tras el reconocimiento, por diversos países de la UE, de la autoproclamada independencia de Kosovo. Más precisamente, se ha buscado apaciguar las iras serbias haciendo ver a Belgrado, palpablemente, que Bruselas tiene palabra; que muchas cosas todavía son posibles si así lo quieren quienes mandan en la Unión Europea. Ahí tienen el “milagro croata”: entrando con vaselina en la comunidad europea, mientras en La Haya está teniendo lugar el juicio contra Ante Gotovina, un suceso que según y cómo lo trataran los medios de comunicación occidentales hubiera podido ser un escándalo de tomo y lomo. Pero no sucede nada de eso. Ante Gotovina saldrá como un torero, por la puerta grande, ya lo verán; nada será desvelado, los secretos inconfesables seguirán bajo la alfombra; Croacia dará esa imagen que desea transmitir el embajador Vučak en su carta-consigna.

¿De verdad que los serbios no tienen ni un poquito de envidia, ni unos celitos de los croatas? Alter ego unos de los otros, responsables ambos, juntos o enfrentados, de la gobernabilidad y coherencia de la desaparecida Yugoslavia (los demás, con perdón, siempre fueron piezas accesorias en la arquitectura del estado sudeslavo), toquen los serbios euroescépticos las llagas con sus propias manos ¿Creen ahora que los contenciosos contra Karadžić u Mladić no pueden pasar a un seguro, tercer o cuarto plano, si así lo desean los occidentales?¿Se dan cuenta de cómo los croatas pueden mantener su orgullo nacional a pesar de sus pecados, una vez que estos dejan de existir y por lo tanto nunca tuvieron lugar? La llave de lo que importa o no, reside hoy en Bruselas, donde se construye una nueva Europa en la cual los viejos mitos nacionales pueden darse vuelta, como un guante, en virtud de una calculada política de comunicación. “Ceci n´est pas une pipe: les crimes yougoslaves n´ont pas eu lieu". Kosovo no tiene importancia, Gotovina es un héroe, nadie recuerda quién fue Mladić, la Serbia europea es otra dimensión posible.

El resultado, a la vista está. Una vez más, desde Europa, hemos logrado adaptar la realidad a los titulares de la prensa. Las elecciones serbias de este mismo mes han sido un nuevo reférendum sobre una cuestión tan absolutamente artificiosa como la europeidad o no de Serbia. Y una vez más, muchos serbios han pasado por el aro. No todos, pero sí los suficientes como para que la opción que encabeza Tadić (que no es tan “ultraeuropeísta” como nos explican los titulares al uso) no se haya hundido después de lo ocurrido con Kosovo. En realidad, se ha logrado mantener la normalidad en Serbia, lo de siempre: el Partido Democrático en primera posición, con una mayoría relativa; los radicales en su eterno segundo lugar, anclados a su estrato habitual de votos, que ni la escandalera en torno a Kosovo ha logrado hinchar lo suficiente –entre otras razones, porque no son ya el ogro antieuropeísta que nos explica nuestra robotizada prensa. Y luego, detrás, el tocado partido de Kostunica; y los socialistas, que se van erigiendo en partido bisagra, algo que Bruselas está dispuesta a apoyar. Ya se habla de abrirles las puertas de la Internacional Socialista.















Boris Tadić de visita en un acuartealmiento del Ejército serbio. Aunque las credenciales democráticas del estadista no pueden ser puestas en duda, el estereotipo de su imagen puesto en circulación por Occidente, olvida voluntariamente que Tadić no ha renunciado a revisar el contencioso de Kosovo

Claro que no ha cambiado nada, claro que todo está como siempre. Como debe estar. El mensaje ha sido muy claro: vote usted "por Europa" y todo seguirá igual. De hecho, gracias a ese sufragio contribuirá usted a que sigan ahí los radicales, y Kostunica, y tutti quanti. Porque de eso se trata en realidad, de asegurar el sillón a todos los que figuran en la foto del poder desde hace ocho años.

Triunfa el Festival del Eurocontrol. Todo está atado y bien atado, ¿o qué se creían? Por lo tanto, este sábado relájense y disfruten. España no tiene por qué hacer un ridículo excesivo con su “Chiki Chiki”, estamos todos en otra dimensión. Tomarse en serio Eurovisión es un anacronismo, pero por otra parte, se puede establecer un cierto paralelismo entre Eurovisión y lo que puede parecer la imagen popular de la política exterior comunitaria. En realidad es un potente modelo “soft power”; aunque parezca edulcorada cual tonadilla europop, aunque suene como “Abba”. Al fin y al cabo los suecos aquellos fueron incluso demasiado rentables para su propio país; y el “Chiki Chiki” va por los quince millones de euros de beneficios. Europa está tomando las riendas, el Eurocontrol existe: hay cosas buenas, otras no tanto, pero en conjunto el espectáculo abigarrado y sorprendente está garantizado. Y si le apetece, no se corte: vote usted (si puede) por el "Chiki Chiki": es la mejor garantía de que Eurovisión seguirá viva; el año pasado, en este país, nadie daba un céntimo por el festival. "
Perrea, perrea..."

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lunes, marzo 17, 2008

El Festival del Eurocontrol (2)


















Póster de un concierto celebrado en Knin, capital de la Krajina por el cantante ultranacionalista croata Marko Perković Thompson en agosto de 2007. "Oluja" ´("Tormenta", en croata) hace referencia a la operación militar que terminó con la insurgencia serbia y expulsó toda la población de esa nacionalidad en la región de la Krajina, agosto de 1995. La fecha de la ofensiva es fiesta nacional en la república. Vid. una selección de sus videos a cargo de un fan en Suecia, con abundante parafernalia "ustacha". El intérprete no rehuía las puestas en escena belicosas. Vid: un vídeo enarbolando una ametralladora Thompson que adoptó como nombre artístico



Afirmar que la candidatura croata a la UE está dando saltos de gigante no sería lo correcto, porque al fin y al cabo, ya quedó muy claro en octubre de 2005 de qué iba el asunto cuando el país balcánico, a la par que Turquía, vio aprobada su candidatura y las previsiones para el ingreso apuntaban al final de la década, es decir, 2010. Lo divertido es constatar como Bruselas pretende hacer comulgar con ruedas de molino a la ciudadanía comunitaria con escaso sentido del ridículo. Así, mientras Durao Barroso anuncia al veloz adelantamiento croata gracias a la renuncia de lo que en Zagreb se denomina oficialmente la “Zona de protección ecológica-pesquera”, el propio Diario Oficial de la Unión Europea publicaba, tan sólo un mes antes (12 de febrero, 2008) La
“Decisión del Consejo sobre los principios, las prioridades y las condiciones de la Asociación para la adhesión con Croacia". Como puede constatar el lector por sí mismo, el total de las condiciones por cumplir es elevado, destacando las siguientes cuestiones (utilizo el material aportado por Jelena Bjelajać en la lista Balkan:

— Garantizar la correcta aplicación de todos los compromisos asumidos en el Acuerdo de estabilización y asociación.

— Actualizar y aplicar la estrategia y el plan de acción para la reforma judicial.

— Adoptar y aplicar con rapidez una estrategia marco de reforma de la administración pública.

— Actualizar y aplicar aceleradamente el programa de lucha contra la corrupción y los planes de acción relacionados con el mismo y garantizar un enfoque mejor coordinado y más dinámico de los esfuerzos para prevenir, detectar y perseguir eficazmente la corrupción, especialmente la de alto nivel.

Aplicar la Ley constitucional sobre minorías nacionales, con especial atención a las disposiciones que garantizan la representación proporcional de las minorías en el mercado de trabajo. Actuar más ampliamente contra la discriminación en el sector público.

Completar el proceso de regreso de los refugiados; solucionar definitivamente todos los casos de adjudicación de viviendas a los antiguos titulares de derechos de ocupación/arrendamiento; completar la reconstrucción y restitución de propiedades y ofrecer nuevamente la posibilidad de presentar solicitudes de convalidación.


Los serbios conservan memoria de otra imagen: la expulsión masiva de sus tierras en la Krajina, que fue la mayor operación de limpieza étnica realizada de una sola vez en las guerras de la ex Yugoslavia. Una parte esos refugiados ha regresado, pero no todos, y no parece que se pueda recuperar la identidad socio-cultural de la zona, tal como estaba configurada en 1990









— Proseguir los esfuerzos encaminados a la reconciliación entre los ciudadanos de la región

—Incrementar los esfuerzos para encontrar soluciones definitivas a las cuestiones bilaterales pendientes, en particular las relativas a fronteras con Eslovenia, Serbia, Montenegro y Bosnia y Herzegovina y resolver la cuestión de la zona de protección ecológica y pesquera.

—Mantener la plena cooperación con el Tribunal Penal Internacional para la ex Yugoslavia y velar por la integridad de los procesos penales nacionales contra los crímenes de guerra.

— Mejorar el entorno empresarial y el potencial de crecimiento económico, en particular reduciendo las subvenciones, reestructurando las grandes empresas deficitarias e incrementando la eficacia del gasto público.

A día de hoy: ¿Cumple la República de Croacia con todos estos requisitos, que además son una selección del conjunto? Seguramente sí, al menos desde el día 12 de febrero; caso contrario, es un suponer, Durao Barroso no se hubiera mostrado tan optimista al anunciar la casi inminente entrada de Croacia en la UE. Posiblemente, las delegaciones de la Comisión Europea tampoco estarían organizando viajes promocionales en dirección a Zagreb. Y sin embargo, lo que son las cosas, siempre hay gente incrédula.

Miren por dónde: Lluis Foix, el veterano columnista de “La Vanguardia”, no lo ve nada claro. Él fue uno de los que acudieron al agasajo de la delegación barcelonesa de la Comisión Europea; y lo relataba hace unos días, en un
breve artículo publicado en el periódico y titulado, muy gráficamente: “Tres días en Zagreb” (6 de marzo, 2008, pag. 32) sin que, aparentemente, exista ni rastro de ironía en la frase. El autor nos viene a decir que “vió caras tristes y preocupadas” en la visita a la capital croata aunque, comienza afirmando que “no hay motivos objetivos para preocuparse”. De todas formas la construcción del párrafo es algo confusa y parece aludir al hecho de que la visita, organizada por la Representación en Barcelona de la Comisión europea estaba dirigida por “el fino y experimentado catalán Manel Camós, que participó muy directamente en el proceso de ingreso de Letonia en la Unión Europea”.

¿Lo hizo? No se pretende dudar aquí de la finura y experiencia en catalanidad de Camós, pero si tenemos en cuenta que Letonia protagonizó el que quizá fue el acceso a la UE más polémico hasta la fecha, debido a que un porcentaje más que elevado de su población lo hizo en calidad de
minoría nacional sin derechos, quizá no deberíamos estar tan tranquilos sobre la inocuidad de determinadas “expertisen”, al menos como precedente para dar la bienvenida a Croacia. De hecho, el asunto no paró ahí: el gobierno de Riga ha venido acumulando denuncias de organizaciones internacionales de derechos humanos sobre problemas socio-sanitarios (prevalencia de tuberculosis, World Health Organization), abandono de menores en las calles, abusos policiales y procedimientos jurídicos opacos (recordemos el bochornoso juicio de estilo kafkiano contra dos jóvenes españoles acusados de ultrajar un banderín nacional, hace ahora casi un año) o seria vulneración de la libertad de expresión contra colectivos de gays y lesbianas (Human Rights Watch), entre otros tics propios de la extrema derecha.


Un ciudadano ruso de Letonia es detenido en Riga, 2005, tras manifestarse vestido con el uniforme de un campo de concetración nazi. El estatus de las minorías nacionales en la pequeña república báltica ha sido uno de los asuntos tabú en los problemas que ha generado la ampliación de la UE desde 2004.











Pero volviendo al testimonio de Foix, a pesar de haber sido recibido, con los demás, por el mismísimo primer ministro Ivo Sanader ( procede del HDZ, el partido nacionalista de derechas fundado por Franjo Tudjman) y de que “respondió con tranquilidad y precisión a todas las preguntas” el periodista vió “caras tristes y preocupadas”, “miedo en conversaciones”, todo ello debido al “peso del legado del pasado con abusos cometidos hacia las minorías”. No va desencaminado Lluis Foix, porque el asunto no constituye ningún secreto. Queda reflejado, por ejemplo, en el último informe de Human Rights Watch sobre Croacia (2007):

“There was limited progress toward resolving the ongoing obstacles to the return and reintegration of displaced and refugee Serbs. As of July 2007 around 125,000 of the 300,000 to 350,000 Serb refugees who fled the conflict were registered as having returned to Croatia. Around 60 percent of those who return stay permanently in Croatia. Figures from the United Nations High Commissioner for Refugees (UNHCR) indicate that 1,745 Serbs returned between January and September 2007. More than 80,000 refugees in neighboring countries have yet to decide about their future”

El informe contiene otros datos y algunos casos muy concretos referidos a abusos y actitudes poco recomendables hacia refugiados o incluso simples visitantes serbios. Además, según los datos del comisariado serbio para los refugiados, en Croacia hay unas 30.000 viviendas serbias ocupadas ilegalmente por otros inquilinos, lo que significa que al menos unos 100.000 serbios refugiados no pueden regresar a sus hogares, ni vender su propiedad en caso de que no quieran volver.




















Mapa de poblaciones nacionales en la Europa sudoriental, 2003. La integración de Croacia en la UE supondría que sus fronteras limitarán con población croata en países no comunitarios, muy especialmente en el caso de Bosnia. Si el reconocimiento internacional de las fronteras pactadas en Dayton 1995 ha sido anulado con la soberanía de Kosovo, lo mismo es teóricamente válido para Hercegovina con respecto a Croacia. Se impone la lógica de las "grandes patrias" nacionales puramente étnicas. Presionar con el puntero sobre la imagen para obtener ampliación del mapa


Por lo tanto, estamos ante lo que parece una escalada de facilidades destinadas a encajar el complejo mapa croata en la UE al menor tiempo posible y pelillos a la mar. Pero esa expresión, tan coloquial y relajada, esconde muchos más problemas, no ya los derivados del pasado, que Foix pudo percibir sin mucho esfuerzo. Incluso cabe considerar conflictos peores. Por ejemplo, y tal como argumentaba un suscriptor de la lista Balkan hace unos días, el mero hecho de que Croacia adelante su acceso a la UE en una década con respecto a vecinos como Serbia, Bosnia-Hercegovina y Montenegro, puede ser una fuente de incordios para el mismo candidato. Por ejemplo, podría perjudicar la integración económica de Croacia con respecto a las repúblicas ex yugoslavas vecinas, un proceso que actualmente se está produciendo por sí mismo con notable vigor. El hecho de que tanto en Hercegovina como en la Vojvodina existan minorías croatas localmente significativas, puede ser asimismo fuente de conflictos o incluso de disfuncionalidades jurídico-legales a varias bandas. Máxime teniendo en cuenta los precedentes que está creando el caso de Kosovo. Por otra parte, si Croacia se beneficia de un claro despegue en su nivel de vida, en creciente contraste con el de sus vecinos ex yugoslavos, es posible que aumente la presión de los refugiados por regresar o que puedan prosperar pleitos complejos que terminen pasando por Bruselas e incluso sirvan de precedente en futuras incorporaciones (por ejemplo, las anunciadas reclamaciones de los herederos de los armenios desplazados por las autoridades otomanas en 1915).

En definitiva: ¿Qué puede estar motivando esta precipitación en el proceso de ingreso de Croacia en la Unión Europea, justamente ahora, no antes ni después? Existen, por lo menos, tres objetivos que se explicarán en el siguiente y último post sobre el Festival del Eurocontrol que estamos viviendo en estas semanas.

(Continuará)

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