Kosovo: la situación continúa fluida

El senador republicano John McCain (y hoy candidato presidencial) haciendo propaganda a favor del UÇK en las calles de NY, 11 de febrero de 2000. La foto procede del
blog de Justin Raimondo, que añade: "McCain is in New York for the day to attend fundraisers and to talk to the press before returning to South Carolina Friday night. (AP Photo/Stephan Savoia)"
A lo largo de estos pasados días de vacaciones, se generó en la lista Balkan un breve debate sobre la situación en los Balcanes occidentales, a raíz de los incidentes de Mitrovica y la oferta norteamericana de armas a la autoproclamada República de Kosovo. Todo ello, junto con la reciente propuesta a la ONU, realizada por el gobierno de Belgrado, para llevar a cabo una división administrativa de su ex provincia a lo largo de líneas étnicas. Ambas noticias son confusas; en la primera, parece que Washington está intentando zapar las bases del Plan Ahtisaari que respaldó hace pocas semanas. En cuanto a la actitud de Belgrado, no queda claro si la sugerencia vendería a suponer, de facto, el reconocimiento de la soberanía de Kosovo. En cualquier caso, parece que bajo la superficie de las noticias destinadas al gran público, algo se está moviendo y posiblemente veamos los resultados a corto plazo. En la urgencia de la situación, se publican aquí algunas reflexiones a vuelo pluma enviadas por el autor de este post a la lista Balkan, ayer y anteayer. 
Kouchner en divertida complicidad con "Condi". Como si no hubiera pasado el tiempo, vuelven a resucitar el lenguaje de madera en torno a la "comunidad internacional", que ni siquiera incluye a la ONU. En 2008 en "grupo de las Azores ampliado" ha cambiado al José María Aznar de Irak-2003 (que en 1999 fue también ferviente impulsor de la intervención en Kosovo) por Nicolas Sarkozy
Sujeto: Primera tacada de reflexiones rápidas
Enviado: sábado, 22 de marzo de 2008 16:35:00
Para: Balkan (balkan@listserv.rediris.es)
Hola a todos los que no hayan renunciado a conectar el pc en la quietud de la Semana Santa.
Breve comentario al mail de Jordi, porque efectivamente, la lista Balkan está más que tiesa.
-Por sistema, me negaría a hacerle el juego a Kouchner y regresar a esa terminología o lenguaje de madera de la 'comunidad internacional'; al menos en este foro en el que, se supone, colaboramos analistas aficionados y profesionales medianamente serios. Propongo: 'potencias intervinientes', 'grandes potencias occidentales', 'grupo de las Azores ampliado' o incluso: 'grupo de los 30', para los que deseen ser más polémicos. Pero dado que se han saltado al único foro de la comunidad internacional existente, identificar OTAN con ONU (no UNMIK con KFOR, como hace Jordi, y yo mismo) como pretenden los neocons al uso, se me antoja una grosería.
-Me parece de lo más acertado buscar las claves globales de la situación; está ya muy claro que quedándonos en Serbia y sus elecciones no se entiende nada de lo que está ocurriendo. Y parece evidente que si bien no se puede descifrar en clave de teoría conspirativa pura, "a la balcánica", tampoco podemos ir de ingenuos y pensar que las cosas van saliendo porque sí, y caen las bolas con los numeritos como si estuviéramos en el bingo. A veces ocurre, desde luego; pero a veces no: lo mejor es no tomar posturas apriorísticas.
-Jordi, te olvidas del caso de Bulgaria, que tiene más importancia que el de Hungría y Croacia. Estos días andaba preparando una conferencia sobre las Guerras Balcánicas de 1912-1913 y en el libro de Richard C. Hall se pueden leer algunas consideraciones sobre el papel de ese país en la geoestrategia balcánica, perfectamente aplicables a nuestros días. En breve: desde 1913, serbios y griegos han luchado en determinadas épocas para que Bulgaria no se extendiera por Macedonia, conectando con Albania y aislándolas una de la otra. La línea “Albania-Macedonia-Bulgaria” tiene tanta importancia hoy como entonces para entender la situación.
-Hay mucho más, pero por partes. De momento, dejo aquí una entrevista que me hicieron en “La Vanguardia” que tuvo bastante eco por estos pagos (existe versión en portugués):

El libro de Santos Molano sobre los manejos norteamericanos, orquestados por
Teddy Roosevelt, en torno a la inducida independencia de Panamá, reconocida inmediatamente por los Estados Unidos y aliados europeos. Todo un precedente del "único e irrepetible" caso de Kosovo.
Sujeto: Panamá-Kosovo y otras ideas
Enviado: domingo, 23 de marzo de 2008 16:58:07
Para: Balkan (balkan@listserv.rediris.es)
Ahí van cuatro piezas de conexión micro-macro:
a) Kosovo. La especie que anda corriendo por ahí es que este caso se parece cada vez más a la creación del estado de Panamá en 1903. Muy, muy parecido. Panamá es un invento americano en torno al Canal [concluido en 1913] configurado en lo que por entonces era territorio del Estado colombiano. Respaldaron también un supuesto 'hecho diferencial panameño', y de paso organizaronn un estado que [desde entonces] sirve para cubrir muchos negocios y enjuagues. Desde que los EEUU han decidido aplicar la Doctrina del Destino Manifiesto fuera del continente americano, cada vez resulta más útil revisar las aplicaciones "internacionales" de la Doctrina Monroe y repasar de vez en cuando, en plan comparativo, las lecciones que ofrece la historia de Latinoamérica. Ah: y recordar la inveterada afición USA a inventarse flagrantes casus belli: Maine, Golfo de Tonkin, armas de destrucción masiva... [Y la tendencia a reconfigurar la legalidad internacional impulsada por ellos mismos, que viene siendo recurrente en la construcción del Nuevo Orden propugnado por Bush padre: desde la intervención de la OTAN en Kosovo a su reconocimiento diplomático, pasando por la invasión de Irak, Guantánamo y las cárceles secretas en Europa]
b) Por lo tanto, una línea de trabajo a seguir es la siguiente: ¿Hasta qué punto la súbita presión norteamericana en torno al 'proyecto Kosovo-Panamá' tiene que ver con la campaña electoral USA y un George W. Bush que quiere dejar situadas determinadas piezas en el tablero internacional? Recordemos que McCain fue un declarado partidario del UÇK y del lobby albanés en los Estados Unidos. ¿O estamos ante una estretegia de más largo alcance? Yo me inclino por lo primero. Pero las implicaciones de esta línea las dejo para otros mails.
En cualquier caso, en torno a la nueva crisis de Kosovo giran asuntos muy importantes: las relaciones USA-UE-Rusia, la quebradiza situación de la OTAN, la estrategia de tirar balones fuera con respecto al fiasco de Irak.
c) Por lo que sé, a Bruselas-Washington (sobre todo el segundo factor) les da igual quién gane en las elecciones serbias. Sencillamente, se ha planteado desde fuera un dilema de hierro que los serbios no podrán resolver por mucho que se empeñen. Si gana la línea ultra, hay plan B; y si gana la europeísta, hay plan B. Como cada vez está más difícil hacer distingos tan drásticos, pues mejor: hay plan B. Ya no hay tiempo para pillar con 'sorpresas' a las potencias intervinientes. En realidad, el Plan B famoso es el mismo para todos los casos: meter presión a Belgrado, intentando generar la célebre 'catarsis' que [las potencias occidentales] llevan promoviendo desde hace no sé cuántos años, con escaso resultado. Buena es la 'Srpski inat' (por cierto: 'inat' es una palabra árabe y tiene exactamente el mismo significado que en serbio)
d) Rusos. Van con mucho cuidado, pero están dispuestos a actuar. De todas formas, eso quiere decir varias cosas. ¿Que andan por ahí algunos spetsnaz montando gresca en Mitrovica?¿Qué han aumentado los cursillos de Systema en Serbia y Macedonia? Es posible, pero para tal viaje no son necesarias grandes alforjas. La 'mano de Moscú' de que habla nuestra prensa, rememorando tonos de 1936-1945, no es tan necesaria de momento, a no ser que los rusos logren meter en Serbia un par de brigadas aerotransportadas y montar una réplica rusa a la base norteamericana de Bondsteel, en Kosovo; que todo puede ser. El problema para las potencias occidentales, ahora mismo, es que empiecen a caer helicópteros en Afganistán [o morterazos en la “Zona Verde” de Bagdad] y se agraven las tensiones entre los aliados, por ejemplo. De momento, sin embargo, Moscú está sospechosamente colaborativo en Afganistán y últimamente ha sugerido algunas facilidades a la OTAN. Se rumoreaba que incluso habían ofrecido tropas para ese frente, pero lo han desmentido rotundamente. Como se dice en catalán, de momento prefieren 'jugar a la puta y la Ramoneta', con perdón de la contundente expresión.
e) Sección de autogoles y tiros a poste. En el primer caso, de momento sobresale Canadá. Tras reconocer a Kosovo, el primer ministro [Stephen Harper] negó rotundamente que ese caso fuera un precedente y etc., etc.; pero algunos intelectuales y políticos québécois [Alain Gagnon, Bernard Landry] han respondido que sí lo es para Quebec. :-D En cambio, la jugada en China ha salido mal, con la victoria de Ma Ying-jeou en Taiwan. Rebote en el marco.

Divide et impera: Frank Wisner, embajador de los EEUU en Kosovo. Invitó a la Organización de la Confederación Islámica a que sus miembros invirtieran en este "nuevo estado musulmán europeo"
("The Washington Times", 19 de marzo)
Sujeto: Ser paria tiene sus ventajas
Enviado: lunes, 24 de marzo de 2008 17:14:49
Para: Balkan (balkan@listserv.rediris.es)
Si os fijáis y enlazáis noticias de aquí y allá en los últimos diez días, veréis que se está poniendo en marcha una carrera por dejar 'atado y bien atado' el asunto de Kosovo antes de... ¿junio?
Razones:
-Washington se propone reventar desde dentro el Plan Ahtisaari o lo que sea a lo que denominemos lo que se está poniendo en marcha en Kosovo. El ofrecimiento de armas a los albaneses ha venido acompañado de un discursete americano en el cual se lee, de forma bastante clara, que están dispuestos a financiar o poner en pie un ejército local. Eso cuadra bastante con: a) El objetivo de convertir a Kosovo en un nuevo Panamá; b) Aplicarle un nuevo revés a la ONU; y si también recibe la UE en la cresta, pues no pasa nada. Pero eso de que Kosovo no podrá tener fuerzas armadas propias... b) El hecho de que Albania vaya a entrar en la OTAN por la vía rápida. ¿No os parece incongruente una Albania en la OTAN con un Kosovo desmilitarizado defendido por... la UNMIK?¿O por unos cuantos europolis rumanos y ucranianos?¿O desde Bondsteel? Bush mismo ha trazado la línea: el mes de junio.
(De otra forma, dado que la campaña internacional para el reconocimiento de Kosovo ha sido un fiasco, hay que tirar por otro camino)
-Si eso es así, y me parece que en Belgrado han tomado conciencia de ello (aunque andan un poco espesos, me temo) urge negociar o imponer algo. Ese 'algo' pudo haberse hecho por las buenas antes de febrero desde el 'grupo de las Azores ampliado'. Por ejemplo, creando una República Federal Albano-Serbia de Kosovo, que hubiera cambiando MUCHO las cosas. Pero ahora ya parece que no hay espacio de maniobra para eso. Washington y los hegemónicos de Bruselas se han negado y dicen que no hay marcha atrás (como si ellos mismos no hubieran dado marcha atrás en otras ocasiones, anulando por ejemplo lo que se firmó en Dayton y Paris-1995 con el estatus de Kosovo).
Por lo tanto, el contrajuego lógico es imponer hechos consumados o tirar por la estrategia de la negociaciación dura. La plataforma básica para ello es jugar a imponer una situación de inestabilidad crónica en la zona. Dado que Serbia ha sido relegada al rincón, puede permitirse el lujo de fastidiar, desgastar y hostigar sine die. Alguna ventaja has de tener cuando te convierten en paria. ¿Qué pueden perder? Pues en las actuales circunstancias, poca cosa. En cambio, saben que Bruselas no puede permitirse tener un 'pozo séptico' en medio de los Balcanes, donde se pueden colar todo tipo de virus, bacterias y amenazas poco agradables.
¿Cuál puede ser la línea de hostigamiento serbia? Variable y adaptativa. Desde la simple resistencia pasiva a la posibilidad de montar un Ulster en Mitrovica, pasando por la presión negociadora.
¿Cuál puede ser la respuesta de Washington-Bruselas a una situación así? Pues difícil está la cosa. Los serbios aprendieron de la situación generada en el Pacto de Varsovia [durante la Guerra Fría]: los soviéticos podían intervenir hoy en Hungría [1956] y dentro de diez años en Checoslovaquia [1968]. Pero no podían andar metiendo y sacando los tanques en los países aliados [un año sí y el otro también]. El desgaste que produce ese tipo de "políticas del garrote" es muy fuerte. Por lo tanto, un hostigamiento calculado, que no desemboque en guerra abierta, y que no de para justificar un nuevo bombardeo de Serbia, sería bastante eficaz. ¿E invadir Serbia? :-D ¿Para qué, queridos suscriptores?¿Para convertir a Serbia en un país 'más democrático'?¿Para hacer de Serbia un nuevo Estado de los USA?Eso sería la única opción posible... 
Disturbios en Mitrovica, 17 de marzo, aniversario de la limpieza étnica de 2004 llevada a cabo por los albaneses en Kosovo. Para que los serbios "ulstericen" el territorio no hace falta mucha "mano oculta de Moscú" ni conspiraciones de capa y espada, como sugieren algunos medios de la prensa occidental, resucitando el lenguaje de la Guerra Fría o épocas aún más oscuras.
Etiquetas: Albania, Bush, Kosovo, MacCain, Mitrovica, OTAN, Panamá, plan de Ahtisaari, Quebec, Rusia, UÇK, UE, Ulsterización
Perros

El viejo Bucarest, en proceso de destrucción durante los años finales del régimen de Causescu, Fotografía de
Maria Bostenaru La primera vez que constaté la especial relación que existe entre algunas ciudades balcánicas y los perros fue en Bucarest, tras la caída de Ceauşescu. Se decía que era lógico, que las obras de remodelación del centro viejo de la ciudad habían arrasado decenas de casas con patios y pequeños jardines. En ese tipo de vivienda era posible y hasta útil tener uno o dos perros, pero con las malditas obras, los vecinos habían sido enviados a vivir en bloques de apartamentos, donde ya no era posible instalar a unos canes que, además, llevaban años acostumbrados a vivir en un hábitat más libre.
Por lo tanto, los perros fueron abandonados masivamente y en las calles revirtieron en una forma de vida semisalvaje. Se organizaron rápidamente en pequeñas jaurías, perfectamente identificables en algunas zonas, muy cercanas incluso al centro neurálgico de Bucarest. En la desorganización administrativa que siguió al colapso del régimen, nadie estaba para ocuparse de los perros. Teniendo en cuenta que por entonces el alumbrado público de la ciudad era muy deficiente, que en invierno Bucarest suele ser gélida y que no abundaban ni siquiera las basuras para alimentar a los animales, el peatón podía encontrarse en situaciones comprometidas. Y eso fue lo me ocurrió en pleno mes de julio de 1990, una noche, en esas calles que comunican Piața Rosetti con el Bulevar Balcescu pasando por detrás del Inter, es decir, por Tudor Arghezi o Batistei, pleno centro de la ciudad.

Perro tumbado en una calle de Bucarest. Fotografía de Ilja C.
HendelNunca he tenido miedo de los perros, ni de niño; sólo respeto. Pero les aseguro que sentir cómo uno es seguido por un grupo de canes ladradores a lo largo de una calle en sombras, es una experiencia inquietante. Caminaba aparentando seguridad, sin volverme, pero los animales detectaban que mi aplomo disminuía a cada paso y que estaba sólo. No nos cruzábamos con otros peatones, no había ningún escaparate iluminado, no circulaban coches. Los ladridos de los perros se acercaban a mi espalda y en un momento determinado supe que si no les hacía frente podrían echárseme encima. Habían llegado a menos de tres metros cuando me giré, gritándoles para mantenerlos a raya. Eran un grupito de cinco chuchos hambrientos e irritados, quizá también asustados y entre ellos había de todo, aunque por suerte ninguno de más de veinte kilos o de razas peligrosas.
Los gritos y mi actitud agresiva me dieron algunos metros más de ventaja cuando reanudé la marcha, pero pronto volvieron a las andadas. La escena se repitió un par de veces. Entonces, no muy lejos de Rosetti, vi una papelera o algo parecido –quizás era un bidón, no recuerdo. Aceleré el paso, sin correr, llegué hasta el recipiente y les arrojé todo lo que puede sacar de allí: piedras, latas, cualquier objeto que pudiera convertirse en proyectil. Me guardé dos o tres piedras y apretando el paso (hay que procurar no correr) desemboqué por fin en una arteria más iluminada y transitada, que quizás era el Bulevar Carol I.

Vendedores de ovejas en las calles de Bucarest, 1932
Con los años, el problema de los perros asilvestrados fue solucionado de forma sangrienta. Creo recordar que cuando fue alcalde de Bucarest (1996-1998), Victor Ciorbea organizó una campaña de liquidación de perros a gran escala, un verdadero canicidio. A pesar del recuerdo de aquella noche y aún reconociendo que los canes eran una amenaza para la salud pública, me apenó la noticia. Pero a pesar de todo, en esas calles de duro e irregular pavimento que aún quedan en Bucarest, sobreviven algunos chuchos, ayudados en algunos casos por vecinos caritativos.
La experiencia de aquel verano de 1990 volvió a repetirse en el glacial mes de diciembre de 2001. En aquella ocasión sólo fue un perro el que siguió mis pasos por una hermosa calle entre el Bulevar Lascar Catargiu y el Dacia, ladrando como un condenado. Pero esta vez no hizo falta que le plantara cara: de repente, se abrió la puerta de un jardincillo y una mujer, suboficial de policía, llamó cariñosamente al animal y lo calmó con una chuchería, palabra que deriva, lógicamente, de chucho. La presencia en aquel lugar de una oronda agente de uniforme se explicaba por el hecho de que el jardín o patio pertenecía a una comisaría, apenas visible por la noche.
Mientras tanto, ya había podido constatar que los perros eran especialmente queridos en otros muchos rincones del Sureste europeo. En Belgrado, por ejemplo, recuerdo los magníficos animales que llevaban sus propietarios al Studentski Park, en plena Stari Grad. Eran perros de raza, bien alimentados y criados, en pleno periodo del embargo internacional contra Serbia, en la primavera de 1993. Y seguí viendo animales magníficos a lo largo de los duros años que siguieron, hasta los aciagos días de los bombardeos y después, por supuesto. A los serbios les gustan los perros; y a los griegos. También a los búlgaros, aunque mi amiga Svetla me advertía que fuera con cuidado por las noches, en aquellos brumosos días del invierno de 1999, que pasé en Sofia, cerca del Orlov Most. El fenómeno no llegaba a la categoría de lo ocurrido en Bucarest, pero en cambio circulaban rumores alarmistas que mezclaban a gitanos y “Balkans” que era, según creo recordar, el nombre más habitual por el que atendían los canes callejeros. Para ser sinceros, lo que más me atemorizó en aquellos días era la niebla, el frío húmedo y las calles absolutamente vacías de la capital búlgara.
Un caballo a la puerta de un bloque de viviendas en el barrio gitano de Selita, Tirana, octubre de 2000. Foto ERRC
En Tirana, los perros proliferaban sin control a finales de la década de los noventa. La ciudad estaba bastante sucia y se les podía ver comiendo tranquilamente en los containers volcados, que ningún camión de basura parecía interesado en recoger. Pero no eran agresivos, ni siquiera por la noche; por entonces, lo que daba miedo era cruzarse con algún ser humano en aquellas calles que, como en Bucarest, tampoco eran generosas con la iluminación. En algunas zonas, los vecinos aparcaban conjuntamente los automóviles y pagaban a algún vigilante para que los guardara durante la noche, con el Kalashnikov al hombro. Los grupos de amigos que salían a cenar regresaban a casa formando pequeños convoyes, se acompañaban unos a los otros hasta los respectivos domicilios, procurando que los dos últimos terminaran la ronda cerca de los suyos. En una de esas ocasiones, Artan y yo quedamos para el final, tras acompañar a Edlira hasta la casa de sus padres. El periodista albanés llegó conmigo lo más cerca posible de mi domicilio, pero aún así hube de atravesar varias calles desiertas y un inquietante solar. Por fin, cuando apenas me quedaban veinte metros para llegar al portal –sin puerta, por cierto- pude escuchar una especie de gruñido estremecedor, un sonido profundo y feroz, pero contenido. Nunca supe de dónde salió aquella exclamación interrogativa, emitida por un can enorme o vaya usted a saber qué monstruo galáctico aterrizado en la Tirana poscomunista. Apreté el paso y entré de cabeza en el portal, rezando para que no le hubiera dado a un can vagabundo por acunarse en mi camino.

Un lobo, obligado a convivir con un burro en Albania. El suceso provocó las protestas del
Animal Liberation Front. De todas formas, cabe recordar que España es uno de los países donde más crueldades se comenten hacia los animales
Cuando le relaté la anécdota al escritor Bashkim Shehu (que me había cedido generosamente su apartamento en la ciudad) comentó riendo que los perros de Tirana no eran agresivos. ¿Por qué? Nadie parecía saberlo. Pero una madrugada me despertó el eco de unos disparos de arma automática. Al día siguiente, mientras tomaba el café, me dijeron que la policía se había liado a cazar perros a tiros. Al cabo de un rato, en uno de los principales periódicos pude ver a un conocido mafioso tumbado en una acera y chorreando sangre sobre el pavimento.
En los Balcanes existe una actitud afectuosa hacia los perros. Por decirlo de alguna manera, la gente vive junto a ellos y entre ellos de una forma más natural y fluida que en Occidente. Hasta cierto punto, el perro comparte el destino del resto de los vecinos. Y no sólo los canes. En un comic del esloveno Tomaž Lavrič se explica lo que ocurrió cuando uno de los cuidadores del zoo de Sarajevo decidió liberar a los animales, durante el asedio que sufrió la ciudad. Personalmente, recuerdo ver a un pequeño chucho sin las patas traseras: el dueño se las había sustituido con un par de ruedecillas, y el animal corría alegremente cerca de la Iglesia de los Franciscanos.

Dos perros se pelean en Srebrenica, Bosnia
Durante un tiempo pensé que una posible explicación estaba en la “actitud antimusulmana básica”: los pueblos cristianos de los Balcanes han terminado por preservar entusiásticamente pautas culturales diametralmente contrarias a las del islam. Por ejemplo, la preferencia que existe por la carne de cerdo en Serbia o Rumania. Así, el cariño por los perros sería un reflejo del rechazo que los musulmanes tienden a demostrar por ese animal, considerado impuro. Pero esa lógica facilona no es aplicable a los Balcanes y Turquía. Un buen día, leyendo el precioso libro de Philip Mansel dedicado a Constantinopla, encontré una pieza que ayudaba a cuadrar el conjunto (pag. 317 de la edición española):
“Otros pobladores, más pequeños, peludos y feos que las gentes de Constantinopla, también vivían allí. Desde el siglo XVI, miles de perros habían dividido la ciudad en distritos, cada uno controlado por una jauría con su correspondiente macho dominante. Vivían en la calle y prácticamente la limpiaban de cualquier tipo de comida y desperdicios. Los vecinos los alimentaban igual que a los pájaros y a los gatos, sobre todo los musulmanes, que les daban agua, pan, hígado y despojos que compraban a los vendedores ambulantes albaneses. También se hacía una especie de torta blanda especial para lanzársela a su paso. Sin embargo, en Pera y Gálata, se tenían que cuidar de los bastonazos y el veneno de los cristianos.
Las jaurías mataban o expulsaban a miembros de cualquier jauría rival que se internara en su territorio. No temían dormir en mitad de la calle, obligando a los habitantes de ese barrio a efectuar un rodeo. Mark Twain vio a tres perros que permanecían acostados en la calle sin moverse, mientras que un rebaño de ovejas pasaba sobre ellos. Los primeros tranvías iban precedidos por un individuo con un palo para apartarlos de la vía.

Perros de Estambul. Postal, 1878
Cuando el sol se ponía, haciendo que el Cuerno de Oro brillase realmente como tal, Constantinopla se desvanecía en la oscuridad como una aldea en el campo. En Pera y Gálata se encendían las lámparas de gas y los perros comenzaban a aullar. Un visitantes inglés escribió en 1850: “Los gañidos, aullidos, ladridos y gruñidos se mezclan en un único, uniforme y continuo sonido similar al de las ranas cuando se escucha a distancia”. Si regresabas por la noche andando a casa, un bastón y un farolillo de papel se hacían imprescindibles. Un marinero inglés borracho se cayó un noche en una calle de Gálata. A la mañana siguiente sólo quedaba su esqueleto.
Hay un refrán en Oriente Próximo que dice: “Una ciudad donde los perros no ladran por la noche es una ciudad muerta”. Los perros eran parte de la vida –y muchos creían que de la fortuna- urbana. Incluso desafiaron al mismísimo sultán. En una ocasión, Albülmecid los trasladó a una isla en el mar de Mármara. La protesta de los ciudadanos fue tal que se vió obligado a traerlos de vuelta a Constantinopla”
Philip Mansel, Constantinopla, la ciudad deseada por el mundo, 1453-1924, Ed. Almed, Granada, 2005
En la madrugada del pasado sábado, 23 de junio, falleció Cairo, mi perro, un alegre bóxer de seis años de edad, víctima de la lehismaniosis canina y la insuficiencia renal consiguiente. Todos aquellos que hayan tenido un animal doméstico saben lo que significa, literalmente, la expresión “perder a un ser querido”. In memoriam.
Etiquetas: Albania, animales, Belgrado, boxer, Bucarest, Bulgaria, Ciorbea, Imperio otomano, Mansel, Perros, Rumania, Sofia, Tirana
George Bush, gran defensor de Europa contra sí misma

Comienza la cabalgata: Bush en Praga, con el presidente Vláclav Klaus
Estuvimos hablando unos minutos sobre la reciente cumbre del G-8 en Heiligendamm, donde el viernes pasado destacaba la noticia de que los tan manidos nubarrones de guerra fría entre Moscú y Washington se habían disipado en 45 minutos, tras el tête à tête entre Putin y Bush y la propuesta del ruso para instalar un sistema de control antimisiles avanzado en Azerbayán en las veteranas instalaciones de Gabala.
Desde hace unos meses, los periodistas parecen obsesionados por el posible retorno de la Guerra Fría entre Rusia y Occidente. Entra en el divertido concepto de la paleopolítica, acuñádo por Manuel Rivas en "El País", hace un par de días. Pero a la hora de la verdad, cuando parece que están entrando en punto de ebullición, las cosas no van a más: asuntos que hace pocos meses preocupaban enormemente, aparecen y desaparecen como el Guadiana, y finalmente se esfuman (¿por dónde vamos en el novelón sobre el polonio?). Quebraderos de cabeza aparentemente muy graves, se solucionan en la sombra o quién sabe (¿siguen existiendo problemas con el suministro de crudo a través de Bielorrusia?).
Mi teoría es que el retorno a la Guerra Fría como la vivida durante la segunda mitad del siglo XX es muy difícil, porque entonces la división bipolar del mundo era casi total, basada en el enfrentamiento entre dos modelos políticos y socioeconómicos diametralmente opuestos y enfrentados entre sí. Hoy, el nivel de inversiones occidental en Rusia y China es enorme, así como los negocios de todo tipo que se hacen en estos países. Una crisis política o militar seria entre Rusia y la UE o América, supondría una quiebra financiera y económica de primer orden para la economía y la sociedad occidentales: recemos porque no sea así, en vez de explotar informativamente cualquier rumor o incidente para tirar del “filón” guerra fría, sacar adelante la crónica del día y embolsarnos unos euritos.

Se esperaba un duelo Jruschov-Eisenhower, y al final hubo un abrazo afectuoso...
La respuesta de Ramon Company, mi amigo e interlocutor en COM Ràdio cada viernes, no carecía de peso lógico: ¿Si no hay una situación de guerra fría entre Rusia y Occidente, qué pintan ahí los sistemas de alerta temprana y antimisiles que los americanos proyectan instalar en Polonia y Chequia? Y en efecto, esa es la pregunta del millón: ¿Hacia dónde apunta realmente el escudo antimisiles que proyectan los norteamericanos? Irán no es una amenaza nuclear real para Europa y blancos más lejanos aún, como América. Corea del Norte lo es menos todavía. Puede que lo sean dentro de algunos años, pero aún así, y para entonces, Bush no estará ya en la Casa Blanca y a esas supuestas amenazas pueden añadirse otras, ahora imprevisibles. Por lo tanto, ¿a qué viene tanta prisa, por qué arriesgarse a fricciones con Rusia?
En efecto, puede ocurrir que para los estrategas norteamericanos que respaldan la idea, el peligro sea Rusia. Pero en ese caso, parece dudoso que un escudo defensivo centrado en Polonia-Chequia sea suficiente para la capacidad nuclear que aún conserva esa potencia y que puede ampliar en el futuro. Y si fuera así, no tiene mucho sentido andar mareando la perdiz con Putin, invitándole a que participe en el programa y aceptando su propuesta sobre la base de Gabala. Por último, si realmente el escudo antimisiles estuviera enfocado hacia Rusia, Putin tendría toda la razón del mundo en mostrarse molesto e incluso airado. A los norteamericanos no les haría ninguna gracia que Rusia instalara un sistema parecido en Corea del Norte, por ejemplo. O en Turquía, si a este país le diera por abandonar la OTAN, tal como aseguran algunos rumores alarmistas en los últimos tiempos.

...y muchas sonrisas, parabienes e invitaciones, como en otros encuentros Putin-Bush. Estos dos se entienden mejor de lo que parece
Si el escudo antimisiles apunta a Rusia, quien está jugando sucio es Bush, y no Putin. Pero por estos pagos, nadie cuestiona que el americano es “de los nuestros” y actúa animado por excelentes intenciones, mientras que el ruso es un tipo siniestro del que uno no se puede fiar. No deja de tener su gracia que esto se plantee así casi al mismo tiempo que el investigador especial del Consejo de Europa, Dick Marty, revelara hace muy pocos días que existió un acuerdo secreto entre varios países europeos, la OTAN y la CIA para capturar y trasladar de forma clandestina a supuestos “combatientes enemigos” de los Estados Unidos. Algunos de los países implicados lo han negado con pasión el mismo viernes, 8 de junio. Pero el muy serio trabajo de Marty viene avalado por 19 meses de investigaciones, el testimonio de 30 oficiales de inteligencia europeos y un sofisticado análisis por computadora del sistema de planificación de vuelos internacionales.
No es menos irónico que nuestra prensa, tan necesitada de una nueva Guerra Fría, no dude en volver a asumir razonamientos propios de los años cincuenta y sesenta del pasado siglo, sobre todo después de constatar diariamente la increíble capacidad de Bush y los suyos por meter la pata cada vez más a fondo, por ejemplo en Irak. Pueden echar un vistazo a la última y genial idea : armas a milicias suníes en Irak para que se enfrenten a Al Qaeda, uno de esos operativos para fomentar la guerra civil que, al parecer, ya se está experimentando en Líbano. Incluso en su propio país se están dando cuenta de que George Bush es un desastre ambulante y eso le costó a los republicanos, ya hace bastante meses, perder la mayoría en el Congreso. Y el último proyecto legislativo del presidente, la ley de inmigración, acaba de ser tumbada por el Senado: ese es el panorama que el espera a su regreso del triunfal viaje por Europa.

Y continíua el periplo: en Varsovia, incluso Bush no puede evitar un gesto de desconcierto. Mandatarios gemelos, "Teletubbies" homosexuales... ¿Seguro que los misiles deben estar situados aquí?
No falta quien opine (y no desde periódicos de la más rancia derecha, precisamente) que Putin está utilizando el asunto del escudo antimisiles para dividir a los europeos. Eso podría tener su lógica si fuera Putin quien anda dando la brasa por aquí y por allá para instalar el tinglado en Polonia y Chequia. Pero es que resulta ser George Bush quien ha impulsado esta copia encogida de la gloriosa “Guerra de las Galaxias”, aquel enorme y exitoso engaño imaginado por su antecesor Ronald Reagan. No harto con armar un trágico e innecesario lío en Irak y Medio Oriente, pretende complicarnos la vida para disimular lo mal que se le da la política exterior y relativizar los éxitos de los demás. Por lo tanto, nos ponen el carro delante de los caballos y aplaudimos. El amigo americano nos da una patada en el culo y nosotros damos las gracias, parafraseando a Tristan Tzara, el poeta y fundador del dadaísmo.
No sabemos si el dichoso escudo antimisiles llegará a ser instalado algún día; pero de momento, apunta a Europa, no lo duden. Ni hacia Irán, ni hacia Rusia, y menos aún Corea del Norte: somos nosotros sus objetivos. Porque una de sus funciones principales es desunir estratégicamente a los europeos impidiéndoles múltiples y provechosas formas de acercamiento a Rusia, que forma parte del mismo continente. Y eso le interesa a los Estados Unidos de América. El día en que Europa logre algún acuerdo sólido y a largo plazo con Rusia (no necesariamente el ingreso en la UE, algo que de momento resulta impensable), tendrá muy pocos rivales económicos a escala mundial. En realidad, puede ser la forma de consolidar definitivamente la integración, incluso a escala política y convertir a la Unión Europea en una superpotencia con política exterior propia y coherente a la vanguardia de las conquistas sociales y las formulaciones políticas más progresistas e innovadoras. Y por supuesto, ese será el momento en que Europa pueda influir más provechosamente en Rusia, conjurando con éxito cualquier asomo de tentaciones autocráticas y contribuyendo a la modernización social del país-continente. Pero nada de eso será posible mientras Bruselas no logre meter en cintura a miembros como Polonia, Estonia o Lituania, que fuerzan por su cuenta y en beneficio exclusivamente propio, fricciones y crisis con las potencias de la periferia europea, y se convierten motu propio en excelentes peones de Washington.

Más sonrisas a medias del americano, esta vez en Tirana. No es de extrañar, ante la mueca casi feroz del turbulento Sali Berisha. Se cumplen diez años de las estafas piramidales en Albania, 1997. Por entonces, el actual primer ministro era presidente
La UE está desunida a priori, y Bush fuerza sus contradicciones. Y si cabe alguna duda, vean los destinos de su periplo una vez concluida la reunión del G-8. En Italia anunció el objetivo de la ronda: presionar por la independencia de Kosovo, anunciar a diestro y siniestro que Washington va a secundar activamente el Plan Ahtisaari si este se impone, o reconocer la soberanía de la provincia si ésta es proclamada unilateralmente por los albaneses. Sabedor de los problemas que eso puede generar en el entorno cercano de Kosovo, visita Italia, Albania y, cómo no, Bulgaria. Estos dos últimos son países en los que se admira sin límites a los americanos, tanto que, como dice irónicamente un diplomático español, buen conocedor de la zona, podrían optar por pedir el ingreso en los Estados Unidos de América “y así nos dejarían en paz a los europeos”. No sería mala idea, porque tanta devoción filoamericana no les ha reportado precisamente grandes beneficios a los primos del Este: normalmente, quien paga las facturas de los créditos estructurales, quién contribuye a estabilizar sus economías, o quien les tapa sus pecadillos debajo de la alfombra es la mitad rica de Europa. Es cierto que también se buscan allí beneficios, pero si esos países tuvieran que despertar el interés de los inversores norteamericanos por su cuenta y riesgo, necesitarían hacer un esfuerzo más imaginativo que el de las rendidas pancartas de bienvenida a Bush.
Como se apuntaba más arriba, el trapicheo del presidente norteamericano con el asunto de Kosovo es un verdadero abuso que, una vez más, no parece estar generando apenas reacciones de la prensa europea. Bush ha ido a tranquilizar a los italianos (y a proclamar allí mismo la idea de lo que quiere) a reconfortar a los albaneses y a prevenir a los búlgaros, pues sabe perfectamente que un Kosovo independiente puede terminar rebajándole una buena tajada a Macedonia, y es un país que sus vecinos orientales consideran una mera provincia propia que habla un dialecto del búlgaro. El presidente norteamericano ha hecho todo esto para tocarle las narices a Rusia: no funcionó del todo bien el asunto del escudo de misiles (Putin le sorprendió visiblemente con su propuesta sobre la base de Gabala, en Azerbayán) pero Bush ya ha proclamado a los cuatro vientos que de nada le servirá a los Moscú oponerse a la proclamación de la independencia de Kosovo en el Consejo de Seguridad.

Final del rodeo: el presidente Parvanov no es de los más entusiasmados con el apretón de manos. Sabe la que se le viene encima con la indepedencia de Kosovo
Visto lo cual tampoco sería una mala solución en relación a las consecuencias legales, políticas y diplomáticas que tendría el reconocimiento por la ONU de la soberanía de una provincia desgajada de un estado soberano. Si va a ser uno de los presidentes más nefastos que han tenido los Estados Unidos el que se encargue de la explosiva tarea, mejor que mejor. Tendría su gracia que algunos de los más célebres luchadores del soberanismo a destiempo en el viejo continente se vieran obligados a ir a Washington a fin de pedir respaldo para sus proyectos al amigo americano. Aunque, vistos los enjuagues y líos que se traen los americanos por Oriente Medio y Líbano, haciendo juegos de trileros con los nuevos enemigos, las viejas amenazas y las armas de destrucción masiva inexistentes, se admite cualquier apuesta: hagan juego.
Etiquetas: Albania, Azerbayán, Bulgaria, Bush, Chequia, escudo antimisiles, Gabala CIA, Guerra Fría, Irak, Irán, OTAN, Putin, Rusia
Kosovo y PSOE

Legionario español de uno de los primeros contigentes presentes en Kosovo
Hace tan sólo un par de días (14 de mayo), artículo insólito: Andrés Ortega, conocido columnista de “El País”, firmó y publicó: “Cuidado con Kosovo”. Realmente han tenido que pasar muchos años para que un periodista de plantilla del célebre rotativo adoptara unas posiciones como las que se leen ahí. No es que resulte escandaloso, ni mucho menos: es, simplemente, razonable en su tono general. Desde la perspectiva de las grandes potencias intervinientes, hay prisa por otorgarle la independencia a Kosovo y dar carpetazo al asunto. En 1999 se prescindió de la ONU para intervenir militarmente en la zona. Hoy, las potencias occidentales confían en que ésta sea proclamada precisamente por esa misma Organización de las Naciones Unidas. Claro, ello supone (como en 1999) que al menos Rusia vetará esa propuesta en el Consejo de Seguridad. Y que los nacionalistas albaneses proclamarán la independencia por su cuenta; lo cual supondrá, como en el caso de Croacia, en 1991, que una serie de países europeos y los Estados Unidos, reconocerán esa soberanía. En consecuencia, lleva razón Ortega, la UE se dividirá ante el problema.
“Primero se exigió a Kosovo que cumpliera ciertos estándares antes de darle un estatuto definitivo; luego los estándares a la vez que el estatuto; y ahora, casi sin explicación, el estatuto pasa por delante de unos mínimos que cumplir para acceder a la independencia” –apunta el autor. Una vez más, lleva razón. Una vez más, el caso de Croacia en diciembre de 1991, uno de los puntos de partida para la larga tragedia de las repúblicas ex yugoslavas, que de hecho ya había comenzado con Eslovenia en julio de aquel mismo año y terminó en la última guerra, la de Macedonia, en el invierno y primavera de 2001. Una década casi clavada.
Los rusos piden un poco más de tiempo para negociar mejor; y también, aunque no lo digan, para no dar a los albaneses la razón por sistema. La respuesta de algunos países occidentales es la consabida: ahí está la supuesta amenaza rusa en acción, la nueva y agresiva potencia que nos chantajea con el petróleo, el gas y el vodka. Pero “Moscú puede esta vez tener razón” –argumenta Ortega. El sueco Carl Bildt, ministro sueco de Asuntos Exteriores y un consumado veterano como mediador en las guerras balcánicas, está en esta misma línea. En su momento, allá por 1995, se esforzó por denunciar los peligros que suponían los dobles raseros que aplicaban las potencias occidentales en la supuesta mediación de los conflictos. Se lo torearon; se lo toreó Madeleine Albright, por ejemplo, en agosto de 1995.

Carl Bildt en una foto inusitada, inspirada al parecer en las de Philippe Halsman
“La afirmación de Ahtisaari, apoyada por EE UU, de que ‘la independencia es la única opción para un Kosovo políticamente estable y económicamente viable’ no se basa en ningún argumento” –remata Ortega. No: tampoco lo era en 1999, cuando la intervención de la OTAN provocó la independencia de facto de Kosovo, rematada por una limpieza étnica de grandes proporciones propiciada por los nacionalistas albaneses ante la pasividad de las fuerzas de la OTAN. Y las cosas continuaron así en los años que siguieron, porque desde Occidente nadie cuestionó seriamente que algún día Kosovo sería independiente y se repitió una y otra vez, como en un mantra, la afirmación sin fundamento de Ahtisaari: “La independencia es la única opción para un Kosovo políticamente estable y económicamente viable”. Mientras tanto, el desgobierno se afianzaba, la minoría serbia se enrocaba, víctima de la marginación ajena y de la propia automarginación. No se aplicaron las ideas puestas en práctica en Bosnia en 1995, y eso que ese modelo estaba a pocos kilómetros de distancia. Casi nadie se planteaba las consecuencias que todo ello tendría en Macedonia, y de rebote, en todo el sur de los Balcanes. Sólo quedó en pie la difusa promesa de que algún día, Kosovo sería independiente. Y en España, todo eso adobado por las opiniones de algunos progres y nacionalistas de manual; o mejor, de catecismo. Es decir, edición de los años setenta.
Con todo, el artículo de Ortega contiene dos afirmaciones a considerar. La primera, esa tan contundente de que “el Kosovo independiente estará regido por bandidos y mafias y dominado por la corrupción, lo que le convertirá en un agujero negro y Estado fallido en medio de Europa, si es que no acaba uniéndose una débil Albania”. El final de la frase denota que Ortega quizá no conoce bien a los albaneses: los de la “madre patria” no suelen mirar con buenos ojos a los kosovares. Por lo tanto, no sería descartable una unificación (o reunificación, según cómo se mire y qué referencia histórica se utilice). Pero no sería ni mucho menos tan automática y a saber si en realidad Kosovo no terminaría anexionando a Albania y no al revés.
De cualquier forma, la afirmación de que Kosovo está gobernado por bandidos y mafias es demasiado contundente. Es cierto que Veton Surroi, hábil e inteligente, es la gran esperanza que nunca ha llegado a la cúpula del poder; que no parece un hombre capaz de crear y controlar tramas de poder que rivalicen con las de los clanes. También lo es que los antiguos intelectuales disidentes (Adem Demaçi, Rexhep Qosja) están ya muy fuera de juego y que los radicales de nuevo cuño (Albin Kurti) son muy intratables. Pero hay figuras intermedias con las que se puede contar siempre que desde las cancillerías occidentales se haga un esfuerzo por cambiar el lenguaje y los parámetros heredados de 1999.
Segunda afirmación de Andrés Ortega que tiene su miga: “Todo esto no tiene que ver con proyectar los demonios españoles sobre aquello, sino con la realidad de Kosovo, respecto a la cual la comunidad internacional puede estar cometiendo graves errores”. Frase metida con calzador que, justamente, pone evidencia lo que, justamente, pretendía disimular.

Chiste gráfico de El Roto, publicado en "El País" durante la campaña de la OTAN contra Serbia por el conflicto de Kosovo: "Cuando un ejército sale por la puerta, otro entra por la ventana"
Casualidad de las casualidades: al día siguiente de leer la columna de Andrés Ortega, me topé en la red con un artículo de “Hispanidad”, publicación electrónica, edición correspondiente al 14 de mayo, nº 2669. El titular rezaba así: “Una fundación próxima al PSOE rechaza de plano la independencia de Kosovo porque carece de Estado de Derecho”. Subtítulo: Asegura que "rompería con la legislación internacional vigente" y pide que España y la UE defiendan su continuidad en Serbia”. Se puede leer más abajo que la fundación es “Alternativas” y que la autora del análisis es Ruth Ferrero.
Conozco a Ruth desde años y me cuesta creer que haya cambiado tanto sus puntos de vista como para mantener explícitamente la continuidad de Kosovo en Serbia, tal como suena. En realidad, según se puede leer al final de la pieza, sus recomendaciones son que España y la UE apuesten por mantener el status quo en la región balcánica "hasta la consecución de un verdadero Estado de Derecho, prosperidad económica y estabilidad política en la región", impulsando "los procesos de adhesión a la Unión Europea de los Balcanes occidentales, en particular de la adhesión conjunta de Serbia con Kosovo. Y continúa: "La visualización por parte de estos países del acceso a Europa es el mejor remedio para una aceleración de sus procesos democratizadores y la moderación de las tensiones nacionalistas", aconseja, antes de incidir en que España, "aprovechando su condición de presidencia de la OSCE, debería jugar un papel decisivo para conseguir llegar a un acuerdo lo más consensuado posible entre los principales actores involucrados en este conflicto".
La recomendación no está mal (supone llevar hasta el final las consecuencias que se extraían de la resolución 1244 de las Naciones unidas en 1999) pero a estas alturas es más una propuesta simplemente buenista que un plan realmente aplicable. ¿Quién les dice ahora a los dirigentes albaneses (a todos) que se olviden de lo dicho, que incluso el Plan Ahtisaari es demasiado extremo, que lo metan en un cajón y que volvamos todos juntos al status quo existente entre 1999 y 2007? Si alguna potencia o grupo de ellas tuviera intención de aplicar esa propuesta, desde luego no lo haría “a partir del acuerdo de las partes (…) sin caer en la coacción”. Esta propuesta, explicada así en difuso, sin precisiones técnicas adicionales, forma parte de la familia de las sugerencias celestiales que ni siquiera llegan a acariciar la gruesa piel coriácea de los bisontes balcánicos.
Parece evidente que el objetivo político del informe "Alternativas" es de consumo más nacional que cosmopolita. Lo que molesta bastante en Moncloa es que ahora, precisamente, se plantee la resolución en falso del problema de Kosovo a partir de una independencia tutelada por Naciones Unidas. Así, se lee: "Desde la perspectiva del Derecho Internacional Público", el Consejo de Seguridad de Naciones Unidas "carece de competencias para alterar el status territorial de un Estado soberano miembro" (…) "Puede, efectivamente, adoptar medidas para el mantenimiento de la paz y seguridad internacionales pero eso no implica el ir creando y deshaciendo Estados".

Vehículos de las Naciones Unidas víctimas de un atentado con bomba en Kosovo durante el pasado mes de febrero. Los autores fueron activistas radicales albaneses
Por lo tanto, hemos de sospechar que lo que Ortega pretende disimular tiene mucho que ver con el asunto: una independencia de Kosovo lanzada por Naciones Unidas interfiere en el proceso de paz en el País Vasco. El informe añade un párrafo un tanto críptico: "Por tanto, un Estado soberano en Kosovo sólo podría resultar del acuerdo de las partes, sobre las que, eso sí, se puede influir políticamente sin caer en la coacción, o de un hecho consumado reconocido por otros Estados y organizaciones internacionales atendiendo a un principio de efectividad". El subrayado es del autor de este blog y parece indicar que una autodeterminación a palo seco, seguida del reconocimiento internacional de algunas potencias sí sería aceptable… atendiendo al principio de efectividad. Es muy posible que me equivoque, pero esta idea, en paralelo a la situación del País Vasco ahora o en el futuro, da qué pensar. Y quizá también yerre en esto, pero da toda la impresión de que Ortega sacó las consideraciones para su columna del informe de Ruth.
Etiquetas: Albania, autodeterminación, gobierno español, guerras balcánicas, Kosovo, Macedonia, ONU, País Vasco, plan de Ahtisaari, PSOE, Surroi
Crímenes de género, con honor o sin él

Un esfuerzo serio:
Violence in the Name of Honour. Theoretical and Political Challenges, ed. by Shahrzad Mojab and Nahla Abdo, Istanbul Bilgi University Press, 2004
A la que se ha calmado la tormenta en el Líbano y la aridez informativa ha ganado las páginas de los periódicos españoles, como si estuviéramos en medio y medio de agosto, las alusiones negativas destinadas a Turquía han aflorado de nuevo con mayor o menor fortuna. Que en muchas ocasiones son meros reflejos producto del aburrimiento y la sequedad de ideas propia de cualquier redacción, lo prueban las alusiones a los crímenes de honor. Se trata de un argumento supuestamente de grueso calibre que para el avispado plumilla pone en evidencia la antítesis esencial entre modernidad (es decir, europeidad) e islam (o sea: Turquía).
“El País”, sábado 26 de agosto de 2006. Desde Roma, Enric González cubre la noticia de una joven paquistaní degollada por su padre en las afueras de Brescia. El asesinato posee los ingredientes de un clásico crimen de honor. La víctima vivía con un italiano y se negaba a casarse en Pakistán con uno de sus primos, “como había decidido la familia”. Hasta aquí, la consabida crónica negra de verano, con los correspondientes detalles truculentos. Pero el reportero dedica un recuadro a los “Crímenes `de honor´ en Europa” y aquí es donde se mezclan churras con merinos como quien no quiere la cosa.

En los años 90, algunos caricaturistas turcos, como Çağçağ, pusieron en circulación la figura del maganda o "macho macarra" tripón, velludo, bigotudo, calzonazos y sobre todo, muy zafio. En la viñeta adjunta interroga brutalmente a su mujer: "¡Habla!¿Dónde están tus zonas erógenas?¿Dónde está el "clitorig"?¿Existe un punto-G? Dime dónde está o te rompo el brazo. Lo leí en la prensa" Fuente: Ayşe Öncü, "Global Consumerism, Sexuality as Public Spectacle, and the Cultural Remapping of Istanbul in the 1990s", en: Deniz Kandiyoti and Ayşe Saktanber, Fragments of Culture. The Everiday of Modern Turkey, Rutgers University Press, New Brunswick, New Jersey, 2002
El lector espera que Enric González deslice ahí un breve catálogo de los asesinatos de género cometidos por los europeos, blancos y cristianos. Quía: el autor pasa de puntillas sobre el asunto y se va directamente a los homicidios de honor realizados por emigrantes musulmanes en Europa. Esto es lo poco que le dedica a los muy castizos crímenes cien por cien italianos: “El honor familiar lavado con sangre no es ajeno a algunas comunidades italianas del sur: en este mismo año se han registrado al menos dos muertes de mujeres jóvenes en situaciones no muy distintas a las de Hina [la víctima paquistaní] en Calabria y Sicilia”. ¿Sólo dos? En todo caso y a partir de ahí, el autor da un rápido saltito: “pero la pesadilla que sufren muchas mujeres en los países islámicos en los que existe la práctica de los crímenes de honor se ha trasladado a los países europeos en los últimos años. (…) Es difícil calcular cuántos crímenes de honor se cometen cada año, las cifras varían según las fuentes. Sólo en Turquía se registran unos 200 casos al año. En Alemania han muerto unas 50 mujeres en los últimos diez años, la mayoría turcas”.

El arquetípico maganda Mevlüt en una actitud habitual con su esposa.
Para ser justos con Enric González y su crónica, la definición habitual que se hace de los denomiandos crímenes de honor, incluso en foros más o menos especializados, se asocia a un determinado abanico de culturas, casi siempre adscritas a la práctica de la religión musulmana: palestinos, kurdos, paquistaníes, árabes en general y turcos. Pero no siempre: a veces se incluyen pueblos en los límites entre la cristiandad y el islam. En todo caso, el resultado es el mismo: demostrar una repugnancia muy característica hacia esas culturas cuyos inmigrantes llegan incluso al crimen para no integrarse en las sociedades occidentales. El resultado es un mensaje subliminal muy peligroso: “esa gente” viene a Occidente tan sólo por interés material (o incluso por necesidad momentánea) pero su objetivo no es la integración y la convivencia. Luego, en realidad, son un peligro. El gran símbolo elevado a la categoría de estado es Turquía: quieren entrar en Europa pero no se convertirán en europeos, sólo lo hacen por interés, imponmdrán en las insituticiones comunitarias el peso de su demografía, etc.

La actitud sicológica esencial del maganda: Mevlüt naciendo de una concha, como la Venus de Boticelli, en pleno despliegue de sus atributos más característicos
Como muestra un pequeño botón: Enric González asocia los crímenes de honor casi exclusivamente con la cultura musulmana; y turca, de propina. De lo particular (el asesinato de una chica paquistání) se pasa a lo general: cultura musulmana turca como principal generadora de crímenes de honor. Aunque lleva ya un tiempo en Italia, el autor posiblemente ya no recuerda un reportaje publicado hace algunos años en su mismo periódico, y según el cual en Sicilia era una práctica no tan extraña que los padres violaran a las hijas como castigo, y en ocasiones con el consentimiento de la madre. Este escándalo lo denunció una joven siciliana, Lara Cardella, en una novela-reportaje que levantó ampollas en Italia: Volevo i pantaloni (1989).
Italia es sólo un caso más en la geografía de los abusos y violencias cometidos contra las mujeres por europeos, de piel clarita y religión cristiana. Recuerdo una anécdota estremecedora. Allá por enero del 2000, en un congreso celebrado en Paris coincidimos el entonces periodista albanés de Kosovo (hoy político y empresario de la comunicación) Veton Surroi y un académico griego experto en analista del área balcánica y Mar Negro, que es Dimitri Triandaphilou. A los tres nos unía el conocimiento de la lengua castellana, por lo que pronto hicimos corrillo aparte. El último día del evento, los organizadores nos obsequiaron con una cena y el albanés, el griego y el español ocuparon una mesa aparte en la que sólo se hablaba español. En un momento dado pasó cerca de nosotros un diputado albanés del Partido Democrático, un tipo enjuto y tristón pero cordial, que me había llamado la atención en días anteriores y con el que había conversado en algunas ocasiones. Como quiera que Triandaphilou le preguntó a Surroi por el estado de ánimo del albanés, me interesé por el caso. ¿Estaba enfermo nuestro colega de Tirana? Entonces, bajando la voz, el griego me explicó de qué se trataba. ¿Acaso no lo sabía? En algunas zonas del mundo social albanés no era extraño que las amenazas contra un adversario llegaran de la mano de una violación contra alguna mujer de la su familia. Eso le había sucedido al pobre diputado. ¿Motivos políticos?Algún asunto mafioso o de familia? ¡Ah! Quien sabe…

La historia central del film "Yol" ("El camino") dirigido por Şerif Görem y Yılmaz Güney (1982) versaba precisamente sobre un crimen de honor en el Kurdistán turco. Para esta problemática pinchar aquí.
Posiblemente, el lector con prejuicios pensará que, al fin y al cabo estamos hablando de pueblos más o menos “moros”, en el límite confuso de Oriente y Occidente, Mediterráneo musulmán y cristiano: turcos, albaneses y, en fin, haciendo de tripas corazón, sicilianos. Pero en ese caso, puede que se olvide de los españoles, por cierto, también en ese incómodo límite. ¿Cuántos casos llevamos acumulados de lo que aquí llamamos eufemísticamente “violencia de género”? Según el mismo periódico en el que escribe Enric González, en lo que va de año llevamos 52 mujeres muertas por sus parejas o ex parejas. Y de todas las nacionalidades: 27 españolas, cinco ciudadanas de la UE, ocho latinoamericanas, dos procedían del Este de Europa, dos africanas y seis, de nacionalidades desconocidas. El último suceso, por cierto, ha sido sido ese espanto crimen protagonizado por un albañil de Osuna, que tras matar a su esposa de un escopetazo, sino también a su hija, embarazada. Después, en el más rancio estilo carpetovetónico, llamó a sus hijos y les dijo: “¡Ahí tenéis vuestra herencia!”
Claro, repondrá el lector: pero no son crímenes de honor. ¿Seguro? Aparte de que a las víctimas esa distinción eurocentrista puede interesarles bien poco, lo cierto es que, de una forma u otra, sí se trata de “crímnes de honor”. Honor grotesco y deformado, claro que sí. Honor papichulo de machito celtibérico, que según los sicólogos, es “incapaz de aceptar que le dejen”. Según Sara Berbel, sicóloga y presidenta del Institut Català de la Dona, “su histórico ejercicio de poder sobre la mujer impide al hombre asumir el abandono”. Por lo tanto, hay un trasfondo de honor herido; y el resultado, de forma compulsiva, desordenada y menos explícitamente apoyada por los allegados es el mismo y bajo formas rituales igualmente crueles.
Una reacción mediterránea, argumentará el lector con prejuicios, cosa de latinos despechados. ¿Seguro? En un interesante artículo publicado en “La Vanguardia” el pasado 10 de agosto y firmado por Beatriz Navarro desde Bruselas, se recuerda que “las cifras sobre violencia doméstica arrojan resultados aún más dramáticos en el norte de Europa que en el sur”. Es más: Suecia es uno de los países en los que se contabiliza un mayor número de abusos de ese tipo. Anda en juego la cuestión de las definiciones y la valoración estadística, como explica Monika Olsson, experta del Departamento de Justicia e Interior de la Comisión Europa. Pero a pesar de los pesares, de que las definiciones de violencia doméstica y de género son muy diferentes según los países, se trata de “una lacra que castiga por igual al norte y sur de Europa, desde los nórdicos, en teoría más igualitarios, a los mediterráneos, más tradicionales”. Tanto es así que la Comisión Europea ha puesto en marcha un plan de acción que reune a un plantel de expertos para que, en el plazo de cinco años, se acuerden definiciones y actuaciones comunes entre los países socios. Este objetivo, que puede parecer un tanto academicista, es muy importante, porque busca lograr fórmulas para solucionar globalmente el problema de la violencia doméstica que, debe subrayarse con doble trazo, no es “turca”, ni “paquistání” o “mora”, ni tan siquiera “musulmana”.Por lo tanto, queda muy clara la amplitud y gravedad del fenómeno. Casi la mitad de las suecas mayores de 15 años admite haber sufrido malos tratos. Cada año, 27 mujeres mueren por violencia doméstica en Finlandia, país que sólo cuenta con cinco millones de habitantes. En el Reino Unido fallecen por la misma causa 90 mujeres anualmente; en Francia, 48. En España, ya lo hemos visto: 52 sólo en lo que va de año 2006. En resumen: la violencia de género y doméstica es, según un informe del Consejo de Europa, la principal causa de invalidez y muerte de las mujeres europeas de entre 16 y 44 años, por delante del cáncer y los accidentes de tráfico.Ante estas cifras, la simplicidad argumental de los numerosos periodistas europeos que abordan la cuestión de los “crímenes de honor” en las comunidades musulmanas, adquiere tonos tercermundistas en sí misma. “Ellos” son unas bestias; “nosotros” no haríamos esas cosas, como europeos, blancos y cristianos que somos. Pero no sólo eso: es de temer que denunciar una supuesta lacra específicamente islámica del mal trato a las mujeres, sea una forma más de tranquilizar las conciencias propias y concluir diciendo, al final, como glosa el célebre título del libro del Dr. Miguel Lorente Acosta: Mi marido me pega lo normal. Aquí pegamos o matamos a las mujeres a partir de instintos patológicos más aislados socialmente que los musulmanes. Es como más “normal”, ¿no?Para rematar el post, y para quien esté interesado de verdad en estas cuestiones, cabe recordar que en Turquía se está haciendo un esfuerzo consciente y sostenido para erradicar los crímenes de honor, que, dicho sea de paso, son más frecuentes en el ambiente culturamente más cerrado de la emigración –como pasa en todos las comunidades nacionales de emigrantes por todo el mundo. Valga como muestra el libro editado por Shahrzad Mojab y Nahla Abdo, Violence In The Name Of Honour. Theoretical And Political Challenges, publicado por las ediciones de la Universidad de Bilgi, en Estambul, el año 2004.El libro agrupa dieciocho contribuciones a cargo de sociólogas, criminalistas, trabajadoras sociales, antropólogas y activistas de los derechos humanos. Provienen de Canadá, Suecia –incluyendo la entonces ministro de Justicia de ese país, Lise Bergh- y Turquía. El libro está organizado en cuatro secciones: la primera, dedicada a la exploración teórica del concepto “crimen de honor”. La segunda se centra en la lucha de la comunidad contra esa lacra; la tercera pasa revista a la
respuesta del estado; y la última aporta una lista de fuentes y recursos recomendados para el estudio en profundidad del fenómeno. En conjunto, un trabajo serio y sobre todo, útil. Está elaborado en un país en el, que se buscan soluciones científicas al problema –no meramente políticas- y que, aunque cueste creerlo, históricamente se adelantó a España en aspectos varios de la liberación social de la mujer. Por ejemplo, y sin ir más lejos, tuvo una primer ministro en los años noventa –Tansu Çiller, fotografía adjunta- cosa que por estos pagos y a estas alturas de siglo, parece difícil de concebir. ¿Por qué será? Etiquetas: Abdo, Albania, Cardella, cine turco, crímenes de honor, Enric González, feminismo, Finlandia, Görem, Güney, Kurdistán, Lorente Acosta, Mojab, Suecia, Surroi, Tansu Çiller, Turquía