Expectación en Irán

Imágenes de las protestas y enfrentamientos en Teherán, 27 de diciembre
Pulsar sobre la imagen para ampliar. Obsérvese que uno de los manifestantes toma fotos de la escena, en medio de la refriegaEsta noche, Twitter está que arde con decenas de mensajes que corren por la red, procedentes de Irán o relativas a lo que está sucediendo allí.. Un vistazo a Trendsmap revela el volumen fenomenal de actividad que registra esa red social en Irán y países adyacentes, con los correspondientes trends de debate. Esta misma madrugada, la oposición sigue colgando en You Tube vídeos de las protestas de hace pocos minutos. Para hoy, lunes 28, hay una convocatoria de huelga general.
El corazón duro del régimen iraní parece realmente tocado esta vez. Hasta el punto de que no sería extraño ver algún vuelco decisivo en los próximos días. De todas formas, si las protestas se extienden aún más y el régimen decide actuar en fuerza provocando una masacre, quedará igualmente dañado y, como ocurrió con el régimen comunista chino tras la represión de Tiannanmen, deberá llegar a alguna forma de compromiso con la propia población e incluso con las principales potencias occidentales –Estados Unidos, Europa y también Rusia- para diseñar alguna forma de transición, ni que sea suave.
Son numerosas las causas que explicarían ese vuelco. De un lado, Irán lleva demasiados años esperando alguna mejora en sus niveles de vida, alguna señal clara que indique hacia dónde se dirige el país. En enero de este mismo años ya se cumplió el 30 aniversario del regreso de Jomeini a Teherán y el triunfo de la Revolución. Desde entonces se vivieron años de inestabilidad política y social, una durísima guerra contra Irak que duró ocho años más; y luego ningún beneficio, y más aislamiento. En los últimos tiempos, el régimen, a pesar de su endurecimiento, ni siquiera ha logrado obtener ventajas claras de la destrucción de Irak. Y por último, la crisis económica global también ha golpeado a Irán.
En medio de tanto desastre, ha emergido una nueva clase media iraní, pero sin lograr acomodo ni posibilidad de articular a la sociedad, debido a la rigidez del régimen. Por otra parte, las medidas sociales impulsadas por Ahmadineyad no llegan a toda la población por un igual; y las capas populares tampoco ven con agrado que las clases medias técnico-profesionales (para muchos es lo que desean para sus propios hijos) sean machacadas.
Es cierto que la corrupción reina en Irán, que algunos de los líderes más aperturistas están aquejados de ese mal. También entre los duros del régimen la hay. Éste tiene un poderoso aparato represivo; pero a veces, los grandes tinglados de seguridad y control son los más proclives a la incompetencia o la parálisis. La clave ahora está en que ese país hay mucha gente frustrada; muchos de entre ellos aprendieron a luchar con las armas en la mano no hace tanto tiempo. Pero sobre todo, por primera vez en décadas, saben que pelean por objetivos claros e inmediatos, y que los ojos de todo el mundo están fijos en ellos. Razones más que suficientes para arriesgarse. 
Un vehículo de la Policia arde en una calle de Teherán; 27 de diciembre
Actualización a 29 de diciembre:
"The regime is not only losing the clergy but also the military. The communiqués from opposition groups and those that reach me personally all indicate that a large part of the Revolutionary Guards is no longer willing to be used as an instrument of oppression. Video images from nearly every demonstration show Revolutionary Guards members joining ranks with the protesters. A declaration signed by air force and army officers and published on the Internet warned radical Revolutionary Guards members to "Stop the violence against your own population."
Fuente: "Iranians Want Regime Change - Khamenei is losing the supportof the clergy and military", by Afshin Ellian ("The Wall Street Journal", 29.12.09) Etiquetas: Ahmadineyad, Irán, Musaví, protestas
CK Way (2): de Kars a Doğubeyazıt
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La mezquita cercana al İshak Paşa Sarayı era, de hecho, el templo del antiguo pueblo de Beyazıt, hoy destruido y convertido en Doğubeyazıt, unos 5 kilómetros más al este ("doğu" significa, en turco, "oriental"). Hoy es un templo abandonado al culto, pero posee un perfil ascético y agreste, acorde con la personalidad de su fundador: el sultán Selim I, que extendió el Imperio otomano por Oriente. Tras la mezquita, lo que parecen son restos de una muralla de origen
hurrita.
Lógicamente, en el espíritu de la CK Way no se trata ir desde Kars a Doğubeyazıt vía Horasan, dando un enorme rodeo. La carretera que contornea la frontera armenia es más corta pero más difícil, y por tanto, es la ruta adecuada. A veces se pasa a pocos metros de la línea divisoria o de los no man´s land minados y estrechamente vigilados por las tropas de guardafronteras. Aquí ya se comienza a notar de forma casi continuada la presencia militar. Se suceden las bases, los apostaderos guardados incluso por vehículos blindados más o menos camuflados, los observatorios, los ocasionales controles de carretera. No en vano, y a pesar de que han mejorado mucho las relaciones, la frontera turco-armenia está cerrada desde 1993.
Pero lo más sorprendente es el cambio de paisaje que se opera en unos pocos kilómetros, unos cuantos más al este de la aldea de Digor y hasta Tuzluca la cual, vista desde arriba, bajando por la empinada carretera, parece un oasis. El viajero desciende desde los paisajes verdes y ondulados de la meseta, a los perfiles terrosos y abruptos. Es como iniciar la bajada desde el Cáucaso hacia Mesopotamia por un primer y empinado escalón. La falla es tan brusca que se puede apreciar en un mapa de relieve mínimamente detallado, o en las fotos satélite que ofrece Google Maps.
Sin embargo, termina por recuperarse la horizontalidad, y hacia el frente comienza a dibujarse la silueta del monte Ararat, que el viajero contornea por el oeste y el sur, y que será punto de referencia constante hasta salir de Doğubeyazıt. Pero es a la vez un gigante esquivo; se puede ver incluso de noche, a la luz de la luna; y, con todo, resulta difícil incluso fotografiarlo de día. Su cumbre nevada está casi permanentemente oculta por densos penachos de nubes.

El Monte Ararat, en su nombre armenio, es en realidad un volcán extinto de 5.165 metros. Por su altura, es el segundo pico de Europa, tras el Elbrus, en el Cáucaso ruso (5.642). Una vez más, como de costumbre, sestea en el horizonte tras la cortina de nubes
En el cruce de la carretera que desde Iğdir lleva directamente al paso fronterizo de Markara, nuevo control, en este caso de la gendarmería, que corta completamente la carretera en ambos sentidos. Y luego, unos pocos kilómetros más adelante, Doğubeyazıt
Es una ciudad pequeña, decididamente más kurda que Kars, y denota una actividad que parece muy relacionada con negocios de todo tipo vinculados a la cercana frontera iraní, incluido el contrabando. En cualquier caso, abundan las tiendas de móviles y los acuartelamientos; es también célebre en la región un almacén situado en tierra de nadie del paso fronterizo de Bāzargān, entre Turquía e Irán, del que se dice que vende electrónica a precios imbatibles. Pero esos días, la frontera está medio cerrada, hay preocupación por lo que pueda ocurrir en Irán por causa de las manifestaciones a favor de Musaví, y una larga fila de camiones turcos hace cola ante la verja que se abre y se cierra de forma inesperada. Ante ella, todo un abigarrado mundo de transportistas y comerciantes, como hace centenares de años. La carretera, se dice, formaba parte esencial de la Ruta de la Seda: más allá de la frontera está Tabriz, y después, Asia Central.
Doğubeyazıt es pequeña, pero tiene un punto cosmopolita; los visitantes extranjeros no llaman la atención por las calles, como en Kars, a pesar de que no se ve ni un guiri occidental. No es de extrañar ese carácter desenvuelto, dado que además de la frontera iraní, está muy cerca la armenia, y detrás de ella, a pocos kilómetros, Yerevan. Al margen de las relaciones de tapadillo que se mantienen desde hace tiempo con la aislada república, es de esperar que no tarde en reabrirse la frontera, dados los recientes contacos entre los gobiernos de ambos países. Pero es que además, retomando esa misma carretera hacia Iğdir y Markara y tirando por un desvío hacia el este, por la carretera vecinal D080, el viajero llega a una de las fronteras más extrañas de la zona: los 9 kilómetros que separan a Turquía de la República Autónoma de Najicheván, que en realidad es un enclave azerí separado del resto del país por Armenia.

Tras un jalón levantado con simples piedras apiladas (muy característico en los prados de la zona), se puede ver el perfil de lo que se presenta como el Arca de Noé, en el yacimiento Durupınar. Como mínimo, una leyenda exótica.
El Monte Kapydzhik, el punto más alto de Najicheván, es a la vez parte central de la iconografía nacional, pues tiene una llamativa hendidura que, según la leyenda, le produjo la quilla del Arca de Noé cuando navegaba hacia el Monte Ararat, mientras descendía el nivel de la inundación causada por el diluvio universal. La leyenda de Noé y su Arca tienen mucho predicamento en toda la zona: desde comienzos del siglo XX se han organizado numerosas expediciones en torno al Monte Ararat, en busca de los restos del Arca.
Cerca de Doğubeyazıt, en las montañas Tendürer que caen sobre la carretera que lleva a Irán, el viajero puede visitar una curiosa formación geológica, con cierto parecido a lo que podría ser la base del casco de una ancha embarcación, y que se anuncia como resto verídico de la célebre Arca de Noé. La historia del descubrimiento se remonta a 1960, cuando el capitán Ilhan Durupınar, de las FFAA turcas, publicó fotos aéreas de lo que parecía ser el perfil de una nave. Inicialmente, el asunto pasó desapercibido, pero unos años más tarde, se sucedieron las expediciones de los arqueólogos creacionistas norteamericanos, que tras mediciones y análisis con sofisticados instrumentos de la época (como un radar de exploración subterránea) certificaron la autenticidad de lo que se decía, eran los restos fósiles del Arca de Noé, incluyendo un ancla. Posteriormente, en 1987, el gobierno turco secundó esa certificación y convirtió la zona en parque nacional, con el nombre de “yacimiento Durupınar”. En la actualidad, el viajero puede visitar un pequeño museo con artículos de prensa y restos de las excavaciones, y hasta es posible que sea agasajado con una serie interminable de tés por el afable conservador, cuya tetera parece tener una capacidad ilimitada.

Detalle del gran salón del Palacio de Ishak Pasha, con su característica simbiosis de estilos decorativos: tradicionales, neoclásicos y vegetales
Doğubeyazıt tiene algo de lugar encantado, con cierta propensión a los fenómenos paranormales, quizá por estar en el cruce de símbolos tan poderosos ligados a los orígenes de la Humanidad. Justo a dos kilómetros de la frontera iraní se puede visitar un enorme cráter, producido por la caída de un meteorito, en 1892. Para llegar hasta el lugar hay que pasar un control militar de los guarda fronteras turcos; el suboficial advierte que sólo se puede acceder para fotografiar el boquete, lo demás es de “interés militar”. El impacto debió ser formidable, porque el agujero mide nada menos que ¡35 metros de diámetro y 60 de profundidad! Asombra la forma, como si el meteorito hubiera sido un obús compacto de metal macizo. Para evitar caídas, alguien tendió una alambrada en torno al perímetro, que mide un centenar de metros. Dentro, anidan y vuelan siniestros pájaros oscuros, algunos de ellos, cuervos. Frente al cráter, un banco para que el viajero descanse; pero el lugar siempre está vacío y muy silencioso; el conjunto es surrealista e intimidante a la vez.
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İshak Paşa Sarayı: la biblioteca, y acceso a la mezquita interior
Con todo, la estrella de todo viaje a Doğubeyazıt es el İshak Paşa Sarayı; en kurdo, el Koşka Îshaq Paşa. Se trata de una construcción espectacular, tanto por su concepción arquitectónica como por su localización escenográfica, dominando el vacío del valle con solitaria autoridad. Se considera el complejo administrativo más extenso del Imperio otomano tras el mismo Topkapı, puesto que en realidad, tanto Colak Abdi Paşa, quien inició las obras en 1695, como su nieto İshak Paşa, que las concluyó en 1784, fueron gobernadores de la provincia de Beyazıt. El palacio, por lo tanto, es de los años de decadencia del Imperio otomano, pero de una época deliciosamente crepuscular: el Lale Devri, o “periodo de los tulipanes”, en que los poderosos del imperio rivalizaban por ostentar sus riquezas, mientras comenzaban a abrirse a las influencias estéticas de occidente. De ahí la mezcla entre la delicada ornamentación vegetal, de inspiración georgiana, pero quizá también rococó, y la rudeza del perfil fortificado, marcado por la estética de los caravanserrallos selyúcidas. Hombres de origen kurdo que vigilaban la frontera persa para el sultán, los gobernadores de Beyazıt fueron personajes adelantados a su tiempo, que instalaron en aquel rincón del imperio innovaciones como agua corriente por el palacio, un lujo futurista para la época.
No es fácil encontrar información biográfica sobre Colak Abdi Paşa o İshak Paşa y el teólogo y poeta kurdo Ahmed-i Hani, cuyos restos reposan cerca del palacio, en una türbe. Nacido en 1651, la fecha de su muerte no se conoce con precisión (1707?) pero se sabe que fue consejero de Colak Abdi Paşa. Los kurdos se quejan de que siendo una autoridad en el islam, los turcos no le hayan concedido la importancia históricaque merece. En su poesía épica, recogida en la obra Mem u Zin, no faltan, por cierto, referencias al orgullo de ser kurdo:
Mira, desde los árabes a los georgianos,
los kurdos se yergen como torres,
turcos y persas son rodeados por ellos.
Los kurdos están en las cuatro esquinas
ambos lados han hecho de los kurdos
blanco de las flechas del destino.
Dicen que son las llaves de las fronteras
formando cada tribu formidable baluarte.
Siempre que el Mar Otomano y el Mar Tayiko se encrespan
crecen las aguas y se agitan,
los kurdos quedan empapados en sangre
al separarlos como un itsmo 
İshak Paşa Sarayı: la gran vista del conjunto, uno de los tópicos principales de la oferta turca de turismo, por suerte aún poco visitado debido a su remoto emplazamiento
Etiquetas: Ahmed-i Hani, Ararat, Arca de Noé, Armenia, Doğubeyazıt, Irán, İshak Paşa Sarayı, Kars, Kurdistán, Lale Devri, Najicheván
De Georgia a Eurasia, evitando el sexo de Kosovo

Los viejos mapas étnico-lingüísticos fueron muy poco utilizados por periodistas, políticos y diplomáticos occidentales en la reciente crisis del Cáucaso. En ambientes nacionalistas e irredentistas de Europa, todavía se discute (en sordina) sobre si los osetios "tienen derecho histórico" o no a la soberanía. La noticia de que los osetios emparentan con los antiguos alanos parece haber sorprendido a más de uno.
Clicar sobre el mapa para obtener ampliaciónCon el paso de las semanas, el revuelo informativo e interpretativo en torno a la crisis georgiana se va apaciguando en la gran prensa, mientras empiezan a salir a la superficie, aquí y allá, los restos de los naufragios provocados por la borrasca.
Casi la totalidad de nuestros analistas habituales para todo han dado ya su versión interpretativa, e incluso algunos han tenido la oportunidad de repetir y remendar lo dicho, con aquello de que donde dijeron digo quisieron decir Diego. Pero en líneas generales, ésta ha sido una crisis que ha descolocado a muchos, y además, de forma flagrante. Buena prueba de ello es que interpretaciones hechas a menos de dos semanas vista, han quedado ya anticuadas.
Ahí tenemos la pieza publicada por Moisés Naím el pasado 31 de octubre: “La causa secreta de la guerra”. El autor no es precisamente un arribista: coeditor en jefe de “Foreign Policy”, ex ministro de Economía de Venezuela, opinión autorizada en los más prestigiosos medios occidentales. Por lo tanto, sorprende que en algunos casos, como el de la crisis georgiana, todo quede reducido a la idea –manejada extensamente por los mismos nacionalistas georgianos- de que la clave del asunto radica en que Osetia del Sur y Abjasia son “importantísimos centros mundiales de todo tipo de tráficos ilegales”. Se supone que el hecho de que Naím haya escrito un libro dedicado al fenómeno de la delincuencia global (Ilícito. Cómo traficantes, contrabandistas y piratas están cambiando el mundo, Debate, 2006) debería ser aval de seriedad para respaldar un argumento de factura básicamente conspirativa, que es el mismo que aplican los nacionalistas de cualquier país contra enclaves extranjeros en su propio territorio. Recuerdo a un joven universitario marroquí que conocí hace años, quejándose de Ceuta y Melilla como puertas hacia el Magreb de todo tipo de tráficos ilegales. ¿Y quién no ha escuchado el argumento de que Gibraltar no es sino un nido de piratas avalado por el proverbial cinismo británico y con bandera propia?

Nuevas banderas soberanas, temporada otoño-invierno 2008. En este caso, la enseña de la República de Abjasia. ¿Le gusta el diseño?
También resulta divertido recordar que se utilizó en numerosas ocasiones el mismo argumento para denostar, precisamente, la existencia de la autoproclamada República de Kosovo: un pequeño estado cuya existencia sólo se justifica por dar amparo a todo tipo de mafias, la puerta de entrada al tráfico de drogas hacia Europa central y las mil y una historias que llevan más de una década yendo de aquí para allá en la prensa internacional.
Dentro de las propuestas estrafalarias de los últimos días también se puede encontrar un extemporáneo artículo de José Ignacio Torreblanca dedicado, a lo que parece a insuflar de moral a la troika comunitaria que el pasado 8 de septiembre viajó a Moscú para discutir en torno a la reciente crisis georgiana. La pieza, jalea recios argumentos morales que Torreblanca supone darán mucho juego en la negociación; pero el autor pretende resucitar un asunto que fue caballo de batalla particular suyo y que a estas alturas está más que agotado: el bizantino debate en torno al sexo de Kosovo. Como si la pura fuerza militar de la OTAN en 1999 pudiera asimilarse a la fuerza moral y jurídica. Por lo visto, los aviones de la Alianza Atlántica no bombardearon Serbia y Kosovo con bombas supuestamente inteligentes y munición de núcleo de uranio, sino con pesados mamotretos jurídicos.
Torreblanca lleva meses pretendiendo “corregir” una de las decisiones españolas más acertadas de la política exterior española en la última década, tras la retirada de sus tropas de Irak. Pero claro, para aceptar eso, hay que reconocer que la intervención en Kosovo fue, en su cobertura jurídica, el precedente de la que llevó a los Estados Unidos y sus aliados de entonces al atribulado país de Oriente Medio. En puros términos militares, los rusos fueron bastante más eficaces y contundentes: estos hicieron su tarea en apenas una semana, mientras que las tropas de la OTAN, desencadenaron una campaña supuestamente basada en la última tecnologíaa militar de la época, que tardó más de diez semanas en doblegar a los serbios, causando importantes daños a las infraestructuras del país.
Dado que el mero ejercicio de la fuerza militar no es suficiente para asimilar Kosovo a los casos de Osetia del Sur y Abjasia, Torreblanca regresa de nuevo, una y mil veces, con el conocido mantra: “El caso de Kosovo es absolutamente sui géneris, sólo puede ser entendido en el marco de la desintegración de la Federación Yugoslava, en modo alguno pone en cuestión el principio de integridad territorial ni tampoco concede a ninguna minoría ni Estado el derecho automático a redibujar unilateralmente o por la fuerza frontera alguna”. ¿Y quién respalda tales afirmaciones?¿La Organización de Naciones Unidas?¿La “comunidad internacional menos Rusia, China, India, la gran mayoría de los países latinoamericanos…”? Por supuesto, redactar asertos sin sujeto claro puede llevar a la veja trampa retórica de la tautología.

Bandera de Osetia del Sur. Tanto ésta enseña como la de Abjasia vienen siendo enarboladas desde 1992. La autoproclamación de la soberanía de ambos territorios no viene de este verano, sino del proceso de desintegración de la URSS, en 1991
Resulta mucho más clarificador tener en cuenta el mensaje de Moscú de este verano dirigido hacia la política unilateralista practicada desde Washington en los últimos ocho años: “Quien siembra vientos, recoge tempestades”. Pretender que una delegación comunitaria vaya a Moscú para discutir si los vientos son alisios o puro siroco, si las tempestades del mozón son equiparables a las del Atlántico Norte, es puro bizantinismo de salón, más propio de un periodista que de un moderno profesional de la "diplomacia cuántica".
Se llama escribir con trazo grueso (y con notable ingenuidad en relación a la inteligencia de los lectores) la pretensión de que los actos de fuerza militar no basados en alguna forma de legalidad internacional solvente o, al menos, en las resoluciones de las Naciones Unidas, poseen un diferente peso moral al amparo de los diferentes intereses que cada potencia tuvo en su momento. En 2008 rusos no buscaron obtener ninguna resolución 1244 de la ONU para Osetia meridional y Abjasia, como se hizo para Kosovo en 1999. Pero ¿para qué? Si precisamente lo que intentaron los rusos este verano fue recordarle a Torreblanca que la resolución 1244 fue totalmente violada por los países que reconocieron la autodeterminación de Kosovo el pasado mes de febrero.
Ahora bien: aconsejar a los compañeros diplomáticos de la troika europea que viaja hacia Moscú, que se olviden del amigo americano y lo metan debajo de la alfombra, parece cosa de conjuro mágico. Zas, y de repente, hacemos que se esfume en el aire la base norteamericana de Bondsteel, en el centro de Kosovo, utilizada en su momento como centro de interrogatorio o “cárcel secreta” en la ya olvidada “guerra internacional contra el terrorismo”, por cierto. De momento, los rusos no tienen nada parecido en Osetia del Sur o Abjasia; deben estar esperando el correspondiente permiso de no se sabe quién en Occidente. ¿Podrán construir una similar en Venezuela o Bolivia, el día de mañana?¿Quizás en Siria?

Uno de los diseños que compitieron en su día para convertirse en la enseña nacional de la República de Kosovo. Pretendía ser un homenaje a la bandera norteamericana y fue una suerte que no se aprobara, visto el parecido final con la de Abjasia
Por fortuna, como recordaba el editorial de “El País” el mismo día en que se publicó el artículo de Torreblanca, en Moscú primó el pragmatismo. Los rusos no debieron quedar muy impresionados por el convincente poder del comodín kosovar. Aunque posiblemente, el pretendido pragmatismo era más bien la actitud profesional de unos diplomáticos que saben muy bien lo que andan buscando desde hace ya algún tiempo, y no dejarán de hacerlo. La fenomenal quiebra de Lehman Brothers, acaecida ayer mismo, demuestra una vez más que los neocons norteamericanos ni siquiera han sabido gestionar aquello de lo que más presumían: la pura y simple economía liberal. Los rusos hace tiempo que decidieron que las recetas neoliberales que les dictaba Jeffrey Sachs en los noventa, eran puro veneno. Desde el otro lado del Atlántico nunca perdonaron ese desaire, nunca aceptaron el fracaso y rechazaron que Rusia siguiera su propio camino.

Tropas regulares chechenas integradas en el Ejército ruso (como las de la fotografía) operaron en Osetia meridional (y posiblemente en Georgia) durante el pasado mes de agosto.
"El Periódico de Catalunya", 13/9/2008
EL CONTROL DE UNA ZONA GEOESTRATÉGICA EN EBULLICIÓN
La batalla por Eurasia ha empezado
En parte, los norteamericanos cuentan con salir de la actual situación de crisis invirtiendo en desarrollo tecnológico militar
• La UE espera lograr energía barata, mientras que el objetivo de EEUU es mantener su hegemonía
FRANCISCO Veiga*
En apariencia, las cosas están yendo como la seda para casi todos, menos para los norteamericanos. La Unión Europea entreabrió la puerta a Ucrania: algunos comentaristas lo han confundido con una señal de que también va en el paquete la inclusión en la OTAN. Pero no es así: la oferta viene de Bruselas, es un acuerdo de asociación comercial privilegiado y no hay referencia a cuestiones militares. La OTAN es un asunto básicamente norteamericano, y la respuesta rusa a su despliegue naval en el mar Negro son las anunciadas maniobras en el Caribe. Significativamente: hasta el momento, Moscú no ha protestado en voz alta contra el trato de favor de la UE a Ucrania. Algo muy sintomático, si se liga al protagonismo que le ha dado Moscú a Bruselas a lo largo de toda la crisis de Georgia.
ESTO PODRÍA probar que, en efecto, Rusia y la Unión Europea están en pleno proceso de acercamiento, intentando los europeos eludir la interferencia norteamericana. Las lágrimas de cocodrilo de algunos analistas --sobre todo de derechas-- por la supuesta decadencia occidental ante el oso ruso descontrolado esconden esas contradicciones. La razón del acercamiento ruso-europeo está en los desastres que han comportado los ochos años de presidencia de George Bush, tanto militares como económicos. Al final, algunas potencias de la Unión Europea se han decidido a buscar la iniciativa en determinados escenarios geoestratégicos, aprovechando los meses finales de su presidencia.
Uno de ellos, quizá el más importante, es Eurasia, y más concretamente las rutas y países que conectan a Europa con los yacimientos de gas y petróleo del mar Caspio. Pero también Rusia, superpotencia energética. El tercer actor de esta historia es Irán, que tiene un peso nada desdeñable porque está dispuesto a ofrecer esa misma energía a Europa, pero más barata que la procedente de las repúblicas de Asia Central.
Por su parte, los norteamericanos, que se abastecen mayoritariamente de gas y petróleo procedentes de Canadá, México, Venezuela y Bolivia, tienen un interés básicamente hegemonista, dado que buscan dejar fuera de juego a determinados productores (como Irán), controlar los ductos procedentes de algunos países de Asia Central exsoviética hacia Europa y, sobre todo, establecer condiciones beneficiosas para ellos en el mercado de la energía: fijar precios y condiciones en las necesarias inversiones para llevar a cabo y modernizar las extracciones, y mantener la hegemonía del dólar como medio de pago.
ESTO ES muy importante, porque hacer los desembolsos del crudo y el gas en su propia moneda permite a los norteamericanos operar con malabarismos financieros cuando es necesario: pagar en bonos, negociar aplazamientos y, sobre todo, no pagar por el cambio de divisas. Si el dólar perdiera un apreciable protagonismo en el mercado de la energía, los norteamericanos afrontarían un déficit extra que, posiblemente, les obligaría a controlar el consumo interno y ralentizar su carrera de armamentos. ¿Y por qué es esto tan importante? Porque, en parte, los norteamericanos cuentan con salir de la actual situación de crisis invirtiendo en desarrollo tecnológico militar. Al fin y al cabo, piensan, la segunda guerra mundial ayudó a superar la larga Depresión de los años 30, y la carrera de armamentos de la era Reagan ha sido presentada muchas veces como el detonante de una beneficiosa recuperación económica en los años 80. Los jugosos contratos multimillonarios son la esencia del tan célebre como inútil y provocador escudo antimisiles que Washington pretende instalar en Polonia.
En este tira y afloja financiero, los iranís están interesados en imponer el euro como moneda de pago preferente de los hidrocarburos, con el argumento de que el dólar se devalúa con facilidad y ocasiona grandes pérdidas, lo cual también afectó a los rusos, y mucho, el año pasado. Varios países relacionados con la compra y venta de energía en grandes cantidades --como China-- abogan por desvincularse del dólar e imponer sus propias monedas nacionales, cestas de divisas o el euro.
La crisis de Georgia, que ha propiciado la devaluación del rublo, todavía ha hecho más atractivo el precio de su petróleo y su gas para los europeos, sobre todo si lo pueden pagar con euros fuertes. La neutralización temporal de la presión norteamericana contra Irán podría posibilitar la construcción de un oleoducto a través del Cáucaso, y quizá Ucrania, hacia Europa. Por lo tanto, las perspectivas de una energía cara y los cuentos sobre posibles extorsiones rusas a Europa pueden no ser precisamente las correctas a medio plazo.
ESO SÍ: el guiño a Ucrania le puede salir bien caro a Bruselas. Es un país problemático, con una clase política demasiado volátil y una estructura nacional interna ciertamente explosiva. Posiblemente, a Moscú no le parezca tan mal que la UE cargue con su propia cuota de responsabilidad en controlar a la díscola Ucrania, que hasta ahora ha dado muchos quebraderos de cabeza a los rusos. Como dice el viejo y sombrío refrán chino, aplicable ahora a las potencias europeas más favorables a Kiev: "Ten cuidado con lo que deseas: podría llegar a cumplirse".
*Profesor de Historia Contemporánea de Europa Oriental y Turquía (UAB). Etiquetas: Abjasia, Asia Central, Eurasia, Georgia, Irán, Kosovo, Osetia del Sur, Ucrania, UE
Seymour Hersh, hace seis meses

El primer ministro ruso, Vladimir Putin, explica el 28 de agosto pasado en una entrevista a la CNN, sus sospechas de que la actual administración Bush estuvo detrás de la agresión georgiana contra Osetia del Sur para favorecer la candidatura del republicano John McCain a la presidencia
Durante la reciente Convención Nacional Republicana que designó a John McCain como candidato a la Presidencia de los Estados Unidos de América para las próximas elecciones del mes de noviembre, se pudo constatar con claridad cómo éste se lanzaba en profundidad a sacar partido de la reciente crisis ruso-georgiana. El candidato republicano atacó a Rusia y dió un un apoyo exagerado a Misha Saakashvili y "el pueblo de Georgia" que contrastaron marcadamente con la discreta alusión que hizo Barack Obama en la correspondiente Convención Nacional Demócrata, en la cual fue elegido a su vez como candidato presidencial. Recordemos además que cuando estalló el conflicto, el pasado 7 de agosto, Barack Obama pasaba sus vacaciones en Hawaii, mientras que John MacCain, que permanecía en activo, pudo reaccionar con rapidez al evento y sacarle el correspondiente beneficio político en su carrera por la Casa Blanca. Completando la maniobra, nos enteramos por crónica fechada a 26 de agosto, que la esposa del republicano, Cindy McCain ha viajado ya a Georgia "para colaborar con las labores de ayuda humanitaria". Al parecer, el viaje estaba programado de antemano y nadie explicó muy bien qué debía hacer allí la mujer de presidenciable quien, por cierto, ha sido su principal apoyo en la carrera hacia el poder gracias a su fortuna personal.
Todo esto ocurre mientras en la prensa occidental en general y española en particular se siguen desgranando artículos de opinión que gustan de abundar en el manido asunto (cotidiano durante los cuarenta años de régimen franquista) de que si hay rusos de por medio, allí hay una conspiración. Y sin embargo, resulta más bien al contrario: la tradición británica de la manipulación política a lo largo y ancho del globo (ahí están las interminables historias y aventuras mitad reales, mitad fabuladas sobre el poder del mítico "Intelligence Service") arranca de su histórica habilidad para gobernar el vasto imperio, enfrentando a unos contra otros. Los norteamericanos siempre han sido mucho menos discretos, pero su "score" es realmente impresionante; ahí están, sin ir más lejos, sus motivaciones para intervenir en Irak, que al parecer y recientemente, sólo quiso recordar el enviado especial ruso a las Naciones Unidas, Vitaly Churkin, durante su intervención del pasado 29 de agosto.
Por lo tanto, y aunque el autor de este post continúa pensando que la actual presidencia norteamericana posiblemente no tuvo una responsabilidad directa en el ataque desencadenado por el presidente georgiano contra Osetia del Sur, tampoco se quedaría anonadado de asombro si al final resultara que Bush le pagó a uno de sus aliados más cercanos con la misma moneda con la que utilizó con Aznar durante la invasión de Irak: dejándolo colgado. A tal efecto llama la atención de algunos intelectuales derechistas en poner el carro delante de los caballos y colar la tal combinación a cualquier precio. Por ejemplo, el escritor peruano Mario Vargas Llosa deja caer que Moscú prefiere en la Casa Blanca a un conservador duro antes que a un demócrata blando, "pues un mandatario norteamericano partidario de la confrontación tiene asegurada una impopularidad internacional que puede favorecer a Rusia y a cualquier adversario de Estados Unidos". Claro, eso suponiendo que Rusia desee mantener una confrontación que, en realidad, no parece haber sido iniciada por esa potencia y de hecho le perjudica económicamente; a no ser que regresemos a la teoría conspirativa de la "larga mano de Moscú" y vuelta a empezar; supongo que ese es el tipo de posicionamiento que cuadra con la orientración política actual de Vargas Llosa. Y ahora sugiero que le echen un vistazo a la entrevista que sigue a continuación. El Premio Pulitzer Seymour Hersh, uno de esos periodistas de choque norteamericanos curtido en mil batallas y blindado profesionalmente por informadores de primera calidad que, como él mismo argumenta, ostentan cargos de segundo nivel. Hersh pronosticaba hace seis meses en "La Vanguardia", que la actual presidencia metería a los Estados Unidos en un nuevo conflicto a fin de torpedear la candidatura de Barack Obama. La idea que se barajaba hace un año por estas mismas fechas, era el ataque contra Irán; pueden leeer también cómo en la oficina de Cheney (el mismo que estos días andaba por Georgia intentando sostener el cadáver de Saakashvili en pie) se barajaron diversas ideas para provocar la guerra en Irán, entre ellas, la de disfrazar como iraníes a tropas SEALS de la Marina norteamericana. ¿Desean leer las reflexiones de Hersh sobre la actual tensión ruso-americana en torno a Georgia? También pueden hacerlo, aunque por el momento no hay revelaciones importantes
En definitiva, parece quedar claro que el gabinete Bush, metido ya de lleno en la barrena plana de la impopularidad, lleva meses urdiendo una política internacional consciente de "cuanto peor, mejor". Y ello es así porque esa estrategia funciona, como pudimos ver durante la Convención Nacional Republicana: una proporción importante de los norteamericanos no desea aceptar que la decadencia norteamericana es tan rápida y patente. Si los republicanos ganaron la Guerra Fría, los republicanos deben enderezar la situación rehaciendo el mismo camino y aplicar de una vez por todas el New Order diseñado por ellos mismos.
Lo malo es que la dialéctica que se aplica resulta estructuralmente deficiente, dado que para justificar su presencia en el poder, los republicanos deben demostrar que los desafíos planetarios heredados de la Guerra Fría así lo exigen (y Obama, supuestamente, no posee experiencia para desenredar la maraña que sus rivales han tejido). Y entre esos desafíos, ahora está el de una supuesta Nueva Guerra Fría. Ahora bien: si Putin ha logrado resucitar al poder ruso de sus cenizas y plantear una nueva confrontación mundial, ¿qué carajo de Guerra Fría ganaron los norteamericanos en 1991?

Seymour Hersh en una foto reciente y una actitud característica
"Los republicanos irán a por Obama por ser musulmán"
Seymour Hersh, premio Pulitzer por informar sobre My Lai (Vietnam) y Abu Graib (Iraq)
Entrevistas - 14/03/2008 11:53 - Autor: Luis Amiguet - Fuente: La Vanguardia
Tengo la tira de años y siempre periodista... ¡Dios! Si hubiera servido, me habría dedicado al golf. Nací en Chicago, allí decimos la verdad; en Washington mienten hasta los muertos. Soy demócrata, pero amo más la verdad. Recibo el premio Vázquez Montalbán de Periodismo.
Critican que usted cita demasiadas "fuentes del Gobierno"... Siempre anónimas.
¡Ah! Mire mis notas...
¿Cómo demonios se aclara usted, Seymour?
Me aclaro. Cuando entrevisto a alguien interesante, se acumulan los apuntes.
¿Qué cuentan? ¿Invadirá EE. UU. Irán?
Existió el peligro y el plan. Ahora mismo, Cheney, que es quien decide, está presionado por Barak, el ministro de Defensa israelí, un tipo listísimo, para que bombardee Irán antes de las elecciones.
¿Por qué tantas prisas?
Porque Israel y el lobby judío americano tienen pánico a Obama, que puede ganar.
Pero... ¿por qué?
¡Porque no pueden comprar a Obama!
¿Pero por qué no pueden comprarlo?
Porque Obama obtiene sus fondos de miles de pequeñas donaciones de internet. Eso es una revolución y le concede una enorme libertad, que los Clinton no tienen.
¿Por qué?
Hillary recibe su dinero sobre todo del lobby judío americano, por eso es tan dura y proisraelí en Oriente Medio, pero a Obama no lo pueden comprar porque no los necesita, y eso pone muy nerviosos a Barak, a sus halcones y además a todo el lobby judío.
Todo candidato tiene servidumbres.
El problema de fondo es que los judíos del exterior, sobre todo en EE. UU., son más duros, agresivos y monolíticos que los israelíes que sí viven en Israel. Allí, muchos israelíes albergan críticas muy razonables contra el ciego e inútil militarismo de Tel Aviv.
Usted explicó cómo Washington le consiguió las bombas nucleares a Israel.
Israel tiene el mismo problema de asimetría militar que nosotros en Afganistán...
¿Cuál?
Tel Aviv tiene 400 bombas nucleares... ¿Y qué? ¿Qué va a hacer? ¿Tirárselas a los palestinos que les lanzan piedras? El otro día hablaba con un general amigo que regresaba de una base militar secreta en Afganistán.
Cuente, cuente...
Su arma secreta: ¡ovejas! Muchas ovejas.
¿En una base secreta? ¿Para despistar?
Para pagar a los campesinos por la información y favores varios. Ahí tiene otro caso de asimetría: hemos ofrecido 25 millones de dólares por Bin Laden... Igual con unas ovejitas hubiera sido suficiente.
Un rebaño entero... En mi pueblo hay.
Cualquier cosa menos ofrecer 25 millones de dólares a pastores de las montañas que saben que serían fusilados sólo por tenerlo.
Usted es judío: ¿no le insultan por revelar los planes neocon y los de Israel?
Me han insultado y llamado "kappo". Mire, yo no soy pacifista: el 11-S estaba convencido con todos los norteamericanos de que había que detener a los asesinos y juzgarlos.
Y yo también.
Pero mi presidente declaró una guerra al terror en vez de encontrar a los asesinos, traerlos y juzgarlos. Tenían que haber tomado nota de España, que sí supo hacer eso después del 11-M. Detener criminales. Eso es. ¿La policía española es eficaz?
Entonces lo fue, sin duda.
¡Ese es el camino! Detener y juzgar a los criminales y no volver a las cruzadas...
¿La larga pelea, cada vez más sucia, Hillary-Obama debilita a los demócratas?
Al contrario, Hillary le está haciendo un enorme favor a Obama: le está endureciendo. Le da la experiencia y la mala uva que le falta. Será un gran ganador.
Muchos ven a McCain más seguro.
McCain es un formidable competidor. Tiene una mala leche también formidable y encanto personal, aunque sea viejo, pero seguirá la doctrina neocon en Oriente Medio.
¿Por quién se apostaría una cena?
Los republicanos saben hacer una campaña... Y lo vamos a ver. Pronto concentrarán todo su fuego en un único punto: Obama es negro, pero ese no es el problema, su problema es que es musulmán.
Eso no está claro y él lo desmiente.
Es un flanco débil que puede acabar con él: un musulmán significa un enemigo de los cristianos y de los judíos al mismo tiempo. La mera sospecha puede liquidarlo.
¿Quién le cuenta todas esas cosas?
Yo no hablo con el presidente, ni con Condoleezza ni con Cheney... No se me ponen.
Le mentirían, de todas formas.
Por eso me relaciono con cargos de segundo nivel que creen que deberían tener más poder del que tienen. En esta Administración, el poder lo tienen muy pocos, aunque haya muchos cargos.
¿Y qué sacan al largarle cosas como las torturas de Abu Graib o, en su día, la construcción de la bomba nuclear por Israel o los planes para la invasión de Irán?
Hay tres tipos de razones y hay tipos para cada una. Primera, ego: sentirse importantes. Es bonito tener el poder de que publiquen lo que dices, gratificación psicológica.
Muy humano.
Y si encima eres cargo pero no te dejan decidir nada, pues entonces largas. Hay quien me dice cosas para putear a alguien.
Más humano todavía.
Y también están, en fin, quienes creen sinceramente que el presidente Bush es el peor que hemos tenido y es un peligro para EE. UU. y para el planeta. Y explican por qué.
Nunca los cita.
Si los nombrara, los echarían. Siempre digo los nombres a mi editor en The New Yorker y todos callamos.

Soldado norteamericano exhausto. Valle del Koregal, Afganistan, 2007. Célebre foto del reportero húngaro Balasz Gardi
Adenda al material ofrecido, a 9 de septiembre, 2008
Nueva situación en Afganistán-Pakistán
En plena estabilización incierta de la crisis en el Cáucaso, pero también en los últimos tramos de la campaña electoral, el presidente Bush parece continuar aplicando su estrategia de "presión hasta el último minuto", y anuncia el envío de más tropas a Afganistán, como se puede leer en crónica de la BBC que se añade a continuación de esta entradilla.
Por lo tanto, parece evidente que puede existir una motivación de oportunismo político: inflar todas las tensiones posibles a escala internacional, antes de la cita electoral de noviembre. Pero, indirectamente, la noticia nos ofrece también otras cuestiones a considerar:
a.- Situación de emergencia: el estado de deterioro de la situación militar en Afganistán es real, pero en la actualidad se está contagiando con gran rapidez a Pakistán, y éste último podría ser el verdadero objetivo del incremento de tropas norteamericanas en la zona.
b.- Preocupación por la crisis abierta en la OTAN a raíz del conflicto ruso-georgiano en el Cáucaso: Washington lleva muchos meses viviendo con creciente ansiedad el deterioro de la moral interna en la OTAN, por causa de la fallida intervención en Afganistán. La forma en que se "solucionó" el conflicto de Kosovo en febrero de este mismo año, tuvo mucho que ver con eso. Pero parece evidente que el renovado interés por Afganistán también está directamente relacionado con la forma en que se desarrolló la crisis de Georgia y la difícil situación en que deja a los sucesivos proyectos de ampliación de la organización atlántica (la misma Georgia, Ucrania...). Y ello, a su vez, abre nuevas brechas entre los principales socios históricos de la OTAN.
c.- Colaboración con Rusia: la ampliación del marco intervencionista en Asia Central requiere, forzosamente, del apoyo de Moscú en aspectos básicos como logística e inteligencia. El aumento del contingente de tropas norteamericanas en Afganistán no puede responder, en ningún caso, a un aumento de la tensión con Rusia. Al contrario.
Martes, 9 de septiembre de 2008 - 02:45 GMT
El presidente estadounidense George W. Bush se prepara a anunciar el envío de más tropas a Afganistán en los próximos meses.
En un discurso planeado para el martes, Bush informará que un batallón de infantes de marina, compuesto por unos 1.000 efectivos, que originalmente debía ser enviado a Irak en noviembre, irá en cambio a Afganistán.
Adicionalmente, una brigada de combate del ejército, que normalmente cuenta con entre 3.000 y 4.000 soldados, será enviada a Afganistán a comienzos del año entrante.
Según el corresponsal de la BBC en Washington, Jonathan Beale, la decisión es una señal de la creciente preocupación de la Casa Blanca con el resurgimiento del Talibán en Afganistán.
Aumento de la violencia
Más de 260 civiles murieron en julio pasado víctimas de la violencia en ese país.
El gobierno afgano dice que el baño de sangre está relacionado con los acuerdos de paz que el gobierno paquistaní ha buscado con militantes islamistas en las regiones tribales noroccidentales cerca de la frontera con Afganistán.
Bush sostendrá que los brutales ataques del Talibán han afectado la confianza de la gente en Afganistán.
"Pese a todo el buen trabajo que hemos hecho en ese país, es claro que debemos hacer aún más", dice parte del discurso que Bush dará este martes.
"A diferencia de Irak, tiene pocos recursos naturales y tiene una infraestructura subdesarrollada. Sus instituciones democráticas son frágiles".
Del mismo modo, el mandatario sostendrá que se planea retirar cerca de 8.000 soldados estadounidenses de Irak antes de febrero próximo, momento en el cual habrá un nuevo presidente en la Casa Blanca.
"Mientras el progreso en Irak es todavía frágil y reversible, el general David Petraeus y el embajador Ryan Crocker informaron que ahora parece haber un grado de durabilidad en los avances que hemos logrado", dirá Bush en su intervención en la Universidad Nacional de la Defensa, en Washington.
El corresponsal de la BBC señala que los retiros de tropas que se anunciarán el martes marcan el comienzo de una lenta y limitada reducción de efectivos, que de todos modos dejará en su lugar a la mayoría de las fuerzas estadounidenses en Irak.
En la actualidad hay cerca de 146.000 soldados estadounidenses en Irak y 33.000 en Afganistán.
Etiquetas: "Neo Cold War", Afgasnitán, Bush, Georgia, Hersh, Hillary Clinton, Irán, Israel, McCain, Obama, Osama Bin Laden, Rusia
Diplomacia al borde del abismo

Hacia Irak. Tropas turcas, con equipo completo, están siendo dirigidas hacia la frontera
Un lector habitual de este blog plantea sus dudas sobre la relación entre la resolución en el Congreso norteamericano con respecto al genocidio armenio y la posibilidad de que tal suceso posea alguna intencionalidad concreta con respecto a lo que parece una inminente intervención turca en el norte de Irak. La duda es totalmente justificada y la forma en que se formula la pregunta es inteligente y abre una serie de reflexiones. A continuación y debido a que los acontecimientos son muy graves y la situación evoluciona con rapidez, unas apresuradas consideraciones aclaratorias al respecto.
a) La prensa occidental (y por supuesto, la española) tiende a aceptar que la resolución plantada en el Congreso norteamericano por el Comité de Relaciones Exteriores está directamente relacionado con la política interior norteamericana y que le hace un flaco favor a la administración Bush al complicarle las cosas en Irak. Mi tesis (que puede estar completamente equivocada, por supuesto) va en un sentido contrario.
b) Los analistas que asumen la hipótesis comentada no parecen tener en cuenta el orden cronológico de los acontecimientos, que por sí solo parece aportar una pista importante. La intención turca de atacar en el norte de Irak no es posterior a la resolución del Comité de Relaciones Exteriores en el Congreso, sino todo lo contrario: es muy anterior. Recordemos que a comienzos de agosto, Erdoğan y al Maliki se reunieron y acordaron intensificar su colaboración en la lucha antiterrorista, en particular contra la guerrilla del PKK. El mandatario árabe dijo que su gobierno "estaba de acuerdo con Turquía sobre la lucha contra el terrorismo" y agregó: "Irak no permite (al PKK) estar presente en su territorio y no lo permitirá (tampoco) en el futuro". Sin embargo, las autoridades iraquíes, que están desbordadas por la situación de caos general en su propio territorio no hicieron nada, y en las últimas semanas, el PKK intensificó sus acciones contra las fuerzas turcas, liquidando a un total de 17 soldados en poco tiempo. Ante esta escalada, las fuerzas armadas turcas, respaldadas políticamente por el gobierno, reactivaron su plan de intervención en Irak. O lo llevan a cabo ahora, o dentro de escasas semanas las circunstancias climáticas en la zona lo harán más complicado.

Una escena que muchos conductores pudieron ver a lo largo de las carreteras en la frontera turco-iraquí
c) Por lo tanto, se veía venir la ofensiva turca. Y en ese contexto, qué casualidad, se presenta la resolución sobre el genocidio armenio en el Congreso norteamericano. La pregunta es, ¿qué buscaba exactamente esa iniciativa en relación con los planes turcos de atacar en Irak ?
En primer lugar, la cuestión clave que le precede es: ¿Qué podía hacer la administración Bush para pararle los pies a Ankara hace una semana o diez días? Prácticamente nada. Las relaciones turco-americanas no eran tan malas como para que Washington tuviera posibilidades de lanzar un órdago duro como, por ejemplo, amenazar con sanciones. En diplomacia, un amigo no cambia hacia esa actitud de un día para otro. Además, como se ha repetido muchas veces en las últimas horas, un porcentaje muy elevado de la logística norteamericana con respecto a Irak, pasa sobre el espacio aéreo y territorio turcos, y la base de İncirlik es la piedra angular del poder aéreo norteamericano en Oriente Próximo. Por lo tanto, el asunto era muy delicado. Además, moralmente, los norteamericanos tampoco podían recriminarle a los turcos su actitud. El PKK tampoco es plato de gusto para Washington, pero saben que militarmente, hoy por hoy, apenas pueden hacer nada contra ellos; ni siquiera les conviene, porque pondrían en aprietos a los aliados kurdos en el norte de Irak. Imaginemos si, además, el PKK está recibiendo ayuda exterior. Pongamos por caso, que alguna potencia europea interesada en desestabilizar políticamente a Turquía, les estuviera enviando ayuda técnica o información sensible a través de terceros, como Siria, Libia o la misma Armenia (es un ejemplo hipotético).
Bien: los americanos no tienen, hoy por hoy, capacidad de intervención directa sobre Turquía y ante la emergencia deciden jugar la carta de la “diplomacia al borde del abismo”. Esto es, forzar la situación para llevarla a un punto de ebullición y aprovechando el momento, arrancar unas negociaciones dramáticas que salven la cara de todos y, de paso, precisamente a través del llanto y crujir de dientes, se reconozca indirectamente la legitimidad de las quejas turcas. Y es ahí donde entra la “bomba” de la resolución presentada por el Comité de Relaciones Exteriores sobre la muy explosiva cuestión del genocidio armenio.
Claro está, la maniobra no la podía llevar a cabo la propia administración Bush, porque eso hubiera sido un gesto de hostilidad directo hacia Ankara, un punto automático de no retorno, al que hubiera seguido la ruptura inmediata. Además, George Bush hubiera quedado no como un imbécil -eso es poco- sino como un verdadero demente. Por lo tanto, la piedra tenía que tirarla otro: el “poli malo”. El presidente haría de “poli bueno”.
En realidad, piénsenlo bien, no debió ser difícil lograr que la Comisión de Relaciones Exteriores del Congreso presentara la resolución sobre el genocidio armenio el pasado miércoles. Y en la pedrada venía envuelta en varios mensajes dirigidos a Ankara:
Mensaje nº 1. A pesar de lo mal que le van las cosas, Washington todavía puede actuar ofensivamente de formas diversas. Por ejemplo, convirtiendo a un país cualquiera en un paria internacional, a través de diversas formas de presión y denuncia. Como, también por ejemplo, y aunque pueda parecer surrealista, la cuestión del genocidio armenio acaecido hace casi un siglo.
Mensaje nº 2. Por ello, el gobierno de Erdoğan debe refrenar su apoyo a los militares en la proyectada ofensiva sobre Irak. Si no lo hace, el estamento castrense terminará por controlar la política turca nuevamente, y en ese caso, Washington apoyará a los uniformados. Recuerden que durante el denominado “e-golpe” del pasado mes abril, la reacción norteamericana de condena fue significativamente lenta y tibia, más incluso que la europea. Esta consecuencia resultaría especialmente dolosa porque además, la ofensiva militar contra el PKK será (posiblemente) baldía. En cualquier caso, es importante tener muy presente que Washington le besará el culo al diablo, pero no renunciará fácilmente a Turquía. Antes apoyaría a una dócil dictadura militar (por ejemplo).
Mensaje nº 3. Si Ankara hace oídos sordos y continúa adelante, la responsabilidad será suya y no de Washington. Esto significa varias cosas y todas malas para los turcos. Por ejemplo, supondrá que el gobierno de los Estados Unidos se reserva la posibilidad de seguir con una escalada de presiones ya más directas, duras y desagradables, muhco más que la cuestión del genocidio armenio. Además, Turquía cargará con una imagen internacional de intolerancia e impulsividad que le hará perder bazas morales ante la comunidad internacional y se las entregará al PKK, lo que fortalecerá justamente aquello que desean evitar: la formación de un estado kurdo en sus fronteras. Recuerden Kosovo, amigos turcos, aprendan de los errores serbios.

Silueta de un combatiente del PKK con la carga de un lanzamisiles RPG-7 al hombro.
Estos son algunos mensajes, entre otros. Por supuesto, la jugada de Washington es arriesgada. Si los turcos se ponen de acuerdo con los iraníes para actuar conjuntamente en Irak, mal asunto para los americanos; nefasta situación. Por otra parte, los rusos no están nada contentos con Condoleezza Rice y Bush por toda la bobada esa del escudo antimisiles en Polonia y Chequia, y justamente, esta misma semana estaban explicándole a los norteamericanos cuán enfadados están, mientras la delegación norteamericana se dedicaba a hacer el teatro de que eran ellos quienes estaban echando bronquitas a los rusos por esto y lo otro. Por lo tanto, muy mal momento para que Bush haga todavía más el tonto en Irak. Los rusos tienen ganas de armarla y por supuesto apoyarían gustosos a los turcos. (de hecho, ya lo hacen). Y alos iraníes. Y a todos aquellos que pudieran bajarle los humos a Bush y a la "Vieja Europa". Por si faltara algo, si los turcos se le suben a las barbas a los americanos, los saudíes tendrán un aliciente más para hacer lo mismo. Puede que terminen por intervenir más directamente en Irak, en apoyo de sus hermanos suníes. Pero si no lo hacen, podrán vender todavía más caro su apoyo a los americanos
¿Y los europeos? Ah, ese es otro capítulo. Si en Bruselas hubiera un poco de imaginación, los réditos que se podrían obtener del conflicto turco-americano serían importantes y cuantiosos. Pero mejor dejemos este asunto para otro día. Hoy sólo recalcar que para Washington, el margen de maniobra era ciertamente escaso: poco más se podía hacer. Ahora, a esperar acontecimientos. Etiquetas: al Maliki, Bush, Ejército turco, Erdoğan, Irak, Irán, Kosovo, PKK, Rusia, Turquia
Guerreros de la guerra

Un gesto característico de Bernard K
En las últimas semanas, este blog tuvo el honor de adelantar un par de asuntos que, inopinadamente, saltaron a la prensa días o semanas más tarde. Uno de ellos fue el debate sobre la polémica figura de Kouchner. En cuestión de pocas semanas, hemos visto aflorar al verdadero Bernard K: vanidoso hasta el punto de querer eclipsar a su jefe Sarkozy, cínico, y como otros muchos tránsfugas de la izquierda radical de los sesenta, con su almita de neocon vocacional cada vez más blindada. Que nadie se queje ahora: ya en los noventa, Bernard K. decía, refiriéndose a la buena marcha de una ONG como las que él había fundado: “Si se quiere lograr algo en esta área, se tiene que ser un hombre de negocios y tener sensibilidad para la publicidad y la comercialización […] Si no se acepta que la ley del mercado también es válida para la industria de la caridad, no se conseguirá su introducción en ninguna parte”. La cita la recoge Maite Serrano Oñate en un valioso artículo sobre: “Las ONGD en la encrucijada: del estado del bienestar a la franquicia de estado”, que a su vez forma parte de uno de los muy escasos libros que se atreven a afrontar el fenómeno de las organizaciones no gubernamentales de forma valiente y realista: Las ONG y la política, con aportaciones de diversos autores, todos ellos expertos en el asunto, coordinados por Marisa Revilla Blanco (Ed. Itsmo, Madrid, 2002)

El gesto, los trajes: mímica y vanidad
Bernard K. es experto en largar frases inoportunas, que lo definen precisamente como él mismo no desea presentarse. Si a alguien le han hecho un refrán a la medida, “por la boca muere el pez” fue pensado para Kouchner. Recientemente, hemos vuelto a saborear algunas de estas boutades (en el sentido de exabruptos) de Bernard K. A mediados de septiembre largaba, en versión siglo XXI aquella vieja máxima latina: “Si vis pacem, para bellum”. En su opinión, había que prepararse “para lo peor” y eso era la guerra con Irán. Los medios de comunicación tendieron a la misma conclusión: el gobierno francés parece querer postularse como el nuevo amigo de confianza del ejecutivo Bush, ahora que Tony Blair ya no vive en Downing Street. Claro está, después de largar en el inequívoco y viejo lenguaje del belicismo, Bernard K. hizo y deshizo, explicó y lió para que se entendiera que los preparativos de guerra “no eran para mañana”, que él quiso decir esto y lo otro. Pero como afirmaba Jean Daniel en un interesante artículo publicado en varios medios: “¿No es suficiente la amenaza estadounidense? ¿Necesitaba George Bush que los europeos fueran más allá?”. Cuando ni el mismo George Bush puede hacer creer a nadie que realmente tiene una salida para Irak, y queda muy claro que una nueva aventura militar en Irán sería una locura pura y dura, una chaladura digna de ser filmada por Kubrick, ¿qué necesidad tiene Kouchner de ser más papista que el Papa?
No debe ser su otoño de la suerte. Después de trapichear por Libia a base de ventas de armas a cambio de enfermeras búlgaras (eso sí que es tener mentalidad de empresario aplicada tanto a la industria de la caridad como al armamento) porque tras ponerse de manifiesto él mismo en su nuevo uniforme de gala como aprendiz de warmonger, el régimen militar de Myanmar aplastó la protesta pacífica encabezada por los monjes budistas desde el 19 de agosto pasado. La brutal represión de las autoridades a finales de septiembre, sacó a flote, de nuevo, el célebre informe de BK Conseil, para favorecer la entrada de Total en la antigua Birmania. E hizo recordar algunas de las torpes justificaciones de Kouchner cuando comenzaron a quedar en evidencia los abusos: que los birmanos que se había encontrado estaban “muy contentos” con la presencia de Total en el país, que el trabajo forzado era “una antigua costumbre legalizada ya por los británicos en 1907” (sic!) y, de todas formas, que dos decretos de 1999 y 2000 habían terminado con esas prácticas… decretos que de hecho no se llegaron a aplicar.

Otra "grimace" de Bernard K., acompañando una nueva combinación de escogida elegancia
Sinceramente: cuesta entender cómo determinada izquierda progresista e hipocritona pudo aplaudir a Bernard Kouchner, año tras año, cuando ya quedaba muy lejos su aura de fundador de Médicos sin Fronteras. Sus torpezas y ambiciones se metieron cuidadosamente bajo la alfombra y ni siquiera sus émulos en otros países (por estos pagos también los tuvimos, ¿recuerdan?) lograron parecerse al desconcertante modelo. Y sin embargo, erre que erre. El pasado día 4, “El País” le publicó a André Glucksman un artículo justificativo hacia su amiguete Bernard K. De Glucksman a Kouchner, claro que sí. Nunca tan distantes en sus posiciones ideológicas, claro que no. Dispuesto el uno a mezclar las ambiciones políticas con la “industria de la caridad”. Siempre a punto el otro a confundirlo todo en el mismo perol: Irán con Irak, y por supuesto, la justificación ad aeternum de los errores cometidos y no resueltos. Hay que seguir buscando armas de destrucción masiva, y para Kouchner y Glucksman y Bush y todos los demás de la misma cuerda, si no se encontraron en Irak, aparecerán en Irak. A eso se llama echarle contumacia y caradura: ni siquiera se han molestado en cambiar de argumento para justificar una nueva guerra.

Mirada directa, dedo acusador. "C´est la guerre, monsieur!"
Pero ese no es el problema sino que una izquierda suavecita y "bienintencionada", aplaude todavía a Bernard K., pensando, ingenuamente, que sigue siendo de los suyos. En el fondo, el corazoncito de Kouchner es rosa. Algo así creyeron los socialistas polacos de Józef Piłsudski, el gran padre de la patria con ambiciones de dictador: que nunca había dejado de ser uno de los suyos, que al final reaparecería el viejo socialista de línea dura que había sido en su juventud. Pero no fue así, y mientras tanto, Piłsudski iba liquidando una tras una, las instituciones de la Polonia democrática, de común acuerdo con la plutocracia local. Y algo similar ocurrió con otro ex socialista: Benito Mussolini. Pues no, sintiéndolo mucho, el haber sido de izquierdas no es un estigma que marque para siempre (como tampoco lo es el catolicismo, por cierto). ¿Guerreros de la paz, como tituló Bernard K. uno de sus propios libros? ¡Anda ya!: Guerreros de la guerra.
La verdadera utilidad del dedo de Kouchner, según caricatura publicada en la prensa francesa
Etiquetas: Francia, Irak, Irán, Kouchner, ONGs, Sarkozy
Un pulso a la turca (y 2)

Por fin, en agosto, Erdoğan logró atraer a Al Maliki a Ankara, aunque la falta de entusiasmo del árabe es patente en casi todas las fotos de su viaje a Turquía
Y comienzan a pasar cosas en Turquía. Y nadie comenta nada. Claro, es el mes de agosto, y todos aquellos que no paran con Turquía, arriba y abajo, parece que se han tomado un respiro. Pues se están perdiendo la procesión, que va por dentro, o es que no lo ven nada claro.
El primer ministro iraquí, Nuri Al Maliki, tras visitar por fin Ankara, accedió a firmar un acuerdo con el gobierno turco para luchar conjuntamente contra el PKK. Era un secreto a voces que los norteamericanos andaban por detrás, que planificaron con los turcos la forma de atacar las bases del PKK y, con toda seguridad, presionaron a Al Maliki para que, oreja gacha, acudiera a Ankara en un momento en el que –supuestamente- la cuestión del PKK es el menor de sus problemas. A continuación, el primer ministro iraquí fue a reunirse con los iraníes, incluyendo al presidente Ahmadineyad, lo que provocó serios recelos y advertencias de los norteamericanos y la fractura política interna, en el mismo Irak, con los suníes. Y para rematar la turbia historia, el Ejército turco y el iraní están bombardeando supuestas bases kurdas en el norte iraquí: los turcos apuntaron sus cañones contra territorio del PKK, y los iraníes largaron sus obuses sobre posiciones de la guerrilla kurda que opera en su territorio, brazo armado del Partido de la vida en Libertad del Kurdistan (Pejak). Mientras tanto, en otro frente, diplomáticos turcos se han estado reuniendo con sus homólogos israelíes y sirios, mediando entre ambos para rebajar las tensiones entre ambos países.
Por lo tanto, algo parece indicar que Ankara no ha perdido ni un ápice de su capacidad de maniobra en el Próximo Oriente y está trabajando contra reloj para sacar el mayor provecho posible de la situación. Eso quiere decir que, muy posiblemente, Erdoğan está moviéndose en varias direcciones a la vez: acercándose a Irán, con quien le unen cada vez mayores y más provechosos proyectos petrolíferos, actuando como actor con recursos y objetivos propios en Oriente Medio, desactivando la presión del PKK y “haciendo algo” con el Ejército turco. Pero ¿qué exactamente? La respuesta, ahora mismo, parece estar en Ankara, y no en la frontera con Irak. 
Köksal Toptan, elegido presidente de la Gran Asamblea Nacional. A su espalda, aplaudiendo, Erdoğan
El pasado día 9, gobierno y oposición consensuaron la elección de un presidente para la Gran Asamblea Nacional, el moderado Köksal Toptan, militante del AKP: obtuvo los votos de 450 parlamentarios, de un total de 535 asistentes. Aquel día, el parlamento turco pareció vivir la fiesta de la democracia: todos felicitaban a Toptan, todo era concordia y buen ambiente. Se rumoreaba que Erdoğan retiraría la candidatura de Gül a la presidencia, asunto que había contribuido a desencadenar la crisis de abril y se pactaría la selección de un nuevo candidato con los principales partidos de la oposición. Al fin y al cabo, algo así había prometido durante la campaña electoral e incluso después, en las declaraciones de la victoria.
Sin embargo, tan sólo cinco días más tarde, el ministro de Asuntos Exteriores turco, Abdullah Gül, volvió a presentar su candidatura respaldado por su partido en el gobierno, el AKP. Fue un suceso bastante curioso, porque nada más comenzar el periodo de nominación de candidatos a la presidencia (10 de agosto) el diario islamista “Yeni Şafak” publicó un artículo en el que se instaba a Gül a que depusiera su intención de volverse a presentar; y la pieza iba firmada por Yalçın Akdoğan, consejero de Erdoğan. En cualquier caso, el CHP reaccionó como era de esperar, como en abril: anunció su intención de boicotear la elección del nuevo presidente el próximo lunes día, 20. Algunos periódicos continuaron con la misma matraca de entonces, englobando en el CHP a “los laicos”. Pero esta vez las cosas parece que van a cambiar de forma radical, porque tanto los nacionalistas kurdos del Partido de la Sociedad Democrática como los ultraderechistas del MHP o Partido de Acción Nacionalista, anunciaron su intención de personarse el lunes en la elección, aunque no con el ánimo de votar por el candidato Gül. Da lo mismo: sumando esos 90 diputados a los 341 del AKP, en la Gran Asamblea Nacional habría quórum de sobra para completar el que en abril fue polémico mínimo de 367 diputados presentes para sacar adelante la elección.
Este personaje, con una expresión beatífica curiosamente similar a la del ministro español Jesús Caldera, es en realidad Yalçın Akdoğan, consejero de Erdoğan y protagonista de una lucha de poder interna en el AKP en torno a la candidatura de Gül.
Por lo tanto, el lunes Turquía podría tener nuevo presidente y ese sería Gül, si de alguna forma lograra obtener el voto afirmativo de los 367 diputados. Caso de que no lo consiguiera, que es lo más probable, el día 28 se celebraría la tercera vuelta y en esta sólo sería necesario el respaldo de la mayoría absoluta (276 diputados).
Así que, en las últimas horas, la tensión política ha subido apreciablemente en Turquía. Para redondearla, el presidente Ahmet Necdet Sezer, se está terminando de perfilar como un personaje movido más por el resentimiento que la capacidad política real. Ni siquiera se dignó echar un vistazo a la lista del nuevo gobierno que Erdoğan le presentó el pasado jueves. Se limitó a comunicarle que sería mejor que el nuevo gobierno lo aprobara el nuevo presidente. Eso fue un golpe bajo que sólo denota rencor, un sentimiento personal impuesto a las necesidades del país, que atraviesa un momento delicado, política y económicamente, pues la bolsa turca cayó fuertemente, arrastrada por la crisis de las “subprime” que asoló los mercados internacionales la pasada semana. Turquía necesita estabilidad y capacidad de decisión, pero continuará a flote con un gobierno provisional hasta que no disponga de un nuevo presidente. Aún así, con gesto de gran señor, Erdoğan salvó la situación ante la prensa con una jugada maestra de la retórica, al afirmar que la decisión de Sezer era muy positiva porque denotaba la confianza y la buena voluntad del presidente saliente hacia el entrante.

Y reaparece, intacto, el candidato Gül, a mediados de agosto, con la expresión habitual y rodeado de preocupados guardaespaldas
¿Cómo se atan todos estos cabos sueltos? Pongamos en marcha una hipótesis que, por supuesto, será total o parcialmente errónea, pero puede servir como herramienta de trabajo. En primer lugar debemos considerar cuál es el principal problema que tiene enfrente el gobierno de Erdoğan: no es el pobre Sezer, ni tan sólo en CHP con un tocado Baykal al frente, que ni siquiera ha intentado sacar los manifestantes a la calle, como hiciera en abril. Pura y simplemente, no puede: se quedó sin margen de maniobra para hacerlo, tras la arrasadora victoria electoral del AKP. Los manifestantes podrían gritar lo que quisieran el domingo, antes o después de ir al fútbol, pero la mayoría de los turcos ha dicho lo contrario y lo ha firmado con su voto. Erdoğan actuó con una total confianza en sí mismo, en el partido y en los votantes, y ha ganado esa batalla.
Ahora tiene otra más difícil delante y se llama Ejército turco. Una parte del problema parece haberse resuelto entre bastidores. Los americanos atendieron las reclamaciones turcas y echaron una mano contra el PKK; Al-Maliki viajó a Ankara, poniendo mucho más difícil una intervención del Ejército turco en el Norte de Irak. Agosto entra en su último tercio y comienza a ser tarde para lanzarse a una operación militar en fuerza en las complicadas montañas de Kandil; encontrarse metido allí en octubre o noviembre puede ser problemático.
Guerra virtual: interface de un proyecto informático comercial para elaborar un juego sobre el Ejército turco. Todo un símbolo de la "ofensiva congelada" o "posmoderna" en la frontera kurda de Irak
Pero hay otro frente y éste consiste en poner las cosas en claro, públicamente, con las fuerzas armadas, el Alto Estado Mayor y el Consejo de Seguridad Nacional. Entendámonos: tras el “e-golpe” del pasado 27 de abril, el Ejército no ganó el pulso; pero tampoco hubo depuración de responsabilidades en sus filas. Nadie pagó los platos rotos, no se se produjeron dimisiones ni destituciones. Llegaron las elecciones del 22 de julio, ganó el AKP, y desde el Estado Mayor volvieron a escucharse refunfuños y gruñidos. El pasado día 4, hasta un total de veintitrés militares fueron expulsados del Ejército turco por “actividades islamistas”, sin que se explicara en qué consistieron éstas ni otros detalles de procedimiento. No es ningún secreto que al Ejército no le hizo ninguna gracia la victoria electoral del AKP y además, tuvo lugar una repetición de la advertencia lanzada el 27 de abril. Pero, una vez más, nadie respondió públicamente por el gesto. Por si faltara algo, últimamente se han producido cruces de declaraciones entre el primer ministro y el general Büyükanıt, con bastante sorna y retranca por parte del uniformado, que llegó a decir que sólo dimitiría "para que subiera la Bolsa". Este tipo de actitudes tienden a poner de relieve que en Turquía existen dos poderes que compiten entre sí, lo cual es, a todos luces, impropio de un estado de derecho.
Por lo tanto, parece evidente que si el gobierno del AKP no deja bien claro quién manda realmente en el país, no podrá pasar a la siguiente fase, la que le interesa realmente: la carrera contra reloj para recuperar el tiempo perdido y reiniciar las reformas que relancen las negociaciones para la candidatura en la Unión Europea. Así, por ejemplo, si el ejército sigue practicando una política obstruccionista, será imposible desbloquear la situación en Chipre, dado que el Alto Mando no querrá dar el brazo a torcer ni un milímetro, como ya pasó en el pasado mes de diciembre. Y llegará el momento de hablar con Bruselas de OYAK, el holding económico de los militares, y estos tampoco se mostrarán flexibles. Además, hay que buscar una salida honrosa a la “ofensiva congelada” en la frontera iraquí, y siempre será más fácil hacerlo si queda claro que quien da las órdenes es el ejecutivo, civil, y las fuerzas armadas obedecen, como en cualquier régimen democrático que se precie.

Distinto del MIT, o servicio de inteligencia turco. La efigie de Atatürk tiene todo el protagonismo en la chapa, pero queda por ver qué papel está jugando el servicio en el elaborado pulso político que mantiene el gobierno del AKP con el Ejército
Pero sobre todo, lo que no puede hacer un gobierno es ceder a las presiones y chantajes, porque si lo hace, no podrá desempeñar su labor, que es gobernar; y menos aún en las actuales circunstancias, en las que ese mismo gobierno está pasando un meticuloso examen, con reválida incluida, ante la Unión Europea. Por lo tanto, Erdoğan tiene que meterse a los militares en el bolsillo, pero sin humillarlos: como se quiera, pero una versión suave del españolísimo trágala. E imponiendo a Gül en la presidencia, el mensaje es claro: la voz de las urnas ha hablado y si una amplia mayoría del electorado ha votado por el AKP, y no por el MHP o el CHP, eso quiere decir que hubieran votado en la misma proporción por el candidato presidencial del AKP; y ante eso no valen rezongues, ni sorna, ni artimañas legales ni movilizaciones demagógicas.
Con todo, quedan por aclarar algunos puntos. Uno, muy interesante, que tardaremos mucho en conocer, es el papel del MIT, es decir, los servicios de inteligencia del estado turco. Como se sabe, en todas las instituciones dedicadas a gestionar la información sensible del estado, sea cual sea el país, siempre suele existir un grupito de mandos que ve venir las nuevas situaciones. Y echa una mano para que la transición se produzca de la forma más adecuada; lo que quiere decir que ellos mismos y una parte significativa de las estructuras del servicio quedan a salvo, listas para servir al nuevo patrón. No sabemos qué forma toma esto en Turquía, pero sería muy extraño que algunos mandos del MIT no estuvieran a favor de evitar que la situación del nuevo gobierno del AKP se deteriorara. Eso al margen de las antipatías que esté concitando el polémico general Büyükanıt al frente del Estado Mayor, que las rivalidades corporativas no perdonan.

Devlet Bahçeli, ante la bandera de su partido. No insulta a nadie: ejecuta con los dedos el signo del lobo, animal ligado a los orígenes míticos del pueblo turco y símbolo de la ultraderecha nacionalista
También queda por dilucidar, y esto parece más sencillo, esa curiosa actitud dialogante y hasta conciliadora del ultranacionalista MHP, que incluso podría contribuir a la elección de Gül el próximo lunes. ¿De qué va la cosa? De momento, no parece existir una respuesta clara. Posiblemente revela que Devlet Bahçeli (Devlet, nombre de pila muy apropiado en este caso, porque en turco significa “Estado”) por el hecho de ser el líder de la ultraderecha no ha de ser necesariamente tonto; o al menos no tanto como Deniz Baykal, cabeza visible del CHP. Sabe que empeñarse en estrategias como la de abril ya no lleva a ningún sitio, sólo al descrédito político. Ahora hay que pasar página, y lo cierto es que la filosofía de oponerse a un presidente y un gobierno con cara y ojos puede ser más rentable que jugar al “cuanto mejor, peor” que viene practicando Baykal y su CHP, apoyados por determinadas personalidades de la alta clase media laica y funcionarial de Turquía, que detentan posiciones de poder en la alta judicatura o las fuerzas armadas del país. Eso, al margen de que Erdoğan no haya estado ofreciendo alguna forma discreta y limitada de reparto del pastel lo que, bien mirado y dadas las circunstancias, sería una jugada astuta.
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