miércoles, mayo 09, 2007

NOTA: A vueltas con el Primero de Mayo en Taksim




Cartel de convocatoria del sindicato DİSK para celebrar el Primero de Mayo de 2007 en la Plaza Taksim









Tras unos días de frenética actividad informativa en relación a la crisis turca, Andrés Mourenza tiene la amabilidad de ponerse de nuevo al teclado y enviarme un largo mail con interesante información sobre los sucesos del Primero de Mayo en y en torno a Taksim. Para este joven periodista que reside y trabaja en Estambul y ha vivido los acontecimienbos muy en directo, deben separarse esos incidentes del resto de los acontecimientos acaecidos en Turquía a partir del 27 de abril: boicot a la elección del presidente, "e-golpe", manifestaciones del 29 de abril, dictamen del Tribunal Constitucional, adelanto de las elecciones y renuncia de Abdullah Gül a presentarse como candidato presidencial. Se reproduce a continaución su mail en color azul:


Por aquí abunda el trabajo y los que estamos aquí intentamos luchar un poco contra la desinformación que inunda el tema de Turquía, aunque parece que pesa más la opinión de columnistas y tertulianos (en serio: he recibido varios mails de gente –universitaria- preguntándome si no tenía miedo de estar en un país así.)

Mi estrategia en “El Periódico” ha sido explicar todo el proceso con sus tecnicismo para no verme en reducido a la simplificación de hablar todos los días de islamistas y laicos, y además explicar el juego de intereses que supone la elección presidencial entre las dos burguesías de Turquía (puede ver el
articulo del 30 de abril post-manifestación que ocupó dos páginas en “El Periódico”, todo un logro, hablando de los diferentes actores políticos de Turquía). Creo que a pesar de la corta sección de internacional de “El Periódico” hemos hecho un buen trabajo con artículos todos los días a excepción del último sábado.

En cuanto a lo del Primero de Mayo siento contradecirle porque, además, estoy seguro de que la noticia que leyó en la edición digital de “El País” fue la que escribí yo para EFE. Estuve en los conatos de manifestación, en los gases y posteriormente siguiéndolo desde la oficina; y en un principio el delegado del gobierno informó de los famosos 590, luego la NTV amplió la cifra a 900 (CNN-Türk se quedaba en los “yuzlerce”, cientos) y finalmente al día siguiente se quedó en 799, según la delegación del gobierno.

También fui el artífice de desligar por completo la protesta sindical de la situación actual (lo siento pero me parece demagogía esos artículos con foto de la manifestación acompañados de texto sobre la crisis política). Conseguí que en “El Periódico” pasase la noticia de Internacional a Economía, e intenté explicar en las notas de EFE que ambas situaciones eran diferentes.

El caos que se produjo durante el Primero de Mayo en Estambul (no sólo los detenidos, y la brutal intervención policial, sino que la gente hubo de caminar cuatro horas debido a los cortes de tráfico) se le puede achacar prácticamente en exclusiva al delegado del gobierno de Estambul, Muammer Güler, que ha conseguido sobrevivir a:

1) Las explosiones de Al Qaeda
2) El asesinato de Dink
3) Los increíbles problemas de tráfico en la urbe
4) El Primero de Mayo

Él y su socio, el jefe de la Dirección de Seguridad, Celaletin Cerrah, siguen sin tambalearse en el cargo, gracias a las redes clientelares que tienen, porque el AKP, como el resto de partidos turcos, también funciona en muchos casos por amiguismo. Este hombre, Güler, podía haber manejado la protesta de modo que concurriese a su favor y no supo hacerlo: cortó una barbaridad de kilómetros de carretera, así como el metro y los autobuses y cercó Taksim, en vez de organizar un dispositivo policial rodeando la manifestación y dejarles llegar a la plaza en paz, a sabiendas de que DİSK iba a manifestarse de todas formas.

Es decir, fue un conflicto entre la cabezonería de Güler y, si se quiere, la de DİSK. Precisamente Türk-Is (el sindicato socialdemócrata y mayoritario) y el CHP habían decidido hace ya tiempo que no se manifestarían en Taksim sin permiso de las autoridades y apostaron por la celebración tibia que se hace todos los años en Kadiköy.

En la protesta que intentó llegar a Taksim estaba lo que es la izquierda de Turquía, la que rechaza tanto al AKP –por sus medidas neoliberales- como al CHP y los “pachás” – porque son los que sufrieron más cárcel durante el golpe del 80-. Allí estaban el DİSK (segundo sindicato del país) el KESK, la TOMMB (otros dos sindicatos) y partidos izquierdistas minoritarios: ÖDP, SDP, TKP... Precisamente ÖDP y DİSK estarían interesados en una gran alianza de la izquierda (a la italiana) pero no están por la labor de aceptar las ideas de ese aprendiz de víbora que es Deniz Baykal (lo siento pero no puedo con él). Baykal pretende que el resto de partidos cierre y sus militantes pidan el carnet del CHP, así por las buenas (vid. “El Periodico” de hoy, edición del
7 de mayo, 2007). Aunque la pasada media noche parece que DSP y CHP han dado un paso más hacia la unión.

Por tanto, las protestas del Primero de Mayo eran otra cosa: un conflicto mucho más localizado (no hubo ningún altercado más en todo el país) entre un sindicato y un gobernador. Otros años sí que ciertamente hubo problemas, porque algún grupo minoritario radical (generalmente ligado a los ambientes filo-PKK) intentaba manifestarse y la cosa acababa en palos. Pero este año se trataba del 30º aniversario de la masacre de 1977 y el convocante era el segundo sindicato del país así que, como decían muchos comentaristas locales, podía haber tenido el señor Güler la manga un poco más ancha.

Ni siquiera los de “Zaman” ligaron una cosa a otra pero acusaron con muy mala idea a la “izquierda” de tomar las calles en un tono muy similar al que utilizaban los medios partidarios del PP en España para con las movilizaciones de la última legislatura. Pobre gente, los de “Zaman”: esta crisis les está agriando el carácter y se les estropean los artículos (había
uno muy divertido de uno de los columnistas más importantes del “Todays Zaman” [Bulent Kenes] dedicando una columna entera de insultos a ese “fascista” de Baykal, decía. Se los merece, pero un artículo así no posee mayor utilidad práctica. Por cierto, hace bien poco visité la redacción de nuestros queridos periodistas fetullahçis con un colega italiano y nos quedamos alucinados: Maddona! No hay periódicos así en España, ni en Italia (aquello era el triunfo de la tecnología, el minimalismo y el diseño).

Un saludo desde una cálida Estambul, hace buen tiempo a pesar de todo

Andrés Mourenza






Caricatura: Muammer Güler prohibe el acceso a Taksim. Procede de un foro en el cual se puede acceder a un interesante vídeo publicado en You Tube sobre lso hechos del Primero de Mayo de 1977, editado por DİSK








No cabe duda de que Mourenza aporta unos datos objetivos muy contundentes que perfilan la "crisis dentro de la crisis" que fueron los incidentes de Taksim. Sin embargo, como ya le expresé en el correspondiente mail de respuesta, resulta difícil imaginar que en la dureza de la represión policial de aquellas horas, no jugara de alguna forma el peso de los acontecimientos anteriores, en mayor o menor medida.

No se trata de disculpar a Güler, ni mucho menos. Tampoco a sus superiores, que quizá a lo largo de aquellas horas pudieron intervenir y hacer algo para suavizar la actuación policial. Pero muchas veces en la historia, procesos pensados o imaginados por separado, pueden mezclarse inesperadamente, si concurren circunstancias excepcionales. Bajo ese punto de vista, caben pocas dudas de que la sombra amenazante de los militares, a partir de la noche del 27 de abril, desencadenó un eléctrico nerviosismo entre todos los niveles de la sociedad turca que, a buen seguro tuvo que añadir un plus de dureza a las acciones policiales y a la intransigencia del delegado del gobierno, aún admitiendo que ésta era mucha ya en origen, sin necesidad de agravantes.

Y por supuesto, ningún político o gobierno reconoce estas cosas públicamente, al menos cuando los acontecimientos son recientes y persisten los miedos y presiones relacionados con circunstancias "exteriores" al comportamiento habitual de los actores en presencia. Hacerlo no sólo sería señal de debilidad, sino un verdadero suicidio político.

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sábado, abril 07, 2007

Negociaciones bajo cuerda (y 2): "No news... no news"

Fotografía de Peter Marlow - Agencia Magnum: Nicosia, 2004















Si el status de Kosovo viene siendo motivo de negociaciones más o menos discretas a lo largo de las últimas semanas, sucede algo parecido en torno a la situación en Chipre, relacionada con las negociaciones entre Ankara y Bruselas. Breve recapitulación: el pasado 8 de marzo, efectivos de la Guardia Nacional grecochipriota comenzaron a derribar algunos lienzos del muro que divide la ciudad de Nicosia. Por entonces, el presidente Tassos Papadopoulos se encontraba en la Cumbre de Jefes de Estado y gobierno en Bruselas explicó que el derribo del muro (que por otra parte se circunscribió por entonces a un sector determinado: la calle Ledra) no significaba que el paso de ciudadanos hubiera quedado libre y expedito de y hacia la zona turcochipriota, dado que para ello, deberían retirarse las fuerzas de seguridad de esa república y además, sería menester ponerse de acuerdo unos y otros para limpiar la tierra de nadie de minas y trampas explosivas que todavía siguen activas. Precisamente, esa circunstancia hace que algunos locales situados entre la zona griega y turca, hayan permanecido intactos desde hace más de treinta años: peluquerías, tiendas, negocios de todo tipo en los que muebles, adornos, posters, fotografías, todo lo que contiene un local comercial, sigan tal como estaban en el verano de 1974.

La noticia fue recibida con gran alegría en Bruselas: la Comisión Europea aplaudió la decisión unilateral del gobierno grecochipriota. El comisario europeo de Ampliación, Ollie Rehn, instó a “todas las partes a aprovechar la oportunidad creada por esta valiente decisión y por la retirada previa del puente por la comunidad turco-chipriota para tomar rápidamente los próximos pasos para reabrir el paso” en la citada calle. A continuación, la UE destinó más 100.000 euros para la financiación de cualquier obra necesaria en el paso de la calle Ledra.


Obras de demolición del muro de la calle Ledra, Nicosia, 8 de marzo, 2007














Tal como llegó, con ruido y alharacas, la noticia apenas tuvo continuidad y prácticamente desapareció de las primeras páginas de los rotativos importantes. La prensa occidental no volvió referirse al estado de las obras, las motivaciones reales del ejecutivo de Nicosia para dar ese paso, las iniciativas que se están dando para ir más allá: apenas nada, excepto lo que se podía ir pescando por internet. Y no es que dejaran de producirse noticias: cinco días más tarde, las autoridades grecochipriotas anunciaron los trabajos para abrir un nuevo paso en la denominada Línea Verde que divide la isla. Se trataba del paso Pyrgos-Limnitis, a unos 45 kilómetros al NW de Nicosia. De nuevo, las autoridades recurrieron a apostillar que ninguno de los pasos sería abierto al libre tránsito de personas hasta que las fuerzas turcochipriotas se retiraran de la zona. En esta ocasión, la portavoz fue la ministro de Asuntos Exteriores para la cuestión de Chipre, Turquía y la UE, Erato Kozakou-Marcoullis.

En conjunto, la evolución de los acontecimientos no pintaba mal. El día anterior, el embajador de Eslovaquia en Chipre, Jan Varso, reveló que estaba actuando como mediador entre griegos y turcos de la isla para la organización conjunta de eventos culturales y deportivos. Alguna iniciativa parecía festivamente propia de una pequeña comunidad social: un partido de fútbol entre equipos mixtos compuestos por líderes políticos de ambas comunidades. También se manejó la posibilidad de alguna forma de encuentro (¿barbacoa?) entre líderes políticos de ambas comunidades con sus respectivas familias. Visitas a lugares de culto y sedes de partidos políticos (también, en cierta forma, lugares de culto), conciertos o intercambios de estudiantes: todo un abanico de encuentros que deberían haberse puesto en marcha a partir del pasado 27 de marzo, y sobre los cuales no tenemos noticia. En fin, toda una panoplia de buenas intenciones que comenzaron a gotear como surgiendo de la nada, mientras los líderes políticos grecochipriotas, comenzando por el presidente Papadopoulos, juraban y perjuraban que Bruselas no les había presionado para que las pusieran en práctica. Pero en torno al retorcido proceso de negociaciones entre la UE, Chipre y Turquía, juegan mil y una consideraciones, dando lugar, cada una de ellas a otros tantos rumores. Por ejemplo, el que relaciona la repentina buena voluntad grecochipriota con la instalación en la isla de un moderno y potente sistema de control aéreo que gestionaría el tráfico en todo el Mediterráneo oriental. Y para ello, hay que estar en buenas relaciones con todos los países ribereños y superar, por supuesto, el bloqueo de los puertos y aeropuertos turcos a las naves grecochipriotas.

Pero parece que por el camino, algo se rompió. Apenas sabemos qué fue, y también por aquí se cuelan las hipótesis. Por ejemplo, el 16 de marzo, el Parlamento de Nicosia debatió la introducción del euro para el 1º de enero de 2008. La discusión duró tres horas: fue intensa. Al final, se aprobó por 36 votos a favor y 15 en contra. Pero en la calle las cosas no estaban tan claras. Una encuesta publicada a final de mes, reveló que el 51% de los grecochipriotas está en contra del euro, porque la medida incrementaría el desempleo y la inflación. Lo alarmante de la cifra era que revelaba un aumento de 10 puntos en la oposición ciudadana con respecto a 2005. Mientras tanto, y esto podría dar una pista sobre el mar de fondo en torno a la situación en la isla, la República Turca del Norte de Chipre seguiría con su lira turca. Por supuesto, la decisión de aprobar la legislación requerida para adoptar el euro se llevó a cabo sin el concurso de los 24 escaños del Parlamento chipriota destinados a la minoría turca, desiertos desde hace más de cuarenta años (no desde la crisis de 1974, sino la de 1963, anterior a la intervención turca).


Una casa abandonada y destruida por los combates de 1974, está integrada como sección del muro que separa Nicosia y se denomina "Línea Verde", en alusión a los hierbajos que han ido creciendo desde entonces en la tierra de nadie. Fotografía del blog de Michael J. Totten, noviembre 2005







No es fácil encontrar datos sobre el debate ciudadano en torno a esta cuestión. ¿Suponen muchos grecochipriotas que la introducción del euro menoscabará su economía dándole ventaja a los turcos?¿Están los turcochipriotas menos decididos a la reunificación ahora que parece inevitable la introducción del euro en el resto de la isla?¿Ya con el euro circulando por Chipre, será condición sine qua non la purga de cualquier infraestructura financiera e institucional turca continental de la RTNC, antes de la reunificación dentro de la UE?

Lo cierto es que a partir del debate sobre el euro, las cosas parecieron torcerse en Chipre. El 23 de marzo, el rotativo turco “Cumhuriyet” denunció que Grecia había enviado a Chipre “un millar de mercenarios”, a pesar de que presionaba a Turquía para que retirara sus tropas del norte de la isla. Dentro de este contexto, la misma fuente revelaba que Grecia estaba intentando incrementar sus tropas en la República de Chipre, que actualmente asciende a 6.000 soldados. Según cifras facilitadas a Europa Press por la Fuerza de la ONU para el mantenimiento de la paz en Chipre, los efectivos de la parte grecochipriota suman 20.000 efectivos. La fuente no revela si los 6.000 soldados griegos se cuentan en la cifra total o en realidad estamos hablando de 26.000 soldados (griegos más grecochipriotas). Frete a ellos, la parte turcochipriota cuenta con 35.000 efectivos (recientemente, la inflación informativa los ha hecho aumentar hasta 43.000 y sigue en alza). Por otra parte, casi nunca se comenta en la prensa occidental o griega la composición y cualificación de tales efectivos, qué proporción de los efectivos griegos o turcos continentales son simples soldados de a pie o técnicos, pilotos de combate, especialistas, instructores y militares de alta graduación.

En efecto, el debate en torno a las tropas turcas en la RTNC está en el centro de de la discusión global sobre cómo debería realizarse la reunificación, bajo qué condiciones los grecochipriotas deberían dejar de bloquear las iniciativas de Bruselas hacia la RTNC o cuándo y cómo aplicaría el gobierno turco el denominado “protocolo de Ankara” que amplía el acuerdo aduanero a todos los países de la Unión Europea, incluido Chipre. Los grecochipriotas plantean la cuestión de las tropas turcas en la RTNC siempre que pueden. El pasado 15 de marzo, la ministra Kozakou-Marcoullis declaraba, por ejemplo: “El señor (Mehmet Alí) Talat --presidente de la autoproclamada República Turca del Norte de Chipre, RTNC-- está maniatado (…) La mayoría de las decisiones se toman en Ankara. La llave está, por tanto, en Ankara y, especialmente, en manos del Ejército turco” (información recogida por el enviado especial de EUROPA PRESS, Ildefonso González).

Cartel que indica Zona Prohibida. Lado turco del barrio turístico de Varoşa, Famagusta. Fotografía procednete del blog de Michael J. Totten



La prensa turca ha publicado numerosas crónicas y comentarios a la situación en Chipre. Pero en ellas prima la especulación sobre la información concreta. En todo caso, sobresale la idea de que esta vez las cosas no van mal, pero todo el proceso de negociación sobre Chipre está en stand by, pendiente del resultado de las elecciones presidenciales y parlamentarias en Turquía. Esta es una cuestión ciertamente delicada, que lleva a que el gobierno turco haya suspendido casi cualquier iniciativa pública en relación a Chipre, y que incluso ha endurecido la retórica de los dirigentes turco, comenzando por el mismo Erdoğan. Cualquier concesión cara a la UE y, sobre todo, a los grecochipriotas, supondría dar munición a la oposición e incluso generar peligrosas disensiones internas en el AKP.

Desde este punto de vista, la iniciativa de Tassos Papadopoulos tendente a abrir nuevos pasos en la Línea Verde e impulsar otras medidas de acercamiento “suaves” puede entenderse mejor como una forma de hacer palanca sobre los turcochipriotas cuando estos, precisamente ahora, no pueden jugar a responder en términos igualmente amigables. Además, es una forma de recuperar imagen frente a Bruselas y la comunidad internacional sin arriesgar nada: la dialéctica buenista puede ser inatacable y rendir buenos réditos si se sabe aplicar en el momento justo. Y en este caso, los grecochipriotas saben que hostigar con buenas palabras es mucho mejor que provocar la suspensión de las negociaciones con Turquía.

Porque, no nos engañemos, todo este asunto de la oposición al acceso de Turquía a la UE tiene mucho de teatro: a casi ningún socio comunitario le conviene que ese país termine quedándose fuera; y Chipre es uno de los que más saldrían perdiendo. Turquía dentro, sí; pero “a la carta”, como chipriotas, franceses o alemanes quieren que entre y no de otra forma. Sinn embargo, como argumenta de forma bastante lógica Ayhan Simsek en “The New Anatolian" el pasado 14 de marzo, Erdoğan está en una posición de fuerza porque tanto si sabe aprovechar a su favor el descontento popular turco hacia la UE desafiando lo que desde Ankara se plantea como medidas injustas hacia Turquía, saldrá todavía más fortalecido en los comicios que si juega el papel de líder angustiado por la falta de apoyo europeo. El colofón es sencillo de entender: si esa postura le da resultado y gana por mayor margen todavía que en 2002, Erdoğan podría caer en la tentación de imponerse más duramente en la mesa de negociaciones comunitaria. Y si es otro el partido que lo descabalga aprovechando la fuerza del nacionalismo, adoptará la misma actitud.

















Los impresionantes bloques de hoteles abandonados en la playa de Varoşa, Famagusta. Fotografía procedente del blog de Michael J. Totten

Sin embargo, no cabe duda de que Kozakou-Marcoullis tiene razón en subrayar el importante papel que juega el Ejército turco en torno a las negociaciones que afectan a Chipre. Parece cierto y resulta lógico suponer que una parte importante de los militares turcos están a favor del acceso de su país a la UE. Pero también está visto y comprobado que poseen sus propias ideas (e incluso iniciativas) en política exterior. También es cierto que no se puede considerar a los oficiales turcos como un grupo de espadones de república bananera siempre dispuestos a dar un golpe bajo cualquier excusa. La cultura política de los militares en ese país merece un post (o varios) porque en Turquía se están produciendo cambios muy importantes que también les alcanzan a ellos. En tal sentido, existen indicios de que algo se está moviendo dentro del Ejército turco. El asunto va más allá de las reformas que impuso o trata de continuar aplicando el ejecutivo, o las leyes que pueda aprobar el parlamento para controlar las fuerzas de defensa y seguridad al poder civil. Es que a estas alturas la misma oficialidad parece inmersa en un debate interno muy discreto, muy sordo, pero intenso.

Y como muestra, un botón: El pasado 2 de marzo, Andrés Mourenza dió un toque de atención
desde su blog sobre las recientes declaraciones del general Kenan Evren sobre algunos de los planes políticos que habían barajado los militares turcos tras el decisivo golpe de estado de septiembre de 1980. Evren, que tuvo un papel de máxima importancia en esa operación y posteriormente se convirtió en presidente de la república entre 1980 y 1989, desveló que los militares implicados en el golpe habían discutido la posibilidad de convertir a Turquía en un estado federal-autonómico dividido en ocho entidades: Ankara, Istanbul, Izmir, Adana, Erzurum, Diyarbakir, Eskisehir and Trabzon.

La anécdota revela que los planteamientos políticos de los militares turcos a lo largo del siglo XX, erróneos o no, llegaron a poseer bastante más calado que, por ejemplo, los ideados por los coroneles griegos o incluso la mayoría de la cúpula golpista militar española. No deja de ser significativo que el 23-F de 1981 estuviera directamente inspirado en el golpe turco de 1980. Cuestra crrer, sin embargo, que los españoles llegaran a sopesar la posibilidad de ahondar en el estado de las autonomías o incluso plantear la federalización de España. De la misma forma, los golpistas turcos de 1960 impulsaron la redacción de la Constitución de 1961, la más progresista que ha tenido Turquía hasta la fecha. Pero poco antes de la aprobación en referéndum de la nueva ley, los militares colgaron al depuesto primer ministro Adnam Menderes. Y algunos años más tarde, el golpe de 1980 dio pie a la abolición de la Constitución de 1961, siendo sustituida por la actual, de 1982, mucho más restrictiva.



La "Línea Verde" que separa Nicosia no es tan evidente como el Muro de Berlín, pero es real. Minarete de una mezquieta y banderas turca y de la RTNC desde el sector griego. Foto procedente del blog de Michael J. Totten


En cualquier caso, ¿qué buscaba Kenan Evren, ya en sus 88 años de edad, sacando a relucir el viejo proyecto federal-autonómico para Turquía? Posiblemente, lavar la cara de la institución militar, que está recibiendo fuertes ataques desde Europa desde que comenzó el proceso de negociación para el acceso de Turquía a la UE. Y más todavía desde que la cuestión chipriota se ha convertido en un escollo que ha terminado por ralentizar e incluso amenazar la continuación de las negociaciones. Así, el pasado mes de marzo, Evren regresó del pasado y comenzó a hablar en un
tono inesperadamente moderno; tanto que incluso resultaba provocativo. “Es difícil de creer que Ankara pueda controlar [eficazmente] todas las 81 provincias” –explicó. Por ello, Turquía deberá dar el paso hacia la federalización tarde o temprano. Y el país deberá aceptar el sistema tarde o temprano, añadió.

Sus declaraciones generaron una violenta tormenta política en el país, porque enseguida generaron acusaciones de separatismo dirigidas contra el antiguo golpista. Pocos días después, Evren remataba la faena aconsejando que el Partido de la Sociedad Democrática (DTP) abiertamente pro-kurdo, debería acceder al Parlamento en las próximas elecciones de noviembre, por el bien de Turquía a largo plazo. Echó un jarro de agua fría sobre las viejas aspiraciones ultras de anexionarse el Kurdistán iraquí, zona que además es rica en petróleo y actualmente cuenta con una amplia autonomía en el Irak casi desmembrado. Por si faltaba algo, Massoud Barzani (líder del Partido Democrático del Kurdistán y presidente de gobierno autónomo del Kurdistán iraquí) declaró casi al mismo tiempo que Turquía debería acostumbrarse a convivir con el vecino Kurdistán.

El polémico mapa de la Turquía federal sugerida por Evren y publicado en "The News Anatolian", marzo de 2007




En consecuencia, Evren fue tomado por chiflado –cosas de la edad-, agente contumaz de los intereses norteamericanos y, por supuesto, traidor a la patria por parte de los sectores ultras. Los fiscales a su servicio, por supuesto, estudian la posibilidad de procesarlo. Pero en todo caso, el extraordinario incidente podría forma parte de las galaxia de presiones, maniobras, dimes y diretes que giran en torno a la negociación bajo cuerda que se está llevando a cabo en estos momentos con relación a Chipre, máxime si tenemos en cuenta que el pasado 29 de marzo se reactivó el proceso de adhesión de Turquía con a la apertura de un nuevo capítulo de negociación, el número 20, “Empresa y Política industrial”. Se suele decir que “No news, good news”. En el caso del tortuoso juego que se está desarrollando en torno a las relaciones entre la Unión Europea, Turquía y Chipre, lo único que se puede decir es: "No news… no news”.

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miércoles, enero 17, 2007

NOTA: Mails cruzados sobre Pamuk

Yasar Kemal en su edad madura. Fotografía sin datar procedente de su blog









From: Andrés Mourenza Urbina
To: Wednesday, January, 16, 2007 15:04:30 +0100
Subject: Otro ex alumno, acerca de Pamuk

Hola profesor,


¿Qué tal va todo? Espero que bien. Por Estambul, todo sigue por estilo y por Turquía las elecciones y la posibilidad de que Erdogan sea presidente, ocupan prácticamente toda la información (hasta tal punto que el CHP de Baykal está ya pensando en bloquear la elección con su ausencia para que no haya quorum [en vez de seguir a ese ala más cabal que propone prepararse bien para las elecciones haciendo una alianza de todo el centroizquierda]).


(...)

Simplemente quería señalarle algunas aclaraciones acerca del post sobre Pamuk:
-Estoy de acuerdo en todo lo referente a esa relación de amor entre "El País" y Pamuk. Dicen que el amor ciega y es verdad: hace falta ser tonto o no haberse leído Estambul para que Juan Cueto llegue a decir en su entrevista de fin de año con Pamuk que éste "ha tenido una infancia difícil". Hombre, aparte de las discusiones paternas y de las peleillas con su hermano, ¿tuvo que arrastrar cárbón o vender pañuelos en la calle? El 90 por ciento de los niños de Estambul cambiaría su infancia por la del Nobel.

-El ínclito Juan Cueto sigue (a pesar de todo su entrevista es mucho mejor que la de Rosa Montero, al menos le pregunta sobre literatura) con la "persecución" que ha sufrido Pamuk. Recientemente el señor Pamuk dirigió un número del periódico "Radika"l, fue periodista por un día. Y además de aprovechar para dar leña a sus adversarios, recogió los casos de dos grandes escritores turcos (mucho más que él) que anteriormente fueron perseguidos en Turquía: Nazim Hikmet y Yasar Kemal. Supongo que para intentar compararse. Lo cual es absolutamente exagerado.

Nazim Hikmet se pasó un tercio de su vida entre cárcel y cárcel. Sin que ningún país occidental moviera un dedo para su defensa. Finalmente la unión de varios escritores internacionales (Neruda entre ellos) consiguió presionar para que se le liberase a los 50 años. Se tuvo que refugiar en la Unión Soviética, donde terminó sus días. Yasar Kemal, que también ha tenido el placer de visitar la cárcel, era el eterno aspirante al Nobel por parte de Turquía. En cambio parece que se le ha adelantado para siempre el señor Pamuk, porque dudo que otorguen dos premios seguidos a Turquía y al pobre Kemal no le queda mucho. Pero también debe ser más fácil conceder un Nobel a un apadrinado por Occidente que a esos otros dos, que se declaran comunistas.


Nazim Hikmet, Autorretrato





-De todas formas tengo que puntualizar algo de su artículo: Pamuk sí que es leído en Turquía, o al menos en Estambul. Entre las listas de ventas en turco Estambul, Nieve y El libro negro se encuentran entre los diez más vendidos. Y entre los libros más "fotocopiados", ya sabe, esos puestos de venta informales, el año pasado destacaba Estambul (y aún más Baba ve piç, de Elif Safak). Entre la gente que lee -aquí existe el mismo problema que en España- hay opiniones de todos los gustos. Yo conozco desde los que dicen que es un escritor mediocre (los menos) a los que les encanta (sobre todo hasta que escribió Nieve).

Pero con todo esto, la gente lo tiene como un tipo "rarito". Y esa es la fama que tiene: una persona introspectiva, que nunca salía de su refugio en Nisantasi, que ha tenido poco éxito en sus relaciones personales e incluso, como su alter ego de Nieve, un tanto "pajillero" (la expresión es de un amigo, liberal él y seguidor de Pamuk)


(…)


Un saludo desde Estambul,

Andrés Mourenza





Eli Safak. Fotografía procedente del blog de Pere Julià, "Crónicas otomanas"





From: Francisco Veiga Rodriguez
Subject: RE: Otro ex alumno, acerca de Pamuk
Date: Tue, 16 Jan 2007 15:44:26 +0000


Hola Andrés,

(…)

Gracias por tus puntualizaciones. La crítica a la que te refieres es culpa de mi apresurada redacción, porque me refiero a que es poco leído aquí, en España, no en Turquía [ya corregido en el texto]. Como bien dices, posiblemente Cueto no se leyó Estambul... ni ninguno de los que lo entrevistaron o reseñan. Pero se muy bien que, lógicamente [Pamuk] tiene su público en Turquía y que además éste es exigente, como creo que se deduce de lo que decía mi profesora, eso de que escribía para turistas. Lo afirmaba porque originariamente los turcos consideraban que Pamuk era "muy turco", muy suyo. De ahí, supongo, el berrinche de los últimos tiempos y el que muchos lo vean como un renegado.

No creo que Pamuk sea mal escritor (en absoluto), pero me parece que es víctima de su incontinencia. Desde pequeñito escribe y escribe durante horas y horas, (describiendo, más que analizando) y el resultado son esas novelas-río de la primera época, con mucha filfa detallista pero un pesado ritmo narrativo (o argumentos originales pero malogrados o mal planteados). Decididamente, Borges lo hacía mejor tanto en el plano formal como en el argumental.

También me da la sensación de que Pamuk está en plena evolución de estilo, y que el Nobel lo va a malograr, más que ayudarle a mejorar. Puede que ahora escriba "para estar a la altura" del premio y eso no es bueno, porque le restará libertad creativa, lo anclará en una evolución prefijada... En fin, ya veremos.

(…)

A lo mejor meto en el post de Pamuk tus puntualizaciones. ¿Te importa?

Hasta pronto,

FV

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domingo, diciembre 10, 2006

Unión Europea: Turquía o barbarie


La revista "Newsweek" corres- pondiente a esta misma semana en curso (11 de diciembre de 2006) dedica su negra portada a una embarazosa pre- gunta, en grandes titulares: “Who Lost Turkey?”. La pieza principal que acom- paña a tal interrogante está firmada por Owen Matthews y señala: “Europe Has Botched Its Grand Strategy – And Will Pay the Price”. No cabe duda de que la situación ha devenido delicada. El autor insiste en que el descarrilamiento de las negociaciones con el candidato turco pueden hacer que se le caigan encima a Bruselas todos los vagones que componen la UE. No le falta razón: a estas alturas, el fracaso daña mucho más al club europeo que a Turquía: aquí puede cambiar el gobierno, la situación política incluso sería susceptible de experimentar cierta regresión. Pero en Bruselas, tras el fracaso en el intento de aprobar una Constitución común, seguido por la incapacidad de controlar a los "socios gamberros", la impotencia a la hora de ponerse de acuerdo sobre las negociaciones con Turquía señalan un punto y aparte en el desgobierno de la UE.

Y lo peor: todo ello está sucediendo porque los turcos llevan razón en la mayor parte de sus posturas. De entrada, porque tal como se dice en Ankara, Europa es en buena medida, rehén de los grecochipriotas. En la primavera de 2004, ellos sabotearon el Plan Annan de la ONU para la reunificación de la isla, y la UE no supo ni quiso hacer nada para enmendar la situación. Ha sido necesario que el primer ministro turco, Recep Tayyip Erdoğan ofreciera la apertura de un puerto y un aeropuerto turcos a las naves grecochipriotas, para que por fin la prensa europea se dignara explicar la esencia del conflicto en curso.

El 18 de noviembre pasado, el diario "El País" publicó y encuadró una carta al director formada por el periodista español Andrés Mourenza, residente en Estambul, que decía así: "El pasado lunes me sorprendió sobremanera no encontrar ni en la prensa ni en los medios españoles una sola referencia a una frase bastante importante pronunciada por el primer ministro turco, Recep Tayyip Erdoğan en la rueda de prensa que el día anterior había ofrecido junto al presidente del gobierno español. Las palabras de Erdoğan -retransmitidas en directo por las televisiones turcas- fueron: "KKTC´ye uygulanan izoslayonlar kalksın, biz limanları da açarız, havaalanlarını da acarız" [Que se levante el actual embargo de la República Turca de Chipre del Norte y nosotros abriremos los puertos y aeropuertos (al comercio con la República de Chipre)]. Esta frase fue tomada por toda la prensa turca como un cambio de actitud más favorable al plan finlandés que propone la apertura bajo supervisión internacional del puerto turcochipriota de Famagusta a cambio de la aceptación de transacciones comerciales turcas con Chipre. Sin embargo, en esa rueda de prensa, algo se debió perder en la traducción española, o quizás sea que interesa más repetir los esquemas habituales sobre el gobierno "islamista" de Turquía. Por cierto, ese mismo día, el presidente del Partido Popular Europeo, Hans-Gert Pöttering, participó en el congreso del partido de Erdogan, ya que su organización es miembro observador del grupo conservador europeo".



El Plan Annan para la reunificación de Chipre incluso había previsto una nueva bandera para la república, como la que se muestra aquí. Procedencia: Wikipedia



En efecto: la prensa occidental se dedicó a ningunear que tras el fracaso del plan Annan, el Consejo se había comprometido, en abril de 2004, a trabajar para poner fin a la separación de Chipre. Ello incluía la restauración del comercio directo entre las dos comunidades y una ayuda financiera a la República Turca del Norte de Chipre (en torno a los 240 millones de euros) que no se han llevado a cabo. Ahora, dado que el ofrecimiento de Erdoğan se vinculaba a la ejecución de las promesas hechas por Bruselas, la prensa y la diplomacia europeas se han visto obligadas a mencionar el asunto en sus columnas y declaraciones. Y es que, en fecto, la UE tiene que mojarse en el conflicto chipriota, ha de intervenir presionando a uno de sus miembros más díscolos y patrióticamente egoístas, en vez de ceder a la pusilanimidad, encogerse de hombros y pasarle la factura a Turquía para que pague de su bolsillo todos los vidrios, incluyendo aquellos que rompieron los demás. Sabe muy bien lo que dice el primer ministro belga Guy Verhofstadt cuando argumenta, a quien le quiera escuchar, que la Unión Europea debe apresurarse a desterrar la regla de la unanimidad en la toma de decisiones y adoptar la llamada "claúsula pasarela" que daría paso a la mayoría cualificada. Mientreas la regla de la unanimidad continúe en vigor, La UE se arriesga a seguir el camino de la decadencia que sufrió la República de los Nobles polaca en el siglo XVIII, es decir, terminará presa de los mezquinos intereses egoístas de los socios más pequeños y de la cínica política de sabotajes de los grandes.

Los grecochipriotas no desean la reunificación de la isla ni que Turquía acceda como miembro de pleno derecho en la UE. Trabajan consciente y activamente en esta doble dirección y hasta ahora han intentado disimularlo, pero la propuesta de Erdoğan, que consideraban imposible, aflojó los nervios del ministro de Asuntos Exteriores, el cual no dudó en amenazar colectivamente a la UE: "Nicosia volverá a la línea dura si alguien en la UE intenta usar esto para limitar las sanciones que deben ser impuestas a Turquía por no cumplir con sus obligaciones" -sentenció, dejando claras las intenciones de su gobierno. Ankara recuerda, y le sobra razón, que Chipre no ha respetado sus compromisos, ni siquiera con la UE; por ejemplo, aliviar el embargo de la zona turca de la isla o negociar un nuevo acuerdo de reunificación. Si prosperan las iniciativas del pequeño y agresivo grupo de socios turcófobos, habremos de concluir que la Unión Europea está gobernada por ellos, y básicamente por un tinglado de agentes interpuestos: Francia envía por delante a Chipre, como si fuera un pequeño mastín acosador, y Alemania lleva a cabo la misma jugada con Austria e incluso Francia. Pero lo peor es la creciente constatación de que Paris estaría dispuesta a destruir a la UE antes de perder las riendas de su poder en ella.















İsmet İnönü conversa con Churchill en una de las diversas conferencias que mantuvieron durante la Segunda Guerra Mundial. Se puede decir que el estadista turco contribuyó a forjar un estilo diplomático coriáceo pero eficaz para afrontar la negociación en momentos difíciles.


De otra parte, uno de los aspectos más alarmantes de la diplomacia comunitaria es la tendencia a subestimar a su homóloga turca. Como hace ochenta y tres años, durante la Conferencia de Lausanne. Por entonces, la delegación turca encabezada por İsmet Bajá (más tarde devendría İsmet İnönü) logró driblar a la diplomacia británica y francesa, por entonces en el apogeo de su potencia, tras haber puesto de rodillas a los alemanes, austriacos y húngaros, derrotados en la Gran Guerra. Aquello fue un prodigio de tenacidad, cautela y astucia que logró descolocar a un despectivo Lord Curzon y al soberbio Poincaré. Lausanne fue el bautizo internacional de la nueva Turquía republicana y kemalista, y eso marcó fuertemente el estilo de su diplomacia. Algo envarada e inflexible, es cierto, pero muy curtida por tenérselas que ver, en plena Guerra Fría y aún hoy, con vecinos tan complejos y duros como los rusos, iraníes y sirios; capaz de lograr que su país sea el único de mayoría musulmana que hasta hace poco mantenía relaciones con Israel; ducha en movimientos delicados y a media luz, capaz por ello de conseguir un imposible acercamiento entre Pakistán e Israel. La diplomacia turca se las ha tenido que ver con los mismos norteamericanos en momentos difíciles, como la crisis de los misiles en 1962 o la reciente invasión de Irak, en 2003. Logró que Turquía accediera a la OTAN, ya en 1952, y que siguiera allí después de tres golpes militares; mantuvo el país a flote tras el bloqueo internacional sufrido a consecuencia de la invasión del tercio norte de Chipre, en 1974. Y sobre todo, consiguió que el país fuera neutral durante la Segunda Guerra Mundial, a pesar de las presiones ejercidas por el Eje y los Aliados. El mismo İsmet İnönü de Lausanne, defendió la neutralidad turca entre 1939 y 1945 con los conocidos argumentos referidos a la falta de preparación militar, problemas logísticos y una pobre economía; y eso incluso durante la segunda conferencia de El Cairo, en diciembre de 1943, ante Churchill y Roosevelt en persona. Según una divertida anécdota relatada por el historiador Selim Deringil, al despedirse en el aeropuerto, İnönü abrazó a Churchill en un gesto de despedida y le estampó un beso en la mejilla. El premier, muy complacido se lo comentó al ministro Eden: “¿Ha visto? İsmet me besó”. Su réplica un tanto desabrida fue que esa parecía ser la única ganancia después de 14 horas de duro forcejeo diplomático sin más resultados.

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lunes, diciembre 04, 2006

Die Nervensäge Papst

Día 13 de noviembre: acudo a un debate sobre las negociaciones para el acceso de Turquía a la Unión Europea. Tiene lugar en el Centro de Estudios Europeos de la Universidad San Pablo, en Madrid. Como es natural, la discusión se centró en torno al invitado de honor, el profesor Bahri Yılmaz de la Sabancı de Estambul. Pero el denominado Grupo de Reflexión contaba con interesantes invitados: muchos diplomáticos, expertos del mundo empresarial, algunos profesore,s y todo ello presidido por Marcelino Oreja Aguirre, presidente del Instituto Universitario de Estudios Europeos y José María Beneyto, director del mismo centro.

A primera vista, era de esperar un debate más bien caldeado, dado que un porcentaje de los asistentes se inscribían políticamente en el campo de una derecha conservadora y católica que, en teoría, no ve con buenos ojos la entrada de Turquía en la UE, lo que dejaría definitivamente fuera de juego la definición de Europa como un continente cristiano. Además, estaba presente la señora Rea Yordalis, Embajadora de Chipre, y había sido invitado el Primer Consejero de la legación francesa. Y sin embargo, como estábamos entre técnicos y expertos, el ambiente fue cordial y con un considerable respecto hacia la postura turca, defendida por el invitado de honor.


3 de octubre, 2006: comienza a alimentarse la histeria en la prensa occidental: según se dice, los secuestradores de un avión de línea turco "protestaban contra la visita del Papa a Turquía". La realidad sería más prosaica. De hecho se trataba de un solo secuestrador que "buscaba asilo político en Italia"


Recordé ese tono agradable y eficaz cuando pocos días más tarde, los periódicos publicaron titulares que eran síntoma de histeria en caída libre: “Marcha islamista en Turquía contra la llegada del Papa” –proclamaba en grandes titulares “La Vanguardia” del 27 de noviembre. Quizás el rotativo buscaba hacer un paralelismo implícito con la “Marcha Verde” de los marroquíes en 1975, pero en absoluto quedaba claro el significado de la frase. Había que ir a la página 6 para que, desde Estambul, Ricardo Ginés aclarase que “los islamistas reúnen a 20.000 personas, muy por debajo de lo esperado. La cifra es irrisoria si se compara con la que vaticinaban los medios islamistas turcos, que anticipaban hasta un millón de participantes”. En realidad, parece que el Partido de la Felicidad (Saadet) de Erbakan fue el único que intentó sacar provecho de todo ese ruido.


Manifestaciones en los días previos a la visita del Papa. La importancia numérica de estos actos, que demostraron una vez más la disciplina imperante en el Partido de la Felicidad, no se correspondieron en modo alguno con el nivel de incomodidad que generó entre los turcos la visita del Pontífice.


El Papa llegó en plena periodo electoral, y de una manera u otra, en mayor o menor grado, incomodó a todos. A los musulmanes practicantes e islamistas, dado que no entienden –y llevan buena parte de razón- por qué han de sentir algo especial por el líder religioso de una fe que no es la suya. Eso sin contar con todos aquellos que se sienten heridos por las declaraciones del Papa en Ratisbona y antes, en 2004, en contra de la entrada de Turquía en la Unión Europea. Y los turcos del sector laico, que continua siendo muy importante e incluso mayoritario en la sociedad de ese país, porque la visita de Benedicto pone en evidencia ante el resto de Europa, y además de forma reiterada, machacona, que Turquía es musulmana. Y “sólo” por ello, se supone que el viaje conllevaba un alto grado de riesgo, como remacharon una y otra vez los periodistas de la derecha europea. Esa actitud, como de adentrarse resignada y valientemente en tierra de martirio, resultaba ofensiva tanto para los musulmanes turcos, como para los laicos, a los que repugna esa falsa imagen de su país como peligroso nido de fundamentalistas, dispuestos a comerse crudo al Papa.

En realidad, junto con las provocaciones por pasiva, se han sucedido, por parte de Benedicto, una serie de gestos desafortunados. La respuesta, notablemente desábrida del Papa al ministro de Asuntos Exteriores Gül cuando éste le convidó a una cena privada (“El Pontífice no participa en actos mundanos”) conllevaba una penosa contradicción. Sólo el pasado domingo se informó oficialmente sobre el objetivo real del viaje –lo cual contiene también su dosis de altanería- que era de carácter pastoral y por tanto, religioso. Paradójicamente, la prensa turca –por ejemplo, el diario moderado islamista “Zaman”- informaron antes y más precisamente del asunto que la occidental. Se trataba de organizar una reunión con el patriarca greco ortodoxo Bartolomeo el día de la festividad de San Andrés, con la asistencia al servicio religioso de miembros de la muy exigüa comunidad católica de Turquía (30.000 almas). Una reunión que quizá pretendía evocar pálidamente el concilio de 1439, cuando el Papa Eugenio IV logró reunir en Florencia y Ferrara a delegados de las iglesias de Egipto, Siria, Georgia y Rusia para superar el Gran Cisma de 1054.


El Papa Benedicto XVI saluda al patriarca Bartolomeo I. Las intenciones del viaje papal, tal como fueron justificadas desde el Vaticano, eran puramente pastorales


Esta escenificación tan forzada, junto con el contenido del polémico discurso de Ratisbona, dan idea de que este Papa parede obsesionado con Bizancio. Hasta hace poco, daba la sensación de que, frente a Juan Pablo II, su objetivo era el de recristianizar Europa. Ahora quizás añade el de reunificar de alguna forma el cristianismo, especialmente a las iglesias de Oriente, con el catolicismo, frente a lo que podría antojársele el avance del islam. Pero en todo caso, y a la vista del objetivo pastoral de Benedicto, ¿por qué los líderes políticos turcos tenían que dedicar largas horas de su tiempo a reunirse con Benedicto? Porque lo cierto es que apoyar públicamente la candidatura turca a la UE es una declaración francamente política.

En realidad, ni siquiera ahora que el viaje del Pontífice terminó, ha quedado muy claro cuál era el objeto real del mismo. En su editorial del 2 de diciembre, “El País” aventuraba que el Papa desea crear un frente común contra el laicismo, en el cual el islam puede ser un valioso aliado. Esa debe ser, según la interpretación del rotativo español, la verdadera frontera de la Europa unida. Algo tenían que escribir, claro. Pero no me digan que todo esto no tiene aspecto de ser un tremendo lío, incluso en la mitrada cabeza teológica del germánico Pontífice. Similar al descomunal parálisis del tráfico que generó en Estambul la masiva operación policial que tuvo como objetivo aislar barrios enteros y cortar las principales arterias del centro de la capital. “Resultaba impresionante ver a filas de centenares de personas caminando en silencio hasta diez kilómetros para tomar un medio de transporte hasta sus hogares” –relataba el pasado 30 de noviembre Andrés Mourenza, joven periodista
cuyo blog se ha convertido en referencia obligada para entender la actualidad turca.



El Papa abandona Turquía. Sólo él parece saber si realmente cumplió con los objetivos que se había autoasignado en su viaje, o si estos fueron cambiando sobre la marcha,


Se suele decir que bien está lo que bien acaba. Al final, por ejemplo, el “Corriere de la Sera”, en su edición del 1º de diciembre reproducía en fotografía las primeras planas de la prensa turca. “Vatan”: "Sorpresa del Papa… gestos recíprocos”; “Sabah”: "Peregrinaje sin cruz”; “Milliyet”: “Llamada del Papa al diálogo”; “Bugün”: gran foto del Papa con la bandera turca; “Hürriyet”: “Türkleri seviyorum”: “Amo a la turcos” – Cita de Juan XXIII. Todo ha quedado teñido con ese desdibujado tono, tan característico de la diplomacia vaticana. Los consumidores más piadosos de prensa pudieron llegar a temer que el Papa realmente saltara en pedazos o resultara devorado por las hordas musulmanas. Otros, más escépticos, quizá opinaron que al fin y al cabo, no es cosa del Sumo Pontífice embarcarse en viajes de arriesgado alto voltaje o mezclarse en asuntos políticos, como esas declaraciones a favor de la entrada de Turquía en la Unión Europea. Pero en fin, no le vendrá mal a Ankara en pequeño balón de oxígeno en estos días en los que el doble lenguaje histérico de la prensa occidental ya discurre por las costas de Chipre. En todo caso, los hostigamientos políticos dirigidos contra el candidato turco están siendo desactivados, desinflados, uno tras otro. Algunos lo han hecho por sí solos. Si seguimos así, valga la paradoja, podría resultar que al final Turquía acabara accediendo al club europeo más en virtud de argumentos políticos que técnicos y económicos. Eso es lo que pasó con Polonia, los bálticos y lo grecochipriotas, y así le luce el pelo a Bruselas.

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