viernes, diciembre 04, 2009

"Los ejércitos masivos del pasado" ["Massed Armies of the Past"]




















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Es el momento de recordar esta triunfalista portada de "Newsweek", publicada el 10 de diciembre de 2001, un aniversario casi exacto en relación al muy reciente discurso del presidente Obama anunciando la nueva estrategia para Afganistán. Si ésta prospera, en poco tiempo las fuerzas de los EEUU y la OTAN podrían llegar a los 141.000 soldados, superando el volúmen de la presencia soviética en Afganistán durante la guerra que Moscú mantuvo en ese país, entre 1979 y 1989. Welcome to "Massed Armies of the Past".

Qué lejos queda aquella campaña contra los talibanes, que fue presentada como el inicio de una era de alta tecnología militar "posmoderna". El precedente había sido la ofensiva aérea de la OTAN contra Serbia, en la primavera de 1999. Aquella guerra se había ganado estrictamente desde el aire: era el triunfo absoluto de Douhet y su doctrina sobre el poder aéreo. Afganistán fue el bautismo de la nueva "guerra asimétrica": bombardeos de precisión apoyando a fuerzas especiales dotadas de alta movilidad y equipos futuristas.

Una vez más, como pareció quedar demostrado en Kosovo, el apoyo de una fuerza aérea moderna con capacidad de ataque masiva, bastó para dar la victoria a unas guerrillas mal armadas y desorganizadas, como paso previo al control de un país remoto y atrasado. Pero lo que entonces fue una exótica aventura está acabando como las Guerras Afganas libradas por los ingleses en 1839-1842 y 1868-1870, o como la invasión soviética de 1979-1989: con impotentes ejércitos masivos expulsados del país por las guerrillas más desorganizadas del mundo.




It´s time to remember this triumphalistic cover of "Newsweek", published on 10 December 2001, an almost exact anniversary, related to very a recent speech of President Obama announcing the new strategy for Afghanistan. If this goes ahead, at medium term the U.S. and NATO forces threre could reach the 141,000 soldiers, so exceeding the volume of the Soviet presence in Afghanistan during the war that Moscow fought in that country, between 1979 and 1989. Welcome to "Massed Armies of the Past".


How far away is the military campaign against the Taliban, which was presented as the beginning of an era of "postmodern" military high tech...! The precedent had been NATO air offensive against Serbia during the 1999 spring. That war was strictly won from the air: it was the absolute triumph of Douhet and his doctrine on air power. Afghanistan was the baptism of the new "asymmetric warfare": precision bombing, high mobility special forces, and futuristic equipment.

Again, as seemed to be demonstrated in Kosovo, disorganized and poorly equiped guerrillas could achieve victory thanks to air support from a modern force capable of massive but precise strikes, as a previous step to control a remote and backward country. Then, the campaign was experienced as an exotic adventure, but now seems to be ending as those Afghan Wars fought by the British in 1839-1842 and 1868-1870, or the Soviet invasion of 1979-1989: with "massed armies of the past" defeated and driven out of the country by world´s more disorganized guerrilla.

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lunes, noviembre 23, 2009

Las campañas del loro [Parrot campaigns]





















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Former U.S. President Bill Clinton speaks in front of his statue in the capital Pristina, November 1, 2009. Clinton is in Kosovo where he unveiled the statue on Clinton’s Boulevard. Reuters

El pasado 18 de octubre, Juan Goytisolo afirmó en “El País” que durante las guerras de la ex Yugoslavia (1991-2001) Mitterrand apoyó a Milosevic porque “sólo una Serbia fuerte, podría frenar el previsible expansionismo alemán tras la reunificación de 1990”. Pocos días más tarde, el 9 de noviembre, José Ignacio Torreblanca repitió en el mismo medio la misma afirmación lapidaria.

Hay muchos datos, bien conocidos, que prueban la impostura de tal afirmación. Pero baste recordar que ningún miembro de la Comunidad Europea defendió la unidad del Estado yugoslavo en el verano de 1991, mientras que el gobierno alemán reconoció unilateralmente la independencia de Croacia y Eslovenia en diciembre, y con ello hundió el Plan Carrington, elaborado para facilitar la pacífica desintegración de Yugoslavia. Justamente por eso, Alemania contribuyó decisivamente al comienzo de la Guerra de Bosnia. Genscher nunca explicó claramente por qué se dio ese paso, que puso en peligro la unidad europea. La verdad es que, a veces, los alemanes hacen cosas bastante raras, pero no parece que Goytisolo ni Torreblanca tengan mucho interés en aclararlas.

Pasan unos días más, y empezamos a ver por dónde va la campaña. Sábado, 20 de noviembre: “El País” publica un
reportaje firmado por Luis Prados y una entrevista a Hashim Thaci. No es información, sino presión pura y dura para que el gobierno de Madrid reconozca la independencia de Kosovo. El autor no duda en incluir afirmaciones tan distorsionadas como la de Bajran Rexhepi: "¿Por qué España está ejerciendo presión política en América Latina contra el reconocimiento de Kosovo?”.

Pero, ¿realmente alguien puede creer que España es capaz de ejercer alguna influencia sobre países como Brasil o Venezuela en ésta u tras muchas cuestiones?

Parece que sirve cualquier argumento, por patético que parezca. Por ejemplo, Lulzim Peci, director del Instituto Kosovar de Investigación Política y Desarrollo, asegura, “categórico”: "La relación de España con EE UU nunca será realmente cordial mientras España boicotee la estrategia estadounidense en los Balcanes".

Hace falta creer que los Balcanes, y Kosovo dentro de ellos, están en el centro del mundo para decir tales cosas. Pero lo extraño no es que los nuevos estadistas y funcionarios albaneses de la República de Kosovo utilicen argumentos tan demagógicos como inconsistentes. Lo llamativo es que el periódico “El País” persista en un discurso propio de la era Clinton/Aznar, o incluso Bush.

Y es que, concluyendo el año 2009, los intereses empresariales del grupo PRISA conjugados con las presiones de la vieja guardia del PSOE, encabezada por Felipe González, siguen empeñados en hacernos creer que el New World Order aún está vigente. Paciencia: en vísperas de la presidencia española de la EU, vamos a leer cosas mucho más descabelladas.



On 18 October, Juan Goytisolo wrote in "El País" that during the wars of former Yugoslavia (1991-2001) Mitterrand supported Milosevic because "only a strong Serbia, could curb the expected German expansionism after the reunification in 1990". A few days later, on November 9, José Ignacio Torreblanca in the same paper repeated the same lapidarian statement.

There are many well known facts, which prove the fraudulence of this claim. But suffice it to note that no member of the European Community advocated the unity of the Yugoslav state in the summer of 1991, while the German government unilaterally recognized Croatia's and Slovenia´s independence in December; and doing that, sank the Carrington Plan, developed to facilitate the peaceful breakup of Yugoslavia. Just because of this, Germany
contributed decisively to the start of the Bosnian War. Mr. Genscher never clearly explained why the German gouvernment gave that step, which endangered European unity. To tell the truth, sometimes the Germans do very odd things, but it seems that neither Goytisolo nor Torreblanca have interest in such clarifications.

A few days later, we started to see where the campaign goes. Saturday, November 20th, "El País” publishes
an article signed by journalist Luis Prados and an interview with Kosovo´s President Mr. Hashim Thaci. It was not information, but sheer and hard pressure so that the Madrid government to recognize Kosovo's independence.

The author does not hesitate in including distorted statements such as Bajran Rexhepi´s: "Why Spain is exerting political pressure in Latin America against recognition of Kosovo?"

But, can anyone really seriously believe that Spain can exert some influence over countries such as Brazil and Venezuela, in this or many other issues?

Any argument seems valid, even if pathetic. For instance: Lulzim Peci, Director of the Institute for Research and Development Policy of Kosovo, says, "categorical": "Spain's relationship with the U.S. will never be really friendly while Spain boycott U.S. strategy in the Balkans".

To say such things, you really need to believe that the Balkans, and Kosovo within them, are at the real center of the world. The strange thing is not that the new Albanian statesmen and officials from Kosovo Republic used arguments as demagogic as inconsistent. More striking is that the newspaper "El País" persist in a bizarre language with echoes from the the Clinton/Aznar or even Bush eras.

In conclusion: in Spain, ending the year 2009, the joint action of the business interests of the PRISA business group, conjugated with the pressures of the PSOE´s old guard, led by Felipe González, remains committed to make us believe that the New World Order is still valid. Be patient: on the eve of the Spanish presidency of the EU, we will read more outrageous things, like those.

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domingo, octubre 25, 2009

¿Una crisis de 1962 resuelta a la inversa?


















Batería de S-400 en estado de revista. Aparte de la eficiacia de los proyectiles en sí, los sistemas de radar y guiado descollan por su precisión

Aunque resulta cada vez más evidente que la calidad de "El País" deriva en proporción inversa a las subidas de precios del periódico, todavía se pueden leer buenos reportajes, como los de Ángeles Espinosa sobre la crisis en Asia Central; u opiniones razonables sobre los conflictos en esa zona, como las de Miguel Ángel Aguilar o Lluís Bassets; a ello se añaden las magistrales opiniones de "El Roto" hechas caricatura.

Otra cosa son las ocasionales piezas de Carlos Mendo, que parecen obedecer a esa extraña filosofía del periódico madrileño según la cual siempre ha de estar presente en sus páginas la pluma de algún reaccionario. Sin embargo, el problema de Mendo no es que el lector habitual sospeche que su presencia sería más adecuada en un periódico francamente de derechas; al fin y al cabo, sin llegar a los extremos de Hermann Tertsch en su incomprensible larga carrera en "El País", no está mal que podamos leer las opiniones de lo que a veces parece un partidario tardío de McCain. La cosa es que el veterano periodista y ex responsable de Internacional del rotativo de PRISA, parece suponer que los lectores somos un poco tontos.

Por ejemplo: es de esos que cada cierto tiempo opinan que "Occidente se juega mucho" aquí y allá. Hace unos pocos años, Occidente se jugaba mucho en Kosovo. Ahora la pasa lo mismo en Afganistán, lo cual induce a sospechar que Mendo es de los que confunden Occidente con la OTAN y los jaleos en los que se mete esa organización en los últimos años, para dejar fuera de juego a la ONU. En realidad, el hecho de que Mendo fuera en su día
un firme partidario de la intervención en Irak, alcara bastante sobre algunas de sus opiniones actuales.

Veamos los argumentos que utiliza. El 18 de septiembre de este mismo año escribía que la retirada de Afganistán
no es una opción:

"Las opiniones públicas suelen tener la memoria flaca cuando se trata de apoyar conflictos letales en países lejanos, que causan bajas propias, sobre todo cuando sus Gobiernos no explican con la suficiente claridad las razones de esos conflictos. Pero, los atentados de Kenia y Tanzania, Nueva York, Madrid, Londres y Bali, por citar sólo los más atroces, deberían constituir en sí mismos un recordatorio trágico del peligro que correrían nuestras ciudades si Al Qaeda volviera a contar con una base de operaciones permanente en Afganistán al amparo de un nuevo Gobierno talibán"





















Caricatura de El Roto publicada en "El País", 22 de septiembre, 2009

Carlos Mendo se refiere a las "memorias flacas" de aquellos que propugnan cualquier cosa que se aprezca a una retirada de Afganistán, pero el que anda mal de memoria es él, precisamente. Porque los atentados de Madrid, Londes y Bali tuvieron lugar cuando Afganistán ya había sido invadido, el gobierno talibán destruido y el estado mayor de Al Qaeda expulsado del remoto país centro asiático. Vuelvo a preguntarlo de manera más específica: ¿Evitó la presencia internacional (y española) en Afganistán, desde hacía ya casi tres años, el atentado del 11-M en Madrid, 2004?¿La respuesta a esa pregunta es todavbía más contundente en el caso de los aentados de Londres en 2005, teniendo en cuenta que Gran Bretaña ers y es un páis militarmente muy comprometido en Afganistán.

Ya ha pasado el tiempo de argumentos tan manidos, tautologías y mantras. Vayamos a asuntos más actuales.

Hace pocos días, Carlos Mendo volvía a la carga con
otro párrafo memorable: "[Obama] Ha humillado a Europa del Este con la retirada con nocturnidad del escudo antimisiles en la República Checa y Polonia para que su secretaria de Estado, Hillary Clinton, escuchase el martes de su colega ruso, Sergei Lavrov, que las sanciones a Irán serían "contraproducentes".

En una sola, aunque larga frase, encontramos bien retratada la contradicción básica de todo ese asunto: Polonia y Chequia están muy enfadas porque Obama les ha retirado un escudo antimisiles que debía defenderles de un ataque procedente desde Irán. ¿Pero hay alguien que se crea esta bobada? Si Varsovia y Praga están encabronadas es porque sabían que el dichoso escudo iba dirigido contra los rusos; ergo, estos tenían razón en sentirse molestos. Y por si faltara algo, para Mendo los rusos tienen la clave de la tensión con Irán. O sea que muerto el perro, se acabó la rabia. Si pudiéramos doblegar a Rusia, se terminaría el problema de los iraníes.

Pues bien: vamos a darle la vuelta al tema. incoporamos a Turquía, reecuperamos una reciente historia de venta de misiles rusos, comparamos tablas cronológicas, y sale el análisis posteado acontinuación, publicado el día 6 de este mismo mes en "El Periódico".


"El Periódico", 6/10/2009

JUGADA DIPLOMÁTICA DE GRAN CALADO EN EL CÁUCASO Y ASIA CENTRAL



¿Una entente entre Rusia y Turquía?
• El abandono por Obama del escudo antimisiles podría ser una reedición de la crisis de Cuba de 1962 a la inversa



FRANCISCO Veiga*
Desde los años centrales del siglo XIX se desarrolló en Asia Central el denominado Gran Juego entre rusos y británicos, cuando sus mutuos impulsos imperialistas chocaron en torno a Afganistán. Menos de dos siglos más tarde, Afganistán y Asia Central siguen trayendo de cabeza a rusos y occidentales.

De nuevo, la lucha es muy enconada en la zona y se ha complicado por la concurrencia de protagonistas que a lo largo del siglo XIX no tenía la fuerza de nuestros días: potencias islamistas, como Irán o Arabia Saudí; potencias nucleares, como Pakistán o India; grandes superpotencias, como China.

En cualquier caso, no todo es guerra, también se producen audaces jugadas diplomáticas en toda esa zona, desde Turquía a los confines de Asia Central, pasando por el Cáucaso. Precisamente, estos días hemos asistido a una, y de gran calado, sin que la prensa occidental haya reaccionado ante lo sucedido.

El capítulo visible de la historia ha sido la reciente decisión del presidente de Estados Unidos, Barack Obama, de renunciar al escudo antimisiles a instalar en Polonia y la República Checa. Ese proyecto había sido impulsado por el presidente George Bush con la idea de proteger a Europa y los propios Estados Unidos de un presunto ataque balístico de los países del eje del mal, esto es, Irán y Corea del Norte. La idea recordaba mucho a la guerra de las galaxias impulsada en los años 80 por el también republicano presidente Ronald Reagan. Aquello había sido un bluff, hoy admitido por los historiadores. Y el escudo antimisiles de Europa oriental volvía a tener mucho de eso, dado que hubiera requerido enormes inversiones para poner a punto un dispositivo susceptible de ser burlado con relativa facilidad por el enemigo. De otra parte, el entusiasmo de los polacos y checos por el proyecto dejaba muy en evidencia que, de hecho, estaba más enfocado hacia Rusia que contra unos coreanos e iranís que a Varsovia o Praga dejaban indiferentes. Dicho de otra manera: el escudo antimisiles estaba más pensado para tensar las relaciones con Rusia y enfrentar a esa potencia con Europa, en una suerte de nueva guerra fría impulsada por la presidencia de Bush, que para un objetivo militar concreto y real.

Ahora, Obama ofrece un sistema alternativo de defensa ante la supuesta amenaza iraní basado en el una nueva generación de misiles antimisiles (ABM) a desplegar en el mar y en países cercanos a Irán. Entre ellos está Turquía.

Precisamente ahora, el Gobierno turco acaba de convocar una licitación para renovar su sistema de defensa antiaérea que los norteamericanos esperan ganar, de una vez por todas, con sus misiles Patriot de última generación.

Lo que no se cuenta es que ese concurso ya se planteó hace un par de años por estas fechas, en plena ofensiva diplomática de Bush, cuando arrancaba el proyecto del escudo de misiles en Europa oriental. Por entones, los rusos desbancaron a los competidores norteamericanos al ofrecer lo mejor de su arsenal: los misiles antiaéreos S-400 Tryumph, considerados por entonces los más eficaces del mundo.

La iniciativa tomó por sorpresa a los observadores occidentales y la misma plana mayor del Ejército turco acabó muy dividida ante la jugosa oferta rusa. Washington protestó recordando que, al ser Turquía un miembro de la OTAN, no debería utilizar sistemas de armas estratégicas rusas (olvidando el caso de Grecia, por cierto).

La maniobra rusa ante Turquía hablaba muy a las claras. Si los norteamericanos colocaban sistemas defensivos ante sus puertas, en países exaliados, ellos podrían hacer lo mismo con Turquía, país que hubiera sido la opción más lógica para detener una arremetida iraní.

Podemos imaginar las presiones que Washington ejerció por entonces sobre Turquía. Pero también parece evidente que ese país sacó beneficios de su actitud.

Posiblemente, la presencia de Obama en Estambul el pasado mes de abril, abogando por la candidatura turca a la UE, tuvo que ver con el deseo de conjurar las tentaciones rusas. Estas, mientras tanto, se habían materializado, de nuevo, en la venta de helicópteros de ataque MI-28 para combatir al PKK en Irak, en detrimento de los Cobra norteamericanos, cuya venta retrasaba Washington so pretexto de problemas legales debidos al traspaso de tecnología punta a los turcos.

En conjunto, en el periodo de pocos meses hemos asistido a un nuevo capítulo de lo que parece una entente ruso-turca, sobre la cual apenas informa la prensa occidental.

Ese acercamiento está provocando unas ondas subterráneas de gran alcance, que además traen recuerdos del pasado. En 1962, durante la crisis entre la Unión Soviética y Estados Unidos, Nikita Jruschov renunció a suspender el envío de misiles nucleares a Cuba a cambio de que los norteamericanos retiraran los suyos estacionados en Turquía. Si la oferta de los S-400 a Turquía influyó en la decisión de Obama con respecto al escudo antimisiles en la Europa oriental, ¿hemos vivido una reedición de ese acontecimiento, sólo que a la inversa?

*Profesor de Historia Contemporánea (UAB) y autor de El desequilibrio como orden (2009)

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sábado, febrero 14, 2009

Afganistán o la viga en el propio ojo



Febrero de 1989: las últimas tropas soviéticas abandonan Afganistán, todavía ondeando banderas rojas






Justamente hoy, 14 de febrero 2009, se cumplen veinte años clavados de la retirada final de las tropas sovieticas de Afganistán. Pero nuestros medios de comunicación ya no celebran ya tales hitos históricos, que la actualidad ha convertido en inoportunos; en la prensa, apenas hay alguna alusión a la efemérides, si es que se llega a mencionar. Responsables relevantes de los gobiernos occidentales y de la OTAN, analistas y periodistas afines a la maquinaria propagandística, se limitan a repetir como un mantra que "en Afganistán nos jugamos mucho". De la misma forma que no hace tantos años nos jugábamos también "mucho" en Bosnia o en Kosovo. El término clave es: "jugarse", verbo que denota escaso cálculo real, excesivo peso de las circunstancias azarosas y, en líneas generales, dudosa seriedad en los procedimientos, con la consiguiente mengua en la credibilidad.

Porque, precisamente, lo que está sobre la mesa es, una vez más, la credibilidad: de los líderes políticos, de los medios de comunicación, de instituciones enteras que viven de reformular en clave "políticamente correcta" (léase: "correctamente tergiversada") las meteduras de pata.

El sentido de la presencia occidental en Afganistán ha cambiado totalmente desde 2001, porque han pasado más de siete años y no se han cumplido los objetivos militares y políticos que llevaron a los Estados Unidos, primero, y la OTAN, después, a aquel remoto país. Militarmente, las fuerzas de la ISAF se enfrentan allí a una catástrofe militar, dando por sentado que la batalla política se ha perdido hace tiempo, al menos tal como se planteó inicialmente.


Por lo tanto, seguir haciendo estrategia de sillón desde las columnas de la prensa es un ejercicio que ya ni siquiera resulta justificable para el mero ejercicio del lucimiento personal de periodistas, políticos y analistas. La situación en Afganistán es realmente muy grave. De hecho, el pasado 11 de febrero, hace muy pocos días, se produjo el primer ataque en fuerza de los talibanes en el interior de Kabul; eso podría marcar el comienzo del fin para la iniciativa militar occidental en Afganistán.


Argumentar que "la meta realista (...) no es la victoria, sino la contención" es una trampa capciosa tan ingenua que suena a propaganda de guerra soviética de los años ochenta; o peor aún, a las "retiradas estratégicas" alemanas en los años postreros de la Segunda Guerra Mundial. Veamos cómo lo formulaba Daniel Korski hace pocos días en "Foreign Policy": "El triunfo de Occidente no se medirá tanto por cómo hayan cambiado las cosas como por cuánto hayan mejorado; y no dependerá tanto de la derrota de los yihadistas como de conseguir bloquear sus actividades en el país centroasiático".


Éste es un párrafo divertido, que hace de Korski un excelente ejemplo de spin doctor, es decir, un experto en tirar de la sinécdoque y el sofisma. Pero uno de los apartados en los que se percibe con mayor claridad el salto hacia la estratósfera de la irrealidad desde la moqueta y el sillón, es aquel en el que se argumenta que España no debe retirar sus tropas de Afganistán: "Grandes partes del sur del país, del este e incluso áreas cercanas a la capital, Kabul, se han vuelto peligrosas. Si Madrid abandonase el oeste –y la inseguridad aumentase por ello–, desencadenando un efecto cascada en Europa, las consecuencias para la misión de la OTAN podrían ser dramáticas".




Una expresiva portada del diario francés "Libération". Las encuestas en la práctica totalidad de los países participantes en la ISAF, exoresan con rotundidad el deseo mayoritario de retirarse. En noviembre de 2008, incluso el 68% de los británicos se mostraban partidarios de retirar sus tropas en el límite de un año. Lo mismo había opinado el 62% de los franceses y el 56% de los australianos dos meses antes.


A continuación, Daniel Korski pretende rematar su arenga con el consabido argumento buenista hasta lo lacrimógeno, y pretendidamente inatacable: "Abandonar Afganistán a merced de unos fortalecidos talibanes tampoco parece una decisión muy acorde con el empeño del Gobierno socialista español en la defensa de los derechos humanos. Merece la pena recordar cómo era el país hace siete años: un régimen violento y represivo que lapidaba a las mujeres o les arrojaba ácido a la cara, azotaba a los hombres por no rezar suficientes veces al día y prohibía a las chicas asistir a la escuela o al ginecólogo. No se podían volar cometas ni cantar, y se demolieron monumentos que habían resistido el paso de los ejércitos de Gengis Khan y Tamerlán. Afganistán era, con los talibanes, un país destrozado sin esperanzas de progreso. Y podría volver a serlo, si la OTAN se retira. Dejarlo y minar la firmeza y unidad de la coalición sería una extraña manera de promover los derechos humanos".


Rematando la traca argumental, Korski pretende apoyarse en una frase de José Ignacio Torreblanca: "Hay una delgada y porosa línea que se extiende desde las cámaras de seguridad de la estación de trenes de Atocha en Madrid a nuestras Fuerzas Armadas desplegadas en Afganistán”.


Si es así, Dios nos pille confesados; porque tal como están las cosas, el contingente español en Afganistán ni puede contribuir en la aplicación de los derechos humanos, ni es el bastión que nos pinta Korski, por la simple y sencilla razón de que no controla más que una exigua porción del territorio (posiblemente, no superior al 15%) que se le asignó en una de las provincias afganas en la que la presencia taliban es más poderosa.


El lector todavía puede contemplar en la red el monumental video reportaje realizado el pasado verano por el periodista David Beriain. Es conveniente advertir que el acceso a la página de ADN.es, donde se encuentra toda la colección, puede resultar azaroso, posiblemente por la deficiente organización del material presentado allí. Pero una vez conseguido, se advierte de que las breves piezas resultan muy adictivas y contienen una notable cantidad de información en bruto.


A efectos de subsanar en la medida de lo posible las dificutlades del acesso a la serie titulada: Perdiendo Afganistán, se ofrece ese enlace principal y otro alternativo, clicando aquí. Aunque todos son muy interesantes, se recomiendan los capítulos incluidos a continuación:


"Guerra de voluntades" ("Españoles: entre la reconstrucción y la guerra abierta con los talibanes")


"Badghis: territorio español, territorio talibán"

Las fuerzas españolas no combaten en Afganistán, si no es en defensa propia. No contribuyen en operaciones contrainsurgentes ofensivas, como otros contingentes nacionales, y sobreviven en un rincón de sus zonas asignadas gracias a un fragil equilibrio de silencios y, posiblemente, acuerdos bajo cuerda. Todo ello se justifica en base al argumento (hasta hace meses todavía válido) de que las fuerzas españolas están allí únicamente para ayudar en la reconstrucción de Afganistán. Pero ese comodín se volverá pronto ineficaz cuando el "amigo americano" exija más presencia de sus aliados en el país y, sobre todo, un nuevo planteamiento estratégico: los paises contribuyentes de la ISAF, entre ellos España, deberán aportar tropas en orden de combate, listas para participar en operaciones ofensivas, como es propio de cualquier guerra. Porque lo que hay en Afganistán es una guerra, y no otra cosa.

Las implicaciones de esa situación que parece imponerse inexorablemente, las sopesa el historiador Henry Kamen en un artículo publicado el pasado 3 de diciembre en "El Mundo", y que se adjunta a continuación. Aquel mismo día, Daniel Korski, junto con Paddy Ashdown, publicaron otra pieza de opinión sobre el mismo asunto y con el habitual tono argumental, que en esencia reproduce lo apuntado más arriba en este post. El hecho de que ambas piezas fueran publicadas simultáneamente, potencia el interés de lo escrito por Kamen.




Un soldado de la ISAF en Afganistán; a menudo se omite en los noticiarios la nacionalidad de las bajas, para evitar polémicas y recriminaciones. Aquello es una guerra abierta

"El Mundo", 03/12/2008

Mumbai: una oportunidad para España

Henry Kamen
[Los subrayados son obra del autor de este post, no de Kamen]

Hace muchos años, la última vez que visité la ciudad, todavía se llamaba Bombay, en la lengua hindi. Desde 1996 se llama Mumbai, que es el nombre en la lengua marathi, que hablan tres cuartos de la población. Mumbai se ha convertido hoy en un símbolo del horror provocado por el fanatismo religioso, mientras los cuerpos de hindúes, cristianos y judíos yacen esparcidos por una ciudad horrorizada. Lo probable es que los muy adiestrados terroristas, casi con certeza al servicio de Al Qaeda, procedan de Pakistán, Afganistán o de alguna zona de la región de Cachemira. Los expertos, sin duda, muy pronto nos darán su opinión. La tragedia no puede dejar de impactar a todos los países, incluida España.

Mumbai no se encuentra en un planeta lejano. Es un lugar con el que los hombres de negocios y políticos españoles tienen contacto diario. Como ha señalado el eurodiputado catalán Ignasi Guardans, los europeos -y por tanto, también los españoles- no pueden permanecer indiferentes ante lo ocurrido. Países como Canadá, que ha perdido ciudadanos durante los acontecimientos de la pasada semana, ya han anunciado que no permanecerán impasibles. Los ingleses, entre los que también hay varias víctimas mortales, han comunicado que enviarán más personal a Afganistán para apoyar la lucha contra el terrorismo. ¿Estará España dispuesta a apoyar a estos aliados y seguir su ejemplo?

Desafortunadamente, eso es improbable, porque el Gobierno ha borrado sistemáticamente su propia imagen internacional. A mediados de noviembre, una agencia de la Administración de Estados Unidos -el National Intelligence Council- publicó un informe de 100 páginas que trata de pronosticar el futuro que nos espera, y la contribución que varios países harán en él. Pues bien, el informe no menciona ni una sola vez a España. Hace referencia a Francia, Italia, Suecia y a casi todos los países de relevancia en el mundo moderno, pero no a España. Por esos mismos días, en Estados Unidos, José Luis Rodríguez Zapatero se mostraba orgulloso ante las cámaras de la prensa porque al fin, gracias a la generosidad del presidente de Francia, se le había permitido estrechar la mano del aún presidente George W. Bush. Fue posiblemente el momento más humillante de toda la historia moderna de España, que, una vez más, había perdido el tren. ¿Cuántos más trenes está dispuesto a perder el Gobierno de Zapatero?

La prensa internacional -no importa en qué idioma la lea uno-, se hace eco del fracaso del Ejecutivo español en la escena internacional. ¿Por qué el resto del mundo ya no se toma en serio a España? La única iniciativa política importante que ha tomado ha sido a favor de la notoria Alianza de Civilizaciones, que se basa en una estrecha alianza con Turquía (un país al que la Unión Europea sigue negando la afiliación) y una activa hostilidad hacia Israel. España ha desaparecido como jugador importante del escenario internacional. Zapatero es, con toda probabilidad, el líder más aislado de Europa. En vez de ser invitada a foros internacionales, España tiene que entrar por la puerta trasera. Y para la reunión crucial del G-20 que tendrá lugar en Londres el próximo abril, Zapatero ha declarado que «el Ejecutivo tiene una estrategia para consolidar su presencia».

La prensa en Estados Unidos ha comentado con cinismo su visita a Washington por lo embarazoso de la situación. Una entrevista que se publicó en el Houston Chronicle, de Texas, comunicaba que la ansiedad de Zapatero por ir a la Casa Blanca para ofrecer al fin sus respetos a George W. Bush, constituía un momento «surrealista». En la misma entrevista, el líder español expresaba su convicción de que el próximo presidente americano, Barack Obama, era su «nuevo mejor amigo por siempre». El comentarista del Houston encontró este reciente entusiasmo por los Estados Unidos muy extraño, ya que cada aspecto de la política de Zapatero es la antítesis de la política americana.

Pero, la aparición de Obama como el «nuevo mejor amigo», ¿ayudará a España a salir de su aislamiento? La repuesta a esta pregunta trae nuevas y sorprendentes perspectivas, sobre todo en el tema del terrorismo internacional.

Muy poca gente en España sabe que su país es uno de los comerciantes de armamento más grande del mundo. El público tiende a considerar que su Gobierno es un partidario inflexible de la paz. La verdad es que, según el Stockholm Peace Institute, aunque la España de Zapatero se niega a enviar tropas de combate a cualquier centro de conflicto terrorista, se clasifica entre los 15 mayores gastadores de armamento, inmediatamente después de Australia y Canadá. ¿Por qué un pequeño Estado que no está en guerra gasta tanto en armas? En un informe parecido, Oxfam International señala que España es el mayor proveedor de armas para el Africa subsahariana. Estos datos han pasado completamente desapercibidos en la prensa española. E, irónicamente, esta compra y exportación masiva de armas significa que España se encuentra en una posición excelente para poder ayudar al «nuevo mejor amigo por siempre» de Zapatero.

¿Y cómo ocurriría esto? A pesar de su inicial entusiasmo por el nuevo Gobierno estadounidense, los ciudadanos pronto se darán cuenta de que el precio para ser buenos amigos de Obama será que España salga de su aislamiento internacional. Y, desafortunadamente, los españoles pronto descubrirán que, en la práctica, la política internacional de Obama tal vez siga las líneas fijadas por Bush. La principal evidencia ha sido que el presidente electo ha confirmado en su puesto al actual director de operaciones en Irak, y ha acordado un nuevo tratado con este país para mantener las tropas americanas allí durante tres años más, como mínimo. Irónicamente, si España acepta estas decisiones, estará de algún modo apoyando la política de Bush.

Pero ese no es el final de la historia. Acabo de leer un análisis de la presumible futura política internacional de Obama, escrito por un experto en cuestiones de estrategia, que declara que «el primer deseo del nuevo presidente será que haya una mayor participación de los europeos en Afganistán». Obama ha dejado claro en sus primeras declaraciones tras las elecciones que la guerra en Afganistán será una prioridad para su Administración. E igualmente, sus palabras a la prensa después de la masacre en Mumbai confirman cuál es su intención. Parece seguro que enviará más tropas a Afganistán, y es muy posible que inste a las naciones europeas -que son sus «amigas»- a hacer lo mismo. Sin embargo, insistirá en que esas tropas no vayan con el rol de «pacificadoras» -como desde el Ministerio de Defensa español se insiste que están nuestros efectivos en este momento-, sino cumpliendo una clara misión militar, en un escenario de guerra.

Estas no serán buenas noticias para Zapatero, para quien cada muerte militar en Afganistán representa un golpe a su política. De la misma manera, sobre la cuestión de Irán, Obama también ha dejado claro que no dejará la opción militar fuera de la mesa. Si Zapatero insiste en apoyar a su «nuevo mejor amigo», muy pronto verá que está adoptando exactamente la misma política exterior de José María Aznar, es decir, una estrecha alianza y de colaboración con la estrategia mundial de Estados Unidos. Mientras Bush, a menudo, simplemente ignoraba a los europeos, Obama está dispuesto a trabajar con ellos. Pero a cambio pedirá cosas.

En definitiva, si España quiere librarse de la imagen humillante de su líder mendigando a la Casa Blanca, necesitará establecer aliados firmes y poderosos, y, sobre todo, necesita colaborar con Estado Unidos. Recientemente, el International Herald Tribune publicaba: «El perfil político de España se está encogiendo bajo el liderazgo de un hombre profundamente absorbido en la reforma doméstica y falto de experiencia internacional». Quizás el nuevo presidente de Estados Unidos hará posible que los líderes españoles salgan de su ombliguismo y entren en una nueva era de relevancia internacional.

El horror de Mumbai debería dar al Gobierno español la ocasión y la excusa para demostrar que es capaz de responder al desafío moral de mantener la paz, no mediante demostraciones fútiles o caceroladas en los balcones, sino a través de la cooperación militar activa en Afganistán con sus compañeros europeos y su «nuevo mejor amigo», Barack Obama.

Henry Kamen es historiador y su último libro publicado es Imagining Spain: Historical Myth & National Identity (Yale University Press, 2008).

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martes, enero 20, 2009

El legado de George W. Bush





















Un gesto que ya es historia




Dentro de pocas horas, Barack Obama tomará posesión como 44º presidente de los Estados Unidos de América y la presidencia de George W. Bush será ya historia, definitivamente. Pero su legado permanecerá. Nos guste o no, costará mucho tiempo restañar heridas. Resulta muy significativo el hecho de que, desde Europa y otras regiones del mundo pongamos tanta ilusión en que Obama se ocupe de solucionar lo que nosotros no supimos evitar, no quisimos prever, ni sabemos (o eso parece) reconstruir, al menos sin la supervisión o aquiescencia del presidente norteamericano de turno. Un enfoque preocupante; y más cuando el centro del proceso de cambio real, a escala global, ya no está en los Estados Unidos. Pero sobre todo, porque podríamos encontrarnos asumiendo, sin ser muy conscientes de ello, iniciativas del nefasto George W. Bush, o incluso de Dick Cheney.



Con motivo de esas interesantes reflexiones, "El Periódico" publicó, en su edición del lunes 19 de enero una colección de comentarios dedicados a "La herencia de la administración saliente", firmados por Luis De Sebastián, Juan-José López Burniol, Francisco Veiga y Antoni Segura. A continuación, la pieza que me correspondió (con el añadido de alguna línea eliminada en redacción)

Legado de disputas

• La Casa Blanca se dedicó a debilitar la Unión Europea


Francisco VEIGA
PROFESOR DE HISTORIA DE LA UAB

Cuando George W. Bush llegó a la Casa Blanca, allá por el 2001, meses antes del 11-S, llevaba bajo el brazo la idea de liquidar el Irak de Sadam Husein. La otra línea directriz surgió de la anterior, cuando una serie de países de la UE se opusieron a participar en el ataque contra Irak. Fue entonces cuando Bush se aplicó en debilitar a esa Europa que podría ser un obstáculo para que EEUU ejerciera su estrategia unilateral como potencia mundial sin rival.

En el 2004, la gran ampliación de la UE, el mayor impulso en el proceso de integración europea desde la fundación de la CE, consagraría la temida posibilidad: de repente, la Unión se convirtió en un espacio político y económico de 450 millones de ciudadanos.

Sin embargo, fue precisamente ahí donde Bush detectó la brecha a profundizar: los nuevos socios, procedentes de la órbita exsoviética, habían demostrado en varias ocasiones un entusiasmado apoyo a las opciones norteamericanas. De esa forma, países tales como los bálticos, Albania, Rumanía, Bulgaria, la República Checa y, sobre todo, Polonia comenzaron a recibir las atenciones de Washington. La masa crítica había sido ya formada con la Italia de Berlusconi, la España neoliberal del Gobierno de Aznar y la Gran Bretaña de Toni Blair, que habían dado lugar al trío de las Azores, firmemente a favor de la guerra contra Irak.

Bush hurgó a fondo en la herida. Atizó en lo que pudo las inquinas antirrusas de los nuevos europeos del Este con ayuda de una artificiosa nueva guerra fría. El escudo antimisiles, a instalar en Polonia y la República Checa, era la esencia de las obsesiones del presidente: iba dirigido contra dos países del denominado eje del mal (Irán y Corea del Norte), incomodaba a los rusos y movía millones de dólares en contratos. La Administración de Bush se aseguró la continuidad del juego dedicándose a apoyar con descaro la candidatura a la OTAN de repúblicas exsoviéticas como Georgia o Ucrania,aún lejos de ajustarse los necesarios criterios de estabilidad política.

El resultado fue la conocida diferenciación entre la vieja y la nueva Europa, el fomento de un creciente euroescepticismo entre los novatos, y la tendencia de los veteranos a asentir en público y trabajar por sus intereses a espaldas del amigo americano. Todo ello, desde luego, ha puesto palos en las ruedas del proyecto de integración europea.

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domingo, septiembre 07, 2008

Seymour Hersh, hace seis meses





















El primer ministro ruso, Vladimir Putin, explica el 28 de agosto pasado en una entrevista a la CNN, sus sospechas de que la actual administración Bush estuvo detrás de la agresión georgiana contra Osetia del Sur para favorecer la candidatura del republicano John McCain a la presidencia





Durante la reciente Convención Nacional Republicana que designó a John McCain como candidato a la Presidencia de los Estados Unidos de América para las próximas elecciones del mes de noviembre, se pudo constatar con claridad cómo éste se lanzaba en profundidad a sacar partido de la reciente crisis ruso-georgiana. El candidato republicano atacó a Rusia y dió un un apoyo exagerado a Misha Saakashvili y "el pueblo de Georgia" que contrastaron marcadamente con la discreta alusión que hizo Barack Obama en la correspondiente Convención Nacional Demócrata, en la cual fue elegido a su vez como candidato presidencial. Recordemos además que cuando estalló el conflicto, el pasado 7 de agosto, Barack Obama pasaba sus vacaciones en Hawaii, mientras que John MacCain, que permanecía en activo, pudo reaccionar con rapidez al evento y sacarle el correspondiente beneficio político en su carrera por la Casa Blanca. Completando la maniobra, nos enteramos por crónica fechada a 26 de agosto, que la esposa del republicano, Cindy McCain ha viajado ya a Georgia "para colaborar con las labores de ayuda humanitaria". Al parecer, el viaje estaba programado de antemano y nadie explicó muy bien qué debía hacer allí la mujer de presidenciable quien, por cierto, ha sido su principal apoyo en la carrera hacia el poder gracias a su fortuna personal.

Todo esto ocurre mientras en la prensa occidental en general y española en particular se siguen desgranando artículos de opinión que gustan de abundar en el manido asunto (cotidiano durante los cuarenta años de régimen franquista) de que si hay rusos de por medio, allí hay una conspiración. Y sin embargo, resulta más bien al contrario: la tradición británica de la manipulación política a lo largo y ancho del globo (ahí están las interminables historias y aventuras mitad reales, mitad fabuladas sobre el poder del mítico "Intelligence Service") arranca de su histórica habilidad para gobernar el vasto imperio, enfrentando a unos contra otros. Los norteamericanos siempre han sido mucho menos discretos, pero su "score" es realmente impresionante; ahí están, sin ir más lejos, sus motivaciones para intervenir en Irak, que al parecer y recientemente,
sólo quiso recordar el enviado especial ruso a las Naciones Unidas, Vitaly Churkin, durante su intervención del pasado 29 de agosto.

Por lo tanto, y aunque el autor de este post continúa pensando que la actual presidencia norteamericana posiblemente no tuvo una responsabilidad directa en el ataque desencadenado por el presidente georgiano contra Osetia del Sur, tampoco se quedaría anonadado de asombro si al final resultara que Bush le pagó a uno de sus aliados más cercanos con la misma moneda con la que utilizó con Aznar durante la invasión de Irak: dejándolo colgado. A tal efecto llama la atención de algunos intelectuales derechistas en poner el carro delante de los caballos y colar la tal combinación a cualquier precio. Por ejemplo, el escritor peruano Mario Vargas Llosa deja caer que Moscú prefiere en la Casa Blanca a un conservador duro antes que a un demócrata blando, "pues un mandatario norteamericano partidario de la confrontación tiene asegurada una impopularidad internacional que puede favorecer a Rusia y a cualquier adversario de Estados Unidos". Claro, eso suponiendo que Rusia desee mantener una confrontación que, en realidad, no parece haber sido iniciada por esa potencia y de hecho le perjudica económicamente; a no ser que regresemos a la teoría conspirativa de la "larga mano de Moscú" y vuelta a empezar; supongo que ese es el tipo de posicionamiento que cuadra con la orientración política actual de Vargas Llosa.





Y ahora sugiero que le echen un vistazo a la entrevista que sigue a continuación. El Premio Pulitzer Seymour Hersh, uno de esos periodistas de choque norteamericanos curtido en mil batallas y blindado profesionalmente por informadores de primera calidad que, como él mismo argumenta, ostentan cargos de segundo nivel. Hersh pronosticaba hace seis meses en "La Vanguardia", que la actual presidencia metería a los Estados Unidos en un nuevo conflicto a fin de torpedear la candidatura de Barack Obama. La idea que se barajaba hace un año por estas mismas fechas, era el ataque contra Irán; pueden leeer también cómo en la oficina de Cheney (el mismo que estos días andaba por Georgia intentando sostener el cadáver de Saakashvili en pie) se barajaron diversas ideas para provocar la guerra en Irán, entre ellas, la de disfrazar como iraníes a tropas SEALS de la Marina norteamericana. ¿Desean leer las reflexiones de Hersh sobre la actual tensión ruso-americana en torno a Georgia? También pueden hacerlo, aunque por el momento no hay revelaciones importantes



En definitiva, parece quedar claro que el gabinete Bush, metido ya de lleno en la barrena plana de la impopularidad, lleva meses urdiendo una política internacional consciente de "cuanto peor, mejor". Y ello es así porque esa estrategia funciona, como pudimos ver durante la Convención Nacional Republicana: una proporción importante de los norteamericanos no desea aceptar que la decadencia norteamericana es tan rápida y patente. Si los republicanos ganaron la Guerra Fría, los republicanos deben enderezar la situación rehaciendo el mismo camino y aplicar de una vez por todas el New Order diseñado por ellos mismos.



Lo malo es que la dialéctica que se aplica resulta estructuralmente deficiente, dado que para justificar su presencia en el poder, los republicanos deben demostrar que los desafíos planetarios heredados de la Guerra Fría así lo exigen (y Obama, supuestamente, no posee experiencia para desenredar la maraña que sus rivales han tejido). Y entre esos desafíos, ahora está el de una supuesta Nueva Guerra Fría. Ahora bien: si Putin ha logrado resucitar al poder ruso de sus cenizas y plantear una nueva confrontación mundial, ¿qué carajo de Guerra Fría ganaron los norteamericanos en 1991?























Seymour Hersh en una foto reciente y una actitud característica


"Los republicanos irán a por Obama por ser musulmán"

Seymour Hersh, premio Pulitzer por informar sobre My Lai (Vietnam) y Abu Graib (Iraq)

Entrevistas - 14/03/2008 11:53 - Autor: Luis Amiguet - Fuente: La Vanguardia


Tengo la tira de años y siempre periodista... ¡Dios! Si hubiera servido, me habría dedicado al golf. Nací en Chicago, allí decimos la verdad; en Washington mienten hasta los muertos. Soy demócrata, pero amo más la verdad. Recibo el premio Vázquez Montalbán de Periodismo.

Critican que usted cita demasiadas "fuentes del Gobierno"... Siempre anónimas.

¡Ah! Mire mis notas...

¿Cómo demonios se aclara usted, Seymour?

Me aclaro. Cuando entrevisto a alguien interesante, se acumulan los apuntes.

¿Qué cuentan? ¿Invadirá EE. UU. Irán?

Existió el peligro y el plan. Ahora mismo, Cheney, que es quien decide, está presionado por Barak, el ministro de Defensa israelí, un tipo listísimo, para que bombardee Irán antes de las elecciones.

¿Por qué tantas prisas?

Porque Israel y el lobby judío americano tienen pánico a Obama, que puede ganar.

Pero... ¿por qué?

¡Porque no pueden comprar a Obama!

¿Pero por qué no pueden comprarlo?

Porque Obama obtiene sus fondos de miles de pequeñas donaciones de internet. Eso es una revolución y le concede una enorme libertad, que los Clinton no tienen.

¿Por qué?

Hillary recibe su dinero sobre todo del lobby judío americano, por eso es tan dura y proisraelí en Oriente Medio, pero a Obama no lo pueden comprar porque no los necesita, y eso pone muy nerviosos a Barak, a sus halcones y además a todo el lobby judío.

Todo candidato tiene servidumbres.

El problema de fondo es que los judíos del exterior, sobre todo en EE. UU., son más duros, agresivos y monolíticos que los israelíes que sí viven en Israel. Allí, muchos israelíes albergan críticas muy razonables contra el ciego e inútil militarismo de Tel Aviv.

Usted explicó cómo Washington le consiguió las bombas nucleares a Israel.

Israel tiene el mismo problema de asimetría militar que nosotros en Afganistán...

¿Cuál?

Tel Aviv tiene 400 bombas nucleares... ¿Y qué? ¿Qué va a hacer? ¿Tirárselas a los palestinos que les lanzan piedras? El otro día hablaba con un general amigo que regresaba de una base militar secreta en Afganistán.

Cuente, cuente...

Su arma secreta: ¡ovejas! Muchas ovejas.

¿En una base secreta? ¿Para despistar?

Para pagar a los campesinos por la información y favores varios. Ahí tiene otro caso de asimetría: hemos ofrecido 25 millones de dólares por Bin Laden... Igual con unas ovejitas hubiera sido suficiente.

Un rebaño entero... En mi pueblo hay.

Cualquier cosa menos ofrecer 25 millones de dólares a pastores de las montañas que saben que serían fusilados sólo por tenerlo.

Usted es judío: ¿no le insultan por revelar los planes neocon y los de Israel?

Me han insultado y llamado "kappo". Mire, yo no soy pacifista: el 11-S estaba convencido con todos los norteamericanos de que había que detener a los asesinos y juzgarlos.

Y yo también.

Pero mi presidente declaró una guerra al terror en vez de encontrar a los asesinos, traerlos y juzgarlos. Tenían que haber tomado nota de España, que sí supo hacer eso después del 11-M. Detener criminales. Eso es. ¿La policía española es eficaz?

Entonces lo fue, sin duda.

¡Ese es el camino! Detener y juzgar a los criminales y no volver a las cruzadas...

¿La larga pelea, cada vez más sucia, Hillary-Obama debilita a los demócratas?

Al contrario, Hillary le está haciendo un enorme favor a Obama: le está endureciendo. Le da la experiencia y la mala uva que le falta. Será un gran ganador.

Muchos ven a McCain más seguro.

McCain es un formidable competidor. Tiene una mala leche también formidable y encanto personal, aunque sea viejo, pero seguirá la doctrina neocon en Oriente Medio.

¿Por quién se apostaría una cena?

Los republicanos saben hacer una campaña... Y lo vamos a ver. Pronto concentrarán todo su fuego en un único punto: Obama es negro, pero ese no es el problema, su problema es que es musulmán.

Eso no está claro y él lo desmiente.

Es un flanco débil que puede acabar con él: un musulmán significa un enemigo de los cristianos y de los judíos al mismo tiempo. La mera sospecha puede liquidarlo.

¿Quién le cuenta todas esas cosas?

Yo no hablo con el presidente, ni con Condoleezza ni con Cheney... No se me ponen.

Le mentirían, de todas formas.

Por eso me relaciono con cargos de segundo nivel que creen que deberían tener más poder del que tienen. En esta Administración, el poder lo tienen muy pocos, aunque haya muchos cargos.

¿Y qué sacan al largarle cosas como las torturas de Abu Graib o, en su día, la construcción de la bomba nuclear por Israel o los planes para la invasión de Irán?

Hay tres tipos de razones y hay tipos para cada una. Primera, ego: sentirse importantes. Es bonito tener el poder de que publiquen lo que dices, gratificación psicológica.

Muy humano.

Y si encima eres cargo pero no te dejan decidir nada, pues entonces largas. Hay quien me dice cosas para putear a alguien.

Más humano todavía.

Y también están, en fin, quienes creen sinceramente que el presidente Bush es el peor que hemos tenido y es un peligro para EE. UU. y para el planeta. Y explican por qué.

Nunca los cita.

Si los nombrara, los echarían. Siempre digo los nombres a mi editor en The New Yorker y todos callamos.















Soldado norteamericano exhausto. Valle del Koregal, Afganistan, 2007. Célebre foto del reportero húngaro Balasz Gardi


Adenda al material ofrecido, a 9 de septiembre, 2008
Nueva situación en Afganistán-Pakistán



En plena estabilización incierta de la crisis en el Cáucaso, pero también en los últimos tramos de la campaña electoral, el presidente Bush parece continuar aplicando su estrategia de "presión hasta el último minuto", y anuncia el envío de más tropas a Afganistán, como se puede leer en crónica de la BBC que se añade a continuación de esta entradilla.


Por lo tanto, parece evidente que puede existir una motivación de oportunismo político: inflar todas las tensiones posibles a escala internacional, antes de la cita electoral de noviembre. Pero, indirectamente, la noticia nos ofrece también otras cuestiones a considerar:


a.- Situación de emergencia: el estado de deterioro de la situación militar en Afganistán es real, pero en la actualidad se está contagiando con gran rapidez a Pakistán, y éste último podría ser el verdadero objetivo del incremento de tropas norteamericanas en la zona.


b.- Preocupación por la crisis abierta en la OTAN a raíz del conflicto ruso-georgiano en el Cáucaso: Washington lleva muchos meses viviendo con creciente ansiedad el deterioro de la moral interna en la OTAN, por causa de la fallida intervención en Afganistán. La forma en que se "solucionó" el conflicto de Kosovo en febrero de este mismo año, tuvo mucho que ver con eso. Pero parece evidente que el renovado interés por Afganistán también está directamente relacionado con la forma en que se desarrolló la crisis de Georgia y la difícil situación en que deja a los sucesivos proyectos de ampliación de la organización atlántica (la misma Georgia, Ucrania...). Y ello, a su vez, abre nuevas brechas entre los principales socios históricos de la OTAN.


c.- Colaboración con Rusia: la ampliación del marco intervencionista en Asia Central requiere, forzosamente, del apoyo de Moscú en aspectos básicos como logística e inteligencia. El aumento del contingente de tropas norteamericanas en Afganistán no puede responder, en ningún caso, a un aumento de la tensión con Rusia. Al contrario.




Bush mueve sus tropas

Redacción BBC Mundo


Martes, 9 de septiembre de 2008 - 02:45 GMT

El presidente estadounidense George W. Bush se prepara a anunciar el envío de más tropas a Afganistán en los próximos meses.

En un discurso planeado para el martes, Bush informará que un batallón de infantes de marina, compuesto por unos 1.000 efectivos, que originalmente debía ser enviado a Irak en noviembre, irá en cambio a Afganistán.

Adicionalmente, una brigada de combate del ejército, que normalmente cuenta con entre 3.000 y 4.000 soldados, será enviada a Afganistán a comienzos del año entrante.

Según el corresponsal de la BBC en Washington, Jonathan Beale, la decisión es una señal de la creciente preocupación de la Casa Blanca con el resurgimiento del Talibán en Afganistán.

Aumento de la violencia

Más de 260 civiles murieron en julio pasado víctimas de la violencia en ese país.

El gobierno afgano dice que el baño de sangre está relacionado con los acuerdos de paz que el gobierno paquistaní ha buscado con militantes islamistas en las regiones tribales noroccidentales cerca de la frontera con Afganistán.

Bush sostendrá que los brutales ataques del Talibán han afectado la confianza de la gente en Afganistán.

"Pese a todo el buen trabajo que hemos hecho en ese país, es claro que debemos hacer aún más", dice parte del discurso que Bush dará este martes.

"A diferencia de Irak, tiene pocos recursos naturales y tiene una infraestructura subdesarrollada. Sus instituciones democráticas son frágiles".

Del mismo modo, el mandatario sostendrá que se planea retirar cerca de 8.000 soldados estadounidenses de Irak antes de febrero próximo, momento en el cual habrá un nuevo presidente en la Casa Blanca.

"Mientras el progreso en Irak es todavía frágil y reversible, el general David Petraeus y el embajador Ryan Crocker informaron que ahora parece haber un grado de durabilidad en los avances que hemos logrado", dirá Bush en su intervención en la Universidad Nacional de la Defensa, en Washington.

El corresponsal de la BBC señala que los retiros de tropas que se anunciarán el martes marcan el comienzo de una lenta y limitada reducción de efectivos, que de todos modos dejará en su lugar a la mayoría de las fuerzas estadounidenses en Irak.

En la actualidad hay cerca de 146.000 soldados estadounidenses en Irak y 33.000 en Afganistán.

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