domingo, septiembre 07, 2008

Seymour Hersh, hace seis meses





















El primer ministro ruso, Vladimir Putin, explica el 28 de agosto pasado en una entrevista a la CNN, sus sospechas de que la actual administración Bush estuvo detrás de la agresión georgiana contra Osetia del Sur para favorecer la candidatura del republicano John McCain a la presidencia





Durante la reciente Convención Nacional Republicana que designó a John McCain como candidato a la Presidencia de los Estados Unidos de América para las próximas elecciones del mes de noviembre, se pudo constatar con claridad cómo éste se lanzaba en profundidad a sacar partido de la reciente crisis ruso-georgiana. El candidato republicano atacó a Rusia y dió un un apoyo exagerado a Misha Saakashvili y "el pueblo de Georgia" que contrastaron marcadamente con la discreta alusión que hizo Barack Obama en la correspondiente Convención Nacional Demócrata, en la cual fue elegido a su vez como candidato presidencial. Recordemos además que cuando estalló el conflicto, el pasado 7 de agosto, Barack Obama pasaba sus vacaciones en Hawaii, mientras que John MacCain, que permanecía en activo, pudo reaccionar con rapidez al evento y sacarle el correspondiente beneficio político en su carrera por la Casa Blanca. Completando la maniobra, nos enteramos por crónica fechada a 26 de agosto, que la esposa del republicano, Cindy McCain ha viajado ya a Georgia "para colaborar con las labores de ayuda humanitaria". Al parecer, el viaje estaba programado de antemano y nadie explicó muy bien qué debía hacer allí la mujer de presidenciable quien, por cierto, ha sido su principal apoyo en la carrera hacia el poder gracias a su fortuna personal.

Todo esto ocurre mientras en la prensa occidental en general y española en particular se siguen desgranando artículos de opinión que gustan de abundar en el manido asunto (cotidiano durante los cuarenta años de régimen franquista) de que si hay rusos de por medio, allí hay una conspiración. Y sin embargo, resulta más bien al contrario: la tradición británica de la manipulación política a lo largo y ancho del globo (ahí están las interminables historias y aventuras mitad reales, mitad fabuladas sobre el poder del mítico "Intelligence Service") arranca de su histórica habilidad para gobernar el vasto imperio, enfrentando a unos contra otros. Los norteamericanos siempre han sido mucho menos discretos, pero su "score" es realmente impresionante; ahí están, sin ir más lejos, sus motivaciones para intervenir en Irak, que al parecer y recientemente,
sólo quiso recordar el enviado especial ruso a las Naciones Unidas, Vitaly Churkin, durante su intervención del pasado 29 de agosto.

Por lo tanto, y aunque el autor de este post continúa pensando que la actual presidencia norteamericana posiblemente no tuvo una responsabilidad directa en el ataque desencadenado por el presidente georgiano contra Osetia del Sur, tampoco se quedaría anonadado de asombro si al final resultara que Bush le pagó a uno de sus aliados más cercanos con la misma moneda con la que utilizó con Aznar durante la invasión de Irak: dejándolo colgado. A tal efecto llama la atención de algunos intelectuales derechistas en poner el carro delante de los caballos y colar la tal combinación a cualquier precio. Por ejemplo, el escritor peruano Mario Vargas Llosa deja caer que Moscú prefiere en la Casa Blanca a un conservador duro antes que a un demócrata blando, "pues un mandatario norteamericano partidario de la confrontación tiene asegurada una impopularidad internacional que puede favorecer a Rusia y a cualquier adversario de Estados Unidos". Claro, eso suponiendo que Rusia desee mantener una confrontación que, en realidad, no parece haber sido iniciada por esa potencia y de hecho le perjudica económicamente; a no ser que regresemos a la teoría conspirativa de la "larga mano de Moscú" y vuelta a empezar; supongo que ese es el tipo de posicionamiento que cuadra con la orientración política actual de Vargas Llosa.





Y ahora sugiero que le echen un vistazo a la entrevista que sigue a continuación. El Premio Pulitzer Seymour Hersh, uno de esos periodistas de choque norteamericanos curtido en mil batallas y blindado profesionalmente por informadores de primera calidad que, como él mismo argumenta, ostentan cargos de segundo nivel. Hersh pronosticaba hace seis meses en "La Vanguardia", que la actual presidencia metería a los Estados Unidos en un nuevo conflicto a fin de torpedear la candidatura de Barack Obama. La idea que se barajaba hace un año por estas mismas fechas, era el ataque contra Irán; pueden leeer también cómo en la oficina de Cheney (el mismo que estos días andaba por Georgia intentando sostener el cadáver de Saakashvili en pie) se barajaron diversas ideas para provocar la guerra en Irán, entre ellas, la de disfrazar como iraníes a tropas SEALS de la Marina norteamericana. ¿Desean leer las reflexiones de Hersh sobre la actual tensión ruso-americana en torno a Georgia? También pueden hacerlo, aunque por el momento no hay revelaciones importantes



En definitiva, parece quedar claro que el gabinete Bush, metido ya de lleno en la barrena plana de la impopularidad, lleva meses urdiendo una política internacional consciente de "cuanto peor, mejor". Y ello es así porque esa estrategia funciona, como pudimos ver durante la Convención Nacional Republicana: una proporción importante de los norteamericanos no desea aceptar que la decadencia norteamericana es tan rápida y patente. Si los republicanos ganaron la Guerra Fría, los republicanos deben enderezar la situación rehaciendo el mismo camino y aplicar de una vez por todas el New Order diseñado por ellos mismos.



Lo malo es que la dialéctica que se aplica resulta estructuralmente deficiente, dado que para justificar su presencia en el poder, los republicanos deben demostrar que los desafíos planetarios heredados de la Guerra Fría así lo exigen (y Obama, supuestamente, no posee experiencia para desenredar la maraña que sus rivales han tejido). Y entre esos desafíos, ahora está el de una supuesta Nueva Guerra Fría. Ahora bien: si Putin ha logrado resucitar al poder ruso de sus cenizas y plantear una nueva confrontación mundial, ¿qué carajo de Guerra Fría ganaron los norteamericanos en 1991?























Seymour Hersh en una foto reciente y una actitud característica


"Los republicanos irán a por Obama por ser musulmán"

Seymour Hersh, premio Pulitzer por informar sobre My Lai (Vietnam) y Abu Graib (Iraq)

Entrevistas - 14/03/2008 11:53 - Autor: Luis Amiguet - Fuente: La Vanguardia


Tengo la tira de años y siempre periodista... ¡Dios! Si hubiera servido, me habría dedicado al golf. Nací en Chicago, allí decimos la verdad; en Washington mienten hasta los muertos. Soy demócrata, pero amo más la verdad. Recibo el premio Vázquez Montalbán de Periodismo.

Critican que usted cita demasiadas "fuentes del Gobierno"... Siempre anónimas.

¡Ah! Mire mis notas...

¿Cómo demonios se aclara usted, Seymour?

Me aclaro. Cuando entrevisto a alguien interesante, se acumulan los apuntes.

¿Qué cuentan? ¿Invadirá EE. UU. Irán?

Existió el peligro y el plan. Ahora mismo, Cheney, que es quien decide, está presionado por Barak, el ministro de Defensa israelí, un tipo listísimo, para que bombardee Irán antes de las elecciones.

¿Por qué tantas prisas?

Porque Israel y el lobby judío americano tienen pánico a Obama, que puede ganar.

Pero... ¿por qué?

¡Porque no pueden comprar a Obama!

¿Pero por qué no pueden comprarlo?

Porque Obama obtiene sus fondos de miles de pequeñas donaciones de internet. Eso es una revolución y le concede una enorme libertad, que los Clinton no tienen.

¿Por qué?

Hillary recibe su dinero sobre todo del lobby judío americano, por eso es tan dura y proisraelí en Oriente Medio, pero a Obama no lo pueden comprar porque no los necesita, y eso pone muy nerviosos a Barak, a sus halcones y además a todo el lobby judío.

Todo candidato tiene servidumbres.

El problema de fondo es que los judíos del exterior, sobre todo en EE. UU., son más duros, agresivos y monolíticos que los israelíes que sí viven en Israel. Allí, muchos israelíes albergan críticas muy razonables contra el ciego e inútil militarismo de Tel Aviv.

Usted explicó cómo Washington le consiguió las bombas nucleares a Israel.

Israel tiene el mismo problema de asimetría militar que nosotros en Afganistán...

¿Cuál?

Tel Aviv tiene 400 bombas nucleares... ¿Y qué? ¿Qué va a hacer? ¿Tirárselas a los palestinos que les lanzan piedras? El otro día hablaba con un general amigo que regresaba de una base militar secreta en Afganistán.

Cuente, cuente...

Su arma secreta: ¡ovejas! Muchas ovejas.

¿En una base secreta? ¿Para despistar?

Para pagar a los campesinos por la información y favores varios. Ahí tiene otro caso de asimetría: hemos ofrecido 25 millones de dólares por Bin Laden... Igual con unas ovejitas hubiera sido suficiente.

Un rebaño entero... En mi pueblo hay.

Cualquier cosa menos ofrecer 25 millones de dólares a pastores de las montañas que saben que serían fusilados sólo por tenerlo.

Usted es judío: ¿no le insultan por revelar los planes neocon y los de Israel?

Me han insultado y llamado "kappo". Mire, yo no soy pacifista: el 11-S estaba convencido con todos los norteamericanos de que había que detener a los asesinos y juzgarlos.

Y yo también.

Pero mi presidente declaró una guerra al terror en vez de encontrar a los asesinos, traerlos y juzgarlos. Tenían que haber tomado nota de España, que sí supo hacer eso después del 11-M. Detener criminales. Eso es. ¿La policía española es eficaz?

Entonces lo fue, sin duda.

¡Ese es el camino! Detener y juzgar a los criminales y no volver a las cruzadas...

¿La larga pelea, cada vez más sucia, Hillary-Obama debilita a los demócratas?

Al contrario, Hillary le está haciendo un enorme favor a Obama: le está endureciendo. Le da la experiencia y la mala uva que le falta. Será un gran ganador.

Muchos ven a McCain más seguro.

McCain es un formidable competidor. Tiene una mala leche también formidable y encanto personal, aunque sea viejo, pero seguirá la doctrina neocon en Oriente Medio.

¿Por quién se apostaría una cena?

Los republicanos saben hacer una campaña... Y lo vamos a ver. Pronto concentrarán todo su fuego en un único punto: Obama es negro, pero ese no es el problema, su problema es que es musulmán.

Eso no está claro y él lo desmiente.

Es un flanco débil que puede acabar con él: un musulmán significa un enemigo de los cristianos y de los judíos al mismo tiempo. La mera sospecha puede liquidarlo.

¿Quién le cuenta todas esas cosas?

Yo no hablo con el presidente, ni con Condoleezza ni con Cheney... No se me ponen.

Le mentirían, de todas formas.

Por eso me relaciono con cargos de segundo nivel que creen que deberían tener más poder del que tienen. En esta Administración, el poder lo tienen muy pocos, aunque haya muchos cargos.

¿Y qué sacan al largarle cosas como las torturas de Abu Graib o, en su día, la construcción de la bomba nuclear por Israel o los planes para la invasión de Irán?

Hay tres tipos de razones y hay tipos para cada una. Primera, ego: sentirse importantes. Es bonito tener el poder de que publiquen lo que dices, gratificación psicológica.

Muy humano.

Y si encima eres cargo pero no te dejan decidir nada, pues entonces largas. Hay quien me dice cosas para putear a alguien.

Más humano todavía.

Y también están, en fin, quienes creen sinceramente que el presidente Bush es el peor que hemos tenido y es un peligro para EE. UU. y para el planeta. Y explican por qué.

Nunca los cita.

Si los nombrara, los echarían. Siempre digo los nombres a mi editor en The New Yorker y todos callamos.















Soldado norteamericano exhausto. Valle del Koregal, Afganistan, 2007. Célebre foto del reportero húngaro Balasz Gardi


Adenda al material ofrecido, a 9 de septiembre, 2008
Nueva situación en Afganistán-Pakistán



En plena estabilización incierta de la crisis en el Cáucaso, pero también en los últimos tramos de la campaña electoral, el presidente Bush parece continuar aplicando su estrategia de "presión hasta el último minuto", y anuncia el envío de más tropas a Afganistán, como se puede leer en crónica de la BBC que se añade a continuación de esta entradilla.


Por lo tanto, parece evidente que puede existir una motivación de oportunismo político: inflar todas las tensiones posibles a escala internacional, antes de la cita electoral de noviembre. Pero, indirectamente, la noticia nos ofrece también otras cuestiones a considerar:


a.- Situación de emergencia: el estado de deterioro de la situación militar en Afganistán es real, pero en la actualidad se está contagiando con gran rapidez a Pakistán, y éste último podría ser el verdadero objetivo del incremento de tropas norteamericanas en la zona.


b.- Preocupación por la crisis abierta en la OTAN a raíz del conflicto ruso-georgiano en el Cáucaso: Washington lleva muchos meses viviendo con creciente ansiedad el deterioro de la moral interna en la OTAN, por causa de la fallida intervención en Afganistán. La forma en que se "solucionó" el conflicto de Kosovo en febrero de este mismo año, tuvo mucho que ver con eso. Pero parece evidente que el renovado interés por Afganistán también está directamente relacionado con la forma en que se desarrolló la crisis de Georgia y la difícil situación en que deja a los sucesivos proyectos de ampliación de la organización atlántica (la misma Georgia, Ucrania...). Y ello, a su vez, abre nuevas brechas entre los principales socios históricos de la OTAN.


c.- Colaboración con Rusia: la ampliación del marco intervencionista en Asia Central requiere, forzosamente, del apoyo de Moscú en aspectos básicos como logística e inteligencia. El aumento del contingente de tropas norteamericanas en Afganistán no puede responder, en ningún caso, a un aumento de la tensión con Rusia. Al contrario.




Bush mueve sus tropas

Redacción BBC Mundo


Martes, 9 de septiembre de 2008 - 02:45 GMT

El presidente estadounidense George W. Bush se prepara a anunciar el envío de más tropas a Afganistán en los próximos meses.

En un discurso planeado para el martes, Bush informará que un batallón de infantes de marina, compuesto por unos 1.000 efectivos, que originalmente debía ser enviado a Irak en noviembre, irá en cambio a Afganistán.

Adicionalmente, una brigada de combate del ejército, que normalmente cuenta con entre 3.000 y 4.000 soldados, será enviada a Afganistán a comienzos del año entrante.

Según el corresponsal de la BBC en Washington, Jonathan Beale, la decisión es una señal de la creciente preocupación de la Casa Blanca con el resurgimiento del Talibán en Afganistán.

Aumento de la violencia

Más de 260 civiles murieron en julio pasado víctimas de la violencia en ese país.

El gobierno afgano dice que el baño de sangre está relacionado con los acuerdos de paz que el gobierno paquistaní ha buscado con militantes islamistas en las regiones tribales noroccidentales cerca de la frontera con Afganistán.

Bush sostendrá que los brutales ataques del Talibán han afectado la confianza de la gente en Afganistán.

"Pese a todo el buen trabajo que hemos hecho en ese país, es claro que debemos hacer aún más", dice parte del discurso que Bush dará este martes.

"A diferencia de Irak, tiene pocos recursos naturales y tiene una infraestructura subdesarrollada. Sus instituciones democráticas son frágiles".

Del mismo modo, el mandatario sostendrá que se planea retirar cerca de 8.000 soldados estadounidenses de Irak antes de febrero próximo, momento en el cual habrá un nuevo presidente en la Casa Blanca.

"Mientras el progreso en Irak es todavía frágil y reversible, el general David Petraeus y el embajador Ryan Crocker informaron que ahora parece haber un grado de durabilidad en los avances que hemos logrado", dirá Bush en su intervención en la Universidad Nacional de la Defensa, en Washington.

El corresponsal de la BBC señala que los retiros de tropas que se anunciarán el martes marcan el comienzo de una lenta y limitada reducción de efectivos, que de todos modos dejará en su lugar a la mayoría de las fuerzas estadounidenses en Irak.

En la actualidad hay cerca de 146.000 soldados estadounidenses en Irak y 33.000 en Afganistán.

Etiquetas: , , , , , , , , , , ,

jueves, septiembre 13, 2007

I Wanna Be Like Osama (2)
















Efectos del primer atentado de Al Qaeda, que tuvo lugar el 26 de febrero 1993, cuando un coche bomba fue explosionado por un terrorista en el parking del World Trade Center. Un hecho generalmente olvidado por nuestra prensa, que suele datar el primer atentado de esta organización en 1996. Un buen ejemplo de las inexactitudes que suelen acompañar la cobertura informativa de las acciones de Al Qaeda, supuestas o reales


Hace algo más de un mes se hacía en este mismo blog un comentario sobre el musical “Yihad”, presentado en el “Edinbugh Fringe Festival” este mismo verano. Este post continúa con considerando algunas cuestiones de imagen y política informativa en torno al fenómeno Al Qaeda. La fecha no es casual: al autor de estas líneas las efemérides le resultan fastidiosas. Más en este caso: posiblemente deberíamos negarnos a “festejar” informativamente el 11-S, a concederle una importancia especial, reverencial, a esa fecha y hacerle así el juego a los que se cometieron el atentado. Cada septiembre, cada 11-S, esperamos atentados espectaculares y sangrientos, y cada año, grupos de islamistas radicales, que saben de nuestra expectación y del vértigo que desatan las efemérides en los medios de comunicación, intentan conmemorar a su manera la fecha. Por lo tanto, una propuesta inicial: hablemos del 11-S al día siguiente; o al otro, el 13-S. O un mes después. Es mejor dejar de publicar caricaturas estúpidas sobre Mahoma y no sacralizar de ninguna manera la violencia que nos imponen los demás. No le hagamos el juego, desde los medios de comunicación, a los terroristas de ningún signo, porque para eso cuentan ellos con los medias. De esto trata este post.
















Septiembre-octubre de 2001: tras los atentados del 11-S, se desencadenó una verdadera histeria en torno a unos supuestos atentados con antrax, un asunto que se atribuyó a Al Qaeda pero nunca llegó a aclararse


El atentado contra un grupo de turistas españoles en Yemen (2 de julio) puso de relieve –no por primera vez, pero sí de forma clara- que de vez en cuando afloran las dudas. Es cierto que las autoridades de ese país dijeron haber terminado con la vida de los autores del asesinato y que pertenecían a una rama local de Al Qaeda. Lo cual no es en absoluto descabellado si tenemos en cuenta que Yemen es una continuación geográfica y cultural de Arabia. Sin embargo, en su momento, el atentado dejó una sombra de duda en el aire, que tardó en disiparse. Es como si el gobierno yemení se hubiera apresurado a resolver el caso, solventar la papeleta y a pasar página, cuando aún quedaba temporada turística por delante. En realidad y a efectos de este post, es irrelevante quién haya firmado la desdichada acción. Lo importante es esa, hasta cierto punto, novedosa incertidumbre, hablando desde un punto de vista de políticas informativas.

¿Alguna fuente oficial de Al Qaeda reivindicó el atentado? Aunque es posible que me equivoque, no tengo noticia. Pero les diré algo: aunque hubiera sido así, ¿tendríamos que creernos a pies juntillas que el ataque contra los turistas españoles formó parte de la estrategia de Al Qaeda? La verdad es que todas las posibilidades están abiertas y el tratamiento de la noticia parece que, por fin, comienza a asentar las dudas sobre la costumbre periodística de aceptar que cualquier atentado cometido por musulmanes tiene que ver con Al Qaeda. Una actitud que, hasta ahora, le ha hecho el juego a Al Qaeda porque –entre otras razones- le ha ido permitiendo cubrir flancos débiles en su “estrategia de la franquicia”. Y además, ha contribuido a la creciente islamofobia que vivimos y sufrimos en Occidente, que también va a favor de los radicales: hacer que los extremistas de cada bando hostiguen a los moderados es un viejo truco de terroristas y grupos belicosos.


















Bomberos con uniformes de protección químico-bacterológica se desinfectan tras investigar una carta con polvo blanco recibida en el Ministerio de Salud de Grecia. La alarma había cruzado el Atlántico en pocas horas

¿Es siempre Al Qaeda quien comete los atentados atribuidos a esta organización? Aunque no disponemos de datos para dudar de ello, parece que está extendiéndose una nube de escepticismo. Vayamos por partes. Y comencemos por reconsiderar la validez de la “estrategia de la franquicia” practicada por los ideólogos y líderes Al Qaeda. ¿Es tan eficaz, es tan imaginativa y exitosa? Posiblemente fue válida en una primera fase de la campaña de atentados, cuando la organización de acciones por parte de grupos autónomos de seguidores pero con alguna forma de coordinación y hasta diseño a partir de un Jalid Sheij Mohamed (detenido en su Pakistán natal en marzo de 2003) pudo dar la impresión de que Al Qaeda era una gigantesca organización, un ejército en la sombra de ámbito planetario. En cierta manera era la versión “verde” de la peor pesadilla de la Guerra Fría e incluso antes: la “conspiración roja” manejada desde Moscú. No cabe dudar de que este recuerdo le ha conferido una envergadura a Al Qaeda que, posiblemente, en nuestros días, está lejos de poseer.














Los empleados de correos de Brasil, fueron provistos con una protección más que dudosa ante la posibilidad de que cartas con antrax pasaran por sus manos. Este tipo de pánicos han hecho más por Al Qaeda que muchos atentados reales


Hasta ahora, los medios de comunicación occidentales han trabajado a favor de la campaña de Al Qaeda, atribuyéndole, sin cuestionarla demasiado, la supuesta autoría cualquier atentado o acción que pareciera llevar su sello: ataques suicidas, matanzas masivas de población inocente, formato espectacular o, simplemente, novedoso. Ahora las cosas parecen estar cambiando, la duda aparece. Pero es que, en realidad, la “estrategia de la franquicia” es susceptible de generar numerosos problemas críticos en la misma organización que la pone en práctica.

En primer lugar porque, siguiendo el manual del terrorismo moderno, Al Qaeda necesita de la prensa y sobre todo, la televisión occidentales; los medios de comunicación son un arma más, al servicio de la acción directa. Como cualquier otro grupo violento de esas características, el de Bin Laden cuenta con que los medias contribuyan a actuar como pregoneros y altavoces de sus ideas, magnifiquen el impacto de sus acciones, ayuden a generar confusión. Pero claro está: si un grupo terrorista no vinculado ideológicamente a Al Qaeda lleva a cabo una acción y reivindica el hecho en beneficio propio (por numerosas circunstancias oportunistas) los medios de comunicación no dudarán ni un instante en aceptar esa versión de los hechos; sobre todo, si el grupo terrorista ha tomado la precaución de recurrir a un modus operandi supuestamente similar al de los hombres de Bin Laden. A partir de ese momento, si Al Qaeda niega la autoría, pone en cuestión su “estrategia de la franquicia”; y si calla y otorga, casi peor todavía, porque estará contribuyendo a pudrir su plan estratégico de actuación, incluso a medio plazo. Y ese detalle, paradójicamente, es el uno de los talones de Aquiles operativos de Al Qaeda, que quizá no ha sido convenientemente explotado.

















Jalid Sheij Mohammed poco después de su captuta. Hasta 2003 fue, al parecer, el principal planificador y coordinador de los atentados de Al Qaeda



Se podrá objetar que pocos grupos terroristas estarían dispuestos a obrar de ese modo; bien por temor a las represalias de Al Qaeda, o porque pondría tras de sí a los potentes servicios de seguridad occidentales. Pero en la ya larga historia de los grupos terroristas existen numerosos ejemplos de acciones de provocación, grupúsculos descontrolados, líderes audaces dispuestos a jugarse el todo por el todo, oportunistas mil, simples perturbados y, cómo no, servicios de inteligencia (o secciones concretas dentro de ellos), gente muy profesional, en suma, sacando partido del río revuelto.

Por otra parte, la “estrategia de la franquicia” posibilita que las fuerzas de seguridad occidentales o de sus aliados se apunten, de vez en cuando, algunos tantos falsos pero que le vienen bien en sus campañas contrainsurgentes. Imaginemos –es un suponer- que un supuesto terrorista es abatido por la policía del país Y tras el atentado X, atribuyéndole una imaginaria militancia en Al Qaeda. En ese caso, la policía local del país Y estaría sacando un fácil provecho de una vulnerabilidad de Al Qaeda. Algo similar ocurrió a finales de los años cincuenta del siglo pasado en Sierra Maestra, Cuba, cuando las tropas del dictador Batista ejecutaban campesinos y ante la prensa los hacían pasar como guerrilleros del Movimiento 28 de Julio. Fue justamente por esa razón que Castro lanzó la consigna de que sus hombres se dejasen crecer la barba, a lo que dio amplia publicidad: era algo que las fuerzas de seguridad no podían improvisar y por lo tanto los castristas previnieron eficazmente un flanco débil en su campaña de insurgencia: el mediático. Parece difícil que Al Qaeda logre tapar esa brecha si continúa organizando sus campañas en torno a la “estrategia de la franquicia”; y, de otro lado, ahora es ya tarde para hacer tabla rasa y comenzar con otra nueva.












Estremecedora imagen de algunas mujeres comando muertas en el asalto de las fuerzas especiales rusas al Teatro Dubrovka en Moscú, octubre de 2002. El local había sido tomado por radicales chechenos. A pesar de que eran conocidas las relaciones de algunos grupos islamistas y nacionalistas chechenos con al Qaeda, la prensa occidental nunca los consideró parte de la estrategia de la franquicia. Sin embargo, los yihadistas sí los presentaban de esa forma. Las conveniencias políticas han influido mucho en la catalogación de lo que son o no atentados de Al Qaeda por la prensa occidental.


En realidad, con su “estrategia de la franquicia”, Al Qaeda inauguró un enorme bazar del terrorismo, donde cualquier profesional del ramo, tendencias ideológicas o motivaciones reales al margen, puede llevar a cabo la acción que le interese, reivindicarlo (más o menos explícitamente) en nombre de Al Qaeda y aprovechar como mejor le parezca el impacto que tiene esa trade mark. Por ello, más que nunca, es necesario que para evaluar a quién corresponde la autoría de un atentado, debamos preguntarnos, antes que nada: Qui prodest?. ¿A quién beneficia? Y a continuación, las fuerzas de seguridad han de ponerse a buscar, sobre todo, al responsable operativo de la acción.

Etiquetas: , , , ,