Las campañas del loro [Parrot campaigns]

Click on picture to enlarge, and enjoy the detailsFormer U.S. President Bill Clinton speaks in front of his statue in the capital Pristina, November 1, 2009. Clinton is in Kosovo where he unveiled the statue on
Clinton’s Boulevard. Reuters
El pasado 18 de octubre, Juan Goytisolo afirmó en “El País” que durante las guerras de la ex Yugoslavia (1991-2001) Mitterrand apoyó a Milosevic porque “sólo una Serbia fuerte, podría frenar el previsible expansionismo alemán tras la reunificación de 1990”. Pocos días más tarde, el 9 de noviembre, José Ignacio Torreblanca repitió en el mismo medio la misma afirmación lapidaria.
Hay muchos datos, bien conocidos, que prueban la impostura de tal afirmación. Pero baste recordar que ningún miembro de la Comunidad Europea defendió la unidad del Estado yugoslavo en el verano de 1991, mientras que el gobierno alemán reconoció unilateralmente la independencia de Croacia y Eslovenia en diciembre, y con ello hundió el Plan Carrington, elaborado para facilitar la pacífica desintegración de Yugoslavia. Justamente por eso, Alemania contribuyó decisivamente al comienzo de la Guerra de Bosnia. Genscher nunca explicó claramente por qué se dio ese paso, que puso en peligro la unidad europea. La verdad es que, a veces, los alemanes hacen cosas bastante raras, pero no parece que Goytisolo ni Torreblanca tengan mucho interés en aclararlas.
Pasan unos días más, y empezamos a ver por dónde va la campaña. Sábado, 20 de noviembre: “El País” publica un reportaje firmado por Luis Prados y una entrevista a Hashim Thaci. No es información, sino presión pura y dura para que el gobierno de Madrid reconozca la independencia de Kosovo. El autor no duda en incluir afirmaciones tan distorsionadas como la de Bajran Rexhepi: "¿Por qué España está ejerciendo presión política en América Latina contra el reconocimiento de Kosovo?”.
Pero, ¿realmente alguien puede creer que España es capaz de ejercer alguna influencia sobre países como Brasil o Venezuela en ésta u tras muchas cuestiones?
Parece que sirve cualquier argumento, por patético que parezca. Por ejemplo, Lulzim Peci, director del Instituto Kosovar de Investigación Política y Desarrollo, asegura, “categórico”: "La relación de España con EE UU nunca será realmente cordial mientras España boicotee la estrategia estadounidense en los Balcanes".
Hace falta creer que los Balcanes, y Kosovo dentro de ellos, están en el centro del mundo para decir tales cosas. Pero lo extraño no es que los nuevos estadistas y funcionarios albaneses de la República de Kosovo utilicen argumentos tan demagógicos como inconsistentes. Lo llamativo es que el periódico “El País” persista en un discurso propio de la era Clinton/Aznar, o incluso Bush.
Y es que, concluyendo el año 2009, los intereses empresariales del grupo PRISA conjugados con las presiones de la vieja guardia del PSOE, encabezada por Felipe González, siguen empeñados en hacernos creer que el New World Order aún está vigente. Paciencia: en vísperas de la presidencia española de la EU, vamos a leer cosas mucho más descabelladas.
On 18 October, Juan Goytisolo wrote in "El País" that during the wars of former Yugoslavia (1991-2001) Mitterrand supported Milosevic because "only a strong Serbia, could curb the expected German expansionism after the reunification in 1990". A few days later, on November 9, José Ignacio Torreblanca in the same paper repeated the same lapidarian statement.
There are many well known facts, which prove the fraudulence of this claim. But suffice it to note that no member of the European Community advocated the unity of the Yugoslav state in the summer of 1991, while the German government unilaterally recognized Croatia's and Slovenia´s independence in December; and doing that, sank the Carrington Plan, developed to facilitate the peaceful breakup of Yugoslavia. Just because of this, Germany contributed decisively to the start of the Bosnian War. Mr. Genscher never clearly explained why the German gouvernment gave that step, which endangered European unity. To tell the truth, sometimes the Germans do very odd things, but it seems that neither Goytisolo nor Torreblanca have interest in such clarifications.
A few days later, we started to see where the campaign goes. Saturday, November 20th, "El País” publishes an article signed by journalist Luis Prados and an interview with Kosovo´s President Mr. Hashim Thaci. It was not information, but sheer and hard pressure so that the Madrid government to recognize Kosovo's independence.
The author does not hesitate in including distorted statements such as Bajran Rexhepi´s: "Why Spain is exerting political pressure in Latin America against recognition of Kosovo?"
But, can anyone really seriously believe that Spain can exert some influence over countries such as Brazil and Venezuela, in this or many other issues?
Any argument seems valid, even if pathetic. For instance: Lulzim Peci, Director of the Institute for Research and Development Policy of Kosovo, says, "categorical": "Spain's relationship with the U.S. will never be really friendly while Spain boycott U.S. strategy in the Balkans".
To say such things, you really need to believe that the Balkans, and Kosovo within them, are at the real center of the world. The strange thing is not that the new Albanian statesmen and officials from Kosovo Republic used arguments as demagogic as inconsistent. More striking is that the newspaper "El País" persist in a bizarre language with echoes from the the Clinton/Aznar or even Bush eras.
In conclusion: in Spain, ending the year 2009, the joint action of the business interests of the PRISA business group, conjugated with the pressures of the PSOE´s old guard, led by Felipe González, remains committed to make us believe that the New World Order is still valid. Be patient: on the eve of the Spanish presidency of the EU, we will read more outrageous things, like those. Etiquetas: Bill Clinton, Bosnia, Bush, Carrington, Croatia, Genscher, Kosovo, Obama, Spain, Thaçi
¿Una crisis de 1962 resuelta a la inversa?

Batería de S-400 en estado de revista. Aparte de la eficiacia de los proyectiles en sí, los sistemas de radar y guiado descollan por su precisión
Aunque resulta cada vez más evidente que la calidad de "El País" deriva en proporción inversa a las subidas de precios del periódico, todavía se pueden leer buenos reportajes, como los de Ángeles Espinosa sobre la crisis en Asia Central; u opiniones razonables sobre los conflictos en esa zona, como las de Miguel Ángel Aguilar o Lluís Bassets; a ello se añaden las magistrales opiniones de "El Roto" hechas caricatura.
Otra cosa son las ocasionales piezas de Carlos Mendo, que parecen obedecer a esa extraña filosofía del periódico madrileño según la cual siempre ha de estar presente en sus páginas la pluma de algún reaccionario. Sin embargo, el problema de Mendo no es que el lector habitual sospeche que su presencia sería más adecuada en un periódico francamente de derechas; al fin y al cabo, sin llegar a los extremos de Hermann Tertsch en su incomprensible larga carrera en "El País", no está mal que podamos leer las opiniones de lo que a veces parece un partidario tardío de McCain. La cosa es que el veterano periodista y ex responsable de Internacional del rotativo de PRISA, parece suponer que los lectores somos un poco tontos.
Por ejemplo: es de esos que cada cierto tiempo opinan que "Occidente se juega mucho" aquí y allá. Hace unos pocos años, Occidente se jugaba mucho en Kosovo. Ahora la pasa lo mismo en Afganistán, lo cual induce a sospechar que Mendo es de los que confunden Occidente con la OTAN y los jaleos en los que se mete esa organización en los últimos años, para dejar fuera de juego a la ONU. En realidad, el hecho de que Mendo fuera en su día un firme partidario de la intervención en Irak, alcara bastante sobre algunas de sus opiniones actuales.
Veamos los argumentos que utiliza. El 18 de septiembre de este mismo año escribía que la retirada de Afganistán no es una opción:
"Las opiniones públicas suelen tener la memoria flaca cuando se trata de apoyar conflictos letales en países lejanos, que causan bajas propias, sobre todo cuando sus Gobiernos no explican con la suficiente claridad las razones de esos conflictos. Pero, los atentados de Kenia y Tanzania, Nueva York, Madrid, Londres y Bali, por citar sólo los más atroces, deberían constituir en sí mismos un recordatorio trágico del peligro que correrían nuestras ciudades si Al Qaeda volviera a contar con una base de operaciones permanente en Afganistán al amparo de un nuevo Gobierno talibán"

Caricatura de El Roto publicada en "El País", 22 de septiembre, 2009
Carlos Mendo se refiere a las "memorias flacas" de aquellos que propugnan cualquier cosa que se aprezca a una retirada de Afganistán, pero el que anda mal de memoria es él, precisamente. Porque los atentados de Madrid, Londes y Bali tuvieron lugar cuando Afganistán ya había sido invadido, el gobierno talibán destruido y el estado mayor de Al Qaeda expulsado del remoto país centro asiático. Vuelvo a preguntarlo de manera más específica: ¿Evitó la presencia internacional (y española) en Afganistán, desde hacía ya casi tres años, el atentado del 11-M en Madrid, 2004?¿La respuesta a esa pregunta es todavbía más contundente en el caso de los aentados de Londres en 2005, teniendo en cuenta que Gran Bretaña ers y es un páis militarmente muy comprometido en Afganistán.
Ya ha pasado el tiempo de argumentos tan manidos, tautologías y mantras. Vayamos a asuntos más actuales.
Hace pocos días, Carlos Mendo volvía a la carga con otro párrafo memorable: "[Obama] Ha humillado a Europa del Este con la retirada con nocturnidad del escudo antimisiles en la República Checa y Polonia para que su secretaria de Estado, Hillary Clinton, escuchase el martes de su colega ruso, Sergei Lavrov, que las sanciones a Irán serían "contraproducentes".
En una sola, aunque larga frase, encontramos bien retratada la contradicción básica de todo ese asunto: Polonia y Chequia están muy enfadas porque Obama les ha retirado un escudo antimisiles que debía defenderles de un ataque procedente desde Irán. ¿Pero hay alguien que se crea esta bobada? Si Varsovia y Praga están encabronadas es porque sabían que el dichoso escudo iba dirigido contra los rusos; ergo, estos tenían razón en sentirse molestos. Y por si faltara algo, para Mendo los rusos tienen la clave de la tensión con Irán. O sea que muerto el perro, se acabó la rabia. Si pudiéramos doblegar a Rusia, se terminaría el problema de los iraníes.
Pues bien: vamos a darle la vuelta al tema. incoporamos a Turquía, reecuperamos una reciente historia de venta de misiles rusos, comparamos tablas cronológicas, y sale el análisis posteado acontinuación, publicado el día 6 de este mismo mes en "El Periódico".
"El Periódico", 6/10/2009
JUGADA DIPLOMÁTICA DE GRAN CALADO EN EL CÁUCASO Y ASIA CENTRAL
FRANCISCO Veiga*
Desde los años centrales del siglo XIX se desarrolló en Asia Central el denominado Gran Juego entre rusos y británicos, cuando sus mutuos impulsos imperialistas chocaron en torno a Afganistán. Menos de dos siglos más tarde, Afganistán y Asia Central siguen trayendo de cabeza a rusos y occidentales.
De nuevo, la lucha es muy enconada en la zona y se ha complicado por la concurrencia de protagonistas que a lo largo del siglo XIX no tenía la fuerza de nuestros días: potencias islamistas, como Irán o Arabia Saudí; potencias nucleares, como Pakistán o India; grandes superpotencias, como China.
En cualquier caso, no todo es guerra, también se producen audaces jugadas diplomáticas en toda esa zona, desde Turquía a los confines de Asia Central, pasando por el Cáucaso. Precisamente, estos días hemos asistido a una, y de gran calado, sin que la prensa occidental haya reaccionado ante lo sucedido.
El capítulo visible de la historia ha sido la reciente decisión del presidente de Estados Unidos, Barack Obama, de renunciar al escudo antimisiles a instalar en Polonia y la República Checa. Ese proyecto había sido impulsado por el presidente George Bush con la idea de proteger a Europa y los propios Estados Unidos de un presunto ataque balístico de los países del eje del mal, esto es, Irán y Corea del Norte. La idea recordaba mucho a la guerra de las galaxias impulsada en los años 80 por el también republicano presidente Ronald Reagan. Aquello había sido un bluff, hoy admitido por los historiadores. Y el escudo antimisiles de Europa oriental volvía a tener mucho de eso, dado que hubiera requerido enormes inversiones para poner a punto un dispositivo susceptible de ser burlado con relativa facilidad por el enemigo. De otra parte, el entusiasmo de los polacos y checos por el proyecto dejaba muy en evidencia que, de hecho, estaba más enfocado hacia Rusia que contra unos coreanos e iranís que a Varsovia o Praga dejaban indiferentes. Dicho de otra manera: el escudo antimisiles estaba más pensado para tensar las relaciones con Rusia y enfrentar a esa potencia con Europa, en una suerte de nueva guerra fría impulsada por la presidencia de Bush, que para un objetivo militar concreto y real.
Ahora, Obama ofrece un sistema alternativo de defensa ante la supuesta amenaza iraní basado en el una nueva generación de misiles antimisiles (ABM) a desplegar en el mar y en países cercanos a Irán. Entre ellos está Turquía.
Precisamente ahora, el Gobierno turco acaba de convocar una licitación para renovar su sistema de defensa antiaérea que los norteamericanos esperan ganar, de una vez por todas, con sus misiles Patriot de última generación.
Lo que no se cuenta es que ese concurso ya se planteó hace un par de años por estas fechas, en plena ofensiva diplomática de Bush, cuando arrancaba el proyecto del escudo de misiles en Europa oriental. Por entones, los rusos desbancaron a los competidores norteamericanos al ofrecer lo mejor de su arsenal: los misiles antiaéreos S-400 Tryumph, considerados por entonces los más eficaces del mundo.
La iniciativa tomó por sorpresa a los observadores occidentales y la misma plana mayor del Ejército turco acabó muy dividida ante la jugosa oferta rusa. Washington protestó recordando que, al ser Turquía un miembro de la OTAN, no debería utilizar sistemas de armas estratégicas rusas (olvidando el caso de Grecia, por cierto).
La maniobra rusa ante Turquía hablaba muy a las claras. Si los norteamericanos colocaban sistemas defensivos ante sus puertas, en países exaliados, ellos podrían hacer lo mismo con Turquía, país que hubiera sido la opción más lógica para detener una arremetida iraní.
Podemos imaginar las presiones que Washington ejerció por entonces sobre Turquía. Pero también parece evidente que ese país sacó beneficios de su actitud.
Posiblemente, la presencia de Obama en Estambul el pasado mes de abril, abogando por la candidatura turca a la UE, tuvo que ver con el deseo de conjurar las tentaciones rusas. Estas, mientras tanto, se habían materializado, de nuevo, en la venta de helicópteros de ataque MI-28 para combatir al PKK en Irak, en detrimento de los Cobra norteamericanos, cuya venta retrasaba Washington so pretexto de problemas legales debidos al traspaso de tecnología punta a los turcos.
En conjunto, en el periodo de pocos meses hemos asistido a un nuevo capítulo de lo que parece una entente ruso-turca, sobre la cual apenas informa la prensa occidental.
Ese acercamiento está provocando unas ondas subterráneas de gran alcance, que además traen recuerdos del pasado. En 1962, durante la crisis entre la Unión Soviética y Estados Unidos, Nikita Jruschov renunció a suspender el envío de misiles nucleares a Cuba a cambio de que los norteamericanos retiraran los suyos estacionados en Turquía. Si la oferta de los S-400 a Turquía influyó en la decisión de Obama con respecto al escudo antimisiles en la Europa oriental, ¿hemos vivido una reedición de ese acontecimiento, sólo que a la inversa?
*Profesor de Historia Contemporánea (UAB) y autor de El desequilibrio como orden (2009)
Etiquetas: Bush, Cáucaso, Cuba, escudo antimisiles, geoestrategia, misiles, Obama, Rusia, Turquía
El legado de George W. Bush

Un gesto que ya es historia
Dentro de pocas horas, Barack Obama tomará posesión como 44º presidente de los Estados Unidos de América y la presidencia de George W. Bush será ya historia, definitivamente. Pero su legado permanecerá. Nos guste o no, costará mucho tiempo restañar heridas. Resulta muy significativo el hecho de que, desde Europa y otras regiones del mundo pongamos tanta ilusión en que Obama se ocupe de solucionar lo que nosotros no supimos evitar, no quisimos prever, ni sabemos (o eso parece) reconstruir, al menos sin la supervisión o aquiescencia del presidente norteamericano de turno. Un enfoque preocupante; y más cuando el centro del proceso de cambio real, a escala global, ya no está en los Estados Unidos. Pero sobre todo, porque podríamos encontrarnos asumiendo, sin ser muy conscientes de ello, iniciativas del nefasto George W. Bush, o incluso de Dick Cheney.
Con motivo de esas interesantes reflexiones, "El Periódico" publicó, en su edición del lunes 19 de enero una colección de comentarios dedicados a "La herencia de la administración saliente", firmados por Luis De Sebastián, Juan-José López Burniol, Francisco Veiga y Antoni Segura. A continuación, la pieza que me correspondió (con el añadido de alguna línea eliminada en redacción)Legado de disputas
• La Casa Blanca se dedicó a debilitar la Unión Europea
Francisco VEIGA
PROFESOR DE HISTORIA DE LA UAB
Cuando George W. Bush llegó a la Casa Blanca, allá por el 2001, meses antes del 11-S, llevaba bajo el brazo la idea de liquidar el Irak de Sadam Husein. La otra línea directriz surgió de la anterior, cuando una serie de países de la UE se opusieron a participar en el ataque contra Irak. Fue entonces cuando Bush se aplicó en debilitar a esa Europa que podría ser un obstáculo para que EEUU ejerciera su estrategia unilateral como potencia mundial sin rival.
En el 2004, la gran ampliación de la UE, el mayor impulso en el proceso de integración europea desde la fundación de la CE, consagraría la temida posibilidad: de repente, la Unión se convirtió en un espacio político y económico de 450 millones de ciudadanos.
Sin embargo, fue precisamente ahí donde Bush detectó la brecha a profundizar: los nuevos socios, procedentes de la órbita exsoviética, habían demostrado en varias ocasiones un entusiasmado apoyo a las opciones norteamericanas. De esa forma, países tales como los bálticos, Albania, Rumanía, Bulgaria, la República Checa y, sobre todo, Polonia comenzaron a recibir las atenciones de Washington. La masa crítica había sido ya formada con la Italia de Berlusconi, la España neoliberal del Gobierno de Aznar y la Gran Bretaña de Toni Blair, que habían dado lugar al trío de las Azores, firmemente a favor de la guerra contra Irak.
Bush hurgó a fondo en la herida. Atizó en lo que pudo las inquinas antirrusas de los nuevos europeos del Este con ayuda de una artificiosa nueva guerra fría. El escudo antimisiles, a instalar en Polonia y la República Checa, era la esencia de las obsesiones del presidente: iba dirigido contra dos países del denominado eje del mal (Irán y Corea del Norte), incomodaba a los rusos y movía millones de dólares en contratos. La Administración de Bush se aseguró la continuidad del juego dedicándose a apoyar con descaro la candidatura a la OTAN de repúblicas exsoviéticas como Georgia o Ucrania,aún lejos de ajustarse los necesarios criterios de estabilidad política.
El resultado fue la conocida diferenciación entre la vieja y la nueva Europa, el fomento de un creciente euroescepticismo entre los novatos, y la tendencia de los veteranos a asentir en público y trabajar por sus intereses a espaldas del amigo americano. Todo ello, desde luego, ha puesto palos en las ruedas del proyecto de integración europea. Etiquetas: Bush, Estados Unidos, Obama, Rusia, Ucrania, UE
Seymour Hersh, hace seis meses

El primer ministro ruso, Vladimir Putin, explica el 28 de agosto pasado en una entrevista a la CNN, sus sospechas de que la actual administración Bush estuvo detrás de la agresión georgiana contra Osetia del Sur para favorecer la candidatura del republicano John McCain a la presidencia
Durante la reciente Convención Nacional Republicana que designó a John McCain como candidato a la Presidencia de los Estados Unidos de América para las próximas elecciones del mes de noviembre, se pudo constatar con claridad cómo éste se lanzaba en profundidad a sacar partido de la reciente crisis ruso-georgiana. El candidato republicano atacó a Rusia y dió un un apoyo exagerado a Misha Saakashvili y "el pueblo de Georgia" que contrastaron marcadamente con la discreta alusión que hizo Barack Obama en la correspondiente Convención Nacional Demócrata, en la cual fue elegido a su vez como candidato presidencial. Recordemos además que cuando estalló el conflicto, el pasado 7 de agosto, Barack Obama pasaba sus vacaciones en Hawaii, mientras que John MacCain, que permanecía en activo, pudo reaccionar con rapidez al evento y sacarle el correspondiente beneficio político en su carrera por la Casa Blanca. Completando la maniobra, nos enteramos por crónica fechada a 26 de agosto, que la esposa del republicano, Cindy McCain ha viajado ya a Georgia "para colaborar con las labores de ayuda humanitaria". Al parecer, el viaje estaba programado de antemano y nadie explicó muy bien qué debía hacer allí la mujer de presidenciable quien, por cierto, ha sido su principal apoyo en la carrera hacia el poder gracias a su fortuna personal.
Todo esto ocurre mientras en la prensa occidental en general y española en particular se siguen desgranando artículos de opinión que gustan de abundar en el manido asunto (cotidiano durante los cuarenta años de régimen franquista) de que si hay rusos de por medio, allí hay una conspiración. Y sin embargo, resulta más bien al contrario: la tradición británica de la manipulación política a lo largo y ancho del globo (ahí están las interminables historias y aventuras mitad reales, mitad fabuladas sobre el poder del mítico "Intelligence Service") arranca de su histórica habilidad para gobernar el vasto imperio, enfrentando a unos contra otros. Los norteamericanos siempre han sido mucho menos discretos, pero su "score" es realmente impresionante; ahí están, sin ir más lejos, sus motivaciones para intervenir en Irak, que al parecer y recientemente, sólo quiso recordar el enviado especial ruso a las Naciones Unidas, Vitaly Churkin, durante su intervención del pasado 29 de agosto.
Por lo tanto, y aunque el autor de este post continúa pensando que la actual presidencia norteamericana posiblemente no tuvo una responsabilidad directa en el ataque desencadenado por el presidente georgiano contra Osetia del Sur, tampoco se quedaría anonadado de asombro si al final resultara que Bush le pagó a uno de sus aliados más cercanos con la misma moneda con la que utilizó con Aznar durante la invasión de Irak: dejándolo colgado. A tal efecto llama la atención de algunos intelectuales derechistas en poner el carro delante de los caballos y colar la tal combinación a cualquier precio. Por ejemplo, el escritor peruano Mario Vargas Llosa deja caer que Moscú prefiere en la Casa Blanca a un conservador duro antes que a un demócrata blando, "pues un mandatario norteamericano partidario de la confrontación tiene asegurada una impopularidad internacional que puede favorecer a Rusia y a cualquier adversario de Estados Unidos". Claro, eso suponiendo que Rusia desee mantener una confrontación que, en realidad, no parece haber sido iniciada por esa potencia y de hecho le perjudica económicamente; a no ser que regresemos a la teoría conspirativa de la "larga mano de Moscú" y vuelta a empezar; supongo que ese es el tipo de posicionamiento que cuadra con la orientración política actual de Vargas Llosa. Y ahora sugiero que le echen un vistazo a la entrevista que sigue a continuación. El Premio Pulitzer Seymour Hersh, uno de esos periodistas de choque norteamericanos curtido en mil batallas y blindado profesionalmente por informadores de primera calidad que, como él mismo argumenta, ostentan cargos de segundo nivel. Hersh pronosticaba hace seis meses en "La Vanguardia", que la actual presidencia metería a los Estados Unidos en un nuevo conflicto a fin de torpedear la candidatura de Barack Obama. La idea que se barajaba hace un año por estas mismas fechas, era el ataque contra Irán; pueden leeer también cómo en la oficina de Cheney (el mismo que estos días andaba por Georgia intentando sostener el cadáver de Saakashvili en pie) se barajaron diversas ideas para provocar la guerra en Irán, entre ellas, la de disfrazar como iraníes a tropas SEALS de la Marina norteamericana. ¿Desean leer las reflexiones de Hersh sobre la actual tensión ruso-americana en torno a Georgia? También pueden hacerlo, aunque por el momento no hay revelaciones importantes
En definitiva, parece quedar claro que el gabinete Bush, metido ya de lleno en la barrena plana de la impopularidad, lleva meses urdiendo una política internacional consciente de "cuanto peor, mejor". Y ello es así porque esa estrategia funciona, como pudimos ver durante la Convención Nacional Republicana: una proporción importante de los norteamericanos no desea aceptar que la decadencia norteamericana es tan rápida y patente. Si los republicanos ganaron la Guerra Fría, los republicanos deben enderezar la situación rehaciendo el mismo camino y aplicar de una vez por todas el New Order diseñado por ellos mismos.
Lo malo es que la dialéctica que se aplica resulta estructuralmente deficiente, dado que para justificar su presencia en el poder, los republicanos deben demostrar que los desafíos planetarios heredados de la Guerra Fría así lo exigen (y Obama, supuestamente, no posee experiencia para desenredar la maraña que sus rivales han tejido). Y entre esos desafíos, ahora está el de una supuesta Nueva Guerra Fría. Ahora bien: si Putin ha logrado resucitar al poder ruso de sus cenizas y plantear una nueva confrontación mundial, ¿qué carajo de Guerra Fría ganaron los norteamericanos en 1991?

Seymour Hersh en una foto reciente y una actitud característica
"Los republicanos irán a por Obama por ser musulmán"
Seymour Hersh, premio Pulitzer por informar sobre My Lai (Vietnam) y Abu Graib (Iraq)
Entrevistas - 14/03/2008 11:53 - Autor: Luis Amiguet - Fuente: La Vanguardia
Tengo la tira de años y siempre periodista... ¡Dios! Si hubiera servido, me habría dedicado al golf. Nací en Chicago, allí decimos la verdad; en Washington mienten hasta los muertos. Soy demócrata, pero amo más la verdad. Recibo el premio Vázquez Montalbán de Periodismo.
Critican que usted cita demasiadas "fuentes del Gobierno"... Siempre anónimas.
¡Ah! Mire mis notas...
¿Cómo demonios se aclara usted, Seymour?
Me aclaro. Cuando entrevisto a alguien interesante, se acumulan los apuntes.
¿Qué cuentan? ¿Invadirá EE. UU. Irán?
Existió el peligro y el plan. Ahora mismo, Cheney, que es quien decide, está presionado por Barak, el ministro de Defensa israelí, un tipo listísimo, para que bombardee Irán antes de las elecciones.
¿Por qué tantas prisas?
Porque Israel y el lobby judío americano tienen pánico a Obama, que puede ganar.
Pero... ¿por qué?
¡Porque no pueden comprar a Obama!
¿Pero por qué no pueden comprarlo?
Porque Obama obtiene sus fondos de miles de pequeñas donaciones de internet. Eso es una revolución y le concede una enorme libertad, que los Clinton no tienen.
¿Por qué?
Hillary recibe su dinero sobre todo del lobby judío americano, por eso es tan dura y proisraelí en Oriente Medio, pero a Obama no lo pueden comprar porque no los necesita, y eso pone muy nerviosos a Barak, a sus halcones y además a todo el lobby judío.
Todo candidato tiene servidumbres.
El problema de fondo es que los judíos del exterior, sobre todo en EE. UU., son más duros, agresivos y monolíticos que los israelíes que sí viven en Israel. Allí, muchos israelíes albergan críticas muy razonables contra el ciego e inútil militarismo de Tel Aviv.
Usted explicó cómo Washington le consiguió las bombas nucleares a Israel.
Israel tiene el mismo problema de asimetría militar que nosotros en Afganistán...
¿Cuál?
Tel Aviv tiene 400 bombas nucleares... ¿Y qué? ¿Qué va a hacer? ¿Tirárselas a los palestinos que les lanzan piedras? El otro día hablaba con un general amigo que regresaba de una base militar secreta en Afganistán.
Cuente, cuente...
Su arma secreta: ¡ovejas! Muchas ovejas.
¿En una base secreta? ¿Para despistar?
Para pagar a los campesinos por la información y favores varios. Ahí tiene otro caso de asimetría: hemos ofrecido 25 millones de dólares por Bin Laden... Igual con unas ovejitas hubiera sido suficiente.
Un rebaño entero... En mi pueblo hay.
Cualquier cosa menos ofrecer 25 millones de dólares a pastores de las montañas que saben que serían fusilados sólo por tenerlo.
Usted es judío: ¿no le insultan por revelar los planes neocon y los de Israel?
Me han insultado y llamado "kappo". Mire, yo no soy pacifista: el 11-S estaba convencido con todos los norteamericanos de que había que detener a los asesinos y juzgarlos.
Y yo también.
Pero mi presidente declaró una guerra al terror en vez de encontrar a los asesinos, traerlos y juzgarlos. Tenían que haber tomado nota de España, que sí supo hacer eso después del 11-M. Detener criminales. Eso es. ¿La policía española es eficaz?
Entonces lo fue, sin duda.
¡Ese es el camino! Detener y juzgar a los criminales y no volver a las cruzadas...
¿La larga pelea, cada vez más sucia, Hillary-Obama debilita a los demócratas?
Al contrario, Hillary le está haciendo un enorme favor a Obama: le está endureciendo. Le da la experiencia y la mala uva que le falta. Será un gran ganador.
Muchos ven a McCain más seguro.
McCain es un formidable competidor. Tiene una mala leche también formidable y encanto personal, aunque sea viejo, pero seguirá la doctrina neocon en Oriente Medio.
¿Por quién se apostaría una cena?
Los republicanos saben hacer una campaña... Y lo vamos a ver. Pronto concentrarán todo su fuego en un único punto: Obama es negro, pero ese no es el problema, su problema es que es musulmán.
Eso no está claro y él lo desmiente.
Es un flanco débil que puede acabar con él: un musulmán significa un enemigo de los cristianos y de los judíos al mismo tiempo. La mera sospecha puede liquidarlo.
¿Quién le cuenta todas esas cosas?
Yo no hablo con el presidente, ni con Condoleezza ni con Cheney... No se me ponen.
Le mentirían, de todas formas.
Por eso me relaciono con cargos de segundo nivel que creen que deberían tener más poder del que tienen. En esta Administración, el poder lo tienen muy pocos, aunque haya muchos cargos.
¿Y qué sacan al largarle cosas como las torturas de Abu Graib o, en su día, la construcción de la bomba nuclear por Israel o los planes para la invasión de Irán?
Hay tres tipos de razones y hay tipos para cada una. Primera, ego: sentirse importantes. Es bonito tener el poder de que publiquen lo que dices, gratificación psicológica.
Muy humano.
Y si encima eres cargo pero no te dejan decidir nada, pues entonces largas. Hay quien me dice cosas para putear a alguien.
Más humano todavía.
Y también están, en fin, quienes creen sinceramente que el presidente Bush es el peor que hemos tenido y es un peligro para EE. UU. y para el planeta. Y explican por qué.
Nunca los cita.
Si los nombrara, los echarían. Siempre digo los nombres a mi editor en The New Yorker y todos callamos.

Soldado norteamericano exhausto. Valle del Koregal, Afganistan, 2007. Célebre foto del reportero húngaro Balasz Gardi
Adenda al material ofrecido, a 9 de septiembre, 2008
Nueva situación en Afganistán-Pakistán
En plena estabilización incierta de la crisis en el Cáucaso, pero también en los últimos tramos de la campaña electoral, el presidente Bush parece continuar aplicando su estrategia de "presión hasta el último minuto", y anuncia el envío de más tropas a Afganistán, como se puede leer en crónica de la BBC que se añade a continuación de esta entradilla.
Por lo tanto, parece evidente que puede existir una motivación de oportunismo político: inflar todas las tensiones posibles a escala internacional, antes de la cita electoral de noviembre. Pero, indirectamente, la noticia nos ofrece también otras cuestiones a considerar:
a.- Situación de emergencia: el estado de deterioro de la situación militar en Afganistán es real, pero en la actualidad se está contagiando con gran rapidez a Pakistán, y éste último podría ser el verdadero objetivo del incremento de tropas norteamericanas en la zona.
b.- Preocupación por la crisis abierta en la OTAN a raíz del conflicto ruso-georgiano en el Cáucaso: Washington lleva muchos meses viviendo con creciente ansiedad el deterioro de la moral interna en la OTAN, por causa de la fallida intervención en Afganistán. La forma en que se "solucionó" el conflicto de Kosovo en febrero de este mismo año, tuvo mucho que ver con eso. Pero parece evidente que el renovado interés por Afganistán también está directamente relacionado con la forma en que se desarrolló la crisis de Georgia y la difícil situación en que deja a los sucesivos proyectos de ampliación de la organización atlántica (la misma Georgia, Ucrania...). Y ello, a su vez, abre nuevas brechas entre los principales socios históricos de la OTAN.
c.- Colaboración con Rusia: la ampliación del marco intervencionista en Asia Central requiere, forzosamente, del apoyo de Moscú en aspectos básicos como logística e inteligencia. El aumento del contingente de tropas norteamericanas en Afganistán no puede responder, en ningún caso, a un aumento de la tensión con Rusia. Al contrario.
Martes, 9 de septiembre de 2008 - 02:45 GMT
El presidente estadounidense George W. Bush se prepara a anunciar el envío de más tropas a Afganistán en los próximos meses.
En un discurso planeado para el martes, Bush informará que un batallón de infantes de marina, compuesto por unos 1.000 efectivos, que originalmente debía ser enviado a Irak en noviembre, irá en cambio a Afganistán.
Adicionalmente, una brigada de combate del ejército, que normalmente cuenta con entre 3.000 y 4.000 soldados, será enviada a Afganistán a comienzos del año entrante.
Según el corresponsal de la BBC en Washington, Jonathan Beale, la decisión es una señal de la creciente preocupación de la Casa Blanca con el resurgimiento del Talibán en Afganistán.
Aumento de la violencia
Más de 260 civiles murieron en julio pasado víctimas de la violencia en ese país.
El gobierno afgano dice que el baño de sangre está relacionado con los acuerdos de paz que el gobierno paquistaní ha buscado con militantes islamistas en las regiones tribales noroccidentales cerca de la frontera con Afganistán.
Bush sostendrá que los brutales ataques del Talibán han afectado la confianza de la gente en Afganistán.
"Pese a todo el buen trabajo que hemos hecho en ese país, es claro que debemos hacer aún más", dice parte del discurso que Bush dará este martes.
"A diferencia de Irak, tiene pocos recursos naturales y tiene una infraestructura subdesarrollada. Sus instituciones democráticas son frágiles".
Del mismo modo, el mandatario sostendrá que se planea retirar cerca de 8.000 soldados estadounidenses de Irak antes de febrero próximo, momento en el cual habrá un nuevo presidente en la Casa Blanca.
"Mientras el progreso en Irak es todavía frágil y reversible, el general David Petraeus y el embajador Ryan Crocker informaron que ahora parece haber un grado de durabilidad en los avances que hemos logrado", dirá Bush en su intervención en la Universidad Nacional de la Defensa, en Washington.
El corresponsal de la BBC señala que los retiros de tropas que se anunciarán el martes marcan el comienzo de una lenta y limitada reducción de efectivos, que de todos modos dejará en su lugar a la mayoría de las fuerzas estadounidenses en Irak.
En la actualidad hay cerca de 146.000 soldados estadounidenses en Irak y 33.000 en Afganistán.
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Labă tristă (y 2)

Amigos de la OTAN, UE y Estados Unidos, con vocación occidental (1): ¿Qué hacemos con Misha?
3. "No existe signo más claro de locura que el de hacer lo mismo una y otra vez y esperar resultados diferentes". Albert EinsteinMientras pasan los días y desde Washington, la OTAN y el corazón de la UE ya han hecho lo que han podido para salvar los muebles de la desconcertante situación en la que ellos mismos se metieron durante meses, van aflorando las cuestiones centrales y difuminándose las accesorias, entre gruñidos y ladridos. Por ejemplo: ¿Qué hacer con Georgia? Y más precisamente. ¿Qué hacer con Mijeil Saakashvili, alias “Misha”? Este es uno de los grandes dilemas de hierro, que periodistas y políticos suelen evitar como la peste.
Pongamos, por ejemplo, el vehemente artículo de opinión de José Ignacio Torreblanca en “El País” del 27 de agosto, titulado: “Farsa Osetia”. Comienza el autor aseverando que “el conflicto habido este mes de agosto ha sido minuciosamente orquestado desde Moscú con el fin de amputar a Georgia estos dos territorios”. Torreblanca lo explica como “una represalia anunciada a costa de la independencia de Kosovo”. Pero dicho así, no pasa de ser materia de fe. Torreblanca asevera que todo estuvo “orquestado desde Moscú”, y al día siguiente, Putin deja caer que la cosa se montó en los Estados Unidos para apoyar a un candidato determinado a la presidencia; y todos sabemos que se refiere a McCain. Ahí va una palabra contra la otra.
En el antiguo mundo de los medias de papel, este tipo de periodismo de consigna podía sobrevivir mejor; pero hoy en día, los artículos de fe se arriesgan a ser sepultados bajo toneladas de megabytes de información contradictoria. Es cuestión de segundos, lo que cuesta activar los controles de un buscador en red. Por lo tanto, analizar en prensa actualmente, supone dejarse siempre un margen en función de las propias inconsistencias.
Hoy por hoy, en la crisis georgiana, de lo que se trata ante todo, es (incluso a día de hoy) aclarar qué movió al presidente georgiano Mijeil Saakashvili a lanzar sus tropas sobre Osetia del Sur durante la tarde y noche del 7 de agosto. Decir que todo fue un complot urdido por los rusos y quedarse tan tranquilo, raya ese mal hábito del periodismo español, que es la contumacia. Es cierto que se produjeron escaramuzas previas a la guerra de agosto, y que debido a las tensiones (como cada verano en esas cálidas y temperamentales latitudes) los rusos trasladaron algunas tropas de refuerzo a la zona. Pero eso no prueba nada en sí mismo: hay muchas zonas calientes en el mundo y el hecho de que una de las partes se ponga más provocativa, o la otra le induzca a ponerse así, no ha de llevarnos automáticamente a la conclusión de que ahí hay complot y conspiración.
Y si no, ya lo volveremos a hablar cuando se produzca la próxima tensión en torno a Ceuta y Melilla, sobre todo si tiene alguna acción en fuerza de los marroquíes, ni que sea limitada. Claro que, teniendo en cuenta cómo los norteamericanos se han implicado en diversas guerras, desde el asunto del Maine en 1898 al incidente del Golfo de Tonkín en 1964, los estudiantes americanos atrapados en la isla de Granada, en 1983, o el muy reciente y fenomenal invento de las armas de destrucción masiva en Irak, 2003, puede que Putin lleve más razón que Torreblanca, al fin y a la postre.

El presidente Mijeil Saakashvili en plena guerra contra sí mismo, hace pocos días, en Gori. El comportamiento del georgiano está siendo demasiado confuso como para inspirar confianza a nadie... ni siquiera a él mismo
En realidad, al día siguiente, 28 de agosto, otro artículo en "El País" en este caso de Jean Meyer, especialista en historia de Rusia ("Guerra relámpago en Georgia") incide en la verdadera cuestión central: aún en el caso de que sí se hubiera producido una brillante conspiración rusa, una verdadera trampa calculada para implicar a los georgianos, ¿por qué Mijeil Saakashvili se lanzó directamente a la boca del lobo? Sólo caben dos opciones: o es un verdadero estúpido, o se trata de un genial risque tout que se lanza en plancha a “un pleito perdido de antemano para romper el statu quo, internacionalizar el conflicto y hacer que las cosas se muevan”, según escribe Meyer citando a un amigo georgiano.
La segunda explicación parece destinada a reforzar la posición de “Misha” después del desastre, porque el presidente georgiano se estaba jugando demasiadas cosas importantes aquella tarde del 7 de agosto como para andar lanzando una Guerra del Yom Kippur con los apenas 10.000 soldados con los que contaba su ejército. Demasiados asuntos en la cuerda floja como para no terminar recayendo en la consideración de que, de lo sublime a lo ridículo hay sólo un paso; y que Mijeil “Misha” Saakashvili no es precisamente un Napoleón del Cáucaso, ni en la política ni de la estrategia.
Por lo tanto, entre unos y otros van poniendo sobre la mesa la gran pregunta central en esta crisis, de cuya respuesta resultará su resolución, empantanamiento o agravación. ¿Qué hacemos con Misha? La verdad es que resulta un personaje muy poco defendible con argumentos prácticos, se mire por dónde se mire. Si hubo trampa y cayó en ella fue un iluso ¿Se debe dejar a Georgia y la seguridad del Cáucaso mericional en manos de un tipo así, vistos los resultados? Si lo urdió todo para liarla y atraer a los Estados Unidos, la OTAN y la UE, a fin de que le sacaran las castañas del fuego, es un aventurero peligroso. ¿Lo premiamos por ello y le damos carta blanca para que nos inmiscuya más y más, para que él tome el control?¿Es Mijeil Saakashvili, alias “osito Misha” quien debe conservar la iniciativa para practicar la “geoestrategia del taxi” al margen de las consecuencias para los pueblos de la zona, el petróleo que pasa por su territorio con destino a Europa, la innecesaria complicación del equilibrio internacional? Dejar la respuesta occidental a Moscú en manos de Misha, ni siquiera tiene la categoría de una balcánica labă tristă: es pura pornografía gonzo.

Amigos de la OTAN, la UE y los Estados Unidos, con vocación occidental (2): Franjo Tudjman en una de sus poses preferidas
Torreblanca se echa las manos a la cabeza porque Rusia se ha paseado con sus tanques por el territorio de un país miembro de la OSCE y del Consejo de Europa, “socio y amigo” de la UE, Estados Unidos y la OTAN. Pero una vez más, da la impresión de que –como es habitual en España- se confunde el título o etiqueta con la capacidad y el contenido real. Washington, por motivos políticos con amplia tradición histórica y Bruselas saliendo del paso en su estilo habitual, llevan años concediendo prebendas a líderes más que dudosos. Recordemos cómo países miembros de la OTAN, tales como Grecia y Turquía, por ejemplo, continuaron dentro de la organización atlántica durante sus periodos de régimenes militares, después de sufrir sendos golpes.
La tendencia en su versión post Guerra Fría, arranca de 1991 y se puede decir que se inaugura con Franjo Tudjman, artífice de la independencia croata y personaje de difusos perfiles democráticos. Por él, el gobierno del canciller Kohl no dudó en reconocer unilateralmente la autoproclamada independencia de Croacia, enfrentando a la recién unificada Alemania con el resto de socios de la CE, y de paso torpedear el plan de paz de lord Carrington, apoyado por la misma Comunidad Europea; lo cual tuvo mucho que ver con el desencadenamiento de la guerra en Bosnia. Y qué decir de un Hashim Thaçi, escogido ya durante la conferencia de Rambouillet por los norteamericanos para descolocar al mismísimo Ibrahim Rugova y terminar convirtiéndose en primer presidente de la República de Kosovo. También se les rieron las gracias a los gemelos Kaczinski, en Polonia, y buenos quebraderos de cabeza que le trajeron a Bruselas. Eso por no mencionar al presidente greochipriota Tassos Papadopoulos, que hizo lo que pudo para reventar el plan de Annan para la reunificación de la isla cuando ya sabía que tenía asegurado el acceso a la UE para la parte griega de la isla: una flagrante tomadura de pelo que Bruselas se tragó como si tal cosa.
En las actuales circunstancias, parece que la única respuesta que se les ocurre a Bush y algunos líderes occidentales (no todos, ni mucho menos) es dejar en su puesto a Misha para hostigar a los rusos. Lo malo es que llevamos ya varios años con ese tipo de estrategias cerriles y discusiones de patio de escuela y no terminan de dar buen resultado. En este caso puede ser peor, si se combina con un acelerado ingreso de Georgia a la OTAN, por ejemplo.

Amigos de la OTAN, la UE y los Estados Unidos, con vocación occidental (3): Hashim Thaçi con sus muchachos en 1999
Entendámonos: a quien escribe este post, le parecería una estupenda opción. La OTAN no ha tenido bastante con la chapuza de Kosovo y sobre todo, el desastre de Afganistán. Necesita una catarsis mayor. Eso no supone necesariamente la destrucción traumática de la organización, pero si un serio toque de atención y una redefinición (o aclaración) de objetivos. Por lo tanto, el pronto ingreso de Georgia en la OTAN, seguido del de Ucrania, iban a generar tal cúmulo de problemas –entre otras cosas habría que enviar cuantiosas tropas euro-americanas a protegerlas, y no precisamente de las bandas talibanes- que los fundamentos de la organización crujirían desde los cimientos.
Y por otra parte, a ver quién le dice ahora a Tbilisi y Kiev que no van a acceder a la OTAN en mucho tiempo: sería admitir que la catarsis ya ha llegado a Bruselas. Por lo tanto, son días de interesantes expectativas, siempre que no supongan boquetes nucleares en la geografía eurorrusa. Sería realmente trágico que fuéramos a la Guerra Mundial por el osito Misha. ¿O no?
Pero más ridículamente trágico sería ir a la confrontación por restaurar el legado de Stalin. Es posible que que una buena parte de los lectores conozcan la historia: Osetia del Sur y Abjasia, regiones autónomas, fueron integradas en la República Socialista Soviética de Georgia en 1922 y en 1931, respectivamente; y ello gracias a la presión de Stalin. Quizá no sea casualidad que, en efecto, en la ciudad georgiana de Gori se conserve la última gran estatua dedicada al dictador soviético.
Etiquetas: Bush, Estados Unidos, Georgia, McCain, Osetia del Sur, OTAN, Putin, Rusia, Saakashvili, UE
Polonia, por fin en el "spiral development"

El ministro de Asuntos Exteriores polaco, Radoslaw Sikorski, encantado de sentir que su país está por fin, bien defendido ante la inminente agresión rusa, tras firmar el acuerdo para la construcción de una base de misiles en su territorio; Varsovia, 20 de agosto, 2008
The US missile defence system is the magic pudding that will never run out
Poland is just the latest fall guy for an American foreign policy dictated by military industrial lobbyists in Washington
George Monbiot
"The Guardian", Tuesday, Augst 19, 2008
It's a novel way to take your own life. Just as Russia demonstrates what happens to former minions that annoy it, Poland agrees to host a US missile defence base. The Russians, as Poland expected, respond to this proposal by offering to turn the country into a parking lot. This proves that the missile defence system is necessary after all: it will stop the missiles Russia will now aim at Poland, the Czech Republic and the UK in response to, er, their involvement in the missile defence system.
The American government insists that the interceptors, which will be stationed on the Baltic coast, have nothing to do with Russia: their purpose is to defend Europe and the US against the intercontinental ballistic missiles Iran and North Korea don't possess. This is why they are being placed in Poland, which, as every geography student in Texas knows, shares a border with both rogue states.
They permit us to look forward to a glowing future, in which missile defence, according to the Pentagon, will "protect our homeland ... and our friends and allies from ballistic missile attack"; as long as the Russians wait until it's working before they nuke us. The good news is that, at the present rate of progress, reliable missile defence is only 50 years away. The bad news is that it has been 50 years away for the past six decades.
The system has been in development since 1946, and so far it has achieved a grand total of nothing. You wouldn't know it if you read the press releases published by the Pentagon's missile defence agency: the word "success" features more often than any other noun. It is true that the programme has managed to hit two out of the five missiles fired over the past five years during tests of its main component, the ground-based midcourse missile defence (GMD) system. But, sadly, these tests bear no relation to anything resembling a real nuclear strike.
All the trials run so far - successful or otherwise - have been rigged. The target, its type, trajectory and destination, are known before the test begins. Only one enemy missile is used, as the system doesn't have a hope in hell of knocking down two or more. If decoy missiles are deployed, they bear no resemblance to the target and they are identified as decoys in advance. In order to try to enhance the appearance of success, recent flight tests have become even less realistic: the agency has now stopped using decoys altogether when testing its GMD system.
This points to one of the intractable weaknesses of missile defence: it is hard to see how the interceptors could ever outwit enemy attempts to confuse them. As Philip Coyle - formerly a senior official at the Pentagon with responsibility for missile defence - points out, there are endless means by which another state could fool the system. For every real missile it launched, it could dispatch a host of dummies with the same radar and infra-red signatures. Even balloons or bits of metal foil would render anything resembling the current system inoperable. You can reduce a missile's susceptibility to laser penetration by 90% by painting it white. This sophisticated avoidance technology, available from your local hardware shop, makes another multibillion component of the programme obsolete. Or you could simply forget about ballistic missiles and attack using cruise missiles, against which the system is useless.
Missile defence is so expensive and the measures required to evade it so cheap that if the US government were serious about making the system work it would bankrupt the country, just as the arms race helped to bring the Soviet Union down. By spending a couple of billion dollars on decoy technologies, Russia would commit the US to trillions of dollars of countermeasures. The cost ratios are such that even Iran could outspend the US.
The US has spent between $120bn and $150bn on the programme since Ronald Reagan relaunched it in 1983. Under George Bush, the costs have accelerated. The Pentagon has requested $62bn for the next five-year tranche, which means that the total cost between 2003 and 2013 will be $110bn. Yet there are no clear criteria for success. As a recent paper in the journal Defense and Security Analysis shows, the Pentagon invented a new funding system in order to allow the missile defence programme to evade the government's usual accounting standards. It's called spiral development, which is quite appropriate, because it ensures that the costs spiral out of control.
Spiral development means, in the words of a Pentagon directive, that "the end-state requirements are not known at programme initiation". Instead, the system is allowed to develop in whatever way officials think fit. The result is that no one has the faintest idea what the programme is supposed to achieve, or whether it has achieved it. There are no fixed dates, no fixed costs for any component of the programme, no penalties for slippage or failure, no standards of any kind against which the system can be judged. And this monstrous scheme is still incapable of achieving what a few hundred dollars' worth of diplomacy could do in an afternoon.
So why commit endless billions to a programme that is bound to fail? I'll give you a clue: the answer is in the question. It persists because it doesn't work.
US politics, because of the failure by both Republicans and Democrats to deal with the problems of campaign finance, is rotten from head to toe. But under Bush, the corruption has acquired Nigerian qualities. Federal government is a vast corporate welfare programme, rewarding the industries that give millions of dollars in political donations with contracts worth billions. Missile defence is the biggest pork barrel of all, the magic pudding that won't run out, however much you eat. The funds channelled to defence, aerospace and other manufacturing and service companies will never run dry because the system will never work.
To keep the pudding flowing, the administration must exaggerate the threats from nations that have no means of nuking it - and ignore the likely responses of those that do. Russia is not without its own corrupting influences. You could see the grim delight of the Russian generals and defence officials last week, who have found in this new deployment an excuse to enhance their power and demand bigger budgets. Poor old Poland, like the Czech Republic and the UK, gets strongarmed into becoming America's groundbait.
If we seek to understand American foreign policy in terms of a rational engagement with international problems, or even as an effective means of projecting power, we are looking in the wrong place. The government's interests have always been provincial. It seeks to appease lobbyists, shift public opinion at crucial stages of the political cycle, accommodate crazy Christian fantasies and pander to television companies run by eccentric billionaires. The US does not really have a foreign policy. It has a series of domestic policies which it projects beyond its borders. That they threaten the world with 57 varieties of destruction is of no concern to the current administration. The only question of interest is who gets paid and what the political kickbacks will be.
monbiot.com Etiquetas: Bush, escudo antimisiles, Estados Unidos, Polonia, República Checa, Rusia
Labă tristă (1)

El presidente Medvedev anuncia que Moscú reconoce la autoproclamada independencia de Osetia del Sur y Abjasia. ¿Y ahora qué?
1. Breve pero necesaria introducción
“Labă tristă” es una expresión rumana que se puede traducir literalmente al castellano. Significa: “paja triste”. En este post, hace referencia a la esencia del engallado pero cacofónico debate que ha prendido en Occidente a raíz de la breve guerra ruso-georgiana. Ante las situaciones de crisis internacional ocurre lo mismo que con algunas enfermedades: cuando existen diversos medicamentos para paliarlas pero ninguno las cura, es que los médicos no saben cómo hacerlo.
Hasta el momento, Washington y la OTAN han vuelto a meter la pata en la escena internacional. La incapacidad en asumir los propios fallos ha contribuido a la inexistencia de una solución eficaz. Los rusos se han llevado el gato al agua y de paso, a los norteamericanos; y a éstos y la corte de pequeños pero fervientes aliados que todavía apoyan la gestión de la moribunda y rematada administración Bush, sólo les cabe, de momento, la “labă tristă”. Cuando más se insista en impresionar con el patético exhibicionismo de la impotencia, más triste resultará.
2. "Si no puede solucionar un problema, es porque sigue las reglas del juego”[i] (y además, es posible que se haya equivocado usted de juego)
A veinte días de que comenzara la crisis del Cáucaso, es momento de hacer un nuevo balance de la situación. Los medios de comunicación occidentales tienden ahora a seguir la pauta que marcan las grandes agencias norteamericanas y ello supone no salir de los circuitos cerrados marcados desde el principio consistentes en: a) meter bajo la alfombra lo que no interesa recordar; b) negar lo evidente; c) mantener y aplicar todos los dobles raseros que sean necesarios; d) en líneas generales: recurrir a la tozudez y la contumacia, dado que no existen instrumentos argumentales mínimamente válidos para justificar la ineficacia (que a su vez es producto de la anterior falta de ideas, dobles raseros, contumacia....)

Hace un año: marinos norteamericanos instruyen a sus colegas georgianos sobre cómo registrar un barco, durante unas maniobras en el puerto de Batumi, Georgia, el pasado 5 de septiembre de 2007. La instrucción se realizó a bordo del USS Donald Cook. Los marinos van armados con poco intimidantes subfusiles de instrucción
Podemos tomar como elemento de referencia la edición de “El País” de ayer mismo, 27 de agosto, 2008. No porque ese periódico lo haya hecho particularmente mal o bien, sino porque sigue siendo el primer rotativo español y constituye un ejemplo de referencia suficientemente válido; pero podría haberse recurrido a casi cualquier otro.
En este caso, parece que tras haber regresado de las vacaciones una buena parte de la redacción y plantilla de opinadores la dirección editorial decidió tomar partido claro en el asunto. Quizás haya tenido mucho que ver con el hecho de que el presidente Zapatero deberá acudir el 1º de septiembre a Bruselas para participar en la cumbre de jefes de Estado y de Gobierno europeos convocada de forma extraordinaria por el presidente de turno de la Unión, el francés Nicolas Sarkozy, a fin de abordar la crisis entre Rusia y Georgia. Posiblemente, y quizás ante el temor de que sus propuestas sean demasiado conciliadoras, el diario, muy crítico con su gestión últimamente, decidió enviar un aviso para navegantes (justamente ahora que los agresivos puntos de vista antirrusos en los noticiarios españoles de TVE y Canal CNN+ se están moderando en los últimos días). Pero también estamos ante la clásica maniobra comercial de la prensa: se trata de vender noticias, los argumentos han de estar claros, los buenos han de quedar perfectamente identificados, y los malos también. Y ahora tenemos, cotidianamente: rusos malos y noticias de accidentes aéreos en todo el mundo; adiós a la guerra internacional contra el terrorismo y la violencia de género. Hay que vender y el producto "informativo" se deteriora muy rápido en los mostradores
Repasemos titulares como punto de partida de los comentarios:

Han pasado casi siete años justos desde el 11-S y la administración Bush ni siquiera ha podido o sabido dar una respeusta política o estratégica a aquel desafío
a) “Rusia lanza un desafío mundial” (página 2): Aquí está de nuevo la grandilocuente retórica del New Order, bien conocida: la “comunidad internacional” que excluye a quien no esté de acuerdo con los Estados Unidos y la OTAN, los “desafíos mundiales” que no incluyen a China, Brasil, India, Bolivia… El desafío de Moscú va dirigido específicamente contra la estrategia de la OTAN dictada por los Estados Unidos, pero con la oposición de varios miembros importantes de la organización. Éstos serán los encargados de resolver la crisis (si pueden y saben cómo hacerlo), que en buena medida es responsabilidad suya, de ellos. Desafíos mundiales reales han sido, en los últimos años de la post Guerra Fría: el 11-S, la intervención en Afganistán de 2001 y la invasión de Irak en 2003 (que supuso el comienzo de importante desajustes financieros a escala internacional, comenzando por la subida sostenida en el precio del petróleo)
b) “Occidente acusa al Kremlin de violar todas las normas internacionales” (página 3) Continuando con las referencias en el párrafo anterior: la intervención en Irak sin contar con el apoyo de las Naciones Unidas, el respaldo a la autoproclamada independencia de Kosovo también sin ese aval… Unos y otros llevan muchos años violando una normas internacionales que ya nadie sabe dónde residen. Los bombardeos de la OTAN sobre Serbia y Kosovo, las tropas americanas en Irak, el asalto georgiano sobre Osetia del Sur y la respuesta rusa en Georgia, son ejemplos muy claros de adónde nos han llevado casi veinte años de intentar construir un New Order unilateralista siguiendo patrones básicamente norteamericanos.
En realidad, mirando las cosas con una cierta perspectiva, sin tanto llanto y crujir de dientes del más puro estilo fariseo, lo cierto es que hasta el momento Rusia está siendo una superpotencia mucho más previsible que los Estados Unidos. Rusia surgió de la desintegración de la URSS sin guerras civiles ni peligrosas inestabilidades y su tejido social aguantó un profundo choque sin dar lugar a revoluciones. Además, Moscú aguantó todo tipo de desplantes y prepotencias occidentales en general y norteamericanas en particular, a lo largo de dieciocho años.
Mientras tanto, los Estados Unidos, intentando gobernar el mundo heredado del final de esa Guerra Fría, ha dejado tras sí un situaciones sin resolver en las crisis en las que ha intervenido desde 1991: Somalia, los Balcanes, Afganistán, Irak; en Georgia vamos camino de lo mismo. Además están las consecuencias financieras derivadas de la intervención en Oriente Medio, y la crisis de las subprime que ha desencadenado una crisis global; y lo que es peor, ni las autoridades norteamericanas ni sus expertos neocon parecen saber qué hacer para atajarla.

Copia de la carta de Paul Wolfowitz, por entonces Subsecretario de Defensa estadounidense, dirigida a los ministros de la UE solicitando que abandonasen el proyecto de sistema de posicionamiento Galileo (directo competir del GPS norteamericano) porque entendía que supondría serios problemas para la OTAN, diciembre 2001. Fuente: Wikipedia
Por lo tanto, aquí estamos los europeos, atentos cada cuatro años a conocer quién es el nuevo inquilino de la Casa Blanca, y a verlas venir. Hemos de respetar sin chistar la peculiar manera americana de resolver sus problemas y los de los demás; debemos entender y aceptar íntimamente sus peculiaridades políticas y culturales, sabiendo que, en último término, estamos a merced de dirigentes y policy makers que no siempre son los más apropiados; y de los designios de compañías e intereses que no podemos controlar, ni siquiera entender en muchas ocasiones. Ellos no van a cambiar ni hacer concesiones a Europa, seremos nosotros quienes deberemos pagar los platos que rompe la vieja superpotencia. Porque los EEUU ya no son el poder todopoderoso de hace medio siglo, dependiente sólo de sí mismo y por ello capaz de actuar como árbitro. Ahora necesita de la energía exterior para atende rsu consumo exterior sobrecalentado, está perdiendo peso claramente y actúa en función de intereses cada vez más egoístas. El juez tiene arte y parte, el bombero actúa a veces de pirómano, el árbitro de antaño es ahora el depredador.
En cambio, Rusia no depende del exterior, puede sobrevivir aislada, es una superpotencia europea y en conjunto resulta mucho más influenciable por Europa que los Estados Unidos. Si mantenemos el contacto con Rusia podremos abrir su cultura y su sociedad en el tránsito hacia un sistema más democrático; su economía también necesita de colaboración (no de colonización) para una mayor eficacia. Si nos enfrentamos a ella y nos encerramos en nuestros prejuicios, sólo conseguiremos retroceder en el tiempo, pero cuando lleguemos a 1914 ya no existirán los actores de entonces, sino otros. Por el camino de los túneles del tiempo nos haremos enemigos: de Rusia y luedo de los demás a los que perjudiquemos colateralmente a costa de… ¿qué?¿De proteger a pequeñas repúblicas gobernadas por Haiders y Berlusconis pero con créditos democráticos mucho más dudosos?
c) “¿Qué se puede hacer para frenar a Moscú?” Esta breve tira en página 3 es una verdadera mina de inconsistencias. El repaso a la batería de hipotéticas soluciones se resume, prácticamente en una sola: nada. De hecho, revelan la esencia del problema: la impotencia de la OTAN y la decadente administración Bush son la base justificativa principal del escatológico título de esta serie de post sobre la crisis del Cáucaso meridional.
c.1. Intervención en la ONU: ¿Después de haber evitado sistemática y arteramente a la ONU para poder atacar a Serbia en 1999, invadir Irak en 2003 y bendecir la autoproclamada República de Kosovo en 2008 (un total de nueve años de praxis oportunista) no les entra a ustedes la risa tonta ante la sugerencia de que los americanos pueden ir al Consejo de Seguridad o la Asamblea General para impedir que Rusia respalde la independencia de Abjasia y Osetia del Sur? Sobran más comentarios.
En cambio, tomen nota de la siguiente frase: “Las potencias occidentales deben medir sus pasos para evitar represalias rusas en el Consejo de Seguridad en temas como las sanciones en contra de Irán”. En un separado de otra pieza se resalta: “Se mantiene la cooperación [de la OTAN con Rusia] en Afganistán y en el grupo de trabajo sobre la no proliferación de armas de destrucción masiva”. Y claro, es que al final, los occidentales se han hipotecado hasta las cejas con los rusos y ahora quieren lo mejor de ambos mundos: que les respeten, pero no pagar las deudas ni atender a responsabilidades. Una postura muy propia de antiguo aristócrata empobrecido.
c.2. Exclusión de Rusia del G-8 o de la OMC ¿Quién saldría perdiendo más? La idea de que Occidente hace grandes favores a los nuevos miembros de sus flamantes organismos financieros, suelen olvidar importantes detalles: que estamos en crisis, que hay inversiones billonarias en Rusia, que están en marcha muy importantes programas de colaboración tecnológica entre Rusia y Europa…

El presidente Sarkozy visita a las tropas francesas en Afganistán para subir su moral tras las duras pérdidsas sufridas en una emboscada, tan sólo hace una semana
c.3. OTAN. “La opción de una respuesta militar es inconcebible de momento…” Es divertido ese “de momento”. ¿Marcharán los panzer sobre Moscú en la próxima primavera? ¿Una OTAN que no sabe cómo dejar atrás Afganistán y cuyos desmoralizados soldados han recibido duros golpes allí hace pocos días, está en situación de lanzar bravatas sobre respuestas militares?¿Ya han olvidado la matanza de civiles afganos de hace menos de una semana¿Los políticos y militares norteamericanos, socios principales de la OTAN, pueden soñar con golpes militares en Rusia cuando, en el mejor de los casos, retirarán sus tropas de Irak no antes de 2011?¿Cuando todavía tiene pendiente la captura de Bin Laden?¿Se olvidarán de su “inminente” campaña contra Irán?
c.4. Represalias a través de la UE, según el aplicado becario o becaria que estructuró el destacado. Al parecer, “existen varias opciones de reacción”, aunque el autor no detalla ninguna en concreto. Y al final, resulta que “las distintas visiones estratégicas entre los 27 países miembros” complican las acciones conjuntas. La idea es que se podrían cerrar algunos canales de diálogo, aislando a Moscú. Preguntas rápidas: ¿Cerrar unos canales y otros no, tras la oportuna y larga reflexión, es una manera eficaz de aislar a una potencia? Segunda: ¿La UE estaría realmente dispuesta a cancelar proyectos como los referidos a trabajos conjuntos de alta tecnología sobre sistemas de posicionamiento vía satélite, por poner sólo un ejemplo?¿Renunciará a la tecnología aeroespacial soviética, vital para las comunicaciones de la UE?¿Arruinará a los millones de pequeños inversores que tienen sus ahorros en fondos de inversión en Rusia?¿Se arriesgará Europa a que el precio del crudo y el gas suban más todavía, mucho más?¿Se ha enterado el columnista de “El País” de que estamos en época de recesión a escala mundial?¿Tiene la ligera idea de que Estados Unidos depende mayoritariamente para su abastecimiento de petróleo de Canadá, Méjico y Venezuela, a diferencia de los europeos?
c.5. Los Estados Unidos. ¿Qué piensan hacer los EEUU para frenar en seco a Rusia? Ellos son los principales agraviados. Pero el articulista de “El País” sólo atina a decir que “Washington baraja opciones”. Quizá la colaboración en materia nuclear; y entonces Rusia tendrá las manos libres para vender todo lo que desee a Irán. ¿Seguro que lo tinen tan claro en Washington, o seguirán barajando? En realidad, los americanos tendrán que rascarse mucho la cabeza para dar una respuesta satisfactoria a Moscú tras lo sucedido en Georgia. Primero porque fue culpa del aliado Saakashvili; después, porque si no se les ha ocurrido la respuesta hasta ahora, es que no la tienen (como ha ocurrido en todas las aventuras anteriores de Bush); y a continuación, porque la solución venderá de la mano del nuevo presidente, pero no de éste que se va (coda: aunque sea inconstitucionalmente imposible, adelantar la retirada de George W. Bush sí que ayudaría a la solución de la crisis, desde luego que sí).
En definitiva: la mejor manera de “frenar a Moscú” es no ponerlo en marcha. Ya resulta fatigoso crear problemas donde no los hay, sobre todo para tapar los errores garrafales de un socio incapaz, manteniéndolo después en el poder y alentándole a que siga haciendo lo que le de la gana. Pero además, intentar solucionar todo eso y de forma brillante es, simplemente empeñarse en adquirir todos los números de la rifa en la que al final te va a tocar el gran premio de la tómbola: una "máquina de escribir", es decir: un simple bolígrafo. Labă tristă.
[i] Las citas que ofician de subtítulo provienen del libro de Paul Arden:
Usted puede ser lo bueno que quiera ser, Phaidon, 2007 [reimpresión]
Etiquetas: Abjasia, Bush, Estados Unidos, Medvedev, Osetia del Sur, OTAN, Rusia. Georgia
Vladimir Putin´s mastery checkmates the West
From The Times
August 14, 2008
Vladimir Putin's mastery checkmates the West
Russia has been biding its time, but its victory in Georgia has been brutal - and brilliant
Michael Binyon
The cartoon images have shown Russia as an angry bear, stretching out a claw to maul Georgia. Russia is certainly angry, and, like a beast provoked, has bared its teeth. But it is the wrong stereotype. What the world has seen last week is a brilliant and brutal display of Russia's national game, chess. And Moscow has just declared checkmate.
Chess is a slow game. One has to be ready to ignore provocations, lose a few pawns and turn the hubris of others into their own entrapment. For years there has been rising resentment within Russia. Some of this is inevitable: the loss of empire, a burning sense of grievance and the fear that in the 1990s, amid domestic chaos and economic collapse, Russia's views no longer mattered.
A generalised resentment, similar to the sour undercurrents of Weimar Germany, began to focus on specific issues: the nonchalance of the Clinton Administration about Russian sensitivities, especially over the Balkans and in opening Nato's door to former Warsaw Pact members; the neo-conservative agenda of the early Bush years that saw no role for Russia in its global agenda; and Washington's ingratitude after 9/11 for vital Kremlin support over terrorism, Afghanistan and intelligence on extremism.
More infuriating was Western encouragement of “freedom” in the former Soviet satellite states that gave carte blanche to forces long hostile to Russia. In the Baltic states, Soviet occupation could be portrayed as worse than the Nazis. EU commissioners from new member states could target Russian policies. Populists in Eastern Europe could ride to power on anti-Russian rhetoric emboldened by Western applause for their fluency in English.
Nowhere was such taunting more wounding than in Ukraine and Georgia, two countries long part of the Russian Empire, whose history, religion and culture were so intertwined with Russia's. Moscow tried, disastrously, to check Western, and particularly American, influence in Ukraine. The clumsy meddling led to the Orange Revolution.
Georgia was a different matter. Relations were always mercurial, but Eduard Shevardnadze, the wily former Soviet Foreign Minister, knew how to keep atavistic animosities in check. Not so his brash successor, Mikheil Saakashvili. From then on, hubris was Tbilisi's undoing.
It was not simply the dismissive rhetoric, the open door to US advisers or the economic illiteracy in forgetting dependence on Russian energy and remittance from across the border; it was the determined attempt to make Georgia a US regional ally and outpost of US influence.
Big powers do not like other big powers poaching. This may not be moral or fair but it is reality, and one that underpins the Security Council veto. The Monroe Doctrine - “hands off the Americas” - has been policy in Washington for 200 years. The US is ready to risk war to keep out not only other powers but hostile ideologies - in Cuba and Nicaragua.
Vladimir Putin lost several pawns on the chessboard - Kosovo, Iraq, Nato membership for the Baltic states, US renunciation of the ABM treaty, US missiles in Poland and the Czech Republic. But he waited.
The trap was set in Georgia. When President Saakashvili blundered into South Ossetia, sending in an army to shell, kill and maim on a vicious scale (against US advice and his promised word), Russia was waiting.
It was not only Mr Saakashvili who thought that he had the distraction of the Olympics to cover him; the Kremlin also knew that Mr Bush was watching basketball, and, in the longer term, that the US army was fully engaged in Iraq and Afghanistan. From the day that the Russian tank brigade raced through the tunnel into South Ossetia, Russia has not made one wrong move. Mr Bush's remarks yesterday notwithstanding, In five days it turned an overreaching blunder by a Western-backed opponent into a devastating exposure of Western impotence, dithering and double standards on respecting national sovereignty (viz Iraq).
The attack was short, sharp and deadly - enough to send the Georgians fleeing in humiliating panic, their rout captured by global television. The destruction was enough to hurt, but not so much that the world would be roused in fury. The timing of the ceasefire was precise: just hours before President Sarkozy could voice Western anger. Moscow made clear that it retained the initiative. And despite sporadic breaches - on both sides - Russia has blunted Georgian charges that this is a war of annihilation.
Moscow can also counter Georgian PR, the last weapon left to Tbilisi. Human rights? Look at what Georgia has done in South Ossetia (and also in Abkhazia). National sovereignty? Look at the detachment of Kosovo from Serbia. False pretexts? Look at Ronald Reagan's invasion of Grenada to “rescue” US medical students. Western outrage? Look at the confused cacophony.
There are lessons everywhere. To the former Soviet republics - remember your geography. To Nato - do you still want to incorporate Caucasian vendettas into your alliance? To Tbilisi - do you want to keep a President who brought this on you? To Washington - does Russia's voice still count for nothing? Like it or not, it counts for a lot. Etiquetas: "The Times", Bush, Georgia, Osetia del Sur, OTAN, Putin, Rusia, Saakashvili