viernes, marzo 12, 2010

Turquía regresa a la senda europea (2)


















Fețullah Gülen recibido en audicencia privada por el Papa Juan Pablo II. Según la página de la Australian Catholic University: Gülen is especially noted in Catholic circles for his private audience with Pope John Paul II at the Vatican in 1998. This marked an important step forward in Muslim-Catholic relations"

Jueves, 4 de marzo: el Congreso norteamericano vota, por una ajustada mayoría –tanto que casi equivale a un empate- la resolución por la cual las matanzas de población armenia en 1915, durante la Primera Guerra Mundial, sean consideradas “genocidio”. Ese paso político, tiene lugar en un momento muy delicado para las relaciones entre Turquía y los Estados Unidos. En efecto, Washington cuenta con Turquía para la implantación del escudo antimisiles frente a Irán y en un momento en el que se está licitando el sistema antiaéreo de misiles de largo alcance de la propia Turquía (con jugosas ofertas rusas). También podría estar en juego la base aérea de İncirlik, bastión de la logística norteamericana, en suelo turco, y que cubre las operaciones en Irak y Afganistán. La misma Turquía mantiene 1.700 soldados en Afganistán y sus empresas gestionan una buena porción de las obras civiles y militares que se llevan a cabo por cuenta de Washington en el ocupado país.

¿Falta algo? Si: Ankara también ha jugado un rol clave en la estrategia de Estados Unidos para lograr que Afganistán y Pakistán trabajen juntas en la lucha contra militantes de Al Qaeda y talibanes en sus fronteras, y ha patrocinado conversaciones de alto nivel entre ambas naciones asiáticas.

Casi parece que Washington se haya metido un gol en propia puerta, sin que se perciba la utilidad de tamaño sacrificio, y precisamente ahora. A menos que se explique como una maniobra impulsada por la oposición para dañar la política exterior de Obama. O que el asunto sea consecuencia del enfrentamiento que el actual gobierno turco mantiene con Israel desde la operación militar protagonizada por sus fuerzas de seguridad, en Gaza, concluida en enero de 2009. En este último caso, el lobby pro-israelí habría movido la celebración del voto en el Congreso para forzar, precisamente, una ruptura de la buena sintonía que mantenía el presidente Obama con el gobierno del AKP. Si es así, por parte de los israelíes también habría sido una maniobra arriesgada, dado que una buena parte del suministro de hidrocarburos de su país, pasa precisamente por Turquía; pero sobre todo, porque ese mismo gobierno israelí jamás consentiría que el genocidio armenio se convirtiera en un fenómeno histórico capaz de rivalizar, ni lejanamente, con la Shoah.

Pero el esquema se complica aún más (sin perder coherencia) si consideramos el peso que puede haber tenido en todo ello el pulso que mantienen desde hace más de siete años el gobierno islamista moderado turco con la oposición de la derecha tradicional laica, y que en fechas muy recientes se saldó con la detención de un total de 67 militares de alta graduación en menos de una semana.

Lógicamente, las detenciones, -el mayor golpe contra los golpistas en toda la historia de la República turca- vinieron acompañadas del socorrido mantra entonado por la oposición derechista laica sobre la “agenda oculta de Erdoǧan”. Pero dado que la dichosa agenda nunca ha podido ser localizada, últimamente se acompaña el relato con el asunto del poder oculto de los feţullahcı. Lean un excelente ejemplo en el último artículo de Soner Çaǧaptay, uno de los puntales intelectuales del lobby de la derecha ”laica” en los Estados Unidos. Allí, Çaǧaptay es leído con reverencia y arrobo por todos aquellos que no quieren perder más tiempo del necesario en entender qué ocurre en Turquía justamente porque, de hecho, ya han tomado posición contra el gobierno del AKP, por aquello de que es islamista. Con el tiempo, a medida que el gabinete de Erdoǧan se afianzaba en el poder, contra viento y marea, Çaǧaptay ha ido adoptando modos y maneras cada vez más ultras.

En el artículo a que se hace referencia, el autor señala con aplomo que tras la última saca de militares (presuntamente) golpistas que ha impulsado el ejecutivo turco, está la mano oculta de Fețullah Gülen. ¿Quién es ese misterioso personaje? Hace menos de dos años, “El País” lo definió como el padre del “Opus Dei islámico”. Aunque el artículo está recogido en la edición española de la página de Gülen, la definición no es exacta, pero sirve para que el lector español se maneje. En realidad, Fețullah Gülen no es sino una versión exitosa a escala turca de la moderna teología musulmana de clase media. Su equivalente en Egipto y también en Líbano es, por ejemplo, Amr Jaled (o Amr Khaled, en su transcripción inglesa). Este hombre, definido como “telepredicador evangelista”, es todo un fenómeno de masas en Egipto. Llegó a ser tan popular que el gobierno egipcio lo expulsó del país por miedo a su influencia política. Ahora difunde su mensaje vía satélite.

Amr Jaled y Fețullah Gülen son dos personalidades religiosas diferentes, pero les une poseer una marcada vis mediática, y el hecho de no ser fundamentalistas, sino conservadores y puristas, aunque insisten en convincentes aproximaciones entre el moderno pensamiento islámico, los avances científicos y un enfoque neoliberal del mundo de los negocios. El mensaje de ambos, consecuentemente, va dirigido con preferencia a las clases medias como articuladoras de un islam más adecuando a los nuevos tiempos. En buena medida, esos personajes tienden a ser considerados desde Occidente como diques de contención contra el yihadismo: lo que la socialdemocracia fue con respecto al comunismo en la década de los años veinte del siglo pasado.

El teólogo Fețullah Gülen, inicialmente seguidor de la línea de pensamiento de Said Nursî, fundó su propia cofradía hacia finales de la década de los años setenta del siglo pasado. A partir de ahí, el “movimiento de Gülen” aglutinó de manera informal a decenas de miles de seguidores, primero en Turquía y después en otros países del mundo, especialmente en Asia Central, entre los musulmanes rusos, las comunidades islámicas en Europa occidental o Filipinas. El movimiento de Gülen se centra en la creación e instituciones de enseñanza, desde escuelas a universidades, que acogen a unos dos millones de estudiantes. Pero también posee una vertiente comunicativa que integra estaciones de televisión, prensa escrita y radio, en turco, inglés y árabe.

Los feţullahcı o seguidores de Fethullah Gülen han tendido a organizar lobbies de negocios y think tanks, con presencia incluso en Bruselas y Washington. Todo ello ha hecho del movimiento de Gülen la “orden” musulmana más importante del mundo en la actualidad.

En 1998, tras el “golpe posmoderno” de los militares turcos, Fețullah Gülen se exilió a los Estados Unidos, donde todavía reside. Fue una opción consecuente con la que estaba cayendo, puesto que en Turquía el Consejo de Seguridad Nacional impulsóaba por entonces una potente ofensiva de desactivación y neutralización de los soportes de poder social y económico islamistas. Cofradías, centros de enseñanza, medios de comunicación, funcionarios simpatizantes con el islamismo: todos fueron estrechamente vigilados o recibieron duros golpes: medidas restrictivas, prohibiciones, despidos. En algunos casos, los líderes de las cofradías fueron perseguidos por la justicia y encarcelados o se exiliaron, como fue el ocurrió con los de las diversas ramas de la Nakşibendiya. Incluso los moderados feţullahcı fueron perseguidos con saña; en especial su líder en el exilio Feţullah Gülen, que había apoyado públicamente las medidas del gobierno para controlar los centros de enseñanza religiosos. En el año 2000 fue juzgado en ausencia por actividades contra el estado laico, pero fue absuelto en 2006.

Gülen y su movimiento tienen buena fama en Occidente. Ha sido reseñado elogiosamente por “Forbes” o “New York Times”, los gobiernos noruego y holandés han mostrado interés en sus ideas integradoras y su insistencia en el diálogo interreligioso. Pero, sobre todo, Gülen sigue residiendo en Pennsylvania; más que posiblemente, bajo estrecho control por parte del gobierno norteamericano, al que le haría muy poca gracia que Hocaeffendi (apelativo respetuoso que le confieren sus discípulos) anduviera moviendo los hilos del gobierno turco de Erdoǧan, y menos aún para detener generales golpistas a mansalva.

En consecuencia: Soner Çaǧaptay nunca ha dejado de profesar la ingenuidad argumental de la derecha turca cercana al kemalismo castrense. Lo que cuesta algo más de entender es qué le ha dado a “Foreign Policy” para publicar un artículo más propio de “Hürriyet”, cuando fue precisamente FP la que “descubrió” que Gülen encabezaba la lista de los 20 pensadores más influyentes del mundo a partir de una encuesta llevada a cabo por la revista y publicada en la primavera de 2008.

Pero, en definitiva: ¿Qué relación existe entre las afirmaciones de Çaǧaptay y la revancha israelí contra Turquía?

(Continuará)

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jueves, noviembre 05, 2009

De aquellos barros, estos lodos [He who sows winds, reaps storms]


















El presidente Klaus anuncia que accede a firmar el Tratado de Lisboa


Nuestra prensa trata de minimizar el hecho de que Bruselas haya asentido a las exigencias del presidente Vaclav Klaus para acceder a la firma del Tratado de Lisboa: ni un euro en indemnizaciones para los alemanes expulsados de los Sudetes después de la Segunda Guerra Mundial. Sin embargo, las consecuencias políticas de ceder ante ese chantaje serán importantes. Así, será difícil mantener las exigencias de disculpas históricas e indemnizaciones en otros casos. Por ejemplo, las referidas al genocidio armenio de 1915 y las reparaciones consiguientes. Curiosamente, The Guardian publicó inmediatamente un artículo titulado: “Britain accused of ‘genocide denial’ over Armenia”

Our press tries to minimize the fact that Brussels has acquiesced to the demands of President Vaclav Klaus for agreeing to sign the Lisbon Treaty: not a single euro in compensation for Germans expelled from the Sudetenland after World War II. However, the political consequences of giving in to this blackmail will be important. Therefore, it will be difficult to maintain historical demands for apologies and compensation in some other cases. For instance, those referred to the Armenian genocide of 1915 and subsequent repairs. Interestingly enough, next day “The Guardian” published an article entitled: "Britain accused of 'genocide denial' over Armenia"

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sábado, julio 25, 2009

CK Way (3): de Doğubeyazıt a Van y Ahlat





Tres guerreros. La simplicidad de las lápidas del cementerio selyúcida de Ahlat tiene algo de la elegancia zen













A partir de Doğubeyazıt, el recorrido traza la otra mitad simétrica del arco de la "C". El camino abunda en paisajes naturales de gran belleza, sobre todo a lo largo de la costa del Lago de Van. Tienen razón quienes dicen que parece un mar interior: desde casi cualquier rincón, el horizonte es la línea azul del agua, aunque como es habitual en los lagos, la superficie es plana, tranquila. Van es un lugar para pasarse horas contemplando las diversas especies de pájaros, desde la orilla o desde alguna de las pequeñas islas.

Los tramos de soledad son amplios. Como dice una amiga nacida en la zona, es la nada, luego un poco de algo, y a continuación, más nada. Por el camino apenas hay bares o estaciones de servicio donde refrescarse. No abundan las aldeas. Sólo es habitual la presencia militar y de la gendarmería, así como las inscripciones patrióticas en las laderas de las montañas y colinas.

La ciudad de Van contrasta con todo eso. Es una población de nueva planta; recuerda a la misma Ankara, con su ajetreo y desorden. Una de las vías principales está de obras, y el caos automovilístico es total, con aparatosos embotellamientos, claxonazos a diestro y siniestro, y autobuses que circulan en dirección contraria, saltándose las señales habituales y las añadidas. De vez en cuando se escucha el altavoz de algún coche patrulla de la policía, dando instrucciones o llamando la atencióna a algún conductor. Primero suena una señal acústica y luego se oye la voz eléctrica y gutural, en tono apremiante.













Estampa habitual en las orillas del lago de Van. Una pequeña aldea se refleja en las aguas tranquilas



Van es interesante para el viajero que conozca bien la zona o para quien busque elaborar un estudio sociológico de la vida urbana en Turquía. Pero como destino turístico es desdeñable. Antes de la Gran Guerra había sido una ciudad de importante presencia armenia (un tercio del total, según censo de 1914). Pero toda la zona del lago y muy especialemtne la ciudad, fueron teatro de fuertes combates entre las troaps otomanas, de una parte, y los insurgentes armenios apoyados por el Ejército ruso, de la otra. Van fue tomada por unos y recuperada por los otros en varias ocasiones. El forcejeo continuó durante la Guerra de la Indepedencia turca. El resultado final fue la destrucción total de la vieja ciudad de Van. Hoy pueden contemplarse algunos restos de la antigua población, de una horizontalidad que recuerda las fotos de Hiroshima tras el lanzamiento de la bomba atómica. Numerosos restos de la civilización armenia en la zona, como el monasterio de Narekavank, fueron también destruidos hasta la última piedra. Pero tampoco quedan muchos vestigios de la pretérita cultura musulmana. La soledad de los paisajes en torno al lago de Van, es un bello sudario para los recuerdos del horror.

La joya de la ciudad de Van es la masiva fortaleza que presidía el antiguo casco urbano, rodeado a su vez de murallas hoy desaparecidas. La urbe era uno más de los puntos fortificados de la zona, siempre en los límites fronterizos de uno u otro estadode. Para los interesados en la Historia Antigua, Van fue la capital del
reino de Urartu: la fortaleza es testimonio de ello. Los restos arqueológicos se pueden contemplar en el pequeño museo local. Algunas guías hacen referencia a paneles sobre las matanzas de la Gran Guerra, pero culpando al otro, a los armenios. Sin embargo, a la altura de julio de 2009 habían desaparecido, quizá debido a la mejora de relaciones entre Ankara y Yerevan.
















Vista de la antigua ciudad de Van en 1893, presidida por el castillo

Otros atractivos de Van son más inocentes. Uno de ellos es el queso, que incluye yerbas aromáticas en su elaboración (otlu peynir) En general, los desayunos de Van, a base de olivas, tomate y queso de la región, tienen fama de abundantes y sabrosos.

Y además: los
gatos de Van, célebres por tener un ojo de cada color y no demostrar rechazo alguno al agua. Al parecer, quedan ya muy pocos. Pero a la salida de la ciudad, en el centro de una rotonda, un enorme monumento, entrañablemente kitsh, recuerda al viajero la importancia sentimental de esos habitantes de la ciudad.























Un característico gato de Van, con un ojo de cada color. Además de ese extraño rasgo, la raza se distingue por dar unos animales excepcionalmente inteligentes y amigables (se ha llegado a decir que son algo así como "gatos perrunos") y amantes del agua (verdaderos "gatos nadadores"). Por su faltara algo, se dice que son gatos hipoalergénicos, a prueba de amos con problemas de esa índole. Debido al clima extremo de su región de origen, cambian completamente de pelaje entre verano e invierno. En Occidente se les ha confundido, durante siglos, con los gatos de Angora (Ankara, en la actualidad). Sin embargo, el gato de Van sólo comenzó a criarse en Gran Bretaña en 1955


En general, Van no es una ciudad pobre ni subdesarrollada, adjetivos corrientemente dedicados por la prensa occidental al conjunto de la Turquía oriental. Tiene ese característico punto desordenado y bullicioso, pero no faltan modernos hospitales, los transportes públicos son abundantes y rápidos, las tiendas están llenas de género y clientes, que tampoco están ausentes de los restaurantes; y sobre todo, muchas casas muestran en sus tejados grandes placas solares, lo que hace pensar por qué en España, con este sol despiadado, estamos tan a merced de las subidas desmesuradas en la tarifa eléctrica.

El viajero que no desee pasar todo un día o una tarde en Van, puede limitarse a visitar o fotografiar la fortaleza, pero desde el ángulo Oeste, desde la costa del lago; o subir hasta las mismas ruinas. Más al sur, le espera la iglesia armenia de Akdamar.

El templo es pequeño y es la única construcción en medio de una diminuta isla, a unos veinte minutos de navegación desde la costa. Hay un pequeño embarcadero, justo enfrente, desde donde se pueden tomar los transbordadores. El problema reside en que los transportistas no sólo atienden al beneficio en dinero, sino también en tiempo. La ecuación viene a ser: cuántos más pasajeros y menor tiempo de espera, mejor (lo cual no quiere decir que eso revierta en más pasajeros por día). El resultado es que los tipos de las embarcaciones sólo conceden media hora de visita, lo cual apenas deja tiempo para echar un vistazo y algunas fotos a la iglesia de Santa Cruz y sus bajorrelieves exteriores. Toca olvidarse de tomas más espectaculares desde el promontorio. Dado que hay un chiringuito en las cercanías del templo, cabe la posibildiad de almorzar (o lo que sería mejor: cenar) y disponer de más tiempo para admirar los paisajes, pero la información es un bien escaso en la CK Way.












Contrapicado del cimborrio de la iglesia de Santa Cruz, en la isla de Akdamar. Las palomas y sus sombras se entremezclan con la fauna de los bajorrelieves exteriores: son los animales que Noé llevó en su Arca.


Aunque el recorrido hasta Tatvan está cada vez más explotado turísticamente, sigue siendo una constante la presencia de las fuerzas del orden, vigilando las riberas del lago. De todas formas, queda mucho por hacer hasta llegar a los niveles occidentales. El disfrute masivo de la costa parece reñido con la cultura popular musulmana. El litoral del lago de Van ofrece rincones muy hermosos para una zambullida o un rato de sol. Sin embargo, es algo que el viajero deberá organizarse por su cuenta. Ni pueblos ni ciudades suelen ofrecer facilidades. Nada de embarcaderos, chiringuitos, terrazas o playas acondicionadas. En Tatvan, un desolado paseo discurre a lo largo de unos rompientes de piedra que aprovechan los pescadores. Hay bancos públicos desde los que sentarse y observar el paisaje; pero las patatas fritas y la bebida refrescante (no alcohólica) la pones tú. En conjunto, "bajar a la costa" en la ciudad supone el mismo grado de comodidad que tomar el sol en un polígiono industrial.






















Taysim, orgulloso de haber llegado con su taxi al cráter lacustre del Nemrut Daǧı

Sin embargo, como en otras ciudades de la zona, el viajero podrá encontrar en Tatvan un centro comercial moderno, las últimas pelis en cartelera, restaurantes de calidad a un precio muy asequible y hoteles con wi-fi en las habitaciones, cajeros automáticos en cualquier esquina e internet cafés a cada paso. Barrios tradicionales donde miran al turista con curiosidad, pero también calles de clase media donde el extranjero pasa completamente desapercibido. Esto es Turquía, desde el Egeo al Cáucaso.

Tatvan no merece mayor atención en sí misma; pero es la base desde la cual el viajero puede acceder al reputado Nemrud Daǧı. Ojo: no confundir el Nemrud Daǧı de Tatvan con el de Kahta, es decir el parque nacional del Nemrud Daǧı, con sus estatuas y enormes cabezas de piedra de los tiempos del rey Antíoco. El monte al que se hace mención aquí es puro paisaje natural: se trata de un antiguo volcán extinto que en su cráter contiene un lago. En las laderas, el viajero se puede topar con pobladores nómadas; y con un poco de suerte, las fotos pueden ser dignas del "National Geographic". La vista panorámica del Lago de Van es espectacular: garantizado.

El problema es, una vez más, el transporte. Lo mejor es alquilar un taxi en Tatvan o intentar integrarse en una excursión organizada. Pero los que no se manejen en turco o kurdo van a tener problemas de comunicación. Si se llega en automóvil de alquiler, atención a la resistencia del vehículo, porque los caminos y subidas no son aptos para todos los amortiguadores y neumáticos.

De regreso a la carretera comarcal 965 el viajero no debería perderse una excursión al pueblo de Ahlat. Es muy poco conocido que justamente aquí, a comienzos del siglo XI, se inició la turcificación de Anatolia, por entonces parte del Imperio bizantino. Aunque la batalla decisiva que derrotó a las huestes del emperador bizantino Romano IV Diógenes se libró más al norte, cerca de la actual población de Malazgirt (
26 de agosto de 1071) el sultán selyúcida Alp Arslan estableció su base en la por entonces fortificada ciudad de Ahlat.








Usta Şaǧırt Kümbeti: elegancia arquitectónica que ha sobrevivido ocho siglos











Quedan algunos restos de aquella gloria y el tormentoso pasado de pugnas que vivió Ahlat. El viajero puede encontrar fácilmente el mausoleo (Kümbet) del Usta Şaǧırt, una fina construcción funeraria del siglo XIII. Es la mayor de su género en toda la región y totalmente selyúcida ("kümbet" es, precisamente, un término turco selyúcida). En el verano de 2009, la cancela de hierro estaba abierta y el visitante podía acceder a las mismas tumbas, en el misterioso sótano del kümbet.

Pero el plato fuerte de la visita a Ahlat es el cementerio selyúcida, en las afueras del pueblo. Si en toda la zona el turismo es escaso, aquí es inexistente. El monumento consiste en un romántico campo tachonado por decenas de estelas funeraria en toba volcánica, negra o rojiza. Se trata de las tumbas de la
dinastía de los Ahlahshahs, descendientes de Sökmen el Kutbî, es decir, Sökmen el Esclavo, uno de los generales del ejército de Alp Arslan (en el islam, y sobre entre las tribus turcas, un esclavo podía llegar a general sin perder esa condición). Según la guía Lonely Planet dedicada a Turquía, "casi todas las tumbas están vigiladas por un cuervo, y entre las ruinas también se pasean tortugas". El viajero no observó mayor presencia de cuervos bajo las inmensas nubes, ni tortugas entre los juegos de luz que adornaban las altas hierbas. Pero las autoridades locales están haciendo esfuerzos para que el cementerio sea incluido en la World Heritage List (Patrimonio Mundial) de la UNESCO; lo cual, por cierto, estaría plenamente justificado.





Cementerio selyúcida en Ahlat. Los guerreros y notables de la dinastía Ahlahshahs-Sökmenli, descansan bajo el inmenso cielo protector

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viernes, octubre 12, 2007

¿Controversia o instrumento?

















Bush y el congresista Tom Lantos (izquierda) en un momento divertido. Aparte de judío de origen húngaro y superviviente del Holocausto, y a pesar de militar en el Partido Demócrata, Tom Lantos fue un partidario acérrimo de la intervención norteamericana contra Irak, tanto en 1991 como en 2003. No es de extrañar que le esté echando una mano al presidente Bush para evitar la intervención turca en la zona, sacando a relucir la cuestión del genocidio armenio, palanca mediático-emocional que suele tener un éxito asegurado



De repente, Turquía vuelve a atravesar horas delicadas. Se terminó la feliz situación del "no news, goods news": no ha durado ni tres meses. Turquía paga, una vez más, el caro peaje de los países situados en las encrucijadas geoestratégicas más valiosas. Parece que es inminente una incursión militar en fuerza sobre territorio del norte iraquí, operación que en este mismo blog se insinuó que podría haber tenido lugar en julio. En todo caso, en la misma Turquía eran insistentes los rumores de que tendría lugar, más tarde o más temprano.

La sombra del conflicto armado se complica con la belicosa declaración del Congreso norteamericano ante el genocidio armenio. Porque eso, por cierto ¿a qué viene ahora?

Hace casi exactamente un año, en este mismo blog, se explicó por qué los grupos de presión armenios estaban trabajando activamente en los Estados Unidos para lograr alguna forma de protesta que lograra paralizar la financiación (especialmente por parte del US Export-Import Bank) para construir al tendido de ferrocarril azerí-georgiano-turco que seguía el recorrido del oleoducto BTC (Bakú-Tbilisi-Ceyhan) del cual Armenia quedaba excluida por actuar como un peón de Rusia en la zona del Cáucaso. Inicialmente, fue el congresista demócrata John Crowley el que comenzó a mover la campaña (que parece remontarse a julio de 2006) con el propósito explícito de denunciar el apartamiento de Armenia de los proyectos regionales en el Caúcaso, es decir, de los negocios en torno al petróleo y el gas.





Voluntarios armenios en el Ejército alemán, campaña de Crimea. Al parecer, unidades especiales de esta nacionalidad participaron en la represión de alzamiento de Varsovia, en 1944. Su trayectoria es objeto de culto en webs neonazis, como "Pan Aryan Alliance" de la cual procede esta foto. La manipulación propagandística y política del genocidio armenio ha sido tan intensa que se ha vuelto incontrolable



No deja de tener su amarga ironía el hecho de que hayan terminado por significarse en la campaña personajes como el demócrata Tom Lantos, el presidente del comité de Relaciones Exteriores de la Cámara de Representantes. El parlamentario norteamericano, de religión judía y orígen húngaro, hizo pesar su dramática experiencia como superviviente del Holocausto durante la Segunda Guerra Mundial. Pues bien, la actual tendencia entre la ultraderecha dura (digamos nazi, por ejemplo) es la de denunciar que judíos y armenios no son lo mismo, ni de lejos. Estos son "arios", muchos de ellos combatieron como voluntarios en los ejércitos del Tercer Reich en la Segunda Guerra Mundial e incluso, pudieron haber sido víctimas de la "judería". Parece sorprendente y lo es, pero cualquier lector que tenga internet a su disposición puede ir al foro Nuevo Orden (el nombre lo dice todo) y leer, por ejemplo, una pieza firmada, desde Venezuela, por Carlos Vartkés Pozian titulada: "La Juderia Turca y su relacion con el genocidio armenio. Kemal Atatürk, la verdadera película"

Por lo tanto, parece que estamos, una vez más, ante el lamentable espectáculo de la manipulación de una tragedia con fines muy diferentes a la simples declamaciones buenistas referidas a la "justicia universal", que a veces lleven a ese infierno que está pavimentado de buenas intenciones. Y el incidente que nos ocupa, muy en especial, porque tiene todo el apsecto de estar destinado a presionar al gobierno turco para que no intervenga militarmente en Irak. ¿Coincidencia de fechas? Hay mucho en juego en el desgraciado país árabe como para suponer, ingenuamente, que estamos ante una simple coincidencia, sobre todo cuando ello se canaliza con algo algo tan fácil de manejar como el genocidio armenio de 1915





















Carros de combate turco patrullan por las inmediaciones de la frontera iraquí, durante el pasado verano. La intervención militar contra el PKK parece inminente, y va a complicar enormemente la posición norteamericana en Irak y ante Irán. ¿Estamos ante una nueva versión de la crisis de las Malvinas en 1982?







TRIBUNA: Conflicto entre Washington y Ankara

¿Controversia o instrumento?

FRANCISCO VEIGA 12/10/2007

En abril de 1915, durante la I Guerra Mundial, el Imperio otomano estaba siendo atacado desde distintos frentes (Dardanelos, Mesopotamia, Cáucaso), lo cual hacía temer un inminente colapso militar. Una de las ofensivas más peligrosas estaba protagonizada por el Ejército ruso, ayudado por guerrilleros armenios en el Cáucaso. El 24 de abril, el Estado Mayor otomano ordenó evacuar a la población civil armenia de la zona para reasentarla en áreas muy alejadas del frente. Sin embargo, las operaciones de deportación, que se prolongaron durante meses, pronto degeneraron en matanzas, perpetradas muchas veces por los mismos encargados de escoltar a los civiles desplazados. Los responsables materiales fueron, en su gran mayoría, unidades irregulares de kurdos y circasianos, o bien grupos paramilitares formados incluso con presidiarios liberados. Además, las condiciones sanitarias de los traslados eran tan deficientes, que miles de mujeres, niños y ancianos perecieron de fatiga y enfermedades.

Las cifras de la masacre varían entre el millón y medio de víctimas que utilizan los nacionalistas armenios y las 300.000 que manejan sus homólogos turcos. En cualquiera de ambos casos, el evento puede ser calificado como genocidio. Sin embargo, la polémica ha evolucionado hasta centrarse en el esclarecimiento de la motivación real que guió a las autoridades otomanas: ¿Fue un genocidio intencionado de principio a fin, y planeado desde Estambul? ¿Fue cosa de autoridades locales o bien el resultado previsible de una operación de contrainsurgencia como las que previamente habían organizado los españoles en Cuba o los británicos en Suráfrica, con alto coste de vidas civiles? Falta de documentos, aparición de algunas pruebas falseadas y, sobre todo, la sempiterna y candente politización del acontecimiento hacen difícil la clarificación.

La campaña de represalias organizada por los nacionalistas armenios comenzó inmediatamente después de la Gran Guerra: dos miembros del triunvirato que gobernó el imperio entre 1913 y 1918 fueron asesinados por activistas armenios. Años después, un grupo terrorista denominado Ejército Secreto Armenio para la Liberación de Armenia, fundado en 1973, asesinó a más de 35 diplomáticos turcos a lo largo de 20 años. Con el tiempo, el debate sobre el genocidio armenio se ha ido convirtiendo en un instrumento de presión contra el Gobierno turco en diversos frentes. Recientemente, es un argumento muy utilizado desde aquellos países que se oponen al acceso de Turquía a la Unión Europea. Pero también han recurrido a ella los grupos de presión armenios en Francia o Estados Unidos en relación con los proyectos de tendido de gasoductos y oleoductos que discurren por el Cáucaso y evitan territorio de la República armenia, que por otra parte es un satélite militar ruso. Ahora, la reciente iniciativa del comité de Asuntos Exteriores de la Cámara de Representantes estadounidense podría ser una forma escenificada de presionar a Ankara para que se abstenga de lo que parece una inminente intervención turca en Irak. Por último, sectores de la ultraderecha internacional podrán estar buscando la demostración de que el Holocausto judío no fue un hecho único y aislado, rebajando su importancia histórica al equipararlo con el genocidio armenio y el Holodomor, o genocidio ucraniano de 1932-1933.

F. Veiga es autor del libro El turco. Diez siglos a las puertas de Europa (Debate)

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martes, abril 24, 2007

El contencioso armenio-turco (5): el factor francés















El obispo armenio Norvan Zakarian en la conmemoración del día del genocidio armenio, Lyon, 24 de abril de 2006. La comunidad armenia en Francia no parece ser, a la postre un factor tan importante en la política de ese país con respecto a Turquía. Al menos en relación a los problemas que puede generar la comunidad magrebí


Martes 24 de abril: se celebra el 92º aniversario del genocidio armenio. Decliné amablemente dos invitaciones para hablar del asunto en sendos programas de la televisión catalana. Voy a intentar explicar someramente el por qué de tal actitud para ir cerrando, de paso, una mini serie comenzada meses atrás sobre el contencioso turco-armenio (al menos, de momento).

Con la cuestión del genocidio armenio sucede lo mismo que con el sicoanálisis en sus primeros tiempos. Si alguien lo rechazaba por inapropiado, podía encontrarse con una apasionada respuesta de sus partidarios: algún complejo crítico o problema mental tendría el “negacionsita”, dado que no consideraba apropiada la terapia sicoanalítica. En el caso del genocidio armenio, ya saben, acaecido en 1915, la pregunta obsesiva es: ¿De qué parte está usted?¿Es revisionista o acepta que en efecto hubo un plan para aniquilar a los armenios y el gobierno turco debería pedir excusas y etcétera, etcétera? Personalmente entiendo que actualmente la cuestión no reside ahí. Cuando un fenómeno histórico acaecido hace un siglo levanta tan elevadas cotas de pasión, es que algo refleja de la realidad actual. Y en ese caso, lo interesante no es quedarse en el síntoma, sino ir a su origen.



Conmemoración del del 90º aniversario del genocidio turco en Paris, 2005. Entonces sí tenía lógica propia







¿Por qué hoy, precisamente el aniversario número 92, levanta tantas pasiones?. La pregunta no le pasa desapercibida ni a los programadores televisivos. Se ha previsto una manifestación en Madrid, al menos dos programas de la televisión catalana tocarán el tema con cierto detenimiento, son de esperar editoriales en la prensa, declaraciones apasionadas sin fin. Pero estamos hablando del 92º aniversario. No del 75º, ni del 90, ni siquiera el 95º, no digamos el siglo redondo que se celebrará en 2015. Y ya saben ustedes que en esto de las efemérides los números mágicos son el 25, el 50, quizás el 75 y desde luego el 100. Por lo tanto, ¿qué tiene de destacado este Armenia 92?

Mucho hemos de temernos que este año la conmemoración del genocidio armenio esté muy ligada a la campaña electoral de Nicolas Sarkozy, abril de 2007, a plena potencia hacia la segunda vuelta de las presidenciales francesas, el próximo 6 de mayo. De forma directa o indirecta o aprovechando a fondo las pulsiones de la izquierda socialista-nacional, la derecha francesa ha sido la principal beneficiaria (cuando no impulsora) de todo este apasionado “revivalismo”, con las consabidas presiones al gobierno turco para que reconozca la supuesta intencionalidad genocida de las autoridades otomanas, allá por el 1915 y emita las oportunas disculpas históricas. De la misma forma que desde esos mismos sectores políticos se ha impulsado el proyecto de ley para castigar las declaraciones negacionistas en Francia. Los réditos políticos que han obtenido con esta cuestión han sido lo suficientemente jugosos como para que la candidata socialista, Segolène Royal, se apuntara deprisa y corriendo, a última hora –-a comienzos de este mismo mes de abril-- a la bicoca armenia. Precisamente, estas actitudes a remolque de las iniciativas sarkozistas, siempre a salto de mata y a destiempo, son una explicación de por qué toda la campaña socialista va a varios puntos por detrás de su principal adversario. Porque aparte de demostrar falta de consistencia, en cada exabrupto anti turco, la izquierda francesa pierde votos de la banlieue inmigrante, preferiblemente magrebí. Pero en su conjunto, la manipulación política actual del genocidio armenio de 1915, como ya sabe o sospechará usted, está específicamente pensado para hostigar las negociaciones de acceso de Turquía a la Unión Europea.
















Sarkozy en estado de gracia mediática. No se trata de un fotomontaje



Llegados a este punto, surge la pregunta: ¿Por qué la derecha (y ultraderecha) francesa profesa tal inquina a la candidatura turca? Se ha esgrimido la importancia del lobby armenio en ese país, dado que no se puede comparar el peso de la inmigración turca en Francia con la existente en Alemania. Aún así, con todo el melodramatismo del que son capaces, muchos franceses tienden a sobredimensionar la importancia del factor conspirativo, mencionando de pasada algunos personajes situados en los vértices del poder, que son armenios o de tal origen, mientras deslizan en algunos productos culturales de muy escasa calidad todo tipo de fantasías sobre el poder de las mafias turcas. Historias de Landrú.

La derecha nacionalista francesa tiene dos problemas con Turquía. El primero es que si este país entra en la UE, y en virtud del actual sistema de representación, el recién llegado tendrá más parlamentarios en Bruselas, por detrás de Alemania. Epoustouflant. La segunda cuestión, ya sugerida más arriba, es que el rechazo de los turcos es una forma de tirar por elevación, de forma indirecta, contra los magrebíes: por inmigrantes, porque vete a saber si algún día a marroquíes y argelinos se les ocurre decir que son europeos y piden el acceso al club. Esa inquina fue precisamente una de las causas de aquellos célebres y muy violento
motines en las banlieues francesas en noviembre de 2005, el fenómeno de agitación francés más importante desde mayo del 68, no lo olvidemos. Nicolas Sarkozy dando salida a su faceta mediática más agria y utilizando la palabra “racaille” contra los jóvenes de los suburbios, preferiblemente magrebíes y gentes de piel oscura. También la política de Sarkozy, en su conjunto, como ministro de Interior. Y el uso y el abuso de la tirria antiturca (es decir, anti-magrebí) en los recientes y muy duros debates contra el referéndum por la Constitución europea en la primavera de ese mismo año.

Por si no fuera suficiente la relación entre el 92º aniversario del genocidio armenio y la campaña electoral en curso en el vecino hexágono, ahí está también el reciente conflicto entre Ankara y la compañía francesa Gaz de France en torno al proyecto del gasoducto Nabucco para transportar gas del Mar Caspio a Europa. Con un presupuesto de 4.600 millones de euros, el proyecto prevé solucionar el transporte de gas natural desde Turquía a Austria a través de Bulgaria, Rumania y Hungría, haciendo que la UE fuera menos dependiente del petróleo ruso. El grupo de gas y petróleo de Austria OMV dirige el consorcio que planea construir el gasoducto. También son socios del proyecto las compañías Bulgargaz, Transgaz de Rumania, MOL de Hungría y la empresa estatal turca Botas. Pues bien, esta última se negó a que Gaz de France se convirtiera en el sexto socio, mostrándose favorable, en cambio, a la entrada de compañías alemanas y ucranianas. El conflicto, que se ha venido arrastrando precisamente a lo largo del mes de abril, discurre todavía por tormentosos meandros, no en vano es mucho el dinero y la influencia que están en juego: hace algo más de un año, en marzo de 2006, Gaz de France se ofreció a financiar hasta un 30% del tendido de Nabucco. El pasado 10 de abril, el ministro turco de Energía, Hilmi Güler, afirmó que Gaz de France aún no había sido apartada del proyecto.


Un oleoducto en Turquía: muhco dinero, mucha importancia geoestratégica, mucho conflicto







Pero es evidente que hay mucha disputa y navajeo bajo cuerda; y tampoco es ningún secreto que la iniciativa turca está relacionada con la polémica ley francesa sobre la negación del genocidio, votada en la Asamblea Nacional el pasado 12 de octubre por 106 votos a favor y 19 en contra cuando, precisamente ese día, estaban ausentes la mayoría de los 577 diputados de la cámara. La iniciativa fue de un grupo de parlamentarios socialistas, que esperaban sacar una buena tajada electoral del asunto. Pero quien sacó magros beneficios de la maniobra fue Sarkozy, incluso superando las reticencias de un sector de su propio partido, el MUP.

Después de esa iniciativa, que levantó una gran polémica en Europa, las relaciones turco-francesas se deterioraron de forma apreciable. La primera manifestación de esa tensión fue la negativa del gobierno turco a invitar a Francia a la feria de armamento IDEF 2007 que se celebra anualmente en Ankara. Las declaraciones excluyentes fueron pronunciadas por el ministro turco de Defensa en noviembre de 2006, pero el evento se celebrará dentro de poco, en mayo. A efectos de celebraciones filoarmenias: qué oportuno. Y lo cierto es que IDF 2007 es el mayor muestrario de armamento de Europa Sudoriental y Oriente Medio. En tono a ese descalabro andan también, a la baja, los volúmenes de negocio de empresas como Carrefour y Total en Turquía. O el apartamiento de Crédit Agricole de la puja por el banco OYAK. En fin, todo este asunto amenaza con mermar el volumen de negocios entre Turquía y Francia, que había aumentado en un 15% a lo largo de 2006.

















Arde la banlieue, noviembre de 2005. La inmigración magrebí se percata de que los ataques contra la candidatura turca van dirigidos, de forma indirecta pero reconocible, contra lo que ya empiezan a ser ninorías nacionales argelinas y marroquíes en Francia


Por si faltara algo, las relaciones germano-turcas van mejorando, en paralelo al enfrentamiento Ankara-Paris, y eso también está sucediendo en este mes de abril. El pasado día 15, la canciller alemana Angela Merkel anunció, junto al primer ministro turco Recep Tayyip Erdoğan, que la UE podría de aquí a finales de junio, dos nuevos capítulos en sus negociaciones de adhesión con Turquía, coincidiendo con la presidencia alemana. Eso ocurría en la inauguración de la Feria de Hannover, una vez que a finales del mes de marzo se hubiera reactivado el segundo capítulo de las negociaciones. Una situación que no augura buenos tiempos para las futuras relaciones entre el nacionalismo alemán y el francés en el seno de la baqueteada UE.

En definitiva, Paris le está viendo las orejas al lobo durante esta primavera en que, paradojas de la historia, transcurren en paralelo las presidenciales francesas y las turcas. Y de ahí que a través de los habituales canales informativos y mediáticos, se haya decidido desempolvar de nuevo, a conveniencia propia, el ya habitual instrumento de presión, manipulando las celebraciones del genocidio armenio a conveniencia propia. Es por ello, y también por el hecho de que la equiparación histórica y jurídica del genocidio armenio al Holodomor ucraniano y el Holocausto judío se esté convirtiendo en bandera de la extrema derecha europea, y la negación del genocidio turco en palanca de la derecha turca, por lo que, el autor de este post declina implicarse en una campaña que a estas alturas tiene muy poco de académico, moral o simplemente conmiserativo, a 92, precisamente 92 años vista. Si hay cuestiones históricas a discutir o aclarar en torno a las matanzas de armenios en la primavera de 1915, ya se harán en otra ocasión; pero de momento, no parece que sea imprescindible contribuir en shows mediáticos a mayor beneficio y gloria de la derecha francesa y el señor Sarkozy, aunque estén arropados de la mejor y santa intención del mundo.

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sábado, marzo 17, 2007

301 x 700.000



Fotomontaje sobre la imagen de Kemal Atatürk, el fundador de la República de Turquía e indiscutido padre de la patria.


El pasado 7 de marzo, muchas publicaciones electrónicas repitieron la noticia, con escasa variantes. Venía a decir que “Turquía” había bloqueado YouTube a causa de un vídeo publicado por esta "popular página". Al parecer, la pieza había sido editada por un griego –al menos en un caso se escribió “un egipcio”- y se mofaba de Kemal Atatük y los turcos en general llamándoles homosexuales, con ánimo de insultar, es decir: maricones, bujarras, sarasas.

Como reacción, un fiscal turco recomendó el bloqueo de la página de vídeos YouTube, lo que no dudó en sentenciar un juzgado de ese país. La empresa Türk Telecom –que estuvo a punto de adquirir Teléfonica de España hace un par de años- acató la decisión e impidió el acceso a esa dirección. Las crónicas repetían que, a partir de entonces, los internautas turcos se encontraban en sus pantallas con un aviso en el que se podía leer: "¡El acceso a este sitio ha sido bloqueado por una decisión judicial!". Y se añadía, en turco y en inglés: "El acceso a www.youtube.com ha sido suspendido conforme a la decisión nº 2007/384 del Primer Tribunal Criminal de Paz de Estambul".

Hasta aquí la noticia en toda su desnudez. La mayoría de las publicaciones que la citaban, incluían un tono que iba del asombro a la velada indignación. Se venía a considerar que la reacción había sido desproporcionada, escasamente cool, y por lo tanto, lamentablemente anticuada. El tonillo se remataba con referencias a “las leyes del país”, que incluyen penas contra quien insulte a Kemal Atatürk, fundador de la República, o al ya célebre Artículo 301 del Código Penal, que castiga como delito el agravio contra el sentimiento nacional turco. En apariencia todo está dicho, la noticia “habla por sí sola” y no cabe más. En realidad, es justamente al revés: da para mucho comentario, caso de que salgamos de la trillada praxis de los medios de comunicación basada en la repetición incuestionada de la noticia, tono original incluido, sin ampliar el enfoque más allá de unos escasos centímetros.



Kemal Atatürk bajo el logo de YouTube y una imagen al parecer intolerable: la que vieron muchos internautas turcos cuando quisieron acceder a la página de videos, bloqueada por decisión judicial

De entrada y como es habitual, casi ninguna publicación nos explicó lo ocurrido a continuación. Para una inmensa mayoría de los lectores los turcos se han quedado para siempre sin YouTube por causa de la sentencia de un tribunal de trogloditas. Sin embargo, la realidad es que a las pocas horas el acceso a la “popular-página-de-vídeos” volvió a quedar expedito. Al menos en la red y entre las publicaciones en español, sólo “The Inquirer” (sábado 10 de marzo) se dignó explicar que “YouTube anunció rápidamente que había quitado el vídeo de su página. Se disculpó diciendo que `está trabajando a conciencia para prevenir la publicación de ese tipo de vídeos en su página´”.

Es decir: hemos asistido a uno más de los múltiples problemas e incidentes protagonizados por YouTube en los últimos tiempos. De hecho, en
“20minutos.es”, tras publicar la noticia referida a Turquía, se añadía un enlace hacia otra crónica titulada: “Los narcotraficantes mexicanos trasladan su guerra a YouTube”. Al parecer, las bandas de narcos habían colgado en la popular-página una serie de vídeos en los que reproducían ejecuciones y ajustes de cuentas en plan de jocosa mofa. En la crónica de “20minutos.es” puede leerse: “Una de las grabaciones de video más veces vista en el sitio muestra a un hombre cuando recibe un disparo en la cabeza. Otra serie de repulsivas imágenes muestran la ejecución de otra víctima, con la mitad del rostro destrozada.” La pieza incluye uno de los vídeos como muestra, aunque cuando el lector intenta activarlo un anuncio en inglés nos dice que ya no está disponible. En efecto, YouTube retiró ese material.

Es fácil comprobar que en YouTube se intenta ejercer un cierto control sobre los vídeos que cuelgan los usuarios. Por ejemplo, se elimina la pornografía. No parece que se practique la misma pronta censura sobre las imágenes violentas, pero aún así, el material explícito suele retirarse en un plazo más o menos corto. Otra cosa son los ataques contra personas e instituciones o la apología del ultranacionalismo e incluso la violencia, como puede comprobar, por ejemplo, cualquier usuario que se dedique a recuperar vídeos referidos a las guerras de Yugoslavia. También resulta fácil encontrar material como el célebre "
Dirty Kuffar", con el rapero armado de pistola y Corán que hace apología de Al Qaeda y la guerrilla chechena. Pero como es ya todo un clásico repetido en numerosos portales de internet, no causa mayor impacto que YouTube lo conserve.




El rapero islamista, en una mano la pistola, en la otra el Corán, canta contra el "sucio infiel", con acompañamiento de imágenes de la guerra santa, algunas tan crudas como la ejecución de un prisionero ruso en Chechenia. "Dirty kuffar" es un vídeo que al parecer fue editado por musulmanes británicos hace unos tres años




En cambio, no ofrece resultados la búsqueda de material injurioso o vejatorio contra la Casa Real española o políticos de ese país, como pudieran ser ciertos vídeos que, se rumoreaba hace años, existían sobre el Rey de España en situaciones comprometidas. Y tras él, políticos y periodistas, cómo no. ¿Quién no recuerda aquel en el que, se decía, “actuaba” cierta celebridad de nuestras letras diarias? Pero no, no hay nada de eso. A día de hoy, tampoco se encuentra ninguna pieza que haga apología de ETA, que las hay corriendo por ahí, y no son pocas; pero no en YouTube. En cambio, el internauta curioso sí que puede partirse la caja con las aventuras de McGyver en el País Vasco, liberando a una turista americana secuestrada por los activistas de ETA (definidos como “montañeros vascos que desde tiempos inmemoriales han estado luchando contra Francia o España”). Mientras McGyver deambula por el campamento de los “freedom fighters” [¿?] estos realizan unos ridículos ejercicios gimnásticos con la chapela calada y alguien, de fondo, entona "Granada" con voz de tenor. Y no se refiera a ninguna bomba de mano, no: se trata de la pieza compuesta en 1932 por el mejicano Agustín Lara, que al director de la serie se le debió antojar algo muy apropiado como himno de los vascos insurgentes en sustitución del "Eusko Gudariak".

La pregunta del millón es qué ocurriría si a alguien le diera por realizar un montaje lo suficientemente agresivo sobre alguno de esos asuntos (o todos a la vez) y a continuación lo colgara en YouTube. ¿Intervendrían las autoridades?¿Acaso no ha sucedido ya? Si ustedes entran en Google e introducen (por ejemplo) los parámetros de búsqueda “YouTube + denuncia” se encontrarán con unas cuantas noticias: “
Viacom denuncia a YouTube”, “La cadena Fox demanda a YouTube por colgar ilegalmente capítulos de 'Los Simpsons' y '24'”, “Universal Tube denuncia a YouTube”, y… ¡“La justicia de Brasil contra YouTube”! Según explicaba el diario argentino “Clarín” el 7 de enero pasado, la ex exposa del futbolista Ronaldo interpuso una demanda que derivó en fallo de un tribunal brasileño que ordenó bloquear YouTube porque “el portal no retiró un video que muestra a la modelo Daniela Cicarelli, ex esposa de Ronaldo, en la playa junto a otro hombre”. En realidad, la demanda iba dirigida contra la Cadena O Globo, el portal IG y YouTube, pero mientras los dos primeros retiraron el material, el tercero no lo hizo. Por lo tanto, la orden de tribunal determinó el “bloqueo de los internautas brasileños hasta que la empresa retire el vídeo”. El ministerio público no pudo ir más allá por considerar que le ejecución de la sentencia era técnicamente impracticable.

Por lo tanto, al tribunal brasileño la jugada le salió mal, y al turco mucho mejor, demostrando que sí puede ser practicable un bloqueo contra YouTube, a lo cual la popular-página ha respondido con solícita prontitud (parece que no le hicieron el mismo caso, inicialmente, al justicia brasileña). No ha habido más consecuencias, ni se sabe de ningún suicidio por parte de algún internauta incapacitado de acceder a YouTube durante algunas horas.


Una imagen que se está convirtiendo en una pesadilla para Bruselas: Lech Kaczynski como gran caudillo purificador

Sinceramente, algunas cosas resultan difíciles de entender. ¿Por qué YouTube, una web de vídeos básicamente caseros, que acaba de cumplir dos años de vida, ha de ser una entidad intocable? Se le suponen excelentes intenciones a Chad Hurley, Steve Chen y Jawed Karim los creadores e impulsores de la idea. Pero es fácil comprender que, como otras empresas de la era global, existen gigantescas lagunas en las mil y una legislaciones internacionales que pueden afectar a la difusión de la red. Es lógico que se produzcan todo tipo de conflictos. Según los países y las culturas, las alegaciones de unos pueden resultar ridículas o insuficientes a los otros, pero eso no es sino reflejo de una deficiente adaptación a la nueva cultura global. Y eso va por todos, incluso columnistas como Michael Cognato de "Foreing Policy" cargados de santa y pomposa "razón".

Puede parecer excesivo el culto a Kemal Atatürk en Turquía; y objetivamente, en función de parámetros modernos, no hay nada extraño en considerarlo así. Pero es cierto que una buena parte de la población turca le profesa un afecto sincero a esa figura histórica; y en cualquier caso, la última palabra le corresponde a la ley de un país democrático. ¿Debemos entender que es más democrática la libre emisión de un vídeo que utiliza la homosexualidad como insulto (¡en la Europa de 2007!) contra una figura histórica y todo un pueblo? El incidente se puede interpretar de muchas maneras, pero una de ellas, y bastante positiva, podría ser que los turcos han sentado un precedente que a lo mejor nos ahorra, a todos, mayores males en el futuro. Lo malo es que el problema no son realmente Kemal Atatürk, ni YouTube, ni Ronaldo, ni su ex, sino el empeño en sacar a relucir cualquier bobada relativa a las actitudes “poco europeas” o “modernas “de Turquía. ¿Cómo puede ser que los turcos prefieran a "su" anticuado Atatürk sobre la deliciosa modernidad occidental de YouTube? Intolerable.



















Jaroslaw Kaczynski travestido como Gran Dictador, en reciente fotomontaje


Regresemos a la crónica de “The Inquirer” mencionada al inicio del post. Éste site de aguerrido nombre anglosajón, se anuncia con un teatral subtítulo: “Buscándole las cosquillas a los que mueven los hilos”. Qué risa. Pues bien, tras explicarnos que el conflicto de YouTube con los tribunales turcos había concluido con la retirada del video polémico y las disculpas de la popular-página, añade la siguiente coletilla: “No estaría mal que Turquía dijera algo parecido sobre el holocausto armenio”. ¿A qué viene esta chorrada? Posiblemente a que “The Inquirer” encarga la redacción de sus breves crónicas a becarios con ganas de mover los hilos y que también a ellos les hagan algunas cosquillas de vez en cuando.

Definitivamente, los informáticos metidos a comentaristas de la actualidad internacional no resultan muy serios, sobre todo si a continuación lees crónicas como la dedicada a los cepillos de dientes musicales de la firma Hasbro, gran novedad en los USA; aquella que celebra los 25 años de edad de los smileys, el que describe la moda Twitter (que nadie sabe para qué sirve) o uno en el que se explica seriamente que Windows puede llamar a tu domicilio si desactivas el centro de seguridad incluido en Vista. Pero lo más divertido es encontrar que sólo una semana antes de los impertinentes comentarios dedicados al conflicto turco, “The Inquirer” ya había publicado, a fecha 1º de marzo de 2007 que “
un estado australiano prohíbe el uso de YouTube”. Se trata de Victoria del Sur, donde las autoridades han decidido prohibir el acceso al servicio YouTube en todos los ordenadores de sus escuelas, tras “la grabación que unos escolares realizaron de sí mismos abusando sexualmente y degradando a una joven con discapacidad intelectual”.


"Buenas noches y buena suerte", reciente film sobre la "caza de brujas" (G. Clooney, 2005) fue filmamdo en blanco y negro para subrayar una distancia temporal con respecto a nuestra época que parece haberse borrado con la puesta en marcha de la "ley de la lustración" en un país de la Unión Europea








Vistas las cosas con una mínima distancia, una buena parte del corpus de críticas elaborado contra la candidatura turca a la Unión Europea resulta ser tan infantil que cabe preguntarse si eso es todo, si no hay consideraciones de mayor enjundia. ¿De verdad no hay nada más consistente que el asunto del genocidio armenio de 1915 o el Artículo 301 del Código Penal? Ciertamente que el Artículo 301 es cuestionable, pero al fin y a la postre, las leyes más inocuas pueden ser devastadoras si se aplican con mala intención, y las más letales quedar desactivadas si no hay ánimo de utilizarlas. Y lo cierto es que los intentos de aplicar el 301 en Turquía por parte de juristas de ultraderecha no les ha dado demasiado resultado últimamente: hicieron mucho ruido, pero las denuncias se convirtieron en absoluciones y los que impulsaron la campaña quedaron muy en evidencia.

La obsesión por revisar el pasado, pedir disculpas a diestro y siniestro y poner en la picota a los presuntos culpables históricos de esto y aquello, tan de moda en estos tiempos, parece estar llevando a unos resultados inesperados: el sueño de la justicia espectáculo produce monstruos. Y tales son los Hermanos Patata en Polonia, que acaban de poner en marcha su “ley de la lustración”, en virtud de la cual, funcionarios, profesores y periodistas, nacidos antes de 1972, deberán confesar antes de dos meses si colaboraron con los servicios secretos del régimen comunista. Caso de que mientan, podrán ser despedidos o sancionados hasta con diez años de inhabilitación. La medida, una verdadera ordalía ultrapatriótica y anticomunista a gran escala, podría afectar a 700 u 800.000 personas, quizá más.

Este escándalo equivale de forma muy ajustada a aquello que estudiábamos en los libros de texto y que se denominaba “
caza de brujas”, impulsada a partir de 1947 en los Estados Unidos por el senador católico Joe McCarthy apoyándose en el Comité de Actividades Antiamericanas. Año tras año este punto del temario de historia contemporánea se imparte en las aulas para asombro de los estudiantes: ¿Cómo pudo acontecer algo tan trágico y surrealista en un país que es cuna de las virtudes cívicas más democráticas del mundo? Pues algo así está pasando en el corazón de la Unión Europea, en pleno siglo XXI. Ahora se llaman hermanos Kaczynski, son católicos ultras y cuentan con Radio María y el Instituto de la Memoria Nacional. Y lo que se está llevando a cabo en Polonia viene a ser algo así como la aplicación masiva del artículo 301 turco sobre 700.000 personas, de una sola tacada. Puro ultranacionalismo apoyado por fundamentalismo religioso. ¿Podemos realmente criticar con tanta insistencia algunas actitudes turcas, desde la modélica Europa, cuando se permite que un bisoño miembro de la Unión cometa tales excesos históricos sin que, aparentemente, se pueda hacer nada por impedirlo?

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domingo, enero 21, 2007

La pistola amarilla












Escenario para un escándalo: restos del accidente de Susurluk. Entre los servicios de inteligencia de algunos países de la Europa oriental existe una cierta tradición de liquidar adversarios mediante accidentes de tráfico en los que se utilizan camiones, aunque nunca se encontraron pruebas de que lo sucedido en Susurluk no fuera meramente casual


El 3 de noviembre de 1996, hace ahora poco más de diez años, un Mercedes negro chocó contra un camión cerca del remoto pueblo de Susurluk, en Anatolia occidental, resultando muertos casi todos sus ocupantes. Estos eran un mafioso y antiguo activista de los Lobos Grises, es decir, el brazo armado de la extrema derecha neofascista turca; un alto mando de las fuerzas de seguridad que había sido jefe de la policía en Estambul, así como un parlamentario del Partido la Recta Vía, que era un jefe tribal kurdo, el cual había creado su propia milicia, colaboracionista. En el automóvil apareció además abundante droga, armas sofisticadas y alguna documentación comprometedora. Se sospechaba que el ministro del Interior, del partido de la entonces primera ministro Tansu Çiller, había estado presente poco antes en una reunión con esa muestra de la connivencia entre la política, las fuerzas de seguridad, la mafia y la extrema derecha. La investigación que llevó a cabo una comisión parlamentaria no hizo sino confirmar las peores sospechas, lo que incluía la financiación de la guerra sucia con tráfico de armas y drogas, todo ello impulsado a raíz del golpe militar de 1980. Casi todos los partidos políticos que habían pasado por el poder estaban implicados de una forma u otra. El islamista Refah era una excepción, pero Erbakan, ansioso por mantener viva la coalición gubernamental que mantenía su partido con el de la Recta Vía se alineó con Tansu Çiller –ella misma implicada en la utilización de fondos ilegales- e hizo lo que pudo para defenderla.

Viejo colgante de los Lobos Grises. Colección particular del autor




A imagen y semejanza de las manifestaciones populares que por
aquellas mismas fechas estaban teniendo lugar en Belgrado contra el régimen de Slobodan Milošević, el 1º de febrero de 1997 se convocó espontáneamente en Turquía una “Jornada de luz contra la oscuridad (Sürekli Aydınlık İçin 1 Dakika Karanlık) en la que decenas de miles de ciudadanos protestaron encendiendo y apagando las luces o haciendo sonar bocinas y cacerolas. El impacto de la protesta sobre los entonces todopoderosos militares turcos fue de gran envergadura. Incluso pudiera ser que el denominado "golpe posmoderno" (o "golpe virtual") de ese mismo mes de febrero tuviera como objetivo cercenar ese tipo de manifestaciones tanto o más que el declarado intento de hacer caer el gobierno islamista surgido de la coalición Erbakan-Çiller, lo cual acaeció meses más tarde, el 6 de junio de ese mismo año. Posiblemente, los militares también temieron que islamismo y contestación cívica confluyeran a partir de las protestas contra Susurluk.

La "Jornada de la luz contra la oscuridad" fue un evento espectacular muy poco mencionado por la prensa occidental de la época y que hoy en día está casi completamente olvidado. Y sin embargo, tuvo un profundo significado que iba mucho más allá del hartazgo de la ciudadanía con los militares y la interminable guerra del Kurdistán con sus vergonzosos abusos. La protesta de aquel mes de febrero probaba que existía una sociedad civil turca con sobrada consciencia de su propia fuerza y con sólidas credenciales democráticos. El amarillismo con el que se tiñe buena parte de la prensa occidental cuando encuentra ocasión de denunciar la candidatura turca ante la Unión Europea, tiene gran interés en difuminar su existencia o en olvidar que Susurluk dio lugar a la espectacular jornada de protesta: véase, por ejemplo la crónica de Ricardo Ginés en "La Vanguardia", edición del 21 de enero, pag. 9


Ogün Samast, asesino confeso del periodista Hrant Dink, captado por una cámara de seguridad momentos después del atentado.



El reciente asesinato del periodista Hrant Dink ha reabierto la archimanida caja de los petardos con los estampidos habituales. Por supuesto, los encabeza Robert Fisk con uno de sus carácterísticas piezas "fiskeables" en las que condensa sus bombásticos "descubrimientos" particulares de historiador aficionado sobre los sucesos de 1915, que ya se analizaron en otro post dentro de este mismo blog. Pero la pieza del pasado 20 de enero incluye dos apreciaciones interesantes: de un lado adelanta un dato que se abrió paso durante las primeras horas: que el asesino de Dink fuera él mismo un armenio, basándose en que el periodista acusaba a sus congéneres armenios "de manifestar animadversión y hostilidad contra los turcos por el genocidio". Y a la vez, Fisk calificaba al autor del atentado de "asesino profesional" dando a entender... ¿qué exactamente? ¿Qué el adolescente Ogün Samast cobraba de algún gobierno, de alguna institución capaz de abonar sus servicios profesionales? Difícil de creer que alguna organización activista mínimamente eficaz contrate a un chaval de 17 años de edad que difícilmente va a aguantar un interrogatorio policial. Incapaz de resistir a la tentación del sensacionalismo periodístico Fisk exhuda satisfacción al titular su pieza: "La víctima 1.500.001 del genodicio". ¿No podría ser la 300.001? No: a pesar de que se supone que está a favor del diálogo turco-armenio para la dilucidación de la verdad histórica sobre el denominado genocidio de 1915, Fisk se pone sin rubor del lado del nacionalismo armenio duro: 1.500.000 y no se hable más.

Pero Fisk es un "periodista flagelo" y ya sabemos que en base a ello, trabaja principalmente por su propia causa. Sólo una breve alusión al asunto de fondo: "No se trata únicamente de un golpe horroroso asestado a un miembro de comunidad armenia superviviente del genocidio, sino de un desbaratamiento de las esperanzas turcas de entrar en la Unión Europea, aspiración si se quiere visionaria que de hecho ya se hallaba en peligro por la ruptura de relaciones con Chipre y su negativa a reconocer el genocidio". ¿Seguro? ¿Quién ha hablado en Bruselas del "desbaratamiento" de las esperanzas turcas desde el asesinato de Dink? ¿Por qué son "visionarias" tales esperanzas? ¿Porque lo digan Fisk, Sarkozy e Identidad, Tradición y Soberanía, es decir el nuevo grupo ultraderechista en el Parlamento Europeo? ¿A qué se refiere con "ruptura de relaciones con Chipre"? ¿Acaso fue eso lo que ocurrió el pasado mes de diciembre? Fisk no es precisamente un cronista preciso; tira de incontinencia. Como muchas de las crónicas en que interviene de cerca o de lejos Juan Carlos Sanz, de "El País": "La muertre a tiros en Estambul del periodista Hrant Dink torpedea el acercamiento de Ankara a la UE": ¡Bang, bang! Así rezaba, nada menos que el subtítulo de la crónica de ese periódico dedicada al atentado en su edición del pasado 20 de enero, página 2. Es cierto, el mismo primer ministro Erdoğan dijo aquello de que "han disparado contra la democracia y la libertad de expresión", a poco de conocerse la noticia. Pero ¿de dónde sale que el luctuoso suceso "torpedea el acercamiento de Ankara a la UE"?

Esquina donde fue asesinado Olof Palme en Estocolmo, en febrero de 1986. Fotografía procedente de su biografía en Wikipedia. El atentado continúa sin haberse resuelto, aunque o bien se admite que fue obra de Christer Pettersson en solitario, o que algún servicio de inteligencia occidental estuvo detrás. Lo cual probaría que no sólo en Turquía existe "Derin Devlet".




Quizá Ricardo Ginés tiene la respuesta y nos la ofrece desde "La Vanguardia": la culpa la tienen el gobierno y los medios de comunicación turcos. El primero, por no ofrecer protección a la víctima (al parecer sí lo hizo, y ésta la rechazó). Como dicen los italianos: "¿Piove?¡Governo ladro!":
Ya se sabe, el gobierno siempre tiene la culpa de todo, y en primera instancia además. Después le toca reparto de responsabilidad a los colegas de los medios de comunicación, así en general: "Los medios turcos [¿todos?] son en gran parte culpables, sobre todo por cómo han tratado el contencioso armenio. Ignorando el pasado, editores y presentadores de televisión parecían estar llevando a cabo campañas de odio contra personas como Dink, señalándolas como traidores. Esto condujo a amenazas de muerte masivas por parte de un público ignorante y emocional". Claro, sólo que esto no lo dice Ginés por sí mismo, sino un periodista, "amigo de la víctima". Y para redondear la investigación, añade en su crónica... ¡declaraciones a "La Vanguardia" del correponsal de "The Economist" en Turquía! Sorprende bastante que el periódico barcelonés acepte torpezas de ese calibre, las cuales dejan malparada la autoridad (o capacidad) informativa de un periódico, abandonada en manos de las opiniones de la competencia.

Pero da igual: para Fisk, Sanz y toda la tropilla, lo importante es que el gobierno, los medios de comunicación y una inmensa mayoría de los turcos son, de una forma u otra, culpables de la muerte de Dink. Todos apretaron el gatillo y por lo tanto, queda claro que Turquía no es europea, es un país poblado por asiáticos ignorantes. Y dejemos para otro día el hecho de que son musulmanes e islamistas fanáticos en potencia. Nunca existió la "Jornada de luz por la oscuridad" en 1997, nadie protestó en Turquía por la muerte de Dink (ni siquiera sabemos quiénes eran los contestatarios), las declaraciones de Erdoğan no son suficientes para el "El País", según reza en el editorial del 20 de enero ("Tragedia en Estambul"): "Erdoğan aún no cumple del todo con suficiente honestidad ante la historia y el futuro". Bien, ¿y que se espera exactamente del primer ministro turco?

La incontinencia periodística suele basarse sobre inestables juegos malabares con la lógica. Imaginemos que el estado turco hubiera "reconocido" como genocidio los sucesos de 1915. ¿Habría eso evitado la muerte de Dink a manos de un adolescente obnubilado? ¿O quizás hubiera provocado muchos más problemas de los que debería solucionar? Según este tipo de argumentación, por ejemplo (hay muchos otros) la muerte de Olof Palme en la supercivilizada, tolerante y democrática Suecia, sin aparentes deudas no reconocidas con el pasado, nunca debió haber sucedido.

La paja en el ojo ajeno y la viga en el propio: José Amedo, jefe operativo de los Grupos Antiterroristas de Liberación (GAL): no apartaron a España de la Comunidad Europea


Y ya que estamos en esta línea, echemos mano de la pedagogía comparativa. ¿Podemos imaginar que algún periódico occidental o turco le hubiera dado el mismo trato informativo a la reciente tragedia de la T4 en Barajas? ¿Qué tal si algún cronista extranjero hubiera achacado la culpa del atentado y las dos muertes al gobierno y una supuesta mala fe negociadora apoyándose en las declaraciones de algún colega "amigo" de los responsables del acto? ¿Y si un Robert Fisk insinuara que la causa de lo ocurrido el pasado diciembre estuviera en el bombardeo de Gernika? Pero sobre todo, y esto va dirigido a los periodistas de mala memoria o los jóvenes que no tienen en cuenta la historia cercana, hemos de recordar que los asesinatos de los GAL, vergonzoso terrorismo de estado convicto y confeso, no evitó que España ingresara en la Comunidad Europea, allá por 1986 (y recordemos que los Grupos Antiterroristas de Liberación actuaron entre 1983 y 1987, siendo responsables de 23 asesinatos). Por lo tanto, y teniendo en cuenta el precedente español en materia de crímenes de estado, el asesinato de Hrant Dink, por lamentable que resulte en sí mismo, deja aún mucho, pero lo que se dice mucho, margen de esperanza para las aspiraciones de Turquía en relación a la UE.

La sociedad civil turca en acción: más de 100.000 personas despiden el féretro de Hrant Dink en un monumental manifestación por el centro de Estambul, 23 de enero, 2007. Fotografía publicada por laverdad.es


Por lo tanto, seamos honestos y no hagamos exactamente lo mismo que denunciamos. Si, qué duda cabe: el ultranacionalismo turco organizó linchamientos mediáticos contra intelectuales liberales: eso no es nuevo en absoluto, llevan así más de cuarenta años. Pero eso no quiere decir que los culpables de lo sucedido a Dink sean el gobierno, los medios de comunicación de aquel país o la población en general. No linchemos a todo un país desde la impunidad occidental. Y sobre todo, hagamos un poco de examen de conciencia: Dink no tenía que haber muerto bajo ningún concepto; pero menos que nada, por una polémica absolutamente innecesaria atizada también desde Occidente, en parte por una derecha (y una ultraderecha) tan cavernícola como la turca, por las conveniencias de los políticos oportunistas de turno y por el afán de notoriedad de unos cuantos intelectuales y periodistas vanidosos.

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