Tras la decisión del Tribunal Constitucional turco
Turquía: la concordancia es posible"El País", 06/08/2008
La decisión del Tribunal Constitucional turco de no ilegalizar al partido del Gobierno es, junto con la detención de Radovan Karadzic, una de las buenas noticias de este verano, y ambas están relacionadas con el intento de retomar el buen pulso del proceso de integración europea. Los agoreros podrán decir que el Partido de la Justicia y el Desarrollo (AKP) sólo se salvó por un voto, pero en realidad, pistas aquí y allá venían indicando que se estaba produciendo algún tipo de acuerdo de Estado para evitar la catástrofe. Además, es muy probable que la discreta mediación de la UE haya sido el mejor bálsamo para tranquilizar los ánimos e incluso para recuperar la confianza en el maltrecho proceso de integración europea en los Balcanes y Anatolia.
Recapitulemos: el pasado mes de abril, el Tribunal Constitucional aceptó la denuncia de la fiscalía turca para poner fuera de la ley al Gobierno democrático del AKP, que dirige Erdogan, por presuntas actividades "antilaicas". Llevar al extremo la teoría de la supuesta agenda oculta del Gobierno Erdogan para hacer de Turquía una república islámica generó esta situación surrealista.
De hecho, la intentona judicial resultaba suicida, porque Bruselas no le hubiera perdonado a los sectores "laicos", nacionalistas o ultraderechistas, que desestabilizaran a Turquía justo en este momento, cuando las posibilidades de ingreso del país en la UE empezaban a cobrar impulso. El daño hubiera sido devastador, dado que esos sectores de oposición no presentan un frente unido, no poseen un proyecto político moderno, no podrían llevar a Turquía a la UE y desequilibrarían al país de modo irremisible y durante años.
Mientras tanto, el Gobierno se mantuvo firme y respondió a la presión con la detención de un tinglado de conspiradores de extrema derecha: la denominada red Ergenekon. El mensaje era bien claro: el establishment laico sí poseía una agenda oculta, y no el vilipendiado Gobierno islamista. Pero si bien el contraataque no carecía de lógica, resultaba básicamente inapropiado mantenerlo siquiera a medio plazo. Porque los turcos no tenían por qué ir hacia la autoaniquilación política en nombre de la pugna entre dos estamentos político-sociales que no son tan diferentes entre sí.
Por un lado se nos habla de los "sectores laicos" u "oposición secular" de forma genérica, lo que pretende una identificación con la modernidad y hasta el progresismo. Pero esta oposición también asocia a militares de rancia tradición golpista y a jueces conservadores. En realidad, ese campo (que actualmente abarca en torno al 25 o el 27% de la población) define lo que en muchos países europeos se conoce como la derecha nacionalista, que integra desde posturas centristas hasta actitudes neofascistas. El Partido Republicano del Pueblo, sólo a medias heredero del que fundara en su día Atatürk, ve peligrar su presencia en la Internacional Socialista ante lo que este organismo considera netas posturas nacionalistas y poco más.
El Partido de la Justicia y el Desarrollo, en el Gobierno y con una amplia mayoría parlamentaria, suele ser tildado de "islamista moderado". En realidad, a la luz de la experiencia política occidental, podría ser definido de forma más precisa como demócrata-islámico, con un perfil ideológico y una base social muy similares a los que en su día tuvieron los demócrata-cristianos europeos. Es evidente que el actual Gobierno no hace feliz a la izquierda turca, y es normal que sea así; pero el problema real reside en el hecho de que en Turquía esa última opción está muy desdibujada.
Por tanto, estamos ante una transición política, y con las consabidas tensiones que implica un relevo, en el cual los que resisten al cambio se aferran a los viejos hábitos de la cultura política en extinción y no tienen apenas proyectos coherentes de futuro. En Turquía la extrema derecha ha llegado a lanzar propuestas de "irse con Rusia" y fantasías panturquistas de similar calado. El golpe militar parece descartado hasta que se redefina la política norteamericana hacia Oriente Medio, y para eso hay que esperar a las elecciones en la gran potencia. Pero lo evidente es que todo ese coro de voces conecta con los lamentos de un estrato social que se hizo con el poder institucional en tiempos del kemalismo clásico y ahora pretende vender caros sus sillones y prebendas. Al otro lado, los que han ido tomando el relevo desde 2002 cuentan con el respaldo de Bruselas, lo cual amarga aún más a la derecha "laica". Es más que comprensible: tras décadas identificando sus posiciones políticas con la esencia de lo occidental y lo moderno, se encuentran con que la Unión Europea apoya a la democracia islámica del Partido de la Justicia y el Desarrollo. Un amargo trágala.
En cualquier caso, la pugna política es entre una derecha y un centro, "islamista" o lo que se quiera, que es un centro derecha. Lógicamente, ambos estamentos políticos representan cada uno a clases medias diferentes destinadas a converger ¿Es suficiente eso para encarrilar a Turquía?
El objetivo más razonable habría de ser que en ese país se reconfigurara el sistema político y se constituyera un sistema de partidos equilibrado, adaptados a la realidad turca y alejados de nostalgias de épocas que no volverán.
Francisco Veiga es profesor de Historia Contemporánea de la Europa Oriental y Turquía en la Universidad Autónoma de Barcelona.
Etiquetas: AKP, CHP, derecha turca, Erdoğan, Ergenekon, Turquía, ultraderecha
Españoles ante Turquía: la tradición del “sostenella y no enmendalla”

Por entonces había espacio para todos: Ankara vista de la Plaza Ulus hacia comienzos de los años 30, en la portada de una revista de arquitectura
Hace algunos años, un diplomático español de renombre me contó la siguiente anécdota, acompañando el relato con un divertida sonrisa: cuando Mustafa Kemal (más tarde, Atatürk) decidió designar a Ankara como capital de la nueva República de Turquía, ofreció a las legaciones extranjeras amplios terrenos en las afueras de esa ciudad para que, a precios de oferta, se trasladaran desde Estambul, hasta entonces capital histórica del fenecido Imperio otomano. Casi todos aprovecharon la jugosa oportunidad, incluso estados por entonces recién nacidos, como Checoslovaquia, y se construyeron magníficas y amplias embajadas en Ankara.
¿Todos? ¡No! El embajador español de la época decidió que aquello no podría durar, que la experiencia fracasaría y la capital retornaría a Estambul, tarde o temprano ¡Se lo iban a decir a él! En consecuencia, en los años que siguieron, los representantes diplomáticos españoles se vieron obligados a realizar fatigosos viajes de ida y vuelta, entre Estambul y Ankara. Para cuando quedó claro que la capital de Turquía seguiría residiendo en la antigua ciudad de Angora, el gobierno español tuvo que conformarse con lo que pudo obtener: una, más bien, exigua parcela en las cercanías de lo que hoy es la Embajada de Indonesia.
Posiblemente, los españoles han tenido problemas para entender a los turcos en la época contemporánea. Eso es lógico, si tenemos en cuenta que España y el Imperio otomano quedaron desconectados entre sí durante casi cuatro siglos. Pero el problema a considerar aquí no son las consecuencias lógicas de ese desencuentro histórico, sino la pervivencia, en nuestro país, de esa peculiar figura sentenciosa o agorera que, por alguna razón no siempre relacionada con su formación profesional o cultural, está dispuesta a defender con uñas y dientes sus particulares predicciones, cuando más temerarias, mejor. Porque sí: porque él está tan convencido como José María Aznar de que en Irak había armas de destrucción masiva y el país era uno de los santuarios del terrorismo islamista internacional; porque en el 11-M intervino ETA. "¿Me lo va usted a decir a mi?"
Releo un informe desclasificado del embajador español en Ankara, en pleno otoño de 1950, negando la posibilidad de que Turquía accediera a la OTAN. En cambio insistía en “ser inconcebible cualquier arreglo Mediterráneo sin la presencia de España”; se trata de un telegrama cifrado, remitido desde Ankara el 11 de octubre de 1950. Turquía accedió a la OTAN como miembro de pleno derecho sólo dos años más tarde, en 1952. España tardaría treinta: en 1982.

Oficiales del Alto Estado Mayor de la OTAN durante unas maniobras militares en Turquía, a comienzos de los años cincuenta. La diplomacia Madrid se negaba a asumir en esa misma época que la importancia geoestratégica de Turquía era muy superior a la de España para la Alianza Atlántica. Pero los hechos cantaban
Afortunadamente, el actual cuerpo diplomático español posee una mayor calidad global que el de entonces, salvando los viejos maestros, las figuras señeras. Tampoco estamos hablando necesariamente de modelos y estrategias de política exterior, que eso es otro nivel. Sin embargo, en la administración española sigue existiendo una destacada tendencia a tomarse demasiado en serio lo que escriben los periodistas como guía para la política de estado. Mal asunto, porque en cuestiones de política exterior la prensa, en España, continua siendo un reducto del castizo (y un tanto esperpéntico) sostenella y no enmendalla.
Los recientes acontecimientos en Turquía han servido en bandeja excelentes ejemplos al respecto. Por el momento, el más flagrante corresponde al diario “ABC” y el que el diario considera su “experto en Turquía”, Enrique Serbeto. En líneas generales, el diario en cuestión no simpatiza para nada con la candidatura turca a la UE. Teniendo en cuenta que el Partido de la Justicia y el Desarrollo (AKP) es una formación de derechas –aunque le añadamos el epíteto de “islamista”, también es de derechas- y observador invitado al Partido Popular Europeo. Da igual: en la prensa española de esa misma tendencia, la pulsión atávica “contra el moro” puede más. Aunque los turcos no lo sean, aunque Franco salvara el aislamiento de España en los cincuenta recurriendo a los “hermanos árabes”, aunque las tropas de choque de su ejército durante la contienda civil, estuvieran compuestas por nutridos batallones de tropas marroquíes, rifeñas o de Ifni. Al final, el moro es el moro. Y lo de Turquía en Europa es intragable; un país musulmán bajo el manto azul y la corona de estrellas de la Virgen, que inspiró a la bandera de la UE: eso es demasiado.
Aunque “ABC” no está oficialmente contra Turquía, su gobierno y sus intereses, más de un periodista de su plantilla rechaza de plano la posibilidad de que algún nefasto día, el país anatolio acceda a la UE. Es el mismo tipo de incredulidad que presidía los despachos del embajador en Ankara en los cincuenta con respecto a la posibilidad de que Turquía accedería a la OTAN, y España no.
Pero si hay alguien que lo tiene claro es el corresponsal de choque del periódico cuya cabecera son las tres primeras letras del abecedario. Enrique Serbeto se apunta sistemáticamente a los puntos de vista de la oposición autodenominada “laica”, extrae sus análisis en bloque de los argumentos de la derecha turca más carca y ridiculiza, ningunea o minimiza lo que puedan opinar los sectores afines al gobierno, al AKP... o simples analistas independientes.

Hasim Kilic, presidente del Tribunal Constitucional de Turquía anuncia el pasado día 30 de julio que dicha institución no considera la ilegalización del partido en el poder que gobierna por mayoría, tras haber ganado las elecciones por amplio margen. El rocambolesco affaire de la denuncia del AKP por la Fiscalía del Tribunal Supremo ha durado cuatro meses
Por supuesto, se abona con todos los carnets posibles a la teoría de la supuesta “agenda oculta” del gobierno islamista turco, repetida hasta la nausea desde hace seis años por los sectores de la derecha o ultraderecha. En cambio, rechaza sin contemplaciones las denuncias del ejecutivo de que sí existe una red conspirativa de estos sectores, que volvió recientemente a la actualidad con las detenciones del caso Ergenekon. Eso lo despacha en una crónica tildándolo de “leyenda urbana” (¿por qué "urbana" en este caso?). En realidad, no hay pruebas claras de que existan tales “agendas ocultas” reales en un caso u otro; pero al menos en el affaire Ergenekon hay detenidos y sumarios, mientras que en el asunto de la agenda oculta islamista sigue primando la vieja máxima del oscurantismo medieval: “¿Qué mejor prueba de que existe una conspiración que no existen pruebas de ella?”

Ergenekon es el nombre de una de las historias del ciclo legendario sobre el origen de los turcos, un amplio valle donde forjaron sus armas y desde donde salieron para conquistar las estepas
Pero la apoteosis de esa contumacia se hace verbo en la crónica del pasado 29 de julio, titulada: “El atentado de Estambul dispara la tensión, ante el posible cierre del partido en el poder”. Lo interesante del título es la segunda parte de la frase: “Ante el posible cierre del partido en el poder”. Si continúan leyendo la crónica, podrán observar que para Serbeto, eso resulta más que posible: es una certidumbre.
En realidad, el atentado con bomba del pasado domingo, 27 de julio, viene a ser el pretexto para anunciar al lector que el fin del gobierno del AKP está cercano, se puede tocar con la punta de los dedos y los bigotillos sensibles. Serbeto llega a esta conclusión citando las habituales fuentes locales que, haciendo su trabajo a favor de la opción política a la que pertenecen, confunden deseo con realidad; cosa que el periodista de “ABC” no tiene obligación profesional, moral o política de asumir; pero lo hace:
“Mientras tanto, los 11 jueces comenzaron ayer las deliberaciones para dictar sentencia en el caso más importante de los últimos años en la vida política de este país. Los periódicos se hacían eco ayer de declaraciones de Erdogan este fin de semana en las que reconocía haber «cometido algunos errores» que tienen que ver con el proceso de ilegalización. Oktay Uygun, catedrático de Derecho Público en la Universidad de Estambul, recordaba ayer que el Partido de la Virtud ya fue ilegalizado por el Constitucional, «sólo por haber anunciado que pensaba levantar la prohibición de usar el velo en los edificios públicos», mientras que el de Erdogan ha llegado a aprobarlo en el Parlamento. Yusuf Kanli, uno de los columnistas mas leídos, tiene pocas dudas sobre la decisión de los jueces «aunque yo estoy en contra de la prohibición de partidos que no se hayan mezclado con la violencia».”
Pero estas declaraciones saben a poco, les falta sal y pimienta; Serbeto se la sirve en abundancia, y en realidad lo hace nada más comenzar su crónica:
"Turquía ha entrado en una semana crucial para su futuro con el eco del terrible atentado del domingo por la noche en Estambul que causó casi veinte muertos y más de un centenar de heridos, muchos de ellos muy graves. Es difícil saber si algo así puede intervenir decisivamente en la situación política marcada por la inminente sentencia del Tribunal Constitucional contra el partido del primer ministro Tayip [sic] Erdogan, pero lo que está cada vez más claro es que si los jueces decidieran ilegalizar al AKP (Partido de la Justicia y el Desarrollo), no es previsible que eso sorprenda a nadie ni que provoque grandes reacciones de apoyo al líder islamista [subrayado y negrita del autor del post] La economía no va tan bien como en los últimos años y se considera que en caso de grandes tribulaciones, como frente a estos atentados terroristas, los turcos suelen volver su mirada hacia las omnipresentes fuerzas armadas. Ayer, en las mezquitas de Estambul donde se celebraron los funerales, había francotiradores en lo alto de los minaretes, en vez de muecines llamando a la oración".

Imagen de Serbeto utilizada por "ABC". Más imágenes en Flickr sobre unas jornadas dedicadas al "Periodismo de altura" celebradas en agosto del año pasado en Castejón de Sos, Huesca
Y unos párrafos más abajo, pocos, vuelve a la carga para que no quepa duda:
“No hace falta ningún tipo de ingrediente para aumentar el catastrofismo entre los turcos. La economía vuelve a ir medianamente [sic] mal, sobre todo porque es un país sensible a las bruscas subidas de los alimentos básicos y el petróleo, con las consecuencias correspondientes en la vida cotidiana. Cuando se anuncie la decisión de los jueces, no parece que vaya a haber grandes manifestaciones de apoyo a Erdogan [subrayado y negrita del autor del post] a pesar de que hace ahora un año obtuvo un resultado récord en las elecciones, con un 47 por ciento de los votos. Y eso es lo que se cree que va a pasar en todo caso: elecciones anticipadas. La prueba es que los diputados, empezando por los del AKP, preparan una ley que garantiza sus pensiones con menos de un año de mandato”.
La crónica de Enrique Serbeto anunciando reiteradamente que el AKP iba a ser ilegalizado, que Erdogan había caído en desgracia y que nadie daba una lira turca por él, fue publicada el día anterior que el Tribunal Constitucional hiciera justamente todo lo contrario. Qué tozuda es la realidad turca para la cabezonería histórica del hispánico sostenella y no enmendalla.
Si desean leer el amargo regreso de Serbeto a esa cruda realidad, pueden deleitarse en su crónica del día después. Se titula, sobria y púdicamente: “El Tribunal Constitucional turco rechaza ilegalizar al partido del Gobierno” y corresponde al 30 de julio de 2008. La campana es cruel cuando no salva al arriesgado púgil del KO justo el segundo antes de que termine el asalto.
Por cierto: si la economía turca sólo "vuelve a ir medianamente mal", en el actual contexto de crisis global, no estaría de más que "ABC" hiciera una eficaz labor de oposición y desde sus páginas le diera una severa lección al gobierno español explicando el método turco para evitar lo rematadamente mal que está yendo la cosa por estos pagos. Al fin y al cabo, no lo olvidemos, el golpe del 23-F español (1981) se inspiró de forma directa en que lanzaron los militares turcos el 12-S de 1980. De vez en cuando , Turquía sí que inspira a los españoles; mal en ese caso, todo hay que decirlo.
Etiquetas: "agenda oculta", AKP, derecha turca, Erdoğan, Tribunal Constitucional turco, Turquía, ultraderecha
Turquía: la legalización del suicidio político

Nimbado como un santo del sagrado panteón laico: Abdurrahman Yalçınkaya, Fiscal Jefe de la Corte Suprema de Apelación: interpuso demanda contra el partido del gobierno el pasado 14 de marzo y pidió su ilegalización argumentando que es un "punto focal de actividades antiseculares"
Desde que el pasado 30 de marzo el Tribunal Constitucional de Turquía decidió lanzar un proceso de ilegalización contra el gobernante Partido de la Justicia y el Desarrollo (AKP, por sus siglas en turco) se ha inaugurado en el país anatolio una nueva crisis política de confusos perfiles. ¿Cómo puede ocurrir que la fiscalía del Tribunal Constitucional, en un país supuestamente democrático, se lance a ilegalizar el partido del gobierno que además goza de amplia mayoría parlamentaria?¿Sus señorías se han dado cuanta, precisamente ahora, de que la formación política que ha ganado por amplio margen dos elecciones legislativas consecutivas es un peligro para la democracia? La acusación achaca “actividades antilaicas” al AKP, en cansina repetición de la ya vieja cantinela sobre la “agenda oculta” del partido en el poder.
Porque en esencia, el ataque, que desearía devenir un golpe de estado jurídico, es un anacronismo. La maniobra ha venido siendo habitual en la Turquía republicana desde la misma instauración del régimen por Mustafá Kemal en los años veinte del siglo pasado. Después, durante la Guerra Fría, los poderes fácticos se acostumbraron a este tipo de actos de fuerza, en tiempos de democracia vigilada, cuando Turquía era un peón estratégico de los Estados Unidos en la lucha contra el Imperio del Mal soviético.
Precisamente por ese largo pasado de actos de fuerza, todavía le impresionan mucho a la mayoría de los turcos estas maniobras y golpes de fuerza. Pero esta vez parece que las cosas están cambiando. Una de las razones principales de ello reside en Bruselas. Ha transcurrido tan sólo un año desde que el pasado año, el 17 de abril, el Estado Mayor del Ejército turco colgó en su página web un memorando en el que protestaba ante la elección de un presidente de la república procedente del islamista Partido de la Justicia y el Desarrollo. Por entonces, la respuesta de la Unión Europea a la amenaza de un posible golpe real, fue más bien tibia.

Tras admitir a trámite la querella, el Tribunal Constitucional adoptó medidas de seguridad extras, como si se fuera a producir un peligroso ataque islamista
Pero por esta vez, doce meses más tarde, la Unión Europea ha tenido claro el mensaje a enviar: adelante con las reformas, acelerarlas en la medida de lo posible, y nada de entretenerse en las viejas disputas políticas. Y lo ha hecho el mismo Durão Barroso, el presidente de la Comisión Europea, que viajó a Ankara el pasado 10 de abril. Incluso el mismo gesto de desplazarse hasta allí resultaba de inequívoco apoyo al ejecutivo de Erdoğan y la presidencia de Gül. También Olli Rehn, el Comisario para la Ampliación, se mostró muy crítico con la escasa calidad democrática de la denuncia. Y lo mismo hizo el gobierno alemán, todavíoa más contundente. Por su parte, el ejecutivo turco respondió favorablemente llevando al Parlamento el polémico artículo 301 del Código Penal para su retirada: esta ley permitía procesar con facilidad a cualquier ciudadano por acusaciones de insulto contra la identidad nacional turca. Ello, lógicamente, ha exacerbado la inquina de los sectores que hasta ahora eran definidos simplemente como “laicos” peor que de hecho se vienen identificando cada vez más como ultranacionalistas.
¿Qué es lo que ha cambiado para que Bruselas haya dado un viraje tan pronunciado en el periodo de un año? En primer lugar, la constatación de que la popularidad de Partido de la Justicia y el Desarrollo es real: ha ganado dos legislativas consecutivas por mayoría, tras largos años de parlamentos fraccionados. De otra parte, el comportamiento democrático del gobierno es constatable, mientras que las acusaciones de su “agenda oculta” islamista son tan sólo eso: una clásica teoría conspirativa que pretende utilizar como pruebas la falta de indicios. Las acusaciones vertidas por la derecha conservadora laica en el sentido de de que las enormes subidas del precio del arroz en Turquía (un 130% en los últimos tres meses) son debidas a maniobras especulativas de empresas alimenticias relacionadas con el gobierno, vienen a tratar de ignorante a la población, en un momento en el que la prensa mundial está alertando del aumento de los precios de productos agrícolas básicos en todo el mundo, con episodios de explosiones sociales en Egipto, Túnez o Haiti, situaciones de gran alarma social en Filipinas y subidas pronunciadas incluso en los Estados Unidos.
Por lo tanto es un momento delicado: se perfilan nubarrones de recesión económica capaces de descargar sobre la sociedad turca arruinando el prestigio adquirido por Erdogan y su gobierno; pero eso ocurre después de que el ejecutivo, apoyado en la mayoría parlamentaria, hubiera estabilizado la política turca. En tal contexto, Bruselas no le perdonaría a los sectores “laicos”, nacionalistas o ultraderechistas que desestabilizaran a Turquía justo en este momento, cuando las posibilidades de ingreso del país en la UE empezaban a cobrar impulso. Porque el daño sería devastador, dado que esos sectores de oposición no presentan un frente unido, no tienen un proyecto político moderno, no podrían llevar a Turquía a la UE y desequilibrarían al país irremisiblemente y durante años.

El presidente del Tribunal Constitucional, Hasim Kilic, ya protagonista del intento de obstaculizar la elección de Abdulah Gül como Presidente de la República, el año pasado. En esta ocasión se mostró partidario de no encausar a Gül en la denuncia contra el AKP
Además, la respuesta de Barroso deja aclaro algo que, a estas alturas, ya no es ninguna novedad, a pesar de que determinados comentaristas se empeñen en seguir sosteniendo lo contrario, más por prejuicios ideológicos –muchas veces de extrema derecha tendencia Eurabia más o menos camuflada en envolturas seudointelectuales- o personales, que en base a un análisis riguroso y desapasionado. Esto es: según cómo y en base a qué tuviera lugar, un fracaso en el proceso de negociación de la candidatura turca sería una catástrofe para la Unión Europea. Y ello no tanto por la pérdida de los beneficios económicos o estratégicos que se derivarían de esa integración, como por tener que asumir importantes errores de cálculo, incapacidad para gestionar el proceso y establecimiento de precedentes que incluso podrían afectar a países ya integrados.
Por lo tanto, la maniobra ejecutada, claramente política, puede costarle muy cara al Tribunal Constitucional truco. Está claro que tiene en contra a Bruselas, así como a un porcentaje muy elevado de la población; y ni siquiera está demostrado que una parte significativa del Ejército y el aparato de inteligencia esté detrás de la intentona desestabilizadora. Si triunfa la iniciativa el Partido de la Justicia y el Desarrollo resulta ilegalizado, cayendo el gobierno y colapsándose hasta la presidencia, ¿quién tomará en sus manos la ruina política que será Turquía?¿El más que agotado CHP neokemalista (en realidad socialista nacional) con su desacreditado Deniz Baykal a la cabeza?¿Pero tienen realmente un régimen político de recambio? Aquí se está jugando una partida fuerte, no un remiendo, no una finta. Aunque sea producto de un espasmo corporativo -el de un poder judicial que se considera último depositario de las esencias de la República- la maniobra de apostar por la ilegalización del AKP es una estocada, no un bofetón. Va mucho más allá de una polémica entre intelos de salón en cualquier periódico.
Y lo que es peor: no parece que sea el comienzo de nuevas ideas, de propuestas inteligentes y realistas, sino que después de múltiples empujones, manifestaciones, amenazas, rumores, llanto y crujir de dientes, a los sectores laicos más duros ya no se les ocurre nada más que lanzar por delante a un grupo eminentes juristas. Si hubieran podido hacer algo más eficaz o contundente, ya lo hubieran hecho. Y de momento, no han podido.
Una caricatura publicada en "Le Monde" el pasado 17 de abril y firmada por Selcuk Demirel. Juega con la bandera turca y el perfil de la pañoleta tradicional campesina (anudada bajo la barbilla), que no el "velo" o "türban", moda importada desde Líbano hace algo más de veinte años y denunciado como excesivamente islamista por los "turcos blancos" y la derecha laica
Curiosamente, es posible que ni la extrema derecha nacionalista (el MHP o Partido de Acción Nacionalista) esté realmente interesada en el vacío político que generaría en la arena política turca la ilegalización del AKP. En los últimos meses, la formación ultra ha estado acariciando la posibilidad de erigirse en “partido bisagra” entre el CHP y el AKP. El pasado mes de febrero, una amplia mayoría de diputados del Parlamento en Ankara, superior a dos tercios del total, votó a favor de las enmiendas constitucionales propuestas por el AKP, en virtud de las cuales se terminaba con la prohibición del velo (el türban, en realidad) en las aulas. Pues bien, al parecer la maniobra contó con el apoyo del MHP, dado que la extrema derecha turca ha ido estructurando un discurso en el que cabe de todo: ataturkismo, glorias otomanas al frente del islam, panturquismo y exaltación de la herencia republicana. Un discurso “tous azimuts” muy propio del fascismo y el populismo radicales, que ahora le viene muy bien al MHP para tontear con unos y otros. A cambio de eso, la jugada suprema: un golpe de estado encabezado por los fiscales del Tribunal Supremo que generaría un enorme vacío de poder, y un MHP que lo llenaría, desbordando al CHP y a golpe de consignas “contra todos” como las coreadas en una “manifestación popular” hace pocos días, en la que se gritaba contra el “complot internacional”, contra Europa y contra América. Etiquetas: AKP, Baykal, CHP, Erdoğan, laicismo, MHP, Turquía, ultraderecha
¿Controversia o instrumento?

Bush y el congresista Tom Lantos (izquierda) en un momento divertido. Aparte de judío de origen húngaro y superviviente del Holocausto, y a pesar de militar en el Partido Demócrata, Tom Lantos fue un partidario acérrimo de la intervención norteamericana contra Irak, tanto en 1991 como en 2003. No es de extrañar que le esté echando una mano al presidente Bush para evitar la intervención turca en la zona, sacando a relucir la cuestión del genocidio armenio, palanca mediático-emocional que suele tener un éxito asegurado
De repente, Turquía vuelve a atravesar horas delicadas. Se terminó la feliz situación del "no news, goods news": no ha durado ni tres meses. Turquía paga, una vez más, el caro peaje de los países situados en las encrucijadas geoestratégicas más valiosas. Parece que es inminente una incursión militar en fuerza sobre territorio del norte iraquí, operación que en este mismo blog se insinuó que podría haber tenido lugar en julio. En todo caso, en la misma Turquía eran insistentes los rumores de que tendría lugar, más tarde o más temprano.
La sombra del conflicto armado se complica con la belicosa declaración del Congreso norteamericano ante el genocidio armenio. Porque eso, por cierto ¿a qué viene ahora?
Hace casi exactamente un año, en este mismo blog, se explicó por qué los grupos de presión armenios estaban trabajando activamente en los Estados Unidos para lograr alguna forma de protesta que lograra paralizar la financiación (especialmente por parte del US Export-Import Bank) para construir al tendido de ferrocarril azerí-georgiano-turco que seguía el recorrido del oleoducto BTC (Bakú-Tbilisi-Ceyhan) del cual Armenia quedaba excluida por actuar como un peón de Rusia en la zona del Cáucaso. Inicialmente, fue el congresista demócrata John Crowley el que comenzó a mover la campaña (que parece remontarse a julio de 2006) con el propósito explícito de denunciar el apartamiento de Armenia de los proyectos regionales en el Caúcaso, es decir, de los negocios en torno al petróleo y el gas. 
Voluntarios armenios en el Ejército alemán, campaña de Crimea. Al parecer, unidades especiales de esta nacionalidad participaron en la represión de alzamiento de Varsovia, en 1944. Su trayectoria es objeto de culto en webs neonazis, como "
Pan Aryan Alliance" de la cual procede esta foto. La manipulación propagandística y política del genocidio armenio ha sido tan intensa que se ha vuelto incontrolable
No deja de tener su amarga ironía el hecho de que hayan terminado por significarse en la campaña personajes como el demócrata Tom Lantos, el presidente del comité de Relaciones Exteriores de la Cámara de Representantes. El parlamentario norteamericano, de religión judía y orígen húngaro, hizo pesar su dramática experiencia como superviviente del Holocausto durante la Segunda Guerra Mundial. Pues bien, la actual tendencia entre la ultraderecha dura (digamos nazi, por ejemplo) es la de denunciar que judíos y armenios no son lo mismo, ni de lejos. Estos son "arios", muchos de ellos combatieron como voluntarios en los ejércitos del Tercer Reich en la Segunda Guerra Mundial e incluso, pudieron haber sido víctimas de la "judería". Parece sorprendente y lo es, pero cualquier lector que tenga internet a su disposición puede ir al foro Nuevo Orden (el nombre lo dice todo) y leer, por ejemplo, una pieza firmada, desde Venezuela, por Carlos Vartkés Pozian titulada: "La Juderia Turca y su relacion con el genocidio armenio. Kemal Atatürk, la verdadera película"
Por lo tanto, parece que estamos, una vez más, ante el lamentable espectáculo de la manipulación de una tragedia con fines muy diferentes a la simples declamaciones buenistas referidas a la "justicia universal", que a veces lleven a ese infierno que está pavimentado de buenas intenciones. Y el incidente que nos ocupa, muy en especial, porque tiene todo el apsecto de estar destinado a presionar al gobierno turco para que no intervenga militarmente en Irak. ¿Coincidencia de fechas? Hay mucho en juego en el desgraciado país árabe como para suponer, ingenuamente, que estamos ante una simple coincidencia, sobre todo cuando ello se canaliza con algo algo tan fácil de manejar como el genocidio armenio de 1915

Carros de combate turco patrullan por las inmediaciones de la frontera iraquí, durante el pasado verano. La intervención militar contra el PKK parece inminente, y va a complicar enormemente la posición norteamericana en Irak y ante Irán. ¿Estamos ante una nueva versión de la crisis de las Malvinas en 1982?
TRIBUNA: Conflicto entre Washington y Ankara
¿Controversia o instrumento?
FRANCISCO VEIGA 12/10/2007
En abril de 1915, durante la I Guerra Mundial, el Imperio otomano estaba siendo atacado desde distintos frentes (Dardanelos, Mesopotamia, Cáucaso), lo cual hacía temer un inminente colapso militar. Una de las ofensivas más peligrosas estaba protagonizada por el Ejército ruso, ayudado por guerrilleros armenios en el Cáucaso. El 24 de abril, el Estado Mayor otomano ordenó evacuar a la población civil armenia de la zona para reasentarla en áreas muy alejadas del frente. Sin embargo, las operaciones de deportación, que se prolongaron durante meses, pronto degeneraron en matanzas, perpetradas muchas veces por los mismos encargados de escoltar a los civiles desplazados. Los responsables materiales fueron, en su gran mayoría, unidades irregulares de kurdos y circasianos, o bien grupos paramilitares formados incluso con presidiarios liberados. Además, las condiciones sanitarias de los traslados eran tan deficientes, que miles de mujeres, niños y ancianos perecieron de fatiga y enfermedades.
Las cifras de la masacre varían entre el millón y medio de víctimas que utilizan los nacionalistas armenios y las 300.000 que manejan sus homólogos turcos. En cualquiera de ambos casos, el evento puede ser calificado como genocidio. Sin embargo, la polémica ha evolucionado hasta centrarse en el esclarecimiento de la motivación real que guió a las autoridades otomanas: ¿Fue un genocidio intencionado de principio a fin, y planeado desde Estambul? ¿Fue cosa de autoridades locales o bien el resultado previsible de una operación de contrainsurgencia como las que previamente habían organizado los españoles en Cuba o los británicos en Suráfrica, con alto coste de vidas civiles? Falta de documentos, aparición de algunas pruebas falseadas y, sobre todo, la sempiterna y candente politización del acontecimiento hacen difícil la clarificación.
La campaña de represalias organizada por los nacionalistas armenios comenzó inmediatamente después de la Gran Guerra: dos miembros del triunvirato que gobernó el imperio entre 1913 y 1918 fueron asesinados por activistas armenios. Años después, un grupo terrorista denominado Ejército Secreto Armenio para la Liberación de Armenia, fundado en 1973, asesinó a más de 35 diplomáticos turcos a lo largo de 20 años. Con el tiempo, el debate sobre el genocidio armenio se ha ido convirtiendo en un instrumento de presión contra el Gobierno turco en diversos frentes. Recientemente, es un argumento muy utilizado desde aquellos países que se oponen al acceso de Turquía a la Unión Europea. Pero también han recurrido a ella los grupos de presión armenios en Francia o Estados Unidos en relación con los proyectos de tendido de gasoductos y oleoductos que discurren por el Cáucaso y evitan territorio de la República armenia, que por otra parte es un satélite militar ruso. Ahora, la reciente iniciativa del comité de Asuntos Exteriores de la Cámara de Representantes estadounidense podría ser una forma escenificada de presionar a Ankara para que se abstenga de lo que parece una inminente intervención turca en Irak. Por último, sectores de la ultraderecha internacional podrán estar buscando la demostración de que el Holocausto judío no fue un hecho único y aislado, rebajando su importancia histórica al equipararlo con el genocidio armenio y el Holodomor, o genocidio ucraniano de 1932-1933.
F. Veiga es autor del libro El turco. Diez siglos a las puertas de Europa (Debate) Etiquetas: Armenia, Ejército turco, genocidio armenio, Irak, proceso de integración en la UE, Rusia, Turquía, ultraderecha
Aprenda a hacer el lobito

Grabado nacionalista panturanio del MHP
Los pueblos turcos comparten con otros (como los mogoles o los romanos) la colaboración del lobo en sus
orígenes mitológicos. De la misma forma que Rómulo y Remo fueron amamantados por la loba, una historia contada con múltiples variantes desde Anatolia hasta los confines de Asia Central relata que en tiempos remotos y tras ser destruida una de las primeras tribus turcas por el ataque a traición del enemigo, un único niño superviviente fue cuidado y adistrado por una loba (cuyo nombre sería
Asena) lo cual señala el origen histórico de un nuevo pueblo turco con las mejores cualidades del orgulloso canis lupus, incluyendo su capacidad para desplazarse a larga distancia por las estepas. Normalmente se especifica que la historia dió origen al clan Ashina que gobernó al imperio de los Kök-Türks o
Gök-Türks en el siglo VI d. de JC. No es de extrañar, por lo tanto, que la extrema derecha turca haya adoptado al lobo como emblema; de ahí la existencia de un grupo paramilitar denominado "Lobos Grises" o el gesto ejecutado con la mano simulando la cabeza de un lobo.
Emblema nacional checheno, protagonizado por el lobo y la luna creciente
Ante la insistencia de algunos lectores para que aclarase el enigmático símbolo de lobo ("kurt") que ejecuta Devlet Bahçeli en la fotografía reproducida en el post correspondiente al pasado 18 de agosto, he aquí un breve cursillo, en tres sencillos pasos a fin de que, todos aquellos que lo deseen, "hagan el lobito":
a. En cualquiera de las manos, el pulgar se utiliza para la mandíbula inferior, mientras el corazón y el anular configuran el hocico. Los dedos meñique e índice van destinados a las orejas

b. He aquí la forma completada, vista de perfil. Según la gracia del ejecutante, las orejas del lobito pueden ir más o menos tiesas, una de ellas algo caida o en palmera, etc.

c. Vista frontal del lobito para terminar de aclarar el concepto. Es quizá la perspectiva más problemática, porque destacan en exceso las orejas
Y a continuación, fotografías de Bahçeli haciendo varias demostraciones. Dado que ya sabemos cómo se hace el gesto, podemos apreciar mejor las variaciones y estilos, incluyendo la respuesta de sus seguidores:
Una vez más, el punto débil del gesto (perspectiva frontal) que muchos periodistas extranjeros escasamente avisados, habrán confundido en más de una ocasión

Si la fotografía queda movida, entonces la confusión está asegurada

Una variante espectacular, de resonancias ocultistas
Etiquetas: Bahçeli, MHP, símbología política, Turquía, ultraderecha
Turquía: continúa la siembra de vientos

Deniz Baykal, líder del CHP o Partido Republicano del Pueblo, que puso en marcha la actual crisis política en Turquía. No parece probable que obtenga destacados beneficios de todo esto
Continúa la crisis en Turquía, con el más que previsible fallo del Tribunal Constitucional en contra de la votación que se llevó a cabo el viernes 27 de abril para proclamar a Abdullah Gül presidente de la República. Dado que ningún magistrado islamista (¿existen en Turquía?), por moderado que sea, ha podido acceder históricamente al Tribunal, éste se convierte casi de forma automática en defensor de las opciones políticas planteadas por la oposición; esto es: en los términos que ésta desea y más le convienen a ésta. Mal asunto. Pero es peor todavía el problema que señalaba Nicole Pope (periodista suiza experta en política turca desde hace años) en el artículo colgado ayer en este blog: esa misma oposición no tiene capacidad política para llenar el boquete que está horadando en la estabilidad política del país. Nicole Pope aventura que quizá por ello los ciudadanos contrarios al gobierno han salido a la calle sin haber sido encuadrados formalmente por la oposición. No estoy muy de acuerdo en esto, pero sí en el hecho de que al Partido Republicano del Pueblo, ANAVATAN, DYP y los demás, se les está yendo la situación de las manos, porque no tienen capacidad real para controlarla. Esos partidos están más que gastados, no son capaces de ofrecer alternativas políticas con futuro, y cargan con una fuerte hipoteca de errores históricos.
Por lo tanto, se celebrarán elecciones anticipadas, en junio, y muy posiblemente las volverá a ganar por mayoría absoluta el Partido de la Justicia y el Desarrollo (AKP). ¿Y entonces, qué?¿Se volverá a plantear la candidatura de un presidente islamista y retornaremos a las andadas?¿Quién llenará la brecha creada por los minoritarios partidos de oposición sin respaldo social real? Respuesta: el Ejército: el último bastión de la unidad nacional, la república laica y bla, bla, bla: ya saben: toda esa retórica que tantas y tantas veces hemos oído en Yugoslavia, en Argelia y (temblemos un poco) en España, no hace tanto.

Un grupo de manifestantes en los alrededores de la Plaza Taksim, Estambul, ayer 1º de mayo
Esa ha sido la razón de los palos que se repartieron ayer en la Plaza Taksim. El veterano sindicato DİSK se intentó manifestar en el mismo lugar en el que hace exactamente treinta años tuvo lugar una masacre, cuando pistoleros de extrema derecha tirotearon a la multitud de medio millón de personas que se manifestaba pacíficamente con motivo del 1º de Mayo: 42 muertos. El comando de extremistas que desencadenó la catástrofe estaba ligado a la red Gladio, un enorme operativo paramilitar “durmiente” concebido para encuadrar la resistencia clandestina armada, caso de una invasión soviética de Europa occidental; o para llevar a cabo operaciones antiterroristas, contrainsurgentes o, incluso, desestabilizadoras contra gobiernos e instituciones de izquierdas. En el bronco ambiente de los “años de plomo” turcos, durante los cuales la situación era virtualmente de guerra civil de baja intensidad, la red Gladio local estaba dirigida por el general Kenan Evren. Si, el mismo que encabezaría el golpe de estado de 1980 y devendría presidente de Turquía. Pueden constatar el detalle biográfico en Wikipedia.
Por eso, la manifestación sindicalista promovida por DİSK, poseía una fuerte connotación anti militar y anti golpista. Así que hoy hemos vivido una nueva tragedia más en el decurso de esta crisis turca, aunque afortunadamente no se han producido muertos. Pero en cambio, ha sido doblada por lo que está empezando a ser habitual distorsión informativa de los sectores interesados en el descarrilamiento de la estabilidad institucional y social turca, con el objetivo, a medio plazo, del fracaso de las negociaciones de acceso a la UE. ¿Quién se llevó ayer las culpas de la represión en la Plaza Taksim? El gobierno islamista de Erdoğan. ¿Quién se ha beneficiado de lo ocurrido? El Ejército. ¿Quién se hubiera beneficiado del acto si hubiera sido permitido? El Ejército, igualmente, que habría denunciado una intolerable provocación, permitida por el gobierno islamista.
Plaza Taksim, 1º de mayo de 1977, poco antes de que se desencadenara la tragedia
No hay manera de salir de esa lógica cerrada de la que, más tarde o más temprano, se beneficia el Ejército, que permanece ahí, tranquilamente sentado y callado, esperando a que la situación se deteriore lo suficiente para intervenir. ¿Cuándo ocurrirá eso? Cuando el gobierno de Erdoğan esté hecho un lío y haya perdido autoridad. Si eso llega a suceder, aparecerán los provocadores de profecías que ya conocemos y que nos dirán que "estaba claro lo que iba a ocurrir" y que "Turquía no estaba madura para acceder a la UE". Algo similar se intentó hacer con España hace más de viente años, y por suerte no salió bien.
En nuestro país, algunos medios parecen colaborar activamente en esta dinámica. Para el “El País”, lo importante es que caiga el actual gobierno turco, porque es “islamista” o porque, en realidad, es miembro del Partido Popular Europeo. Luego, es una forma de PP a la turca o eso creen interpretar. Ahí quien tiene que gobernar es Baykal y el Partido Republicano Popular, que es socialista; por ejemplo. No importa que Rodríguez Zapatero esté comprometido en una política de alianzas y apoyo a Erdoğan. A PRISA tampoco le gusta ZP, esto es público y notorio. Tiene su propia agenda oculta y sus intereses empresariales y políticos, al margen de los del país (el de verdad, con minúsculas). Por lo tanto, al carajo con Erdoğan y con ZP.
Repaso al tratamiento informativo de los acontecimientos actuales: “La marcha del Día del Trabajo en Estambul deja 900 detenidos. Los manifestantes trataban de llegar a la plaza de Taksim, donde hace 30 años murieron 42 trabajadores”. Titular de ayer en la edición electrónica de “El País”. Pueden leerlo y releerlo: ni media frase dedicada a la connotación política actual de la protesta. Y según “El País”, 900 detenidos; el resto de los medios habla de 580 detenidos. Son muchos igualmente, de acuerdo. Pero ¿por qué incrementar la cifra en un tercio?

Pánico, 1º de mayo, 1977. Algunos manifestantes se refugian como pueden del tiroteo. La policía tardó en actuar, y cuando lo hizo varias personas fueron atropelladas por los vehículos blindados
La portada de la edición electrónica incorpora un vídeo sobre la manifestación del día 29 titulado: "Turquía quiere seguir siendo laica". Informativamente abusivo por voluntariamente confuso. ¿Qué significa "Turquía" en ese contexto?¿Los participantes en la manifestación, que eran sólo una fracción de la población con un color político determinado? En el vídeo, la locutora nos informa de que Turquía vive la mayor crisis política de los últimos años "por la creciente islamización de su gobierno". ¿Qué quiere decir eso, exactamente?¿Que Erdoğan ha regresado al lado de Erbakan, que ha dejado entrar en el gobierno? La locutora continúa informándonos de que los manifestantes protestan porque Gül "no cuenta con el apoyo popular ni con el del Ejército" (sic).
“La justicia turca anula la elección del aspirante islamista a presidente”. Titular de ayer en la edición electrónica ce “El País”. En puridad todo es correcto, ¿no? Sin embargo, habla del “aspirante islamista” como si hubiera otros; cuando el Partido Republicano Popular, desencadenante de este lío, no presentó ninguno, con toda la mala intención del mundo. La “justicia” (no el Tribunal Constitucional”) “anula la elección”. No es exacto: anula la primera vuelta de la elección, la que se planteó el viernes pasado. Si mañana hubiera quórum, Gül podría ser nombrado presidente. Y no digamos el 9 de mayo, cuando sólo con la mitad más uno de la cámara ya sería suficiente. Lo que ocurre es que, como explica Ilnur Cevik en el artículo seleccionado para hoy, el nuevo presidente tendría la hostilidad declarada de instituciones estatales que, con un talante nada democrático, han expresado su rechazo a la elección de un islamista, por el mero hecho de serlo. Eso, en el Occidente europeo sería muy mal visto, al menos si se hubiera planteado de una manera tan explícita. En cierta forma es maravilloso que la India nos tenga que dar lecciones de democracia, pues ese enorme país, de mayoría hindú, enfrentado a Pakistán y con un terrible pasado de luchas fratricidas interconfesionales, tiene un presidente musulmán, que además es el padre del programa nuclear indio: Abdul Kalam. En julio de 2002 derrotó a su oponente, que tenía el apoyo de la izquierda. 
El Ejército espera pacientemente. El general Büyükanıt en unas maniobras.
Erdogan has to face the realities
Ilnur Cevik"The New Anatolian", 01 May 2007
ilnurcevik@yahoo.com You may be right and you may be justified in your anger but at times you have to bend and accept injustices. This is what may happen to Prime Minister Recep Tayyip Erdogan and his ruling Justice and Democracy (AK) Party.
The prime minister and the party are facing a dilemma of all kinds as the country sails through stormy waters…
If the supreme court allows the ruling party to elect its candidate, will this really solve everything? On paper it will but after witnessing the mass rallies in Ankara and Istanbul it is hard to believe any president elected by the AK Party now can remain in office and serve as president without experiencing constant dissent of all kinds.
Abdullah Gul deserves the presidency more than anyone. But we see that the opposition and the conservative secularist establishment will do everything to sabotage his rule.
Even if Gul wins the presidency AK Party will face serious turmoil and dissent and will have no other alternative but to hold early elections.
If the supreme court agrees that the presidential elections process got off to a wrong start and the first round of voting has to be annulled then this will push us into turmoil where the government will have to call for snap elections.
That may prove to be a good solution in the short run but it will create more complications in the future because from then on only a 367 quorum will be needed for the election of a president…
Turkey has been pushed into a mess.
The government has misread the anger of the secularist masses and underestimated their strength. The opposition mishandled the whole affair and turned it into a crisis.
Now it is up to the AK party and the prime minister to sort out the mess.
AK Party will win the elections despite the secularist masses because the strength of the masses with religious sensitivities is greater. But what will happen to the presidential issue remains a mystery.
May be we have to opt to a full presidential system…
The secularist may repent that they let the cat out of the bag
Etiquetas: Ejército turco, Erdoğan, Evren, golpismo, Gül, política informativa, proceso de integración en la UE, red Gladio, Rodríguez Zapatero, Turquía, ultraderecha
La "turkestroika" sigue en marcha

Antes y después: Ogün Samast custodiado en público y en privado. De todas formas, escenas como éstas no son tan ajenas a la reciente tradición política de diversos países europeos: sólo las banderas cambiarían
3 de febrero: en la página 8 de "La Vanguardia" se puede leer el caso de tres parejas flamencas que suspendieron su boda al enterarse de que la ceremonia civil iba a ser oficiada por un concejal de origen africano. El edil se llama Wouter van Bellingen y milita en un partido (Spirit) que defiende el particularismo nacional de Flandes -aunque no es nacionalista. Pero es de color y eso ha sido suficiente para que las tres parejas lo rechazaran como oficiante de sus bodas. Es más, en uno de los casos, los contrayentes acudieron al alcalde para que cambiara al concejal encargado de los enlaces matrimoniales. Pero lo más alarmante es que la noticia no despertó demasiado eco en Bélgica, según explica Fernando García, autor de la crónica. Y también resulta bien significativo que el mismo concejal tampoco esté muy afectado; casi le soprenden más las muestras de apoyo recibidas. Esto del ultranacionalismo europeo es ya un fenómeno bien preocupante: uno de cada tres flamencos vota al partido xenófobo Vlaams Belang
. 
La viva imagen de una sociedad civil no racista: Wouter van Bellingen con sus compañeros de partido
Pero lo cierto es que Wouter van Bellingen ocupa ese puesto porque fue votado en unas elecciones democráticas. Lo defendió su alcalde, del Partido Socialista Alternativo y el primer ministro belga, Guy Verhofstadt dijo sentirse horrorizado ante muestras de un racismo tan paleto. Además de racistas, en Bélgica existen antirracistas, y muy activos, además. Recuerdo el comentario de un compñaero y amigo hace ya muchos años, cuando le comenté que acaba de ver el film de Stephen Frears My Beautiful Laundrette (1985) que cuenta la relación homosexual entre un un par de jóvenes, uno británico de pura cepa y otro paquistaní. "Es una historia interesante porque refleja el otro lado de la noticia periodística, centrada en el detalle sórdido, que muchas veces es la excepción -dijo mi amigo. Muchas veces leemos acerca de un caso de xenofobia pero se omite que son miles y miles las parejas, grupos de amigos y familias enteras que cuentan con miembros de comunidades religiosas, étnicas o nacionales variadas. Por entonces, en España apenas había inmigrantes. Hoy podemos observar diariamente muestras de aquello que en los años ochenta aún nos parecía ajeno: existen tensiones ocasionales, pero son una enorme, inmensa mayoría los casos de concordia social cotidiana entre las decenas de miles de inmigrantes de todos los colores y nacionalidades, entre sí y con los autóctonos.

Los protagonistas de "
Mi hermosa lavan- dería", el film de Stephen Frears estrenado en 1985. Una historia de amor que se apoya sobre los sentimientos de la sociedad civil británica en los ochenta.
La crónica periodística referida a la intolerancia repite una y otra vez el mismo lado de la doble imagen: el minoritario. La noticia se identifica con el caso individual, con la pretensión de que es lo representativo por "sintomático". Suele ser un error interesado, pues no siempre es así. Crónicas de la prensa occidental el sábado, 3 de febrero: la policía turca trata como un héroe al asesino del periodista turco-armenio Hrant Dink. Si, las imágenes de videoaficionado son conocidas: el detenido aparece flanqueado por dos polis de paisano; todos posan, el detenido, muy serio, con actitud de oráculo de la patria, despliega una bandera turca. Sobre las imágenes, los parámetros temporales registrados por la videofilmación: 21.01.2007, 1:19 horas: ¿Con nocturnidad y alevosía? En España tenemos una amplia y reciente experiencia histórica en ese tipo de numeritos. Nuestra transición estuvo flanqueada por notorios agentes de policías fachas, algunos con nombres muy conocidos. Aparte de ser autores de todo tipo de tropelías y de tolerar los excesos de grupos radicales, ese ambiente desembocó en un lamentable intento de golpe de estado, el 23 de febrero de 1981, a sólo cinco años del acceso de España a la Comunidad Europea. Como se recordaba el otro día en otro post de este mismo blog, durante las maniobras finales para el amarre definitivo en el proceso de integración europea, hizo de las suyas un grupo de matones a sueldo pagados con fondos reservados del gobierno socialista de la época y rodeados de la misma iconografía ultra que ahora vemos en Turquía. Pero, a pesar de las numerosas voces en contra del ingreso de España en la CE -sobre todo en el país vecino, el mismo que ahora demuestra gran beligerancia hacia la candidatura turca- finalmente lo logramos; eso sí, con un considerable retraso debido a lo que en su día se denominó el “giscardazo” (junio de 1980).

Una imagen vergozosa de España que dió la vuelta al mundo: el TeCol Antonio Tejero toma el Congreso el 23 de febrero de 1981, al frente de 200 guardias civiles. La acción tuvo que ver con la pervivencia del "estado profundo" franquista; aún sobreviviría algunos años más
Si España fue admitida en la CE en 1986, fue debido, en buena medida, a que existía una sociedad civil muy activa con nulas ganas de regresar a los escenarios políticos de la guerra civil. La mayor parte de la sociedad española estaba compuesta por gente muy tolerante; la clase política era también de calidad. Los empresarios eran personas suficientemente emprendedoras y capaces. Algo similar sucede hoy en día con Turquía. Muchos periodistas europeos sacan estos días sus dobles varas de medir y nos venden su mercancía tarada. Vienen a decirnos que la sociedad turca mató a Dink; y olvidan las manifestaciones de repulsa por su muerte, sobre todo aquella, enorme, que acompañó al catafalco hasta el cementerio. La gente gritaba consignas en turco, en armenio y hasta en kurdo. Nunca se había visto nada así en Turquía. Pero la noticia pasó revoleteando rápidamente por las páginas amarillas. Y después, no se recuperó: nada de análisis o reportajes más amplios sobre quiénes recorrieron las calles de Estambul tras el cadáver de Dink, ni un esfuerzo por recoger opiniones, entrevistas, datos. El asesinato sirvió para sacar a la superficie una sociedad civil turca muy viva y activa, pero los chicos de la prensa venden mejor la escoria. La mayoría y lo cotidiano no son noticia.
La detención de Ogün Samast también ha puesto de relieve que la "turkestroika" (conjunto de medidas modernizadoras de tipo legal, económico e institucional de Turquía) sigue adelante. Claro que el video del asesino haciendo el paripé con los policias -o al revés- es indignante. Pero esa pieza la hemos visto gracias a que los compañeros de la prensa turca (concretamente, de la TGRT) le echaron el guante y la distribuyeron, tanto más indignados que los occidentales. Previamente, se había producido una filtración de la imagen de Samast sin los acompañantes policiales, lo que ya generó un considerable escándalo en los medios turcos. Y esos mismos periódicos denunciaron el hecho y dieron nombres. Y las autoridades destituyeron fulminantemente a funcionarios y agentes. Si Turquía fuera una dictadura, nada de eso hubiera sido posible. Si la mayoría del país estuviera compuesta por tipos como Samast, ningún periodista hubiera tenido valor para sacar toda esa porquería a la superficie. Y lo cierto es que algunso de los principalñes diarios del país (“Sabah”, “Milliyet”, “Bir Gün” y “Radikal”) están comprometidos en investigaciones sobre el turbio suceso y sus implicaciones.

Escudo del Royal Ulster Constabulary, el desaparecido cuerpo de policía implicado en numerosos escándalos de connivencia con el terrorismo partidista
Erdoğan ha dicho de forma bastante clara que el “derin devlet” o "estado profundo" aún existe en Turquía. Claro que sí, y tardarán en extirparlo. Mientras el primer ministro hacía esas declaraciones, en España comenzaba a airerarse que el servicio de inteligencia militar en Ceuta había investigado a "decenas de civiles": dirigentes sindicales de izquierdas, asociaciones de vecinos, y ciudadanos prominentes de la sociedad civil de esa ciudad. ¿Es eso el "estado profundo" español? Al margen del objetivo más o menos justificado que perseguía tal investigación, parece evidente que así es. También forma parte de esas profundidades la connivencia y colaboración del RUC o policía del Ulster con activistas protestantes en Irlanda del Norte, durante bastantes años. Todo un escándalo que agitó las páginas de la prensa europea hace pocos días. Pero parece que la sociedad civil pudo más; porque sobre ella se asentó el proceso de paz que puso fin a décadas de una verdadera guerra civil de perfil bajo. Y que, por cierto, tampoco impidió la entrada de Gran Bretaña en la Comunidad Europea durante unos años en los que, por cierto, el terrorismo de estado británico hacía de las suyas, apoyado por una jurisprudencia no precisamente muy ecuánime, por decirlo suavemente.Desde luego, quien esté libre de pecado que tire la primera piedra contra Turquía. ¿Y qué decir de las profundas implicaciones de gobiernos y ministros europeos en los tristemente célebres “vuelos secretos de la CIA” y sus prisiones secretas? Eso so sí que es “estado profundo”, y de la peor calaña.

Reciente caricatura francesa: la CIA descarga en Europa sus "basuras" (sic) producto de su campaña antiterrorista.
Coronando el pastel, llega la noticia de que Orhan Pamuk cambia de domicilio y se traslada a los Estados Unidos de América, al menos por un largo periodo. Ni siquiera ha optado por un país europeo, al parecer, por motivos de seguridad, aunque existe mucha confusión sobre este asunto. Qué decir: la decisión de Pamuk es muy personal, y como tal ha de ser respetada, aunque quizá resulte un tanto abusivo hablar de "exilio". Al fin y al cabo, el miedo es libre. Pero la noticia parece confirmar que existía un divorcio irreparable entre el escritor y su país. Durante muchos años, cientos de intelectuales vascos se negaron a dejar su tierra a pesar de saberse víctimas de presiones y amenazas. Es de suponer que, aparte del valor personal, muchos de los que no se movieron de Euskadi lo hicieron por sentirse suficientemente respaldados por una amplia mayoría de la sociedad civil. Era muy representativa de ese estado de ánimo aquella frase que, con todas las variantes que se quiera, se escuchó tantas veces: "Éste es mi país y las amenazas de una minoría no conseguirán expulsarme de él". No ha sido el caso de Pamuk que ha recogido el premio y sus ahorros, y a toda prisa se ha ido bien lejos, dejando a su país -es decir, a la gran mayoría de sus compatriotas- en la estacada cuando, seguramente, más lo necesitaban. Etiquetas: Ogún Samast, Orhan Pamuk, racismo, RUC, Turquía, ultraderecha, Vlaams Belang, vuelos de la CIA, Wouter van Bellingen
Cuentos chinos explicados en turco
Hace un par de días, me encontré, casi por casualidad, con la noticia de que la policía turca había desbaratado un comando y un plan para atentar contra la vida del primer ministro Recep Tayyip Erdoğan, en Ankara. El asunto era tratado, casi de pasada por “La Vanguardia”, pero apenas merecía más atención en “El País”. Ya se sabe: Turquía. ¿Y todavía hay quien se empeña en meterla en la Unión Europea? La consabida actitud supuestamente bienpensante de buena parte de la presna española.
Ayer, en cambio, se podía leer todo un extenso artículo de opinión en ese mismo “El País”, firmado por Orhan Pamuk (3 de junio, 2006, pag. 17). En la pieza, el egregio escritor turco pedía solidaridad internacional para Perihan Manden, una muy desconocida escritora turca que se ha metido en líos por defender el derecho de Mehmet Terhan a cumplir el servicio militar. Al parecer, el quinto es homosexual, pero se hubiera librado de la mili tras someterse a un examen médico: el Ejército turco considera la homosexualidad una discapacidad. Pero Mehmet Terhan ejerció su derecho a la objeción y a no pasar por un reconocimiento que considera degradante. Como la escritora Perihan Manden defendió su opción públicamente, un fiscal militar pide para ella tres años de cárcel.
Ya se sabe cómo son los militares, y más cuando les tocas el asunto de la homosexualidad en filas: en Turquía, en los Estados Unidos y hasta en España, donde hace seis años ya, el caso de un coronel que se declaró públicamente gay (¿lo recuerdan?) levantó un revuelo embarazoso que todos, uniformados y encorbatados, se apresuraron a meter bajo la alfombra, y aquí paz y allá gloria. Pero ya se sabe: “El País” adoptó a Orhan Pamuk a finales del pasado verano, en significativa coincidencia con la proximidad de las negociaciones en Bruselas para admitir a Turquía como candidato a la UE, que debían celebrarse el 3 de octubre. Desde las páginas del rotativo se hinchó todo lo que se pudo el asunto de la denuncia contra Pamuk por parte de dos fiscalías turcas, a raíz de unas declaraciones “antipatrióticas” realizadas por el escritor… siete meses antes. Uno de los juicios debía celebrarse en diciembre, pero la campaña emergió en Alemania un mes antes de que se debatiera el derecho de Turquía a la candidatura UE; vaya casualidad.
Como era de esperar, al final nadie le tocó un pelo al bueno de Pamuk. Pero la conclusión de la aparatosa historia de las acusaciones retiradas y el juicio suspendido ya no era digno de cobertura informativa. Pasó sin pena ni gloria.
Abro el diario “Zaman”, edición electrónica del 2 de junio, 2006. En cabecera una crónica titulada: “Quinta organización criminal en 7 meses”, firmada por Ahmet Donmez. El articulista se refiere a toda una serie de atentados o conspiraciones organizados por elementos de la extrema derecha, ligados de una forma u otra con círculos militares. Se puede datar que la oleada comenzó el 9 de noviembre último, con un atentado en el siempre crítico Sudeste turco (Semdinli, Hakkari) y continuó con el arresto de un coronel de la Gendarmería en Bursa; luego siguió la detención del “Gang de la Sauna” (febrero 2006) que acumulaba información sobre ministros y preparaba chantajes contra políticos. En todos estos operativos figuraban, de una forma u otra, miembros retirados o en activo de las fuerzas de seguridad turcas.
El atentado del pasado día 17 de mayo, en que un abogado intentó asesinar a cinco jueces del Consejo de Estado y terminó con la muerte de un magistrado, Mustafa Yücel Özbilgin, fue inicialmente atribuido por los nacionalistas laicos a círculos islamistas, instigados incluso desde el gobierno de Erdoğan. Pero luego resultó que el terrorista, Alparslan Aslan, militaba en un grupo de extrema derecha, el Partido de la Gran Unión, escisión islamista del Partido del Movimiento Nacionalista. Su líder, Alparslan (tomen nota del nombre) Türkeş, llamado Başbuğ (Führer) por sus seguidores, fue el mentor del neofascismo turco en el último medio siglo. Por si fuera poco, resulta que un militar expulsado del Ejército está detrás de la acción de Aslan y éste lo acusó ante el tribunal de haber participado en un reciente atentado contra el diario “Cumhuriyet”, diario de tendencias laico-izquierdistas-postkemalistas. Y ahora se descubre un grupo paramilitar denominado Atabey, que poseía armas de guerra y explosivos e integraba a miembros en activo y retirados de las fuerzas armadas, algunos de unidades especiales, así como un par de mandos. El Estado Mayor del Ejército intervino y los oficiales fueron dejados en libertad sin cargos.
En Turquía hay quien dice que los militares la están armando. Que desean dar un golpe o, cuanto menos, sacar al gobierno “islamista” de en medio. Que el objetivo final es torpedear la candidatura turca a la UE. Al parecer, en las fuerzas armadas existe toda una gama de motivaciones para reventar el proceso. Desde los ultras puros y duros, para los cuales las esencias patrias están amenazadas por los mercaderes occidentales, a los más pragmáticos que desean seguir “trabajando” con los padrinos USA más que con los amigos europeos. Supongo que otros ven peligrar en la UE el enorme (literalmente: enorme) sector de la economía militar en el seno de la economía turca.
En realidad las cosas han de ser forzosamente más complicadas, porque Washington es el principal valedor del candidato turco ante la Unión Europea. Por lo tanto, ya pueden ponerse como quieran los uniformados turcos: donde manda capitán, no manda marinero. El pasado 31 de mayo, el “New York Times” pedía que alguien les dejara bien claro que la actitud de Washington era de “tolerancia cero a las interferencias militares”. Pero… siempre hay grupitos aquí y allá, old boys networks, rancios hombres de acción y deteriorados comandos a base de pringaos de todo pelaje. Y no digamos si los servicios de algún país de la misma UE estuvieran detrás de la intentona; porque de todos es sabido que Turquía tiene poderosos enemigos en el selecto club europeo.
En cualquier caso, la situación está delicada. Es evidente que los viejos partidos laicos verían con deleite la caída en desgracia del Partido de la Justicia y el Desarrollo y del mismo Erdoğan. Porque a pesar de los pesares (y precisamente a ello es debido tanto complot) parece que a todas luces el actual partido en el poder volverá a obtener mayoría absoluta en las cercanas elecciones. ¿Significará eso el triunfo de los islamistas, la posibilidad de que Turquía se convierta en una república fundamentalista? Ni de lejos. El Partido de la Justicia y el Desarrollo tiene poco de islamista y mucho de tecnócrata. Agrupa a votantes y militantes de muy diversas tendencias, hartos de los politiqueos y el desgobierno de las mil y una coaliciones de gobierno en los últimos cincuenta años, que si Ecevit, que si Demirel, que si la Çiller y el estrafalario Erbakan de por medio. En parte, el partido del actual gobierno representa también a una amplia burguesía verde surgida en los años ochenta: profesionales liberales, empresarios de pyme´s, comerciantes, hombres de negocios. Gentes poco inclinadas al fundamentalismo, conservadores y ciudadanos de Turquía tan válidos y con tantos derechos como el sector de la burguesía laica, heredera histórica del kemalismo que ahora temen se le acabe el chollo. En todo caso, no ha lugar para planes de exterminio mutuo, ni nuevos golpes. Ha comenzado una nueva era para una nueva Turquía: es tiempo de reconciliación y modernidad, de trabajar unidos para integrarse plenamente en Europa.
Ese es el asunto gordo, lo que se está jugando en Turquía. La libertad de objeción es muy importante, sí. Los libros que gracias a su martirologio pueda vender Orhan Pamuk para consumo de intelos occidntales, también. Las guerritas montadas por tal o cual plumilla han de tener asimismo su rinconcito corporativo, ¿por qué no? Pero da la sensación de que nuestra prensa, y en especial “El País” no se enteran mucho de la copla. Porque al fin y al cabo, el régimen que dicen defender los militares turcos en sus soflamas neokemalistas (por llamarles algo) es una especie de socialdemocracia laica. Si los “expertos” de “El País” no se alinean con el partido de la Justicia y el Desarrollo (seguramente alguien se empeña en asimilarlo mecánicamente al PP) ni con el opositor Deniz Baykal y su Partido Republicano Popular (el CHP: un lejano resto kemalista, formalmente social-demócrata), ¿qué opción les parecería más aconsejable?. A lo mejor el despiste está en la raíz de lo que cada vez parece manifestarse más claramente como actitud turcófoba del periódico.
Etiquetas: AKP, Constitución turca, Ejército turco, golpismo, Homosexualidad, Orhan Pamuk, proceso de integración en la UE, Turquía, ultraderecha