sábado, marzo 01, 2008

La OTAN se la juega en Kosovo y Afganistán












Reacción internacional a la autoproclamación de independencia de los albaneses de Kosovo. En naranja, los países que han adoptada una postura francamente contraria; en un tono más claro, aquellos que han expresado su disgusto por la medida; en ocre, los que no tienen una posición clara. En gris, los que no han expresado opinión al respecto. En azul, los que han reconocido, y en tono más claro, aquellos que lo harán. El mapa proviene de Wikipedia y se puede ampliar y presionando con el puntero sobre la imagen. Para actualizarlo, pulsar en el link de Wikipedia.



Como es habitual cuando estalla una crisis balcánica, y eso desde 1821, en que los griegos se alzaron para obtener la independencia del Imperio otomano, en Occidente se desatan pasiones que, con el tiempo, acaban tomando formato futbolístico. Los artículos de opinión firmados por todos y cada uno de los comentaristas habituales de los periódicos -dado que cada uno se siente obligado a posicionarse- y las cartas al director que no cesan de llegar a las redacciones, suelen enfocar el asunto desde el ángulo estricto de la más pura teoría acompañada, a veces, de alguna ocurrencia original, más ingeniosa que la del vecino, aunque en el fondo todos se atienen a tres o cuatro posiciones básicas. Por lo tanto, el problema de tal tipo de debates sobre arbitraje, reglas, penalties y declaraciones de los entrenadores, es que contribuyen a congelar los términos del problema real y por lo tanto, evitan su resolución y contribuyen a perpetuarlo o diseminarlo.

Pero los tiempos cambian, y mucho se ha transformado el mundo y sus circunstancias entre 1991 y 2008; o incluso desde 1999, fecha de la anterior crisis kosovar. Por fortuna, para el caso del nuevo incidente en la zona, tenemos a mano un interesante baremo susceptible de medir el impacto positivo o negativo del hecho histórico que nos ocupa: el mapa de los países que han accedido a reconocer la independencia kosovar o que, por alguna razón no lo han hecho todavía o no lo harán.











Perros que deberían seguir dormidos: La cuestión kosovar ha reabierto el debate nacionalista en Argentina sobre las Malvinas, ahora ya sin Junta Militar de por medio. En la imagen, bandera argentina con el perfil de las islas en su centro, actualmente... ¿parte del territorio de la UE?


En un primer nivel de rechazo o cautela, se sitúan las nuevas potencias emergentes: China, Brasil e India. Parece evidente que estos nuevos poderes, que dentro de pocos años tendrán un peso decisivo no sólo en la economía sino en la política internacional, no pueden ver con simpatía la perpetuación de actos de fuerza al estilo del perpetrado por el “trío de las Azores” en 2003, incluso aunque en este caso toda una serie de países europeos se hayan alineado con el núcleo decisorio original (los Estados Unidos y Gran Bretaña) no sin reticencias de sectores íntegros de sus fuerzas políticas internas (caso de Alemania, por ejemplo). Podemos objetar que todo termina olvidándose y que ya pasarán por el aro. Puede ser; o no, dado que las nuevas potencias emergentes lo son y ejercerán como tales en el futuro, justamente porque no pretenden alinearse con el Nuevo Orden proclamado por George Bush a comienzos de los noventa.

Rusia, por supuesto, es una potencia “reemergente” y tiene sus propios intereses hegemónicos en esta cuestión. Pero por lo visto, el menor o mayor nivel democrático de su régimen la excluye por razones “morales” del actual litigio. No se pensó lo mismo en junio de 1999, cuando Moscú contribuyó a votar la resolución 1244 en las Naciones Unidas, que terminó el conflicto armado desencadenado por la OTAN contra los restos de la última Yugoslavia. Pocos meses antes, el debate sobre la crisis de Kosovo había sido puenteado en base a que Rusia no sintonizaba con la intervención armada que se pensaba votar; ahora, nueve años más tarde, se recurre al mismo mecanismo. En realidad, los credenciales democráticos de Rusia suben y bajan a ojos de los occidentales en función de las bases militares en Asia Central que Moscú desee ceder y su disponibilidad para apoyar algunas aventuras militares occidentales; las facilidades ofrecidas a los especuladores extranjeros o el precio del gas y el petróleo; y en general y a ojos de Washington, está en razón inversa del nivel de acercamiento a Europa.














Proyectada bandera de la posible República de Taiwan, si llega a consumarse la separación entre las dos Chinas. Otra polémica reabierta muy lejos geográficamente de Kosovo y con una entidad real mucho mayor. El 14 de marzo de 2005 China aprobó la Ley Anti-Secesión, que autoriza de forma explícita el uso de la fuerza para recuperar el control de un territorio sublevado. En Europa, nadie opina sobre estos problemas.

Aparte de Canadá, donde al parecer el asunto kosovar podría reabrir de nuevo, una vez más, la cuestión del Quebec, el mapa de los poco favorables a reconocer la independencia kosovar se extiende por casi toda América Latina. Claro está que Venezuela la rechaza, como era de prever. Pero también lo hace Argentina, donde se ha reabierto la cuestión de las Malvinas, islas argentinas dependientes de la UE; y Bolivia, donde el presidente Evo Morales teme por la provincia de Santa Cruz. O Brasil, ya mencionado antes en el grupo de las nuevas potencias. Es normal esa reticencia: si los “gringos” han logrado redibujar de nuevo las fronteras europeas en pleno 2008, ¿qué no podrán hacer con las del continente donde la doctrina Monroe se aplicó de forma particularmente abusiva? Esa reacción es todavía más ostensible en África, continente que casi en su integridad ha rechazo ni siquiera pronunciarse sobre la soberanía kosovar. Y que tiene una experiencia muy reciente sobre lo útiles que pueden ser los estados títere, creados sobre la marcha, para las jugadas de las grandes potencias occidentales. Recordemos, además, la reciente penetración china en el continente negro. Por lo tanto, es muy posible que el debate sobre la independencia kosovar en las Naciones Unidas hubiera contado con más oposición que la rusa, como se nos quiere hacer creer.

Pero ha sido en los Balcanes donde la reacción adversa ha resultado más contundente. Aparte del conocido caso de Chipre y por supuesto, la misma Serbia, ni Rumania, ni Bulgaria, ni Grecia –tres socios de la UE- han querido reconocer la independencia kosovar. Bosnia y Montenegro siguen sin pronunciarse , en parte porque la “solución” kosovar amenaza de una forma u otra su propia arquitectura estatal. Por lo tanto, lo que debería de haber sido una aportación a la estabilidad de los Balcanes, ha resultado ser todo lo contrario. Y lo peor es que ha puesto en entredicho las expectativas de que la UE sería el vehículo más seguro, el único posible para la superación de los conflictos interétnicos en la zona a partir de la progresiva disolución de las fronteras en un espacio económico común. Esto queda bien en evidencia para el caso de Rumania, donde grupos nacionalistas húngaros de Transilvania ya se manifestaron por las calles de Cluj expresando sus simpatía por Kosovo, un conflicto que, expresado de esa forma, llevaba ya más de dieciséis años.












Bandera del estado-protectorado de Bosnia-Herzegovina. La independencia no trajo la solución de los problemas de esa región europea. Dejar pasar el tiempo, tampoco.

Y ese es precisamente uno de los problemas que se están poniendo de relieve ante la situación. El de aquellos que se encogen de hombros y opinan que “todo pasará”, que de aquí a dos días nadie se acordará del contencioso, que unos y otros bajarán la cabeza, terminarán por reconocer a Kosovo y “tal día hará un año”, como reza la expresión popular. Pues justamente, ese es uno de los errores. Tal cosa se pensaba precisamente en junio de 1991, cuando se avecinaba la autoproclamación de independencia de Eslovenia y Croacia. Pelillos a la mar, todo pasará, tragarán; la eterna huida hacia adelante, el hecho consumado que tanto complace a las potencias occidentales, incluyendo, en su momento, el Tercer Reich.

A su vez, el hecho consumado impone el doble rasero. Y así llevamos ¡diecisiete años!, con un rosario de cinco guerras, sólo en las repúblicas ex yugoslavas. Eslovenia ha entrado en la UE, Croacia pronto lo hará: cuenta con buenos aliados europeos, que saben hacer discreta política lobbista. Las cuestiones morales y éticas que tanto se aplican a Rusia, resultan políticamente incorrectas referidas a Eslovenia y Croacia, cualesquiera que fueran sus responsabilidades en la cadena de guerras que asolaron la implosionada Yugoslavia. Y quizá, sino no hubiera sido por ellos, sus particulares intereses y los de aquellos países muy concretos que los secundaron, toda la ex Yugoslavia sería ya miembro del club europeo. Sin necesidad de disolver fronteras bautizadas con sangre, sin tener que dar un largo rodeo por el siglo XIX para llegar al XXI con todos esos debates seudo académicos sobre la “legalidad” o no de soberanías ganadas a punta de cañón, como fue en el caso de los Balcanes occidentales.

Todo el mundo acabó accediendo, esas independencias fueron reconocidas, Eslovenia es un miembros honorable y hasta ocupa la presidencia de la UE, con lo cual contribuye, por su parte y de nuevo, a la cada vez más escasa credibilidad política del club. Y es que el mundo está cambiando demasiado velozmente para los vetustos trucos, la política de las cañoneras, la vieja doble moral y las armas de destrucción masiva que, como todo el mundo sabe, existen y algún día se demostrará. ¿O no? Da igual, fue otro hecho consumado basado en una ficción de esas que se escenifican en Washington o Londres, convertidas más adelante en nueva legalidad fulgurante.

Por eso Kosovo ya no pertenece a los Balcanes, ni éstos a Europa. Esa es asimismo la razón de que, una vez más, como en 1999, la necesidad de justificar la viabilidad de la OTAN haya tenido un papel nada desdeñable en la tozudez norteamericana para aplicar la solución que ya había programado por entonces para Kosovo. Ahora, cuando todo va cada vez peor en el lejano Afganistán, cuando se debe ir preparando la retirada, la OTAN tiene que presentar balance positivo en, al menos, una de los dos campañas militares que emprendió. Seguir en Kosovo sin aplicar la “solución” que fue planeada, sería una amenaza demasiado contundente para la continuidad de una alianza militar que hasta hace bien poco, nadie sabía ya para qué servía. Por lo tanto: autodeterminación, el asunto pasa a Bruselas, los soldados cambian la bandera de la OTAN por otra más europea, y es la UE quien carga con los gastos y desgastes, financieros y políticos. Misión cumplida.












Nueva bandera de Kosovo, que de forma más que chocante, resulta muy similar a la de Bosnia-Hercegovina. ¿Misma bandera, mismas causas y síntomas, mismo destino?

Entiéndase: la guerra por Kosovo de 1999 se hizo, hipotéticamente, con la intención de que sirviera para derribar a Milosevic. Pero de hecho acaeció casi dos años más tarde, y no se debió precisamente a la operación militar atlantista en la provincia. Si eso era así, ¿cómo devolver Kosovo a Serbia una vez caído el presidente serbio? En buena medida, hubiera significado asumir y proclamar públicamente la inutilidad del gesto, subrayando la humillación con el disgusto de los nacionalistas albaneses y el regocijo de los serbios. Además, había que inducir al olvido el por qué de la operación militar de 1999, que en su momento fue un ejercicio para demostrar que el Nuevo Orden era una realidad, a pesar de los pesares; y que en él la OTAN tenía un papel central.

Por lo tanto, tras toda esta operación consistente en imponer internacionalmente el reconocimiento de Kosovo, se esconde la intención real de justificar la utilidad de la operación de la OTAN en 1999, algo tanto más decisivo en estos momentos cuanto que esa misma Alianza Atlántica está fracasando en Afganistán, que es nada más y nada menos que la segunda operación militar que emprendió la organización –y no de tipo defensivo, precisamente- en todo su medio siglo de historia. ¿Un mero detalle? Ni mucho menos: en estos momentos, Washington y Bruselas luchan desesperadamente por imponer urbi et orbi la idea de que la OTAN tiene un sentido, sirve para algo, a pesar del desastre que se avecina. Se están jugando, nada más y nada menos, que la supervivencia de la única organización militar internacional existente en el mundo (aunque pueden aparecer otras, y no precisamente controladas por los occidentales). Y para ello, no dudarán en recurrir a lo que sea, incluso a inventarse una nueva guerra fría totalmente artificial con Rusia, levantada a golpe de enfrentamientos provocados por sistemas defensivos de misiles en Polonia y Chequia, hostigamientos a Serbia o integración de los países del Cáucaso o la misma Ucrania, en la OTAN. La vieja huida hacia adelante, tirada por la vieja troika: fuerza bruta, hechos consumados y doble rasero.
















Going back home
: esta misma semana, el príncipe Enrique fue "oportunamente descubierto" por la prensa sirviendo en Afganistán y reenviado de vuelta a la patria. Las cosas se están poniendo demasiado feas en aquel frente como para seguir utilizándolo en campañas de propaganda triunfalista o para que la Casa Real británica sirva a la OTAN en primera línea

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domingo, marzo 25, 2007

Odiemos a Brasil

Mark Ames, un iconoclasta en estado de gracia. Fotografía procedente de su biografía en Wikipedia y de un artículo en "The eXile"















El pasado 12 de marzo, Iñaki colgaba en su blog, “Salsa rusa”, un divertido post un artículo del periodista norteamericano Mark Ames, publicado en “The eXile”. No es política de este blog reeditar textos ajenos (y éste , por ende, se mueve en un ámbito geográfico muy alejado del “espacio ex otomano”) pero la verdad es que no había mejor forma de describir el ingenio de la pieza que reproducirla para que el lector disfrute directamente de su mala uva. Ames critica en ella la “máquina de odiar” que pueden poner en marcha los medios de comunicación occidentales contra un determinado país. En este caso es Rusia, pero podría ser cualquier otro… como Turquía, por ejemplo. Por supuesto, me uno a los que, como Iñaki, “NO odiamos a Brasil”, ni a ningún país en particular, dicho sea de paso. Pero por si acaso, ya lo saben: cuando estén hartos del papanatismo que rezuma nuestra gloriosa prensa y sientan que han tirado un euro a la papelera, odien un poco a Brasil. O lean a Mark Ames, ahora ya lo conocen. O echen un vistazo a "The eXile", a ver qué encuentran.





Mark Amer en una pose más natural













Odiemos a Brasil

Digamos que eres un occidental y quieres odiar a un país extanjero. Odiarlo de verdad. Pero no eres el tipo de persona que odia por odiar, como por ejemplo lo hace alguna gente de este periódico. En lugar de eso, eres un típico occidental piadoso. Crees realmente que eres bueno. No solo crees que todas las libertades, derechos y beneficios que disfrutas como ciudadano de tu país occidental te hacen una mejor persona, sino también que todas esas libertades existen en parte porque tú las haces posible.

Pero hay un problema: para alimentar esta creencia de que tú haces posible la libertad debes luchar contra la injusticia. Necesitas acción: participar en la cruzada moral contra algo Malvado. Sin embargo no eres el tipo de persona que crea problemas en casa. Tienes miedo por tu carrera. Eres el tipo de persona que busca aprobación ajena, ese es el principal motivo de que seas tan recto. Quieres anotarte el tanto de de ser un luchador por la libertad, pero no estás dispuesto a pagar nada por ello. Para parafrasearte a ti mismo, no eres un estúpido. Así que vas a luchar por tu cruzada progresista en un contexto libre de consecuencias: algún lugar lo suficientemente lejos de tu país. Así como las guerras están limitadas por la mano de obra y los presupuestos estatales, tu cruzada moral está limitada por “lo que pueda afectar a mi capacidad económica, mis perspectivas laborales y mis posibilidades de ser invitado a las fiestas de otras personas”.

Así que, ¿cómo cuadrar el círculo del odio, piedad y conformismo?

Odiando a Rusia.

Como hemos podido ver en los últimos tiempos se está convirtiendo cada vez más en el perfecto objeto de indignación de todos los cruzados occidentales: desde los carreristas hasta los periodistas, los think-tanker, los proxenetas del petróleo o los blogger solitarios (tipo la Russophobe).

Más que volver de nuevo sobre el por qué y cómo Rusia se ha convertido en la representación del Mal, y por qué este retrato es en gran medida poco honrado y profundamente siniestro, me gustaría ofrecer otro país para odiar. Es más nuevo. Está preparado para una buena cruzada moral. Tiene un estilo de vida mucho más amigable. Y lo mejor de todo es que tiene todos los aspectos malvados de Rusia, solo que peores, ¡te puedes sentir magníficamente odiando a Brasil!

Chicos, les presento el nuevo país modelo del año 2007 para ser odiado por los piadosos occidentales: ¡Brasil! (aplausos…)

¿Por qué odiar a Brasil? Primeramente porque el clima allí es mucho mejor, así que si Brasil reemplaza a Rusia como El País a Odiar, la vida sería mucho mejor para los profesionales de la industria de la Cruzada Moral: directores de ONGs, periodistas occidentales, etc. Hay una falta de dignidad en tener que odiar a un país con un clima monótonamente gris de mierda. Además, ¿por qué cargar contra Rusia si de todas maneras está desapareciendo? Sin embargo la población de Brasil crece impetuosamente, ahora son 175 millones y sigue creciendo, los 142 millones de Rusia están desapareciendo más deprisa que la carpa del mar de Chile. Es como atropellar a un animal muerto que yace en la carretera para después arrancarle la piel. ¿Qué satisfacción puede proporcionar eso para una persona moral?

"The eXile", una publicación polémica editada en Rusia y distribuida por la red. Denuncia la estereotipada visión negativa que tienene los occidentales del país, pero también es crítica con él













Hay incontables beneficios en el modo de vida si dedicas tu vida a odiar a Brasil, que te permiten odiar de manera confortable. Por ejemplo, los brasileños siempre sonríen, siempre de fiesta por las calles, y la comida tiene más especias y es más sabrosa. De esa forma mientras desarrollas tu cruzada contra los abusos contra los derechos humanos en Brasil puedes ser feliz y disfrutar de la vida. Como un odio fingido. Y lo mejor para las mujeres occidentales es que pueden tener un romance con uno de esos brasileños zalameros sobre los que leen en las novelas románticas baratas, un tipo que baila y lleva coleta. Porque, seamos honrados, si hay algo que vuelve locas a la mayoría de las mujeres occidentales que odian a Rusia es la imposibilidad de mantener uno de tales romances en Rusia. Lo más que una mujer occidental puede esperar en Rusia es una pálida versión del “What's Love Got To Do With It” de Ike y Tina Turner.Así que ahí lo tenemos. Brasil. Un País Confortable Para Odiar.

Ahora llega la gran pregunta: “¿Qué ha hecho mal Brasil?” Ésta es la parte fácil, o debería serlo para cualquiera que conozca la historia. Brasil viola tantos derechos humanos básicos que es un milagro que haya podido librarse de la Industria de la Indignación hasta ahora. Para un idiota medio, Brasil se ha despojado de su pasado autoritario, y en los últimos 15-20 años ha llevado una política pro-estadounidense, pro-occidental y pro-capitalista. Después de todo, tiene elecciones. Tiene elecciones, se occidentalizará… así funciona el pensamiento perezoso.

Pensemos de nuevo. Consideremos este extracto de un informe reciente de Amnesty Internacional:

“El uso de la tortura y los malos tratos siguen muy extendidos son sistemáticos en el sistema de justicia penal, en los lugares de arresto, en las comisarías de policía y en las prisiones y centros de detención juveniles… Los oficiales de policía y los “escuadrones de la muerte” cercanos a las fuerzas de seguridad han sido responsables de numerosos asesinatos de civiles, incluidos niños, en circunstancias que sugieren que han sido víctimas de ejecuciones extrajudiciales. Activistas de la reforma agraria, ecologistas y pueblos indígenas en áreas rurales han sido asesinados o atacados por la policía militar o por pistoleros contratados por terratenientes locales. Los defensores de los derechos humanos han seguido siendo amenazados y atacados. Se ha juzgado a muchos violadores de derechos humanos. Sin embargo, la mayoría de estos responsables de abusos contra los derechos humanos siguen gozando de impunidad”.

Suena familiar. O debería, si alguien se molestara en hacer un escándalo de ello. El hecho es, si se leen los informes de derechos humanos, que Brasil, considerado como uno de los gigantes emergentes de la economía mundial, hace que Rusia se parezca a Noruega.

Según Global Justice, en un solo estado, Rio de Janeiro, la policía mató a 1.195 personas en 2003. Human Rights Watch estima que la policía asesina a más de 3.000 personas al año, haciendo notar que el número podría ser mucho más alto "ya que muchos estados no registran los sucesos correctamente, y a veces ni siquiera lo registran en sus archivos".

Si los asesinatos injustificados de agentes de la ley y de los escuadrones de la muerte no son lo suficientemente hiperrrusos para provocar la indignación moral, entonces esto debería: Brasil es un país cada vez más hostil para los periodistas y los trabajadores de los derechos humanos. En 2004 Brasil retiró el visado para el reportero del “New York Times” Larry Rother, y ordenó su expulsión después de que publicara un artículo acusando al adorable barbudo cuasi-socialista presidente Lula de ser un borrachín. Aproximadamente por la misma época Lula estuvo a punto de aprobar una ley para la creación de un Consejo Federal de Periodismo, cuyo trabajo consistiría en supervisar la "orientación, disciplina y control" de los periodistas y los medios de comunicación. Finalmente la ley no salió adelante, pero revivió unos años después en un formato diferente.

Viñeta humorística brasileña alusiva a la expulsión del periodista americano Larry Rother. Lula le grita: "¡¡¡Y no vuelvas sin un whisky!!!"




Los propios periodistas brasileños han sufrido bastante más. Solamente el pasado octubre, dos periodistas fueron asesinados en una semana. Ya este año, un presentador importante de noticias en televisión, Domíngues Junior, fue atacado en casa junto con su familia, haciendo que el Comité de defensa de los periodistas llamara a sus miembros a la acción.

La lista de lo dejà vu en Rusia continúa. Racismo, pobreza creciente, enormes desigualdades… Y una actitud negativa hacia las ONGs. Otra ley propuesta en 2004 por el gobierno y aprobada por el Senado proponía “registrar, regular y controlar” las ONGs. Citando a Human Rights Watch, “la financiación federal de estas organizaciones estaría condicionada a su registro, y se les requeriría que informaran anualmente de los fordos privados y públicos que hubieran recibido, incluidas donaciones”.

Brasil tiene más que su parte de Politkovskaias. Una posible candidata a muerte futura es Conceição Paganele, que dirige una organización de madres, que investiga los centros de detención juvenil, llamada Asociación de madres y amigos de los niños y adolescentes, AMAR. En 2005 informó de casos de tortura en un centro de detención. Desde entonces ha estado recibiendo amenazas anónimas de muerte, tanto ella como su familia. A finales de 2005 el gobernador de Sao Paulo acuso públicamente a Paganele de “actuar siempre contra el gobierno” y de “crear problemas”. El último año se abrieron tres investigaciones criminales contra ella, a las que Amnesty International definió como "motivadas políticamente".



Paganele, entrevistada en una publicación brasileña









Brasil también tiene el triste record en las amenazas a los estadounidenses decentes y en culpabilizar de todos a los buenos US de A. Por ejemplo, el principal sindicato de pilotos norteamericano recomendó el año pasado a sus pilotos que no volaran sobre Brasil. Esto se debió dos pilotos estadounidenses que volaban en un pequeño jet fueron acusados de ser culpables del accidente de un avión de pasajeros el pasado septiembre, debido a que se cruzaron en la ruta del avión. Según un reportero del “New York Times” que estuvo con los pilotos, la policía brasileña amenazó a los pilotos durante los interrogatorios, y ambos fueron arrestados y acusados de homicidio sin premeditación. Sólo cuando se filtraron las trascripciones de las conversaciones del jodido controlador de vuelo brasileño y se vio que el asqueroso bastardo había dicho a ambos aviones que volaran uno contra otro fueron liberados los pilotos estadounidenses.

Hay un montón de razones más para odiar a Brasil. Sus elecciones son una chapuza. Son increíblemente corruptos. Estuvieron a punto de lograr construir la bomba atómica, y aún pueden hacerlo. Llevan un doble juego con el Villano Latino Favorito de Todo el Mundo, Hugo Chavez. Son responsables únicos de destruir nuestra atmósfera por la deforestación masiva del Amazonas. Y lo peor de todo: Brasil es la patria de algunas de las criaturas más asquerosas del planeta, entre ellos el pez candirú, también llamado “
pez vampiro de Brasil”, que vive en el río Amazonas. Citaré simplemente la descripción:

“El candirú es el único parásito vertebrado que ataca a los humanos. Cuando tiene hambre, huele en el agua el rastro de la orina humana, entonces nada corriente arriba hasta la fuente: alguien que está orinando en el agua. El candirú, que tiene forma de anguila y es translúcido (de ahí la dificultad para verlo), se introduce por el ano de la persona, entonces roe un camino hasta el tracto urinario.

“El dolor es terrible. Una vez que el candirú ha llegado a su lugar, es imposible soltarlo, gracias a varias espinas afiladas que extiende cuando ha alcanzado su destino.




Dibujo detallado de un candirú













Los hombres que han sido "candiruizados” tienen al menos una opción: cortar su pene. El dolor y el horror a la infección son tan grandes que las víctimas no solo aceptan sino que imploran que les apliquen esta terapia radical. Las mujeres no tienen tanta suerte. No hay manera de librarles del garfio afilado en su interior.

“Los humanos no son la única especie que escoge el candirú. Caza, se introduce y chupa la vida de cualquier cosa que huela en el agua. Sus espinas están diseñadas para apartar las agallas o escamas de cualquier otro pez. Se mueve a lo largo de su víctima, usando su lengua áspera para arañar la carne del otro pez hasta que muere. Después se sitúa para dormir en el fondo del río hasta que despierta porque siente algo para comer. Puede ser una vaca, un pez o digamos, alguien orinando en un afluente del Amazonas".

Concedamos al menos a Rusia eso: que hay muy pocos parásitos horribles. En su lugar hay algunas de las especies más exquisitas de mamíferos, aunque estén extinguiéndose (gracias sobre todo a los chinos, otro país que deberíamos considerar para el Odio). Brasil es como el Serengeti de las Horribles Creaciones de Dios. El candirú no es una excepción, sino una metáfora de Brasil.

Solo estamos escarbando en la superficie, pero creo que podemos hacernos una idea: Brasil en un objetivo mucho más atractivo para el odio que Rusia. Con la explosión demográfica de Brasil, el crecimiento de su poder económico y geopolítico, sus ambiciones nucleares y aeroespaciales, y su horrible record en derechos humanos, se ve que hay mucho que odiar. Mucho.

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sábado, marzo 17, 2007

301 x 700.000



Fotomontaje sobre la imagen de Kemal Atatürk, el fundador de la República de Turquía e indiscutido padre de la patria.


El pasado 7 de marzo, muchas publicaciones electrónicas repitieron la noticia, con escasa variantes. Venía a decir que “Turquía” había bloqueado YouTube a causa de un vídeo publicado por esta "popular página". Al parecer, la pieza había sido editada por un griego –al menos en un caso se escribió “un egipcio”- y se mofaba de Kemal Atatük y los turcos en general llamándoles homosexuales, con ánimo de insultar, es decir: maricones, bujarras, sarasas.

Como reacción, un fiscal turco recomendó el bloqueo de la página de vídeos YouTube, lo que no dudó en sentenciar un juzgado de ese país. La empresa Türk Telecom –que estuvo a punto de adquirir Teléfonica de España hace un par de años- acató la decisión e impidió el acceso a esa dirección. Las crónicas repetían que, a partir de entonces, los internautas turcos se encontraban en sus pantallas con un aviso en el que se podía leer: "¡El acceso a este sitio ha sido bloqueado por una decisión judicial!". Y se añadía, en turco y en inglés: "El acceso a www.youtube.com ha sido suspendido conforme a la decisión nº 2007/384 del Primer Tribunal Criminal de Paz de Estambul".

Hasta aquí la noticia en toda su desnudez. La mayoría de las publicaciones que la citaban, incluían un tono que iba del asombro a la velada indignación. Se venía a considerar que la reacción había sido desproporcionada, escasamente cool, y por lo tanto, lamentablemente anticuada. El tonillo se remataba con referencias a “las leyes del país”, que incluyen penas contra quien insulte a Kemal Atatürk, fundador de la República, o al ya célebre Artículo 301 del Código Penal, que castiga como delito el agravio contra el sentimiento nacional turco. En apariencia todo está dicho, la noticia “habla por sí sola” y no cabe más. En realidad, es justamente al revés: da para mucho comentario, caso de que salgamos de la trillada praxis de los medios de comunicación basada en la repetición incuestionada de la noticia, tono original incluido, sin ampliar el enfoque más allá de unos escasos centímetros.



Kemal Atatürk bajo el logo de YouTube y una imagen al parecer intolerable: la que vieron muchos internautas turcos cuando quisieron acceder a la página de videos, bloqueada por decisión judicial

De entrada y como es habitual, casi ninguna publicación nos explicó lo ocurrido a continuación. Para una inmensa mayoría de los lectores los turcos se han quedado para siempre sin YouTube por causa de la sentencia de un tribunal de trogloditas. Sin embargo, la realidad es que a las pocas horas el acceso a la “popular-página-de-vídeos” volvió a quedar expedito. Al menos en la red y entre las publicaciones en español, sólo “The Inquirer” (sábado 10 de marzo) se dignó explicar que “YouTube anunció rápidamente que había quitado el vídeo de su página. Se disculpó diciendo que `está trabajando a conciencia para prevenir la publicación de ese tipo de vídeos en su página´”.

Es decir: hemos asistido a uno más de los múltiples problemas e incidentes protagonizados por YouTube en los últimos tiempos. De hecho, en
“20minutos.es”, tras publicar la noticia referida a Turquía, se añadía un enlace hacia otra crónica titulada: “Los narcotraficantes mexicanos trasladan su guerra a YouTube”. Al parecer, las bandas de narcos habían colgado en la popular-página una serie de vídeos en los que reproducían ejecuciones y ajustes de cuentas en plan de jocosa mofa. En la crónica de “20minutos.es” puede leerse: “Una de las grabaciones de video más veces vista en el sitio muestra a un hombre cuando recibe un disparo en la cabeza. Otra serie de repulsivas imágenes muestran la ejecución de otra víctima, con la mitad del rostro destrozada.” La pieza incluye uno de los vídeos como muestra, aunque cuando el lector intenta activarlo un anuncio en inglés nos dice que ya no está disponible. En efecto, YouTube retiró ese material.

Es fácil comprobar que en YouTube se intenta ejercer un cierto control sobre los vídeos que cuelgan los usuarios. Por ejemplo, se elimina la pornografía. No parece que se practique la misma pronta censura sobre las imágenes violentas, pero aún así, el material explícito suele retirarse en un plazo más o menos corto. Otra cosa son los ataques contra personas e instituciones o la apología del ultranacionalismo e incluso la violencia, como puede comprobar, por ejemplo, cualquier usuario que se dedique a recuperar vídeos referidos a las guerras de Yugoslavia. También resulta fácil encontrar material como el célebre "
Dirty Kuffar", con el rapero armado de pistola y Corán que hace apología de Al Qaeda y la guerrilla chechena. Pero como es ya todo un clásico repetido en numerosos portales de internet, no causa mayor impacto que YouTube lo conserve.




El rapero islamista, en una mano la pistola, en la otra el Corán, canta contra el "sucio infiel", con acompañamiento de imágenes de la guerra santa, algunas tan crudas como la ejecución de un prisionero ruso en Chechenia. "Dirty kuffar" es un vídeo que al parecer fue editado por musulmanes británicos hace unos tres años




En cambio, no ofrece resultados la búsqueda de material injurioso o vejatorio contra la Casa Real española o políticos de ese país, como pudieran ser ciertos vídeos que, se rumoreaba hace años, existían sobre el Rey de España en situaciones comprometidas. Y tras él, políticos y periodistas, cómo no. ¿Quién no recuerda aquel en el que, se decía, “actuaba” cierta celebridad de nuestras letras diarias? Pero no, no hay nada de eso. A día de hoy, tampoco se encuentra ninguna pieza que haga apología de ETA, que las hay corriendo por ahí, y no son pocas; pero no en YouTube. En cambio, el internauta curioso sí que puede partirse la caja con las aventuras de McGyver en el País Vasco, liberando a una turista americana secuestrada por los activistas de ETA (definidos como “montañeros vascos que desde tiempos inmemoriales han estado luchando contra Francia o España”). Mientras McGyver deambula por el campamento de los “freedom fighters” [¿?] estos realizan unos ridículos ejercicios gimnásticos con la chapela calada y alguien, de fondo, entona "Granada" con voz de tenor. Y no se refiera a ninguna bomba de mano, no: se trata de la pieza compuesta en 1932 por el mejicano Agustín Lara, que al director de la serie se le debió antojar algo muy apropiado como himno de los vascos insurgentes en sustitución del "Eusko Gudariak".

La pregunta del millón es qué ocurriría si a alguien le diera por realizar un montaje lo suficientemente agresivo sobre alguno de esos asuntos (o todos a la vez) y a continuación lo colgara en YouTube. ¿Intervendrían las autoridades?¿Acaso no ha sucedido ya? Si ustedes entran en Google e introducen (por ejemplo) los parámetros de búsqueda “YouTube + denuncia” se encontrarán con unas cuantas noticias: “
Viacom denuncia a YouTube”, “La cadena Fox demanda a YouTube por colgar ilegalmente capítulos de 'Los Simpsons' y '24'”, “Universal Tube denuncia a YouTube”, y… ¡“La justicia de Brasil contra YouTube”! Según explicaba el diario argentino “Clarín” el 7 de enero pasado, la ex exposa del futbolista Ronaldo interpuso una demanda que derivó en fallo de un tribunal brasileño que ordenó bloquear YouTube porque “el portal no retiró un video que muestra a la modelo Daniela Cicarelli, ex esposa de Ronaldo, en la playa junto a otro hombre”. En realidad, la demanda iba dirigida contra la Cadena O Globo, el portal IG y YouTube, pero mientras los dos primeros retiraron el material, el tercero no lo hizo. Por lo tanto, la orden de tribunal determinó el “bloqueo de los internautas brasileños hasta que la empresa retire el vídeo”. El ministerio público no pudo ir más allá por considerar que le ejecución de la sentencia era técnicamente impracticable.

Por lo tanto, al tribunal brasileño la jugada le salió mal, y al turco mucho mejor, demostrando que sí puede ser practicable un bloqueo contra YouTube, a lo cual la popular-página ha respondido con solícita prontitud (parece que no le hicieron el mismo caso, inicialmente, al justicia brasileña). No ha habido más consecuencias, ni se sabe de ningún suicidio por parte de algún internauta incapacitado de acceder a YouTube durante algunas horas.


Una imagen que se está convirtiendo en una pesadilla para Bruselas: Lech Kaczynski como gran caudillo purificador

Sinceramente, algunas cosas resultan difíciles de entender. ¿Por qué YouTube, una web de vídeos básicamente caseros, que acaba de cumplir dos años de vida, ha de ser una entidad intocable? Se le suponen excelentes intenciones a Chad Hurley, Steve Chen y Jawed Karim los creadores e impulsores de la idea. Pero es fácil comprender que, como otras empresas de la era global, existen gigantescas lagunas en las mil y una legislaciones internacionales que pueden afectar a la difusión de la red. Es lógico que se produzcan todo tipo de conflictos. Según los países y las culturas, las alegaciones de unos pueden resultar ridículas o insuficientes a los otros, pero eso no es sino reflejo de una deficiente adaptación a la nueva cultura global. Y eso va por todos, incluso columnistas como Michael Cognato de "Foreing Policy" cargados de santa y pomposa "razón".

Puede parecer excesivo el culto a Kemal Atatürk en Turquía; y objetivamente, en función de parámetros modernos, no hay nada extraño en considerarlo así. Pero es cierto que una buena parte de la población turca le profesa un afecto sincero a esa figura histórica; y en cualquier caso, la última palabra le corresponde a la ley de un país democrático. ¿Debemos entender que es más democrática la libre emisión de un vídeo que utiliza la homosexualidad como insulto (¡en la Europa de 2007!) contra una figura histórica y todo un pueblo? El incidente se puede interpretar de muchas maneras, pero una de ellas, y bastante positiva, podría ser que los turcos han sentado un precedente que a lo mejor nos ahorra, a todos, mayores males en el futuro. Lo malo es que el problema no son realmente Kemal Atatürk, ni YouTube, ni Ronaldo, ni su ex, sino el empeño en sacar a relucir cualquier bobada relativa a las actitudes “poco europeas” o “modernas “de Turquía. ¿Cómo puede ser que los turcos prefieran a "su" anticuado Atatürk sobre la deliciosa modernidad occidental de YouTube? Intolerable.



















Jaroslaw Kaczynski travestido como Gran Dictador, en reciente fotomontaje


Regresemos a la crónica de “The Inquirer” mencionada al inicio del post. Éste site de aguerrido nombre anglosajón, se anuncia con un teatral subtítulo: “Buscándole las cosquillas a los que mueven los hilos”. Qué risa. Pues bien, tras explicarnos que el conflicto de YouTube con los tribunales turcos había concluido con la retirada del video polémico y las disculpas de la popular-página, añade la siguiente coletilla: “No estaría mal que Turquía dijera algo parecido sobre el holocausto armenio”. ¿A qué viene esta chorrada? Posiblemente a que “The Inquirer” encarga la redacción de sus breves crónicas a becarios con ganas de mover los hilos y que también a ellos les hagan algunas cosquillas de vez en cuando.

Definitivamente, los informáticos metidos a comentaristas de la actualidad internacional no resultan muy serios, sobre todo si a continuación lees crónicas como la dedicada a los cepillos de dientes musicales de la firma Hasbro, gran novedad en los USA; aquella que celebra los 25 años de edad de los smileys, el que describe la moda Twitter (que nadie sabe para qué sirve) o uno en el que se explica seriamente que Windows puede llamar a tu domicilio si desactivas el centro de seguridad incluido en Vista. Pero lo más divertido es encontrar que sólo una semana antes de los impertinentes comentarios dedicados al conflicto turco, “The Inquirer” ya había publicado, a fecha 1º de marzo de 2007 que “
un estado australiano prohíbe el uso de YouTube”. Se trata de Victoria del Sur, donde las autoridades han decidido prohibir el acceso al servicio YouTube en todos los ordenadores de sus escuelas, tras “la grabación que unos escolares realizaron de sí mismos abusando sexualmente y degradando a una joven con discapacidad intelectual”.


"Buenas noches y buena suerte", reciente film sobre la "caza de brujas" (G. Clooney, 2005) fue filmamdo en blanco y negro para subrayar una distancia temporal con respecto a nuestra época que parece haberse borrado con la puesta en marcha de la "ley de la lustración" en un país de la Unión Europea








Vistas las cosas con una mínima distancia, una buena parte del corpus de críticas elaborado contra la candidatura turca a la Unión Europea resulta ser tan infantil que cabe preguntarse si eso es todo, si no hay consideraciones de mayor enjundia. ¿De verdad no hay nada más consistente que el asunto del genocidio armenio de 1915 o el Artículo 301 del Código Penal? Ciertamente que el Artículo 301 es cuestionable, pero al fin y a la postre, las leyes más inocuas pueden ser devastadoras si se aplican con mala intención, y las más letales quedar desactivadas si no hay ánimo de utilizarlas. Y lo cierto es que los intentos de aplicar el 301 en Turquía por parte de juristas de ultraderecha no les ha dado demasiado resultado últimamente: hicieron mucho ruido, pero las denuncias se convirtieron en absoluciones y los que impulsaron la campaña quedaron muy en evidencia.

La obsesión por revisar el pasado, pedir disculpas a diestro y siniestro y poner en la picota a los presuntos culpables históricos de esto y aquello, tan de moda en estos tiempos, parece estar llevando a unos resultados inesperados: el sueño de la justicia espectáculo produce monstruos. Y tales son los Hermanos Patata en Polonia, que acaban de poner en marcha su “ley de la lustración”, en virtud de la cual, funcionarios, profesores y periodistas, nacidos antes de 1972, deberán confesar antes de dos meses si colaboraron con los servicios secretos del régimen comunista. Caso de que mientan, podrán ser despedidos o sancionados hasta con diez años de inhabilitación. La medida, una verdadera ordalía ultrapatriótica y anticomunista a gran escala, podría afectar a 700 u 800.000 personas, quizá más.

Este escándalo equivale de forma muy ajustada a aquello que estudiábamos en los libros de texto y que se denominaba “
caza de brujas”, impulsada a partir de 1947 en los Estados Unidos por el senador católico Joe McCarthy apoyándose en el Comité de Actividades Antiamericanas. Año tras año este punto del temario de historia contemporánea se imparte en las aulas para asombro de los estudiantes: ¿Cómo pudo acontecer algo tan trágico y surrealista en un país que es cuna de las virtudes cívicas más democráticas del mundo? Pues algo así está pasando en el corazón de la Unión Europea, en pleno siglo XXI. Ahora se llaman hermanos Kaczynski, son católicos ultras y cuentan con Radio María y el Instituto de la Memoria Nacional. Y lo que se está llevando a cabo en Polonia viene a ser algo así como la aplicación masiva del artículo 301 turco sobre 700.000 personas, de una sola tacada. Puro ultranacionalismo apoyado por fundamentalismo religioso. ¿Podemos realmente criticar con tanta insistencia algunas actitudes turcas, desde la modélica Europa, cuando se permite que un bisoño miembro de la Unión cometa tales excesos históricos sin que, aparentemente, se pueda hacer nada por impedirlo?

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