El eje resolutivo Cáucaso-Balcanes

Uno de los Cobra de las fuerzas armadas georgianas, desfila por las calles de Tblisi, antes del conflicto del pasado mes de agosto
Como afimaba un amigo diplomático, la situación internacional ha evolucionado considerablemente desde que se colgara el anterior post en este blog. En realidad, incluso desde que el artículo que sigue a continuación fuera redactado, han tenido lugar más y más acontecimientos de alcance. Por ejemplo, el pasado 8 de octubre, la Asamblea General de las Naciones Unidas aprobó la resolución en que se exigía que la Corte Internacional de Justicia emitiera su fallo sobre la legalidad o la ilegalidad de la proclamación de la independencia por Kosovo.
En otro orden de cosas, la concesión del "Membership Action Plan" para Georgia y Ucrania en la Cumbre OTAN de diciembre ya no es tan segura como parecía. Pasadas las primeras semanas de aguantar el tipo, en Bruselas-OTAN se tiene en cuenta la actitud temeraria de la presidencia y mandos georgianos, pero también las capacidades militares reales del modesto Ejército georgiano.
De otra parte, revertir el rumbo catastrófico que ha tomado la situación militar en Afganistán va a requerir el envío de más y más contingentes militares por parte de la OTAN, incluso al margen de quién sea el ganador de las elecciones en los Estados Unidos. Y tal esfuerzo no va a dejar mucho margen para volcarse en candidaturas indefendibles, como las de Ucrania o Georgia. Los números y la geografía casi siempre terminan por imponerse a la tozudez.
"El Periódico", 16/10/2008
El eje resolutivo Cáucaso-Balcanes
España es uno de los pocos socios europeos que, hoy por hoy, pueden actuar en la región con ideas propias
• La OTAN debería tener cuidado de no dañar la labor de la UE, porque la dejaría aún peor parada
Los primeros vehículos blindados georgianos que penetraron en Tsjinval, la capital de Osetia del Sur, en la mañana del 8 de agosto pasado, fueron algunos de los Cobra adquiridos a Turquía meses antes. A pesar de la embarazosa contribución que habían tenido los turcos en el rearme georgiano, llamó la atención la muy matizada postura de Ankara durante la crisis de este verano. Turquía supo jugar por su cuenta: miembro de la OTAN, no secundó las agresivas posiciones de esta organización en los días posteriores a la crisis. Ankara demostró una vez más que su diplomacia sabe moverse con soltura en la toda la zona de Oriente Medio, Mediterráneo Oriental, Cáucaso y Asia Central.
Turquía no podía permitirse el lujo de alinearse en el conflicto georgiano, debido a sus intereses cruzados con todas las partes en conflicto. Moscú tuvo muy en cuenta esa circunstancia cuando llevó a cabo su intensa labor diplomática posterior a la guerra; y el gobierno turco respondió de forma ingeniosa con la propuesta de un Pacto de Estabilización y Cooperación para el Cáucaso. Fue una finta, pero bien jugada, porque estaba en la línea de una solución posible a la crisis: la acción integradora en la zona del Cáucaso, que no de confrontación.

Los Cobra, utilizados en la guerra de Osetia del Sur como vehículos de exploración, no fueron adversario para los antitanques rusos en manos de los independentistas. Uno de ellos destruido en las calles de Tsjinval, al día siguiente de la batalla.
Junto con Ankara, otra de las cancillerías que parece estar aprovechando sus posiciones de neutralidad es Madrid, que ante Moscú tiene a su favor la baza de no haber reconocido la autoproclamación de la independencia de Kosovo, el pasado mes de febrero. España es uno de los pocos socios europeos que hoy por hoy puede actuar con ideas propias en el eje Cáucaso-Balcanes. En torno a ese cigüeñal estratégico, gira en buena medida la solución del delicado momento que viven las relaciones entre Europa y Rusia. Cuando un grupo de países pertenecientes a la UE se lanzó en febrero a reconocer la autoproclamada soberanía de Kosovo, quedó malparado uno de los argumentos clave para el proceso de construcción europeo: su capacidad para superar los viejos conflictos nacionalistas en los rincones más sensibles del Viejo Continente. Porque el reconocimiento de Kosovo significaba crear más problemas de los que solucionaba, al establecer nuevas fronteras duras, en vez de contribuir a borrarlas.
Ahora, en el Cáucaso acaba de aparecer una oportunidad de reconducir esa situación. Y podría venir con la propuesta de integración en la UE de las tres repúblicas del Cáucaso: Georgia, Armenia y Azerbaiyán. Al fin y al cabo son tres países europeos y los dos primeros se cuentan entre los estados más pretéritos del continente. Rusia no pondría objeciones, siempre que el proceso de integración no significara el paralelo ingreso en la OTAN de esos países, o alguna forma de potencial amenaza militar.
El viaje del presidente Rodríguez Zapatero a San Peterburgo, a comienzos de este mismo mes, no fue muy bien tratado por la prensa española en general; pero resultó ser una maniobra diplomática oportuna. En realidad, la políica española hacia la zona de Turquía-Cáucaso y el problema de Kosovo, no ha variado desde el anterior gobierno Aznar al actual de Zapatero; y muy posiblemente continuaría siendo la misma bajo un hipotético gobierno Rajoy
En esta ocasión, Moscú lleva la iniciativa, y lo sabe. Da igual que determinados grupos de presión en la OTAN se empeñen en buscar la solución a la crisis del Cáucaso con la huida hacia adelante. Es posible que la integración de Georgia en la Alianza Atlántica tarde bastante tiempo en hacerse efectiva, y para entonces veremos en qué situación está la OTAN, cuyo deterioro interno a raíz de la intervención en Afganistán resulta muy evidente. La crisis financiera internacional, de no arreglarse rápidamente, repercutirá en las inversiones multimillonarias que exige el mantenimiento de la Alianza en nivel de eficacia. Los Estados Unidos, ya no son el coloso económico de hace cinco lustros y su propio rearme está siendo financiado con préstamos del exterior. Esto es: no podrá permitirse los dispendios en alta tecnología militar de la era Reagan, no digamos desplegar redes de bases en micropaíses militarmente indefendibles.
O sea que el único protagonista occidental que está haciendo algo positivo y realista en la zona de crisis caucásica es la UE; o algunos de sus socios, tirando del carro. Lo demás, desde el estricto punto de vista de la geoestrategia, son fantasías y guerra de propaganda. En realidad, la OTAN debería llevar cuidado en no dañar la labor ni la coherencia de la UE, lo cual la dejaría aún más malparada y políticamente aislada como institución. Por el contrario, puesto en marcha el proceso de integración en el Cáucaso, el resultado final podría ser el de una Osetia del Sur y una Abjasia, que dentro de algunos años no le hicieran ascos a la integración en un ámbito comunitario caucásico circunscrito al espacio Schengen.

Cara de circunstancias. El secretario de Defensa estadounidense, Robert Gates (dcha), junto al presidente kosovar, Fatmir Sejdiu, en rueda de prensa, tras la reunión mantenida en Pristina (Kosovo), a raíz de que la Asamblea General de las Naciones Unidas aprobara el 8 de octubre pasado la resolución en que se exige que la Corte Internacional de Justicia emitiera su fallo sobre la legalidad o la ilegalidad de la proclamación de la independencia por Kosovo. Oscurecida por la crisis financiera que vivía el planeta y por los tradicionales prejuicios, la noticia fue todo un acontecimiento histórico que parecía poner de relieve nuevas reglas en las relaciones internacionales; algo que en mundo de las finanzas también se estaba planteando con fuerza (Foto Agencia EFE)
La perspectiva de una inclusión del Cáucaso meridional en la UE tendría efectos beneficiosos para todos, estabilizando la zona e incluyendo la normalización en las relaciones entre Bruselas y Moscú, que serán decisivas para afrontar la crisis económica global. Y a más largo plazo, restauraría la idea central de que, de una forma u otra, en el proceso de integración todavía se encuentra la clave para la solución (o conjugación) pacífica de las contradicciones interétnicas y los conflictos nacionales en el espacio europeo: incluyendo los Balcanes y, por supuesto, Kosovo y la delicada situación de Serbia. Pero como no se utilice de forma resolutiva, el eje de conflictos Cáucaso-Balcanes, continuará funcionando de forma destructiva para la política y hasta la supervivencia de la UE en estos momentos tan delicados. Etiquetas: Cáucaso, Georgia, Kosovo, Medvedev, Osetia del Sur, OTAN, proceso de integración en la UE, Rodríguez Zapatero, Rusia, Serbia, Turquia
Turquía: continúa la siembra de vientos

Deniz Baykal, líder del CHP o Partido Republicano del Pueblo, que puso en marcha la actual crisis política en Turquía. No parece probable que obtenga destacados beneficios de todo esto
Continúa la crisis en Turquía, con el más que previsible fallo del Tribunal Constitucional en contra de la votación que se llevó a cabo el viernes 27 de abril para proclamar a Abdullah Gül presidente de la República. Dado que ningún magistrado islamista (¿existen en Turquía?), por moderado que sea, ha podido acceder históricamente al Tribunal, éste se convierte casi de forma automática en defensor de las opciones políticas planteadas por la oposición; esto es: en los términos que ésta desea y más le convienen a ésta. Mal asunto. Pero es peor todavía el problema que señalaba Nicole Pope (periodista suiza experta en política turca desde hace años) en el artículo colgado ayer en este blog: esa misma oposición no tiene capacidad política para llenar el boquete que está horadando en la estabilidad política del país. Nicole Pope aventura que quizá por ello los ciudadanos contrarios al gobierno han salido a la calle sin haber sido encuadrados formalmente por la oposición. No estoy muy de acuerdo en esto, pero sí en el hecho de que al Partido Republicano del Pueblo, ANAVATAN, DYP y los demás, se les está yendo la situación de las manos, porque no tienen capacidad real para controlarla. Esos partidos están más que gastados, no son capaces de ofrecer alternativas políticas con futuro, y cargan con una fuerte hipoteca de errores históricos.
Por lo tanto, se celebrarán elecciones anticipadas, en junio, y muy posiblemente las volverá a ganar por mayoría absoluta el Partido de la Justicia y el Desarrollo (AKP). ¿Y entonces, qué?¿Se volverá a plantear la candidatura de un presidente islamista y retornaremos a las andadas?¿Quién llenará la brecha creada por los minoritarios partidos de oposición sin respaldo social real? Respuesta: el Ejército: el último bastión de la unidad nacional, la república laica y bla, bla, bla: ya saben: toda esa retórica que tantas y tantas veces hemos oído en Yugoslavia, en Argelia y (temblemos un poco) en España, no hace tanto.

Un grupo de manifestantes en los alrededores de la Plaza Taksim, Estambul, ayer 1º de mayo
Esa ha sido la razón de los palos que se repartieron ayer en la Plaza Taksim. El veterano sindicato DİSK se intentó manifestar en el mismo lugar en el que hace exactamente treinta años tuvo lugar una masacre, cuando pistoleros de extrema derecha tirotearon a la multitud de medio millón de personas que se manifestaba pacíficamente con motivo del 1º de Mayo: 42 muertos. El comando de extremistas que desencadenó la catástrofe estaba ligado a la red Gladio, un enorme operativo paramilitar “durmiente” concebido para encuadrar la resistencia clandestina armada, caso de una invasión soviética de Europa occidental; o para llevar a cabo operaciones antiterroristas, contrainsurgentes o, incluso, desestabilizadoras contra gobiernos e instituciones de izquierdas. En el bronco ambiente de los “años de plomo” turcos, durante los cuales la situación era virtualmente de guerra civil de baja intensidad, la red Gladio local estaba dirigida por el general Kenan Evren. Si, el mismo que encabezaría el golpe de estado de 1980 y devendría presidente de Turquía. Pueden constatar el detalle biográfico en Wikipedia.
Por eso, la manifestación sindicalista promovida por DİSK, poseía una fuerte connotación anti militar y anti golpista. Así que hoy hemos vivido una nueva tragedia más en el decurso de esta crisis turca, aunque afortunadamente no se han producido muertos. Pero en cambio, ha sido doblada por lo que está empezando a ser habitual distorsión informativa de los sectores interesados en el descarrilamiento de la estabilidad institucional y social turca, con el objetivo, a medio plazo, del fracaso de las negociaciones de acceso a la UE. ¿Quién se llevó ayer las culpas de la represión en la Plaza Taksim? El gobierno islamista de Erdoğan. ¿Quién se ha beneficiado de lo ocurrido? El Ejército. ¿Quién se hubiera beneficiado del acto si hubiera sido permitido? El Ejército, igualmente, que habría denunciado una intolerable provocación, permitida por el gobierno islamista.
Plaza Taksim, 1º de mayo de 1977, poco antes de que se desencadenara la tragedia
No hay manera de salir de esa lógica cerrada de la que, más tarde o más temprano, se beneficia el Ejército, que permanece ahí, tranquilamente sentado y callado, esperando a que la situación se deteriore lo suficiente para intervenir. ¿Cuándo ocurrirá eso? Cuando el gobierno de Erdoğan esté hecho un lío y haya perdido autoridad. Si eso llega a suceder, aparecerán los provocadores de profecías que ya conocemos y que nos dirán que "estaba claro lo que iba a ocurrir" y que "Turquía no estaba madura para acceder a la UE". Algo similar se intentó hacer con España hace más de viente años, y por suerte no salió bien.
En nuestro país, algunos medios parecen colaborar activamente en esta dinámica. Para el “El País”, lo importante es que caiga el actual gobierno turco, porque es “islamista” o porque, en realidad, es miembro del Partido Popular Europeo. Luego, es una forma de PP a la turca o eso creen interpretar. Ahí quien tiene que gobernar es Baykal y el Partido Republicano Popular, que es socialista; por ejemplo. No importa que Rodríguez Zapatero esté comprometido en una política de alianzas y apoyo a Erdoğan. A PRISA tampoco le gusta ZP, esto es público y notorio. Tiene su propia agenda oculta y sus intereses empresariales y políticos, al margen de los del país (el de verdad, con minúsculas). Por lo tanto, al carajo con Erdoğan y con ZP.
Repaso al tratamiento informativo de los acontecimientos actuales: “La marcha del Día del Trabajo en Estambul deja 900 detenidos. Los manifestantes trataban de llegar a la plaza de Taksim, donde hace 30 años murieron 42 trabajadores”. Titular de ayer en la edición electrónica de “El País”. Pueden leerlo y releerlo: ni media frase dedicada a la connotación política actual de la protesta. Y según “El País”, 900 detenidos; el resto de los medios habla de 580 detenidos. Son muchos igualmente, de acuerdo. Pero ¿por qué incrementar la cifra en un tercio?

Pánico, 1º de mayo, 1977. Algunos manifestantes se refugian como pueden del tiroteo. La policía tardó en actuar, y cuando lo hizo varias personas fueron atropelladas por los vehículos blindados
La portada de la edición electrónica incorpora un vídeo sobre la manifestación del día 29 titulado: "Turquía quiere seguir siendo laica". Informativamente abusivo por voluntariamente confuso. ¿Qué significa "Turquía" en ese contexto?¿Los participantes en la manifestación, que eran sólo una fracción de la población con un color político determinado? En el vídeo, la locutora nos informa de que Turquía vive la mayor crisis política de los últimos años "por la creciente islamización de su gobierno". ¿Qué quiere decir eso, exactamente?¿Que Erdoğan ha regresado al lado de Erbakan, que ha dejado entrar en el gobierno? La locutora continúa informándonos de que los manifestantes protestan porque Gül "no cuenta con el apoyo popular ni con el del Ejército" (sic).
“La justicia turca anula la elección del aspirante islamista a presidente”. Titular de ayer en la edición electrónica ce “El País”. En puridad todo es correcto, ¿no? Sin embargo, habla del “aspirante islamista” como si hubiera otros; cuando el Partido Republicano Popular, desencadenante de este lío, no presentó ninguno, con toda la mala intención del mundo. La “justicia” (no el Tribunal Constitucional”) “anula la elección”. No es exacto: anula la primera vuelta de la elección, la que se planteó el viernes pasado. Si mañana hubiera quórum, Gül podría ser nombrado presidente. Y no digamos el 9 de mayo, cuando sólo con la mitad más uno de la cámara ya sería suficiente. Lo que ocurre es que, como explica Ilnur Cevik en el artículo seleccionado para hoy, el nuevo presidente tendría la hostilidad declarada de instituciones estatales que, con un talante nada democrático, han expresado su rechazo a la elección de un islamista, por el mero hecho de serlo. Eso, en el Occidente europeo sería muy mal visto, al menos si se hubiera planteado de una manera tan explícita. En cierta forma es maravilloso que la India nos tenga que dar lecciones de democracia, pues ese enorme país, de mayoría hindú, enfrentado a Pakistán y con un terrible pasado de luchas fratricidas interconfesionales, tiene un presidente musulmán, que además es el padre del programa nuclear indio: Abdul Kalam. En julio de 2002 derrotó a su oponente, que tenía el apoyo de la izquierda. 
El Ejército espera pacientemente. El general Büyükanıt en unas maniobras.
Erdogan has to face the realities
Ilnur Cevik"The New Anatolian", 01 May 2007
ilnurcevik@yahoo.com You may be right and you may be justified in your anger but at times you have to bend and accept injustices. This is what may happen to Prime Minister Recep Tayyip Erdogan and his ruling Justice and Democracy (AK) Party.
The prime minister and the party are facing a dilemma of all kinds as the country sails through stormy waters…
If the supreme court allows the ruling party to elect its candidate, will this really solve everything? On paper it will but after witnessing the mass rallies in Ankara and Istanbul it is hard to believe any president elected by the AK Party now can remain in office and serve as president without experiencing constant dissent of all kinds.
Abdullah Gul deserves the presidency more than anyone. But we see that the opposition and the conservative secularist establishment will do everything to sabotage his rule.
Even if Gul wins the presidency AK Party will face serious turmoil and dissent and will have no other alternative but to hold early elections.
If the supreme court agrees that the presidential elections process got off to a wrong start and the first round of voting has to be annulled then this will push us into turmoil where the government will have to call for snap elections.
That may prove to be a good solution in the short run but it will create more complications in the future because from then on only a 367 quorum will be needed for the election of a president…
Turkey has been pushed into a mess.
The government has misread the anger of the secularist masses and underestimated their strength. The opposition mishandled the whole affair and turned it into a crisis.
Now it is up to the AK party and the prime minister to sort out the mess.
AK Party will win the elections despite the secularist masses because the strength of the masses with religious sensitivities is greater. But what will happen to the presidential issue remains a mystery.
May be we have to opt to a full presidential system…
The secularist may repent that they let the cat out of the bag
Etiquetas: Ejército turco, Erdoğan, Evren, golpismo, Gül, política informativa, proceso de integración en la UE, red Gladio, Rodríguez Zapatero, Turquía, ultraderecha
Alianza de Civilizaciones: Proyecto I + D
En mayo de 2005, un grupo de profesores de la Universitat Autònoma de Barcelona nos acogimos al denominado Plan de grupos emergentes de investigación con un proyecto titulado: “Turquía ante la Unión Europea: perspectivas y problemas”. Ese núcleo estaba formado por los profesores: Ferran Izquierdo, Laura Felíu, Eduard Soler, Francesc Espinet, John Etherignton y yo mismo, Francisco Veiga. Un año y medio más tarde, algunos miembros del grupo decidimos presentar una proyecto I + D cuyo título es: La Alianza de Civilizaciones. Un estudio crítico y reconstructivo. El nuevo empeño lo respaldan los siguientes profesores: Ferran Izquierdo, Laura Felíu, Luciano Zaccara, Enrique U. Da-Cal y el que suscribe, Francisco Veiga. Lo que sigue a continuación es el extracto de la presentación de la memoria técnica, en castellano e inglés.
El proyecto pretende evaluar en profundidad las implicaciones de la propuesta denominada Alianza de Civilizaciones, de sus antecedentes históricos así como de su potencial en los escenarios plausibles en un futuro próximo. Tal idea, lanzada por el Presidente del Consejo español, José Luis Rodríguez Zapatero en la 59ª Asamblea General de la ONU, el 21 de septiembre de 2004, cobró forma posteriormente por iniciativa del que fue Secretario General de Naciones Unidas, Kofi Annan. A tal efecto se estableció en dicho organismo un grupo de dieciocho personalidades de alto nivel, a fin de presentar un plan de acción, en base al cual la institución está cobrando forma actualmente. La iniciativa del jefe de gobierno español, sin embargo, no era tan original como pudiera parecer a primera vista: su fondo estaba presente en la teoría de lucha antiterrorista y contrainsurgente desde mediados del siglo XX. En esencia se trataba de poner en práctica estrategías de ayuda al desarrollo para así facilitar el diálogo social, tanto entre Estados, como en las respectivas sociedades civiles, reuniendo a países de tradiciones políticas diversas e incluso dispares, así como a sus portavoces no gubernamentales. De esa forma se articularon las grandes propuestas norteamericanas del tiempo de la Guerra Fría, desde los fundamentos ideológicos del Plan Marshall (1947) a la Alianza para el Progreso de J. F. Kennedy (1961), dinámica que, a mediados del siglo pasado, facilitó la culminación de la sociología como intrumento de análisis y de intervención. Que tales líneas de acción no cosecharon apoyos unánimes ni continuados lo prueba el éxito de la teoría sobre el “choque de civilizaciones” desarrollada en los 90 por el politólogo norteamericano Samuel Huntington. Además, a resultas de los atentados del 11 de septiembre de 2001, la necesidad de rápidos éxitos militares que tenía la administración de George W. Bush hicieron olvidar temporalmente la importancia de las medidas políticas y sociales y sobre todo del diálogo en múltiples direcciones. Tras el error estratégico que supuso la invasión de Irak en marzo de 2003 y la ocupación subsiguiente, el factor diálogo se recuperó en la propuesta de Alianza de Civilizaciones, por esquemática que pareciera al ser alumbrada. Así, la propuesta táctica se transformó en proyecto estratégico con el apoyo de la Secretaría General de las Naciones Unidas y de la misma administración Bush (noviembre de 2005). Ya en entredicho la vía de lucha antiterrorista sólo militar, se empezaron a recuperar canales políticos de actuación. Por otra parte, a esas alturas el proyecto Alianza de Civilizaciones se había distanciado mucho de la estricta idea original, como un esquema para desactivar pacíficamente el terrorismo.
En consecuencia, un enfoque de relaciones basado en alguna forma de Alianza de Civilizaciones requiere tanto un análisis crítico de sus fuentes, desde una metodología histórica, como de la coyuntura concreta que ha marcado su formulación, junto con un exámen prospectivo de viabilidad según las opciones y los escenarios que puedan surgir, al menos a medio plazo. En resumen, el proyecto I+D que se expone aquí se centraría en el análisis de su significado, viabilidad y utilidad real. Además aportará un conjunto amplio y variado de observaciones de caso concreto para su mejor contextualización. Incorporará un seguimiento activo de su desarrollo en relación a la evolución de las coyunturas internacionales durante el plazo del estudio. 
Abstract
This project intends an in-depth evaluation of the implications of the Alliance of Civilizations proposal, of its historical antecedents as well as its potencial for problem-solving in plausible scenarios in the more or less foreseeable future. The idea itself, launched by Spanish premier José Luis Rodríguez Zapatero in a speech to the the 59th General Assembly of the United Nations, on September 21, 2004, thereafter took shape as an initiative of the then UN Secretary-General, Kofi Annan. In this sense, within the UN, a special group of outstanding world figures was charged with presenting a plan of action, which is currently taking shape. The initative set in motion by Spain¹s prime minster, however, was not as original as might seem at first glance: the substance was already present in anti-terrorist and counter-insurgency theory since the middle of the Twentieth Century. In essence, it was a matter of putting into practice strategies that might aid economic development, and so bring about social dialogue, as much between States as within their respective civil societies, thereby bringing together countries of very diverse -even frankly disparate- political traditions, as well as their leading non-govbernmental spokespersons and opinion-makers. With this perspective in mind, the most important US proposals, from the ideological foundations of the Marshall Plan (1947) to Kennedy¹s Alliance for Progress (1961), created a dynamic, which, at mid-Twentieth Century, facilitated the culmination of sociology as an instrument both of analysis and for social intervention. The fact that such trends did not establish unanimity of criteria, nor continued consensus, can be clearly perceived by the success of the theory regarding the upcoming ³clash of civilizations² that was developed by the American political scientist Samuel P. Huntington between 1993 and 1996. Furthermore, as a result of the 9/11 attacks, the Bush administration¹s need for quick military successes made it forget for a time the importance of poltical and social measures, and especially of formats that might increase multidirecccional dialogue. After the strategic error of the 2003 Irak invasion, and the ineffectively planned occupation, the dialogue factor was necessarily recovered, however schematic it might have seemed at its firstformulation. In this manner, a tactical proposal became a strategic project with the support of the UN General Secretariat and even the Bush administration (November 2005). By then, the exclusively military response to terrorism was on the wane, and channels of political activity were increasingly called for. In addition, the Alliance of Civilizations concept had gone far beyond the original idea, which was largely a framework for pacifically deactivating terrorism.

As a consequence of such maturation, a focus of relations based on some kind of Alliance of Civilizations format requires a critical analysis of its remoter origins and sources, viewed from a historical methodology, as well as of the specific circumstances that have brought about its public formulation and circulation. together with an examination of the prospects of viability depending on the options and scenarios on the medium-term. In sumation, the R&D project which is presented here will center of the evaluation of the significance, vaiability and real usefulness of the Alliance of Civilizations. This will be realized through a method of case-study contrasts, for a better contextualization. And of course the overall investigation will incorporate a detailed follow-up of ongoing events that might take place while the project is being carried out.
Etiquetas: "choque de civilizaciones", Alianza de Civilizaciones, España, Hungtinton, I+D, Kofi Annan, Rodríguez Zapatero, Turquía
Cruzadas a 1 euro

Como es bien sabido, en torno a la conferencia de Lahti ha cuajado una verdadera histeria antirrusa en diversos países occidentales, y sobre todo en sus medios de comunicación. En parte ha sido el desahogo a un largo verano en el que a Rusia todo parecía salirle bien, mientras que a los occidentales, encabezadas malgré eux por los Estados Unidos, no hacían sino perder pie por aquí y por allá, y sobre todo en el Medio Oriente. Ya en otoño, y durante la presidencia finlandesa de la UE, el intento de fijar una política común para garantizar los suministros de gas, ha terminado de poner a los europeos más que nerviosos ante la constatación de que en ese capítulo Rusia tiene la sartén por el mango: como si no se supiera desde hace décadas. Como mínimo desde los remotos tiempos de la Östpolitik de Willy Brandt. Lo que ocurre ahora es que en menos de seis años Putin ha tenido un claro éxito en la reconstrucción de aquel estado que en la era de Yeltsin daba pura risa, y tanta eficacia ha disparado todas las alarmas. De esa formka, deprisa y corriendo, en la cocktelera mediática se han mezclado y agitado antiguos fantasmas desaparecidos (la Unión Soviética) con nuevas y alarmantes coyunturas: las potencias emergentes, de China a la India, pasando por Brasil y algunas más; el fracaso en domesticar al "enemigo inventado": el mundo musulmán en el Medio Oriente y Asia Central; el fenómeno de la implosión social interna que están viviendo las mayoría de los países occidentales. Y el resultado es una imagen cada vez más bochornosa de todas las Europas –la vieja y la nueva- y del amigo americano.
Una simple anécdota: hace una semana el grupo emergente de investigación en el que colaboro mantuvo una reunión de trabajo con un profesor turco de Ciencia Política y Relaciones Internacionales, Fatih Tayfur de la METU de Ankara. Uno de los invitados lanzó una pregunta de tono periodístico: “¿Si fracasan las negociaciones para su acceso a la Unión Europea, se decantará la política exterior de Turquía hacia el mundo árabe-islámico?”. Respuesta que dejó patidifusa a una parte de la concurrencia: “¿Por qué con los países árabes? Lo más probable es que los turcos nos vayamos con Rusia”. Una solución muy lógica si tenemos en cuenta que Mustafa Kemal ganó la guerra de independencia contra las potencias de la Entente gracias al apoyo de la Rusia bolchevique, y que en los años treinta sacó adelante su industrialización en base a planes quinquenales diseñados en Moscú, todo ello sin que el viejo zorro de Atatürk se comprometiera políticamente con la Unión Soviética.
Todas las modélicas revistas de actualidad anglosajonas de la semana hacen referencia al nuevo temor ante Rusia. Pero una de ellas refleja con gran precisión los encontrados sentimientos que se viven en torno al fenómeno. "The Bussines - London First Global Bussines Magazine" titula en su primera plana: "Russia´s threat is no longer Marxism and missiles. It´s energy. THE NEW COLD WAR". El titular está flanqueado por un enorme retrato inexpresivo de Putin. La cover story se desarrolla entre las páginas 28 y 30 bajo el título: "Putin´s superpower play". Se trata de un reportaje con ambiciones de globalidad, firmado por Richard Orange en London y James Forsyth en Washington. Pues bien, pocas páginas antes, en la 20, podemos leer otra crónica titulada: "BT knows it´s good to talk in Russia", firmada por Tony Glover. En la pieza, el presidente de British Telecom International se hace lenguas sobre las maravillas de operar en el mercado ruso con clientes como Aeroflot o... Gazprom. ¿Podemos ianmginar una situación ni remotanmente similar en ls años sesenta o setenta del siglo pasado, en tiempos de la URSS de Breznev?¿Acaso General Electric montando las piezas de los misiles soviéticos?
Por lo tanto, mucho retorno de la guerra fría y mucho miedo al superdictador Putin pero, por favor, bussines as usual, sobre todo ahora, que van mejor que nunca en la cada vez más estable Rusia. Este es el asunto que se mueve tras el ruido y las nueces de las cancillerías occidentales y los grandes grupos de comunicación que cotizan en bolsa. Cuando las manadas de lobos del occidente capitalista no pueden esquilmar tan fácilmente rebaños antaño desprotegidos y se encuentran con otras manadas tan fuertes como ellos, lo que tiene lugar a continuación es un interminable concierto de ladridos y aullidos y luego intensos meneos de rabos.
En medio de todo ello, España se ha llevado algunos mordiscos adicionales dentro de su propia manada. El jaleo de la OPA de E.ON sobre Endesa ha enfrentado al gobierno con Alemania. Como en diplomacia estas cosas no pueden ventilarse a la cara y de cualquier manera, el diario "El País" lleva semanas lanzando puñaladas traperas desde sus páginas contra los "intereses egoístas" de Berlín: "La alianza entre Moscú y Berlín bloquea una política energética común en la UE" -proclamaba el ariete catalán Andreu Missé desde Bruselas en la edición del 18 de octubre, página 2 (llevarlo a la primera plana hubiera supuesto una confrontacióin demasiado atrevida). Claro, es que además, la alemana E.ON Ruhrgas es una de las empresas alemanas que ha sacado tajada de los acuerdos con Moscú. Por supuesto, la zapateta de Borrell en Lahti tenía que ver con esas cuestiones, lo cual debe haber granjeado comentarios poco caritativos en Paris, Berlín y países del Este que, como este año se queden sin gas se van a acordar de Pepe y su parentela.
Como Paris anda metido en el ajo y Sarkozy le cantó las cuarenta a ZP este verano tirándole a la cara la regularización masiva de inmigrantes –lo que también hicieron Berlín y Viena a continuación- el pobre "El País" anda por ahí hecho un lío, en la consideración de las cruzadas a las que se sube y de las que se apea. El pinchazo en el debate sobre el proceso de pacificación del País Vasco llevado a cabo en el Parlamento Europeo el pasado 25 de octubre, ha terminado de desbaratar la situación y hoy por hoy, el gobierno de ZP, como Don Quijote, y el rotativo de Prisa, como Sancho Panza, atraviesan alicaídos por el yermo del mayor enrarecimiento internacional de la historia de España desde, pongamos, 1974.
Fotografía que acompañaba el artículo de Hermann Tertsch citado en este post. Comparar con la publicada el 22 de octubre en la crónica: "Putin critica la corrupción de los alcaldes españoles"
En medio de este fenomenal quilombo, el periodista Hermann Tertsch de "El País" se apuntó alegremente a la cruzada, ondenado su habitual pendón amarillo, con un patético artículo titulado: "El reloj del zar" (24 de octubre). Como dice el refrán serbio: “Éramos pocos, y el pope a caballo”. En realidad, la pieza no aporta nada nuevo a la ya muy conocida trayectoria de este publicista, uno de los muy escasos en la plantilla de un periódico teóricamente de izquierda moderada, con numerosos seguidores en la derecha más casposa. Alguno de los cuales, incluso, no ha dudado en calificarlo admirativamente como "azote de progres". Así, su quinta columnita de los martes se ha convertido en legación de la prensa con estatus de inmunidad diplomática de la desde la que ha venido defendiendo causas acomo la invasión de Irak en 2003, el papa Wojtyla, azote de comunistas, cualquiera de los excesos de las fuerzas de seguridad israelíes y en palabras de Justo Serna, un agudo profesor valenciano, incluso al mismísimo Dios.
En esta ocasión, Tertsch que gusta dárselas de historiador, se sacó de la manga una cita de František Palacký uno de los ideólogos del austroeslavismo a mediados del siglo XIX para decirnos, como Serrano Súñer en 1941, que Rusia es culpable (de todo) y por supuesto de fomentar la destrucción del Imperio Austro-Húngaro para extender su hegemonía en Europa. Tertsch no tuvo que rascarse mucho el cacúmen para encontrarla: la pilló al vuelo de uno de los libros que promociona "El País" con fruición, no exactamente por su calidad intrínseca, sino por haber sido editado en Taurus. La obra de Tony Judt, Postguerra. Una historia de Europa desde 1945 (Taurus, 2006), es un libro de historia actual, de factura más bien conservadora, que no añade nuevas interpretaciones ni información a lo que otros títulos similares han venido aportando en los últimos diez años. Es un manual que pone en fila india una cierta cantidad de información y deja numerosos “peros” en al aire, y cuya originalidad más útil es la de abarcar hasta el año 2005. 
El joven František Palacký (1798-1876) primer gran historiador de la nación checa y uno de los teóricos de lo que se denominó el "austroeslavismo": según él, el tiempo de los pequeños estados había terminado y la humanidad caminaba hacia grandes conjuntos económicos y políticos. Así, un pueblo pequeño como el checo no podría sobrevivir si no era dentro del Imperio Habsburgo, que debería convertirse en estado federal.
En esa línea, encabezan cada capítulo una serie de entradillas un tanto deslabazadas entre sí, y que en muchos casos resultan puramente anacrónicas. Tal es el caso de la que Tertsch utiliza para los fines de su artículo, pero echando mano de la gastada trampa del periodista que juega a ser historiador: escaqueando lo que no le interesa y abusando de sus incautos lectores. Porque lo que silencia interesadamente es que Tomaš Masaryk, discípulo de Palacký en último término, fue el artífice real de la destrucción del Imperio Austro-Húngaro, con la consiguiente aparición de esa "multitud de repúblicas grandes y pequeñas" que según Palacký serían una "estupenda base para una monarquía rusa univeresal" y que en 2006 son una colección de miembros de la OTAN o recién integrados socios de la UE, con una actitud notablemernte antirrusa. Masaryk llevó a cabo su labor disgregadora durante la Gran Guerra, tras una concienzuda campaña en la que fue ayudado por Italia, Francia y los Estados Unidos, mientras Rusia se debatía por entonces en la guerra civil, a partir de 1918. Y en cuanto a Palacký, su cita iba dirigida a los húngaros, que en 1848 intentaron separarse del imperio y fueron aplastados por los eslavos (croatas y serbios) manipulados desde Viena y por tropas rusas. Como buen austroeslavista, Palacký trata de vender las bondades de permanecer unidos en el Imperio Habsburgo, algo que de forma más contundente solía hacer el mismo emperador Francisco-José.

Masaryk rodeado de voluntarios destinados a las legiones checas, 1918, en el campo de reclutamiento de Stamford, Connecticut (EEUU). La desintegración del Imperio Austro-Húngaro fue obra de un demócrata a carta cabal como Masaryk, con activo apoyo de los aliados occidentales. El protagonismo ruso fue nulo. La idea que supo vender Masaryk fue la de que polacos, checos y yugoslavos serían un bastión eficaz contra el imperialismo alemán en Europa central
En realidad, el Hermann Tertsch historiador aficionado al que nadie ha puesto proa en estos últimos años, no hace sino chupar una y otra vez del bote de las viejas concepciones de la escuela historicista y nacionalista alemana, comenzando por Heinrich von Treitschke y terminando por Friedrich von Bernhardi. De ahí le viene ese odio sin disimulos contra cualquier pueblo eslavo que no sea católico, y que deja ver perfectamente claro en su artículo: a Hermann "Treitschke" Tertsch no le gusta ningún gobernante ruso desde Pedro el Grande hasta la actualidad: “Los zares Pedro y Catalina ya se resignaron ante la certeza de que importar el concepto de ciudadanía era ridículo, caro y peligroso”
Pero en realidad, resulta dudoso que Tertsch se haya leido realmente a los historiadores alemanes clásicos. Parece manejarse de oido, una idea de aquí, otra de allá, lo que le contaron y lo que encontró por casa de pequeñito. Por ejemplo, la idea de que la destrucción del Imperio Austro-Húngaro abonó el terreno para la llegada del comunismo no es cosa del Palacký de 1848 (lógicamente) sino teoría más reciente. Si desean, la pueden encontrar expresada en grandes titulares en la revista española "Mundo", Año IX, nº 413 del 4 de abril de 1948. A nueve años del final de la guerra civil y en puertas de la guerra fría podemos leer que "La desintegración europea en el Este, por obra soviética, tiene una razón determinante: haber destruido Austria-Hungría". Y añade el articulista: "La existencia de esa masa -decía Talleyrand- es necesaria para la salud futura de las naciones civilizadas". Por lo que, en realidad la cita que le hubiera venido bien a Tertsch hubiera sido la del maquiavélico y poco recomendable Talleyrand, y no la de Pallacký.
Titulares de la revista española "Mundo", correspondiente a su edición del 4 de abril de 1948. El reportaje era consecuencia de la instauración del régimen comunista en Checoslovaquia, acaecido apenas dos meses antes.
Para mayor inri, columna con columna, en la misma página 6 de esa edición de "El País", alguien en la redacción había encajado una crónica de Cecilia Fleta desde Berlín, titulada: "Las memorias de Schröder levantan ampollas". Allí se podían leer algunas de las opiniones que le merecían al ex canciller personalidades como George Bush, Ángela Merkel y el primer ministro bávaro, Edmund Stoiber. Pero ni media palabra sobre Putin, al que Schröder considera uno de los estadistas más accesibles y tratables de lo que se puede encontrar en el retablo del poder mundial.
La cruzada de Tertsch iba acompañada por la habitual foto burlona de Putin -ya es marca de fábrica de "El País" la manipulación interesada del material gráfico. En fin: todo un lamentable contraste con la cobertura mucho más profesional y centrada llevada a cabo por otros periódicos más serios, tal como "La Vanguardia", que cinco días más tarde publicó dos artículos. Ambos análisis, sin renunciar a la crítica del fenómeno Putin, lo hacían desde una posición infinitamente más realista: "Putin el Grande" por ese fino y veterano analista que es Xavier Batalla (pag. 8) y "Europa y la Rusia de Putin", por Carlos Nadal (pag. 9).
La pequeña cruzada de "El País", con aires de comic de “Roberto Alcázar y Pedrín” ("¡Toma del frasco, carrasco!") no hubiera resultado ni la mitad de grotesca de no haber sido porque ese mismo día, 24 de octubre, "El Mundo" publicó una crónica (referencia desde primera plana) sobre el oso que Su Majestad cazó en una montería amañada, organizada en Rusia y que al parecer estaba borracho. No era la primera vez que ese diario sacaba a relucir incidentes similares. Pero en esta ocasión, amontonado los datos lamentables, resultaba que la pacífica pieza era un oso amaestrado llamado Mitrofan, un "animal bondadoso y alegre", según explicó el funcionario local encargado de la Protección y el Fomento de los Recursos Cinegéticos en la región de Vólogda a 400 kilómetros al norte de Moscú. Por supuesto, el ruso no acusaba al rey, que al parecer no estuvo al tanto del escándalo, acaecido en agosto. Pero lo cierto es que previamente el monarca había sido invitado por el matrimonio Putin, no se sabe todavía si de forma oficial o extraoficial. La Casa Real intentó sacarse de encima el asunto de forma bastante desábrida, pero lo cierto es que el parlamentario de Esquerra Republicana, Joan Tardà, hizo una interpelación en el Congreso que fue rechazada alegando que “la actividad privada del Rey no forma parte del ámbito de competencias del Gobierno y que, conforme a la Constitución, la figura del Monarca no está sujeta a control parlamentario”. El affaire se extendió por Cataluña y algún que otro medio de comunicación lo caricaturizó con una considerable dosis de sorna, haciendo referencia a la forma en que el rey relata a sus nietos el cuento de los tres ositos.

La viga en el ojo propio: Anuncio de la pantomima del actor Toni Albà, especializado en parodiar al Rey Juan Carlos. El espectáculo, emitido regularmente en los programas "Set de nit" y "Polònia" de TV3 ha dado lugar a numerosas quejas y polémicas.
No es de extrañar que "El País" pasara por alto olímpicamente este asunto mientras daba vía libre a su personal versión de la cruzada contra el mandatario ruso, llevada a su extremo por un periodista de la casa que más parece un embajador privilegiado de otas épocas y de abecedarios razonables. Sintiéndolo mucho por la Mesa del Congreso, el hecho es que los responsables de que el monarca terminara implicado en una "aborrecible escenificación" o una "payasada sangrienta", como define el funcionario ruso la cacería, son toda una serie de organismos del estado y el gobierno cuya función consiste precisamente estar informados del riesgo político que puede correr el jefe del estado en una excursión de estas características y evitarlo en la medida de lo posible. Porque si hubiera fotos de por medio y resultaban manipuladas por algún diario ruso, a lo peor dejaban en un nivel de aficionados los festivos fotomontajes de "El País". Y menos mal que a Putin no se le ocurrió sacarlo a relucir en sus duras respuestas a Borrell. Será que, al fin y al cabo, la relevancia y respeto que conceden los eslavos al invitado, ha tenido su peso en esta ocasión.
Etiquetas: Alemania, Borrell, Cataluña, franquismo, Guerra Fría, Imperio Austro-Húngaro, Juan Carlos, Masaryk, Palacky, Putin, Rodríguez Zapatero, Rusia, Sarkozy, Schröder, Tertsch
NOTA: En torno al auge de la derecha dura en Europa
Carta al director, rechazada por “El País”
Le agradezco el envío de su carta para su publicación en la sección de Cartas al Director. A pesar del interés de la misma, lamento que no haya sido seleccionada debido al exceso de originales que recibimos y a la falta de espacio.
Atentamente,
JAVIER MORENO
DIRECTOR
El rechazo podría estar relacionado con la información contenida en un artículo publicado en “La Vanguardia” a fecha 7 de octubre, 2006 (pag. 15): “Zapatero `descubre´a Benedicto XVI” - “El presidente elogia al Pontífice ante el estupor de algunos dirigentes socialistas – El pacto del 0,7% del IRPF marca una inflexión, aunque siguen las tensiones con la Iglesia – El PSOE toma nota de la crítica de Aznar al Papa por su prudencia ante las iras islamicas”. La Crónica de Enric Juliana / Madrid.
La publicación del artículo en el rotativo catalán podría tener algo que ver, a su vez, con gestos de simpatía tácticos, por parte del gobierno de Madrid, hacia el partido democristiano Convergencia i Unió, ante las próximas elecciones autonómicas en Cataluña, el próximo 1º de noviembre.
Carta remitida a “El País”, 2 de octubre, 2006
Debate sobre la marcha con un grupo de profesores de Ciencia Política de mi universidad. Conclusión unánime: el discurso del Papa fue elaborado por él mismo, no por un ayudante. Sabía lo que quería decir y conocía perfectamente los efectos que se iban a producir. Resultado: le ha salido bien la provocación calculada; ha renovado la moral y el apoyo de los sectores europeos más derechistas (algunos en forma de un conocido rebuzno) y de paso se ha metido en el bolsillo incluso a unos cuantos incautos de la izquierda. Cuando ya amainaba el temporal, en torno al estreno de la obra "Idomeneo" se refuerzan los resultados obtenidos, en la misma patria del papa y con el concurso de las fuerzas de derecha que gobiernan en el país. El problema es que, a la manera de un gigantesco turmix enloquecido, en la polémica se está mezclando todo: la inmigración, el islam, Turquía, la amplicación europea y hasta la libertad de expresión. El beneficiario de todo ello es la derecha, cuanto más ultramontana, mejor, pero con un nuevo discurso. Y en medio del ruido se va olvidando que también Indonesia es un país mayoritariamente musulmán, que en los Estados Unidos impartían docencia miles de profesores universitarios musulmanes, que musulmán es el presidente de la India o que ya hemos dejado de contar las muertes de inocentes que tienen lugar cada día en la guerra civil inducida de Irak. Esa matanza es perfectamente evidente pero no nos interesa, estamos más centrados en la de los armenios (cristianos), hace 90 años. En realidad, lo que preocupa en cancillerías y redacciones, y mucho, es que en pocos años los occidentales no sólo perderemos la hegemonía económica y militar ante las potencias emergentes sino también, ay, la informativa.
Etiquetas: Benedicto XVI, genocidio armenio, Irak, proceso de integración en la UE, Rodríguez Zapatero, Turquía, ultraderecha europea
EP [FF]: “El País de las Filias y Fobias” (1): Un toque de chic francés
No se pierdan el berrinche veraniego que lleva “El País” con Turquía: pura y simplemente ya no saben qué hacer para publicar algún artículo cotidiano repitiendo machaconamente los mismos argumentos y anunciando por activa o por pasiva la suspensión de las negociaciones con la Unión Europea. No pierdan tiempo ni dinero buscando en otros periódicos españoles. Y todo ello sin que los sufridos lectores sepamos a santo de qué tal contumacia. En cualquier caso es para alegrarse de que el dichoso periódico no oficie como Ministerio de Asuntos Exteriores: iríamos pura y simplemente a la deriva de sus filias y fobias.
Recapitulación: la última vez que se mencionó en este blog algún ataque de “El País” contra Turquía fue en un editorial del domingo 18 de junio. Lo que parecía una cuña oportunista resultó ser un extracto del guión que se desarrolló a continuación. Lunes, 26 de junio: Juan Carlos Sanz, reportero “experto” en sacar punta al tema turco (que no en Turquía) aparece en Estambul y envía una crónica en la que desarrolla los puntos del editorial de la semana anterior. Jueves, 29: esta vez, Juan Carlos Sanz ha conseguido una entrevista del primer ministro Recep Tayyıp Erdoğan en Estrasburgo. Como el político turco no es mal diplomático –en todo caso, mejor que el titular de Asuntos Exteriores, el ministro Abdullah Gül- torea con notable éxito las preguntas del enviado de “El País”, rebatiendo con eficacia aquellos asuntos del “guión” contumaz construido y expuesto en los últimos diez días.
Dado que no se puede retocar ni acortar la entrevista con un personaje tan destacado, y éste ha salido demasiado bien parado, Ana Carbajosa inserta un recuadro sacándole punta y comentarios irónicos al político turco. Erdoğan acaba de hablar ante la Asamblea del Consejo de Europa y ha sacado a relucir la Alianza de Civilizaciones, proyecto e iniciativa que comparte con ZP. Llenando de comillas el recuadro, Carbajosa critica indirectamente que el primer ministro turco haya vuelto a sacar a la palestra ”la ya olvidada crisis de las caricaturas de Mahoma”. Si, ya nos conocemos esa forma interesada de olvidar lo que nos conviene en Occidente, sobre todo si es una metedura de pata de los alegres chicos de la prensa. La autora continúa en tono de fina ironía periodística y disculpen por el oximoron: “Antes de adentrarse en terrenos teológicos y de dedicar grandes alabanzas `al amor a las criaturas que profesa el creador´, [Erdoğan] terminó de dibujar el panorama sombrío que a su juicio rige las relaciones entre Oriente y Occidente”. Mucho debemos de temer que el tono de Carbajosa, a base de suave choteo sobre tono del discurso de un mandatario musulmán le esté dando precisamente la razón a éste.
En fin: es evidente que Ana Carbajosa no escribe lo que le da la gana; ni Juan Carlos Sanz se pagó el billete Madrid-Estambul-Estrasburgo de su bolsillo. Por lo que hemos de temer que alguien de más fuste en el diario de Prisa –y cada vez menos sociata- esté empeñado en torpedear como sea la política del gobierno Zapatero con respecto a Turquía. Y eso alineándose incluso con las opiniones de un gobierno francés de derechas, que son las que realmente inspiran la deriva turcofóbica de “El País” en las últimas semanas. Porque la cosa no se ha quedado en las tres piezas mencionadas, publicadas una tras otra. Aprovechando que se acaba de inaugurar la presidencia finlandesa de la UE, un tal Andreu Missé, que parece nuevo fichaje del periódico en Bruselas, colocó en la edición del 1º de julio, página 4, un nuevo artículo sobre lo mal que se porta el gobierno turco en las negociaciones para su acceso a la UE, repitiendo, como no, de nuevo, una y otra vez, la perspectiva gaullista de Paris.
Es de temer que tenemos para rato con la matraca antiturca de “El País” y que al final seguiremos sin enterarnos sobre las razones reales de tanta fobia. Allá ellos si terminan saboteando una de las escasas apuestas acertadas que han hecho los gobiernos españoles en política exterior y como suele ser habitual, las rentas del asunto terminan yendo a manos de otros países más prudentes. Pero de momento y sólo para que vaya quedando claro que la campaña no se basa en apreciaciones reales o técnicas, comienza aquí una breve serie dedicada a desmontar las piezas de la campaña política de “El País”. Después, el asunto quedará apartado, porque hay cosas muchos más interesantes en la actualidad informativa que seguirle la corriente al periódico madrileño en sus neuras con Turquía. Además, en Bruselas los policy makers ya han decidido que ese país entrará en la UE y así va a ser, le guste o no a éste, ese o aquel periódico. Continuará en breve
Etiquetas: Alianza de Civilizaciones, Erdoğan, proceso de integración en la UE, Rodríguez Zapatero, Turquía