jueves, octubre 16, 2008

El eje resolutivo Cáucaso-Balcanes

















Uno de los Cobra de las fuerzas armadas georgianas, desfila por las calles de Tblisi, antes del conflicto del pasado mes de agosto




Como afimaba un amigo diplomático, la situación internacional ha evolucionado considerablemente desde que se colgara el anterior post en este blog. En realidad, incluso desde que el artículo que sigue a continuación fuera redactado, han tenido lugar más y más acontecimientos de alcance. Por ejemplo, el pasado 8 de octubre, la Asamblea General de las Naciones Unidas aprobó la resolución en que se exigía que la Corte Internacional de Justicia emitiera su fallo sobre la legalidad o la ilegalidad de la proclamación de la independencia por Kosovo.



En otro orden de cosas, la concesión del "Membership Action Plan" para Georgia y Ucrania en la Cumbre OTAN de diciembre ya no es tan segura como parecía. Pasadas las primeras semanas de aguantar el tipo, en Bruselas-OTAN se tiene en cuenta la actitud temeraria de la presidencia y mandos georgianos, pero también las capacidades militares reales del modesto Ejército georgiano.

De otra parte, revertir el rumbo catastrófico que ha tomado la situación militar en Afganistán va a requerir el envío de más y más contingentes militares por parte de la OTAN, incluso al margen de quién sea el ganador de las elecciones en los Estados Unidos. Y tal esfuerzo no va a dejar mucho margen para volcarse en candidaturas indefendibles, como las de Ucrania o Georgia. Los números y la geografía casi siempre terminan por imponerse a la tozudez.

"El Periódico", 16/10/2008

El eje resolutivo Cáucaso-Balcanes


España es uno de los pocos socios europeos que, hoy por hoy, pueden actuar en la región con ideas propias

• La OTAN debería tener cuidado de no dañar la labor de la UE, porque la dejaría aún peor parada



Los primeros vehículos blindados georgianos que penetraron en Tsjinval, la capital de Osetia del Sur, en la mañana del 8 de agosto pasado, fueron algunos de los Cobra adquiridos a Turquía meses antes. A pesar de la embarazosa contribución que habían tenido los turcos en el rearme georgiano, llamó la atención la muy matizada postura de Ankara durante la crisis de este verano. Turquía supo jugar por su cuenta: miembro de la OTAN, no secundó las agresivas posiciones de esta organización en los días posteriores a la crisis. Ankara demostró una vez más que su diplomacia sabe moverse con soltura en la toda la zona de Oriente Medio, Mediterráneo Oriental, Cáucaso y Asia Central.

Turquía no podía permitirse el lujo de alinearse en el conflicto georgiano, debido a sus intereses cruzados con todas las partes en conflicto. Moscú tuvo muy en cuenta esa circunstancia cuando llevó a cabo su intensa labor diplomática posterior a la guerra; y el gobierno turco respondió de forma ingeniosa con la propuesta de un Pacto de Estabilización y Cooperación para el Cáucaso. Fue una finta, pero bien jugada, porque estaba en la línea de una solución posible a la crisis: la acción integradora en la zona del Cáucaso, que no de confrontación.














Los Cobra, utilizados en la guerra de Osetia del Sur como vehículos de exploración, no fueron adversario para los antitanques rusos en manos de los independentistas. Uno de ellos destruido en las calles de Tsjinval, al día siguiente de la batalla.

Junto con Ankara, otra de las cancillerías que parece estar aprovechando sus posiciones de neutralidad es Madrid, que ante Moscú tiene a su favor la baza de no haber reconocido la autoproclamación de la independencia de Kosovo, el pasado mes de febrero. España es uno de los pocos socios europeos que hoy por hoy puede actuar con ideas propias en el eje Cáucaso-Balcanes. En torno a ese cigüeñal estratégico, gira en buena medida la solución del delicado momento que viven las relaciones entre Europa y Rusia. Cuando un grupo de países pertenecientes a la UE se lanzó en febrero a reconocer la autoproclamada soberanía de Kosovo, quedó malparado uno de los argumentos clave para el proceso de construcción europeo: su capacidad para superar los viejos conflictos nacionalistas en los rincones más sensibles del Viejo Continente. Porque el reconocimiento de Kosovo significaba crear más problemas de los que solucionaba, al establecer nuevas fronteras duras, en vez de contribuir a borrarlas.

Ahora, en el Cáucaso acaba de aparecer una oportunidad de reconducir esa situación. Y podría venir con la propuesta de integración en la UE de las tres repúblicas del Cáucaso: Georgia, Armenia y Azerbaiyán. Al fin y al cabo son tres países europeos y los dos primeros se cuentan entre los estados más pretéritos del continente. Rusia no pondría objeciones, siempre que el proceso de integración no significara el paralelo ingreso en la OTAN de esos países, o alguna forma de potencial amenaza militar.















El viaje del presidente Rodríguez Zapatero a San Peterburgo, a comienzos de este mismo mes, no fue muy bien tratado por la prensa española en general; pero resultó ser una maniobra diplomática oportuna. En realidad, la políica española hacia la zona de Turquía-Cáucaso y el problema de Kosovo, no ha variado desde el anterior gobierno Aznar al actual de Zapatero; y muy posiblemente continuaría siendo la misma bajo un hipotético gobierno Rajoy

En esta ocasión, Moscú lleva la iniciativa, y lo sabe. Da igual que determinados grupos de presión en la OTAN se empeñen en buscar la solución a la crisis del Cáucaso con la huida hacia adelante. Es posible que la integración de Georgia en la Alianza Atlántica tarde bastante tiempo en hacerse efectiva, y para entonces veremos en qué situación está la OTAN, cuyo deterioro interno a raíz de la intervención en Afganistán resulta muy evidente. La crisis financiera internacional, de no arreglarse rápidamente, repercutirá en las inversiones multimillonarias que exige el mantenimiento de la Alianza en nivel de eficacia. Los Estados Unidos, ya no son el coloso económico de hace cinco lustros y su propio rearme está siendo financiado con préstamos del exterior. Esto es: no podrá permitirse los dispendios en alta tecnología militar de la era Reagan, no digamos desplegar redes de bases en micropaíses militarmente indefendibles.

O sea que el único protagonista occidental que está haciendo algo positivo y realista en la zona de crisis caucásica es la UE; o algunos de sus socios, tirando del carro. Lo demás, desde el estricto punto de vista de la geoestrategia, son fantasías y guerra de propaganda. En realidad, la OTAN debería llevar cuidado en no dañar la labor ni la coherencia de la UE, lo cual la dejaría aún más malparada y políticamente aislada como institución. Por el contrario, puesto en marcha el proceso de integración en el Cáucaso, el resultado final podría ser el de una Osetia del Sur y una Abjasia, que dentro de algunos años no le hicieran ascos a la integración en un ámbito comunitario caucásico circunscrito al espacio Schengen.
















Cara de circunstancias. El secretario de Defensa estadounidense, Robert Gates (dcha), junto al presidente kosovar, Fatmir Sejdiu, en rueda de prensa, tras la reunión mantenida en Pristina (Kosovo), a raíz de que la Asamblea General de las Naciones Unidas aprobara el 8 de octubre pasado la resolución en que se exige que la Corte Internacional de Justicia emitiera su fallo sobre la legalidad o la ilegalidad de la proclamación de la independencia por Kosovo. Oscurecida por la crisis financiera que vivía el planeta y por los tradicionales prejuicios, la noticia fue todo un acontecimiento histórico que parecía poner de relieve nuevas reglas en las relaciones internacionales; algo que en mundo de las finanzas también se estaba planteando con fuerza (Foto Agencia EFE)


La perspectiva de una inclusión del Cáucaso meridional en la UE tendría efectos beneficiosos para todos, estabilizando la zona e incluyendo la normalización en las relaciones entre Bruselas y Moscú, que serán decisivas para afrontar la crisis económica global. Y a más largo plazo, restauraría la idea central de que, de una forma u otra, en el proceso de integración todavía se encuentra la clave para la solución (o conjugación) pacífica de las contradicciones interétnicas y los conflictos nacionales en el espacio europeo: incluyendo los Balcanes y, por supuesto, Kosovo y la delicada situación de Serbia. Pero como no se utilice de forma resolutiva, el eje de conflictos Cáucaso-Balcanes, continuará funcionando de forma destructiva para la política y hasta la supervivencia de la UE en estos momentos tan delicados.

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viernes, mayo 23, 2008

El Festival del Eurocontrol (3)


Cartelera de "Živi i mrtvi” (“Vivos y Muertos”) de Kristijan Milić (2007): un film de reciente estreno, que revela una vez más los fantasmas del pasado que laten en la sociedad croata. La historia describe un paralelismo generacional perfecto sobre un fondo de crímenes de guerra cometidos contra musulmanes bosnios en 1943 y 1993: late ahí la "magia de las efemérides simétricas"








Hace más de un mes, la sección cartas a director publicó una protesta del Embajador de Croacia, Filip Vučak, en protesta por un artículo, casi un breve, del enviado especial de “El País”, Ricardo M. de Rituerto sobre la Cumbre de la OTAN en Bucarest (publicado el 3 de abril) titulado: “Croacia, una buena imagen basada en la amnesia de los crímenes de guerra”. Por principio estoy en contra de este tipo cartas firmadas por diplomáticos que muchos periódicos se creen obligados a publicar (o que a veces bloquean, según les convenga) y que, de entrada, suelen ser un ejercicio más bien decepcionante y de escaso provecho incluso para la imagen del país que representa el diplomático.

¿Se imaginan a todo un Embajador de los Estados Unidos de América enviando cada dos por tres sentidas misivas de protesta a las secciones de cartas al director de los diversos rotativos de la prensa española? No suele ser norma; tampoco es habitual que lo hagan los representantes de potencias como Alemania, Gran Bretaña, Francia, incluso Italia. Casi siempre suele tratarse de embajadores de pequeños países europeos (los de países africanos o asiáticos no suelen tener mucho éxito con nuestra prensa) con diplomacias aquejadas de marcados síndromes nacionalistas y aparatosos problemas con su pasado histórico, que se ven compelidas a enviar cartas expresando sus más rotundo rechazo al titular de un artículo que a casi todo el mundo se le pasó desapercibido; a la intervención de tal o cual marrullero tertuliano, de harto conocidas posiciones parciales en política internacional; a las afirmaciones de cuatro opinadores aficionados en un perdido chat; o a no sé qué mapa que puede ser interpretado así o asá.

Por lo tanto, el diplomático de turno actúa para matar a cañonazos a la molesta hormiga; y avalando su firma con la expresa mención de su cargo y rango, nos endilga una purita pieza de propaganda política al servicio de su gobierno. La calidad de la pieza suele ser más que deficiente, entre otras cosas, porque la extensión que los periódicos conceden a las cartas al director es forzosamente limitado; pero además el diplomático todavía se autolimita más al ocupar con vehemencia y simples tautologías ese exiguo espacio que, en principio, debería ir destinado a datos.

Veamos un ejemplo práctico en la carta que remitió en su día el Embajador Vučak

“Quisiera recordarle que en 1991 Croacia sufrió una agresión que fue reconocida por las resoluciones del Consejo de Seguridad de la ONU. Durante la mencionada agresión contra Croacia, más de 15.000 ciudadanos perdieron la vida. Un tercio del territorio croata estuvo ocupado durante cuatro años, territorio que fue liberado por nuestras propias fuerzas, con muchas víctimas y sacrificios y a pesar de la desaprobación de la comunidad internacional. Después de finalizar la guerra, hemos reconstruido muy pronto nuestro país destruido, invirtiendo enormes esfuerzos. Hemos construido una democracia sólida y hemos creado las precondiciones políticas y económicas que nos posibilitarán la pronta adhesión a la Unión Europea. (....”





Una seguidora del cantante Marko Perkovic Thompson, convenientemente ataviada con la parafernalia neo ustacha habitual entre el público del afamado cantante croata. La fotografía corresponde a un concierto celebrado en el verano de 2007. Las poses neofascistas vuelven a estar de moda en una parte de Europa, lo cual aporta un marco adecuado a las afirmaciones negacionistas de todo tipo










Acierta Ricardo M. de Rituerto con el argumento de su breve pieza, porque la carta de respuesta es un verdadero condensado de olvidos voluntarios.

“Quisiera recordarle que en 1991 Croacia sufrió una agresión que fue reconocida por las resoluciones del Consejo de Seguridad de la ONU”.

Un componente esencial de esa supuesta agresión fue la revuelta de una parte de la ciudadanía de la República de Croacia que, en 1991, no deseaba formar parte de esa entidad recién autoproclamada, mecanismo que, por cierto, había legimitado simultáneamente la secesión de los nacionalistas croatas con respecto a Yugoslavia. Tras los primeros enfrentamientos entre las fuerzas de seguridad croatas y los alzados, las Naciones Unidas crearon las UNPA´S (United Nation Protection Areas) o zonas de seguridad e interposición, que cuatro años más tarde fueron arrasadas por las tropas croatas en la Operación Tormenta. La memoria periodística con respecto a lo ocurrido en Bosnia con las Safe Areas de la ONU y la pusilanimidad de los “cascos azules” holandeses en Srebrenica, desaparece como por ensalmo cuando se trata de recordar que en 1995, las fuerzas croatas tomaron prisioneras a fuerzas de las Naciones Unidas destacadas en las UNPA´s, e incluso algunos fueron prácticamente ejecutados (especialmente los del contingente danés).

“Durante la mencionada agresión contra Croacia, más de 15.000 ciudadanos perdieron la vida.”

a) ¿Qué proporción de los 15.000 ciudadanos eran croatas de Croacia y cuántos de ellos eran ciudadanos serbios de Croacia?

b) ¿Desde cuánto las pérdidas en una guerra se pueden utilizar para justificar la justicia de la propia causa?¿Es cierto o no lo es que morir por una idea no la hace más justa? Por este camino, las pérdidas sufridas por la Alemania nazi en la Segunda Guerra Mundial, justificarían la causa del Tercer Reich

“Un tercio del territorio croata estuvo ocupado durante cuatro años, territorio que fue liberado por nuestras propias fuerzas, con muchas víctimas y sacrificios y a pesar de la desaprobación de la comunidad internacional”

Territorio “ocupado” quizá no sea la expresión más adecuada para referirse a una parte de la República de Croacia en el cual una proporción de la ciudadanía, perteneciente a una minoría nacional, decidió optar por la secesión. La Ofensiva Tormenta del Ejército croata logró “liberar” ese territorio en agosto de 1995, es decir, expulsar a más de 200.000 ciudadanos de la minoría serbia de Croacia en menos de 48 horas. Fue la limpieza étnica más completa, brutal y contundente de todas las guerras de la ex Yugoslavia. Reivindicar tal acción como una “liberación” equivaldría a que el Embajador serbio en Madrid se lamentara en la prensa de que las fuerzas serbias no hubiera podido llevar a cabo la expulsión de la población albanesa de Kosovo en 1999. ¿Quién hubiera osado publicar una carta así? Que las grandes potencias nos hagan tragar sus dobles raseros es una cosa; que los protagonistas, metidos hasta el cuello en el asunto, hagan lo propio, ya resulta más cargante.

Debe recordarse también que la “autoliberación” de Croacia se llevó a cabo gracias a los intensivos planes de instrucción y rearme de las fuerzas croatas, operados por norteamericanos y alemanes a lo largo de 1994-1995, junto con la generosa cesión de datos sensibles sobre las posiciones del adversario.
















El general Ante Gotovina con altos mandos y consejeros norteamericanos en Fort Irwin, uno de los centros de entrenamiento más afamados del Ejército norteamericano. Eran los días en que los mandos croatas recibían instrucción activa para lanzar la Operación Tormenta

Por lo tanto, un parte de la comunidad internacional “aprobó” el esfuerzo militar croata y sus consecuencias humanas, vaya que si lo hizo. Otra porción no pasó por ahí, lo cual no es de extrañar, ante los excesos cometidos por las tropas coatas contra la población civil serbia de su mismo país. Pero, qué casualidad: el mismo día (10 de agosto de 1995) en que el Consejo de Seguridad de la ONU lanzaba la primera condena contra los abusos croatas en la Krajina, la emisaria del presidente Clinton ante las Naciones Unidas, Madeleine Albright, contraatacaba en ese mismo foro denunciando por primera vez las matanzas cometidos por los serbios en Srebrenica en base a las fotografías de supuestas fosas comunes tomadas por aviones espía norteamericanos. El tímido debate sobre los pecados croatas se desvió a una vía muerta.

“Después de finalizar la guerra, hemos reconstruido muy pronto nuestro país destruido, invirtiendo enormes esfuerzos. Hemos construido una democracia sólida y hemos creado las precondiciones políticas y económicas que nos posibilitarán la pronta adhesión a la Unión Europea. (....”

Nuevamente, parece que las pérdidas y destrozos justifican los errores y abusos cometidos. Pero ni una mención al juicio de Ante Gotovina en La Haya y las reacciones que concita en Croacia. Eso es un síntoma, pero también lo es la carta del embajador, y por eso se ha traido a este blog. Etendámonos: el embajador Vučak se ha limitado a hacer su trabajo, y en todo caso lo que se cuestiona aquí es esa estrategia de enviar cartas a la prensa, que marcan el estilo de determinadas diplomacias. Lo que se resalta en este post es que hasta hace no mucho tiempo, ningún periódico de centro se hubiera atrevido a publicar una carta como la del embajador Vučak. Pero estamos en 2008, y las cosas están cambiando. Quizás en Occidente y en la misma Croacia (sobre todo allí) muchos piensan que tras el impulso dado a la candidatura croata laten entusiasmos y simpatías mitteleuropeas, un reconocimiento “natural” de la valía especial de la nación croata. Quizás eso fue así años atrás y ese sentimiento incluso se perpetuó hasta el año 2005, cuando Croacia fue admitida como candidata oficial, junto con Turquía, a través de las presiones austriacas. Pero ahora, el empujón que se le está dando a la candidatura croata a la UE está en sintonía más con la Realpolitik comunitaria, que con simpatías concretas y particulares, y está en relación directa con la diplomacia soft power comunitaria, y con determinados objetivos a los que se hacía alusión en el
último post dedicado a este asunto del Festival del Eurocontrol (17 de marzo, 2008).















La carretera de Eslavonia por la que escaparon decenas de miles de refugiados serbios de Croacia en agosto de 2005, completándose la "liberación" del país. Nada queda de aquello, nada ha sucedido.

El primero de los objetivos del espaldarazo dado a Croacia en estos últimos meses (con momento culminante durante la cumbre de la OTAN en Bucarest) ha sido, paradójicamente, ayudar a recomponer el puzzle balcánico tras el reconocimiento, por diversos países de la UE, de la autoproclamada independencia de Kosovo. Más precisamente, se ha buscado apaciguar las iras serbias haciendo ver a Belgrado, palpablemente, que Bruselas tiene palabra; que muchas cosas todavía son posibles si así lo quieren quienes mandan en la Unión Europea. Ahí tienen el “milagro croata”: entrando con vaselina en la comunidad europea, mientras en La Haya está teniendo lugar el juicio contra Ante Gotovina, un suceso que según y cómo lo trataran los medios de comunicación occidentales hubiera podido ser un escándalo de tomo y lomo. Pero no sucede nada de eso. Ante Gotovina saldrá como un torero, por la puerta grande, ya lo verán; nada será desvelado, los secretos inconfesables seguirán bajo la alfombra; Croacia dará esa imagen que desea transmitir el embajador Vučak en su carta-consigna.

¿De verdad que los serbios no tienen ni un poquito de envidia, ni unos celitos de los croatas? Alter ego unos de los otros, responsables ambos, juntos o enfrentados, de la gobernabilidad y coherencia de la desaparecida Yugoslavia (los demás, con perdón, siempre fueron piezas accesorias en la arquitectura del estado sudeslavo), toquen los serbios euroescépticos las llagas con sus propias manos ¿Creen ahora que los contenciosos contra Karadžić u Mladić no pueden pasar a un seguro, tercer o cuarto plano, si así lo desean los occidentales?¿Se dan cuenta de cómo los croatas pueden mantener su orgullo nacional a pesar de sus pecados, una vez que estos dejan de existir y por lo tanto nunca tuvieron lugar? La llave de lo que importa o no, reside hoy en Bruselas, donde se construye una nueva Europa en la cual los viejos mitos nacionales pueden darse vuelta, como un guante, en virtud de una calculada política de comunicación. “Ceci n´est pas une pipe: les crimes yougoslaves n´ont pas eu lieu". Kosovo no tiene importancia, Gotovina es un héroe, nadie recuerda quién fue Mladić, la Serbia europea es otra dimensión posible.

El resultado, a la vista está. Una vez más, desde Europa, hemos logrado adaptar la realidad a los titulares de la prensa. Las elecciones serbias de este mismo mes han sido un nuevo reférendum sobre una cuestión tan absolutamente artificiosa como la europeidad o no de Serbia. Y una vez más, muchos serbios han pasado por el aro. No todos, pero sí los suficientes como para que la opción que encabeza Tadić (que no es tan “ultraeuropeísta” como nos explican los titulares al uso) no se haya hundido después de lo ocurrido con Kosovo. En realidad, se ha logrado mantener la normalidad en Serbia, lo de siempre: el Partido Democrático en primera posición, con una mayoría relativa; los radicales en su eterno segundo lugar, anclados a su estrato habitual de votos, que ni la escandalera en torno a Kosovo ha logrado hinchar lo suficiente –entre otras razones, porque no son ya el ogro antieuropeísta que nos explica nuestra robotizada prensa. Y luego, detrás, el tocado partido de Kostunica; y los socialistas, que se van erigiendo en partido bisagra, algo que Bruselas está dispuesta a apoyar. Ya se habla de abrirles las puertas de la Internacional Socialista.















Boris Tadić de visita en un acuartealmiento del Ejército serbio. Aunque las credenciales democráticas del estadista no pueden ser puestas en duda, el estereotipo de su imagen puesto en circulación por Occidente, olvida voluntariamente que Tadić no ha renunciado a revisar el contencioso de Kosovo

Claro que no ha cambiado nada, claro que todo está como siempre. Como debe estar. El mensaje ha sido muy claro: vote usted "por Europa" y todo seguirá igual. De hecho, gracias a ese sufragio contribuirá usted a que sigan ahí los radicales, y Kostunica, y tutti quanti. Porque de eso se trata en realidad, de asegurar el sillón a todos los que figuran en la foto del poder desde hace ocho años.

Triunfa el Festival del Eurocontrol. Todo está atado y bien atado, ¿o qué se creían? Por lo tanto, este sábado relájense y disfruten. España no tiene por qué hacer un ridículo excesivo con su “Chiki Chiki”, estamos todos en otra dimensión. Tomarse en serio Eurovisión es un anacronismo, pero por otra parte, se puede establecer un cierto paralelismo entre Eurovisión y lo que puede parecer la imagen popular de la política exterior comunitaria. En realidad es un potente modelo “soft power”; aunque parezca edulcorada cual tonadilla europop, aunque suene como “Abba”. Al fin y al cabo los suecos aquellos fueron incluso demasiado rentables para su propio país; y el “Chiki Chiki” va por los quince millones de euros de beneficios. Europa está tomando las riendas, el Eurocontrol existe: hay cosas buenas, otras no tanto, pero en conjunto el espectáculo abigarrado y sorprendente está garantizado. Y si le apetece, no se corte: vote usted (si puede) por el "Chiki Chiki": es la mejor garantía de que Eurovisión seguirá viva; el año pasado, en este país, nadie daba un céntimo por el festival. "
Perrea, perrea..."

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sábado, marzo 01, 2008

La OTAN se la juega en Kosovo y Afganistán












Reacción internacional a la autoproclamación de independencia de los albaneses de Kosovo. En naranja, los países que han adoptada una postura francamente contraria; en un tono más claro, aquellos que han expresado su disgusto por la medida; en ocre, los que no tienen una posición clara. En gris, los que no han expresado opinión al respecto. En azul, los que han reconocido, y en tono más claro, aquellos que lo harán. El mapa proviene de Wikipedia y se puede ampliar y presionando con el puntero sobre la imagen. Para actualizarlo, pulsar en el link de Wikipedia.



Como es habitual cuando estalla una crisis balcánica, y eso desde 1821, en que los griegos se alzaron para obtener la independencia del Imperio otomano, en Occidente se desatan pasiones que, con el tiempo, acaban tomando formato futbolístico. Los artículos de opinión firmados por todos y cada uno de los comentaristas habituales de los periódicos -dado que cada uno se siente obligado a posicionarse- y las cartas al director que no cesan de llegar a las redacciones, suelen enfocar el asunto desde el ángulo estricto de la más pura teoría acompañada, a veces, de alguna ocurrencia original, más ingeniosa que la del vecino, aunque en el fondo todos se atienen a tres o cuatro posiciones básicas. Por lo tanto, el problema de tal tipo de debates sobre arbitraje, reglas, penalties y declaraciones de los entrenadores, es que contribuyen a congelar los términos del problema real y por lo tanto, evitan su resolución y contribuyen a perpetuarlo o diseminarlo.

Pero los tiempos cambian, y mucho se ha transformado el mundo y sus circunstancias entre 1991 y 2008; o incluso desde 1999, fecha de la anterior crisis kosovar. Por fortuna, para el caso del nuevo incidente en la zona, tenemos a mano un interesante baremo susceptible de medir el impacto positivo o negativo del hecho histórico que nos ocupa: el mapa de los países que han accedido a reconocer la independencia kosovar o que, por alguna razón no lo han hecho todavía o no lo harán.











Perros que deberían seguir dormidos: La cuestión kosovar ha reabierto el debate nacionalista en Argentina sobre las Malvinas, ahora ya sin Junta Militar de por medio. En la imagen, bandera argentina con el perfil de las islas en su centro, actualmente... ¿parte del territorio de la UE?


En un primer nivel de rechazo o cautela, se sitúan las nuevas potencias emergentes: China, Brasil e India. Parece evidente que estos nuevos poderes, que dentro de pocos años tendrán un peso decisivo no sólo en la economía sino en la política internacional, no pueden ver con simpatía la perpetuación de actos de fuerza al estilo del perpetrado por el “trío de las Azores” en 2003, incluso aunque en este caso toda una serie de países europeos se hayan alineado con el núcleo decisorio original (los Estados Unidos y Gran Bretaña) no sin reticencias de sectores íntegros de sus fuerzas políticas internas (caso de Alemania, por ejemplo). Podemos objetar que todo termina olvidándose y que ya pasarán por el aro. Puede ser; o no, dado que las nuevas potencias emergentes lo son y ejercerán como tales en el futuro, justamente porque no pretenden alinearse con el Nuevo Orden proclamado por George Bush a comienzos de los noventa.

Rusia, por supuesto, es una potencia “reemergente” y tiene sus propios intereses hegemónicos en esta cuestión. Pero por lo visto, el menor o mayor nivel democrático de su régimen la excluye por razones “morales” del actual litigio. No se pensó lo mismo en junio de 1999, cuando Moscú contribuyó a votar la resolución 1244 en las Naciones Unidas, que terminó el conflicto armado desencadenado por la OTAN contra los restos de la última Yugoslavia. Pocos meses antes, el debate sobre la crisis de Kosovo había sido puenteado en base a que Rusia no sintonizaba con la intervención armada que se pensaba votar; ahora, nueve años más tarde, se recurre al mismo mecanismo. En realidad, los credenciales democráticos de Rusia suben y bajan a ojos de los occidentales en función de las bases militares en Asia Central que Moscú desee ceder y su disponibilidad para apoyar algunas aventuras militares occidentales; las facilidades ofrecidas a los especuladores extranjeros o el precio del gas y el petróleo; y en general y a ojos de Washington, está en razón inversa del nivel de acercamiento a Europa.














Proyectada bandera de la posible República de Taiwan, si llega a consumarse la separación entre las dos Chinas. Otra polémica reabierta muy lejos geográficamente de Kosovo y con una entidad real mucho mayor. El 14 de marzo de 2005 China aprobó la Ley Anti-Secesión, que autoriza de forma explícita el uso de la fuerza para recuperar el control de un territorio sublevado. En Europa, nadie opina sobre estos problemas.

Aparte de Canadá, donde al parecer el asunto kosovar podría reabrir de nuevo, una vez más, la cuestión del Quebec, el mapa de los poco favorables a reconocer la independencia kosovar se extiende por casi toda América Latina. Claro está que Venezuela la rechaza, como era de prever. Pero también lo hace Argentina, donde se ha reabierto la cuestión de las Malvinas, islas argentinas dependientes de la UE; y Bolivia, donde el presidente Evo Morales teme por la provincia de Santa Cruz. O Brasil, ya mencionado antes en el grupo de las nuevas potencias. Es normal esa reticencia: si los “gringos” han logrado redibujar de nuevo las fronteras europeas en pleno 2008, ¿qué no podrán hacer con las del continente donde la doctrina Monroe se aplicó de forma particularmente abusiva? Esa reacción es todavía más ostensible en África, continente que casi en su integridad ha rechazo ni siquiera pronunciarse sobre la soberanía kosovar. Y que tiene una experiencia muy reciente sobre lo útiles que pueden ser los estados títere, creados sobre la marcha, para las jugadas de las grandes potencias occidentales. Recordemos, además, la reciente penetración china en el continente negro. Por lo tanto, es muy posible que el debate sobre la independencia kosovar en las Naciones Unidas hubiera contado con más oposición que la rusa, como se nos quiere hacer creer.

Pero ha sido en los Balcanes donde la reacción adversa ha resultado más contundente. Aparte del conocido caso de Chipre y por supuesto, la misma Serbia, ni Rumania, ni Bulgaria, ni Grecia –tres socios de la UE- han querido reconocer la independencia kosovar. Bosnia y Montenegro siguen sin pronunciarse , en parte porque la “solución” kosovar amenaza de una forma u otra su propia arquitectura estatal. Por lo tanto, lo que debería de haber sido una aportación a la estabilidad de los Balcanes, ha resultado ser todo lo contrario. Y lo peor es que ha puesto en entredicho las expectativas de que la UE sería el vehículo más seguro, el único posible para la superación de los conflictos interétnicos en la zona a partir de la progresiva disolución de las fronteras en un espacio económico común. Esto queda bien en evidencia para el caso de Rumania, donde grupos nacionalistas húngaros de Transilvania ya se manifestaron por las calles de Cluj expresando sus simpatía por Kosovo, un conflicto que, expresado de esa forma, llevaba ya más de dieciséis años.












Bandera del estado-protectorado de Bosnia-Herzegovina. La independencia no trajo la solución de los problemas de esa región europea. Dejar pasar el tiempo, tampoco.

Y ese es precisamente uno de los problemas que se están poniendo de relieve ante la situación. El de aquellos que se encogen de hombros y opinan que “todo pasará”, que de aquí a dos días nadie se acordará del contencioso, que unos y otros bajarán la cabeza, terminarán por reconocer a Kosovo y “tal día hará un año”, como reza la expresión popular. Pues justamente, ese es uno de los errores. Tal cosa se pensaba precisamente en junio de 1991, cuando se avecinaba la autoproclamación de independencia de Eslovenia y Croacia. Pelillos a la mar, todo pasará, tragarán; la eterna huida hacia adelante, el hecho consumado que tanto complace a las potencias occidentales, incluyendo, en su momento, el Tercer Reich.

A su vez, el hecho consumado impone el doble rasero. Y así llevamos ¡diecisiete años!, con un rosario de cinco guerras, sólo en las repúblicas ex yugoslavas. Eslovenia ha entrado en la UE, Croacia pronto lo hará: cuenta con buenos aliados europeos, que saben hacer discreta política lobbista. Las cuestiones morales y éticas que tanto se aplican a Rusia, resultan políticamente incorrectas referidas a Eslovenia y Croacia, cualesquiera que fueran sus responsabilidades en la cadena de guerras que asolaron la implosionada Yugoslavia. Y quizá, sino no hubiera sido por ellos, sus particulares intereses y los de aquellos países muy concretos que los secundaron, toda la ex Yugoslavia sería ya miembro del club europeo. Sin necesidad de disolver fronteras bautizadas con sangre, sin tener que dar un largo rodeo por el siglo XIX para llegar al XXI con todos esos debates seudo académicos sobre la “legalidad” o no de soberanías ganadas a punta de cañón, como fue en el caso de los Balcanes occidentales.

Todo el mundo acabó accediendo, esas independencias fueron reconocidas, Eslovenia es un miembros honorable y hasta ocupa la presidencia de la UE, con lo cual contribuye, por su parte y de nuevo, a la cada vez más escasa credibilidad política del club. Y es que el mundo está cambiando demasiado velozmente para los vetustos trucos, la política de las cañoneras, la vieja doble moral y las armas de destrucción masiva que, como todo el mundo sabe, existen y algún día se demostrará. ¿O no? Da igual, fue otro hecho consumado basado en una ficción de esas que se escenifican en Washington o Londres, convertidas más adelante en nueva legalidad fulgurante.

Por eso Kosovo ya no pertenece a los Balcanes, ni éstos a Europa. Esa es asimismo la razón de que, una vez más, como en 1999, la necesidad de justificar la viabilidad de la OTAN haya tenido un papel nada desdeñable en la tozudez norteamericana para aplicar la solución que ya había programado por entonces para Kosovo. Ahora, cuando todo va cada vez peor en el lejano Afganistán, cuando se debe ir preparando la retirada, la OTAN tiene que presentar balance positivo en, al menos, una de los dos campañas militares que emprendió. Seguir en Kosovo sin aplicar la “solución” que fue planeada, sería una amenaza demasiado contundente para la continuidad de una alianza militar que hasta hace bien poco, nadie sabía ya para qué servía. Por lo tanto: autodeterminación, el asunto pasa a Bruselas, los soldados cambian la bandera de la OTAN por otra más europea, y es la UE quien carga con los gastos y desgastes, financieros y políticos. Misión cumplida.












Nueva bandera de Kosovo, que de forma más que chocante, resulta muy similar a la de Bosnia-Hercegovina. ¿Misma bandera, mismas causas y síntomas, mismo destino?

Entiéndase: la guerra por Kosovo de 1999 se hizo, hipotéticamente, con la intención de que sirviera para derribar a Milosevic. Pero de hecho acaeció casi dos años más tarde, y no se debió precisamente a la operación militar atlantista en la provincia. Si eso era así, ¿cómo devolver Kosovo a Serbia una vez caído el presidente serbio? En buena medida, hubiera significado asumir y proclamar públicamente la inutilidad del gesto, subrayando la humillación con el disgusto de los nacionalistas albaneses y el regocijo de los serbios. Además, había que inducir al olvido el por qué de la operación militar de 1999, que en su momento fue un ejercicio para demostrar que el Nuevo Orden era una realidad, a pesar de los pesares; y que en él la OTAN tenía un papel central.

Por lo tanto, tras toda esta operación consistente en imponer internacionalmente el reconocimiento de Kosovo, se esconde la intención real de justificar la utilidad de la operación de la OTAN en 1999, algo tanto más decisivo en estos momentos cuanto que esa misma Alianza Atlántica está fracasando en Afganistán, que es nada más y nada menos que la segunda operación militar que emprendió la organización –y no de tipo defensivo, precisamente- en todo su medio siglo de historia. ¿Un mero detalle? Ni mucho menos: en estos momentos, Washington y Bruselas luchan desesperadamente por imponer urbi et orbi la idea de que la OTAN tiene un sentido, sirve para algo, a pesar del desastre que se avecina. Se están jugando, nada más y nada menos, que la supervivencia de la única organización militar internacional existente en el mundo (aunque pueden aparecer otras, y no precisamente controladas por los occidentales). Y para ello, no dudarán en recurrir a lo que sea, incluso a inventarse una nueva guerra fría totalmente artificial con Rusia, levantada a golpe de enfrentamientos provocados por sistemas defensivos de misiles en Polonia y Chequia, hostigamientos a Serbia o integración de los países del Cáucaso o la misma Ucrania, en la OTAN. La vieja huida hacia adelante, tirada por la vieja troika: fuerza bruta, hechos consumados y doble rasero.
















Going back home
: esta misma semana, el príncipe Enrique fue "oportunamente descubierto" por la prensa sirviendo en Afganistán y reenviado de vuelta a la patria. Las cosas se están poniendo demasiado feas en aquel frente como para seguir utilizándolo en campañas de propaganda triunfalista o para que la Casa Real británica sirva a la OTAN en primera línea

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domingo, febrero 10, 2008

Yugoslavia se reinventa





















El mapa político más complejo de la historia de Europa central y oriental, ya superado a fecha de hoy (no queda ni rastro de la YU que se indica). Pero además, dentro de pocos días, una breve manchita señalará la aparición de un nuevo estado soberano entre las actuales Montenegro, Serbia, Macedonia y Albania. La viabilidad económica de un conjunto tan fragmentado sólo tiene sentido en el contexto de la nueva economía global y en el seno de la integración en la UE

Noticias de hace poco más de 48 horas predicen la proclamación de la independencia de Kosovo para el próximo domingo, día 17 de febrero. Al margen de lo que ocurra antes o después de esa fecha, está asegurada una virulenta reacción de las pasiones en diversos países europeos en torno a la cuestión, con la misma furia futbolística demostrada previamente hacia conflictos o procesos en la zona turco-balcánica. Dejando atrás las mortíferas guerras de secesión yugoslavas (1991-2001), las previsibles vehemencias en torno a la soberanía de Kosovo se unen, en los últimos años, a las que despertó el fracaso del Plan Annan en Chipre, la candidatura turca a la UE, la virulenta reaparición del recuerdo del genodicio armenio, o el definitivo divorcio montenegrino. Resulta característico en esos casos que las discusiones vayan asociadas a cuestiones totalmente ajenas al sujeto aparentemente central. El resultado es que quedan en la sombra asuntos más reales o que, sencillamente, están en la cola del inmediato devenir: el espectacular acercamiento entre Ankara y Atenas, el posible debate sobre la integración de las repúblicas caucásicas en la UE, la amenaza que supone la independencia kosovar para la integridad de Macedonia o el posible estallido de los dobles raseros en cadena.

Como mero ejercicio de desintoxicación se propone aquí un reportaje publicado en la edición otoñal de "Foreign Policy" en español por la peridista Mirjana Tomić. Nacida en Belgrado y nacionalizada española, es una veterana profesional que cubrió en directo una buena parte de los acontecimienbtos de las guerras de secesión yugoslavas para el diario "El País", aportando una calidad informativa sobre el conflcito de la que el diario estaba bastante necesitado por aquellas fechas.


Mirjana Tomić pasó un tiempo en las repúblicas de la antigua Yugoslavia para llevar a cabo el reportaje que nos ocupa. En él escribe más sobre el futuro que sobre el pasado: el mundo de los negocios entre las diversas empresas y capitales de las repúblicas yugoslavas, con sus fracasos y limitaciones, pero apuntando a una tendencia clara, que es la que se impondrá definitivamente si los recién nacidos estados terminan integrándose en el espacio comunitario de la UE que es, hoy por hoy, la única apuesta con posibilidades para superar las tensiones que trajo la destrucción de Yugoslavia en todo el espacio de los Balcanes occidentales.




Otro mapa caducado desde 2006, cuando dejó de existir el estado denominado "Serbia y Montenegro", conocido jocosamente como "Repúblika Solania". La gran mancha verde que es Bosnia-Hercegovina disimula lo que es uno de los estados confederales más complejos del mundo. desde el punto de vista político y administrativo









FP - Edición en español

Artículos

YUGOSLAVIA SE REINVENTA

octubre-noviembre 2007

Mirjana Tomic



"¿Tiene revistas de Croacia y Bosnia?”. “No, sólo prensa internacional,” responde la dependienta en Plato, la mejor librería de Belgrado, con la mayor oferta de revistas y diarios británicos, italianos, franceses y alemanes. “Perdone”, se corrige y precisa: “Bosnia y Croacia son también países extranjeros”. La vendedora busca una explicación políticamente correcta para definir los Estados surgidos de la antigua Yugoslavia. “No tenemos la prensa de la región y dudo que la encuentre en Belgrado”, concluye.

Nadie en la antigua Yugoslavia habla de la antigua Yugoslavia, pero hay numerosos eufemismos: la región, los países vecinos, los países del entorno. La ausencia de prensa y de libros regionales en los quioscos y las librerías de Belgrado, Zagreb o Sarajevo no significa que no existan comercio, inversiones, intercambios culturales, viajes privados y cierta comunicación entre la población de las antiguas repúblicas yugoslavas.

La élite económica y cultural nunca ha roto todos los lazos. En los últimos cinco años, el comercio y la cooperación cultural se han intensificado. Sin embargo, el nacionalismo no ha muerto. Mientras las élites hacen negocios y los oligarcas balcánicos compiten por el tamaño de sus yates en la costa dálmata croata, los medios de comunicación y muchos políticos siguen alimentando el chauvinismo.

Pocos recuerdan que el preámbulo a la desintegración de Yugoslavia y a las guerras fue el boicot económico serbio de los productos eslovenos, decretado por el entonces presidente Slobodan Milosevic. Hoy, más de 400 empresas eslovenas están presentes en el mercado serbio, con inversiones superiores a 500 millones de euros. La cadena de hipermercados Mercator abrió el camino, inaugurando tiendas en la capital serbia y en Novi Sad. El fabricante de electrodomésticos Gorenje adquirió fábricas en Valjevo y el gigante metalúrgico Cimos compró la siderurgia en Kikinda. “Los eslovenos controlan los fondos de inversiones, las compañías de seguros y ofrecen diversos servicios de consultoría,” explica Mila Korugic, directora de recursos humanos del banco griego Piraeus. “La buena cooperación económica con Eslovenia lanza un mensaje positivo a los potenciales inversores de la Unión Europea. Significa que el mercado serbio es estable”, opina Mitar Przulj, de la Cámara de Comercio serbia. “Algunas empresas internacionales contratan a expertos eslovenos para trabajar en Serbia: ellos conocen el mercado, la mentalidad y las leyes”.

Conscientes del tamaño reducido de su mercado, con sólo dos millones de habitantes, los empresarios eslovenos, representantes de las compañías cuya transición del socialismo al capitalismo fue la más indolora en Europa del Este, y la menos corrupta, entendieron que sus ventajas comparativas yacían en la región de la antigua Yugoslavia, donde sus productos son conocidos, dominan el idioma y están dispuestos a asumir los riesgos que los occidentales no aceptarían. Por ejemplo, Mercator no pudo comprar el suelo donde construyó sus hipermercados. Las empresas del único miembro de la UE entre las ex repúblicas yugoslavas han invertido en Croacia, Bosnia Herzegovina y Montenegro. Aparte de sus ocho millones de habitantes, sin contar Kosovo, Serbia tiene otro aliciente: el acuerdo de libre comercio con Rusia.

El éxito esloveno empujó a las empresas croatas a seguir sus pasos. Unas 170 compañías han desembolsado hasta el momento 364,6 millones de euros. “Un 17,7% de las inversiones directas croatas están destinadas al mercado serbio”, según la Cámara de Comercio croata. Los inversores más grandes son el consorcio agroalimentario Agrokor y el de la construcción Nexe Group. La prensa croata alaba esta inyección de capital, mientras los medios de comunicación serbios parecen alarmados. “Los croatas compraron Serbia”, según el diario sensacionalista Kurir. La revista belgradense NIN titulaba: “La conquista de Serbia: los colonizadores croatas y eslovenos”.

Los empresarios serbios no han podido o no han querido conquistar los mercados croata y esloveno. Exportan, pero no invierten. En Croacia no hay obstáculos legales para el capital serbio, aunque la opinión pública no es favorable. “No hay que crear malestar entre los ciudadanos y permitir la entrada de capital serbio”, opina Ljubo Jurcic, candidato a primer ministro de Croacia, si el Partido Socialdemócrata (ex comunistas) gana las elecciones, previstas para noviembre de 2007. Las inversiones en Eslovenia son difíciles para todos los extranjeros.

Los tycoons serbios, palabra inglesa empleada en la región para denominar a los nuevos ricos surgidos de las guerras y apoyados por las alianzas políticas dudosas, están concentrados, desde la caída del régimen de Milosevic en 2000, en expandir sus oligopolios por el mercado interno a la vez que adquieren la representación exclusiva de las marcas internacionales para toda la región, con la excepción de Eslovenia. Sus planes estratégicos abarcan Bosnia, Macedonia, Montenegro y Albania. Algunos esperan tiempos mejores para lanzarse a Croacia. En Bosnia Herzegovina invierten tanto los croatas como los serbios, pero sus capitales van hacia las zonas donde cada etnia tiene la mayoría. Sólo los eslovenos hacen negocios por encima de las consideraciones étnicas. “Los eslovenos compraron la mayor parte de las empresas privatizadas por medio de la venta de acciones de los trabajadores”, se lamenta la revista bosnia BH Dani.

De alguna forma, sin que nadie se atreva a decirlo en público, se reproducen las relaciones de la ex Yugoslavia: Zagreb y Belgrado compiten por ser el centro económico y cultural de los Balcanes; Ljubliana se mantiene alejada, pero invierte y acumula riquezas; Sarajevo y Skopje siguen las corrientes impuestas por otros. La independencia de Montenegro es muy reciente, un año, y el país cuenta con 650.000 habitantes. Por el momento, Podgorica es reticente a aceptar el capital serbio.

La racionalidad económica parece guiar las decisiones empresariales: los tamaños reducidos de los mercados locales obligan a las empresas a buscar nuevas oportunidades; la proximidad lingüística y cultural favorece la cooperación, además de los diferentes niveles de desarrollo y salariales. Por ejemplo, el sueldo medio en Eslovenia supera los 860 euros, en Croacia alcanza los 650, en Serbia es de 346, en Montenegro de 330, en Bosnia de 300 y en Macedonia de 234. Los ingresos medios engañan sobre el nivel de vida, debido a las grandes disparidades salariales dentro de cada país. Por ejemplo, un obrero en Serbia o en Bosnia trabaja por 150 euros. El paro oficial en Bosnia, Montenegro y Macedonia supera el 30%. Con la excepción de Eslovenia, ninguno de los países surgidos de la antigua Yugoslavia ha recuperado el nivel de vida anterior a la desintegración, en 1991. Por otro lado, el patriotismo económico, como se define en Zagreb y Belgrado cierto malestar (o envidia) ante el éxito esloveno, no ha muerto.

El tycoon croata Ivica Todoric y su homólogo serbio Miroslav Miskovic, propietarios de vastos imperios en el área de distribución y venta de alimentos, entre otros sectores, intentaron frenar la expansión de los hipermercados Mercator. “El pacto Todoric-Miskovic: los nuevos dueños de los Balcanes”, tituló la revista croata Globus, especulando acerca de cómo los dos nuevos ricos iban a repartirse la región y perjudicar a los eslovenos. El pacto fracasó y los dos hombres fuertes están buscando nuevas alianzas.

En toda la zona, el proceso de transición económica del socialismo al capitalismo no ha terminado y las privatizaciones aceleradas forman parte esencial de las estrategias económicas. Este proceso provoca numerosas especulaciones acerca del origen de los inversores extranjeros: ¿quién es la tapadera de quién? Motivos existen, tanto económicos como políticos: empresas con nombres ingleses y sedes en las islas caribeñas suelen tener capitales locales o regionales de dudoso origen; la procedencia de dichos capitales está a veces ligada a las guerras o, como escribe la prensa local, es “controvertida” y hay corrupción.

En agosto de 2007, por ejemplo, siete miembros del Fondo Croata de Privatizaciones, incluidos tres vicepresidentes, fueron detenidos por recibir cohechos y organizar privatizaciones ilegales. En Serbia, las prácticas económicas monopolistas o de dudosa legalidad son minuciosamente descritas en la prensa, pero no han desencadenado grandes acciones judiciales. Y cuando las hay, la opinión pública nunca se entera del desenlace. En Bosnia y en Macedonia, los clanes étnico-políticos dominan las privatizaciones.

A pesar del acelerado movimiento de los capitales regionales en los últimos cinco años, los mayores inversores siguen siendo austriacos, alemanes, holandeses, italianos, franceses, noruegos, griegos y rusos. Las ventas inmobiliarias en la costa de Montenegro están dominadas por los oligarcas rusos. Las empresas estadounidenses han comprado algunas fábricas estratégicas, a la vez que Bosnia ha recibido inversiones de Emiratos Árabes, Arabia Saudí y otros países musulmanes. El sector bancario local ha desaparecido con la llegada de las grandes instituciones financieras europeas. Se espera que la recién creada área de libre comercio, Central European Free Trade Area (CEFTA), estrenada en julio pasado, intensifique aún más los intercambios económicos. Los miembros de la CEFTA son: Albania, Bosnia Herzegovina, Croacia, Macedonia, Moldavia, Montenegro, Serbia y Kosovo, el territorio administrado por la ONU. Según el diplomático austriaco Erhard Busek, coordinador especial del Pacto de Estabilidad, este acuerdo incrementará la capacidad regional para “potenciar el comercio, participar en el sistema multilateral y competir globalmente por las necesarias inversiones, y crear empleos”.




















Los cantones de la República de Bosnia-Hercegovina, cada uno con administración y legislación propias en muchas áreas, que se suman a la coexistencia de la Republika Srpska y la Federación Croato-Musulmana, todo ello en un exiguo territorio de 51.129 km²

Los intercambios culturales regionales preceden a la cooperación económica: el mundo del cine y del teatro nunca ha roto del todo sus contactos profesionales y personales. Por otro lado, las diferentes donaciones internacionales promueven actividades culturales multiculturales. Para conseguir el dinero, hay que crear redes de contactos regionales.

El teatro esloveno Slovensko Gledalisce llegó a Belgrado antes que las empresas y fue noticia de primera plana. Lo mismo sucedió cuando el prestigioso Atelje 212 de Belgrado regresó a Croacia. Este verano, la jet set croata y la serbia se reunían para ver las obras del teatro Ulises en la isla de Brijuni (Croacia), antes residencia veraniega de Josip Broz Tito. El reparto de este teatro privado es multiétnico. “Los actores circulan por todo el territorio”, explica Milena Dragicevic, profesora de la Academia de Arte Dramático de la capital serbia. “Las series de televisión en Bosnia y Croacia cuentan siempre con actores serbios”, precisa. Sin embargo, los nacionalistas serbios atacaron violentamente a la actriz Mirjana Karanovic por su actuación en la película bosnia Grbavica, ganadora del Oso de Oro en Berlín en 2006. Karanovic interpreta a una mujer bosnia violada por soldados serbios. Hubo una única proyección del filme en Belgrado y los nacionalistas intervinieron.

“Hay mucha coproducción cinematográfica en la región”, afirma Dragicevic. La carencia de salas de cine en Serbia –la mayoría fueron vendidas y no se sabe si reabrirán– no impide que el Fondo de Cine serbio financie varias películas al año para poder participar en festivales, en especial en los especializados en el ámbito regional: Sarajevo, Palic, Herceg Novi, Motuvan o Pula.

Si bien todos los países intentan promover la alta cultura, el único producto que no ha necesitado promoción o donaciones internacionales y ha conquistado toda la región es la música folclórica serbia con arreglos tecno, conocida como turbofolk. Esta música con ritmos orientales, ligada al periodo del nacionalismo beligerante, de gusto dudoso e interpretada por unas cantantes de vulgaridad ostentosa, ha sido todo un fenómeno regional.

“Durante la guerra, cuando el Ejército bosnio llegó a Vares, la población estaba confundida. Los soldados llevaban el uniforme bosnio, pero escuchaban turbofolk”, cuenta el escritor bosnio Nenad Velickovic. Esta moda preocupa a las autoridades culturales croatas. Un programa especial de la televisión de esa república intentó analizar por qué los jóvenes bailan esos ritmos en las discotecas de Zagreb, donde este tipo de música no se vende legalmente. Tampoco se promueve en Eslovenia, pero se escucha en discotecas y fiestas.

En paralelo a los intercambios culturales con carácter comercial –teatro, cine, jazz y rock– y público reducido, debido al precio de las entradas, diferentes instituciones internacionales promueven las actividades culturales y académicas multiétnicas. Sin embargo, su alcance es limitado. Para la mayoría de la población, cruzar las fronteras étnicas es más bien la excepción que la norma. No existe el turismo masivo: algunos tienen miedo, otros rechazan los viajes debido a las guerras y la mayoría no tiene dinero. Serbios y macedonios prefieren veranear en Grecia y en Turquía que en la costa dálmata. Los croatas no viajan a Serbia si no es por motivos profesionales o personales. Basta recordar que no hay vuelos entre Belgrado y Zagreb. Resulta más barato viajar de Ljubliana a Londres que de Ljubljana a Skopje. Los precios de las llamadas telefónicas tampoco favorecen la comunicación. Las tarifas desde Macedonia son ilustrativas: resulta más barato llamar a Australia que a Belgrado.






















Mapa étnico (lingüístico y religioso) del territorio de la ex Yugoslavia. En algunos casos, las diferencias han sido magnificadas por conveniencias políticas. Pero en todo caso, la reintegración informal sigue siendo el camino lógico para la coexistencia y el progreso comunes

El Babel de los Balcanes

Una de las primeras medidas políticas de los países surgidos de la antigua Yugoslavia fue cambiar el nombre del idioma oficial. El Estado desaparecido tenía tres lenguas: serbocroata, esloveno y macedonio. En cuatro de las seis repúblicas se hablaba serbocroata. Con la desintegración, éste desapareció y la región se ha enriquecido con cuatro idiomas nuevos: serbio, croata, bosnio y montenegrino.

¿Cuántos idiomas se hablan hoy? Depende. Oficialmente, seis, pero todo el mundo se entiende sin necesidad de intérpretes. El esloveno se diferencia del serbocroata –por utilizar la antigua denominación– tanto como el castellano del catalán. El macedonio se distingue del serbocroata tanto como el castellano del gallego. Y serbios, croatas y bosnios jamás hicieron ningún esfuerzo por aprender macedonio o esloveno, que se hablan sólo en un país. En cuanto al serbocroata, o sea, serbio, croata, bosnio y montenegrino, la cuestión lingüística y política está ligada. ¿Es uno o varios idiomas? ¿Cubano, argentino, mexicano y castellano son uno o varios idiomas? En el caso del serbocroata, las diferencias lo son todo. Es más, los políticos las han potenciado con la introducción de palabras nuevas. Para justificar la singularidad del serbio, Belgrado declaró el cirílico alfabeto oficial. Antes coexistía con el latino. Ningún letrero comercial en Serbia está escrito en cirílico. Para potenciar el croata, el fallecido presidente Franjo Tudjman introdujo palabras nuevas y reactivó algunas expresiones en desuso. Algunas han sido adoptadas por la población, otras desaparecieron. Para no quedar atrás, los políticos de Sarajevo inauguraron el uso de términos turcos, heredados de la dominación otomana y olvidados desde hace décadas. Los montenegrinos sólo cambiaron el nombre del idioma. –M. T.

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jueves, febrero 07, 2008

Serbia frente a la UE por Kosovo: una hipótesis



Kostunica lanza su golpe, en dirección a Bruselas. ¿Cuáles han sido las razones?






A lo largo de los últimos días, se han continuado sucediendo en la lista BALKAN de RedIris los debates en torno al resultado de las elecciones presidenciales serbias del pasado 4 de febrero. Dado que una parte de los suscriptores son funcionarios y académicos españoles que viven y trabajan en la zona Serbia-Montenegro-Kosovo, las idas y venidas de mensajes con opiniones de todo tipo, han resultado muy enriquecedores. En el crescendo de hipótesis, ideas, informaciones y dudas, decidí lanzar un órdago interpretativo sobre ese vector de fuerzas que une Bruselas con Belgrado, Moscú y Prishtina. El texto que sigue a continuación integra cuatro mails consecutivos, que han sido pulidos de estilo y fallos ortográficos, pero respetando el tono más informal del debate en un foro. Al final del post puede leerse la respuesta al mail de un suscriptor, que no incluyo aquí para no desmesurar las dimensiones del post, no por falta de interés.


La ilustración de unas elecciones serbias nunca omite alguna anciana en una colegio electoral remoto. En esta ocasión fue "ABC" quien cumplió con la tradición. Los medios españoles siguen muy anclados en análisis e imaginarios de hace quince años o más






[BALKAN] Intento de hipótesis global para Serbia-Kosovo-Rusia [4 mails]
De: Foro sobre estudios balcánicos
Enviado: jueves, 07 de febrero de 2008 16:40:55


Me alegro de que la lista se esté calentando en profundidad. Sin embargo, creo que empezamos a dar vueltas en círculos cada vez más cerrados sobre un determinado tema (el panorama político serbio y sus pugnas), que es muy interesante, pero que no es sino un elemento más de la ecuación. Voy a saltar a otro círculo, a ver si os interesa.

Ayer, el informativo de TVE Canal Internacional estuvo pasando un pequeño reportaje sobre las elecciones serbias y sus resultados, abundando en el argumento ya conocido: las presidenciales fueron en realidad un referéndum a ojos de Bruselas. En la pantalla, jóvenes de indumentaria moderna explican que Tadic significa poder viajar por todo el mundo (un conocido serbio afirma que los telediarios occidentales siempre muestran a viejos desdentados votando en pueblos remotos; pues aquí tenemos la interesada excepción).

Además de ello, el mini-reportaje nos explicaba que las presidenciales han sido una derrota de Rusia en toda regla. Habían apostado por su protegido Nikolic y les había salido fatal, muy mal. Silencio consternado en el Kremlin. En la pantalla, Putin con gesto severo leyéndole la cartilla a Tadic en imágenes de archivo. Hasta aquí, un reportajito digno de haber sido descrito por George Orwell en su 1984. Eurasia vuelve a ser derrotada y Oceanía se lleva el gato al agua, Gran Hermano dixit.

Ahora bien, por la tarde comenzó a incluirse la noticia sobre “la oposición del primer ministro serbio, el conservador Vojislav Kostunica, a aceptar el acercamiento con Bruselas si la Unión Europea insiste en tutelar la independencia de Kosovo”. Y también las declaraciones de Olli Rehn: “No se ha escuchado la voz del pueblo serbio”. Es decir, para el comisario de la ampliación (bien conocido por sus declaraciones más bien “austriacas” sobre los escollos en el proceso de negociación turco a la UE) las elecciones presidenciales han sido un referéndum.

Creo que este “detalle” da pie para tirar del hilo de la madeja. La UE ha insistido en mostrar las presidenciales serbias como un referéndum con la siguiente pregunta dirigida a la ciudadanía serbia: “¿Desea que Bruselas le conceda a usted y su país alguna forma de compensación a cambio de que no den la lata en el proceso de independencia de Kosovo tutelado por la UE?”. Lo retorcido del caso es que la respuesta daba igual. Si era “SI” (voto Tadic) la UE paga lo pactado y se lanza a “solucionar” el asunto de Kosovo, que le han traspasado los norteamericanos y las Naciones Unidas. Si la respuesta hubiera sido “NO” (opción Nikolic) pues lo mismo, con la diferencia de que las excusas y argumentos hubieran sido diferentes: la UE se guarda las promesas y ante el argumento de que con Nikolic no se puede negociar, impone por la vía rápida la independencia de Kosovo como mejor le conviene.

Bien, ¿qué respuesta cabe ante el dilema de hierro? Pues parece que Kostunica ha dado con una vía interesante.



















Boris Tadic, el gran vencedor... de momento. Para Bruselas, las presidenciales fueron un referéndum. Pero el presidente seguirá al frente de Serbia una vez que se haya solucionado de una otra u otra forma la cuestión de Kosovo a conveniencia de determinados poderes de la UE


La actitud de Kostunica, presentada por la prensa occidental como una especie de pataleta parece tener más sentido estratégico de lo que parece a simple vista. Por un lado, insiste en que las presidenciales no han sido un referéndum, y que en todo caso, el color político de la presidencia no tiene por qué afectar a las decisiones del gobierno. ¿O qué se habían creído Olli Rehn y compañía? En parte tiene razón, porque si un gobierno tolera ciertas cosas, pierde toda credibilidad; y de hecho, la pierde todo el conjunto del estado. En este sentido os recuerdo que Kostunica es doctor en Derecho y profesor de Ciencia Política.

Bien, volvamos al hilo central. Kostunica primer ministro le planta cara a Bruselas en nombre de su autoridad y la del gobierno serbio. Pero también, según parece, con la intención de crear una crisis de gobierno [controlada] en Serbia. Crisis que además, iría cargada de fuertes razones de peso ante Bruselas: “Miren la que han montado con su ‘referéndum’. Querían tener las manos libres para arreglar lo de Kosovo y ahora todo se descompone en Serbia. Pues bien, si hay crisis habrá que disolver el gobierno y convocar elecciones. Y si es así, habrán de aplazar de nuevo el plan de independencia para Kosovo hasta que aquí [en Belgrado] decidamos quién gana en las próximas legislativas y qué negocia con ustedes el gobierno resultante. ¿Desean seguir adelante con el asunto de la independencia de Kosovo?. Pues háganlo, pero ya saben a lo que se arriesgan: una crisis en Serbia, política y a lo peor, incluso social y lo que vendrá. Y ustedes no querrán eso, ¿verdad?”

Siento haber recurrido a un estilo narrativo tan banal, pero me da agilidad expositiva y creo que se entiende mejor la jugada.

Si es así, y es la lógica que le veo (no se me ocurre otra), lo interesante, lo apasionante del caso, sería saber si Kostunica ha pactado la maniobra [total o parcialmente] con Tadic y hasta con… ¿Nikolic? [Conocido esquema del “poli bueno y poli malo”]. Si lo han hecho, es que la clase política serbia ha hecho los deberes y ha aprendido mucho en los últimos siete años. No sería tan descabellado.

Bien, tenemos a Vojilasv Kostunica lanzado en lo que parece una heroica carga suicida a través de la aldea de su amada, como el protagonista de “Tamo daleko”. ¿Qué sentido estratégico tiene y por qué puede que le estén apoyando Tadic y hasta Nikolic?. ¿Qué ganarían Kostunica y sus potenciales aliados con estas tácticas dilatorias? ¿Acaso la independencia de Kosovo no es inminente y va a tener lugar de cualquier forma?


















El factor ruso: Kostunica saluda al presidente Putin durante una visita a Moscú, junio de 2007. ¿Se forjó allí la situación actual?



Aquí entra Rusia en escena. Y un protagonista inesperado hace pocos meses: la recesión financiera que se nos está cayendo encima.

A riesgo de ponerme pesado, insisto en la línea central: la UE se ha hecho cargo de arreglar definitivamente la cuestión kosovar, como ocurrió también con el asunto del protectorado bosnio. Pero Bruselas tiene de un lado las presiones norteamericanas y de otro las rusas y tiene que lidiar con ambas. Hasta hace poco, las presiones americanas eran fuertes. Pero se le acaba el tiempo a Bush en la Casa Blanca, ya no está para presionar a favor de la independencia de Kosovo como lo hacía hasta ahora, y a partir de noviembre, veremos qué ocurre con la nueva presidencia.

Por lo tanto, para los europeos no es momento de ponerse demasiado farrucos con los rusos. Al fin y al cabo, Bush se irá y vendrán otros, pero los rusos seguirán ahí, a pie de cañón en o en torno a los Balcanes, como desde el siglo XVIII. Con la nueva fuerza que le da el gas y el petróleo, Rusia vuelve a tener capacidad de presión efectiva sobre Europa (que en muchos casos es sólo un intento de cobrar lo que vale el producto, no me apunto a la teoría del “nuevo Imperio ruso”, la “nueva Guerra Fría”, etc.). Pero es que con la que está cayendo ahora en los mercados financieros, hay que ir con cuidado en el asunto económico. Como ha quedado muy claramente demostrado, las finanzas europeas están demasiado conectadas con las norteamericanas, y el mundo ya es otra cosa diferente a lo que era en 1990: andan por ahí China, India, Brasil y… Rusia. A Bruselas le interesan ahora buenas relaciones con Rusia, por lo que pueda pasar mañana y porque al fin y al cabo es un mercado y un proveedor muy serio. De hecho se está invirtiendo mucho en Rusia, en capitales y activos y lo que se quiera.

De ahí que en Belgrado puede que alguien calcule que una táctica de dilación puede llevar a algo. De olvidarse de Kosovo siempre habrá tiempo, pero dadas las circunstancias internacionales, quizá valga la pena atarse los machos y aguantar, a ver hasta dónde se llega. Es posible que incluso Moscú haya sugerido tal estrategia.

Y es que, como dije antes, las facturas que está dejando Estados Unidos en la UE son cuantiosas, en dinero y en capital político. Ahí tenéis el asunto de Afganistán, que está generando fuertes tensiones en la OTAN [de hecho,
a día de hoy se ha hecho perceptible la crisis en la reunión de Vilna, aunque posiblemetne está relacionada con la situación en Pakistán, las tensiones en torno al asesinato de Benazir Bhutto. Por lo tanto, hay muchas opciones abiertas.


















Robert Gates en la cumbre de la OTAN, Vilna, 7 de febrero de 2008: la tormenta se ha desatado, aunque se impuso la sordina. "La guerra será larga". Costó admitirlo, pero en efecto, aquello es una guerra de desgaste y la mayoría de los aliados están empezando a cansarse. La OTAN podría perder la segunda que emprendió



Asunto Mladic-Karadzic y concluyo.

Como se puede inferir de lo dicho anteriormente, ahora no es el mejor momento posible para que el célebre dúo aparezca por La Haya. Hay razones bien obvias, como la misma credibilidad del TPI tras la muerte de Milosevic, y el desastroso planteamiento procesal de Carla Del Ponte, cuya estrella, lógicamente, se apagó desde entonces. Pero además, hay detalles que supongo que no se os pasan desapercibidos.

Primero: Karadzic no está refugiado en Serbia, o al menos eso parece. Claro, puede andar por Canarias, como ocurrió con Gotovina; pero se apunta a que se esconde en Bosnia; o entre esa república y Montenegro. ¿Es eso responsabilidad de Belgrado? Además, ¿no os parece un poco extraño que un personaje tan notorio como Karadzic ande escondido desde hace ¡más de quince años! en un territorio del tamaña de Aragón-La Rioja?

Capítulo Mladic. Éste sí que le correspondería más a Belgrado. Pero os recuerdo que en más de cuatro ocasiones ha saltado a la prensa occidental la “inminencia” de la captura de Mladic, que si está negociando él mismo su entrega, luego nada… ¿Pero qué puede estar negociando un fugitivo de la justicia internacional? Cuando el río suena, agua lleva. Y me parece que bastante turbia, por cierto. Aquí hay alguien a quien no le interesa que aparezcan esos dos, y más ahora que Milosevic tiene ya la boca callada. Mucho menos ahora. Aunque aparezca Solana diciendo que no se olvidan de echarles el guante, y todo eso, os recuerdo que ese mismo Solana fue el que dijo que España jamás entraría en la OTAN. Políticos…

Y hasta aquí llegamos. Seguro que me he dejado muchas cosas, un montón de interrogantes quedan en el aire, puede que a muchos os parezca el parto de los montes. Pero se trata de un modelo hipotético en el que cupieran todas las variables y salidas aparentemente extrañas que están teniendo lugar.

Por cierto: me ha llegado invitación de la Comisión Europea, delegación de Barcelona, para participar en un viaje a Zagreb para conocer el candidato croata, que está tan bien preparado para el acceso a la UE, etc, etc. Esos sí que saben latín.

Hasta pronto,

FV


















Dos jóvenes ¿yugonostálgicas? adornan su cara con lo que parece ser la antigua bandera federal. La juventud, en especial, le dió la victoria a Tadic: Serbia no puede vivir de espaldas a Europa. Pero tampoco a Rusia, ni al resto del mundo. La opción no puede ser una cosa o la otra



[BALKAN] La pregunta del millón de dínares‏
De: Foro sobre estudios balcánicos
Enviado: jueves, 07 de febrero de 2008 20:27:53


Efectivamente, Antonio, vaya despiste: era ¡abril de 2006...! El precio de la velocidad ¿O sea que el movimiento fue de ida y vuelta: UE-ONU-UE? Muy interesante, si señor.

No estoy tan seguro de que Serbia pueda aguantar mucho en este plan, porque una crisis política, aunque sea inducida, tiene sus costes, ante los ciudadanos y ante la comunidad internacional. El precio puede ser un peligroso descontrol y una caída en barrena en la credibilidad. Además Belgrado no puede dar un portazo a Bruselas y vivir mucho más tiempo de espaldas a un espacio al que pertenece. La bonanza económica requiere estabilidad política, crédito internacional, la crisis también afecta a Serbia, no sólo al resto del mundo, etc., etc.

Si el pulso de fuerza que os comento existe realmente (ojo, que puede ser un espejismo) deberá ser breve. Y además, tendrá que ofrecer a Bruselas el camino de salida. Acorralar, sin más, llevaría a salidas inesperadas, huidas hacia adelante y situaciones en las que Serbia saldría perdiendo. Y claro, la pregunta del millón es: ¿Cuál es ese camino de salida? Porque ni la UE ni los americanos, ni nadie, puede permitirse el lujo de salir de allí como en Somalia 92. Además, se ha llegado demasiado lejos para anular por real decreto los proyectos de soberanía para Kosovo, al margen de que tampoco tiene por qué ser ese el camino. El quid es un plan que les salve la cara a todos, un "producto americano" en el que todos saquen algún beneficio. Esa es la clave, a mi modo de ver. Lo que ocurre es que hasta ahora los albaneses no han cedido en nada y los serbios han tenido que hacerlo sistemáticamente. Y cualquier manual de negociación de empresa, de esos que se compran en los aeropuertos, explica como primera lección que no hay manera de negociar nada cuando hay un ganador y un perdedor aplastado.

En relación a un rebrote de la guerra en la zona, no lo veo factible. Faltan demasiadas cosas para que eso ocurra. El pulso es político y si Belgrado lo maneja bien, se ganará el respeto de Bruselas, cosa que hace tiempo que perdió.

Por lo demás, gracias por los datos, Antonio. Son piezas para incorporar al puzzle.


FV

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sábado, febrero 02, 2008

Ceremonia de la confusión


















Boris Tadić se cala la šajkača o gorra popular serbia, de origen militar y símbolo nacionalista local. En las presentes elecciones se ha visto cómo los bandos enfrentados tomaban, en ocasiones, estilos y tonos del contrario

Continúa llegando información sobre la lid electoral serbia en la lista Balkan. Aunque todos los contribuyentes aportan datos de interés, se ha decidido escoger dos mensajes del profesor César L. Díez, quien desde Belgrado coordina la lista. Cabe destacar que la actitud de Bruselas hacia los comicios serbios parece estar complicando la campaña en detrimento de su candidato preferido, Boris Tadic. Incluso se está dando cabida a afirmaciones que añaden una confusión extra y totalmente innecesaria. Por ejemplo, ese extraño titular de "El País" (31.01.2008) según la cual "Kosovo declarará inmediatamente su independencia si gana en Serbia el radical Nikolic". ¿Quién ha hecho tal aserto, que no explica para nada el cuerpo de la crónica, firmada por Ramón Lobo? En realidad, la contundente afirmación sugiere la pregunta contraria: ¿Si gana Tadic los albaneses renunciarán a la soberanía de Kosovo? Dado que la respuesta es bien conocida, cabe preguntarse si este ambiente general de confusión informativa, ingerencia desde Bruselas y rumores de aquí y allá no son sino el síntoma de de que lo que se está buscando es, precisamente, que gane el radical, para así tener la justificación "perfecta" y poner en marcha el proceso de independencia de Kosovo al menor plazo posible.





















Nikolić corta la tarta de la victoria, tras salir ganador en la primera vuelta de las presidenciales. Lo que parecía imposible, ahora está poco claro: ¿Se impondrá también en la segunda vuelta? Todo parece indicar que a Bruselas le vendría bien, cara a la situación en Kosovo. Si fuera así, se perpetuaría durante varios años más el esquema de Serbia como víctima propiciatoria y acreedora de los desatinos de la diplomacia occidental


[BALKAN] Acuerdos en campaña‏
De: Foro sobre estudios balcánicos
Enviado: martes, 29 de enero de 2008 9:52:28


Según refleja la prensa española, la UE y Serbia no han podido firmar el Acuerdo de Estabilización y Asociación (prevista para ayer día 28) debido sobre todo por la presión holandesa por el problema de los criminales de guerra. Sin embargo – según estos mismos medios – se ha propuesto la firma de otro acuerdo (aparentemente difícil de distinguir del AEA) que significaría un adelanto para la entrada de este país en la UE (y suspensióndel sistema de visados, etc.) para el día 7 de febrero, después de la victoria de Tadic en las elecciones presidenciales del próximo domingo. Propuesta que es bastante difícil de no contemplar como una maniobra de presión para evitar la victoria radical (o como dicen los medios: una ingerencia en la vida política local).

Visto el mismo tema desde los medios serbios la cosa cambia. Aunque desde aquí se contempla el argumento de la supuesta “no colaboración” con la Haya como un factor decisivo para no firmar el AEA, también se percibe la presión del gobierno (con Kostunica a la cabeza) para que el AEA contemple que no se enviará una misión de la UE a Kosovo. Desde ese punto de vista, la posicióndel MAE serbio en Bruselas ha tenido que ser cuanto menos difícil: por un lado recabando el apoyo europeo incondicional para Tadic, y por otro explicando que el gobierno de su país es categórico en su negativa a que la UE envíe la misión. Algo así como: “El AEA carecerá de validez si Ustedes lo infringen mandando una misión”. Y claro está: ¿sirve de algo firmar algo que no se mantendrá?

Desde luego, el papel de Kostunica esto días es bastante influyente: 1) Puede conseguir retrasar (si no anular) la firma de algo que perjudicaría suvisión del tema de Kosovo (para él parte fundamental de la integridad territorial de Serbia), aunque se trate de un acuerdo a nivel UE, mediante 2) la presión – directa o “a través de sus ministros colaboradores” –ejercida sobre Tadic a la hora de apoyarle como candidato. Este asunto se reflejaba hoy en la prensa local con noticias como “los narodnjaci (“del pueblo”, en alusión a la unión DSS y NS) todavía no han decidido a quien apoyarán”, o “Kostunica es posible que se declare neutral en el tema de apoyar a uno u otro candidato, para salvaguardar que la democracia en el proceso electoral”. Afirmaciones en las que “demócrata” y “democracia” se pueden entender tanto como un apoyo indirecto al candidato del partido demócrata (DS, Tadic), como un comentario jocoso sobre las injerencias a las que se ve sometida la campaña. Veremos qué ocurre con tanto acuerdo que sustituye a un preacuerdo que va destinado a que se firme otro acuerdo, bla… bla… bla…

Un saludo,

César



[BALKAN] Debate electoral‏
Foro sobre estudios balcánicos
jueves, 31 de enero de 2008 1:07:21

Esta ha sido la noche del debate electoral en el primer canal de la RTS (unclásico). El programa en cuestión ha comenzado quince minutos tarde, al parecer por un retraso de Nikolic que (según sus palabras) regresaba deRusia, y con el “detalle” de que el candidato radical le ha regalado una manzana al actual presidente (¿gesto simbólico, broma, provocación?).

La estructura del debate ha sido que los candidatos disponían cada uno de bloques de tres minutos para hablar de ocho temas, con un minuto de réplica entre cada bloque. Kosovo ha sido el tema de apertura y luego se ha hablado de integración europea, economía, ejército, oportunidades para la juventud,etc…

Tadic, con traje azul y camisa roja parecía algo más nervioso que Nikolic, y hacía constantes alusiones a Seselj y a la política de los noventa. Su lema: “Mi victoria es el camino a Europa, la de mi oponente la vuelta alaislamiento”. Nikolic, en un tono más pausado respondía a las preguntas con bastante más improvisación que su contrincante, al que ha llamado en sucesivas ocasiones “ex presidente”. La excusa “radical” para la falta de preparación del debate ha sido el propio viaje a Rusia: “Acabo de ver estas preguntas ya que los dos últimos días he estado en Rusia, al contrario que mi contrincante que tiene estudiadas hasta las réplicas de las cosas que yo todavía no sé que voy a decir”.

El resumen podría ser: un candidato con un proyecto político, pero con algunos defectos en las formas, Tadic; y el otro contestando sobre la misma línea de defensa (“A mi no me acuse, si todavía no he gobernado”), Nikolic.

No sé, pero puede ser posible que la propia imagen de un Tadic preocupado (e incluso fatigado) asuste aún más al electorado indeciso y haga que éste vote por él para frenar a un candidato radical crecido, y más cerca de la victoria que nunca.

Un saludo a todos,

César

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