viernes, mayo 23, 2008

El Festival del Eurocontrol (3)


Cartelera de "Živi i mrtvi” (“Vivos y Muertos”) de Kristijan Milić (2007): un film de reciente estreno, que revela una vez más los fantasmas del pasado que laten en la sociedad croata. La historia describe un paralelismo generacional perfecto sobre un fondo de crímenes de guerra cometidos contra musulmanes bosnios en 1943 y 1993: late ahí la "magia de las efemérides simétricas"








Hace más de un mes, la sección cartas a director publicó una protesta del Embajador de Croacia, Filip Vučak, en protesta por un artículo, casi un breve, del enviado especial de “El País”, Ricardo M. de Rituerto sobre la Cumbre de la OTAN en Bucarest (publicado el 3 de abril) titulado: “Croacia, una buena imagen basada en la amnesia de los crímenes de guerra”. Por principio estoy en contra de este tipo cartas firmadas por diplomáticos que muchos periódicos se creen obligados a publicar (o que a veces bloquean, según les convenga) y que, de entrada, suelen ser un ejercicio más bien decepcionante y de escaso provecho incluso para la imagen del país que representa el diplomático.

¿Se imaginan a todo un Embajador de los Estados Unidos de América enviando cada dos por tres sentidas misivas de protesta a las secciones de cartas al director de los diversos rotativos de la prensa española? No suele ser norma; tampoco es habitual que lo hagan los representantes de potencias como Alemania, Gran Bretaña, Francia, incluso Italia. Casi siempre suele tratarse de embajadores de pequeños países europeos (los de países africanos o asiáticos no suelen tener mucho éxito con nuestra prensa) con diplomacias aquejadas de marcados síndromes nacionalistas y aparatosos problemas con su pasado histórico, que se ven compelidas a enviar cartas expresando sus más rotundo rechazo al titular de un artículo que a casi todo el mundo se le pasó desapercibido; a la intervención de tal o cual marrullero tertuliano, de harto conocidas posiciones parciales en política internacional; a las afirmaciones de cuatro opinadores aficionados en un perdido chat; o a no sé qué mapa que puede ser interpretado así o asá.

Por lo tanto, el diplomático de turno actúa para matar a cañonazos a la molesta hormiga; y avalando su firma con la expresa mención de su cargo y rango, nos endilga una purita pieza de propaganda política al servicio de su gobierno. La calidad de la pieza suele ser más que deficiente, entre otras cosas, porque la extensión que los periódicos conceden a las cartas al director es forzosamente limitado; pero además el diplomático todavía se autolimita más al ocupar con vehemencia y simples tautologías ese exiguo espacio que, en principio, debería ir destinado a datos.

Veamos un ejemplo práctico en la carta que remitió en su día el Embajador Vučak

“Quisiera recordarle que en 1991 Croacia sufrió una agresión que fue reconocida por las resoluciones del Consejo de Seguridad de la ONU. Durante la mencionada agresión contra Croacia, más de 15.000 ciudadanos perdieron la vida. Un tercio del territorio croata estuvo ocupado durante cuatro años, territorio que fue liberado por nuestras propias fuerzas, con muchas víctimas y sacrificios y a pesar de la desaprobación de la comunidad internacional. Después de finalizar la guerra, hemos reconstruido muy pronto nuestro país destruido, invirtiendo enormes esfuerzos. Hemos construido una democracia sólida y hemos creado las precondiciones políticas y económicas que nos posibilitarán la pronta adhesión a la Unión Europea. (....”





Una seguidora del cantante Marko Perkovic Thompson, convenientemente ataviada con la parafernalia neo ustacha habitual entre el público del afamado cantante croata. La fotografía corresponde a un concierto celebrado en el verano de 2007. Las poses neofascistas vuelven a estar de moda en una parte de Europa, lo cual aporta un marco adecuado a las afirmaciones negacionistas de todo tipo










Acierta Ricardo M. de Rituerto con el argumento de su breve pieza, porque la carta de respuesta es un verdadero condensado de olvidos voluntarios.

“Quisiera recordarle que en 1991 Croacia sufrió una agresión que fue reconocida por las resoluciones del Consejo de Seguridad de la ONU”.

Un componente esencial de esa supuesta agresión fue la revuelta de una parte de la ciudadanía de la República de Croacia que, en 1991, no deseaba formar parte de esa entidad recién autoproclamada, mecanismo que, por cierto, había legimitado simultáneamente la secesión de los nacionalistas croatas con respecto a Yugoslavia. Tras los primeros enfrentamientos entre las fuerzas de seguridad croatas y los alzados, las Naciones Unidas crearon las UNPA´S (United Nation Protection Areas) o zonas de seguridad e interposición, que cuatro años más tarde fueron arrasadas por las tropas croatas en la Operación Tormenta. La memoria periodística con respecto a lo ocurrido en Bosnia con las Safe Areas de la ONU y la pusilanimidad de los “cascos azules” holandeses en Srebrenica, desaparece como por ensalmo cuando se trata de recordar que en 1995, las fuerzas croatas tomaron prisioneras a fuerzas de las Naciones Unidas destacadas en las UNPA´s, e incluso algunos fueron prácticamente ejecutados (especialmente los del contingente danés).

“Durante la mencionada agresión contra Croacia, más de 15.000 ciudadanos perdieron la vida.”

a) ¿Qué proporción de los 15.000 ciudadanos eran croatas de Croacia y cuántos de ellos eran ciudadanos serbios de Croacia?

b) ¿Desde cuánto las pérdidas en una guerra se pueden utilizar para justificar la justicia de la propia causa?¿Es cierto o no lo es que morir por una idea no la hace más justa? Por este camino, las pérdidas sufridas por la Alemania nazi en la Segunda Guerra Mundial, justificarían la causa del Tercer Reich

“Un tercio del territorio croata estuvo ocupado durante cuatro años, territorio que fue liberado por nuestras propias fuerzas, con muchas víctimas y sacrificios y a pesar de la desaprobación de la comunidad internacional”

Territorio “ocupado” quizá no sea la expresión más adecuada para referirse a una parte de la República de Croacia en el cual una proporción de la ciudadanía, perteneciente a una minoría nacional, decidió optar por la secesión. La Ofensiva Tormenta del Ejército croata logró “liberar” ese territorio en agosto de 1995, es decir, expulsar a más de 200.000 ciudadanos de la minoría serbia de Croacia en menos de 48 horas. Fue la limpieza étnica más completa, brutal y contundente de todas las guerras de la ex Yugoslavia. Reivindicar tal acción como una “liberación” equivaldría a que el Embajador serbio en Madrid se lamentara en la prensa de que las fuerzas serbias no hubiera podido llevar a cabo la expulsión de la población albanesa de Kosovo en 1999. ¿Quién hubiera osado publicar una carta así? Que las grandes potencias nos hagan tragar sus dobles raseros es una cosa; que los protagonistas, metidos hasta el cuello en el asunto, hagan lo propio, ya resulta más cargante.

Debe recordarse también que la “autoliberación” de Croacia se llevó a cabo gracias a los intensivos planes de instrucción y rearme de las fuerzas croatas, operados por norteamericanos y alemanes a lo largo de 1994-1995, junto con la generosa cesión de datos sensibles sobre las posiciones del adversario.
















El general Ante Gotovina con altos mandos y consejeros norteamericanos en Fort Irwin, uno de los centros de entrenamiento más afamados del Ejército norteamericano. Eran los días en que los mandos croatas recibían instrucción activa para lanzar la Operación Tormenta

Por lo tanto, un parte de la comunidad internacional “aprobó” el esfuerzo militar croata y sus consecuencias humanas, vaya que si lo hizo. Otra porción no pasó por ahí, lo cual no es de extrañar, ante los excesos cometidos por las tropas coatas contra la población civil serbia de su mismo país. Pero, qué casualidad: el mismo día (10 de agosto de 1995) en que el Consejo de Seguridad de la ONU lanzaba la primera condena contra los abusos croatas en la Krajina, la emisaria del presidente Clinton ante las Naciones Unidas, Madeleine Albright, contraatacaba en ese mismo foro denunciando por primera vez las matanzas cometidos por los serbios en Srebrenica en base a las fotografías de supuestas fosas comunes tomadas por aviones espía norteamericanos. El tímido debate sobre los pecados croatas se desvió a una vía muerta.

“Después de finalizar la guerra, hemos reconstruido muy pronto nuestro país destruido, invirtiendo enormes esfuerzos. Hemos construido una democracia sólida y hemos creado las precondiciones políticas y económicas que nos posibilitarán la pronta adhesión a la Unión Europea. (....”

Nuevamente, parece que las pérdidas y destrozos justifican los errores y abusos cometidos. Pero ni una mención al juicio de Ante Gotovina en La Haya y las reacciones que concita en Croacia. Eso es un síntoma, pero también lo es la carta del embajador, y por eso se ha traido a este blog. Etendámonos: el embajador Vučak se ha limitado a hacer su trabajo, y en todo caso lo que se cuestiona aquí es esa estrategia de enviar cartas a la prensa, que marcan el estilo de determinadas diplomacias. Lo que se resalta en este post es que hasta hace no mucho tiempo, ningún periódico de centro se hubiera atrevido a publicar una carta como la del embajador Vučak. Pero estamos en 2008, y las cosas están cambiando. Quizás en Occidente y en la misma Croacia (sobre todo allí) muchos piensan que tras el impulso dado a la candidatura croata laten entusiasmos y simpatías mitteleuropeas, un reconocimiento “natural” de la valía especial de la nación croata. Quizás eso fue así años atrás y ese sentimiento incluso se perpetuó hasta el año 2005, cuando Croacia fue admitida como candidata oficial, junto con Turquía, a través de las presiones austriacas. Pero ahora, el empujón que se le está dando a la candidatura croata a la UE está en sintonía más con la Realpolitik comunitaria, que con simpatías concretas y particulares, y está en relación directa con la diplomacia soft power comunitaria, y con determinados objetivos a los que se hacía alusión en el
último post dedicado a este asunto del Festival del Eurocontrol (17 de marzo, 2008).















La carretera de Eslavonia por la que escaparon decenas de miles de refugiados serbios de Croacia en agosto de 2005, completándose la "liberación" del país. Nada queda de aquello, nada ha sucedido.

El primero de los objetivos del espaldarazo dado a Croacia en estos últimos meses (con momento culminante durante la cumbre de la OTAN en Bucarest) ha sido, paradójicamente, ayudar a recomponer el puzzle balcánico tras el reconocimiento, por diversos países de la UE, de la autoproclamada independencia de Kosovo. Más precisamente, se ha buscado apaciguar las iras serbias haciendo ver a Belgrado, palpablemente, que Bruselas tiene palabra; que muchas cosas todavía son posibles si así lo quieren quienes mandan en la Unión Europea. Ahí tienen el “milagro croata”: entrando con vaselina en la comunidad europea, mientras en La Haya está teniendo lugar el juicio contra Ante Gotovina, un suceso que según y cómo lo trataran los medios de comunicación occidentales hubiera podido ser un escándalo de tomo y lomo. Pero no sucede nada de eso. Ante Gotovina saldrá como un torero, por la puerta grande, ya lo verán; nada será desvelado, los secretos inconfesables seguirán bajo la alfombra; Croacia dará esa imagen que desea transmitir el embajador Vučak en su carta-consigna.

¿De verdad que los serbios no tienen ni un poquito de envidia, ni unos celitos de los croatas? Alter ego unos de los otros, responsables ambos, juntos o enfrentados, de la gobernabilidad y coherencia de la desaparecida Yugoslavia (los demás, con perdón, siempre fueron piezas accesorias en la arquitectura del estado sudeslavo), toquen los serbios euroescépticos las llagas con sus propias manos ¿Creen ahora que los contenciosos contra Karadžić u Mladić no pueden pasar a un seguro, tercer o cuarto plano, si así lo desean los occidentales?¿Se dan cuenta de cómo los croatas pueden mantener su orgullo nacional a pesar de sus pecados, una vez que estos dejan de existir y por lo tanto nunca tuvieron lugar? La llave de lo que importa o no, reside hoy en Bruselas, donde se construye una nueva Europa en la cual los viejos mitos nacionales pueden darse vuelta, como un guante, en virtud de una calculada política de comunicación. “Ceci n´est pas une pipe: les crimes yougoslaves n´ont pas eu lieu". Kosovo no tiene importancia, Gotovina es un héroe, nadie recuerda quién fue Mladić, la Serbia europea es otra dimensión posible.

El resultado, a la vista está. Una vez más, desde Europa, hemos logrado adaptar la realidad a los titulares de la prensa. Las elecciones serbias de este mismo mes han sido un nuevo reférendum sobre una cuestión tan absolutamente artificiosa como la europeidad o no de Serbia. Y una vez más, muchos serbios han pasado por el aro. No todos, pero sí los suficientes como para que la opción que encabeza Tadić (que no es tan “ultraeuropeísta” como nos explican los titulares al uso) no se haya hundido después de lo ocurrido con Kosovo. En realidad, se ha logrado mantener la normalidad en Serbia, lo de siempre: el Partido Democrático en primera posición, con una mayoría relativa; los radicales en su eterno segundo lugar, anclados a su estrato habitual de votos, que ni la escandalera en torno a Kosovo ha logrado hinchar lo suficiente –entre otras razones, porque no son ya el ogro antieuropeísta que nos explica nuestra robotizada prensa. Y luego, detrás, el tocado partido de Kostunica; y los socialistas, que se van erigiendo en partido bisagra, algo que Bruselas está dispuesta a apoyar. Ya se habla de abrirles las puertas de la Internacional Socialista.















Boris Tadić de visita en un acuartealmiento del Ejército serbio. Aunque las credenciales democráticas del estadista no pueden ser puestas en duda, el estereotipo de su imagen puesto en circulación por Occidente, olvida voluntariamente que Tadić no ha renunciado a revisar el contencioso de Kosovo

Claro que no ha cambiado nada, claro que todo está como siempre. Como debe estar. El mensaje ha sido muy claro: vote usted "por Europa" y todo seguirá igual. De hecho, gracias a ese sufragio contribuirá usted a que sigan ahí los radicales, y Kostunica, y tutti quanti. Porque de eso se trata en realidad, de asegurar el sillón a todos los que figuran en la foto del poder desde hace ocho años.

Triunfa el Festival del Eurocontrol. Todo está atado y bien atado, ¿o qué se creían? Por lo tanto, este sábado relájense y disfruten. España no tiene por qué hacer un ridículo excesivo con su “Chiki Chiki”, estamos todos en otra dimensión. Tomarse en serio Eurovisión es un anacronismo, pero por otra parte, se puede establecer un cierto paralelismo entre Eurovisión y lo que puede parecer la imagen popular de la política exterior comunitaria. En realidad es un potente modelo “soft power”; aunque parezca edulcorada cual tonadilla europop, aunque suene como “Abba”. Al fin y al cabo los suecos aquellos fueron incluso demasiado rentables para su propio país; y el “Chiki Chiki” va por los quince millones de euros de beneficios. Europa está tomando las riendas, el Eurocontrol existe: hay cosas buenas, otras no tanto, pero en conjunto el espectáculo abigarrado y sorprendente está garantizado. Y si le apetece, no se corte: vote usted (si puede) por el "Chiki Chiki": es la mejor garantía de que Eurovisión seguirá viva; el año pasado, en este país, nadie daba un céntimo por el festival. "
Perrea, perrea..."

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jueves, febrero 07, 2008

Serbia frente a la UE por Kosovo: una hipótesis



Kostunica lanza su golpe, en dirección a Bruselas. ¿Cuáles han sido las razones?






A lo largo de los últimos días, se han continuado sucediendo en la lista BALKAN de RedIris los debates en torno al resultado de las elecciones presidenciales serbias del pasado 4 de febrero. Dado que una parte de los suscriptores son funcionarios y académicos españoles que viven y trabajan en la zona Serbia-Montenegro-Kosovo, las idas y venidas de mensajes con opiniones de todo tipo, han resultado muy enriquecedores. En el crescendo de hipótesis, ideas, informaciones y dudas, decidí lanzar un órdago interpretativo sobre ese vector de fuerzas que une Bruselas con Belgrado, Moscú y Prishtina. El texto que sigue a continuación integra cuatro mails consecutivos, que han sido pulidos de estilo y fallos ortográficos, pero respetando el tono más informal del debate en un foro. Al final del post puede leerse la respuesta al mail de un suscriptor, que no incluyo aquí para no desmesurar las dimensiones del post, no por falta de interés.


La ilustración de unas elecciones serbias nunca omite alguna anciana en una colegio electoral remoto. En esta ocasión fue "ABC" quien cumplió con la tradición. Los medios españoles siguen muy anclados en análisis e imaginarios de hace quince años o más






[BALKAN] Intento de hipótesis global para Serbia-Kosovo-Rusia [4 mails]
De: Foro sobre estudios balcánicos
Enviado: jueves, 07 de febrero de 2008 16:40:55


Me alegro de que la lista se esté calentando en profundidad. Sin embargo, creo que empezamos a dar vueltas en círculos cada vez más cerrados sobre un determinado tema (el panorama político serbio y sus pugnas), que es muy interesante, pero que no es sino un elemento más de la ecuación. Voy a saltar a otro círculo, a ver si os interesa.

Ayer, el informativo de TVE Canal Internacional estuvo pasando un pequeño reportaje sobre las elecciones serbias y sus resultados, abundando en el argumento ya conocido: las presidenciales fueron en realidad un referéndum a ojos de Bruselas. En la pantalla, jóvenes de indumentaria moderna explican que Tadic significa poder viajar por todo el mundo (un conocido serbio afirma que los telediarios occidentales siempre muestran a viejos desdentados votando en pueblos remotos; pues aquí tenemos la interesada excepción).

Además de ello, el mini-reportaje nos explicaba que las presidenciales han sido una derrota de Rusia en toda regla. Habían apostado por su protegido Nikolic y les había salido fatal, muy mal. Silencio consternado en el Kremlin. En la pantalla, Putin con gesto severo leyéndole la cartilla a Tadic en imágenes de archivo. Hasta aquí, un reportajito digno de haber sido descrito por George Orwell en su 1984. Eurasia vuelve a ser derrotada y Oceanía se lleva el gato al agua, Gran Hermano dixit.

Ahora bien, por la tarde comenzó a incluirse la noticia sobre “la oposición del primer ministro serbio, el conservador Vojislav Kostunica, a aceptar el acercamiento con Bruselas si la Unión Europea insiste en tutelar la independencia de Kosovo”. Y también las declaraciones de Olli Rehn: “No se ha escuchado la voz del pueblo serbio”. Es decir, para el comisario de la ampliación (bien conocido por sus declaraciones más bien “austriacas” sobre los escollos en el proceso de negociación turco a la UE) las elecciones presidenciales han sido un referéndum.

Creo que este “detalle” da pie para tirar del hilo de la madeja. La UE ha insistido en mostrar las presidenciales serbias como un referéndum con la siguiente pregunta dirigida a la ciudadanía serbia: “¿Desea que Bruselas le conceda a usted y su país alguna forma de compensación a cambio de que no den la lata en el proceso de independencia de Kosovo tutelado por la UE?”. Lo retorcido del caso es que la respuesta daba igual. Si era “SI” (voto Tadic) la UE paga lo pactado y se lanza a “solucionar” el asunto de Kosovo, que le han traspasado los norteamericanos y las Naciones Unidas. Si la respuesta hubiera sido “NO” (opción Nikolic) pues lo mismo, con la diferencia de que las excusas y argumentos hubieran sido diferentes: la UE se guarda las promesas y ante el argumento de que con Nikolic no se puede negociar, impone por la vía rápida la independencia de Kosovo como mejor le conviene.

Bien, ¿qué respuesta cabe ante el dilema de hierro? Pues parece que Kostunica ha dado con una vía interesante.



















Boris Tadic, el gran vencedor... de momento. Para Bruselas, las presidenciales fueron un referéndum. Pero el presidente seguirá al frente de Serbia una vez que se haya solucionado de una otra u otra forma la cuestión de Kosovo a conveniencia de determinados poderes de la UE


La actitud de Kostunica, presentada por la prensa occidental como una especie de pataleta parece tener más sentido estratégico de lo que parece a simple vista. Por un lado, insiste en que las presidenciales no han sido un referéndum, y que en todo caso, el color político de la presidencia no tiene por qué afectar a las decisiones del gobierno. ¿O qué se habían creído Olli Rehn y compañía? En parte tiene razón, porque si un gobierno tolera ciertas cosas, pierde toda credibilidad; y de hecho, la pierde todo el conjunto del estado. En este sentido os recuerdo que Kostunica es doctor en Derecho y profesor de Ciencia Política.

Bien, volvamos al hilo central. Kostunica primer ministro le planta cara a Bruselas en nombre de su autoridad y la del gobierno serbio. Pero también, según parece, con la intención de crear una crisis de gobierno [controlada] en Serbia. Crisis que además, iría cargada de fuertes razones de peso ante Bruselas: “Miren la que han montado con su ‘referéndum’. Querían tener las manos libres para arreglar lo de Kosovo y ahora todo se descompone en Serbia. Pues bien, si hay crisis habrá que disolver el gobierno y convocar elecciones. Y si es así, habrán de aplazar de nuevo el plan de independencia para Kosovo hasta que aquí [en Belgrado] decidamos quién gana en las próximas legislativas y qué negocia con ustedes el gobierno resultante. ¿Desean seguir adelante con el asunto de la independencia de Kosovo?. Pues háganlo, pero ya saben a lo que se arriesgan: una crisis en Serbia, política y a lo peor, incluso social y lo que vendrá. Y ustedes no querrán eso, ¿verdad?”

Siento haber recurrido a un estilo narrativo tan banal, pero me da agilidad expositiva y creo que se entiende mejor la jugada.

Si es así, y es la lógica que le veo (no se me ocurre otra), lo interesante, lo apasionante del caso, sería saber si Kostunica ha pactado la maniobra [total o parcialmente] con Tadic y hasta con… ¿Nikolic? [Conocido esquema del “poli bueno y poli malo”]. Si lo han hecho, es que la clase política serbia ha hecho los deberes y ha aprendido mucho en los últimos siete años. No sería tan descabellado.

Bien, tenemos a Vojilasv Kostunica lanzado en lo que parece una heroica carga suicida a través de la aldea de su amada, como el protagonista de “Tamo daleko”. ¿Qué sentido estratégico tiene y por qué puede que le estén apoyando Tadic y hasta Nikolic?. ¿Qué ganarían Kostunica y sus potenciales aliados con estas tácticas dilatorias? ¿Acaso la independencia de Kosovo no es inminente y va a tener lugar de cualquier forma?


















El factor ruso: Kostunica saluda al presidente Putin durante una visita a Moscú, junio de 2007. ¿Se forjó allí la situación actual?



Aquí entra Rusia en escena. Y un protagonista inesperado hace pocos meses: la recesión financiera que se nos está cayendo encima.

A riesgo de ponerme pesado, insisto en la línea central: la UE se ha hecho cargo de arreglar definitivamente la cuestión kosovar, como ocurrió también con el asunto del protectorado bosnio. Pero Bruselas tiene de un lado las presiones norteamericanas y de otro las rusas y tiene que lidiar con ambas. Hasta hace poco, las presiones americanas eran fuertes. Pero se le acaba el tiempo a Bush en la Casa Blanca, ya no está para presionar a favor de la independencia de Kosovo como lo hacía hasta ahora, y a partir de noviembre, veremos qué ocurre con la nueva presidencia.

Por lo tanto, para los europeos no es momento de ponerse demasiado farrucos con los rusos. Al fin y al cabo, Bush se irá y vendrán otros, pero los rusos seguirán ahí, a pie de cañón en o en torno a los Balcanes, como desde el siglo XVIII. Con la nueva fuerza que le da el gas y el petróleo, Rusia vuelve a tener capacidad de presión efectiva sobre Europa (que en muchos casos es sólo un intento de cobrar lo que vale el producto, no me apunto a la teoría del “nuevo Imperio ruso”, la “nueva Guerra Fría”, etc.). Pero es que con la que está cayendo ahora en los mercados financieros, hay que ir con cuidado en el asunto económico. Como ha quedado muy claramente demostrado, las finanzas europeas están demasiado conectadas con las norteamericanas, y el mundo ya es otra cosa diferente a lo que era en 1990: andan por ahí China, India, Brasil y… Rusia. A Bruselas le interesan ahora buenas relaciones con Rusia, por lo que pueda pasar mañana y porque al fin y al cabo es un mercado y un proveedor muy serio. De hecho se está invirtiendo mucho en Rusia, en capitales y activos y lo que se quiera.

De ahí que en Belgrado puede que alguien calcule que una táctica de dilación puede llevar a algo. De olvidarse de Kosovo siempre habrá tiempo, pero dadas las circunstancias internacionales, quizá valga la pena atarse los machos y aguantar, a ver hasta dónde se llega. Es posible que incluso Moscú haya sugerido tal estrategia.

Y es que, como dije antes, las facturas que está dejando Estados Unidos en la UE son cuantiosas, en dinero y en capital político. Ahí tenéis el asunto de Afganistán, que está generando fuertes tensiones en la OTAN [de hecho,
a día de hoy se ha hecho perceptible la crisis en la reunión de Vilna, aunque posiblemetne está relacionada con la situación en Pakistán, las tensiones en torno al asesinato de Benazir Bhutto. Por lo tanto, hay muchas opciones abiertas.


















Robert Gates en la cumbre de la OTAN, Vilna, 7 de febrero de 2008: la tormenta se ha desatado, aunque se impuso la sordina. "La guerra será larga". Costó admitirlo, pero en efecto, aquello es una guerra de desgaste y la mayoría de los aliados están empezando a cansarse. La OTAN podría perder la segunda que emprendió



Asunto Mladic-Karadzic y concluyo.

Como se puede inferir de lo dicho anteriormente, ahora no es el mejor momento posible para que el célebre dúo aparezca por La Haya. Hay razones bien obvias, como la misma credibilidad del TPI tras la muerte de Milosevic, y el desastroso planteamiento procesal de Carla Del Ponte, cuya estrella, lógicamente, se apagó desde entonces. Pero además, hay detalles que supongo que no se os pasan desapercibidos.

Primero: Karadzic no está refugiado en Serbia, o al menos eso parece. Claro, puede andar por Canarias, como ocurrió con Gotovina; pero se apunta a que se esconde en Bosnia; o entre esa república y Montenegro. ¿Es eso responsabilidad de Belgrado? Además, ¿no os parece un poco extraño que un personaje tan notorio como Karadzic ande escondido desde hace ¡más de quince años! en un territorio del tamaña de Aragón-La Rioja?

Capítulo Mladic. Éste sí que le correspondería más a Belgrado. Pero os recuerdo que en más de cuatro ocasiones ha saltado a la prensa occidental la “inminencia” de la captura de Mladic, que si está negociando él mismo su entrega, luego nada… ¿Pero qué puede estar negociando un fugitivo de la justicia internacional? Cuando el río suena, agua lleva. Y me parece que bastante turbia, por cierto. Aquí hay alguien a quien no le interesa que aparezcan esos dos, y más ahora que Milosevic tiene ya la boca callada. Mucho menos ahora. Aunque aparezca Solana diciendo que no se olvidan de echarles el guante, y todo eso, os recuerdo que ese mismo Solana fue el que dijo que España jamás entraría en la OTAN. Políticos…

Y hasta aquí llegamos. Seguro que me he dejado muchas cosas, un montón de interrogantes quedan en el aire, puede que a muchos os parezca el parto de los montes. Pero se trata de un modelo hipotético en el que cupieran todas las variables y salidas aparentemente extrañas que están teniendo lugar.

Por cierto: me ha llegado invitación de la Comisión Europea, delegación de Barcelona, para participar en un viaje a Zagreb para conocer el candidato croata, que está tan bien preparado para el acceso a la UE, etc, etc. Esos sí que saben latín.

Hasta pronto,

FV


















Dos jóvenes ¿yugonostálgicas? adornan su cara con lo que parece ser la antigua bandera federal. La juventud, en especial, le dió la victoria a Tadic: Serbia no puede vivir de espaldas a Europa. Pero tampoco a Rusia, ni al resto del mundo. La opción no puede ser una cosa o la otra



[BALKAN] La pregunta del millón de dínares‏
De: Foro sobre estudios balcánicos
Enviado: jueves, 07 de febrero de 2008 20:27:53


Efectivamente, Antonio, vaya despiste: era ¡abril de 2006...! El precio de la velocidad ¿O sea que el movimiento fue de ida y vuelta: UE-ONU-UE? Muy interesante, si señor.

No estoy tan seguro de que Serbia pueda aguantar mucho en este plan, porque una crisis política, aunque sea inducida, tiene sus costes, ante los ciudadanos y ante la comunidad internacional. El precio puede ser un peligroso descontrol y una caída en barrena en la credibilidad. Además Belgrado no puede dar un portazo a Bruselas y vivir mucho más tiempo de espaldas a un espacio al que pertenece. La bonanza económica requiere estabilidad política, crédito internacional, la crisis también afecta a Serbia, no sólo al resto del mundo, etc., etc.

Si el pulso de fuerza que os comento existe realmente (ojo, que puede ser un espejismo) deberá ser breve. Y además, tendrá que ofrecer a Bruselas el camino de salida. Acorralar, sin más, llevaría a salidas inesperadas, huidas hacia adelante y situaciones en las que Serbia saldría perdiendo. Y claro, la pregunta del millón es: ¿Cuál es ese camino de salida? Porque ni la UE ni los americanos, ni nadie, puede permitirse el lujo de salir de allí como en Somalia 92. Además, se ha llegado demasiado lejos para anular por real decreto los proyectos de soberanía para Kosovo, al margen de que tampoco tiene por qué ser ese el camino. El quid es un plan que les salve la cara a todos, un "producto americano" en el que todos saquen algún beneficio. Esa es la clave, a mi modo de ver. Lo que ocurre es que hasta ahora los albaneses no han cedido en nada y los serbios han tenido que hacerlo sistemáticamente. Y cualquier manual de negociación de empresa, de esos que se compran en los aeropuertos, explica como primera lección que no hay manera de negociar nada cuando hay un ganador y un perdedor aplastado.

En relación a un rebrote de la guerra en la zona, no lo veo factible. Faltan demasiadas cosas para que eso ocurra. El pulso es político y si Belgrado lo maneja bien, se ganará el respeto de Bruselas, cosa que hace tiempo que perdió.

Por lo demás, gracias por los datos, Antonio. Son piezas para incorporar al puzzle.


FV

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sábado, febrero 02, 2008

Ceremonia de la confusión


















Boris Tadić se cala la šajkača o gorra popular serbia, de origen militar y símbolo nacionalista local. En las presentes elecciones se ha visto cómo los bandos enfrentados tomaban, en ocasiones, estilos y tonos del contrario

Continúa llegando información sobre la lid electoral serbia en la lista Balkan. Aunque todos los contribuyentes aportan datos de interés, se ha decidido escoger dos mensajes del profesor César L. Díez, quien desde Belgrado coordina la lista. Cabe destacar que la actitud de Bruselas hacia los comicios serbios parece estar complicando la campaña en detrimento de su candidato preferido, Boris Tadic. Incluso se está dando cabida a afirmaciones que añaden una confusión extra y totalmente innecesaria. Por ejemplo, ese extraño titular de "El País" (31.01.2008) según la cual "Kosovo declarará inmediatamente su independencia si gana en Serbia el radical Nikolic". ¿Quién ha hecho tal aserto, que no explica para nada el cuerpo de la crónica, firmada por Ramón Lobo? En realidad, la contundente afirmación sugiere la pregunta contraria: ¿Si gana Tadic los albaneses renunciarán a la soberanía de Kosovo? Dado que la respuesta es bien conocida, cabe preguntarse si este ambiente general de confusión informativa, ingerencia desde Bruselas y rumores de aquí y allá no son sino el síntoma de de que lo que se está buscando es, precisamente, que gane el radical, para así tener la justificación "perfecta" y poner en marcha el proceso de independencia de Kosovo al menor plazo posible.





















Nikolić corta la tarta de la victoria, tras salir ganador en la primera vuelta de las presidenciales. Lo que parecía imposible, ahora está poco claro: ¿Se impondrá también en la segunda vuelta? Todo parece indicar que a Bruselas le vendría bien, cara a la situación en Kosovo. Si fuera así, se perpetuaría durante varios años más el esquema de Serbia como víctima propiciatoria y acreedora de los desatinos de la diplomacia occidental


[BALKAN] Acuerdos en campaña‏
De: Foro sobre estudios balcánicos
Enviado: martes, 29 de enero de 2008 9:52:28


Según refleja la prensa española, la UE y Serbia no han podido firmar el Acuerdo de Estabilización y Asociación (prevista para ayer día 28) debido sobre todo por la presión holandesa por el problema de los criminales de guerra. Sin embargo – según estos mismos medios – se ha propuesto la firma de otro acuerdo (aparentemente difícil de distinguir del AEA) que significaría un adelanto para la entrada de este país en la UE (y suspensióndel sistema de visados, etc.) para el día 7 de febrero, después de la victoria de Tadic en las elecciones presidenciales del próximo domingo. Propuesta que es bastante difícil de no contemplar como una maniobra de presión para evitar la victoria radical (o como dicen los medios: una ingerencia en la vida política local).

Visto el mismo tema desde los medios serbios la cosa cambia. Aunque desde aquí se contempla el argumento de la supuesta “no colaboración” con la Haya como un factor decisivo para no firmar el AEA, también se percibe la presión del gobierno (con Kostunica a la cabeza) para que el AEA contemple que no se enviará una misión de la UE a Kosovo. Desde ese punto de vista, la posicióndel MAE serbio en Bruselas ha tenido que ser cuanto menos difícil: por un lado recabando el apoyo europeo incondicional para Tadic, y por otro explicando que el gobierno de su país es categórico en su negativa a que la UE envíe la misión. Algo así como: “El AEA carecerá de validez si Ustedes lo infringen mandando una misión”. Y claro está: ¿sirve de algo firmar algo que no se mantendrá?

Desde luego, el papel de Kostunica esto días es bastante influyente: 1) Puede conseguir retrasar (si no anular) la firma de algo que perjudicaría suvisión del tema de Kosovo (para él parte fundamental de la integridad territorial de Serbia), aunque se trate de un acuerdo a nivel UE, mediante 2) la presión – directa o “a través de sus ministros colaboradores” –ejercida sobre Tadic a la hora de apoyarle como candidato. Este asunto se reflejaba hoy en la prensa local con noticias como “los narodnjaci (“del pueblo”, en alusión a la unión DSS y NS) todavía no han decidido a quien apoyarán”, o “Kostunica es posible que se declare neutral en el tema de apoyar a uno u otro candidato, para salvaguardar que la democracia en el proceso electoral”. Afirmaciones en las que “demócrata” y “democracia” se pueden entender tanto como un apoyo indirecto al candidato del partido demócrata (DS, Tadic), como un comentario jocoso sobre las injerencias a las que se ve sometida la campaña. Veremos qué ocurre con tanto acuerdo que sustituye a un preacuerdo que va destinado a que se firme otro acuerdo, bla… bla… bla…

Un saludo,

César



[BALKAN] Debate electoral‏
Foro sobre estudios balcánicos
jueves, 31 de enero de 2008 1:07:21

Esta ha sido la noche del debate electoral en el primer canal de la RTS (unclásico). El programa en cuestión ha comenzado quince minutos tarde, al parecer por un retraso de Nikolic que (según sus palabras) regresaba deRusia, y con el “detalle” de que el candidato radical le ha regalado una manzana al actual presidente (¿gesto simbólico, broma, provocación?).

La estructura del debate ha sido que los candidatos disponían cada uno de bloques de tres minutos para hablar de ocho temas, con un minuto de réplica entre cada bloque. Kosovo ha sido el tema de apertura y luego se ha hablado de integración europea, economía, ejército, oportunidades para la juventud,etc…

Tadic, con traje azul y camisa roja parecía algo más nervioso que Nikolic, y hacía constantes alusiones a Seselj y a la política de los noventa. Su lema: “Mi victoria es el camino a Europa, la de mi oponente la vuelta alaislamiento”. Nikolic, en un tono más pausado respondía a las preguntas con bastante más improvisación que su contrincante, al que ha llamado en sucesivas ocasiones “ex presidente”. La excusa “radical” para la falta de preparación del debate ha sido el propio viaje a Rusia: “Acabo de ver estas preguntas ya que los dos últimos días he estado en Rusia, al contrario que mi contrincante que tiene estudiadas hasta las réplicas de las cosas que yo todavía no sé que voy a decir”.

El resumen podría ser: un candidato con un proyecto político, pero con algunos defectos en las formas, Tadic; y el otro contestando sobre la misma línea de defensa (“A mi no me acuse, si todavía no he gobernado”), Nikolic.

No sé, pero puede ser posible que la propia imagen de un Tadic preocupado (e incluso fatigado) asuste aún más al electorado indeciso y haga que éste vote por él para frenar a un candidato radical crecido, y más cerca de la victoria que nunca.

Un saludo a todos,

César

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domingo, enero 20, 2008

Serbia: ¿Cuánto costó "acabarlo"?



El candidato Tomišlav Nikolić: aunque todavía cuesta verlo como un político refinado de maneras occidentales, la asesoría norteamericana puede obrar milagros















Elecciones presidenciales en Serbia. La población ya ha votado a las diversas opciones posibles, que el lector interesado conocerá por la prensa escrita, en papel o red. El posible resultado de esos comicios quizá sea motivo de análisis más adelante en este blog. Hoy, sólo algunas reflexiones sobre un aspecto concreto de los comicios que inicialmente pasó muy desapercibido pero que podría tener relevancia en breve, tanto para el resultado de las elecciones como para entender algunos cambios inesperados que puedan producirse en los Balcanes occidentales e incluso más allá.

La semana pasada, en la
lista Balkan mantuvimos un breve debate, con porra incluida, sobre las posibles opciones de los candidatos presidenciales serbios. En su post del 14 de enero, César L. Díez (profesor del Instituto Cervantes de Belgrado y buen conocedor de la realidad política y social serbia), explicaba:

“A los radicales les ha preparado la campaña una empresa norteamericana: moderación de los argumentos, apariciones familiares de Nikolić, escasas menciones al Vodja de la Haya (Šešelj), presencia del azul del partido en los mítines (pero exclusión de las banderas con calaveras etc...), menciones al tema de Kosovo institucionales (unidas a la defensa de la Constitución, los acuerdos internacionales y demás), acercamiento a minorías étnicas, etc. En fin, suavización del perfil radical, sólo roto por las ocasionales estridencias en materia de política exterior (acercamiento a Rusia y Bielorrusia), ejemplificado en la imagen de apoyo de la ganadora de Eurovisión al líder radical”

Lo llamativo del párrafo era ese dato de que la campaña electoral del Partido Radical estaba girando en función de los consejos de una compañía norteamericana de asesoría. Pues bien, ayer mismo, sábado 19 de enero, el enviado especial de “El País”, Ramón Lobo, remataba la alusión en un entresacado de su reportaje sobre la campaña electoral serbia, que se puede leer a continuación:




Las poses y la dialéctica de Vojislav Šešelj poseían un tufillo neofascista que terminaron por convertir al otrora Vodja ("Caudillo") en un estorbo para el afianzamiento político del Partido Radical en la Serbia del siglo XXI








“El País”, sábado 19 de enero, 2008, pag. 2




Estadounidenses en campaña

Ramón Lobo

Tomislav Nikolic, el candidato más antieuropeísta del espectro político serbio tiene algo en común con su mortal enemigo Hasim Thaçi, antiguo jefe de la guerrilla del Ejército de Liberación de Kosovo y nuevo primer ministro de la provincia secesionista: ambos contrataron expertos estadounidenses para ganar las elecciones.

A Thaçi le fue muy bien y consiguió vencer en las suyas celebradas en noviembre presentándose como un político moderado, elegante y capaz de resolver los problemas de la gente. Nikolic lo puede lograr el domingo, en la primera vuelta de las presidenciales serbias, y tiene grandes opciones de ganar también la segunda, el 3 de febrero, y convertirse en un quebradero de cabeza para la Unión Europea.

Aunque no es la primera vez que Nikolic busca asesoramiento norteamericano, es la primera que los consejos de sus consejeros de imagen provocan un cambio tan visible y con tanta aceptación en el electorado. Según el periódico serbio Blic y la cadena de televisión B92 se trata de la consultora Kevin Gillespie y Asociados, que a su vez ha subcontratado en otra empresa de EE UU.

Nikolic ya no aparece acompañado de los retratos de Vojislav Seselj, líder histórico del partido que se encuentra en La Haya, procesado por crímenes de guerra, sino de su familia. Hasta se han esfumado los pins con Seselj de las solapas de los principales dirigentes, no en la militancia más contumaz que no obedece a razones de estrategia. Le han recomendado que no haga referencias a su jefe ni a La Haya, sino que se centre en un discurso interno, destino a combatir la corrupción y a la defensa abstracta del territorio (Kosovo) sin promesas concretas.





La pieza de Lobo engranaba a la perfección con el análisis vertido por el autor de este post en el correspondiente mail de Balkan, distribuido el pasado martes, 15 de enero a las 0:35:55 (incluso es posible que Ramón Lobo sea suscriptor):


“Los radicales son unos candidatos antipáticos para los occidentales, pero lo son por el recuerdo de sus "hazañas" durante los 90, y el extremismo de sus líderes; y sobre todo, por la imagen de Seselj. Ahora bien, César añade un párrafo que me ha parecido interesantísimo, al final de su post:

“3) A los radicales les ha preparado la campaña una empresa norteamericana…” [vid. más arriba, párrafo íntegro]

No se a vosotros, pero a mí, esto me recuerda tres cosas: 1) La asesoría norteamericana a los croatas a partir de 1994; 2) La asesoría norteamericana a Hashim Thaçi y compañía, en Kosovo; 3) La "más que asesoría" de la OYA a los chicos de OTPOR en Budapest, en 1999-2000 (supongo que sabéis a qué me refiero)

Los americanos creen haberle pillado el punto a eso de manejar nacionalismos balcánicos, de forma directa o indirecta; realmente, pueden ser más manipulables que los partidos democráticos. El mensaje, además, es delicioso: "En Europa no va a triunfar ningún grupo o movimiento nacionalista radical que no cuente con nuestro permiso". Ya sólo con eso, quemas o desactivas a una buena parte de los potencialmente problemáticos.

Ojo: podría ocurrir que los radicales estuvieran manejando la tal imagen a fin de tranquilizar a los sectores más moderados del electorado. Pero, sinceramente, me resulta difícil de creer que por sí solos lleguen a tales niveles de sutileza; es más bien una forma "balcánica" de argumentar.

En cambio, la posibilidad de que realmente Washington esté desactivando al Partido Radical por intermediación de consejerías, empresas de imagen y medios "externalizados", etc., sí me parece una estrategia real y realista. Además, sería lógico: en vez de destruir a un partido al que apoya una banda fija de la población, desactívalo. Y de paso, revalorízalo reconectándolo con el Partido Radical Serbio histórico, el del viejo Nikola Pašić, el de 1881 y de la rebelión de Timok. De momento, las apelaciones a Rusia y Bielorrusia son obligadas (no puedes cambiar de discurso demasiado radicalmente, te juegas una parte del electorado) y la energía sigue viniendo de allí. Por supuesto, en la actualidad (no siempre, históricamente hablando) en Serbia existe una simpatía hacia Rusia y más con su posición actual hacia el asunto de Kosovo.”



















Hashim Thaçi: se pasó la campaña electoral kosovar levantando el pulgar y emitiendo amplias sonrisas: asesoría norteamericana

La alusión del mail y del artículo de Ramón Lobo hacia el precedente de la campaña electoral de Thaçi en Kosovo, también asesorado por una empresa norteamericana de relaciones públicas, se debe completar en este caso por el “operativo OYA” a que se hacía referencia en el mail. Para todos aquellos que lo desconozcan, sigue a continuación un fragmento de mi libro: Slobo. Una biografía no autorizada de Slobodan Milosevic (Debate, Madrid, 2004) en el que se describe cuál fue el papel de la Office of Yougoslav Affairs en la caída del presidente serbio, en octubre de 2000. La conclusión que podrá extraer el lector es sencilla: aunque en apariencia empresas de consultoría privadas procedentes de un país como los Estados Unidos de América dispondría de la libertad de trabajar para clientes como los candidatos Nikolićo Thaçi, al tratarse de países con un interés geoestratégico especial para Washington, las compañías han de recabar el permiso a las autoridades pertinentes. Por lo tanto, podríamos estar asistiendo a un capítulo más de la ya veterana política norteamericana del cheque en blanco: "¿Cuánto vale?¡Cómprelo!". No tiene por qué ser una mala iniciativa; de hecho, incluso puede salir mucho más barata que cualquier otra basada en anticuadas rigideces diplomáticas o en costosas intervenciones militares.





Uno de los panfletos de OTPOR con la célebre foto de Slobodan Milošević saliendo de la historia, el logotipo de OTPOR y el célebre eslogan: "Gotov je!": "¡Está acabado!"
















¿Cuánto costó "acabarlo"? [Fragmento de: Francisco Veiga, Slobo (2004), pag. 495 y ss.]

Y a pesar de todo, Slobo seguía en el poder. Parecía increible, pero así era. Llegó el año 2000, terminó el siglo XX y en enero se firmó un pacto entre los diversos partidos de la oposición que parecía anticipar la reconstrucción de Zajedno, la coalición que había puesto contra las cuerdas al régimen de Milošević en el invierno de 1997
[1]. Pero ya avanzada la primavera, el escepticismo era la tónica dominante entre los analistas internacionales: la oposición serbia parecía tan insolidaria e incapaz como siempre.

En el trasfondo, la sociedad serbia estaba mortalmente cansada y baqueteada. El shock del bombardeo aún no había sido superado. De hecho, esa misma primavera saltarían a primera plana de los periódicos internacionales los variados efectos de la contaminación medioambiental producida por los ataques aéreos. Por otra parte, lo que estaba ocurriendo en Kosovo horrorizaba a muchos y era eficazmente aprovechado por la prensa del régimen.


Zoran Cirjaković con Josh Hammer, desde Priština para "Newsweek", 15 de mayo, 2000:

"Si Milošević perdió la guerra en Kosovo, está ganando claramente la batalla por la supervivencia en los Balcanes. No sólo logró retirar su ejército de Kosovo ampliamente intacto, también suministró electricidad a su pueblo a lo largo del invierno. De hecho, Milošević se ha embarcado en una orgía de reconstrucciones. Alardea de que su gobierno ha reconstruido 38 puentes viarios y ferroviarios (sobre un total de 64 dañados o destruidos durante el bombardeo), 470 viviendas, ocho escuelas, cinco hospitales y dos granjas. La agencia de noticias estatal Tanjug informa de que en las labores de reconstrucción trabajaron 140.000 trabajadores empleados en 200 compañías, mientras el régimen afirma que la reconstrucción está en marcha en 76 lugares más. La factoría estatal Zastava, que monta los automóviles Yugo así como armas, casi destruida durante los bombardeos de la OTAN, anunció recientemente que había producido 3.242 vehículos y 180 camiones en el primer cuatrimestre del año. Los anuncios de los nuevos Yugos emitidos diariamente enfatizan más la "victoria" de Milošević que los célebres autos tambaleantes de la compañía.

Algunas de esas cifras de la reconstrucción son sospechosas. Pero los esfuerzos de Milošević en Serbia pueden estar aventajando aquellos que están logrando las Naciones Unidas en Kosovo. Hasta el pasado mes de marzo las Naciones Unidas no lograron restaurar el sistema postal en Kosovo, y partes de Priština aún sufren carencias de electricidad y agua corriente, casi un año después de que la guerra terminara"
[2]




"Maddy" Albright impartiendo una conferencia en la academia















La sociedad serbia parecía vivir un estado de postración similar al de la cubana en los años finales del régimen de Castro. La miseria era real, pero asustaba más el futuro incierto, cuando la oposición del interior y los exiliados del exterior tomaran el poder y se distribuyeran recursos y cargos en una expolio interminable y desordenado. Entonces, ¿qué ocurriría con los miles de profesionales que habían soportado lo indecible en el interior de Serbia, los advenizidos, ambiciosos o incluso capaces profesionales que habían ocupado los huecos dejados por la generación de los exiliados, a comienzos de los noventa?

Miles y miles de abogados, profesores, periodistas, médicos, economistas y todo lo que se quiera, le debían su puesto de trabajo a las oportunidades que generó, por las buenas o por las malas, el régimen de Milošević. Después, los elementos más duros, como los radicales coaligados con los socialistas en el gobierno, llevaron a cabo purgas – sobre todo en la Universidad- que aún hicieron más sitio. Claro que muchos de esos puestos eran una verdadera ruina, que los salarios eran bajos y se pagaban con escandaloso retraso. Pero en una sociedad aún muy marcada por los largos años de régimen socialista, el cargo o empleo era percibido como una inamovible expectativa de futuro, sobre todo si estaba asociado a la función pública. Y eso era una gran sinecura que con suerte podía durarle al agraciado todo el resto de su vida. En otros casos, el profesional serbio que no había emigrado, poseía ahora la cartera de clientes, la empresa, o lo que el exiliado dejó. O sencillamente, la competencia se había ido al extranjero. Por eso, muchos querían pensar que la crisis del año 2000 era una travesía del desierto meramente coyuntural, pues tarde o temprano la situación se aclararía. En realidad, toda la sociedad serbia y no sólo los profesioanels liberales habían quedado muy marcados por la filosofía de "transformarlo todo para que no cambie nada" puesta en marcha por Slobo. Las expectativas neoliberales de desempleo masivo y precios disparados o la lucha sin piedad por las prebendas que podían enfrentar entre sí a nuevos líderes, más transitorios que Slobo, levantaban oleadas de alergia. Y si se miraba al caos que imperaba en Kosovo, importado por los libertadores occidentales, la fiebre subía bastantes décimas.

No era de extrañar que ya en febrero hubiera reaparecido "Big Swinging Dick"-Holbrooke realizando agresivas declaraciones sobre lo mal que lo estaban haciendo los europeos en Kosovo
[3]. Lo importante era que los serbios confiaran en lo bien que esta vez lo iban a hacer los americanos en Serbia.

El lugar era Budapest, Hungría. La cuestión era que los serbios no necesitaban visado para acceder al país vecino; llegar hasta allí en coche eran unas pocas horas. En el destino, los diplomáticos norteamericanos o funcionarios de todo tipo eran el contacto ideal. Ellos canalizaban las ideas y ayudas que llegaban del exterior y coordinaban al creciente número de opositores y colaboracionistas de todo tipo que acudían desde Serbia. Este tinglado lo encabezaban el Departamento de Estado, con "Maddy" Albright al frente, y la U.S. Agency for International Development, que distribuyó fondos de ayuda a través de empresas externas contratadas y dos instituciones de los principales partidos: el Instituto Nacional Demócrata (NDI) y su contrapartida, el Instituto Internacional Republicano (IRI).



Uno de sus objetivos preferentes era movilizar a la juventud: constituían la masa de maniobra ideal: barata, activa, sin miedo. Eso era importante para los americanos: los serbios tenían que perder el miedo, y los jóvenes serían la punta de lanza de la nueva actitud. Paradójicamente, el IRI encabezó esta parte del plan.






















Un cartel de apoyo a OTPOR, pensado para conseguir apoyos occidentales. Ya por entonces sorprendía la modernidad de la tecnología propagandística desplegada por OTPOR

Era toda una nueva generación que había vivido su infancia y adolescencia bajo Slobo, hermanos pequeños de los jóvenes que habían abandonado Serbia a comienzos de los noventa. En cierta manera, la nueva generación había tardado en aparecer siete u ocho años y se llamaba "Otpor" ("Liberación"). En origen éste era un movimiento estudiantil surgido en la Universidad de Belgrado en el otoño de 1998. Su éxito se debía a su carácter inarticulado, similar a las tribus urbanas occidentales o los movimientos antiglobalización. Desde Budapest, delegados americanos daban ideas, explicaban que era eso del "assymetric political warfare", impartían breves cursillos. Uno de ellos, sobre resistencia no violenta, pagado por el IRI, se impartió en el Hotel Hilton a 24 jóvenes de Otpor. El libro estrella era la obra de Gene Sharp: De la dictadura a la democracia: Un marco conceptual para la liberación[4]; allí se podían leer hasta 198 tácticas de acciones no violentas, ideales para la situación en Serbia. Logos y pegatinas, recordaban en parte a las ideas de 1996-97, pero también poseían la calidad y modernidad de los gabinetes de diseño occidentales. Los 2,5 millones de pegatinas de "Gotov je!" se imprimeron en 80 toneladas de papel adhesivo, fueron pagadas por USAID y suministradas por Ronco Consulting Corp. de Washington. Lo mismo ocurrió con 5.000 envases de spray utilizados por los jóvenes activistas serbios en sus graffitis contra Slobo: fueron pagados por el contribuyente americano.

"Gotov je!" fue una idea con mucha garra, una verdadera "catchphrase". Significaba: "¡Está acabado!". Más adelante se acompañó de una original fotografía de Slobo, de espaldas, saliendo de la historia con ademán cabreado Era perfectamente reconocible, con su silueta masiva, la chaqueta estrecha para su volumen físico. Pero hubo muchas otras ideas: pins, emoticones de sabor funky, camisetas, campañas de e-mails. En Budapest se distribuyeron teléfonos móviles y hasta ordenadores portátiles. El dinero corría a raudales. Los periódicos americanos dijeron que se habían invertido más de 70 millones de dólares en movilizar y unir a la oposición serbia. Los fondos se entregaban en efectivo en la misma Hungría y más tarde incluso pasaron la frontera. Ni siquiera hoy en día los protagonistas y testigos de aquella enorme operación de inteligencia dan sus nombres. En la biografía de LeBor sobre Milošević abundan las referencias a un "diplomático británico", cierto "senior US official", una "fuente serbia de alto nivel" y otras similares. Pero la misma prensa norteamericana y europea explicó orgullosa, y en varias ocasiones, cómo había funcionado el audaz operativo
[5].

–

Los asesinatos selectivos habían creado la conciencia generalizada de inseguridad, desgobierno y necesidad inevitable de cambio. La agitación juvenil estaba borrando el miedo. Ahora había llegado el momento de poner los motores en marcha para hacer efectiva esa transformación. Lo cual implicaba activar a las fuerzas de la oposición. Pero eso comportaba solucionar un serio problema que los americanos solventaron con brillantez.














Un cerebro "made in USA": Doug Schoen, quien años después de desempeñar un relevante papel en la sucesión a Milošević, se vería implicado en asesorías menos afortunadas sobre la guerra de Irak


En los lejanos Estados Unidos, el National Democrat Institute comisionó a una compañía privada para que pulsara la opinión pública en el interior de Serbia. Doug Schoen, de la empresa de sondeos Penn Schoen and Berland Associates, Inc. voló hasta Budapest para mantener una reunión con veinte representantes de partidos de oposición. La empresa era realmente eficaz. De hecho, Schoen ya había asesorado a Panić en la campaña electoral de 1992. En el Hotel Marriott de Budapest, con vistas al Danubio, Schoen desplegó sus conclusiones: por entonces, Milošević mantenía un 70% de votos favorables entre la población serbia. Los pesos pesados de la oposición, como Vuk Drašković o Zoran Djindjić arrastraban altos porcentajes negativos. Sin embargo, los mismos sondeos habían demostrado que un número suficiente de votantes yugoslavos estarían dispuestos a unirse tras un solo líder e ir contra Milošević, pero a cambio de que ese hombre exhibiera una serie de criterios básicos.

Él o ella tendría que ser básicamente nacionalista, poseer un pasado limpio, no estar implicado con el régimen de Milošević ni con el dinero extranjero y no haberse mezclado en las mezquinas pendencias que enfrentaban a los principales líderes de la oposición. Los delegados serbios debieron exhibir gestos irónicos: ¿Quién podría ser ese mirlo blanco? Pocas semanas más tarde, Schoen regresó con el nombre: era Vojislav Koštunica, con un potencial del 49% de los votos.

En esta ocasión, la sorpresa desplazó a la ironía. Koštunica era un líder menor, prácticamente un don nadie, que encabezaba el Partido Democrático de Serbia (DSS). Era un profesor universitario en estado puro, más que un político. Dirigía diversas revistas especializadas y era autor de áridos ensayos. Su partido era tan pequeño que la prensa del régimen bromeaba sobre sus militantes, que "cabían en una furgoneta"; aunque quizá sólo figuraban en el DSS los gatos de Koštunica, los felinos que coleccionaba y quería con dedicación.



En el año 2000, Vojislav Koštunica resultó ser un muy desconocido político serbio que cumplía a la perfección con la denominada "tabla de Schoen"





Por lo demás, Koštunica cumplía muy bien con la "tabla de Schoen": era declaradamente nacionalista, aunque no extremista; de hecho lo habían purgado de la Universidad de Belgrado en 1974 por sus ideas políticas. No había militado en la Liga Comunista, no había aceptado cargos del régimen de Milošević, como hizo Vuk Drašković; y no había recibido dinero de potencias extranjeras, como Zoran Djindjić. Era un académico de 56 años con una personalidad muy consolidada, ideas propias, independiente y sobrio. No era en absoluto un mal candidato. Por si faltara algo, añadió Schoen, el antiamericanismo de Koštunica, sus críticas a los ataques de la OTAN añadían puntos para hacer de él un buen oponente a Slobo.

A su regreso a Belgrado, los delegados serbios terminaron de rumiar la propuesta de Schoen. Los más contrarios a ella eran los partidarios de Zoran Djindjić. Realmente, éste era todo un peso pesado: alto apuesto, joven e inteligente. Había estudiado en Alemania, traductor de Husserl al serbio, luego se graduó con Jürgen Habermass. Vestía impecablemente según la moda alemana; tenía cierto valor personal y talento para cuestiones económicas y administrativas, era endiabladamente ambicioso. Una versión revisada y puesta al día de Adolfo Suárez en la transición española. Aunque se había cortado las greñas, Vuk Drašković era un ganapán a su lado, un oscuro periodista convertido en demagogo. ¿Iban a renunciar a un candidato así a favor de un plomo como Koštunica?

La respuesta vino de Djindjić en persona: Si. Koštunica podía hacerlo. En todo caso, hacía falta llegar a un compromiso: si las cosas salían según lo previsto, Koštunica ocuparía la presidencia federal y Djindjić se convertiría en primer ministro de Serbia.

(…)

Con el anuncio de los cambios constitucionales, Slobo lanzó su órdago electoral el 27de julio, cuando anunció que los comicios quedaban convocados para el 24 de septiembre. Una vez más, las crónicas de esos días pasaban por alto las motivaciones de ese paso tan polémico o escogían explicaciones un tanto disparatadas. No faltaba quien hablaba de las supersticiones de Mira y su afición por la astrología. También se solía mencionar el aislamiento en el que vivía Slobo para entonces: no se le informaba de nada, los teléfonos estaban mudos, los informes no circulaban de abajo hacia arriba, nadie se daba por enterado de nada. Ni siquiera los rusos o los chinos, los últimos aliados exteriores del régimen, habían informado a Slobo de la que se le venía encima.

Tardaremos mucho en saber qué pasó por la cabeza de Slobo. Lo cierto era que nada le obligaba a adelantar las elecciones. Podía seguir en el poder hasta el verano de 2001 sin que nadie le molestara. Anticipar un año los comicios fue precisamente lo que deseaba la oposición y para muchos fue visto como el suicidio político de Milošević.



A partir de la mentalidad de Slobo es posible reconstruir una hipótesis. Fue precisamente la información de lo que estaba ocurriendo lo que hizo que adelantara la convocatoria. Claro que los órganos de inteligencia y seguridad del régimen se estaban compinchando contra él, como suele ser la regla en esas situaciones. Pero el Partido Socialista le seguía siendo fiel, y de ahí llegaban muchas informaciones sobre lo que ocurría en Budapest y la enorme trampa que estaban tendiendo los occidentales liderados por los americanos y “Maddy” Albright, con más aspecto de actriz de cine “gore” que nunca.

Ante tal panorama, Slobo decidió que quien golpea primero da dos veces. Por otra parte, tampoco tenía muchas opciones. Dejar pasar meses y meses sólo conduciría a que el cerco se estrechara más y más. Slobo tenía sobrada confianza en sí mismo –lo cual era un problema- y creía que los viejos trucos podrían funcionar todavía. ¿La oposición quería elecciones anticipadas? Como en 1992, la respuesta de Slobo fue que tendrían elecciones. Eso si: por procedimiento de urgencia, sin apenas tiempo para organizar la campaña, de julio para septiembre, con el vacacional mes de agosto de por medio.

Después, si ganaba, Dios diría. La enmienda constitucional aprobada en julio ampliaba el término de permanencia del presidente federal. En los Estados Unidos se había entrado en la última fase de las presidenciales y según todas las señales, podrían ganar los republicanos: la candidatura de George Bush hijo. Si era así, la presión americana sobre Serbia decaería drásticamente, porque en el Partido Republicano estaban hartos de la obsesión demócrata por los Balcanes: lo suyo era Irak y Saddam Hussein.

–
La convocatoria de elecciones presidenciales fue el toque a rebato de la oposición. Era el ahora o nunca. Si fallaban, las potencias occidentales les retirarían el vital apoyo, nunca jamás podrían con Slobo.

En Budapest, en agosto, se montó a toda prisa la OYA, siglas que correspondían a Office of Yugoslav Affairs. Fue toda una prioridad personal de Madeleine Albright. La institución dependía de la Embajada norteamericana en la capital húngara y coordinaba todos los esfuerzos logísticos de ayuda a la oposición serbia. La dirigía William Montgomery, que había sido embajador norteamericano en Belgrado en los años setenta, cuando Slobo iba y venía de los Estados Unidos en su periodo de banquero. Lógicamente, ambos habían sido amigos.

La OYA trabajó de firme con la oposición. Algunas empresas de márketing serbias colaboraban en el esfuerzo final. Srdan Bogošavljević, director de Strategic Marketing recordaría más tarde en la prensa americana que la campaña fue concebida como si se tratara de colocar en el mercado una nueva marca de bebidas light o goma de mascar. Había que vender una nueva marca y sustituir a la antigua: vender Koštunica y liquidar Milošević. Cada palabra de cada mensaje de la oposición, de entre uno y cinco minutos, fue discutido con los “amigos americanos” y sopesada en rápidos encuentros ulteriores. En Hungría y Montenegro, los candidatos de la coalición al Parlamento federal eran aleccionados intensivamente sobre cómo responder a las preguntas de los periodistas, de qué forma rebatir los argumentos de los partidarios de Milošević, mantener la coherencia del propio mensaje. En 1995 los americanos enseñaron a los croatas las modernas técnicas de combate; cinco años más tarde entrenaban a los serbios en las avanzadas técnicas de la lid electoral a la americana.


Una cúpula de la Skupština o Parlamento federal, se recorta contra la humareda de los incendios que causaron los revoltosos el 5 de octubre de 2000: OYA tuvo una importante responsabilidad en la caída de Milošević











[1] Vid. el informe del International Crisis Group titulado: “Serbia´s embattled opposition”, del 30 de mayo del 2000, en: http://www.crisisweb.org
[2] "Newsweek", May 15, 2000, pag. 24: "Milosevic, the Comeback Kid", por Zoran Cirjakovic, con Josh Hammer en Priština.
[3] "EEUU responsabiliza a la UE de la ineficacia de la Administración internacional en Kosovo. Los embajadores europeos en la ONU preparan una protesta por las críticas norteamericanas", en: "El País", 10 de febrero, 2000, pag. 10.
[4] Gene Sharp, From Dictatorship to Democracy: A Conceptual Framework for Liberation, Albert Einstein Institution, Boston, 1993.
[5] Vid. un excelente relato en: "U.S. Advice Guided Milosevic Opposition Political Consultants Helped Yugoslav Opposition Topple Authoritarian", por Michael Dobbs, en: "Washington Post", 11 diciembre de 2000.

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