viernes, mayo 23, 2008

El Festival del Eurocontrol (3)


Cartelera de "Živi i mrtvi” (“Vivos y Muertos”) de Kristijan Milić (2007): un film de reciente estreno, que revela una vez más los fantasmas del pasado que laten en la sociedad croata. La historia describe un paralelismo generacional perfecto sobre un fondo de crímenes de guerra cometidos contra musulmanes bosnios en 1943 y 1993: late ahí la "magia de las efemérides simétricas"








Hace más de un mes, la sección cartas a director publicó una protesta del Embajador de Croacia, Filip Vučak, en protesta por un artículo, casi un breve, del enviado especial de “El País”, Ricardo M. de Rituerto sobre la Cumbre de la OTAN en Bucarest (publicado el 3 de abril) titulado: “Croacia, una buena imagen basada en la amnesia de los crímenes de guerra”. Por principio estoy en contra de este tipo cartas firmadas por diplomáticos que muchos periódicos se creen obligados a publicar (o que a veces bloquean, según les convenga) y que, de entrada, suelen ser un ejercicio más bien decepcionante y de escaso provecho incluso para la imagen del país que representa el diplomático.

¿Se imaginan a todo un Embajador de los Estados Unidos de América enviando cada dos por tres sentidas misivas de protesta a las secciones de cartas al director de los diversos rotativos de la prensa española? No suele ser norma; tampoco es habitual que lo hagan los representantes de potencias como Alemania, Gran Bretaña, Francia, incluso Italia. Casi siempre suele tratarse de embajadores de pequeños países europeos (los de países africanos o asiáticos no suelen tener mucho éxito con nuestra prensa) con diplomacias aquejadas de marcados síndromes nacionalistas y aparatosos problemas con su pasado histórico, que se ven compelidas a enviar cartas expresando sus más rotundo rechazo al titular de un artículo que a casi todo el mundo se le pasó desapercibido; a la intervención de tal o cual marrullero tertuliano, de harto conocidas posiciones parciales en política internacional; a las afirmaciones de cuatro opinadores aficionados en un perdido chat; o a no sé qué mapa que puede ser interpretado así o asá.

Por lo tanto, el diplomático de turno actúa para matar a cañonazos a la molesta hormiga; y avalando su firma con la expresa mención de su cargo y rango, nos endilga una purita pieza de propaganda política al servicio de su gobierno. La calidad de la pieza suele ser más que deficiente, entre otras cosas, porque la extensión que los periódicos conceden a las cartas al director es forzosamente limitado; pero además el diplomático todavía se autolimita más al ocupar con vehemencia y simples tautologías ese exiguo espacio que, en principio, debería ir destinado a datos.

Veamos un ejemplo práctico en la carta que remitió en su día el Embajador Vučak

“Quisiera recordarle que en 1991 Croacia sufrió una agresión que fue reconocida por las resoluciones del Consejo de Seguridad de la ONU. Durante la mencionada agresión contra Croacia, más de 15.000 ciudadanos perdieron la vida. Un tercio del territorio croata estuvo ocupado durante cuatro años, territorio que fue liberado por nuestras propias fuerzas, con muchas víctimas y sacrificios y a pesar de la desaprobación de la comunidad internacional. Después de finalizar la guerra, hemos reconstruido muy pronto nuestro país destruido, invirtiendo enormes esfuerzos. Hemos construido una democracia sólida y hemos creado las precondiciones políticas y económicas que nos posibilitarán la pronta adhesión a la Unión Europea. (....”





Una seguidora del cantante Marko Perkovic Thompson, convenientemente ataviada con la parafernalia neo ustacha habitual entre el público del afamado cantante croata. La fotografía corresponde a un concierto celebrado en el verano de 2007. Las poses neofascistas vuelven a estar de moda en una parte de Europa, lo cual aporta un marco adecuado a las afirmaciones negacionistas de todo tipo










Acierta Ricardo M. de Rituerto con el argumento de su breve pieza, porque la carta de respuesta es un verdadero condensado de olvidos voluntarios.

“Quisiera recordarle que en 1991 Croacia sufrió una agresión que fue reconocida por las resoluciones del Consejo de Seguridad de la ONU”.

Un componente esencial de esa supuesta agresión fue la revuelta de una parte de la ciudadanía de la República de Croacia que, en 1991, no deseaba formar parte de esa entidad recién autoproclamada, mecanismo que, por cierto, había legimitado simultáneamente la secesión de los nacionalistas croatas con respecto a Yugoslavia. Tras los primeros enfrentamientos entre las fuerzas de seguridad croatas y los alzados, las Naciones Unidas crearon las UNPA´S (United Nation Protection Areas) o zonas de seguridad e interposición, que cuatro años más tarde fueron arrasadas por las tropas croatas en la Operación Tormenta. La memoria periodística con respecto a lo ocurrido en Bosnia con las Safe Areas de la ONU y la pusilanimidad de los “cascos azules” holandeses en Srebrenica, desaparece como por ensalmo cuando se trata de recordar que en 1995, las fuerzas croatas tomaron prisioneras a fuerzas de las Naciones Unidas destacadas en las UNPA´s, e incluso algunos fueron prácticamente ejecutados (especialmente los del contingente danés).

“Durante la mencionada agresión contra Croacia, más de 15.000 ciudadanos perdieron la vida.”

a) ¿Qué proporción de los 15.000 ciudadanos eran croatas de Croacia y cuántos de ellos eran ciudadanos serbios de Croacia?

b) ¿Desde cuánto las pérdidas en una guerra se pueden utilizar para justificar la justicia de la propia causa?¿Es cierto o no lo es que morir por una idea no la hace más justa? Por este camino, las pérdidas sufridas por la Alemania nazi en la Segunda Guerra Mundial, justificarían la causa del Tercer Reich

“Un tercio del territorio croata estuvo ocupado durante cuatro años, territorio que fue liberado por nuestras propias fuerzas, con muchas víctimas y sacrificios y a pesar de la desaprobación de la comunidad internacional”

Territorio “ocupado” quizá no sea la expresión más adecuada para referirse a una parte de la República de Croacia en el cual una proporción de la ciudadanía, perteneciente a una minoría nacional, decidió optar por la secesión. La Ofensiva Tormenta del Ejército croata logró “liberar” ese territorio en agosto de 1995, es decir, expulsar a más de 200.000 ciudadanos de la minoría serbia de Croacia en menos de 48 horas. Fue la limpieza étnica más completa, brutal y contundente de todas las guerras de la ex Yugoslavia. Reivindicar tal acción como una “liberación” equivaldría a que el Embajador serbio en Madrid se lamentara en la prensa de que las fuerzas serbias no hubiera podido llevar a cabo la expulsión de la población albanesa de Kosovo en 1999. ¿Quién hubiera osado publicar una carta así? Que las grandes potencias nos hagan tragar sus dobles raseros es una cosa; que los protagonistas, metidos hasta el cuello en el asunto, hagan lo propio, ya resulta más cargante.

Debe recordarse también que la “autoliberación” de Croacia se llevó a cabo gracias a los intensivos planes de instrucción y rearme de las fuerzas croatas, operados por norteamericanos y alemanes a lo largo de 1994-1995, junto con la generosa cesión de datos sensibles sobre las posiciones del adversario.
















El general Ante Gotovina con altos mandos y consejeros norteamericanos en Fort Irwin, uno de los centros de entrenamiento más afamados del Ejército norteamericano. Eran los días en que los mandos croatas recibían instrucción activa para lanzar la Operación Tormenta

Por lo tanto, un parte de la comunidad internacional “aprobó” el esfuerzo militar croata y sus consecuencias humanas, vaya que si lo hizo. Otra porción no pasó por ahí, lo cual no es de extrañar, ante los excesos cometidos por las tropas coatas contra la población civil serbia de su mismo país. Pero, qué casualidad: el mismo día (10 de agosto de 1995) en que el Consejo de Seguridad de la ONU lanzaba la primera condena contra los abusos croatas en la Krajina, la emisaria del presidente Clinton ante las Naciones Unidas, Madeleine Albright, contraatacaba en ese mismo foro denunciando por primera vez las matanzas cometidos por los serbios en Srebrenica en base a las fotografías de supuestas fosas comunes tomadas por aviones espía norteamericanos. El tímido debate sobre los pecados croatas se desvió a una vía muerta.

“Después de finalizar la guerra, hemos reconstruido muy pronto nuestro país destruido, invirtiendo enormes esfuerzos. Hemos construido una democracia sólida y hemos creado las precondiciones políticas y económicas que nos posibilitarán la pronta adhesión a la Unión Europea. (....”

Nuevamente, parece que las pérdidas y destrozos justifican los errores y abusos cometidos. Pero ni una mención al juicio de Ante Gotovina en La Haya y las reacciones que concita en Croacia. Eso es un síntoma, pero también lo es la carta del embajador, y por eso se ha traido a este blog. Etendámonos: el embajador Vučak se ha limitado a hacer su trabajo, y en todo caso lo que se cuestiona aquí es esa estrategia de enviar cartas a la prensa, que marcan el estilo de determinadas diplomacias. Lo que se resalta en este post es que hasta hace no mucho tiempo, ningún periódico de centro se hubiera atrevido a publicar una carta como la del embajador Vučak. Pero estamos en 2008, y las cosas están cambiando. Quizás en Occidente y en la misma Croacia (sobre todo allí) muchos piensan que tras el impulso dado a la candidatura croata laten entusiasmos y simpatías mitteleuropeas, un reconocimiento “natural” de la valía especial de la nación croata. Quizás eso fue así años atrás y ese sentimiento incluso se perpetuó hasta el año 2005, cuando Croacia fue admitida como candidata oficial, junto con Turquía, a través de las presiones austriacas. Pero ahora, el empujón que se le está dando a la candidatura croata a la UE está en sintonía más con la Realpolitik comunitaria, que con simpatías concretas y particulares, y está en relación directa con la diplomacia soft power comunitaria, y con determinados objetivos a los que se hacía alusión en el
último post dedicado a este asunto del Festival del Eurocontrol (17 de marzo, 2008).















La carretera de Eslavonia por la que escaparon decenas de miles de refugiados serbios de Croacia en agosto de 2005, completándose la "liberación" del país. Nada queda de aquello, nada ha sucedido.

El primero de los objetivos del espaldarazo dado a Croacia en estos últimos meses (con momento culminante durante la cumbre de la OTAN en Bucarest) ha sido, paradójicamente, ayudar a recomponer el puzzle balcánico tras el reconocimiento, por diversos países de la UE, de la autoproclamada independencia de Kosovo. Más precisamente, se ha buscado apaciguar las iras serbias haciendo ver a Belgrado, palpablemente, que Bruselas tiene palabra; que muchas cosas todavía son posibles si así lo quieren quienes mandan en la Unión Europea. Ahí tienen el “milagro croata”: entrando con vaselina en la comunidad europea, mientras en La Haya está teniendo lugar el juicio contra Ante Gotovina, un suceso que según y cómo lo trataran los medios de comunicación occidentales hubiera podido ser un escándalo de tomo y lomo. Pero no sucede nada de eso. Ante Gotovina saldrá como un torero, por la puerta grande, ya lo verán; nada será desvelado, los secretos inconfesables seguirán bajo la alfombra; Croacia dará esa imagen que desea transmitir el embajador Vučak en su carta-consigna.

¿De verdad que los serbios no tienen ni un poquito de envidia, ni unos celitos de los croatas? Alter ego unos de los otros, responsables ambos, juntos o enfrentados, de la gobernabilidad y coherencia de la desaparecida Yugoslavia (los demás, con perdón, siempre fueron piezas accesorias en la arquitectura del estado sudeslavo), toquen los serbios euroescépticos las llagas con sus propias manos ¿Creen ahora que los contenciosos contra Karadžić u Mladić no pueden pasar a un seguro, tercer o cuarto plano, si así lo desean los occidentales?¿Se dan cuenta de cómo los croatas pueden mantener su orgullo nacional a pesar de sus pecados, una vez que estos dejan de existir y por lo tanto nunca tuvieron lugar? La llave de lo que importa o no, reside hoy en Bruselas, donde se construye una nueva Europa en la cual los viejos mitos nacionales pueden darse vuelta, como un guante, en virtud de una calculada política de comunicación. “Ceci n´est pas une pipe: les crimes yougoslaves n´ont pas eu lieu". Kosovo no tiene importancia, Gotovina es un héroe, nadie recuerda quién fue Mladić, la Serbia europea es otra dimensión posible.

El resultado, a la vista está. Una vez más, desde Europa, hemos logrado adaptar la realidad a los titulares de la prensa. Las elecciones serbias de este mismo mes han sido un nuevo reférendum sobre una cuestión tan absolutamente artificiosa como la europeidad o no de Serbia. Y una vez más, muchos serbios han pasado por el aro. No todos, pero sí los suficientes como para que la opción que encabeza Tadić (que no es tan “ultraeuropeísta” como nos explican los titulares al uso) no se haya hundido después de lo ocurrido con Kosovo. En realidad, se ha logrado mantener la normalidad en Serbia, lo de siempre: el Partido Democrático en primera posición, con una mayoría relativa; los radicales en su eterno segundo lugar, anclados a su estrato habitual de votos, que ni la escandalera en torno a Kosovo ha logrado hinchar lo suficiente –entre otras razones, porque no son ya el ogro antieuropeísta que nos explica nuestra robotizada prensa. Y luego, detrás, el tocado partido de Kostunica; y los socialistas, que se van erigiendo en partido bisagra, algo que Bruselas está dispuesta a apoyar. Ya se habla de abrirles las puertas de la Internacional Socialista.















Boris Tadić de visita en un acuartealmiento del Ejército serbio. Aunque las credenciales democráticas del estadista no pueden ser puestas en duda, el estereotipo de su imagen puesto en circulación por Occidente, olvida voluntariamente que Tadić no ha renunciado a revisar el contencioso de Kosovo

Claro que no ha cambiado nada, claro que todo está como siempre. Como debe estar. El mensaje ha sido muy claro: vote usted "por Europa" y todo seguirá igual. De hecho, gracias a ese sufragio contribuirá usted a que sigan ahí los radicales, y Kostunica, y tutti quanti. Porque de eso se trata en realidad, de asegurar el sillón a todos los que figuran en la foto del poder desde hace ocho años.

Triunfa el Festival del Eurocontrol. Todo está atado y bien atado, ¿o qué se creían? Por lo tanto, este sábado relájense y disfruten. España no tiene por qué hacer un ridículo excesivo con su “Chiki Chiki”, estamos todos en otra dimensión. Tomarse en serio Eurovisión es un anacronismo, pero por otra parte, se puede establecer un cierto paralelismo entre Eurovisión y lo que puede parecer la imagen popular de la política exterior comunitaria. En realidad es un potente modelo “soft power”; aunque parezca edulcorada cual tonadilla europop, aunque suene como “Abba”. Al fin y al cabo los suecos aquellos fueron incluso demasiado rentables para su propio país; y el “Chiki Chiki” va por los quince millones de euros de beneficios. Europa está tomando las riendas, el Eurocontrol existe: hay cosas buenas, otras no tanto, pero en conjunto el espectáculo abigarrado y sorprendente está garantizado. Y si le apetece, no se corte: vote usted (si puede) por el "Chiki Chiki": es la mejor garantía de que Eurovisión seguirá viva; el año pasado, en este país, nadie daba un céntimo por el festival. "
Perrea, perrea..."

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jueves, febrero 07, 2008

Serbia frente a la UE por Kosovo: una hipótesis



Kostunica lanza su golpe, en dirección a Bruselas. ¿Cuáles han sido las razones?






A lo largo de los últimos días, se han continuado sucediendo en la lista BALKAN de RedIris los debates en torno al resultado de las elecciones presidenciales serbias del pasado 4 de febrero. Dado que una parte de los suscriptores son funcionarios y académicos españoles que viven y trabajan en la zona Serbia-Montenegro-Kosovo, las idas y venidas de mensajes con opiniones de todo tipo, han resultado muy enriquecedores. En el crescendo de hipótesis, ideas, informaciones y dudas, decidí lanzar un órdago interpretativo sobre ese vector de fuerzas que une Bruselas con Belgrado, Moscú y Prishtina. El texto que sigue a continuación integra cuatro mails consecutivos, que han sido pulidos de estilo y fallos ortográficos, pero respetando el tono más informal del debate en un foro. Al final del post puede leerse la respuesta al mail de un suscriptor, que no incluyo aquí para no desmesurar las dimensiones del post, no por falta de interés.


La ilustración de unas elecciones serbias nunca omite alguna anciana en una colegio electoral remoto. En esta ocasión fue "ABC" quien cumplió con la tradición. Los medios españoles siguen muy anclados en análisis e imaginarios de hace quince años o más






[BALKAN] Intento de hipótesis global para Serbia-Kosovo-Rusia [4 mails]
De: Foro sobre estudios balcánicos
Enviado: jueves, 07 de febrero de 2008 16:40:55


Me alegro de que la lista se esté calentando en profundidad. Sin embargo, creo que empezamos a dar vueltas en círculos cada vez más cerrados sobre un determinado tema (el panorama político serbio y sus pugnas), que es muy interesante, pero que no es sino un elemento más de la ecuación. Voy a saltar a otro círculo, a ver si os interesa.

Ayer, el informativo de TVE Canal Internacional estuvo pasando un pequeño reportaje sobre las elecciones serbias y sus resultados, abundando en el argumento ya conocido: las presidenciales fueron en realidad un referéndum a ojos de Bruselas. En la pantalla, jóvenes de indumentaria moderna explican que Tadic significa poder viajar por todo el mundo (un conocido serbio afirma que los telediarios occidentales siempre muestran a viejos desdentados votando en pueblos remotos; pues aquí tenemos la interesada excepción).

Además de ello, el mini-reportaje nos explicaba que las presidenciales han sido una derrota de Rusia en toda regla. Habían apostado por su protegido Nikolic y les había salido fatal, muy mal. Silencio consternado en el Kremlin. En la pantalla, Putin con gesto severo leyéndole la cartilla a Tadic en imágenes de archivo. Hasta aquí, un reportajito digno de haber sido descrito por George Orwell en su 1984. Eurasia vuelve a ser derrotada y Oceanía se lleva el gato al agua, Gran Hermano dixit.

Ahora bien, por la tarde comenzó a incluirse la noticia sobre “la oposición del primer ministro serbio, el conservador Vojislav Kostunica, a aceptar el acercamiento con Bruselas si la Unión Europea insiste en tutelar la independencia de Kosovo”. Y también las declaraciones de Olli Rehn: “No se ha escuchado la voz del pueblo serbio”. Es decir, para el comisario de la ampliación (bien conocido por sus declaraciones más bien “austriacas” sobre los escollos en el proceso de negociación turco a la UE) las elecciones presidenciales han sido un referéndum.

Creo que este “detalle” da pie para tirar del hilo de la madeja. La UE ha insistido en mostrar las presidenciales serbias como un referéndum con la siguiente pregunta dirigida a la ciudadanía serbia: “¿Desea que Bruselas le conceda a usted y su país alguna forma de compensación a cambio de que no den la lata en el proceso de independencia de Kosovo tutelado por la UE?”. Lo retorcido del caso es que la respuesta daba igual. Si era “SI” (voto Tadic) la UE paga lo pactado y se lanza a “solucionar” el asunto de Kosovo, que le han traspasado los norteamericanos y las Naciones Unidas. Si la respuesta hubiera sido “NO” (opción Nikolic) pues lo mismo, con la diferencia de que las excusas y argumentos hubieran sido diferentes: la UE se guarda las promesas y ante el argumento de que con Nikolic no se puede negociar, impone por la vía rápida la independencia de Kosovo como mejor le conviene.

Bien, ¿qué respuesta cabe ante el dilema de hierro? Pues parece que Kostunica ha dado con una vía interesante.



















Boris Tadic, el gran vencedor... de momento. Para Bruselas, las presidenciales fueron un referéndum. Pero el presidente seguirá al frente de Serbia una vez que se haya solucionado de una otra u otra forma la cuestión de Kosovo a conveniencia de determinados poderes de la UE


La actitud de Kostunica, presentada por la prensa occidental como una especie de pataleta parece tener más sentido estratégico de lo que parece a simple vista. Por un lado, insiste en que las presidenciales no han sido un referéndum, y que en todo caso, el color político de la presidencia no tiene por qué afectar a las decisiones del gobierno. ¿O qué se habían creído Olli Rehn y compañía? En parte tiene razón, porque si un gobierno tolera ciertas cosas, pierde toda credibilidad; y de hecho, la pierde todo el conjunto del estado. En este sentido os recuerdo que Kostunica es doctor en Derecho y profesor de Ciencia Política.

Bien, volvamos al hilo central. Kostunica primer ministro le planta cara a Bruselas en nombre de su autoridad y la del gobierno serbio. Pero también, según parece, con la intención de crear una crisis de gobierno [controlada] en Serbia. Crisis que además, iría cargada de fuertes razones de peso ante Bruselas: “Miren la que han montado con su ‘referéndum’. Querían tener las manos libres para arreglar lo de Kosovo y ahora todo se descompone en Serbia. Pues bien, si hay crisis habrá que disolver el gobierno y convocar elecciones. Y si es así, habrán de aplazar de nuevo el plan de independencia para Kosovo hasta que aquí [en Belgrado] decidamos quién gana en las próximas legislativas y qué negocia con ustedes el gobierno resultante. ¿Desean seguir adelante con el asunto de la independencia de Kosovo?. Pues háganlo, pero ya saben a lo que se arriesgan: una crisis en Serbia, política y a lo peor, incluso social y lo que vendrá. Y ustedes no querrán eso, ¿verdad?”

Siento haber recurrido a un estilo narrativo tan banal, pero me da agilidad expositiva y creo que se entiende mejor la jugada.

Si es así, y es la lógica que le veo (no se me ocurre otra), lo interesante, lo apasionante del caso, sería saber si Kostunica ha pactado la maniobra [total o parcialmente] con Tadic y hasta con… ¿Nikolic? [Conocido esquema del “poli bueno y poli malo”]. Si lo han hecho, es que la clase política serbia ha hecho los deberes y ha aprendido mucho en los últimos siete años. No sería tan descabellado.

Bien, tenemos a Vojilasv Kostunica lanzado en lo que parece una heroica carga suicida a través de la aldea de su amada, como el protagonista de “Tamo daleko”. ¿Qué sentido estratégico tiene y por qué puede que le estén apoyando Tadic y hasta Nikolic?. ¿Qué ganarían Kostunica y sus potenciales aliados con estas tácticas dilatorias? ¿Acaso la independencia de Kosovo no es inminente y va a tener lugar de cualquier forma?


















El factor ruso: Kostunica saluda al presidente Putin durante una visita a Moscú, junio de 2007. ¿Se forjó allí la situación actual?



Aquí entra Rusia en escena. Y un protagonista inesperado hace pocos meses: la recesión financiera que se nos está cayendo encima.

A riesgo de ponerme pesado, insisto en la línea central: la UE se ha hecho cargo de arreglar definitivamente la cuestión kosovar, como ocurrió también con el asunto del protectorado bosnio. Pero Bruselas tiene de un lado las presiones norteamericanas y de otro las rusas y tiene que lidiar con ambas. Hasta hace poco, las presiones americanas eran fuertes. Pero se le acaba el tiempo a Bush en la Casa Blanca, ya no está para presionar a favor de la independencia de Kosovo como lo hacía hasta ahora, y a partir de noviembre, veremos qué ocurre con la nueva presidencia.

Por lo tanto, para los europeos no es momento de ponerse demasiado farrucos con los rusos. Al fin y al cabo, Bush se irá y vendrán otros, pero los rusos seguirán ahí, a pie de cañón en o en torno a los Balcanes, como desde el siglo XVIII. Con la nueva fuerza que le da el gas y el petróleo, Rusia vuelve a tener capacidad de presión efectiva sobre Europa (que en muchos casos es sólo un intento de cobrar lo que vale el producto, no me apunto a la teoría del “nuevo Imperio ruso”, la “nueva Guerra Fría”, etc.). Pero es que con la que está cayendo ahora en los mercados financieros, hay que ir con cuidado en el asunto económico. Como ha quedado muy claramente demostrado, las finanzas europeas están demasiado conectadas con las norteamericanas, y el mundo ya es otra cosa diferente a lo que era en 1990: andan por ahí China, India, Brasil y… Rusia. A Bruselas le interesan ahora buenas relaciones con Rusia, por lo que pueda pasar mañana y porque al fin y al cabo es un mercado y un proveedor muy serio. De hecho se está invirtiendo mucho en Rusia, en capitales y activos y lo que se quiera.

De ahí que en Belgrado puede que alguien calcule que una táctica de dilación puede llevar a algo. De olvidarse de Kosovo siempre habrá tiempo, pero dadas las circunstancias internacionales, quizá valga la pena atarse los machos y aguantar, a ver hasta dónde se llega. Es posible que incluso Moscú haya sugerido tal estrategia.

Y es que, como dije antes, las facturas que está dejando Estados Unidos en la UE son cuantiosas, en dinero y en capital político. Ahí tenéis el asunto de Afganistán, que está generando fuertes tensiones en la OTAN [de hecho,
a día de hoy se ha hecho perceptible la crisis en la reunión de Vilna, aunque posiblemetne está relacionada con la situación en Pakistán, las tensiones en torno al asesinato de Benazir Bhutto. Por lo tanto, hay muchas opciones abiertas.


















Robert Gates en la cumbre de la OTAN, Vilna, 7 de febrero de 2008: la tormenta se ha desatado, aunque se impuso la sordina. "La guerra será larga". Costó admitirlo, pero en efecto, aquello es una guerra de desgaste y la mayoría de los aliados están empezando a cansarse. La OTAN podría perder la segunda que emprendió



Asunto Mladic-Karadzic y concluyo.

Como se puede inferir de lo dicho anteriormente, ahora no es el mejor momento posible para que el célebre dúo aparezca por La Haya. Hay razones bien obvias, como la misma credibilidad del TPI tras la muerte de Milosevic, y el desastroso planteamiento procesal de Carla Del Ponte, cuya estrella, lógicamente, se apagó desde entonces. Pero además, hay detalles que supongo que no se os pasan desapercibidos.

Primero: Karadzic no está refugiado en Serbia, o al menos eso parece. Claro, puede andar por Canarias, como ocurrió con Gotovina; pero se apunta a que se esconde en Bosnia; o entre esa república y Montenegro. ¿Es eso responsabilidad de Belgrado? Además, ¿no os parece un poco extraño que un personaje tan notorio como Karadzic ande escondido desde hace ¡más de quince años! en un territorio del tamaña de Aragón-La Rioja?

Capítulo Mladic. Éste sí que le correspondería más a Belgrado. Pero os recuerdo que en más de cuatro ocasiones ha saltado a la prensa occidental la “inminencia” de la captura de Mladic, que si está negociando él mismo su entrega, luego nada… ¿Pero qué puede estar negociando un fugitivo de la justicia internacional? Cuando el río suena, agua lleva. Y me parece que bastante turbia, por cierto. Aquí hay alguien a quien no le interesa que aparezcan esos dos, y más ahora que Milosevic tiene ya la boca callada. Mucho menos ahora. Aunque aparezca Solana diciendo que no se olvidan de echarles el guante, y todo eso, os recuerdo que ese mismo Solana fue el que dijo que España jamás entraría en la OTAN. Políticos…

Y hasta aquí llegamos. Seguro que me he dejado muchas cosas, un montón de interrogantes quedan en el aire, puede que a muchos os parezca el parto de los montes. Pero se trata de un modelo hipotético en el que cupieran todas las variables y salidas aparentemente extrañas que están teniendo lugar.

Por cierto: me ha llegado invitación de la Comisión Europea, delegación de Barcelona, para participar en un viaje a Zagreb para conocer el candidato croata, que está tan bien preparado para el acceso a la UE, etc, etc. Esos sí que saben latín.

Hasta pronto,

FV


















Dos jóvenes ¿yugonostálgicas? adornan su cara con lo que parece ser la antigua bandera federal. La juventud, en especial, le dió la victoria a Tadic: Serbia no puede vivir de espaldas a Europa. Pero tampoco a Rusia, ni al resto del mundo. La opción no puede ser una cosa o la otra



[BALKAN] La pregunta del millón de dínares‏
De: Foro sobre estudios balcánicos
Enviado: jueves, 07 de febrero de 2008 20:27:53


Efectivamente, Antonio, vaya despiste: era ¡abril de 2006...! El precio de la velocidad ¿O sea que el movimiento fue de ida y vuelta: UE-ONU-UE? Muy interesante, si señor.

No estoy tan seguro de que Serbia pueda aguantar mucho en este plan, porque una crisis política, aunque sea inducida, tiene sus costes, ante los ciudadanos y ante la comunidad internacional. El precio puede ser un peligroso descontrol y una caída en barrena en la credibilidad. Además Belgrado no puede dar un portazo a Bruselas y vivir mucho más tiempo de espaldas a un espacio al que pertenece. La bonanza económica requiere estabilidad política, crédito internacional, la crisis también afecta a Serbia, no sólo al resto del mundo, etc., etc.

Si el pulso de fuerza que os comento existe realmente (ojo, que puede ser un espejismo) deberá ser breve. Y además, tendrá que ofrecer a Bruselas el camino de salida. Acorralar, sin más, llevaría a salidas inesperadas, huidas hacia adelante y situaciones en las que Serbia saldría perdiendo. Y claro, la pregunta del millón es: ¿Cuál es ese camino de salida? Porque ni la UE ni los americanos, ni nadie, puede permitirse el lujo de salir de allí como en Somalia 92. Además, se ha llegado demasiado lejos para anular por real decreto los proyectos de soberanía para Kosovo, al margen de que tampoco tiene por qué ser ese el camino. El quid es un plan que les salve la cara a todos, un "producto americano" en el que todos saquen algún beneficio. Esa es la clave, a mi modo de ver. Lo que ocurre es que hasta ahora los albaneses no han cedido en nada y los serbios han tenido que hacerlo sistemáticamente. Y cualquier manual de negociación de empresa, de esos que se compran en los aeropuertos, explica como primera lección que no hay manera de negociar nada cuando hay un ganador y un perdedor aplastado.

En relación a un rebrote de la guerra en la zona, no lo veo factible. Faltan demasiadas cosas para que eso ocurra. El pulso es político y si Belgrado lo maneja bien, se ganará el respeto de Bruselas, cosa que hace tiempo que perdió.

Por lo demás, gracias por los datos, Antonio. Son piezas para incorporar al puzzle.


FV

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