domingo, febrero 10, 2008

Yugoslavia se reinventa





















El mapa político más complejo de la historia de Europa central y oriental, ya superado a fecha de hoy (no queda ni rastro de la YU que se indica). Pero además, dentro de pocos días, una breve manchita señalará la aparición de un nuevo estado soberano entre las actuales Montenegro, Serbia, Macedonia y Albania. La viabilidad económica de un conjunto tan fragmentado sólo tiene sentido en el contexto de la nueva economía global y en el seno de la integración en la UE

Noticias de hace poco más de 48 horas predicen la proclamación de la independencia de Kosovo para el próximo domingo, día 17 de febrero. Al margen de lo que ocurra antes o después de esa fecha, está asegurada una virulenta reacción de las pasiones en diversos países europeos en torno a la cuestión, con la misma furia futbolística demostrada previamente hacia conflictos o procesos en la zona turco-balcánica. Dejando atrás las mortíferas guerras de secesión yugoslavas (1991-2001), las previsibles vehemencias en torno a la soberanía de Kosovo se unen, en los últimos años, a las que despertó el fracaso del Plan Annan en Chipre, la candidatura turca a la UE, la virulenta reaparición del recuerdo del genodicio armenio, o el definitivo divorcio montenegrino. Resulta característico en esos casos que las discusiones vayan asociadas a cuestiones totalmente ajenas al sujeto aparentemente central. El resultado es que quedan en la sombra asuntos más reales o que, sencillamente, están en la cola del inmediato devenir: el espectacular acercamiento entre Ankara y Atenas, el posible debate sobre la integración de las repúblicas caucásicas en la UE, la amenaza que supone la independencia kosovar para la integridad de Macedonia o el posible estallido de los dobles raseros en cadena.

Como mero ejercicio de desintoxicación se propone aquí un reportaje publicado en la edición otoñal de "Foreign Policy" en español por la peridista Mirjana Tomić. Nacida en Belgrado y nacionalizada española, es una veterana profesional que cubrió en directo una buena parte de los acontecimienbtos de las guerras de secesión yugoslavas para el diario "El País", aportando una calidad informativa sobre el conflcito de la que el diario estaba bastante necesitado por aquellas fechas.


Mirjana Tomić pasó un tiempo en las repúblicas de la antigua Yugoslavia para llevar a cabo el reportaje que nos ocupa. En él escribe más sobre el futuro que sobre el pasado: el mundo de los negocios entre las diversas empresas y capitales de las repúblicas yugoslavas, con sus fracasos y limitaciones, pero apuntando a una tendencia clara, que es la que se impondrá definitivamente si los recién nacidos estados terminan integrándose en el espacio comunitario de la UE que es, hoy por hoy, la única apuesta con posibilidades para superar las tensiones que trajo la destrucción de Yugoslavia en todo el espacio de los Balcanes occidentales.




Otro mapa caducado desde 2006, cuando dejó de existir el estado denominado "Serbia y Montenegro", conocido jocosamente como "Repúblika Solania". La gran mancha verde que es Bosnia-Hercegovina disimula lo que es uno de los estados confederales más complejos del mundo. desde el punto de vista político y administrativo









FP - Edición en español

Artículos

YUGOSLAVIA SE REINVENTA

octubre-noviembre 2007

Mirjana Tomic



"¿Tiene revistas de Croacia y Bosnia?”. “No, sólo prensa internacional,” responde la dependienta en Plato, la mejor librería de Belgrado, con la mayor oferta de revistas y diarios británicos, italianos, franceses y alemanes. “Perdone”, se corrige y precisa: “Bosnia y Croacia son también países extranjeros”. La vendedora busca una explicación políticamente correcta para definir los Estados surgidos de la antigua Yugoslavia. “No tenemos la prensa de la región y dudo que la encuentre en Belgrado”, concluye.

Nadie en la antigua Yugoslavia habla de la antigua Yugoslavia, pero hay numerosos eufemismos: la región, los países vecinos, los países del entorno. La ausencia de prensa y de libros regionales en los quioscos y las librerías de Belgrado, Zagreb o Sarajevo no significa que no existan comercio, inversiones, intercambios culturales, viajes privados y cierta comunicación entre la población de las antiguas repúblicas yugoslavas.

La élite económica y cultural nunca ha roto todos los lazos. En los últimos cinco años, el comercio y la cooperación cultural se han intensificado. Sin embargo, el nacionalismo no ha muerto. Mientras las élites hacen negocios y los oligarcas balcánicos compiten por el tamaño de sus yates en la costa dálmata croata, los medios de comunicación y muchos políticos siguen alimentando el chauvinismo.

Pocos recuerdan que el preámbulo a la desintegración de Yugoslavia y a las guerras fue el boicot económico serbio de los productos eslovenos, decretado por el entonces presidente Slobodan Milosevic. Hoy, más de 400 empresas eslovenas están presentes en el mercado serbio, con inversiones superiores a 500 millones de euros. La cadena de hipermercados Mercator abrió el camino, inaugurando tiendas en la capital serbia y en Novi Sad. El fabricante de electrodomésticos Gorenje adquirió fábricas en Valjevo y el gigante metalúrgico Cimos compró la siderurgia en Kikinda. “Los eslovenos controlan los fondos de inversiones, las compañías de seguros y ofrecen diversos servicios de consultoría,” explica Mila Korugic, directora de recursos humanos del banco griego Piraeus. “La buena cooperación económica con Eslovenia lanza un mensaje positivo a los potenciales inversores de la Unión Europea. Significa que el mercado serbio es estable”, opina Mitar Przulj, de la Cámara de Comercio serbia. “Algunas empresas internacionales contratan a expertos eslovenos para trabajar en Serbia: ellos conocen el mercado, la mentalidad y las leyes”.

Conscientes del tamaño reducido de su mercado, con sólo dos millones de habitantes, los empresarios eslovenos, representantes de las compañías cuya transición del socialismo al capitalismo fue la más indolora en Europa del Este, y la menos corrupta, entendieron que sus ventajas comparativas yacían en la región de la antigua Yugoslavia, donde sus productos son conocidos, dominan el idioma y están dispuestos a asumir los riesgos que los occidentales no aceptarían. Por ejemplo, Mercator no pudo comprar el suelo donde construyó sus hipermercados. Las empresas del único miembro de la UE entre las ex repúblicas yugoslavas han invertido en Croacia, Bosnia Herzegovina y Montenegro. Aparte de sus ocho millones de habitantes, sin contar Kosovo, Serbia tiene otro aliciente: el acuerdo de libre comercio con Rusia.

El éxito esloveno empujó a las empresas croatas a seguir sus pasos. Unas 170 compañías han desembolsado hasta el momento 364,6 millones de euros. “Un 17,7% de las inversiones directas croatas están destinadas al mercado serbio”, según la Cámara de Comercio croata. Los inversores más grandes son el consorcio agroalimentario Agrokor y el de la construcción Nexe Group. La prensa croata alaba esta inyección de capital, mientras los medios de comunicación serbios parecen alarmados. “Los croatas compraron Serbia”, según el diario sensacionalista Kurir. La revista belgradense NIN titulaba: “La conquista de Serbia: los colonizadores croatas y eslovenos”.

Los empresarios serbios no han podido o no han querido conquistar los mercados croata y esloveno. Exportan, pero no invierten. En Croacia no hay obstáculos legales para el capital serbio, aunque la opinión pública no es favorable. “No hay que crear malestar entre los ciudadanos y permitir la entrada de capital serbio”, opina Ljubo Jurcic, candidato a primer ministro de Croacia, si el Partido Socialdemócrata (ex comunistas) gana las elecciones, previstas para noviembre de 2007. Las inversiones en Eslovenia son difíciles para todos los extranjeros.

Los tycoons serbios, palabra inglesa empleada en la región para denominar a los nuevos ricos surgidos de las guerras y apoyados por las alianzas políticas dudosas, están concentrados, desde la caída del régimen de Milosevic en 2000, en expandir sus oligopolios por el mercado interno a la vez que adquieren la representación exclusiva de las marcas internacionales para toda la región, con la excepción de Eslovenia. Sus planes estratégicos abarcan Bosnia, Macedonia, Montenegro y Albania. Algunos esperan tiempos mejores para lanzarse a Croacia. En Bosnia Herzegovina invierten tanto los croatas como los serbios, pero sus capitales van hacia las zonas donde cada etnia tiene la mayoría. Sólo los eslovenos hacen negocios por encima de las consideraciones étnicas. “Los eslovenos compraron la mayor parte de las empresas privatizadas por medio de la venta de acciones de los trabajadores”, se lamenta la revista bosnia BH Dani.

De alguna forma, sin que nadie se atreva a decirlo en público, se reproducen las relaciones de la ex Yugoslavia: Zagreb y Belgrado compiten por ser el centro económico y cultural de los Balcanes; Ljubliana se mantiene alejada, pero invierte y acumula riquezas; Sarajevo y Skopje siguen las corrientes impuestas por otros. La independencia de Montenegro es muy reciente, un año, y el país cuenta con 650.000 habitantes. Por el momento, Podgorica es reticente a aceptar el capital serbio.

La racionalidad económica parece guiar las decisiones empresariales: los tamaños reducidos de los mercados locales obligan a las empresas a buscar nuevas oportunidades; la proximidad lingüística y cultural favorece la cooperación, además de los diferentes niveles de desarrollo y salariales. Por ejemplo, el sueldo medio en Eslovenia supera los 860 euros, en Croacia alcanza los 650, en Serbia es de 346, en Montenegro de 330, en Bosnia de 300 y en Macedonia de 234. Los ingresos medios engañan sobre el nivel de vida, debido a las grandes disparidades salariales dentro de cada país. Por ejemplo, un obrero en Serbia o en Bosnia trabaja por 150 euros. El paro oficial en Bosnia, Montenegro y Macedonia supera el 30%. Con la excepción de Eslovenia, ninguno de los países surgidos de la antigua Yugoslavia ha recuperado el nivel de vida anterior a la desintegración, en 1991. Por otro lado, el patriotismo económico, como se define en Zagreb y Belgrado cierto malestar (o envidia) ante el éxito esloveno, no ha muerto.

El tycoon croata Ivica Todoric y su homólogo serbio Miroslav Miskovic, propietarios de vastos imperios en el área de distribución y venta de alimentos, entre otros sectores, intentaron frenar la expansión de los hipermercados Mercator. “El pacto Todoric-Miskovic: los nuevos dueños de los Balcanes”, tituló la revista croata Globus, especulando acerca de cómo los dos nuevos ricos iban a repartirse la región y perjudicar a los eslovenos. El pacto fracasó y los dos hombres fuertes están buscando nuevas alianzas.

En toda la zona, el proceso de transición económica del socialismo al capitalismo no ha terminado y las privatizaciones aceleradas forman parte esencial de las estrategias económicas. Este proceso provoca numerosas especulaciones acerca del origen de los inversores extranjeros: ¿quién es la tapadera de quién? Motivos existen, tanto económicos como políticos: empresas con nombres ingleses y sedes en las islas caribeñas suelen tener capitales locales o regionales de dudoso origen; la procedencia de dichos capitales está a veces ligada a las guerras o, como escribe la prensa local, es “controvertida” y hay corrupción.

En agosto de 2007, por ejemplo, siete miembros del Fondo Croata de Privatizaciones, incluidos tres vicepresidentes, fueron detenidos por recibir cohechos y organizar privatizaciones ilegales. En Serbia, las prácticas económicas monopolistas o de dudosa legalidad son minuciosamente descritas en la prensa, pero no han desencadenado grandes acciones judiciales. Y cuando las hay, la opinión pública nunca se entera del desenlace. En Bosnia y en Macedonia, los clanes étnico-políticos dominan las privatizaciones.

A pesar del acelerado movimiento de los capitales regionales en los últimos cinco años, los mayores inversores siguen siendo austriacos, alemanes, holandeses, italianos, franceses, noruegos, griegos y rusos. Las ventas inmobiliarias en la costa de Montenegro están dominadas por los oligarcas rusos. Las empresas estadounidenses han comprado algunas fábricas estratégicas, a la vez que Bosnia ha recibido inversiones de Emiratos Árabes, Arabia Saudí y otros países musulmanes. El sector bancario local ha desaparecido con la llegada de las grandes instituciones financieras europeas. Se espera que la recién creada área de libre comercio, Central European Free Trade Area (CEFTA), estrenada en julio pasado, intensifique aún más los intercambios económicos. Los miembros de la CEFTA son: Albania, Bosnia Herzegovina, Croacia, Macedonia, Moldavia, Montenegro, Serbia y Kosovo, el territorio administrado por la ONU. Según el diplomático austriaco Erhard Busek, coordinador especial del Pacto de Estabilidad, este acuerdo incrementará la capacidad regional para “potenciar el comercio, participar en el sistema multilateral y competir globalmente por las necesarias inversiones, y crear empleos”.




















Los cantones de la República de Bosnia-Hercegovina, cada uno con administración y legislación propias en muchas áreas, que se suman a la coexistencia de la Republika Srpska y la Federación Croato-Musulmana, todo ello en un exiguo territorio de 51.129 km²

Los intercambios culturales regionales preceden a la cooperación económica: el mundo del cine y del teatro nunca ha roto del todo sus contactos profesionales y personales. Por otro lado, las diferentes donaciones internacionales promueven actividades culturales multiculturales. Para conseguir el dinero, hay que crear redes de contactos regionales.

El teatro esloveno Slovensko Gledalisce llegó a Belgrado antes que las empresas y fue noticia de primera plana. Lo mismo sucedió cuando el prestigioso Atelje 212 de Belgrado regresó a Croacia. Este verano, la jet set croata y la serbia se reunían para ver las obras del teatro Ulises en la isla de Brijuni (Croacia), antes residencia veraniega de Josip Broz Tito. El reparto de este teatro privado es multiétnico. “Los actores circulan por todo el territorio”, explica Milena Dragicevic, profesora de la Academia de Arte Dramático de la capital serbia. “Las series de televisión en Bosnia y Croacia cuentan siempre con actores serbios”, precisa. Sin embargo, los nacionalistas serbios atacaron violentamente a la actriz Mirjana Karanovic por su actuación en la película bosnia Grbavica, ganadora del Oso de Oro en Berlín en 2006. Karanovic interpreta a una mujer bosnia violada por soldados serbios. Hubo una única proyección del filme en Belgrado y los nacionalistas intervinieron.

“Hay mucha coproducción cinematográfica en la región”, afirma Dragicevic. La carencia de salas de cine en Serbia –la mayoría fueron vendidas y no se sabe si reabrirán– no impide que el Fondo de Cine serbio financie varias películas al año para poder participar en festivales, en especial en los especializados en el ámbito regional: Sarajevo, Palic, Herceg Novi, Motuvan o Pula.

Si bien todos los países intentan promover la alta cultura, el único producto que no ha necesitado promoción o donaciones internacionales y ha conquistado toda la región es la música folclórica serbia con arreglos tecno, conocida como turbofolk. Esta música con ritmos orientales, ligada al periodo del nacionalismo beligerante, de gusto dudoso e interpretada por unas cantantes de vulgaridad ostentosa, ha sido todo un fenómeno regional.

“Durante la guerra, cuando el Ejército bosnio llegó a Vares, la población estaba confundida. Los soldados llevaban el uniforme bosnio, pero escuchaban turbofolk”, cuenta el escritor bosnio Nenad Velickovic. Esta moda preocupa a las autoridades culturales croatas. Un programa especial de la televisión de esa república intentó analizar por qué los jóvenes bailan esos ritmos en las discotecas de Zagreb, donde este tipo de música no se vende legalmente. Tampoco se promueve en Eslovenia, pero se escucha en discotecas y fiestas.

En paralelo a los intercambios culturales con carácter comercial –teatro, cine, jazz y rock– y público reducido, debido al precio de las entradas, diferentes instituciones internacionales promueven las actividades culturales y académicas multiétnicas. Sin embargo, su alcance es limitado. Para la mayoría de la población, cruzar las fronteras étnicas es más bien la excepción que la norma. No existe el turismo masivo: algunos tienen miedo, otros rechazan los viajes debido a las guerras y la mayoría no tiene dinero. Serbios y macedonios prefieren veranear en Grecia y en Turquía que en la costa dálmata. Los croatas no viajan a Serbia si no es por motivos profesionales o personales. Basta recordar que no hay vuelos entre Belgrado y Zagreb. Resulta más barato viajar de Ljubliana a Londres que de Ljubljana a Skopje. Los precios de las llamadas telefónicas tampoco favorecen la comunicación. Las tarifas desde Macedonia son ilustrativas: resulta más barato llamar a Australia que a Belgrado.






















Mapa étnico (lingüístico y religioso) del territorio de la ex Yugoslavia. En algunos casos, las diferencias han sido magnificadas por conveniencias políticas. Pero en todo caso, la reintegración informal sigue siendo el camino lógico para la coexistencia y el progreso comunes

El Babel de los Balcanes

Una de las primeras medidas políticas de los países surgidos de la antigua Yugoslavia fue cambiar el nombre del idioma oficial. El Estado desaparecido tenía tres lenguas: serbocroata, esloveno y macedonio. En cuatro de las seis repúblicas se hablaba serbocroata. Con la desintegración, éste desapareció y la región se ha enriquecido con cuatro idiomas nuevos: serbio, croata, bosnio y montenegrino.

¿Cuántos idiomas se hablan hoy? Depende. Oficialmente, seis, pero todo el mundo se entiende sin necesidad de intérpretes. El esloveno se diferencia del serbocroata –por utilizar la antigua denominación– tanto como el castellano del catalán. El macedonio se distingue del serbocroata tanto como el castellano del gallego. Y serbios, croatas y bosnios jamás hicieron ningún esfuerzo por aprender macedonio o esloveno, que se hablan sólo en un país. En cuanto al serbocroata, o sea, serbio, croata, bosnio y montenegrino, la cuestión lingüística y política está ligada. ¿Es uno o varios idiomas? ¿Cubano, argentino, mexicano y castellano son uno o varios idiomas? En el caso del serbocroata, las diferencias lo son todo. Es más, los políticos las han potenciado con la introducción de palabras nuevas. Para justificar la singularidad del serbio, Belgrado declaró el cirílico alfabeto oficial. Antes coexistía con el latino. Ningún letrero comercial en Serbia está escrito en cirílico. Para potenciar el croata, el fallecido presidente Franjo Tudjman introdujo palabras nuevas y reactivó algunas expresiones en desuso. Algunas han sido adoptadas por la población, otras desaparecieron. Para no quedar atrás, los políticos de Sarajevo inauguraron el uso de términos turcos, heredados de la dominación otomana y olvidados desde hace décadas. Los montenegrinos sólo cambiaron el nombre del idioma. –M. T.

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jueves, enero 31, 2008

ECONOMÍA: El laboratorio turco (y 3)




















Cüneyd Zapsu cabalga a Erdoğan. Caricatura sobre el poder de algunos consejeros relacionados con la nueva clase empresarial "verde"

Andrés Mourenza remite, desde Estambul, el siguiente reportaje de la revista "Forbes" (edición en red) que utiliza la figura del magnate de los negocios Aziz Zapsu como eje central para desarrollar un interesante reportaje sobre el auge de los empresarios del nuevo "capital verde" turco, que ha terminado por cuajar en torno al AKP. Eso ha contribuido a darle al gobierno Erdoğan una de sus mayores bazas: la bonanza económica, quizás la mejor que ha vivido la República desde su fundación. Pero también arroja sombras sobre el poder que pueda estar acumulando esta nueva elite empresarial y financiera. Sin dejarse llevar por el insistente mantra de la "agenda oculta" del gobierno islamista moderado, vean el artículo como lo que es: una pieza más, una colección de datos para ir acumulando y evaluando cada cierto tiempo.



Aziz Zapsu, el hermano empresario, en la sombra










"Forbes" - International

Turkey's Double Edge

Richard C. Morais with Denet C. Tezel 02.11.08, 12:00 AM ET

An admirable economic revival in a pivotal nation is the ribbon around a bundle of troublesome contradictions.

Yasar Nevruz, a 28-year-old waiter, is shopping with his wife and daughters in the unfashionable Istanbul suburb of Guzelyali. The family walks past the traditional bakkals, corner shops, and bazaars that usually sell cigarettes and cooking oil on credit and make up 60% of the nation's retail market. The Nevruz family instead enters Evdi, a new discounter of household goods, where they longingly finger low-priced vacuum cleaners and toasters before buying a modest ashtray.

"We hardly ever use the bakkals anymore," says Nevruz, pointing at his preferred food store, BIM, an airy discounter modeled after Germany's Aldi chain. Meanwhile, a new clothing discounter across the street, Tedi, is filled with head-scarfed housewives clicking their tongues and chattering excitedly over $15 polyester skirts and $2 bottles of perfume. No credit, just rock-bottom prices.

The brain behind all the stores shaking up Guzelyali's shopping is 53-year-old Aziz Zapsu. Zapsu is bringing Western-style discounting to the nation's poorer neighborhoods and is, according to PricewaterhouseCoopers partner Adnan Akan, "Turkey's retail guru." After building and selling off the $1.5 billion (revenue) retailer BIM, the entrepreneurial Zapsu is starting again from scratch. He says in an interview that the revenues of firms currently in his portfolio are again at the $1 billion mark.

Conservative Muslim Zapsu started as a yarn and hazelnut trader, and such entrepreneurial energy explains why Turkey is enjoying a capitalist boom. GDP, which contracted 7.5% in 2001, has since averaged 6.9% growth per year. Turkey's stock index has tripled since the Islamic government of Prime Minister Recep Tayyip Erdogan was elected in late 2002, and inflation, ratcheting between 45% and 104% a year in the decade before Erdogan came to power, is consistently below 10% now. Under International Monetary Fund-imposed discipline, the nation is liberalizing markets and privatizing state assets.

What's not to like about the new Turkey that businessman Zapsu exemplifies? Well, consider this: Last April, as the country headed into a national election, million-strong demonstrations filled the streets of Istanbul and Ankara. The peaceful marchers were out to "protect the Republic," worried that Erdogan's conservative government was orchestrating an Islamic takeover of the Turkish republic built, since 1923, on a secularist constitution.

Erdogan and his pro-Islamic party, AKP (the Turkish acronym for Justice & Development Party), would go on to a comfortable reelection plurality, with 47% of the popular vote, but not before the horn-tooting demonstrators inspired a shopkeeper--whom we can't name for fear of reprisals--to hang the republic's flag in her shop window in an act of solidarity. Tax officials from the Turkish Finance Ministry raided the boutique three times in the following week, but never found anything amiss.

"It was simple harassment," says the shopkeeper's husband. "It's not good for business to have tax officials poring through your records in front of customers."

Richard Perle, the former U.S. assistant secretary of defense now at the American Enterprise Institute, expresses a common view when he says that Erdogan is "a balancing force," is "pragmatic" and "accepts the broad contours of secular Turkey." But even Perle is worried about some emerging trends in Turkish society, including a pattern of tax audits that look like they are meant to intimidate.

Turkey's largest media group is owned by publishing magnate Aydin Dogan, his media properties known for their vociferous criticisms of the Erdogan government. In 2000 a Dogan consortium purchased 51% of the privatized oil distributor Petrol Ofisi; around the 2007 elections the Ministry of Finance ruled the acquisition-related accounting of Dogan's Petrol Ofisi was a tax violation and the oil firm owed $700 million in back taxes and penalties. (The tax investigation was leaked to rival Sabah Group, publisher of FORBES TURKEY.) Two months before the election, negotiations were concluded and the Dogan company's tax bill was cut to $200 million. (Neither the finance ministry nor the prime minister's office responded to forbes' specific request for comment.)

"Selective use of tax collectors can be a powerful political instrument," Perle says.

Add to this press reports that Saudi businessman Yasin Al Qadi, on both the U.S. Treasury's and the UN's list of suspected terrorists, is a personal friend of Prime Minister Erdogan and his circle of backers (including Zapsu). Serious questions persist (see more at
The Al Qadi Affair) as to whether Al Qadi evaded in Turkey the UN's sanctions globally freezing his assets.
See Also: The Al Qadi Affair

For a century Turkey has been a bridge between the West and the Muslim Middle East. A few decades ago, according to University of Utah professor M. Hakan Yavuz, a native Turk, Islamic orders like the Naksibendi and Nurcu began expressing their opposition to the ruling secular-statist governments' top-down management by infusing their Islamic doctrine with a bottom-up, pro-capitalist, puritan-type work ethic. The "invisible hand" of market forces, for example, was considered a sign of "divine wisdom."

But Yavuz also concedes that these Islamic movements backing the AKP are "Janus-faced," looking also to impose a strict and authoritarian moral-religious code on the nation. The late Islamic leader, Mehmet Zahid Kotku, a spiritual adviser said to have influenced Erdogan, "warned against premature attempts to establish an Islamic state in Turkey" and instead urged "the moral and cultural reorientation of Turkish society as the pressing goal."

Erdogan's critics argue that this gradual "reorientation" of the nation's secularist code is well under way, and they point not only to selective use of the tax code but also to bias in contracting. A leading Turkish figure, not willing to go on record because of the AKP's bent for retaliation, says that "crony capitalism" under the old regimes was bad, but "I have never seen anything so partisan." Perle adds that one of his Turkish friends has stopped bidding for government contracts altogether because "they know they will never win."

Turkey has the polished veneer of Europe, but scratch the surface and the rough edges of an emerging market are revealed. Melsa Ararat, director of the Corporate Governance Forum at Sabanci University, says Turkey is dominated by complex corporate pyramid structures, but the nation's corporate regulations focus on individual companies only. What Turkey needs, she says, is a regulatory environment that sheds light on how companies way down the pyramid are interacting with the holding companies at the top and with other related entities controlled by the same shareholders. "Important corporate decisions are frequently made outside the boardroom," she says.

Consider the latest venture of retailer Aziz Zapsu. For You is his chain of personal-care-products stores, financed with $50 million from AIG Investments, the Rohatyn Group and the Ozyegins (Turkish banking billionaires). After 18 months Zapsu's entrepreneurial management had turned 12 For You stores into 177.

In Turkey today everything from throat lozenges to aspirin has to be purchased from one of the nation's 23,000 pharmacists. Early legislation, working its way through Ankara, will eventually liberalize the $2 billion market for nonprescription products. Separately, modern pharmacy chains might be allowed to develop.

Detractors accuse Zapsu and his brother, Cuneyd, a personal aide to Erdogan, of trading on their behind-the-scenes relationship with the prime minister to push through legislation, nicknamed the "Zapsu Law." Turkey needs new drugstore laws, Aziz says; legislation will pass on its own, without any pushing. "I am very concerned that our business matters can be used for political reasons. That's why [my brother and I] don't even touch these subjects," he says.

Investor Murat Ozyegin confirms that Aziz is "very careful" regarding his brother and never brings him up in relation to For You. But Istanbul pharmacist Can Yetisen, fighting to keep his legal turf and afraid he will lose 50% of his business, isn't buying it. "The lobbying here is done behind closed doors. It's not like in the U.S. It's done over lunch," he says.

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viernes, enero 25, 2008

ECONOMÍA: El laboratorio turco (2)



Imagen nocturna de Levent, el barrio de negocios de Estambul









Hace apenas una semana, y con motivo de la visita del primer minstro turco Recep Tayyip Erdoğan a España, el diario "El País" publicó en sus páginas naranja un extenso reportaje sobre la situación de la economía en el país anatolio. Como ya se ha comentado en otras ocasiones y en este mismo blog, los analistas económicos de la prensa española suelen ser más serios que sus colegas de las secciones de política internacional. En este caso se intentan encajar demasiadas cuestiones y muy dispares en un espacio limitado, mezclando consideraciones económicas con políticas; por ello, el resultado final no es de lo mejor que ha escrito Fernando Cano. Sin embargo, la pieza tiene la virtud de ponernos al día en unos cuantos datos básicos y en recordar que la economía se ha convertido en la mejor carta de presentación de Turquía. Quién lo diría hace tan sólo diez años.






















Proyecto para la construcción del rascacielos Saphire, en Levent


REPORTAJE

La larga travesía por el desierto

Turquía cumple todos los requisitos técnicos para entrar en la UE, pero no logra completar sus reformas

F. C. 20/01/2008

La visita del primer ministro turco Recep Tayyip Erdogan a España ha reactivado el debate sobre el ingreso del país euroasiático a la Unión Europea. El propio presidente del Gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero, manifestaba abiertamente su apoyo a la adhesión turca, mientras que Erdogan aprovechaba la ocasión para recordar que Turquía cumple con todos los requisitos técnicos de la Comisión, razón suficiente para que la UE "explique de forma científica por qué no se les acepta dentro del club comunitario". Para el jefe del Ejecutivo turco, su país cumple los criterios de Maastricht, a diferencia de muchos actuales socios de la UE.

Un largo camino

La adhesión de Turquía a la Unión Europea ha estado marcada por un largo y tortuoso camino de más de 40 años y que comenzó formalmente en octubre de 2004. Unas negociaciones que casi siempre han estado condicionadas por la política, la religión y los derechos civiles, pero también por la economía. Precisamente, el argumento que Erdogan ha tomado como referencia para agilizar su ingreso. Los datos indican que Turquía ha crecido a tasas que duplican a la Unión Europea en el último lustro, realizando importantes esfuerzos para adaptar su economía a estándares comunitarios.

Después de solventar la severa crisis del sistema financiero de 2001, el país ha tenido un crecimiento sostenido que le ha permitido casi triplicar su PIB en seis años. Con una producción de 500.000 millones de dólares, el país se ha colocado en el puesto número 17 de las economías más grandes del mundo y en el sexto del continente, después de los Países Bajos. Durante esta década, la Administración turca también ha logrado controlar sus elevadas tasas de inflación, un mal que ha afectado históricamente a las finanzas turcas, con tasas que en el año 1997 rozaron el 100% de crecimiento anual. En 2001, este indicador llegaba al 68,5%, producto de la fuerte depreciación de la moneda local, la lira, reduciéndose hasta el 8,6% en 2007.

Esta evolución ha ido acompañada con el control de las cuentas públicas que, de momento, le permiten cumplir con los criterios de austeridad presupuestaria establecidos en Maastricht. Después de una serie de acuerdos con el FMI, Turquía ha pasado de tener un déficit fiscal del 12,9% del PIB en 2002 hasta bajar del 3% exigido por Europa a partir del año 2005. En cuanto a la deuda pública, ésta se ha reducido hasta el 64% en 2006, desde el 104% de 2001. Datos que, según Turquía, le hacen cumplir adecuadamente los estándares europeos. No obstante, para el club comunitario hay una serie de reformas que aún están pendientes.

Descontando las disputas con Chipre, el problema kurdo, los escasos avances en materia de derechos civiles y mejoras del sistema judicial, hay trabas económicas que siguen siendo un problema. En sus sucesivos informes sobre la adhesión, la Comisión ha advertido que la autoridad monetaria no es lo suficientemente independiente del poder político y que las autoridades públicas no terminan de desligarse del sistema financiero. En al ámbito del empleo, la UE ha detectado incumplimientos relativamente importantes en lo que se refiere al respeto de los derechos sindicales, a la lucha contra el empleo no declarado y a las capacidades administrativas.















Proyecto de villa residencial ultramoderna en las afueras de Estambul, parte de una urbanización con 219 unidades don equipamiento de última generación

Temas pendientes

Otro de los temas aún pendientes para la UE es la fiscalidad y su escasa adaptación al acervo comunitario en temas como el IVA y los tipos aplicados, la estructura y los tipos de los impuestos especiales y la fiscalidad directa. No obstante, la Comisión reconoce que, en cuanto a la competencia, la armonización con el acervo en el ámbito de los acuerdos entre empresas está ya muy avanzada y que la adaptación legislativa en este ámbito continúa progresando. También destaca la consolidación de la intermediación financiera, aunque aún se detectan problemas en el avance de sectores clave como la energía y los transportes.

Por su parte, la OCDE agrega que se debe hacer más esfuerzos para atraer al inversor extranjero, además de trabajar para reducir los elevados tipos de interés y mejorar la flexibilidad de los mercados laborales, lo que debería ayudar a la economía a mejorar su competitividad. En su último informe de 2007, la Comisión advierte un panorama positivo para la constitución de empresas.

Esto ha permitido que la inversión extranjera directa (IED) haya tocado niveles récord durante 2007. Los últimos datos del Gobierno turco indican que este indicador pasó de los 1.700 millones de euros de 2003 a los 16.000 millones de euros hasta octubre de 2007. Un dato que en su mayoría se debe al proceso privatizador que se está emprendiendo y que podría disparar hasta los 30.000 millones de dólares la IED.

Precisamente la inversión es uno de los puntos clave para las empresas europeas y españolas. Durante 2006, más del 70% de las inversiones llegadas al país llegaron desde los países europeos, superando los 10.500 millones de euros durante 2006 y los 2.700 millones hasta abril de 2007. Los sectores más apetecidos son la construcción, el turismo y las infraestructuras. Pero no sólo eso. Con más de 80 millones de habitantes, los intercambios comerciales de Turquía con Europa van en alza. En 2005 se dirigieron a la Unión Europea el 52,3% de las exportaciones turcas. En importaciones turcas, en 2005, el 42,1% de las mismas procedían de la UE. El saldo comercial es tradicionalmente favorable a la UE.














Tren de alta velocidad (TAV) desarrollado y fabricado por la compañía guipuzcoana CAF con destino a Turquía


La conexión española

La apuesta de Zapatero por Turquía, manifestada esta semana, no es una casualidad. En los últimos años, las cifras de intercambios comerciales entre ambos países marcan sucesivos récords. En 2007 se alcanzaron los 7.000 millones de euros, frente a los 6.000 millones del ejercicio anterior. El propio Erdogan ha señalado que su deseo es que esta cifra se eleve a los 10.000 millones cuanto antes. De esta manera, las exportaciones de la economía española hacia Turquía alcanzaron en 2006 un 2,8% de la cuota de mercado. De acuerdo con los datos de la Oficina Económica y Comercial de España en Ankara, España fue el sexto país receptor de exportaciones turcas en 2006 con un 4,3%.

Según el Instituto de Comercio Exterior (Icex), el punto débil en las relaciones económicas y comerciales entre España y Turquía es la inversión. La concentración de las inversiones españolas en países de Latinoamérica y la UE hace que Turquía no sea un objetivo prioritario. Con todo, los datos oficiales del país euroasiático indican que Turquía es el undécimo receptor de la inversión española al extranjero, con 333 millones de euros acumulados hasta marzo de 2007. Las posibilidades españolas están centradas en sectores como las infraestructuras, el turismo y la energía.

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jueves, enero 24, 2008

ECONOMÍA: El laboratorio turco (1)








Gráficos publicados por "La Vanguardia" en su edición del 19 de enero, 2008, pag. 64- Economía. Autor: Anna Monell, fuente: "Le Monde" . Clicar sobre la imagen para ampliar








Sigue, a continuación, un interesante reportaje publicado por Ricardo Ginés hace pocos días, dedicado a la banca "halal" en Turquía. El autor es consciente de que éste es un asunto escasamente tratado en los medios de comunicación españoles (en realidad existe una amplia actividad en estudios y promoción de la banca islámica en Occidente, que incluso implica líneas de consumo completas y productos como MacDonalds, por ejemplo) y por ello y para que se entienda mejor la entidad del fenómeno no se limita a ofrecer datos sobre la banca de ese tipo en el país anatolio. Añade datos comparativos, convenientemente resaltados por unos gráficos y mapas que el mismo autor tuvo la gentileza de conseguir para este post. Resulta también muy interesante la incidencia que hace Ginés en el carácter de "laboratorio" que posee Turquía y que no se queda en cuestiones económicas o financieras, sino en otras muchas otras y trascendentales (religiosas, culturales, políticas, sociales) a lo largo de su historia.





Anuncio del banco "Kuveyt Türk"

















"La Vanguardia", 19 de enero, 2008

PERSPECTIVA INTERNACIONAL

Turquía, vitrina y laboratorio de excepción del florecimiento de las finanzas islámicas

La banca ´halal´ se abre paso

RICARDO GINÉS - Estambul. Servicio especial

La apertura de Turquía a la economía de mercado, impulsada a mediados de la década de los ochenta por el primer ministro y presidente Turgut Özal (1983-1993) propició simultáneamente, a partir de 1985, la irrupción de las finanzas islámicas en el gran país euroasiático. Este tipo de banca, autodenominada de libre interés,ocupa apenas un 3,5% de los activos en Turquía frente al 11% de Malasia, el 17% de Egipto o el 22% de Kuwait, pero su crecimiento es estable desde 1995 con un 1,87% anual. Turquía, que aspira a integrarse en la UE, es vitrina y laboratorio de excepción de la expansión de la banca islámica de forma paralela al desarrollo de la economía de libre mercado,

El sector de las finanzas islámicas, también conocido como banca halal, fue uno de los que sufrieron mayor inestabilidad en el descalabro de la economía turca con el cambio de siglo, en el periodo 2000-2001. No obstante, y como consecuencia del escenario posterior al ataque terrorista del 11-S, que propició la huida de capital extranjero de Estados Unidos, su margen de maniobra se mantiene estable y con favorables perspectivas cara al futuro inmediato.





Logo del banco "Türkiye Finans", con participación de los consorcios Boydak y Ülker








Actualmente hay en Turquía cuatro bancos llamados de participación,adaptados a las normas y principios de la charia (ley coránica): Kuveyt Türk, Albaraka Türk, Bank Asya y Türkiye Finans. Los dos primeros están financiados en buena parte por capital procedente del golfo Pérsico, merced a la sustancial acumulación de capital en la región arábiga en los últimos decenios gracias al fuerte aumento del precio del crudo. Los dos últimos pertenecen, en cambio, a sectores locales. En el caso de Türkiye Finans, la estructura del accionariado está repartida a partes iguales entre los consorcios Boydak y Ülker.

Las finanzas islámicas en Turquía están gestionadas en la actualidad a través de una amplia red de 401 sucursales (110 en el 2000) en todo el país y un capital humano de casi 9.000 empleados en el 2007, frente a 3.520 en el 2003. La banca halal tiene una cuota de casi el 5,6% del mercado del crédito (del 3,46% en 1995) y el 3,5% del pasivo. Pero su fuerte ritmo de expansión, con un crecimiento de más del 20% en el 2006 frente al 15% de la banca convencional, apunta a que el modelo puede extenderse con éxito al responder a las demandas de una parte creciente de la sociedad turca actual, aunque sea claramente minoritaria.



Logo del banco islámico "Kuveyt Türk", que como su nombre indica, alía capitales kuwaitíes y tuecos




Después de tres décadas de una inflación galopante, muchos de los que en Turquía confiaron con su voto en el despegue económico de la mano de un partido de raíces islamistas como Justicia y Desarrollo (AKP), en el gobierno desde el año 2002, y vieron cumplidas sus mejores expectativas de bonanza, ahora recelan de su agenda económica. Lo cierto es que Estambul está dejando poco a poco de ser el centro financiero, industrial y comercial turco porque en la lista de las mil empresas más grandes de Turquía, más de la mitad provienen ya de la región de Anatolia. Entre los consorcios de mayor peso en Turquía están los ya mentados Ülker y Boydak, ambos conocidos porque su poder económico procede de la citada zona de Anatolia y sus líderes desean conceder más peso a la religión islámica en la vida pública.













Logo del banco "Albaraka Türk"

En esta línea, uno de los edificios más llamativos de la ciudad anatolia de Konya pertenece a Kombassan, un consorcio islámico que emplea a 22.000 personas en todo el mundo y mantiene un centenar de compañías. Por regla general, sus comercios tienen un lugar de rezo y no sirven alcohol. El auge de este tipo de empresas va de la mano de una mayor diversidad de la programación televisiva (varios canales islamistas), el empuje y mayor visibilidad de las tarikatlar (cofradías religiosas), la dificultad cada vez mayor de encontrar alcohol en los supermercados o la creciente potencia de ciertas compañías, como Tekbir, dedicadas a la moda islámica.

Los consumidores turcos son en general conscientes de estas divisiones y la mayoría desea que no sea el Estado, y mucho menos el muftí (jurisconsulto musulmán) local, quien regule sus compras, sino las fuerzas del mercado. De ahí el revuelo que provocó el intento fallido del AKP de designar de modo oficial, mediante una etiqueta, los alimentos halal. Un alimento puede ser puro o halal cuando no está mezclado con ingredientes de animales prohibidos como el cerdo y ha sido sacrificado conforme al ritual y reglas de las leyes islámicas del Corán. Pero, como adujeron los críticos, la designación oficial de un producto como halal en Turquía significaría necesariamente que los productos no etiquetados se convertirían consecuentemente en haram o prohibidos
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Logo del banco islámico "Bank Asya", uno de los más puramente turcos por la procedencia de su capital

El diario "Cumhuriyet", bastión del kemalismo oficial, va más allá de los alimentos y califica de industria halal un sistema económico (uno de cuyos pilares básicos sería la banca islámica) que se divisa en el horizonte turco y que amenaza con reforzar el aislamiento de la sociedad paralela islamista, minoritaria en el conjunto del país. También, y sobre todo en la economía, muchos turcos de tradición kemalista temen que el AKP mantenga una agenda oculta con la intención de islamizar Turquía.

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sábado, diciembre 29, 2007

ECONOMÍA: Países bálticos, cada vez más lejos de la eurozona







Moneda de euro lituana
(ejemplar de prueba)












Un nuevo artículo de las páginas naranja de "El País", esta vez referido a la economía de los Países Bálticos. Ciertamente es un ámbito geográfico algo lejano por referencia al que es habitual en este blog, pero con todo y ello, aporta interesantes datos de interés comparativo. Estonia, Letonia y Lituania, tres economías ex soviéticas, nuevos socios de la UE desde 2004, como Polonia, Checoslovaquia o Hungría, que sin embargo empezaron su andadura en el club con mejores perspectivas que las que contemplan nuevos miembros de la misma zona: Rumania y Bulgaria. ¿Sabrán éstos sortear los escollos que se le están presentando a sus hermanos mayores?¿Podemos comenzar a suponer que el ingreso de economías surgidas del bloque del Este en 2004, fue demasiado anticipado y a la postre darán mejor resultado países culturalmente más distantes pero con estructuras económicas y financieras de larga tradición capitalista, como Turquía?¿Han querido los bálticos quemar etapas demasiado rápidamente o por el contrario nos encontramos ante los lógicos problemas que afectan a una economía en acelerado crecimiento?¿Es la "muerte por éxito" de los Tigres del Norte?¿O quizás estamos ante un fenómeno que, al fin y al cabo, está afectando a buena parte de las economías de la UE (corrupción incluida)? En cualquier caso, quizá deberíamos comenzar a acostumbrarnos a la idea de que el ingreso en la UE no es un cheque en blanco, no asegura la prosperidad y el éxito si no se trabaja duro y se cambia de mentalidad. E incluso podría ocurrir, quién lo diría, que en un futuro no muy lejano algunos países continuaran siendo pobres o ni mucho menos tan ricos como sus envidiados modelos.



Un euro letón
(ejemplar de prueba)




















"El País" - Economía-Negocios


REPORTAJE

Cada vez más lejos de la eurozona
Las tres economías bálticas se enfrentan a un peligroso proceso de recalentamiento económico

ADRIÁN SOTO 09/12/2007

Las tres repúblicas bálticas, Estonia, Letonia y Lituania, pasarán a partir del 21 de diciembre a engrosar la lista de los países del Espacio Schengen, lo que significa en la práctica supresión de las fronteras con otros 19 países firmantes y que permite la libre circulación de las personas. Pero esta adhesión no se plasma en términos económicos, así es como la meta de incorporarse a la eurozona se ve ahora postergada por tiempo indefinido, y que puede en caso de Letonia dilatarse por más de un lustro.


Las tres repúblicas, autodenominadas Tigres del Norte, han gozado de un notable crecimiento medio del PIB, superando con creces la media europea durante toda la última década. Una mano de obra de bajo coste y políticas neoliberales han atraído al capital extranjero. Pero el dinamismo báltico se ve amenazado por síntomas de un recalentamiento económico. La inflación es galopante, las balanzas de comercio exterior se han deslizado hacia unos números rojos que superan los dos dígitos y los fuertes rumores de devaluación han menguado la confianza.

Letonia

Sin duda, el caso que más llama la atención es el de Letonia. El déficit comercial del país asciende a un -25% del PIB, mientras que la inflación puede llegar a un 13%. Durante el presente ejercicio, el crecimiento económico aun será de un 8% o 9%, pero ya está en ciernes el descenso. El desaforado consumo ha sido financiado con préstamos poco rigurosos; como consecuencia, los precios de los pisos están en las nubes, hasta 6.000 euros por metro cuadrado en el centro de la capital, Riga. Desde el pasado verano, los precios de las viviendas han caído en un 30%. Por otro lado, la masiva emigración se ha traducido en una falta de mano de obra y en un alza del costo de la fuerza de trabajo. Los salarios han subido durante el año un 20%, lo que es muy superior a los niveles de productividad.

A esto se suma que el Gobierno no ha adoptado ningún cambio en su política monetaria. La moneda de Letonia, el lats, tiene valor fijo con respecto al euro. En la actualidad, cuando en el país hay fuerte presión para devaluar y el euro se fortalece, la competitividad de los productos letones pierde terreno a pasos agigantados. En la práctica, Letonia ha supeditado su política monetaria al Banco Central Europeo, lo que significa que se queda con muy poca capacidad de maniobra.

Como no existe una política monetaria propia, la regulación dependería de la política fiscal. El Gobierno letón ha programado un presupuesto para 2008 con un 1% de superávit, para poder establecer un equilibrio fiscal. Los analistas consideran que no cumplirá con su objetivo. Quizá un 3% estaría más cerca de lograrlo. El reciente anuncio del gigante ruso de la energía, Gastrom, que subirá el precio del gas que vende a Letonia en un 40% o 50%, es otro duro golpe a la balanza comercial. Gastrom vendió en 2006 un total de 680 millones de metros cúbicos de gas al 60% del precio establecido para los clientes de Europa occidental.

Como si esto fuera poco, el país se ve agitado por una prolongada crisis política, en la que el factor corrupción ha estado muy presente. El hasta ahora primer ministro, Aigars Kalvitis, líder del partido de centroderecha, el Partido Popular, ha anunciado su renuncia el pasado martes. Entre las acusaciones que pesan sobre él está la de haber financiado ilegalmente las campañas de su partido. La devaluación puede aliviar momentáneamente los males de la economía letona, pues mejoraría las exportaciones y, por lo tanto, la competitividad. Esta medida, por otro lado, causaría estragos en la clase media, pues el 80% de los prestamos están en moneda extrajera, mayoritariamente en euros. Ante este temor, los políticos letones han asegurado a la población que no recurrirán a la devaluación.

Si a pesar de todo Letonia devalúa el lats y deja el cambio fijo con el euro puede traer repercusiones inmediatas en los vecinos, Estonia y Lituania, que tienen los mismos problemas tanto estructurales como monetarios.

Estonia

El más pequeño y el más pujante de los países nórdicos había anunciado su incorporación a la eurozona para 2007. Sin embargo, criterios de convergencia como la inflación y la balanza comercial, además de una reforma en el sector bancario, fueron los obstáculos más notables para posponer dicha adhesión. Según el primer ministro, Andrus Ansip, "el país tiene buenas posibilidades de unirse a la moneda única a comienzos de la próxima década". El PIB per cápita de Estonia es del 64% de la media de la Unión Europea.

Con una población de sólo 1,3 millones de habitantes y una superficie similar a la Comunidad Autónoma de Aragón, Estonia tuvo un rápido crecimiento y estabilidad monetaria y fiscal durante el primer decenio del periodo pos-soviético que la puso a la cabeza de sus hermanas bálticas. Adoptó una economía abierta, y la cercanía de vecinos como Finlandia y Suecia trajeron primero turismo y luego inversiones. La industria del turismo por sí sola representa, hoy por hoy, el 8% del PIB.

Como en el caso de Letonia, también Estonia tiene su moneda, la corona, a precio fijo con el euro, lo que impide al Gobierno llevar una política monetaria independiente. El rápido crecimiento económico ha motivado un fuerte incremento en los préstamos para vivienda. El boom inmobiliario ha sufrido un parón a partir del verano, cuando el precio de los pisos comenzó a caer, hasta depreciarse en un 20%. Vieko Hinstov, jefe, de una de las principales consultorías de Estonia afirma que "tal difícil situación no la había vivido desde los tiempos soviéticos. Los materiales de construcción, por ejemplo, son difíciles de conseguir. Los precios del cemento, de la arena, se han triplicado. Estamos en un ciclo muy peligroso", concluye.

La balanza comercial muestra severos números rojos, producto de la masiva importación de bienes y servicios, que constituyen cerca del 80% del PIB. El aumento del consumo también es una consecuencia del incremento del precio de la mano de obra, lo que ha llevado a importantes empresas, sobre todo nórdicas, a buscar nuevos destinos para su producción. Las inversiones directas están, por lo tanto, en franco retroceso. Así las cosas, el Banco Central acaba de revisar sus estimaciones de crecimiento para 2008, reduciendo la cifra del 6,4% al 4,3%.


Lituania

Hace un año, la mayor de las economías bálticas estuvo en las puertas de la eurozona, sólo una inflación por encima de los criterios de convergencia impidió su adhesión. Hoy, Lituania se prepara para un aterrizaje forzado, que puede alejarla aún más del club de los selectos. El recalentamiento de la economía también ha alcanzado a Lituania, de tal forma que el Fondo Monetario Internacional hace un llamamiento para "la consolidación fiscal como única herramienta para mitigar los riesgos de la exuberancia".

Lituania es el país que más ha sufrido por la emigración, por lo tanto, en el periodo de recalentamiento, el precio de la mano de obra ha aumentado considerablemente. La fiebre prestamista comenzó en 2005, y hasta la fecha las hipotecas han aumentado en un 400%. La situación ha generado desconfianza, a tal punto que los precios de la vivienda han caído un 20% a partir del verano En su informe de octubre, el Banco Central reconocía que la confianza del consumidor había caído en un 5%, mientras que la confianza del sector industrial caía un 9% y el de la construcción un 11%.

Un cambio de conducta de los consumidores podría traducirse en un severo correctivo del sector inmobiliario y una depresión económica que haría muy difícil que las tres repúblicas bálticas alcancen los niveles de Europa occidental en un periodo prudente.

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lunes, diciembre 17, 2007

ECONOMÍA: Los temores búlgaros



Un autobús de línea adornado con el mapa y la bandera de Bulgaria, el símbolo de la UE y un euro




En las páginas naranja del diario "El País", que forman el cuadernillo domincial dedicado a negocios, aparecen en ocasiones valiosos análisis sobre economía cuyos protagonistas son países de la Europa oriental. A diferencia de los muchas veces efectistas reportajes de la sección Internacional o incluso de algunos artículos de Opinión, éstos suelen ser de mayor seriedad profesional; pero también pasan mucho más desapercibidos para el lector común. Por lo tanto, siempre que sea posible, este blog reproducirá algunos de esos análisis. El primero de ellos, llega con bastante retraso, dado que fue publicado a finales de septiembre. Pero dado que hablamos de economía, muchas veces con un tempo de evolución más lento que el de la actualidad política, y aún considerando que Bulgaria debe estar recibiendo ahora el impacto de la crisis que está extendiéndose por el continente, puede ser aún de utilidad valorar los datos que nos ofrecía Fernando Cano, como punto de partida para posteriores análisis



















El primer ministro de Bulgaria, Sergei Stanisev, visitando la Feria Técnica Internacional de Plovdiv, a finales del mes de septiembre de este mismo año


"El País", Economía-Negocios

REPORTAJE: COYUNTURA INTERNACIONAL

Los temores búlgaros
La economía del nuevo socio de la UE se ralentiza hasta el 6%

FERNANDO CANO 23/09/2007


Bulgaria sigue siendo uno de los miembros de la UE con mayor tasa de crecimiento. Gracias al dinamismo de la inversión extranjera y al aumento del comercio exterior con sus socios comunitarios, el país podrá crecer un 6% este año. No obstante, los riesgos vienen de la mano de su elevado déficit comercial, una inflación al alza y sus elevados niveles de pobreza.

Los últimos datos revelados por diferentes organismos internacionales y servicios de estudios sitúan el crecimiento del PIB búlgaro en un 6% para este año, después de crecer un 6,1% durante el año pasado. No obstante, estos mismos informes revelan que los próximos cursos el crecimiento comenzará a ralentizarse. Economist Intelligence Unit (EIU) reduce el dato de crecimiento hasta el 5,5% para 2008 y un 5,1% para 2009. Pese a ello, Bulgaria seguirá siendo uno de los países más dinámicos de la Unión Europea.

Parte del crecimiento búlgaro se debe a los elevados niveles de inversión extranjera y del despegue del comercio exterior. La inversión aumentó un 45% en los dos últimos años, mientras que el flujo de capitales extranjeros llegó hasta los 6.300 millones de euros en julio, considerando los últimos doce meses. Una cifra que representa casi el doble de los 2.600 millones registrados en los dos últimos cursos. Para el EIU, este crecimiento se debe a la combinación entre los avances en el clima para hacer negocios, el alza del PIB y la integración a la UE.

Tipo fiscal fijo

Precisamente para contribuir a la llegada de capital extranjero y dinamizar el consumo interno, el Gobierno polaco ha decidido imponer un tipo fijo fiscal del 10%, muy inferior al que se registra en otros países europeos. En cuanto al comercio exterior, la entrada al club comunitario ha dinamizado las exportaciones e importaciones del país. Entre enero y junio de este año, las exportaciones crecieron un 7,5%, mientras que las importaciones lo hicieron en un 18,5%.

En el primer semestre de este año, el 63% de las exportaciones búlgaras tuvieron como destino a sus socios de la Unión Europea, comparado con el 61% registrado en igual periodo del año pasado. En cuanto a las importaciones, 5.260 millones provinieron de la UE, el 53,1% del total que se compara con el 51,2% de hace un año. Estos importantes incrementos se explican en gran parte por la entrada de Bulgaria al club comunitario en enero de este año.

No obstante, este dinamismo se ha convertido en un arma de doble filo. Muchos analistas advierten signos de sobrecalentamiento en la economía, después de la escalada de la inflación y el desequilibrio en la balanza comercial. Durante los primeros seis meses del año, el balance negativo entre exportaciones e importaciones llegó hasta los 3.290 millones de euros, el 12,3% del PIB.

Reformas sociales

En el caso de la inflación -síntoma de un aumento del consumo interno-, ésta se ha elevado hasta un 8,4% en julio comparado con igual periodo del año anterior. No obstante, las predicciones indican que esta cifra debería caer hasta el 6% a final de año, para reducirse paulatinamente hasta el 5% en 2008 y el 3% en 2009. En cualquier caso los pronósticos del FMI son algo mejores y sitúan los precios en un crecimiento de 5,3% este año y 3,6% el próximo.

Estos datos se producen en momentos en que el Ejecutivo ha anunciado un plan de reformas sociales que entre otras cosas incluyen el aumento del salario mínimo, incrementar las pensiones en un 10% y los salarios de la Administración Pública en un porcentaje similar. Del mismo modo, se prevé reducir las contribuciones a la Seguridad Social en tres puntos porcentuales. El objetivo principal es mejorar las condiciones de una de las poblaciones con mayores índices de pobreza en la UE.

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jueves, octubre 25, 2007

Encuentro de las economías del Mediterráneo












Javier Albarracín, un antiguo alumno y actual responsable del Área Mediterránea y Oriente Medio del Consorcio de Promoción Comercial de Cataluña (COPCA) remite noticia de un "Encuentro de las economías del Mediterráneo" organizado por dicha institución y que se celebrará en la Fira de Barcelona los días 21 y 23 de noviembre.

Las jornadas incluirán una serie de seminarios con personalidades y expertos nacionales e internacionales de los diferentes campos de mayor impacto en esta zona, y van dirigidas a profesionales, empresarios, políticos, expertos, investigadores y estudiantes de cursos avanzados interesados en conocer las tendencias económicas más relevantes en el Mediterráneo.

Entre los países que merecerán una atención especial destacan dos de los doce socios comerciales más importantes de Cataluña: Marruecos y Turquía. Precisamente, si la convocatoria se publica en este blog es porque Javier Albarracín se ha convertido en un verdadero experto de primera línea en el sector empresarial turco, a partir de su trabajo en el COPCA. Por su parte, esta institución, adscrita al Departamento de Innovación, Universidades y Empresa, es el instrumento del Gobierno de la Generalitat de Cataluña para promover la internacionalización de la empresa catalana y su adaptación a las nuevas pautas de la economía mundial. El COPCA es una entidad muy competente que está logrando abrir nuevos espacios internacionales para la empresa catalana, y que para el evento anunciado contará con la colaboración de expertos del Banco Europeo de Inversiones, de la Corporación Financiera Internacional (IFC), del Grupo Banco Mundial, de la Comisión Europea (área relaciones económicas euromediterráneas), de la Red Mediterránea de Agencias de Promoción (ANIMA), analistas de sectores clave en la zona, como telecomunicaciones, y responsables del Instituto Halal


Sede del COPCA en el Paseo de Gracia de Barcelona



















Para un programa de las jornadas, pulsar aquí, donde el lector también podrá inscribirse en las diversas conferencias y grupos de trabajo. De todas formas, el resúmen del encuentro es el siguiente:

Día 21: a) Principales tendencias de futuro en sectores clave del Mediterráneo; b) La revolución del sector de las telecomunicaciones en los mercados del Mediterráneo; c) Presente y futuro del mercado egipcio: principales sectores y tendencias

Día 22: a) Requisitos para la exportación y comercialización de productos y servicios halal en el mundo islámico; b) La realidad del sector financiero en el Norte de África; c) Presentación del Informe de Competitividad de las economías árabes; d) El futuro económico de las relaciones euromediterráneas.

Día 23: a) Oportunidades de inversión en los países MEDA: Cómo y por qué invertir en la región; b) Instrumentos financieros multilaterales para el Mediterráneo; c) El presente y el futuro de las relaciones económicas Unión Europea-Turquía

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