miércoles, julio 23, 2008

Karadžić: el gurú que nunca calló





















El "Dr. Dragan Dabić" en plena conferencia. Una vida dedicada a perorar: como siquiatra, como político y como gurú: ni en la clandestinidad se mantuvo en silencio. La captura de Radovan Karadžić ha incluido la sorpresa de su inusitado aspecto y su dedicación a la medicina naturista y la energía PSY.


Karadžić detenido: es lógica la conmoción inicial que provocó la noticia, sobre todo por venir acompañada de los detalles freakies sobre la falsa identidad del ex estadista serbobosnio. Realmente, la cultura balcánica posee una capacidad de sorprender a los occidentales prácticamente inagotable. ¡Y todavía hay quien tilda de surrealista el contenido argumental de los films de Kusturica! Pero no: el esperpento no es un invento tan hispánico, como lo demuestra incluso la imagen valleinclanesca del "Dr. Dragan Dabić". Aunque en realidad la impostura no estaba tan lejos de la realidad en la forma de pensar original del piadoso siquiatra Radovan Karadžić. Los estereotipos populares que trazan sencillas identificaciones, suelen olvidar que Adolf Hitler era vegetariano o que determinados sectores del Partido nazi mostraron mucho interés por lo esotérico y hasta se envió una expedición al Tibet. Que varios de los líderes populistas y fascistas en los Balcanes abominaban de las ciudades como centros de pecado y recurrían a la medicina natural. Cosa que impulsó el mismo Nicolae Ceauşescu en los años 80, favoreciendo de paso a círculos de meditación trascendental.

Al hilo de esa reflexión: los centros de medicinas alternativas, esoterismos varios y energías de vaivén, tienden a devenir sectarios y no es extraño que algún iluminado logre controlar a su pequeño grupito de segudiores. Sólo hay que tener labia y un cierto carisma, y Karadžić poseía ambas. Por ende, su carácter piadoso cuadraba muy bien con la versión popular sobre las capacidades del gran héroe nacional de la ciencia en Serbia (disputado duramente por Croacia) que es
Nikola Tesla

De hecho, incluso la literatura clásica sobre espionaje y misterio lleva años recurriendo a ese tipo de tinglados. ¿Quién no recuerda la academia de Esperanto descrita por Graham Greene (su director es una caricatura del mismísimo Zamenhof) que sirve de tapadera de contacto a su Agente confidencial (1939)?

Sin embargo, no deberíamos ser tan ingenuos como los seguidores del Dr. Dabić (las personalidades internacionales que se han precipitado a hacer grandes declaraciones bobas no lo son, en absoluto): cambiar de aspecto, convertirse en un gurú New Age, y largar parrafas abstrusas sobre energías captadas por la coleta, no es suficiente. En realidad, no lo es justamente por el disfraz escogido, que incluso en el variopinto Belgrado (donde todo el mundo se conoce, a pesar de ser una gran ciudad) debía llamar la atención. Un buen camuflaje requiere, ante todo, papeles creíbles: documentos de identidad falsos de buena calidad, certificados a prueba de curiosos enterados y
que respalden la historia, un pasado cuidadosamente inventado y memoriazado. Sobre todo si se llama en realidad Radovan Karadžić, posee una voz característica y es uno de los fugitivos más buscados de Europa.



a primera fotografía que llegó a las redacciones tras la detención del prófugo. Al parecer, algunos seguidores consideraban que la trenza tenía por función captar energías







Por todo ello, lo más probable es lo que parece: que quien sabía sobre la verdadera identidad del Dr. Dabić, mantuvo esa carta en la manga, a buen recaudo, para jugarla en el momento más apropiado: tras el resbalón de los americanos y la UE en Kosovo, en un contexto de aperturismo comunitario hacia Serbia (con la excepción de Holanda, que no se puede perdonar a sí misma la responsabilidad de lo ocurrido en Srebrenica) y cuando el mandato Bush se acaba, no va a ganar Clinton y ya veremos qué ocure con el candidato Obama. Mientras tanto, el as Mladic (más importante y comprometedor que Karadžić) continúa escondido en la manga para la jugada final de partida. ¿Es lícito este planteamiento? En todo caso, no es ni la primera ni la última vez que se juega este tipo de partidas en los Balcanes. Ya la ganó el gobierno croata con Ante Gotovina en 2005, por poner un ejemplo cercano.

Pero lo importante es tener muy presente que con haber detenido a Karadžić ya todo está solucionado. Al contrario: justamente ahora recomienzan viejos via crucis. Si asociar naturismo con pacifismo puede resultar engañoso, es temerario suponer que una detención o una acusación bastan para probar la culpabilidad de una persona. Eso está en el orígen de numerosos linchamientos públicos, de esos que vivimos cotidianamante en nuestro propio país.

¿Quiere decir esto que Karadžić podría no ser culpable? Personalmente, creo que caben muy pocas dudas sobre la envergadura de lo que hizo y por qué. Pero ahora hay que demostrarlo mediante un juicio técnicamente bien organizado, profesional, eficaz. Al fin y al cabo lo ha dicho el mismo Serge Bremmertz, actual fiscal jefe del TPIY: la presunción de inocencia es básica para poder garantizarle un juicio justo al procesado. El que se siguió contra Milošević no tuvo esas características, y el desastre no sólo contribuyó a terminar con su vida -la del acusado más importante de la historia del Tribunal Penal Internacional- sino que liquidó la carrera de la mediática fiscal Carla Del Ponte. En abril de este mismo año, cuando ya era embajadora de la Confederación Helvética en Buenos Aires, presentó en Milán su libro: La caza. Yo y los criminales de guerra, en el que hacía
importantes acusaciones contra el actual primer ministro kosovar albanés y ex líder guerrillero Hashim Thaçi.

El Ministerio de Asuntos Exteriores suizo intentó callar a Del Ponte y hubo reprimenda oficial. Pero en cualquier caso, Del Ponte recurrió al ajuste de cuentas en forma de críticas a la manera en que funcionaba el TPIY, lo que a su vez era respuesta las críticas profesionales que había generado su estrategia procesal y a las enemistades que dejó en varias ex repúblicas yugoslavas
incluyendo, si, a Bosnia.

Todos estos avatares han dejado malparado al TPIY, caben pocas dudas de ello. Por eso, el previsible juicio a Radovan Karadžić será todo un desafío en el cual el Tribunal se jugará definitivamente su credibilidad; pero también, ojo, toda una forma europea de entender la justicia internacional. Por activa y por pasiva: el proceso a Karadžić será, posiblemente, un juicio paralelo al TPI y su valía real.

Y por último una consideración que es menos evidente para los especialistas que para el lector cotidiano de prensa: el mundo ha cambiado mucho desde el año 2001, cuando Milošević fue enviado al TPIY; y no digamos desde 1995, cuando el Tribunal emitió orden de captura contra Karadžić. Leerse los comentarios que dejan los lectores a pie de noticia en la prensa on-line es repasar un catálogo de "agravios-2008" del que sobresale el siguiente: ¿Cuándo le tocará a Bush ser juzgado? Claro: los atentados del 11-S, del 11-M, del 6-J, Fallujah y las granadas de fósforo blanco, Abu Ghraib, las torturas en Guantánamo (mientras usted se acuesta o desayuna por la mañana), los ¿150.000?¿650.000?¿1.2000.000? muertos en la guerra de Irak entre 2003 y 2007, los bombardeos del sur de Beirut con munición de racimo... Nada de esto había sucedido en 1995 ni en aquel 28 de junio de 2001, cuando Slobo fue empaquetado hacia La Haya y se suponía que los americanos habían logrado imponer, por fin, el tan ansiado Nuevo Orden que debería dejar clara su aplastante victoria en la Guerra Fría.



















El Dr. Dabic se dispone a ingerir un refrigerio tras haber dado una conferencia en Sombor, Vojvodina, el pasado mes de mayo


"Público"
La detención de Karadzic, una nueva prueba para Europa
FRANCISCO VEIGA - 23/07/2008 00:07

Karadzic ha sido, por fin, detenido. Y una vez más, los telediarios dieron la vuelta al reloj y lograron que volviéramos a vivir en el ambiente informativo de mediados de los noventa. Como ya vamos para los tres lustros de aquellos dramáticos sucesos acaecidos en Bosnia, los jóvenes presentadores y documentalistas se han hecho pequeños líos con la presentación del personaje y sus culpas.

Karadzic detenido: qué duda cabe, es un una noticia positiva. Aunque habremos de esperar a que aquello que venga a continuación se aborde correctamente en el contexto de las actuales circunstancias. Por ejemplo, han cambiado muchas cosas desde 1995, cuando terminó la guerra de Bosnia; o incluso desde 2001, año en que Milosevic fue llevado al Tribunal Penal Internacional. Entre ellas, lo que se espera actualmente de esa corte.

La misteriosa muerte de Milosevic en su propia celda, hace dos años y medio, cuestionó la seguridad del centro de detención de Scheveningen. Pero sobre todo, puso seriamente en entredicho la estrategia procesal contra ese personaje capital, cuyo ritmo vino muy marcado por la fiscal Carla del Ponte.

Ésta dio portazo después del fiasco, y terminó denunciando la parcialidad en los juicios de los responsables de los crímenes de guerra cometidos en las diversas repúblicas de la ex Yugoslavia publicando un libro muy polémico. Los medios de comunicación taparon el asunto como pudieron, pero resulta evidente que la misma fiscal estrella de otras épocas desautorizó a la justicia-espectáculo que ella misma aplicó.

Detener a Karadzic era algo que se esperaba desde hace muchos años. Pero ahora debe ser procesado, una labor que será ardua; de paso, el proceso también debe explicar los enjuagues y acuerdos que se tejieron en torno a la guerra de Bosnia y que implicaron a estadistas europeos y norteamericanos. Además, el entorno del juicio debe ser lo más serio y consecuente posible. Si mientras tanto se toleran las muestras internacionales de simpatía por el acusado Ante Gotovina (el Mladic croata) o se deja en libertad sin cargos a inculpados bosnios o albaneses (cosa que ya ha sucedido) el juicio contra los responsables serbios terminará por volverse en contra de una Europa que necesita buenas dosis de coherencia y seriedad en el proceso de integración. No se puede estar metiendo bajo la alfombra lo que no interesa airear, porque tarde o temprano saldrá a la luz y no es una buena base para la justicia y la reconciliación.

El nuevo Gobierno serbio ha dado un paso correcto y digno, en unas circunstancias delicadas para el país, debido a la polémica “autodeterminación respaldada” de Kosovo, cuyo encaje jurídico internacional sigue sin haber sido solucionado por sus padrinos internacionales.

Ahora corresponde a Bruselas responder a las promesas y sugerencias hechas a Belgrado, mostrarse a la altura de las circunstancias, con presteza y rapidez.
Como mínimo, para evitar que el necesario proceso de reconciliación y justicia en los Balcanes occidentales no termine contribuyendo a la desestabilización de una zona cuyas heridas le corresponde curar a la Unión Europea.

No lo olvidemos: en el comienzo de las guerras de la ex Yugoslavia tuvo mucha culpa una diplomacia comunitaria que no supo atajar las cosas a tiempo. No sería mala idea crear algún día un tribunal para los estadistas irresponsables, aunque posiblemente estaría perpetuamente desbordado por el trabajo a evacuar.

Francisco Veiga es profesor de Historia de Europa Oriental y Turquía en la UAB



2008 y 1995: del camuflaje a la vegetación, ida y vuelta

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domingo, abril 01, 2007

Negociaciones bajo cuerda (1): guerritas de papel


Cartel de recompensa por los prófugos más buscadospor el TPIY. Ilustración que encabeza el reportaje de Ramón Lobo en "El País", 1º.04.2007















Separata “Domingo” de “El País”, 1º de abril, 2007. Cuatro páginas más portadilla para un extenso reportaje de Ramón Lobo dedicado a Radovan Karadžić y Ratko Mladić, eternos criminales de guerras serbios de Bosnia, fugitivos del Tribunal Penal Internacional para la ex Yugoslavia. En algún ordenador central del citado periódico debe de existir alguna tecla CTRL+Fx (donde x es igual a 1, 2, 3…) para que aparezcan en pantalla, listos para editarse, bloques de retórica repetida sobre Bosnia, Srebrenica, Karadžić y parafernalia similar. El reportaje de Lobo posee el abultamiento habitual, es rico en detalles coloristas, indica que anduvo por aquellas tierras a ver si había suerte y daba con los fugitivos, pero poco más. No añade gran cosa a lo que se sabe desde hace tiempo. Que Mladić, y Karadžić siguen huidos, que se han paseado impunemente por Bosnia o Belgrado, que en las cancillerías occidentales hay pocas ganas de atraparlos, que Carla Del Ponte anda desesperada, porque se va en septiembre y supone que después de ella ningún otro fiscal pondrá el mismo empeño. Pues vaya: a lo mejor ocurre justamente lo contrario, pero ella ha logrado fabricarse una imagen de eficacia que muchos periodistas consumen a pies juntillas.

¿A qué viene ahora, precisamente ahora, este reportaje tan estentóreo? Se parte de la base de que no está ahí por casualidad o porque a Ramón Lobo haya querido amortizar un reportaje pagado de su bolsillo. Es un asunto de política informativa. A continuación siguen tres hipótesis sobre los motivos del artefacto (en el sentido mecánico de su composición) periodístico:

Primera: “El País” tiene información fiable sobre la pronta captura o entrega voluntaria al TPIY de Ratko Mladić, y Radovan Karadžić. Un jugoso y tierno chivatazo. Todo puede ser. De todas formas, en los Balcanes hay que andar con cuidado con los cuentos chinos. En la primavera de 1999, en pleno bombardeo de Serbia, “Vía Digital” se dejó un potosí en el aparatoso viaje de Pepe Navarro desde Tirana a Belgrado, dando un enorme rodeo para evitar la zona operativa de la OTAN sobre el Adriático, lo que además incluyó estancia en la capital serbia durante bastantes días extras. Todo ello porque alguien les hizo creer que Slobodan Milošević quería dar una entrevista (y quizás un mensaje) a través de la citada cadena. Son cosas que ocurren en la prensa, con más frecuencia de lo que desearía saber el lector, oyente o telespectador.

El historiador Anthony Beevor contempla con aparente perplejidad la intervención de Tertsch en una conferencia


Segunda: Hace poco días, el conocido columnista (ex reportero y ex subdirector) Hermann Tertsch fue despedido sin miramientos de la redacción de “El País”. No hubo mucho secreto en los motivos: era público y notorio que actuaba como un verdadero submarino de la opinión de derechas española entre las columnas de “El País”, y que emergía en Telemadrid largando todo tipo de fuegos de artificio. Basta insertar su nombre en el buscador de noticias de Google, para comprobar que la grey de las tribus informativas de la derecha, desde la más suave a la más carca, lo recibió con los brazos abiertos: por fin salía del armario el hijo pródigo y regresaba a la familia que le correspondía. Ahora, a elegir el nicho ecológico más apropiado.

Hacía años que a Tertsch debería habérsele aplicado el finiquito en "El País"; pero primero por compadreo y más tarde, posiblemente, por una muy equivocada política de captar lectores de la derecha (como si no existiera internet al alcance del más perezoso) lo mantuvieron en plantilla años y años. Y claro, tanta impunidad innecesaria provocó la natural subida de humos: Tertsch se autocopió y perfeccionó la caricatura de sí mismo; y al final, ya fue tarde. Se le dio puerta en el peor momento, con ruido y escándalo, en pleno enfrentamiento entre PP y Prisa, y la prensa de derechas ha estado presentando a Tertsch como mártir de la libertad de expresión (aunque sólo durante un par de días, no crean; hasta que se fueron cerrando heridas entre las partes enfrentadas). En realidad, los mártires de lesa opinión éramos los miles de lectores que cada martes nos preguntábamos qué porcentaje de nuestro euro iba a pagar aquellas tomas de posición tercas, roncas, y cada vez más y más derechonas. O dicho de otra manera: en base a qué teníamos que pagar en "El País" la promoción ideológica de "La Razón".

Pues bien, la cosa (incluso divertida) es que desde hace no mucho tiempo, la opinión periodística conservadora y hasta neoliberal, está
tomando partido por Serbia. ¿Resulta extraño? No tanto: es producto de la animadversión anti musulmana que tiñe cada vez más extensamente a la derecha y ultraderecha europea (aunque algunos neonazis comulgan con el islamismo radical, por antisemita); y también del respaldo a la independencia de Kosovo que están llevando a cabo las Naciones Unidas. Se argumenta que nunca antes la ONU ha concedido la independencia a un territorio que previamente pertenecía a un estado soberano y que eso puede crear precedentes muy peligrosos en Europa occidental y, por descontado, en el estado español.

Ciertamente que a Tertsch le va a costar encajar sus opiniones compulsivamente anti-serbias y anti-rusas en tal esquema. En fin, tribus hay en el campo de la derecha informativa y variadas, por ende. Nada impide que se acabe convirtiendo en un tonante Giménez Losantos de la opinión internacional hispana. Pero mientras tanto, “El País” se ha sentido obligado a marcar terreno en determinados temas, los de siempre, con o sin Tertsch. Levantar el pendón de PRISA frente al PP y sus aliados en determinados temas muy, pero que muy teñidos de pasión política local; entre ellos, Bosnia-Sarajevo-Srebrenica-Mladić. Demostrar que aún sin el “gran experto” son capaces de lidiar las viejas batallas. Tampoco es tan difícil gracias al comando CTRL+Fx, qué caramba.

Mal asunto estas guerritas de papel. Son casi inevitables, desde luego: cuántos opinatodo y periodistas pasan años tomando partido por uno u otro bando de cualquier conflicto internacional, simplemente porque coincide con sus opiniones políticas o lejanas preferencias juveniles. O porque de esa forma contradice o fastidia a mengano. Suena miserable, pero por esa vía tan habitual, algunos han alcanzado la fama y cualquier menoscabo a “su” causa es un atentado contra su señor caché. Es el caso de los “periodistas azote” sobre las que ya se escribió en este blog hace meses. A la larga, sin embargo, la muy periodística costumbre casi siempre termina causando sonrojo: recordemos las hilarantes anécdotas sobre las pullas entre aliadófilos y germanófilos durante la Gran Guerra de 1914 a 1918, todo un jalón en la historia de la prensa española.


Martti Ahtisaari en una foro reciente












Tercera hipótesis para el “Ni busca ni captura” de Ramón Lobo. Es quizá la más probable y, desde luego, la más profesional. Además se apoya en cierta tendencia, propia de muchos periódicos, a protagonizar la noticia, a montar la cruzada a un euro o la guerrita de papel. El lector avezado en los conflictos balcánicos ya debe saber que por estos días se están llevando a cabo conversaciones bajo cuerda referidas al futuro estatus de Kosovo. A pesar de que fracasó a la hora de poner de acuerdo a serbios con albaneses –como todo el mundo esperaba e incluso él mismo- el enviado de la ONU Martti Ahtisaari endosó el plan que lleva su nombre al Consejo de Seguridad, donde será debatido esta misma semana.

Inicialmente, sólo Rusia (y Serbia) estaban en contra del Plan Ahtisaari. Pero hace pocos días se supo de las reticencias de eslovacos, rumanos y griegos. En Madrid tampoco andan muy entusiasmados con la idea. Viendo venir las orejas del lobo, los ministros de Exteriores de la UE unieron sus espadas en Bremen, durante el pasado viernes, a fin de que la propuesta para la independencia tutelada de Kosovo no “fracture” a la Unión.

Y es que las cosas no están como para tirar cohetes. No porque catalanes y vascos se movilicen para negociar su independencia en parecidos términos, como teme la derecha hispana (aunque es cierto que el asunto de Kosovo cae en un momento delicado, vista la situación en Euskadi). En realidad es mucho más posible que a medio plazo la nueva iniciativa de la ONU tenga un efecto similar al de otras adoptadas anteriormente en los Balcanes: verter gasolina sobre el fuego. De momento, Macedonia baila sobre un alfiler, esperando a ver qué ocurre y qué actitud toma la minoría albanesa. Esperemos que en Transilvania no empiecen a redoblar los tambores del revisionismo magiar, ahora que Hungría y Rumania son vecinos en la UE. Y ya puestos, quién sabe si algún día no resucitará Rumelia Oriental, como patria de los turcos de Bulgaria. De momento, el precedente de Kosovo podría venirle muy bien a la República Turca del Norte de Chipre para reclamar el reconocimiento de su soberanía.



La bandera de la RTNC en una ladera del Norte de Chipre












Pero sobre todo, claro está, los serbios de Bosnia pueden ponerse farrucos y recordar que ellos no querían pertenecer a Bosnia-Hercegovina. Exactamente el mismo caso que los albaneses de Kosovo. De hecho, hace pocos días tuvo lugar una protesta en Banja Luka, capital de la Republika Srpska, y el Movimiento Popular Serbio planteó abiertamente la posibilidad de un referéndum sobre la separación de la entidad serbia del resto del actual estado bosnio. Dane Čanković, que es el presidente del citado movimiento, dijo que asistían a la tal iniciativa la Carta de la ONU, los acuerdos de Dayton y la Constitución de la Republika Srpska.

Republika Srpska por Kosovo: ahí está, posiblemente, la razón del enigmático reportaje de “El País”. Un aviso para navegantes lanzado desde Madrid (¿llegará a Banja Luka y Belgrado?): si los serbios de Bosnia se ponen burros, pondrán en problemas a Belgrado; una vez más, como durante la guerra. Y ya vieron en Pale y Banja Luka lo que ocurre cuando Belgrado ve sus intereses amenazados: no hay hermanos serbios que valgan. Si el ejemplo de los albaneses pretende ser copiado en la Republika Srpska, las potencias occidentales “recordarán” que Karadžić y Mladić, siguen huidos. No es posible que se pongan a buscarlos (por la cuenta que le trae a algunas cancillerías lo que podría salir a flote) pero sí que sacarán a relucir el asunto para cerrarle a Serbia la puerta entreabierta hacia la integración en la UE.


Convocatoria de Vetëvendosje! para la manifestacioón del pasado sábado


Lo malo es que los albaneses también están algo burros. El pasado sábado los activistas del movimiento nacionalista radical Vetëvendosje! volvieron a organizar una manifestación por el centro de Pristina rechazando el Plan Ahtisaari y pidiendo un referéndum ya, y la independencia integral, sin tutelas, lo antes posible. Además, las garantías y libertades que se le reservan a la minoría serbia les parecen excesivas. Por lo tanto, ellos sí que están apra tirar cohetes. En la medianoche del jueves al viernes, unos desconocidos atentaron con cohetes contra el monasterio serbio de Dečane, el mayor y más antiguo de Kosovo. El lugar, que ya sufrió desperfectos durante el pogrom de 2003, está custodiado por fuerzas de la OTAN y está siendo rehabilitado. El denominado Grupo de Contacto para Kosovo, que comprende a Estados Unidos, Reino Unido, Alemania, Francia y Rusia, condenó el ataque, lo habitual. Pero de momento no se mencionó para nada la autoría del acto. Y hay que rebuscar un buen rato por internet para averiguar que el atentado del pasado 19 de febrero contra dos vehículos de la ONU en Pristina fue reivindicado por… el UÇK. Si: aún estamos así. Como si el tiempo no hubiera pasado, como hace casi diez años.

Contemplado en este contexto, uno se pregunta si el lujoso reportaje publicado en “El País” sobre Karadžić y Mladić, es simple manipulación informativa, desahogo corporativo, toma de posición-contra, o simple inducción lunática. Mientras tanto, el periódico en cuestión (y en esto no es el único, ni mucho menos) apenas informa con la boca pequeña sobre los trueques, despistes, omisiones o improvisaciones en torno a Kosovo. Posiblemente sus reporteros no están tan enterados como sobre las idas y venidas del “dúo dinámico” Karadžić-Mladić. Tampoco están muy por la labor de analizar las consecuencias del asunto kosovar en todas su implicaciones. Pero en eso tampoco van por detrás de los diplomáticos de las grandes potencias occidentales y una buena parte de los de la UE. Hay prisa por abandonar aquello a su suerte, hay ganas de alejarse de allí como sea. Lo malo es que, según parece y una vez más, va a ser peor el apresurado remedio que la enfermedad. Después de largos años de ineficacia y dejadez, la prisa se impone de nuevo. Kosovo es igual a doble rasero, pero también a prisa, a precipitación. Es el país del pan para hoy y hambre para mañana.

Espectacular panorámica de la base militar Bondsteel en Kosovo. Los norteamericanos son los máximos beneficiarios de la situación en la zona

Y mientras tanto, nadie se pregunta si Washington no se está frotando las manos ante la posibilidad de que los europeos vuelvan a meterse un gol en propia puerta. A los americanos les vendría de fábula; para Bush sería la salvación por la campana: la reactivación de un conflicto dando todas las apariencias de que no tiene salida y de que los europeos son tan inútiles como ellos; junto a ello, la constatación de que la ONU es un definitivo trasto inútil y descontrolado. Y se la vamos a ofrecer en bandeja. Además, y de paso, un traspiés en Kosovo inhabilitaría a las Naciones Unidas para erigirse en salvadoras finales de un proceso de paz en Irak sin los americanos (aunque en realidad eso no estaría dispuesto a permitirlo Washington jamás).

Y de Europa para los europeos: la independencia de Kosovo, monitarizada o no, se presenta como un mal menor, como un tránsito hacia la solución de las contradicciones balcánicas mediante el trámite de ingreso en la Unión Europea. Más tarde o más temprano, pero todos en el saco. Eso significa que el único camino es la ampliación de la UE, una y otra vez, una y otra vez… incluyendo a Albania, a Serbia… y a Turquía. ¿Están seguros los señores reporteros de “El País”, tertulianos opinatodo y en-contra-de-fulano, enterados de variado pelaje, así como virtuosos del sostenella y no enmendalla que es eso, precisamente eso, lo que desean?

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domingo, marzo 11, 2007

11-Milošević















Slobodan Milosevic llega a la prisión de Scheveningen en la noche del 28 de junio, 2001


Una superstición serbia dice que el día 28 de junio, día de San Vito (Vidovdan) suelen acaecer sucesos sorprendentes y muchas veces, infaustos. Esa fecha corresponde al día en que tuvo lugar la batalla de Kosovo Polje, en 1389, cuando los ejércitos serbios sufrieron la decisiva derrota ante las fuerzas otomanas conquistadoras de Murad I. Quizás el 11 de marzo empieza a competir con el 28 de junio, a la vista de la coincidencia entre un atentado terrorista de alcance internacional y la muerte de Slobodan Milošević, persoanlidad central en los conflictos del occidente balcánico a fines del siglo XX. Ha pasado ya un año desde ese suceso y nada nuevo parece haberse añadido a las sombrías sospechas sobre el suceso o al impacto que tuvo sobre el intento de construir una legalidad internacional centrada en Europa. A continuación se reproducen tres artículos firmados por el autor de este blog: dos de ellos publicados, el tercero sale ahora a la luz tras ser rechazado por "El País".



Muerte anunciada e inoportuna, "El Periódico", 12.03.2006

La muerte de Slobodan Milošević en su celda de La Haya fue una pesadilla anunciada para los cada vez más escasos profesionales de la jurisprudencia y la política que seguían su juicio con una mínima asiduidad. En efecto, el proceso contra el mandatario serbio era la joya de la corona de una nueva justicia internacional que ya quedó un tanto tocada cuando se permitió que Saddam Hussein fuera juzgado en Irak y no en La Haya. Además, muchos otros estadistas susceptibles de ser encausados, nunca fueron ni siquiera molestados. En el juicio de Milošević las pruebas no solían ser muy concluyentes y algunas acusaciones, como la de genocidio, resultaban indemostrables. Y sobre todo, la duración: el juicio estaba resultando larguísimo, interminable. Eso era restarle contundencia y sobre todo, propiciar que ocurriera lo que al final sucedió: la muerte del acusado.


El general Ratko Mladic. Cabe la posibilidad de que este personaje tuviera que ver en alguna medida con los sucesos que confluyeron en la muerte de Milosevic. E incluso en la de Babic


Por si todo ello no fuera suficiente, el suceso acaece a los pocos días de que Milan Babić fuera encontrado muerto en su celda, tras haber cometido suicidio. Éste reo había sido presidente de la fantasmagórica República Serbia de la Krajina, una entidad que había surgida en Croacia en los comienzos de la guerra, allá por el verano de 1991. No se entiende muy bien qué pudo inducir a Babić a suicidarse, porque de hecho terminó siendo una víctima de Milošević y estaba en La Haya para testificar en su contra. Pero el suceso recibió una muy escasa cobertura mediática: buena muestra del desinterés que genera la justicia internacional en la sociedad. Y quizá también entre los mismos responsables del juicio. ¿Cómo puede ser que logre suicidarse un prisionero en una celda de alta seguridad?¿Cómo no se controló más estrictamente la salud de Milošević, cuyos problemas cardiacos eran bien conocidos?

La dejadez, el hastío, revelan hasta qué punto el proceso contra el estadista serbio poseía un componente de espectáculo que falló desde el comienzo, cuando el mismo acusado demostró ser capaz de defenderse a sí mismo con inesperada eficacia. Y a partir de ahí, la suerte del resto de los reos serbios en el TPIY pasó a depender de complejas negociaciones sobre lo que debían o podían testificar en función de las conveniencias de la acusación contra Milošević. Muy posiblemente, la odisea de Radovan Karadžić y Ratko Mladić tuvo que ver con esto: resulta realmente muy extraño que no hayan sido capturados desde 1995 escondidos como están en países tan pequeños como Bosnia, Montenegro o Serbia, y estrechamente vigilados por los servicios de inteligencia occidentales. Precisamente, la muerte de Milošević acaece después de unos meses de tira y afloja sobre la posibilidad de que el general Mladić se entregara a la corte internacional; el último rumor desmentido, hace pocas semanas. El quid de la cuestión podría residir en que el testimonio del militar serbio, de triste memoria, no habría implicado a Milošević en la matanza de Srebrenica y otros crímenes de guerra similares. Otro gol para la acusación y un triunfo para la defensa del ex mandatario serbio, que se vería reflejado al final en una sentencia mucho más suave de la esperada.



Heather Cottin, miembro del comité norteamericano de apoyo a Milosevic, en una manifestación de apoyo al estadista ante el tribunal de La Haya. Las asociaciones internacionales que lo apoyaban solían estar integradas por militantes de la izquierda comunista radical










Explicado así, parece que la muerte de Slobodan Milošević haya sido bien oportuna. Sin que el juicio llegue a su culminación, pervivirá internacionalmente la imagen que se tenía de él en 2001, cuando fue detenido. Ciertamente que en Serbia no tardará en surgir un culto a su figura como mártir de la “injusticia internacional”. Pero eso también iba a suceder una vez fuera leída la sentencia. Y al fin y al cabo, bien poco peso internacional tiene la opinión pública serbia: que digan lo que quieran aquellos que lo llorarán, que ya son bien pocos. Pero quien piense así caerá en aquello del “pan para hoy y hambre para mañana”. Los juicios y suicidios de jerarcas nazis en Nuremberg, tras la Segunda Guerra Mundial, no son un precedente comparable, porque Alemania había quedado destruida y ocupada, y no contaba ya nada en la política internacional, ante unos vencedores unidos en el interés por erradicar el nazismo. No es el caso de los juicios contra los criminales de guerra en la ex Yugoslavia. Los procesos a estadistas han de ser preparados con una perfección técnica superior a la requerida por los reos de derecho común, porque normalmente, un ex presidente tiene recursos para defenderse que son superiores a los de un ratero o incluso un estafador. Entre otros, la posibilidad de desvelar datos muy delicados que pueden salpicar a estadistas de las grandes potencias.















Un momento de relajación en pleno juicio ante el TPIY. Milosevic fue un político con una extrema confianza en sí mismo. No lo hizo mal como abogado, cuando actuó en su propia defensa.





Slobo: un epitafio político, "La Vanguardia", 12.03.2006

Los relatos que describen a Slobodan Milošević como una persona dotada de una enorme frialdad o una inteligencia diabólica son sólo un reflejo del sensacionalismo de ciertos medios. “Slobo” era un hombre notablemente común y corriente, parecido a los que podemos encontrar cerca de nosotros mismos, en nuestro trabajo, entre el vecindario, en el grupo de conocidos que frecuentamos habitualmente.

¿Qué fue entonces lo excepcional de Milošević, qué le proyectó de forma imparable hacia el poder? En primer lugar, una acentuada confianza en sí mismo, muy superior a la que cualquier persona tiene en sus capacidades. Eso terminaría siendo también su perdición, pues hasta el último momento creyó que lograría jugar contra el resto del mundo. Después, una desconcertante capacidad para ir combinando, según le convenía, las diferentes facetas de su personalidad. Una parte de ese componente provenía de su pasado como cargo importante en la Liga de los Comunistas de Yugoslavia: Slobo era un comunista y lo fue hasta el final. Pero a la vez, era un admirador de cierta imagen de eficacia occidental que se resumía a la perfección en los Estados Unidos. Milošević admiraba ese país, sobre todo a raíz de los viajes que hizo cuando estaba al cargo de un importante banco yugoslavo. Y eso se notó claramente durante las conversaciones de Dayton, en 1995. Por último, Slobo era además un serbio procedente de una oscura ciudad de provincias y en ocasiones también extrajo recursos de ahí, especialmente cara a los que le votaban o apoyaban en su país. La combinación de esos tres elementos de su personalidad hacían de él un político muy impredecible en su época, tanto para los extranjeros como para los mismos serbios.


















Firma del Tratado de Paris, que concluyó la guerra de Bosnia, 1995. Fue uno de los momentos de mayor gloria de Milosevic, coronado como estadista internacional y personaje clave en las conversaciones de Dayton. A la derecha de Milosevic, Felipe González


Esos recursos le sirvieron para gobernar de forma autoritaria sin llegar a imponer un régimen totalitario. En efecto, Slobo no gobernó como un dictador; pura y simplemente no podía hacerlo, porque nunca dispuso de los medios para instaurar una dictadura. Entre el Ejército federal y él no existía la mutua confianza necesaria para dar un golpe conjunto o para que las fuerzas armadas colaboraran. Posiblemente se hubiera desencadenado una guerra civil entre serbios, y a eso no quería llegar nadie.

En consecuencia, Slobo hubo de echar mano de sus recursos, capacidades y un estilo propio que en parte recordaba su pasado de político formado en las conspiraciones de la Liga, pero también de su formación jurídica. En efecto, a veces gobernó como un abogado tramposo, logrando la proclamación de leyes que le convenían para forzar después su interpretación; o haciendo juegos malabares con los votos y los porcentajes. La derivación nefasta de todo ello fue su tendencia a métodos gangsteriles, como el recurso a "hombres para todo" capaces de organizar palizas o armar grupos paramilitares como los que actuaron en Bosnia. Pero nunca fue un hombre de uniformes fantasiosos, como el nacionalista Tudjman: Slobo era de traje y corbata, un líder de despacho al que no le hacía ninguna gracia visitar hospitales o provincias irredentas. Jugó a ser caudillo carismático, pero en cuanto pudo representó ese papel desde la televisión; las grandes tribunas al aire libre fueron una temprana excepción. En tal sentido, su forma de gobernar siempre estuvo hecha a base de reuniones cortas, preparadas de antemano y en las que no se discutía. Si alguien expresaba alguna disensión era convocado más tarde, a solas. El poder que ejercía Slobo no se ayudaba con ruidosas oficinas, activos grupos de trabajo y equipos de consejeros.













Corbata y americana bajo el calor: el célebre discurso de Milosevic en Gazimestan, Kosovo, 28 de junio de 1989


En realidad, nada de esto era tan específico de Milošević; tampoco estaba enraizado en la forma serbia de concebir la política, si es que existe tal cosa. En toda Europa del Este, a lo largo de la primera mitad del siglo XX, se sucedieron regímenes políticos similares al de Slobo, que algunos historiadores denominan "de democracia vigilada" o "congelación de la democracia". El parlamento continuaba funcionando, pero los partidos representaban cada vez menos a los ciudadanos, éstos veían sus derechos restringidos; la prensa seguía siendo independiente pero recibía duros golpes, el presidente o proto-dictador se imponía mediante subterfugios legales y políticos y, ocasionalmente, la fuerza bruta. Tal ocurrió en la Hungría o la Polonia del periodo de entreguerras.



Colección de sellos conmemorativos relativos al sindicato polaco Solidaridad. Los motivos religiosos hicieron causa común con las reivinidcaciones obreras y todo ello articuló la recuperación de un nacionalismo agresivamente anticomunista del que surgieron los actuales gemelos Kaczynski







Más cercanas en el tiempo, son las comparaciones entre el lenguaje político utilizado o instrumentalizado por Milosevic y el de su misma época. A mediados de los 80, los brotes de nacionalismo en Europa oriental -con toda la carga de "peligrosidad" que se le daba desde Occidente- tenían ya unos cuantos años. Se puede decir que todo comenzó de forma muy clara y explosiva con el nacionalismo de raíz católica reactivado en torno al sindicato Solidaridad en Polonia desde 1980. Procesiones con popes o el dramático periplo de los restos del príncipe Lazar que se vivieron en Serbia en la segunda mitad de esa misma época, tuvieron de hecho su precedente y equivalente en las emotivas misas y confesiones públicas celebradas en los astilleros de Gdansk, las peregrinaciones al santuario de Częstochowa o el delirio colectivo provocado por la visita del Papa Karol Wojtyla en junio de 1979. Los medios de comunicación occidentales se extasiaron ante la resurrección de la catolicidad anticomunista, símbolo eterno del nacionalismo polaco, y se mofaron de la ortodoxia balcánica convertida en bandera del nuevo nacionalismo serbio (y rumano o búlgaro). Pero en realidad formaban parte de un mismo discurso político.

Cuando en la primavera de 1987 Slobo dio su célebre discurso en Kosovo, las cosas habían evolucionado mucho en todo el Este. Por aquella época, recién comenzada la "perestroika" en la Unión Soviética, el desencanto con los regímenes comunistas estaba ampliamente extendido en toda la mitad oriental de Europa, entremezclado con las crisis económicas que se vivían en varios de ellos. En consecuencia, algunos líderes comunistas recurrieron a resucitar antiguas o nuevas consignas nacionalistas buscando movilizar a la ciudadanía o, al menos, un respaldo popular a las necesarias reformas que solían tener mucho de impopular. Desde occidente ese renacimiento del nacionalismo en el Este fue calificado de forma positiva o negativa según las circunstancias o las conveniencias, como había ocurrido con el nacionalismo de base católica a comienzos de los ochenta.


El dirigente comunista húngaro Imre Pozsgay recurrió al nacionalismo para reactivar el entusiasmo popular por el partido comunista, más o menos por la misma época en que Milosevic hacía lo mismo. Pozsgay agitó la situación de la minoría magiar en Transilvania y Milosevic la de los serbios en Kosovo.




En definitiva, Slobo no era un hombre tan alejado de su época ni de su contexto cultural; tampoco era ajeno al ambiente social en el que vivió y creció durante los primeros años de su carrera. Parece ser que incluso se sentía cómodo en el arrabal de bloques que era Novi Beograd, donde vivió nada más llegar a la capital.

Por lo tanto, el epitafio político y personal de Slobodan Milošević podría ser el siguiente: gobernó a la última Yugoslavia como si fuera una gran potencia internacional. Con la audacia, arrogancia y brutalidad con que los grandes estadistas manejan sus grandes estados todopoderosos. Pero resultó algo así como conducir un pequeño SEAT (o Zastava) 600 en los grandes circuitos de carreras, con aspiraciones a que hiciera el papel de un fórmula 1. Aún así, obtuvo resultados más allá de lo que cabría esperar. Pero fue perdiendo piezas por el camino y el desastre final, para Serbia, y para sí mismo, fue de considerables proporciones.

Una de las fotos más originales de Milosevic y en cierta manera, también una de las más representativas





La última pirueta del supervillano, rechazado por "El País"


El fallecimiento de Slobodan Milošević en su celda de la prisión de Scheveningen y el abrupto final del juicio que se seguía contra él en el Tribunal penal internacional de La Haya, han sido casi unánimemente calificados en la prensa europea como de serio inconveniente para lo que debería haber sido una nueva justicia internacional erigida sobre las ruinas del mundo bipolar de la Guerra Fría. Al margen de que el juicio estuviera mal o bien planteado, es innegable que las cosas en la prisión de Scheveningen no funcionaban como es debido. No resulta fácil justificar lo que parece flagrante negligencia que llevó al suicidio de dos detenidos: primero el de Slavko Dokmanović, y ahora, el de Milan Babić , pocos días antes de que falleciera Milošević, detalle revelador que se ha metido bajo la alfombra en una buena parte de los periódicos occidentales. Lo llamativo del caso Babić es que no se entienda la lógica que subyace al suceso, dado que terminó siendo una víctima de Milošević y como tal iba a declarar en contra de su antiguo protector. Pero la ingesta de medicinas no controladas por el ex presidente serbo-yugoslavo no puede disimularse fácilmente como rocambolesco complot por parte del fallecido: el asunto central es que, al parecer, nadie detectó la entrada de tales medicamentos en una prisión de alta seguridad, ni su ingesta reiterada por parte del reo más importante.


Milan Babic: los periódicos españoles, y entre ells "El País", pasaron de largo sobre su suicidio en la prisión de Scheveningen. Posiblemente, consideraron que no resultaba significativo el hecho de que tuviera lugar pocos días antes de la muerte de Milosevic. O quizá pensaron lo contrario.








Por lo tanto, intentar justificar moralmente que de una forma u otra, Milošević es el culpable de lo ocurrido, antes de saber lo que realmente ocurrió, viene a ser postura de beata colocando moralinas, lo cual, como mínimo, resulta poco útil para analizar lo sucedido y sus consecuencias reales. Aplaudir la pena de muerte por intercesión divina no es sino una forma de añorar su aplicación terrenal, sin tener el valor de pedirla. O sea: es ponerse a la altura de Milošević o de algunos de sus adversarios en las repúblicas vecinas, que sí la aplicaron. El tiempo dirá si el mandatario serbio estaba en situación física de planear rocambolescas fugas en la mejor tradición cinematográfica del género, lo cual tampoco disculparía en absoluto la relajada seguridad de la cárcel holandesa. Pero lo cierto es que su fallecimiento, incluso por las causas más naturales que imaginarse puedan, es una mala noticia para Europa, y así lo ha comentado la gran mayoría de la prensa del continente. Porque el Tribunal Internacional de La Haya es una institución de factura básicamente europea, y el varapalo que ha recibido no deja de ser un golpe más al prestigio de las instituciones continentales, en una época en la que éstas vienen siendo muy cuestionadas. El efecto negativo de lo ocurrido en Scheveningen se amplifica, si cabe, por el hecho de que desde Europa se ha criticado –y con razón- la formaen que más allá de nuestras costas se hace justicia en la lucha contra el terrorismo internacional. Por estos pagos, no podemos caer en tales errores; y mucho menos, intentar disimularlos con disculpas que a veces rondan la frivolidad o que traen ecos de un tipo de “complot balcánico” al que Milošević y los suyos eran tan aficionados.


















Los expertos en jurisprudencia fueron muy críticos con Carla del Ponte y su estrategia en el proceso a Milosevic. Puede que su larga duración tuviera una influencia decisiva en el fallecimiento del reo, físicamente debilitado. Pero desde luego, la fiscal no supo prever que esa posibilidad pudiera tener lugar, lo que constituyó un golpe demoledor al intento de poner en marcha una justicia internacional. Y aún así, no dimitió: sigue siendo una de las escasas figuras del grupo inicial de juristas que continúa actuando en los procesos del TPIY



En cuanto a éste, ya ni siquiera es tema para juristas: ha pasado definitivamente al dominio de la historiografía. Y desde ese punto de vista es posible analizar la responsabilidad del sensacionalismo mediático y político en la agudización de un problema político. Podría denominársele la “teoría del supervillano”: al exagerar tanto la maldad de un determinado estadista, al marcar las tintas sobrepasando incluso las líneas editoriales y convertirlo en esperpento, la figura del supervillano se hace increíble para una parte importante del público consumidor. Ese efecto paradójico marcó casi toda la vida política de Milošević, e incluso las circunstancias de su muerte. Pero también parece haber tenido una gran responsabilidad en lo mal llevado que fue el juicio, con una fiscalía que se obcecó en probar infructuosamente la acusación por genocidio y en generar un monumental precedente histórico que se prolongó durante cuatro años. Milošević tuvo la habilidad de utilizar a su favor la desmesura del juicio, hasta el punto de que el pasado mes de diciembre él mismo rechazó la separación del proceso sobre Kosovo que hubiera supuesto una rápida sentencia en firme sobre una parte del total. El resultado es que, como señalan los expertos internacionales cercanos al TPI, el reo ha muerto sin poder probar su culpabilidad. Algo, que lógicamente, ha sentado muy mal a sus víctimas.




Una viñeta francesa, ciertamente grosera, pero muy descriptiva de lo que supuso la muerte de Milosevic para el TPIY







Por lo tanto y ahora que los únicos jueces de Milošević serán los historiadores, se impone desechar las consignas y recuperar cierto rigor en el análisis. Hace días, y tras equivocarse reiteradamente en la fecha en la cual Milošević viajó a Kosovo por primera vez, iniciando así su estrategia de apoyarse en el emergente nacionalismo serbio, un académico escribió en esta misma sección que era una “candorosa superstición” suponer que “desde 1986” –en realidad 1987- Milošević buscaba preservar el estado yugoslavo. ¿Todavía nos manejamos con artículos de fe? Han pasado casi veinte años: el dato se tiene o no se tiene, no es una cuestión de creencias o supersticiones. En definitiva, está fuera de lugar que sigamos luchando en guerras del pasado para justificar las torpezas del presente. Ya no podremos utilizar a Milošević para tapar el desastre que ha sido la justicia internacional; ni tampoco para echarle las culpas sobre la parálisis política, institucional y económica de Bosnia y Kosovo. Occidente ha de asumir su importante cuota de culpa en lo sucedido, sobre todo para enmendar los errores y construir un futuro viable para los afectados.

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martes, febrero 20, 2007

NOTA: Hombres violentos

Gendarmes antidisturbios rumanos integrados en la fuerza de la ONU hacen prácticas wn Kosovo. Fotografía publicada por el diario rumano "Adevǎrul" el pasado 14 de febrero. Al parecer, los gendarmes rumanos fueron atacados a pedradas por los albaneses en ocasiones anteriores







El seguimiento del plan Ahtisaari en Kosovo está siendo de todo menos tranquilo. Si en las manifestaciones del sábado día 10 organizadas por el movimiento Vetëvendosja se produjeron 80 heridos y dos muertos (víctimas de las heridas sufridas) ayer tuvo lugar un atentado con explosivos contra vehículos de la ONU en Pristina. De momento, nadie ha revindicado la acción terrorista, pero está claro que se enmarca en las denuncias contra la supuesta brutalidad de la policía especial de la ONU integrada por agentes antidisturbios ucranianos y rumanos ("Koha Ditore", 13 de febrero, 2007). Es de señalar, junto con el lógico protagonismo de
Albin Kurti, líder de Vetëvendosje!- la activa presencia de
Adem Demaçi, que parece haber convertido en profesión su muy veterana militancia como disidente albanés en tiempos de Tito. El que en su día fue Premio Sajarov del Parlamento Europeo lleva ya años apuntándose a la contra de cualquier iniciativa mayoritaria en su Kosovo natal. Mientras tanto, sigue sin explicarse el hecho de que durante la guerra de Kosovo, permaneciera en la región, en paradero conocido por las fuerzas de seguridad serbias sin que nadie le tocara un pelo. Como anécdota complementaria sobre la personalidad de este contradictorio personaje, en ocasiones intentaba cobrar las entrevistas que concedía a los periodistas extranjeros.


Mientras tanto, el montenegrino "Vijesti" publicaba el pasado día 17 que había muerto en accidente automovilístico Kujtim Berisha, uno de los principales testigos de cargo contra Ramush Haradinaj, antiguo comandante de la guerrilla del UÇK, y posteriormente, primer ministro kosovar durante un corto periodo de tiempo (3 de diciembre 2004-marzo de 2005), además de líder de la Alianza para el Futuro de Kosovo o AAK (Aleanca për Ardhmërinë e Kosovës). El juicio contra este personaje comenzará en el TPIY de La Haya el próximo 5 de marzo, acusado de practicar la limpieza étnica y las represalias contra civiles serbios, diversas poblaciones minoratarias y albaneses "desleales", sobre todo en torno a Pec y Decani (1998). En total, 37 cargos por crímenes de guerra, emitidos en febrero de 2005. El testimonio del gitano Kujtim Berisha se refería al presunto asesinato de dos de sus familaires a manos de los hombres de Haradinaj en la localidad de Reznici, en agosto de ese año. La importancia de Berisha radicaba en que era uno de los muy escasos testigos que la fiscalía había podido conseguir contra Rasmush Haradinaj, un problema del cual se ha quejado en numerosas ocasiones Carla del Ponte. Aunque el accidente pudo haber sido casual (la biografía de Haradinaj en Wikipedia, claramente parcial, señala que el conductor montenegrino estaba bebido), la policía de la república ex yugoslava investiga activamente el caso. Tanto la prensa kosovar como la serbia han comentado en ocasiones que las víctimas de algunos asesinatos inexplicados en Kosovo podrían ser precisamente testigos protegidos de la acusación contra Haradinaj.

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