domingo, abril 01, 2007

Negociaciones bajo cuerda (1): guerritas de papel


Cartel de recompensa por los prófugos más buscadospor el TPIY. Ilustración que encabeza el reportaje de Ramón Lobo en "El País", 1º.04.2007















Separata “Domingo” de “El País”, 1º de abril, 2007. Cuatro páginas más portadilla para un extenso reportaje de Ramón Lobo dedicado a Radovan Karadžić y Ratko Mladić, eternos criminales de guerras serbios de Bosnia, fugitivos del Tribunal Penal Internacional para la ex Yugoslavia. En algún ordenador central del citado periódico debe de existir alguna tecla CTRL+Fx (donde x es igual a 1, 2, 3…) para que aparezcan en pantalla, listos para editarse, bloques de retórica repetida sobre Bosnia, Srebrenica, Karadžić y parafernalia similar. El reportaje de Lobo posee el abultamiento habitual, es rico en detalles coloristas, indica que anduvo por aquellas tierras a ver si había suerte y daba con los fugitivos, pero poco más. No añade gran cosa a lo que se sabe desde hace tiempo. Que Mladić, y Karadžić siguen huidos, que se han paseado impunemente por Bosnia o Belgrado, que en las cancillerías occidentales hay pocas ganas de atraparlos, que Carla Del Ponte anda desesperada, porque se va en septiembre y supone que después de ella ningún otro fiscal pondrá el mismo empeño. Pues vaya: a lo mejor ocurre justamente lo contrario, pero ella ha logrado fabricarse una imagen de eficacia que muchos periodistas consumen a pies juntillas.

¿A qué viene ahora, precisamente ahora, este reportaje tan estentóreo? Se parte de la base de que no está ahí por casualidad o porque a Ramón Lobo haya querido amortizar un reportaje pagado de su bolsillo. Es un asunto de política informativa. A continuación siguen tres hipótesis sobre los motivos del artefacto (en el sentido mecánico de su composición) periodístico:

Primera: “El País” tiene información fiable sobre la pronta captura o entrega voluntaria al TPIY de Ratko Mladić, y Radovan Karadžić. Un jugoso y tierno chivatazo. Todo puede ser. De todas formas, en los Balcanes hay que andar con cuidado con los cuentos chinos. En la primavera de 1999, en pleno bombardeo de Serbia, “Vía Digital” se dejó un potosí en el aparatoso viaje de Pepe Navarro desde Tirana a Belgrado, dando un enorme rodeo para evitar la zona operativa de la OTAN sobre el Adriático, lo que además incluyó estancia en la capital serbia durante bastantes días extras. Todo ello porque alguien les hizo creer que Slobodan Milošević quería dar una entrevista (y quizás un mensaje) a través de la citada cadena. Son cosas que ocurren en la prensa, con más frecuencia de lo que desearía saber el lector, oyente o telespectador.

El historiador Anthony Beevor contempla con aparente perplejidad la intervención de Tertsch en una conferencia


Segunda: Hace poco días, el conocido columnista (ex reportero y ex subdirector) Hermann Tertsch fue despedido sin miramientos de la redacción de “El País”. No hubo mucho secreto en los motivos: era público y notorio que actuaba como un verdadero submarino de la opinión de derechas española entre las columnas de “El País”, y que emergía en Telemadrid largando todo tipo de fuegos de artificio. Basta insertar su nombre en el buscador de noticias de Google, para comprobar que la grey de las tribus informativas de la derecha, desde la más suave a la más carca, lo recibió con los brazos abiertos: por fin salía del armario el hijo pródigo y regresaba a la familia que le correspondía. Ahora, a elegir el nicho ecológico más apropiado.

Hacía años que a Tertsch debería habérsele aplicado el finiquito en "El País"; pero primero por compadreo y más tarde, posiblemente, por una muy equivocada política de captar lectores de la derecha (como si no existiera internet al alcance del más perezoso) lo mantuvieron en plantilla años y años. Y claro, tanta impunidad innecesaria provocó la natural subida de humos: Tertsch se autocopió y perfeccionó la caricatura de sí mismo; y al final, ya fue tarde. Se le dio puerta en el peor momento, con ruido y escándalo, en pleno enfrentamiento entre PP y Prisa, y la prensa de derechas ha estado presentando a Tertsch como mártir de la libertad de expresión (aunque sólo durante un par de días, no crean; hasta que se fueron cerrando heridas entre las partes enfrentadas). En realidad, los mártires de lesa opinión éramos los miles de lectores que cada martes nos preguntábamos qué porcentaje de nuestro euro iba a pagar aquellas tomas de posición tercas, roncas, y cada vez más y más derechonas. O dicho de otra manera: en base a qué teníamos que pagar en "El País" la promoción ideológica de "La Razón".

Pues bien, la cosa (incluso divertida) es que desde hace no mucho tiempo, la opinión periodística conservadora y hasta neoliberal, está
tomando partido por Serbia. ¿Resulta extraño? No tanto: es producto de la animadversión anti musulmana que tiñe cada vez más extensamente a la derecha y ultraderecha europea (aunque algunos neonazis comulgan con el islamismo radical, por antisemita); y también del respaldo a la independencia de Kosovo que están llevando a cabo las Naciones Unidas. Se argumenta que nunca antes la ONU ha concedido la independencia a un territorio que previamente pertenecía a un estado soberano y que eso puede crear precedentes muy peligrosos en Europa occidental y, por descontado, en el estado español.

Ciertamente que a Tertsch le va a costar encajar sus opiniones compulsivamente anti-serbias y anti-rusas en tal esquema. En fin, tribus hay en el campo de la derecha informativa y variadas, por ende. Nada impide que se acabe convirtiendo en un tonante Giménez Losantos de la opinión internacional hispana. Pero mientras tanto, “El País” se ha sentido obligado a marcar terreno en determinados temas, los de siempre, con o sin Tertsch. Levantar el pendón de PRISA frente al PP y sus aliados en determinados temas muy, pero que muy teñidos de pasión política local; entre ellos, Bosnia-Sarajevo-Srebrenica-Mladić. Demostrar que aún sin el “gran experto” son capaces de lidiar las viejas batallas. Tampoco es tan difícil gracias al comando CTRL+Fx, qué caramba.

Mal asunto estas guerritas de papel. Son casi inevitables, desde luego: cuántos opinatodo y periodistas pasan años tomando partido por uno u otro bando de cualquier conflicto internacional, simplemente porque coincide con sus opiniones políticas o lejanas preferencias juveniles. O porque de esa forma contradice o fastidia a mengano. Suena miserable, pero por esa vía tan habitual, algunos han alcanzado la fama y cualquier menoscabo a “su” causa es un atentado contra su señor caché. Es el caso de los “periodistas azote” sobre las que ya se escribió en este blog hace meses. A la larga, sin embargo, la muy periodística costumbre casi siempre termina causando sonrojo: recordemos las hilarantes anécdotas sobre las pullas entre aliadófilos y germanófilos durante la Gran Guerra de 1914 a 1918, todo un jalón en la historia de la prensa española.


Martti Ahtisaari en una foro reciente












Tercera hipótesis para el “Ni busca ni captura” de Ramón Lobo. Es quizá la más probable y, desde luego, la más profesional. Además se apoya en cierta tendencia, propia de muchos periódicos, a protagonizar la noticia, a montar la cruzada a un euro o la guerrita de papel. El lector avezado en los conflictos balcánicos ya debe saber que por estos días se están llevando a cabo conversaciones bajo cuerda referidas al futuro estatus de Kosovo. A pesar de que fracasó a la hora de poner de acuerdo a serbios con albaneses –como todo el mundo esperaba e incluso él mismo- el enviado de la ONU Martti Ahtisaari endosó el plan que lleva su nombre al Consejo de Seguridad, donde será debatido esta misma semana.

Inicialmente, sólo Rusia (y Serbia) estaban en contra del Plan Ahtisaari. Pero hace pocos días se supo de las reticencias de eslovacos, rumanos y griegos. En Madrid tampoco andan muy entusiasmados con la idea. Viendo venir las orejas del lobo, los ministros de Exteriores de la UE unieron sus espadas en Bremen, durante el pasado viernes, a fin de que la propuesta para la independencia tutelada de Kosovo no “fracture” a la Unión.

Y es que las cosas no están como para tirar cohetes. No porque catalanes y vascos se movilicen para negociar su independencia en parecidos términos, como teme la derecha hispana (aunque es cierto que el asunto de Kosovo cae en un momento delicado, vista la situación en Euskadi). En realidad es mucho más posible que a medio plazo la nueva iniciativa de la ONU tenga un efecto similar al de otras adoptadas anteriormente en los Balcanes: verter gasolina sobre el fuego. De momento, Macedonia baila sobre un alfiler, esperando a ver qué ocurre y qué actitud toma la minoría albanesa. Esperemos que en Transilvania no empiecen a redoblar los tambores del revisionismo magiar, ahora que Hungría y Rumania son vecinos en la UE. Y ya puestos, quién sabe si algún día no resucitará Rumelia Oriental, como patria de los turcos de Bulgaria. De momento, el precedente de Kosovo podría venirle muy bien a la República Turca del Norte de Chipre para reclamar el reconocimiento de su soberanía.



La bandera de la RTNC en una ladera del Norte de Chipre












Pero sobre todo, claro está, los serbios de Bosnia pueden ponerse farrucos y recordar que ellos no querían pertenecer a Bosnia-Hercegovina. Exactamente el mismo caso que los albaneses de Kosovo. De hecho, hace pocos días tuvo lugar una protesta en Banja Luka, capital de la Republika Srpska, y el Movimiento Popular Serbio planteó abiertamente la posibilidad de un referéndum sobre la separación de la entidad serbia del resto del actual estado bosnio. Dane Čanković, que es el presidente del citado movimiento, dijo que asistían a la tal iniciativa la Carta de la ONU, los acuerdos de Dayton y la Constitución de la Republika Srpska.

Republika Srpska por Kosovo: ahí está, posiblemente, la razón del enigmático reportaje de “El País”. Un aviso para navegantes lanzado desde Madrid (¿llegará a Banja Luka y Belgrado?): si los serbios de Bosnia se ponen burros, pondrán en problemas a Belgrado; una vez más, como durante la guerra. Y ya vieron en Pale y Banja Luka lo que ocurre cuando Belgrado ve sus intereses amenazados: no hay hermanos serbios que valgan. Si el ejemplo de los albaneses pretende ser copiado en la Republika Srpska, las potencias occidentales “recordarán” que Karadžić y Mladić, siguen huidos. No es posible que se pongan a buscarlos (por la cuenta que le trae a algunas cancillerías lo que podría salir a flote) pero sí que sacarán a relucir el asunto para cerrarle a Serbia la puerta entreabierta hacia la integración en la UE.


Convocatoria de Vetëvendosje! para la manifestacioón del pasado sábado


Lo malo es que los albaneses también están algo burros. El pasado sábado los activistas del movimiento nacionalista radical Vetëvendosje! volvieron a organizar una manifestación por el centro de Pristina rechazando el Plan Ahtisaari y pidiendo un referéndum ya, y la independencia integral, sin tutelas, lo antes posible. Además, las garantías y libertades que se le reservan a la minoría serbia les parecen excesivas. Por lo tanto, ellos sí que están apra tirar cohetes. En la medianoche del jueves al viernes, unos desconocidos atentaron con cohetes contra el monasterio serbio de Dečane, el mayor y más antiguo de Kosovo. El lugar, que ya sufrió desperfectos durante el pogrom de 2003, está custodiado por fuerzas de la OTAN y está siendo rehabilitado. El denominado Grupo de Contacto para Kosovo, que comprende a Estados Unidos, Reino Unido, Alemania, Francia y Rusia, condenó el ataque, lo habitual. Pero de momento no se mencionó para nada la autoría del acto. Y hay que rebuscar un buen rato por internet para averiguar que el atentado del pasado 19 de febrero contra dos vehículos de la ONU en Pristina fue reivindicado por… el UÇK. Si: aún estamos así. Como si el tiempo no hubiera pasado, como hace casi diez años.

Contemplado en este contexto, uno se pregunta si el lujoso reportaje publicado en “El País” sobre Karadžić y Mladić, es simple manipulación informativa, desahogo corporativo, toma de posición-contra, o simple inducción lunática. Mientras tanto, el periódico en cuestión (y en esto no es el único, ni mucho menos) apenas informa con la boca pequeña sobre los trueques, despistes, omisiones o improvisaciones en torno a Kosovo. Posiblemente sus reporteros no están tan enterados como sobre las idas y venidas del “dúo dinámico” Karadžić-Mladić. Tampoco están muy por la labor de analizar las consecuencias del asunto kosovar en todas su implicaciones. Pero en eso tampoco van por detrás de los diplomáticos de las grandes potencias occidentales y una buena parte de los de la UE. Hay prisa por abandonar aquello a su suerte, hay ganas de alejarse de allí como sea. Lo malo es que, según parece y una vez más, va a ser peor el apresurado remedio que la enfermedad. Después de largos años de ineficacia y dejadez, la prisa se impone de nuevo. Kosovo es igual a doble rasero, pero también a prisa, a precipitación. Es el país del pan para hoy y hambre para mañana.

Espectacular panorámica de la base militar Bondsteel en Kosovo. Los norteamericanos son los máximos beneficiarios de la situación en la zona

Y mientras tanto, nadie se pregunta si Washington no se está frotando las manos ante la posibilidad de que los europeos vuelvan a meterse un gol en propia puerta. A los americanos les vendría de fábula; para Bush sería la salvación por la campana: la reactivación de un conflicto dando todas las apariencias de que no tiene salida y de que los europeos son tan inútiles como ellos; junto a ello, la constatación de que la ONU es un definitivo trasto inútil y descontrolado. Y se la vamos a ofrecer en bandeja. Además, y de paso, un traspiés en Kosovo inhabilitaría a las Naciones Unidas para erigirse en salvadoras finales de un proceso de paz en Irak sin los americanos (aunque en realidad eso no estaría dispuesto a permitirlo Washington jamás).

Y de Europa para los europeos: la independencia de Kosovo, monitarizada o no, se presenta como un mal menor, como un tránsito hacia la solución de las contradicciones balcánicas mediante el trámite de ingreso en la Unión Europea. Más tarde o más temprano, pero todos en el saco. Eso significa que el único camino es la ampliación de la UE, una y otra vez, una y otra vez… incluyendo a Albania, a Serbia… y a Turquía. ¿Están seguros los señores reporteros de “El País”, tertulianos opinatodo y en-contra-de-fulano, enterados de variado pelaje, así como virtuosos del sostenella y no enmendalla que es eso, precisamente eso, lo que desean?

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