Negociaciones bajo cuerda (1): guerritas de papel

Cartel de recompensa por los prófugos más buscadospor el TPIY. Ilustración que encabeza el
reportaje de Ramón Lobo en "El País", 1º.04.2007
Separata “Domingo” de “El País”, 1º de abril, 2007. Cuatro páginas más portadilla para un extenso reportaje de Ramón Lobo dedicado a Radovan Karadžić y Ratko Mladić, eternos criminales de guerras serbios de Bosnia, fugitivos del Tribunal Penal Internacional para la ex Yugoslavia. En algún ordenador central del citado periódico debe de existir alguna tecla CTRL+Fx (donde x es igual a 1, 2, 3…) para que aparezcan en pantalla, listos para editarse, bloques de retórica repetida sobre Bosnia, Srebrenica, Karadžić y parafernalia similar. El reportaje de Lobo posee el abultamiento habitual, es rico en detalles coloristas, indica que anduvo por aquellas tierras a ver si había suerte y daba con los fugitivos, pero poco más. No añade gran cosa a lo que se sabe desde hace tiempo. Que Mladić, y Karadžić siguen huidos, que se han paseado impunemente por Bosnia o Belgrado, que en las cancillerías occidentales hay pocas ganas de atraparlos, que Carla Del Ponte anda desesperada, porque se va en septiembre y supone que después de ella ningún otro fiscal pondrá el mismo empeño. Pues vaya: a lo mejor ocurre justamente lo contrario, pero ella ha logrado fabricarse una imagen de eficacia que muchos periodistas consumen a pies juntillas.
¿A qué viene ahora, precisamente ahora, este reportaje tan estentóreo? Se parte de la base de que no está ahí por casualidad o porque a Ramón Lobo haya querido amortizar un reportaje pagado de su bolsillo. Es un asunto de política informativa. A continuación siguen tres hipótesis sobre los motivos del artefacto (en el sentido mecánico de su composición) periodístico:
Primera: “El País” tiene información fiable sobre la pronta captura o entrega voluntaria al TPIY de Ratko Mladić, y Radovan Karadžić. Un jugoso y tierno chivatazo. Todo puede ser. De todas formas, en los Balcanes hay que andar con cuidado con los cuentos chinos. En la primavera de 1999, en pleno bombardeo de Serbia, “Vía Digital” se dejó un potosí en el aparatoso viaje de Pepe Navarro desde Tirana a Belgrado, dando un enorme rodeo para evitar la zona operativa de la OTAN sobre el Adriático, lo que además incluyó estancia en la capital serbia durante bastantes días extras. Todo ello porque alguien les hizo creer que Slobodan Milošević quería dar una entrevista (y quizás un mensaje) a través de la citada cadena. Son cosas que ocurren en la prensa, con más frecuencia de lo que desearía saber el lector, oyente o telespectador.

El historiador Anthony Beevor contempla con aparente perplejidad la intervención de Tertsch en una conferencia
Segunda: Hace poco días, el conocido columnista (ex reportero y ex subdirector) Hermann Tertsch fue despedido sin miramientos de la redacción de “El País”. No hubo mucho secreto en los motivos: era público y notorio que actuaba como un verdadero submarino de la opinión de derechas española entre las columnas de “El País”, y que emergía en Telemadrid largando todo tipo de fuegos de artificio. Basta insertar su nombre en el buscador de noticias de Google, para comprobar que la grey de las tribus informativas de la derecha, desde la más suave a la más carca, lo recibió con los brazos abiertos: por fin salía del armario el hijo pródigo y regresaba a la familia que le correspondía. Ahora, a elegir el nicho ecológico más apropiado.
Hacía años que a Tertsch debería habérsele aplicado el finiquito en "El País"; pero primero por compadreo y más tarde, posiblemente, por una muy equivocada política de captar lectores de la derecha (como si no existiera internet al alcance del más perezoso) lo mantuvieron en plantilla años y años. Y claro, tanta impunidad innecesaria provocó la natural subida de humos: Tertsch se autocopió y perfeccionó la caricatura de sí mismo; y al final, ya fue tarde. Se le dio puerta en el peor momento, con ruido y escándalo, en pleno enfrentamiento entre PP y Prisa, y la prensa de derechas ha estado presentando a Tertsch como mártir de la libertad de expresión (aunque sólo durante un par de días, no crean; hasta que se fueron cerrando heridas entre las partes enfrentadas). En realidad, los mártires de lesa opinión éramos los miles de lectores que cada martes nos preguntábamos qué porcentaje de nuestro euro iba a pagar aquellas tomas de posición tercas, roncas, y cada vez más y más derechonas. O dicho de otra manera: en base a qué teníamos que pagar en "El País" la promoción ideológica de "La Razón".
Pues bien, la cosa (incluso divertida) es que desde hace no mucho tiempo, la opinión periodística conservadora y hasta neoliberal, está tomando partido por Serbia. ¿Resulta extraño? No tanto: es producto de la animadversión anti musulmana que tiñe cada vez más extensamente a la derecha y ultraderecha europea (aunque algunos neonazis comulgan con el islamismo radical, por antisemita); y también del respaldo a la independencia de Kosovo que están llevando a cabo las Naciones Unidas. Se argumenta que nunca antes la ONU ha concedido la independencia a un territorio que previamente pertenecía a un estado soberano y que eso puede crear precedentes muy peligrosos en Europa occidental y, por descontado, en el estado español.
Ciertamente que a Tertsch le va a costar encajar sus opiniones compulsivamente anti-serbias y anti-rusas en tal esquema. En fin, tribus hay en el campo de la derecha informativa y variadas, por ende. Nada impide que se acabe convirtiendo en un tonante Giménez Losantos de la opinión internacional hispana. Pero mientras tanto, “El País” se ha sentido obligado a marcar terreno en determinados temas, los de siempre, con o sin Tertsch. Levantar el pendón de PRISA frente al PP y sus aliados en determinados temas muy, pero que muy teñidos de pasión política local; entre ellos, Bosnia-Sarajevo-Srebrenica-Mladić. Demostrar que aún sin el “gran experto” son capaces de lidiar las viejas batallas. Tampoco es tan difícil gracias al comando CTRL+Fx, qué caramba.
Mal asunto estas guerritas de papel. Son casi inevitables, desde luego: cuántos opinatodo y periodistas pasan años tomando partido por uno u otro bando de cualquier conflicto internacional, simplemente porque coincide con sus opiniones políticas o lejanas preferencias juveniles. O porque de esa forma contradice o fastidia a mengano. Suena miserable, pero por esa vía tan habitual, algunos han alcanzado la fama y cualquier menoscabo a “su” causa es un atentado contra su señor caché. Es el caso de los “periodistas azote” sobre las que ya se escribió en este blog hace meses. A la larga, sin embargo, la muy periodística costumbre casi siempre termina causando sonrojo: recordemos las hilarantes anécdotas sobre las pullas entre aliadófilos y germanófilos durante la Gran Guerra de 1914 a 1918, todo un jalón en la historia de la prensa española.

Martti Ahtisaari en una foro reciente
Tercera hipótesis para el “Ni busca ni captura” de Ramón Lobo. Es quizá la más probable y, desde luego, la más profesional. Además se apoya en cierta tendencia, propia de muchos periódicos, a protagonizar la noticia, a montar la cruzada a un euro o la guerrita de papel. El lector avezado en los conflictos balcánicos ya debe saber que por estos días se están llevando a cabo conversaciones bajo cuerda referidas al futuro estatus de Kosovo. A pesar de que fracasó a la hora de poner de acuerdo a serbios con albaneses –como todo el mundo esperaba e incluso él mismo- el enviado de la ONU Martti Ahtisaari endosó el plan que lleva su nombre al Consejo de Seguridad, donde será debatido esta misma semana.
Inicialmente, sólo Rusia (y Serbia) estaban en contra del Plan Ahtisaari. Pero hace pocos días se supo de las reticencias de eslovacos, rumanos y griegos. En Madrid tampoco andan muy entusiasmados con la idea. Viendo venir las orejas del lobo, los ministros de Exteriores de la UE unieron sus espadas en Bremen, durante el pasado viernes, a fin de que la propuesta para la independencia tutelada de Kosovo no “fracture” a la Unión.
Y es que las cosas no están como para tirar cohetes. No porque catalanes y vascos se movilicen para negociar su independencia en parecidos términos, como teme la derecha hispana (aunque es cierto que el asunto de Kosovo cae en un momento delicado, vista la situación en Euskadi). En realidad es mucho más posible que a medio plazo la nueva iniciativa de la ONU tenga un efecto similar al de otras adoptadas anteriormente en los Balcanes: verter gasolina sobre el fuego. De momento, Macedonia baila sobre un alfiler, esperando a ver qué ocurre y qué actitud toma la minoría albanesa. Esperemos que en Transilvania no empiecen a redoblar los tambores del revisionismo magiar, ahora que Hungría y Rumania son vecinos en la UE. Y ya puestos, quién sabe si algún día no resucitará Rumelia Oriental, como patria de los turcos de Bulgaria. De momento, el precedente de Kosovo podría venirle muy bien a la República Turca del Norte de Chipre para reclamar el reconocimiento de su soberanía.

La bandera de la RTNC en una ladera del Norte de Chipre
Pero sobre todo, claro está, los serbios de Bosnia pueden ponerse farrucos y recordar que ellos no querían pertenecer a Bosnia-Hercegovina. Exactamente el mismo caso que los albaneses de Kosovo. De hecho, hace pocos días tuvo lugar una protesta en Banja Luka, capital de la Republika Srpska, y el Movimiento Popular Serbio planteó abiertamente la posibilidad de un referéndum sobre la separación de la entidad serbia del resto del actual estado bosnio. Dane Čanković, que es el presidente del citado movimiento, dijo que asistían a la tal iniciativa la Carta de la ONU, los acuerdos de Dayton y la Constitución de la Republika Srpska.
Republika Srpska por Kosovo: ahí está, posiblemente, la razón del enigmático reportaje de “El País”. Un aviso para navegantes lanzado desde Madrid (¿llegará a Banja Luka y Belgrado?): si los serbios de Bosnia se ponen burros, pondrán en problemas a Belgrado; una vez más, como durante la guerra. Y ya vieron en Pale y Banja Luka lo que ocurre cuando Belgrado ve sus intereses amenazados: no hay hermanos serbios que valgan. Si el ejemplo de los albaneses pretende ser copiado en la Republika Srpska, las potencias occidentales “recordarán” que Karadžić y Mladić, siguen huidos. No es posible que se pongan a buscarlos (por la cuenta que le trae a algunas cancillerías lo que podría salir a flote) pero sí que sacarán a relucir el asunto para cerrarle a Serbia la puerta entreabierta hacia la integración en la UE.

Convocatoria de
Vetëvendosje! para la manifestacioón del pasado sábado
Lo malo es que los albaneses también están algo burros. El pasado sábado los activistas del movimiento nacionalista radical Vetëvendosje! volvieron a organizar una manifestación por el centro de Pristina rechazando el Plan Ahtisaari y pidiendo un referéndum ya, y la independencia integral, sin tutelas, lo antes posible. Además, las garantías y libertades que se le reservan a la minoría serbia les parecen excesivas. Por lo tanto, ellos sí que están apra tirar cohetes. En la medianoche del jueves al viernes, unos desconocidos atentaron con cohetes contra el monasterio serbio de Dečane, el mayor y más antiguo de Kosovo. El lugar, que ya sufrió desperfectos durante el pogrom de 2003, está custodiado por fuerzas de la OTAN y está siendo rehabilitado. El denominado Grupo de Contacto para Kosovo, que comprende a Estados Unidos, Reino Unido, Alemania, Francia y Rusia, condenó el ataque, lo habitual. Pero de momento no se mencionó para nada la autoría del acto. Y hay que rebuscar un buen rato por internet para averiguar que el atentado del pasado 19 de febrero contra dos vehículos de la ONU en Pristina fue reivindicado por… el UÇK. Si: aún estamos así. Como si el tiempo no hubiera pasado, como hace casi diez años.
Contemplado en este contexto, uno se pregunta si el lujoso reportaje publicado en “El País” sobre Karadžić y Mladić, es simple manipulación informativa, desahogo corporativo, toma de posición-contra, o simple inducción lunática. Mientras tanto, el periódico en cuestión (y en esto no es el único, ni mucho menos) apenas informa con la boca pequeña sobre los trueques, despistes, omisiones o improvisaciones en torno a Kosovo. Posiblemente sus reporteros no están tan enterados como sobre las idas y venidas del “dúo dinámico” Karadžić-Mladić. Tampoco están muy por la labor de analizar las consecuencias del asunto kosovar en todas su implicaciones. Pero en eso tampoco van por detrás de los diplomáticos de las grandes potencias occidentales y una buena parte de los de la UE. Hay prisa por abandonar aquello a su suerte, hay ganas de alejarse de allí como sea. Lo malo es que, según parece y una vez más, va a ser peor el apresurado remedio que la enfermedad. Después de largos años de ineficacia y dejadez, la prisa se impone de nuevo. Kosovo es igual a doble rasero, pero también a prisa, a precipitación. Es el país del pan para hoy y hambre para mañana.
Espectacular panorámica de la base militar Bondsteel en Kosovo. Los norteamericanos son los máximos beneficiarios de la situación en la zona
Y mientras tanto, nadie se pregunta si Washington no se está frotando las manos ante la posibilidad de que los europeos vuelvan a meterse un gol en propia puerta. A los americanos les vendría de fábula; para Bush sería la salvación por la campana: la reactivación de un conflicto dando todas las apariencias de que no tiene salida y de que los europeos son tan inútiles como ellos; junto a ello, la constatación de que la ONU es un definitivo trasto inútil y descontrolado. Y se la vamos a ofrecer en bandeja. Además, y de paso, un traspiés en Kosovo inhabilitaría a las Naciones Unidas para erigirse en salvadoras finales de un proceso de paz en Irak sin los americanos (aunque en realidad eso no estaría dispuesto a permitirlo Washington jamás).
Y de Europa para los europeos: la independencia de Kosovo, monitarizada o no, se presenta como un mal menor, como un tránsito hacia la solución de las contradicciones balcánicas mediante el trámite de ingreso en la Unión Europea. Más tarde o más temprano, pero todos en el saco. Eso significa que el único camino es la ampliación de la UE, una y otra vez, una y otra vez… incluyendo a Albania, a Serbia… y a Turquía. ¿Están seguros los señores reporteros de “El País”, tertulianos opinatodo y en-contra-de-fulano, enterados de variado pelaje, así como virtuosos del sostenella y no enmendalla que es eso, precisamente eso, lo que desean?
Etiquetas: Ahtisaari, Carla del Ponte, Karadzic, Kosovo, Mladic, ONU, Republika Srpska, RTNC, Tertsch, Unión Europea
Srebrenica: la manipulación de una tragedia (1)

La presidenta de la Corte Internacional de Justicia, Rosalyn Higgins, leyendo la sentencia sobre la culpabilidad de Serbia en las masacres acaecidas durante la guerra de Bosnia: 26 de febrero, 20007
La onda de choque de la noticia duró un par de días. Y dado que la noticia era más bien breve, hemos pagado esos dos euros por leer la música del mismo disco rayado de siempre. La noticia, venía a decir lo siguiente (extraída aquí del boletín de la BBC): “La Corte Internacional de Justicia (CIJ), el máximo tribunal de Naciones Unidas, dictaminó este lunes que Serbia no es responsable por las muertes de 200 mil personas durante la guerra con Bosnia, en la década de los '90”. Y continuaba: “Sin embargo, el alto tribunal señaló que Serbia violó la ley internacional al no prevenir la masacre de Srebrenica, en 1995”.
Esta fue la esencia de la carga informativa de la noticia sobre la que se estuvo debatiendo estos últimos días. Para el autor de este blog significó conceder dos entrevistas, una al informativo de RN1, y otra a Canal 4. En líneas generales, los medios españoles le dieron una cobertura desproporcionada, que expresaba la pervivencia de las pasiones que despertó en su momento la guerra de Bosnia. La denuncia, interpuesta por las autoridades de Sarajevo en 1993, cuando el conflicto estaba en su apogeo, no era sino una forma de hacer la guerra recurriendo a todos los medios propagandísticos y jurídicos posibles. La sentencia se hizo esperar (14 años) y su resultado era muy previsible teniendo en cuenta que (según el mismo boletín citado de la BBC): “El juicio trataba el primer caso donde un Estado -y no sus líderes gubernamentales o militares- es acusado de genocidio”.
¿Qué significa juzgar un estado pero “no a sus líderes gubernamentales o militares”? ¿Qué definición nos queda de “estado” si hacemos abstracción de sus líderes? Según el Diccionario de la Real Academía, “estado” es el “conjunto de los órganos de gobierno de un país soberano”. Es decir, entidades que sin un liderazgo político no significan gran cosa. Por lo tanto, parece que toda esta cuestión del juicio fue aceptado por el CIJ en un momento de pasiones desatadas, allá por 1993, cuando Bosnia era presentada por la propaganda de guerra como un estado “agredido” por otro llamado Serbia y quedó más o menos dormido durante casi tres lustros hasta que ahora, flop, aterrizó en las agencias de prensa en un día de finales de febrero de 2007.
En realidad, si nos tomamos un momento para pensar fríamente, todo el juicio, y la sentencia que lo corona, parecen formar parte de una jugada política que pone muy entredicho la independencia del CIJ. Y si no es así, si todo es fruto de la casualidad, mal asunto también, porque emitir la sentencia en estos días, precisamente ahora, deja muy mal el sentido de la oportunidad política del CIJ.

Ahtisaari y Tadic reunidos en Belgrado para discutir el estatuto de Kosovo. No parece casual que después de tantos años, haya sido elegido este momento para dictar la sentencia del CIJ
Veamos: en primer lugar, la sentencia se emite justamente en medio de todo el tira y afloja –protagonizado por la ONU, precisamente- en torno al Plan Athisaari sobre Kosovo. Se están ejerciendo presiones sobre Belgrado para que el gobierno en funciones acepte el plan (tras haber elegido el momento con cuidado, inmediatamente después las elecciones) y la sentencia es todo un guiño. “Serbia” ha sido exculpada de lo sucedido en Bosnia. Ergo no tendrá que pagar reparaciones de guerra (algo que interesa mucho en esta oleada de “disculpas históricas” que vivimos) . Ergo, si los serbios se portan bien, la “comunidad internacional” le facilitará las cosas. Ahí va una muestra.
Segundo mensaje incluido en la sentencia. Existe el temor de que los serbios de Bosnia den el mismo paso que los albaneses de Kosovo en su día: independizarse unilateralmente. La maniobra tendría su lógica, porque la Republika Srpska hizo una guerra precisamente para eso, para separarse de Bosnia. Y los albaneses de Kosovo hicieron otra guerra para independizarse de Serbia. Pero en un caso las grandes potencias e instancias internacionales no reconocieron ese derecho e instaron a los pueblos en liza a convivir juntos (Bosnia) mientras que en el otro si lo aprobaron y ahora se muestran dispuestos a aceptar la soberanía de los secesionistas (Kosovo). Las decisiones de conveniencia política para salir del paso fueron una constante en las mediaciones e intervenciones internacionales en las guerras de Bosnia y el resultado fue un grotesco monumento al doble rasero, de una década de duración:
a.- Eslovenia y Croacia: las grandes potencias reconocieron su derecho a la independencia “porque no podían convivir” con los serbios y otras naciones de la ex Yugoslavia.
b.- Bosnia: debió permanecer unida –siendo un estado sin apenas background histórico como entidad independiente y soberana- en nombre de la “convivencia interértnica”. El resultado, surgido de los Acuerdos de Dayton y la paz de Paris (1995) fue una “mini Yugoslavia” gobernada en nombre de la “clave (kljuć) interétnica” de los tiempos de Tito.
c.- Kosovo: Se volvió al planteamiento de 1991: serbios y albaneses “no podían permanecer” unidos y por lo tanto, el único camino era reconocer la secesión albanesa, siendo esta nacionalidad la vencedora y los serbios, los perdedores (otra innovación con respecto a la guerra de Bosnia, donde no hubo vencedores ni vencidos). d.- Macedonia: Retorno al esquema del estado unitario pluriétnico (los albaneses debieron acomodarse a la convivencia con la mayoría macedonia eslava) sin vencederes ni vencidos
Por lo tanto, y en vistas a prevenir que los serbios de Bosnia reclamen para sí lo que se le ha permitido (y aplaudido) a los albaneses, un toque de atención: el CIJ consideró que "no puede establecerse que la masacre de Srebrenica haya sido cometida por órganos dependientes" de la entonces vecina República Federal de Yugoslavia, pero eso deja en suspenso que “alguien” la cometió, esto es, la Republika Srpska.
Tropas del Ejército de Bosnia-Hercegovina se preparan para acudir a Irak. Un pequeño contingente sirve en el país árabe junto con tropas norteamericanas. Agrupa soldados de la Republika Srpska y de la Federación Croato-Musulmana. A pesar de estos gestos simbólicos existe preocupación ante la posibilidad de que los serbios de Bosnia proclamen su soberanía
Así pues, doble mensaje en un momento muy oportuno. O eso parece, a todas luces. Y de esa forma, maniobra política, más que sentencia jurídica. Recordemos que el CIJ admitió a trámite, en su día, la denuncia de las autoridades de Sarajevo contra Serbia. Pero en cambio, años más tarde, no admitió la denuncia de Belgrado contra la OTAN por el bombardeo de 1999, ciertamente al margen de la legalidad internacional.
Eso en lo que respecta a la letra gruesa de la sentencia. En letra pequeña hay otros contenidos. Por ejemplo (cita de “La Vanguardia”): “El máximo tribunal de las Naciones Unidas consideró en cambio que Belgrado violó la Convención contra el Genocidio de 1948 al no haber actuado para prevenir la masacre, ni castigar a sus culpables, y le reclamó que entregue al ex militar serbobosnio Ratko Mladić al Tribunal Penal Internacional para la antigua Yugoslavia (TPIY).” Y concluye el rotativo barcelonés: “Esta es la primera ocasión en que la CIJ se pronuncia sobre un caso basado en la Convención de Prevención de Genocidio”.
Por lo tanto, reaparece una vez más la masacre de Srebrenica, utilizada como palanca política. Hay que reconocer que uno de los peores homenajes que se les puede hacer a las víctimas de aquella carnicería es su continua presencia en ese mercadeo que se originó ya en el verano de 1995, recién acecidos los hechos. Algunas fechas: la caída del enclave en manos serbias tuvo lugar el 11 de julio. Ese mismo día, una columna de entre 10 a 15.000 hombres, compuesta por combatientes bosniacos (musulmanes bosnios) pertenecientes a la 28ª división de la Armija (junto con civiles en edad militar, autoridades políticas del enclave, personal del hospital y familias) que defendía el enclave, intentó escapar hacia el noroeste, a través de las líneas serbias, hacia territorio amigo en la ciudad de Tuzla. Ese grupo cayó en dos importantes emboscadas de las fuerzas de seguridad serbias (días 13 y 14). Aparte de las cuantiosas bajas producidas por esas acciones, entre los días 13 y 16, unidades del Ejército de la Republika Srpska y de las fuerzas de seguridad de esa entidad y también del Ejército yugoslavo (Serbia y Montenegro) llevaron a cabo ejecuciones de prisioneros bosniacos.
Mapa con los principales acontecimientos que rodearon la caída del enclave de Srebrenica en manos de las tropas serbobosnias, 9-11 de julio de 1995. Se puede ampliar con el puntero. Fuente:
Wikipedia
Pues bien, nada se publicó hasta que el 9 de agosto (24 días después de las últimas masacres), la emisaria del presidente Clinton ante las Naciones Unidas, Madeleine Albright, denunció ante el Consejo de Seguridad de la ONU que las tropas serbobosnias del Cuerpo del Drina, habían llevado a cabo matanzas en la zona de Srebrenica. Para ello se basó en un par de fotografías tomadas por aviones espía U-2 norteamericanos en las que se mostraba una zona de terreno removida por excavadoras, en lo que parecía ser una fosa común. En un conocido artículo de la época, publicado por un medio tan serio como el “The New York Review of Books” y firmado por Charles Lane y Thom Shanker (“Bosnia: What the CIA Didn't Tell Us”, 9 de mayo, 1996) se explica cómo la Albright insistió personalmente para que un encargado de los archivos fotográficos de Langley, sede central de la CIA, buscara y rebuscara hasta encontrar fotos que probaran las atrocidades. Al parecer, el empleado de la agencia de inteligencia pasó toda una noche sin dormir hasta que logró encontrar dos fotos de U-2, una tomada antes y otra después de la caída de Srebrenica en manos serbias.
¿Por qué Madeleine Albright tenía tanta prisa por aparecer en la ONU con las fotografías? Estaba previsto que ese mismo día 9 de agosto de 1995, se condenaran en el Consejo de Seguridad los abusos y masacres que estaban cometiendo los croatas en su ofensiva contra la Krajina, que había comenzado cinco días antes. De la dureza del ataque croata son prueba los 200.000 serbios expulsados de la región en menos de 72 horas, 14.000 civiles asesinados y el 73% de los domicilios serbios quemados y destruidos. En contraste con lo ocurrido en Srebrenica, cascos azules de la ONU fueron capturados y hasta eliminados por las tropas croatas. También a diferencia de lo sucedido en Srebenica, las fuerzas croatas fueron activamente ayudadas por la más moderna tecnología militar occidental: el primer día de la ofensiva, aviones norteamericanos de la OTAN destruyeron los sistemas serbios de radar y sus defensas antiaéreas; además, aparatos EA-6B de guerra electrónica, patrullaron por toda la zona impidiendo las comunicaciones serbias. Y desde luego, las unidades croatas de la Guardia que participaron en la ofensiva, habían sido entrenadas a fondo por instructores norteamericanos y alemanes en los meses precedentes. Por lo tanto, un clavo sacó a otro clavo: la publicación de lo ocurrido en Srebrenica por Madeleine Albright, sirvió para desviar a vía muerta los nutridos pecados croatas.

La célebre fotografía aérea que Madeleine Albright presentó en la ONU el 9 de agosto de 1995
Desde entonces, Srebrenica se ha convertido un “símbolo interesado”, un instrumento de presión y a veces, como en un juego de magia, de ocultación. En el otoño de 2005, la veterana pacifista y activista de izquierdas Diana Johnstone (que se destacó en los 60 contra la Guerra de Vietnam) publicó un artículo que levantó gran escándalo entre los círculos de lo políticamente correcto, pero fue profusamente publicado por la prensa alternativa: “Using War as an Excuse for More War: Srebrenica Revisited”. Se llegó a decir que Johnstone “negaba” la masacre de Srebrenica, pero sólo es necesario leer el artículo para descubrir que la autora busca, sobre todo, llamar la atención sobre las consecuencias, en profundidad, de la forma bajo la que se trata lo acaecido en Srebrenica.
“La explotación política de Srebrenica –afirma Diana Johnstone- ha convertido la Guerra de Bosnia en una pantomima moral entre el puro bien y la pura maldad, una versión de los acontecimientos que los serbios nunca aceptarán realmente y los musulmanes no desean dejar de lado. Esto es un obstáculo en el camino de la investigación imparcial y el análisis histórico serio. La reconciliación es de hecho descartada por la insistencia moralista en que se debe hacer una cruda distinción entre “agresor” y “víctima”.

Diana Johnstone, en una foto reciente
La sentencia del CIJ conserva esa filosofía, cuando establece, por ejemplo, que “Serbia violó la ley internacional al no prevenir la masacre de Srebrenica, en 1995”. La sentencia da por sentado que Belgrado sabía lo que iba a ocurrir en el enclave o, al menos, que iba a caer en manos de las tropas de Mladić. Para muchos bosniacos, la sentencia ha sido una gran decepción, corroborando lo que argumenta Diana Johnstone. "La sentencia deja el triste mensaje de que la violencia es rentable" –afirma en una entrevista a “El País” el escritor y periodista bosnio Emir Suljagić (edición del 27 de febrero) que se presenta como superviviente de Srebrenica. Cree que Serbia es culpable y en esa idea hacen causa común muchos diarios occidentales, que cuando les conviene acatan las decisiones de los tribunales internacionales, y cuando no se acomodan a sus líneas editoriales, las torean, contribuyendo a dar la sensación de que, en el fondo, la justicia internacional no es tomada muy en serio. Pues bien, como periodista de un medio tan crítico con el poder del SDA como es la revista “Dani”, Suljagić seguramente recuerda aquella célebre entrevista –que aún campa por internet- que concedió Ibran Mustafić, fundador del SDA en Srebrenica y diputado en el Parlamento Federal (de la ex Yugoslavia) y en el bosnio. Él también sobrevivió a la caída del enclave, pero conservó íntegro el sentimiento de rabia que embargó aquellos días a muhcos moradores de Srebrenica: los civiles y políticos contra el gobierno de Sarajevo; los militares, contra el 2º Cuerpo de Ejército con sede en Tuzla. En este caso, porque las fuerzas bosniacas externas al enclave, no hicieron prácticamente nada por salvar a los que lograron escapar, o para aliviar la presión militar serbia sobre el enclave. Y los demás, todos en realidad porque sospechaban lo que Mustafić acabó afirmando en su entrevista: “La presidencia y el Alto Mando [de la Armija] sacrificaron Srebrenica”. La pieza fue publicada en “Slobodna Bosna” de Sarajevo el 14 de julio de 1996. Etiquetas: Albright, Corte Internacional de Justicia CIJ, Mladic, Republika Srpska, Srebrenica, TPIY