viernes, agosto 28, 2009

"Vals con Bashir" (Gemayel): ¿pólvora mojada?






















Cartelera del film "Vals con Bashir", ya en cualquier videoclub de barrio

Hace ya meses que en este blog estaba pendiente una reseña crítica del film de Ari Folman: Vals con Bashir, estrenado hace casi un año. Leen bien: el estreno de la polémica película israelí no fue en febrero de 2009, sino mucho antes, en junio de 2008. Lo que ocurre es que, al menos en España, pasó amplia y voluntariamente desapercibida; si me apuran, creo recordar que en septiembre se exhibió brevemente en algún oscuro cine barcelonés de arte y ensayo, antes de ser retirado en una semana. Mientras tanto, en You Tube se acumulaban los vídeos con escenas del film que se estaba proyectando en diversos países. Sólo cuando empezó a acumular premios internacionales y, sobre todo, cuando fue nominada para el Óscar, los críticos de por aquí se vieron obligados a decir algo del desconcertante film.

Y precisamente entonces, no era un buen momento para papanatismos. El ataque del Ejército israelí a Gaza había concluido pocas semanas antes, y en España, el común de los medios de comunicación y la prensa comercial, suelen tomar con pinzas las demostraciones de fuerza de los gobiernos de ese país, incluso cuando son del color de la extrema derecha. Limitarse a comentar el acontecimiento histórico que centraba Vals con Bashir, era quedarse cortos. Ampliar la crítica hasta incluir el régimen de opresión sobre la población palestina, resultaba algo más delicado, incluso peligroso. ¿Qué hacer?

Respuesta: utilizar los ingredientes que servía en bandeja el mismo director. Deseoso de no perder la oportunidad de demostrar su autoatribuido talante cool, el diario "El País" dió un paso al frente. La separata "Babelia" del 14 de febrero le dedicó una espectacular portada y dos largos artículos al fim de Folman. El resultado fue un magistral ejemplo de la idea apuntada más arriba, subrayada por un eficaz "hinchamiento de perro". José Miguel Muñoz redactó su pieza añadiendo los comentarios del director israelí como si formaran parte de una entrevista, y de ahí salía eso de que Vals con Bashir había sido creada como animación, porque le daba a Folman la libertad de incorporar imágenes oníricas y mucho subsconciente. A partir de ese momento, fue la catarata de reseñas y comentarios, modelados de forma similar con la misma pasta. Pero por efecto del esquema "boca a oido", incluso fueron incorporándose calificativos cada vez más vacíos de contenido.

Uno muy interesante: "Vals con Bashir es un film de animación documental", lo cual, visto y no visto, lo convirtió en "la primera película de animación documental que se ha hecho en la historia del cine". Pueden ecomprobarlo, como un ejemplo más, en la presentación que hizo (ya en abril) un simpático "gafapastero", el
periodista de la "Voz de Almería", Evaristo Martínez, que si no repite una docena de veces eso de que es una película de animación documental, no lo dice ninguna. Incluso la califica de "revolucionaria", término que sigue excitando enormemente al común de los lectores y espectadores, a pesar de lo mucho que ha dado de sí la palabra, a fuerza de ser usada, masticada y estirada, como un chicle.


















Chaqueta metálica, de Kubrick: una escena en Saigón. ¿Podría ser Beirut?


En realidad, Vals con Bashir no es ni de lejos el primer film de animación documental, género que cumplía 90 años justos cuando se estrenó la obra del director israelí. Pero es que, además, el film de Ari Folman no es ningún documental; precisamente, ese es un error que no cometió Juan Miguel Muñoz en su pieza de "Babelia". Si así fuera, Chaqueta metálica de Kubrick también lo sería; o Platoon de Stone; incluso Apocalypse Now, de Coppola. Vals con Bashir relata una experiencia muy subjetiva del propio Folman, contada en clave autobiográfica. Tanto, que recurre a personajes reales, amigos y compañeros, que intervienen de forma directa en la película, incluyendo sus particulares obsesiones, sentimientos y percepciones que asimilan lo imaginario a lo real. Eso no es lo propio de un reportaje ni un documental; y es, precisamente, una de las trampas centrales del film. Vayamos por partes.

En primer lugar, el argumento de Vals con Bashir y buena parte de su puesta en escena toman muchos recursos del cine y la literatura antimilitarista clásicos. Pero sobre todo, la idea de que la guerra no es en absoluto coherente con el relato al uso de la épica nacional, algo que queda subrayado en el momento central del relato, cuando el protagonista regresa de permiso y se encuentra con que en la retaguardia no entienden ni saben lo que está ocurriendo en el frente. Esa es una circunstancia clave, porque si bien la guerra es surrealista, a ojos del combatiente la retaguardia (incluyendo la familia, los amigos, el entorno social de procedencia) también se convierte en algo incomprensible. Desde ese momento, el soldado queda "capturado" por la guerra, sin una referencia redentora que le ayude a salir del atolladero. De ahí el conocido síndrome del excombatiente incomprendido y aislado, que sólo encuentra alivio en el contacto más o menos habitual con los ex camaradas de armas, tan inadaptados a la vida civil como él mismo.

Este argumento, presente ya en Sin novedad en el frente de Remarque, pero que se extiende a infinidad de obras literarias y filmes (muy bien relatado en El Desierto de los Tártaros de Buzzati) fue serializado en una buena parte de las películas sobre la guerra del Vietnam, incluyendo el subgénero de los "veteranos del Vietnam", de enorme éxito comercial desde Rambo: Acorralado, estrenada precisamente el mismo año en el que el joven Folman andaba pegando tiros por el Líbano.

Precisamente, Vals con Bashir evidencia una cierta indigestión de films sobre Vietnam, incluyendo el delicado asunto de las masacres de civiles (los americanos protagonizaron la de
My Lai); el clásico retrato de los caracteres de la escuadra de combate (el pusilánime, el héroe violento, el calculador...); los propios mandos: embrutecidos, puteros e ineficaces; el uso ciego y desproporcionado de la fuerza; el enemigo siempre emboscado (sea un charlie del Viet Cong o un fedayin de Al Fatah); la muerte a mansalva de los camaradas ("también nosotros tuvimos bajas, y muchas"); los aliados: más bestias y corruptos que el propio ejército (y culpable real de las crueldades); el papel de los medios de comunicación; y, sobre todo, la reacción de la propia sociedad de origen, incapaz de asumir lo que ha ocurrido en una guerra supuestamente ajena y lejana, en la distancia pero, sobre todo, en el tiempo, forzando todos los parámetros reales.



Fotomontaje de John Wood sobre la matanza de My Lai, 1969












Precisamente esa inspiración "vietnamita" explica la curiosa vía de escape política que obtuvo Ari Folman para su "Vals" en el mismo Israel. No deja de ser llamativo que un film antibelicista, que saca a colación el bochorno de las matanzas de Sabra y Chatila, haya contado con el entusiasta apoyo del gobierno de Ehud Olmert (tras el fiasco militar de la Segunda Guerra de Líbano), hasta el punto, según explica el mismo Folman, de haberlo enviado a "promocionar la película por todo el mundo". Pero en realidad, eso no es tan extraño. Los censores o supervisores, que casi siempre existen, por activa o por pasiva, saben que con las películas sobre la guerra del Vietnam, los norteamericanos dieron con el filón cinematografico para presentar como aceptable y hasta épica una contienda que, de hecho, y hasta ese momento, había sido el mayor fiasco militar de la historia de los Estados Unidos. La fórmula funcionó hasta tal punto que, es de temer, se perpetúe con nuevos títulos sobre las guerras de Irak y Afganistán, tal como están dando a entender toda una serie de films serie B sobre esos conflictos y series televisivas tales como Over There o Generation Kill.

Al fin y al cabo, Vals con Bashir juega al límite, pero no llega hasta el fondo. Es un film exculpatorio. Ni el protagonista, ni el periodista Ron Ben-Yishai, explican en Vals con Bashir quién tomó la decisión de dejar que los falangistas cristiano-libaneses entraran en los campos, a sabiendas de que se iban a vengar tras el asesinato de su líder, Bashir Gemayel. Los mandos militares y soldados que entrevistan en el film tanto el cineasta como el periodista, ven lo que ocurre o tienen noticias de ello, pero son combatientes de primera línea; y en un ejército como el israelí, con sus servicios de inteligencia a todos los niveles, parece evidente que la masacre no fue un hecho fortuito. De hecho, se sabe que tanto el ministro de Defensa, Ariel Sharon, como el entonces Jefe del Estado Mayor israelí, Raful Eitan, mantuvieron reuniones con los jefes de las micilias cristianas para coordinar la operación. Las masacres duraron tres días y durante sus noches, los soldados israelíes lanzaban bengalas para iluminar los campos y facilitar la tarea a los falangistas.

El ahora cineasta Ari Folman era por entonces uno de los soldados que lanzaba bengalas, de ahí sus remordimientos. Pero su amigo, el sicólogo Ori, juega un papel central como gran exculpador, todo a lo largo del film. En la primera entrevista, le sugiere que pudo no haber estado en la masacre de los campos, una simple jugada de la memoria. Al final del relato, cuando queda claro que así había estado, Ori le saca todo el hierro que puede al asunto: el sentimiento de culpa de Folman está relacionado con el paralelismo que inconscientemente (y parece que, erróneamente) hace con las matanzas en los campos de exterminio nazis. Ori, insiste: Ari Folman sólo lanzaba bengalas, no estaba llevando a cabo las masacres.













Ari Folman se representa a sí mismo como un joven soldado que lanza bengalas para iluminar los campos de refugiados palestinos, mientras los falangistas cristianos libaneses, cumplen su macabra tarea

Por lo demás, el cineasta dibuja una estampa más que equívoca de la sociedad israelí y su papel en la evolución política (y en las campañas militares) del país. Los soldados son unos pobres chicos que no se enteran de nada; la guerra no tiene glamour y parece que se hace "a pesar de". Los israelíes no encuentran interes ni motivación en las contiendas en que se han visto envueltos en el último cuatro de siglo. Nadie diría que los militares cuentan con apoyos políticos, no se explica por qué el mismo Ariel Sharon, tan implicado hasta el cuello en lo de Chabra y Satila, tan ultraderechista él, fue elegido como primer ministro en 2001, tras la célebre provocación de la Explanada de las Mezquitas, organizada también por él. Y de ese cargo, ganado con el voto de los ciudadanos israelíes, sólo le apartó un derrame cerebral en 2006. Nadie diría que existe una cultura militarista en Israel, muy extendida, que bebe de la épica de las guerras y los héroes, desde 1948 hasta ahora, precisamente hasta ahora. En Vals con Bashir no se recurre a la constante y obsesiva justificación de la lucha por la supervivencia, ante las reales o imaginadas amenazas de exterminio que se usan generosamente en cada campaña, en cada asesinato político. Ari Folman usa tan insistentemente del tópico norteamericano, que de hecho hace un film sobre Vietnam-en-Líbano; pero las diferencias entre ambas sociedades, la americana y la israelí, son demasiado obvias.


El director israelí retrata una amnesia colectiva que resulta forzada y totalmente increíble. Tanto, que el espectador se teme que no es sino una táctica que le permite eludir un guión realista que, forzasamente, hubiera sido más embarazoso y comprometedor. El 26 de septiembre de 1982, pocos días despues de las masacres, el movimiento pacifista Shalom Ahshav y grupos de la izquierda israelíes, organizaron en Tel Aviv una de las mayores manifestaciones de protesta de la historia de Israel, con unos 400.000 participantes. El despiste colectivo que vive el Ari Folman-personaje en su propio film resulta, más que extraño, inquietante. ¿Seguro que no hubo autocesura, que no tuvieron lugar negociaciones con "los de arriba"?¿El hecho de que el film sea una animación se explica porque así se incorporan elementos oníricos, que en nuestros días hubieran sido muy sencillos de poner en escena con la amplia panoplia de efectos especiales?¿No será que cuando Folman lanzó el proyecto no hubiera sido posible filmar una obra de esas características en Israel, y que aún así hubo que ajustar el mensaje del film de animación para poder proyectarlo en las salas de cine?

Vals con Bashir es un film interesante, con una estetica sobrecogedora y una realización técnica brillante. Pero plantea muchas dudas. Afortunadamente, el mismo Folman acierta al opinar que Israel todavía posee un sistema político lo suficientemente democrático y abierto. Pero lo hace en contra suya. Sugiero al lector que lea el artículo que se reproduce a continuación, escrito por el periodista israelí
Gideon Levy, del diario "Haaretz": se trata de un hombre honesto y comprometido con una información imparcial sobre el conflicto israelo-palestino. Para él, según el título de su crónica, "el film 'antibelicista' de Folman, Vals con Bashir, no es sino una farsa".















El periodista de "Haaretz", Gideon Levy: sin pelos en la lengua


'Antiwar' film Waltz with Bashir is nothing but charade



By Gideon Levy, Haaretz Correspondent


Everyone now has his fingers crossed for Ari Folman and all the creative artists behind "Waltz with Bashir" to win the Oscar on Sunday. A first Israeli Oscar? Why not?

However, it must also be noted that the film is infuriating, disturbing, outrageous and deceptive. It deserves an Oscar for the illustrations and animation - but a badge of shame for its message. It was not by accident that when he won the Golden Globe, Folman didn't even mention the war in Gaza, which was raging as he accepted the prestigious award. The images coming out of Gaza that day looked remarkably like those in Folman's film. But he was silent. So before we sing Folman's praises, which will of course be praise for us all, we would do well to remember that this is not an antiwar film, nor even a critical work about Israel as militarist and occupier. It is an act of fraud and deceit, intended to allow us to pat ourselves on the back, to tell us and the world how lovely we are.

Hollywood will be enraptured, Europe will cheer and the Israeli Foreign Ministry will send the movie and its makers around the world to show off the country's good side. But the truth is that it is propaganda. Stylish, sophisticated, gifted and tasteful - but propaganda. A new ambassador of culture will now join Amos Oz and A.B. Yehoshua, and he too will be considered fabulously enlightened - so different from the bloodthirsty soldiers at the checkpoints, the pilots who bomb residential neighborhoods, the artillerymen who shell women and children, and the combat engineers who rip up streets. Here, instead, is the opposite picture. Animated, too. Of enlightened, beautiful Israel, anguished and self-righteous, dancing a waltz, with and without Bashir. Why do we need propagandists, officers, commentators and spokespersons who will convey "information"? We have this waltz.

The waltz rests on two ideological foundations. One is the "we shot and we cried" syndrome: Oh, how we wept, yet our hands did not spill this blood. Add to this a pinch of Holocaust memories, without which there is no proper Israeli self-preoccupation. And a dash of victimization - another absolutely essential ingredient in public discourse here - and voila! You have the deceptive portrait of Israel 2008, in words and pictures.

Folman took part in the Lebanon war of 1982, and two dozen years later remembered to make a movie about it. He is tormented. He goes back to his comrades-in-arms, gulps down shots of whiskey at a bar with one, smokes joints in Holland with another, wakes his therapist pal at first light and goes for another session to his shrink - all to free himself at long last from the nightmare that haunts him. And the nightmare is always ours, ours alone

It is very convenient to make a film about the first, and now remote, Lebanon war: We already sent one of those, "Beaufort," to the Oscar competition. And it's even more convenient to focus specifically on Sabra and Chatila, the Beirut refugee camps.

Even way back, after the huge protest against the massacre perpetrated in those camps, there was always the declaration that, despite everything - including the green light given to our lackey, the Phalange, to execute the slaughter, and the fact that it all took place in Israeli-occupied territory - the cruel and brutal hands that shed blood are not our hands. Let us lift our voices in protest against all the savage Bashir-types we have known. And yes, a little against ourselves, too, for shutting our eyes, perhaps even showing encouragement. But no: That blood, that's not us. It's them, not us.

We have not yet made a movie about the other blood, which we have spilled and continue to allow to flow, from Jenin to Rafah - certainly not a movie that will get to the Oscars. And not by chance.

In "Waltz with Bashir" the soldiers of the world's most moral army sing out something like: "Lebanon, good morning. May you know no more grief. Let your dreams come true, your nightmares evaporate, your whole life be a blessing."

Nice, right? What other army has a song like this, and in the middle of a war, yet? Afterward they go on to sing that Lebanon is the "love of my life, the short life." And then the tank, from inside of which this lofty and enlightened singing emanates, crushes a car for starters, turning it into a smashed tin can, then pounds a residential building, threatening to topple it. That's how we are. Singing and wrecking. Where else will you find sensitive soldiers like these? It would really be preferable for them to shout with hoarse voices: Death to the Arabs!

I saw the "Waltz" twice. The first time was in a movie theater, and I was bowled over by the artistry. What style, what talent. The illustrations are perfect, the voices are authentic, the music adds so much. Even Ron Ben Yishai's half-missing finger is accurate. No detail is missed, no nuance blurred. All the heroes are heroes, superbly stylish, like Folman himself: articulate, trendy, up-to-date, left-wingers - so sensitive and intelligent.

Then I watched it again, at home, a few weeks later. This time I listened to the dialogue and grasped the message that emerges from behind the talent. I became more outraged from one minute to the next. This is an extraordinarily infuriating film precisely because it is done with so much talent. Art has been recruited here for an operation of deceit. The war has been painted with soft, caressing colors - as in comic books, you know. Even the blood is amazingly aesthetic, and suffering is not really suffering when it is drawn in lines. The soundtrack plays in the background, behind the drinks and the joints and the bars. The war's fomenters were mobilized for active service of self-astonishment and self-torment.

Boaz is devastated at having shot 26 stray dogs, and he remembers each of them. Now he is looking for "a therapist, a shrink, shiatsu, something." Poor Boaz. And poor Folman, too: He is devilishly unable to remember what happened during the massacre. "Movies are also psychotherapy" - that's the bit of free advice he gets. Sabra and Chatila? "To tell you the truth? It's not in my system." All in such up-to-the-minute Hebrew you could cry. After the actual encounter with Boaz in 2006, 24 years later, the "flash" arrives, the great flash that engendered the great movie.

One fellow comes to the war on the Love Boat, another flees it by swimming away. One sprinkles patchouli on himself, another eats a Spam omelet. The filmmaker-hero of "Waltz" remembers that summer with great sadness: It was exactly then that Yaeli dumped him. Between one thing and the other, they killed and destroyed indiscriminately. The commander watches porn videos in a Beirut villa, and even Ben Yishai has a place in Ba'abda, where one evening he downs half a glass of whiskey and phones Arik Sharon at the ranch and tells him about the massacre. And no one asks who these looted and plundered apartments belong to, damn it, or where their owners are and what our forces are doing in them in the first place. That is not part of the nightmare.

What's left is hallucination, a sea of fears, the hero confesses on the way to his therapist, who is quick to calm him and explains that the hero's interest in the massacre at the camps derives from a different massacre: from the camps from which his parents came. Bingo! How could we have missed it? It's not us at all, it's the Nazis, may their name and memory be obliterated. It's because of them that we are the way we are. "You have been cast in the role of the Nazi against your will," a different therapist says reassuringly, as though evoking Golda Meir's remark that we will never forgive the Arabs for making us what we are. What we are? The therapist says that we shone the lights, but "did not perpetrate the massacre." What a relief. Our clean hands are not part of the dirty work, no way.

And besides that, it wasn't us at all: How pleasant to see the cruelty of the other. The amputated limbs that the Phalange, may their name be obliterated, stuff into the formaldehyde bottles; the executions they perpetrate; the symbols they slash into the bodies of their victims. Look at them and look at us: We never do things like that.

When Ben Yishai enters the Beirut camps, he recalls scenes of the Warsaw ghetto. Suddenly he sees through the rubble a small hand and a curly-haired head, just like that of his daughter. "Stop the shooting, everybody go home," the commander, Amos, calls out through a megaphone in English. The massacre comes to an abrupt end. Cut.

Then, suddenly, the illustrations give way to the real shots of the horror of the women keening amid the ruins and the bodies. For the first time in the movie, we not only see real footage, but also the real victims. Not the ones who need a shrink and a drink to get over their experience, but those who remain bereaved for all time, homeless, limbless and crippled. No drink and no shrink can help them. And that is the first (and last) moment of truth and pain in "Waltz with Bashir."

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martes, enero 08, 2008

Fragmentos de realidades














Logotipo de OVNI, que pronto desplegará sus aportaciones de este año en el Centre de Cultura Contemporània de Barcelona

Santiago Gorostiza, que es uno más de los que colaboran en el proyecto OVNI (Observatorio de Video No Identificado), me remitió amablemente un mail en el que notificaba la próxima inauguración de la muestra de documentales que se exhibirá en el CCCB de Barcelona entre el 29 de enero y el 3 de febrero. Hay una amplia varidad de sujetos, pero como él mismo apunta, "algunos de los documentales de la variada temática de este año tocan los Balcanes, Turquía y sobre todo el espacio ex-otomano". Como muestra, Gorostiza adjuntó en su mail algunos títulos con su respectiva sinopsis; posteriormente, y tras echar un vistazo a topda la cartelera, decidí incorporar unos cuantos más que hacen referencia a Mongolia, Asia Central, Afganistán y los conflictos del Próximo Oriente, básicamente Irak, Líbano y los territorios palestinos.




Normalmente, la calidad de los documentales es desigual y la temática muy diversa. Pero realmente vale la pena dedicar algunas horas a contemplar estos fragmentos de realidad que siempre, por una razón u otra, tienen interés y aportan algo. Y en muchos casos son de notable calidad y constituyen verdaderas piezas de documentación. Para los interesados en los aspectos técnicos, es todo un banco de datos e ideas; para los que se preocupan por los contenidos, una ducha de documentales siempre es una actividad refrescante. La asistencia es libre y el buen ambiente en las salas, donde muchas veces es factible charlar con los creadores de las piezas, está garantizado.




Santiago Gorostiza me hace notar que además es factible consultar el banco de datos de OVNI en la dirección correspondiente, lo que es una excelente iniciativa.


ADVERTENCIA: La lista de documentales que sigue a continuación es una selección realizada para este blog. El progrmaa completo incluye muchas más obras. Se recomienda consultar la cartelera y verificar, además, día y hora de la proyección





Fotograma de "Pretty Dyana" de Boris Mitic















Martes, 29 de enero


20:30h
Mast Qalandar, Till Passow, 30’, Alemania,
2005, dvd 463.

“Mast Qalanda” (Éxtasis). Es ante todo una mirada
a la heterodoxía y una celebración de su existencia.
Los qalendaries son una hermandad sufi de derviches
nómadas, que se desplazaban antiguamente en un
arco que cruza Asia, desde Turquía, hasta Pakistán y
la India. Se caracterizan por una devoción mística extrema
y por sus actitudes revolucionarias y antidogmáticas
dentro del Islam. El uso del hashish y el rechazo
del alcohol. La libertad en el sometimiento a el Haqq: la
Verdad, entendida no como algo que estrecha y define
horizontes, sino como ausencia de límites. Una visión
de su devoción por “el amado”, hasta el trance y el éxtasis,
allí donde la muerte es sólo “correr un velo”.

21:50
Im Land der 99 Himmel, Theresia Grosslinger,
80’, Mongolia-Austria, 2006, dvd 406

Una marca de nacimiento típica de los mongoles
inspira a la cineasta Theresia Grösslinger a emprender
un viaje cinematográfico atravesando Mongolia. Sin
embargo, su idea de ser más cercana al país y su
gente por su mancha de nacimiento se trunca desde
el principio. Mientras comparte la vida cotidiana de
una familia del sur del país, pronto tiene que aceptar
su decepción y el hecho de sentirse totalmente perdida
en medio de la inmensidad, y que la familia le vea
simplemente como una turista.



Fotograma del documental "Mast Qalandar", de Till Passow










Jueves, 31 de enero

21:00
Pretty Dyana, Boris Mitic, 45’, Serbia, 2004,
dvd 428

Una mirada íntima a los refugiados gitanos en un
suburbio de Belgrado que viven transformando automóviles
Citroen Dos Caballos y Dyana en vehículos
reciclados como los Mad Max y que usan para recoger
cartones, botellas y chatarra. Estos caballos modernos
significan libertad, esperanza y estilo para sus
artistas propietarios. Incluso las baterías las utilizan
como generadores para tener luz, ver TV y recargar
teléfonos móviles. ¡Casi el sueño de un alquimista
hecho realidad! Pero la policía no encuentra tan graciosos
a estos raros vehículos...


Viernes, 1º de Febrero


17:00
Acht Orte. Eine Reise in Afghanistan, Nils Menrad,
75’, Afganistán - Alemania, 2006, dvd 405

Un viaje por Afganistán. Después de dos décadas de
caos y destrucción, un país busca su identidad. Ocho
lugares. Un encuentro cinematográfico con distintas
personas y sus realidades. Una discoteca, una escuela,
un hospital, un taxista - todos ellos hablan sobre la
vida cotidiana en Afganistán más allá de la guerra y los
Talibanes. El realizador observa las personas y los hechos
en su viaje, que comienza en la provincia del norte
y acaba en la capital Kabul. El resultado es un mosaico,
presentado en una serie de fragmentos sin la voz en off

18:20
Crying Sun-Chechnya Rights Alert, Zarema
Mukusheva , 25’, EE.UU., 2007, dvd 474

“The Crying Sun” narra las experiencias de los habitantes
de la aldea de Zumsoy, en las montañas de
Chechenia, y su lucha por conservar su identidad
cultural y sus tradiciones en un contexto de asaltos
militares y desapariciones impuestas por el ejércitofederal, ataques de guerrilleros y los desplazamientos
que causan. Al dar voz a los aldeanos de Zumsoy, el
video es un llamamiento a las autoridades locales y
federales para acabar con la impunidad por violaciones
de derechos humanos y a favor del restablecimiento
de políticas que permitan a los aldeanos volver
a sus casas en las montañas.

18:45
Tunnel Trade, Saeed Taji Farouky, 21’,
Palestina, 2007, dvd 453

Cuando Israel se retiró de la península del Sinaí en
1982, la ciudad de Rafah se vio bruscamente dividida,
entre Egipto y Gaza, por un inmenso muro de metal y
hormigón. Algunas familias se encontraron divididas
por una frontera internacional de máxima seguridad,
aunque en muchos casos menos de 100 metros separaban
sus casas. Pronto, familias influyentes trasladaron
sus negocios bajo tierra, a través de decenas de
túneles secretos cavados por debajo de la valla israelí.
Todo se mueve a través de los túneles de Rafah: desde
cigarrillos a drogas, dinero o personas. Es una empresa
enorme, en la que se gana cinco veces el sueldo medio
de Gaza. Es un negocio familiar que pasa de padre a
hijo y siempre - por razones de seguridad además de
económicas - se mantiene dentro de la familia.



Fotograma de "Tunnel Trade", del palestino Farouky












19:05
The Mall, Jonathan Ben Efrat, 12’, Israel, 2006,
dvd 485

El cruce de Geha es uno de los más grandes de Gush
Dan, situado a tan sólo quince minutos en coche
de Tel Aviv. Entre semana es el hogar de cientos de
palestinos, trabajadores ilegales que lo utilizan como
refugio. Viven en los sótanos, entre los cimientos,
sin luz, aire ni agua. En medio del hedor asfixiante,
rodeados de sus pertenencias, intentan mantener un
mínimo de dignidad humana.


19:25
Fallujah, Deep Dish TV, 30’, EE.UU. - Irak,
2005, dvd 458

Fallujah es una colaboración entre cineastas iraquíes
y norte americanos. En Noviembre del 2004, EE.UU.
lanzó una gran ofensiva contra la ciudad de Fallujah
destruyendo más del 70 por ciento de la ciudad y
obligando a miles de ciudadanos a abandonar sus
hogares. Por encargo del movimiento anti-guerra
Code Pink, el cineasta iraquí Homodi Hasim envió un
equipo de realizadores y periodistas a Fallujah para
documentar la destrucción y la muerte ocasionadas
por el ataque americano. Hasim también entrevistó
a muchos de los habitantes de Fallujah que tuvieron
que desplazarse a campos de refugiados en las afueras
de Fallujah y Bagdad.

Hall

22:40
Na drugi strani reke - Dall’altra parte del fiume,
Helena Dembsky, Roberto Pignoni, Ursula
Lipovec Cebron, 55’, Eslovenia - Italia, 2005,
dvd 489

Una película sobre la (no) memoria de los campos de
concentración de la Segunda Guerra Mundial en Italia,
en los que fueron detenidos numerosos eslovenos
civiles. Tres campos de concentración existieron muy
cerca de la frontera entre Eslovenia e Italia, y en el
momento de hacer esta película un nuevo campo de
concentración - un centro de detención de inmigrantes
- se estaba construyendo en el mismo lugar. La
película también analiza el tema del apátrida a través
del contraste entre las situaciones cotidianas que se
ve obligado a soportar el pueblo Rom en Roma, Italia,
y las personas “borradas” en Eslovenia, que aún son
detenidos a menudo en centros de detención e italianos
y eslovenos.

Sábado 2 Febrero

17:00
Avenge But One Of My Two Eyes, Avi
Mograbi, 100’, Israel - Francia, 2005, dvd 444.
Del mito de Sansón y Massada los jóvenes israelíes
aprenden durante una visita guiada que la muerte
es preferible a la dominación. Mograbi ofrece un
estremecedor lamento de los continuos ciclos de
violencia que amenazan por completo el futuro
de todos.


18:50
July Trip, Waël Noureddine, 35’, Líbano -
Francia, 2006, dvd 467

Beirut, Julio del 2006. Los bombardeos israelíes
caen sobre la ciudad. Con Beirut en llamas, el realizador
emprende un viaje a través de su país natal.
“July Trip” es un ensayo más que un documental.
Utiliza dos técnicas complementarias - cine de
16mm y HDV - para cuestionar los cimientos del
género documental. El ojo de las cámaras atraviesa
un país en estado de terror, y documenta los
efectos inmediatos de la guerra cuando impacta en
la población civil.








Cartelera del galardonado documental "Iraq in Fragments" de James Longley, con uno de sus fotogramas más célebres












19:50
Iraq in Fragments, James Longley, 94’, Irak
-EE.UU., 2006, dvd 422

Un trabajo en tres partes que nos ofrece una serie
de retratos íntimos y profundamente sentidos: un
niño de once años, huérfano de padre, ingresa
como aprendiz del tiránico propietario de un garaje
en Bagdad; seguidores de Sadr en dos ciudades
chiítas se congregan para las elecciones regionales
mientras hacen cumplir la ley islámica a punta de
pistola; una familia de agricultores kurdos agradecen
la presencia estadounidense, que les ha permitido
un grado de libertad considerable que antes se les
negaba.

Domingo 3 Febrero

17:55
I, Soldier, Köken Ergun, 7’, Turquía - Alemania,
2005, dvd 433

La primera parte de una serie de videos sobre las
ceremonias que organiza el estado para celebrar los
días nacionales de la República Turca. El cineasta
Köken Ergun documenta los atributos nacionalistas
de estas ceremonias de masas desde un punto de
vista poco descriptivo, casi voyeuristico. “I, Soldier”
fue rodado en la ceremonia del Día Nacional de la
Juventud y el Deporte, que marca el principio de la
Guerra de Independencia Turca liderada por Mustafa
Kemal Atatürk contra las fuerzas aliadas en el 1919.


20:25
From Beirut to... Those who Love Us,
Electronic Lebanon, 5’, Líbano, 2006, dvd 469.
Video cartas de Beirut al mundo. 21 de Julio, 2006.
Llamada al exterior de la población libanesa durante
los bombardeos de 2006.


20:30
Letters from Beirut: The War of 33, Big Noise
Films, 35’, EE.UU. - Líbano, 2007, dvd 442

Una visión íntima, personal e impactante de la guerra
del 2006 en el Líbano. Una sucesión de cartas escritas
por Hanady Salman - una madre que reside en
Beirut en plena guerra - imprimen un arco narrativo
sobre las duras e inquietantes imágenes del conflicto.














Dos fotogramas de "I, soldier", del turco Köken Ergun

Back From Iraq, Susie Shannon, Nancy
Fulton, 60’, EE.UU., 2005, dvd 403
Hay veces que saber cosas importa. Saber cosas importa
y nunca ha importado más que hoy en Irak. Se
han gastado miles de millones de dólares. Decenas
de miles de soldados de EE.UU. han sido heridos y
han quedado inválidos. Miles de soldados de EE.UU.
han muerto y seguirán muriendo. Cientos de miles de
iraquíes han muerto y millones han huido de su país.
La guerra que comenzó en Irak se esta convirtiendo
en una guerra del “Oriente Medio”. Las cosas están
mal y empeoran.

Balkan Rhapsodies (1-78), Jeff Silva, 55’,
EE.UU., 2007, dvd 578

Documental poético que trasciende a un mosaico de
encuentros, observaciones y reflexiones hechas durantes
los viajes de Jeff Silva a las guerras de Kosovo
y Serbia. El carácter fragmentado hace eco de la complejidad
de representar la historia, memorias sueltas y
la realidad de la ex-Yugoslavia. La colección de estos
vestigios, recuerdos, evidencias y experiencias resuenan
con el absurdo de la situación, reflejando un imperativo
político y social de las crisis de nuestros días.


















Efectista fotograma de "Balkan Rhapsodies", de Jeff Silva



Beirut: All Flights Cancelled, Katia Saleh, 22’,
Líbano, 2006, dvd 424

En una noche de verano en el Líbano, Katia Saleh,
una realizadora nacida en Beirut, documenta los efectos,
sobre ella misma y la gente a su alrededor, de la
guerra que sufrió el país el verano anterior. La película
cuenta las historias personales que nunca escuchamos
o vemos en los reportajes mediáticos sobre la
guerra. Mientras unos se quedaron atrapados en sus
casas, otros se vieron obligados a buscar refugio en
escuelas y hospitales abarrotados. La madre de Katia
tuvo que decidir si abandonar su hogar y hacer todo
lo que fuera necesario para conseguir un valiosísimo
visado extranjero para su hija, un dilema que da pie a
conversaciones con gran carga emocional capturadas
por su cámara.

Blood and Oil: The Middle East in World War
I
(2006), Marty Callaghan, 112’, EE.UU., 2006,
dvd 513

Un análisis del devastador conflicto y de la intriga
política Occidental que serviría de base para las posteriores guerras, golpes de estado, sublevaciones e
intervenciones militares en Oriente Medio. Al final de
la primera guerra mundial, la mayor parte del Imperio
Otomano fue dividido en dos “esferas de influencia”:
la británica y la francesa. En 1923 los territorios
restantes, tras cinco años de lucha por parte de los
nacionalistas turcos en contra de la dominación occidental,
se convertirían en lo que hoy corresponde al
estado de Turquía.








"In Pursuit of the Siberian Shaman" de Anya Bernstein. Fotograma




In Pursuit of the Siberian Shaman, Anya
Bernstein, 72’, EE.UU - Rusia, 2006, dvd 515

Después del fracaso de la Unión Soviética surgió un
renovado interés por el chamanismo siberiano, que
había sido reprimido primero por los misionarios y
luego por las campañas soviéticas en contra de la religión,
y el número de chamanes crece sin cesar. Pero
¿quiénes son estos chamanes? ¿Son charlatanes,
magos, empresarios o activistas culturales? Seguimos
el día a día de un chamán buriato que vive en una
isla en el lago Baikal y pasa de los íntimos ritos chamánicos
que practica para sus clientes buriatos a los
espectáculos que monta en varios centros turísticos
para turistas occidentales en búsqueda de culturas
“primitivas”.

Iraq for Sale, Robert Greenwald, 20’, EE.UU.,
2006, dvd 524

Documental que narra la historia de las vidas de
americanos en Irak, cuando las corporaciones van
a la guerra. Del aclamado director Robert Greenwald
(Wal Mart: The High Cost of Low Price, Outfoxed),
“Iraq for sale” nos introduce en las vidas de los
soldados, conductores de camiones, viudas y niños
cuyas vidas han cambiado para siempre como resultado
de la especulación en la reconstrucción de Irak.
“Irak for Sale” pone de manifiesto las conexiones
entre las corporaciones privadas que hacen un
gran negocio en Irak (Blackwater, Halliburton/KBR,
CACI y Titan) y los responsables que permiten que
esto suceda.

Iraqi Women Speak Out, Deep Dish TV, 17’,
EE.UU., 2006, dvd 566

En marzo de 2006, el movimiento contra la guerra
Code Pink invitó a ocho mujeres -médicos, ingenieras,
profesoras y periodistas- a viajar a EE.UU. para
hablar sobre sus experiencias durante la invasión y
la ocupación estadounidense. Dos de ellas habían
perdido sus familias enteras a manos del ejército norteamericano
y EE.UU. les negó el visado porque no
tenían suficientes familiares para garantizar su regreso
a Irak. Las seis mujeres que consiguieron visados viajaron
por separado por decenas de ciudades hablando
con grupos comunitarios, parroquias, veteranos y
las familias de soldados en activo.

Líbano, las huellas del imperio, Panafilms,
40’, Líbano - Venezuela, 2006, dvd 439

Un recorrido por los barrios devastados de Beirut y
las aldeas del sur del país. Historias comunes de gente
común. Mujeres, niños y hombres enfrentan el reto
de recomponer sus vidas en medio de la devastación.
34 días de bombardeos de Israel han dejado huellas
imborrables.








Fotograma de "New Penelope" del tayiko Dzalaev









New Penelope, Georgii Dzalaev, 25’, Tajikistan,
2006, dvd 534

La depresión económica y el caos político obligan a
los hombres tayikos a emigrar para conseguir trabajos
inseguros con ingresos inestables. Las mujeres intentan
sobrevivir con sus familias y, en algunos casos,
entran en matrimonios polígamos para dar de comer
a sus familias. Estas mujeres a menudo se identifican
con Penélope, la mujer del mítico héroe Ulises, que
durante muchos años esperó su regreso.

Palestine Blues, Nida Sinnokrot, 72’, Palestina
– EE.UU., 2006, dvd 508

La casa derribada que marca el lugar donde murió la
pacifista estadounidense Rachel Corrie es sólo la primera
de una serie de señales inquietantes en el paisaje
que muestra este documental en su recorrido a
lo largo del infame “muro de seguridad”. Un agricultor
afligido llora la pérdida de su antiguo huerto mientras
las excavadoras lo destruyen, pero en su lugar crece
un nuevo movimiento de resistencia no-violenta.
Centrado en el pueblo de Jayyous (cerca de Oalgilia)
y su campaña no-violenta en contra del muro, este
documental documenta las heroicas victorias y trágicas
derrotas de la lucha por la supervivencia de esta
comunidad agricultora.

Palestine, Summer 2006 - 13 titols, Shashat
Palestinian Filmmakers Collective, 40’,
Palestina, 2006, dvd 559

Un proyecto colectivo que reúne a varios cineastas
palestinos para reflejar el “ambiente” del verano de
2006, cuando Israel lanza ataques militares contra
Gaza y el Líbano. Cada realizador cuenta su historia
en un solo plano secuencia con una duración máxima
de tres minutos. A pesar de que los palestinos viven
dispersos por todo el planeta y la mayoría no pueden
regresar a su tierra natal, este proyecto del Palestinian
Film Collective sólo incluye las contribuciones de cineastas
que viven en Palestina.

Reconstructing Jihad (Líbano), Big Noise
Films, 14’, EE.UU., 2007, dvd 583

En julio de 2006, Israel lanza una ofensiva contra
Líbano para debilitar a Hezbolá. El objetivo era desplazarles
hacia norte del río Litani y crear un “cordón
de seguridad” en la zona. Los aviones militares arrasaron
el Líbano desde el aire, lanzando 5.000 bombas
al día durante 33 días. Las fuerzas de tierra israelíes
sufrieron numerosas bajas y no consiguieron llegar al
río Litani. Al final del combate militar, ambos bandos
se adjudicaron la victoria, pero puede que tenga
que pasar mucho tiempo hasta que se conozca al
verdadero vencedor. Las fuerzas de tierra del ejercito
israelí no lograron su objetivo, pero sus bombas y
bulldozers despoblaron el sur del país, con un saldo
final de 130.000 casas destruidas y más de un millón
de refugiados. El día del alto al fuego, una facción de
Hezbolá asumió la enorme tarea de reconstruir el país.
Se llama Jihad al Bina’a - Construcción Jihad.






Fotograma de "The Flag", otro documental del turco Ergun presentado en esta muestra de OVNI









The Flag (Bayrak), Köken Ergun, 9’, Turquía,
2006, dvd 433

La segunda parte de la serie de vídeos de Köken Engur
sobre las ceremonias oficiales para celebrar los días
nacionales de la República Turca. Las imágenes fueron
filmadas el 23 de abril, durante la “Fiesta de los Niños”
que conmemora la creación del nuevo Parlamento
Turco y la desaparición oficial del Imperio Otomano en
1920. “The Flag” (La Bandera) documenta un pomposo
acto patriótico organizado por las autoridades con la
participación de los niños de las escuelas primarias.

The Gates Are Open Sometimes!!, Liana
Badr, 42’, Palestina, 2006, dvd 558

La novelista y realizadora Liana Badr recorre distintos
pueblos de Cisjordania para conocer su vida
cotidiana, alterada por los checkpoints: niños que se
levantan a las cinco de la madrugada para cruzar la
valla y llegar a clase; agricultores que no pueden pisar
sus tierras...

The Making of a Demonstration, Sandra
Schäfer, 12’, Afganistán - Alemania, 2004,
dvd 548

La película trata sobre la reactivación de las manifestaciones
de mujeres contra la prohibición para trabajar
introducida por los Talibán. Las secuencias fueron
tomadas en las calles de Kabul durante la filmación
de la película afgana OSAMA en noviembre de 2002.
Mil mujeres tenían que actuar en esa escena. Sus experiencias
personales eran idénticas a la de los protagonistas.
La mayoría de las mujeres participaron en
la escena de la manifestación para ganar dinero. Con
su reivindicación por el trabajo esperaban mejorar su
situación real.

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